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Enfócate en Tomar tu Cruz Cada Día

Lee Mateo 10:37-39.  “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.  El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”

“Luego dijo Jesús a sus discípulos: Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme” Mateo 16:24 (NVI).

Morir, abandonar, rendirse –  todas ellas son palabras desagradables a nuestros oídos. Sin embargo, son palabras críticas, si hemos elegido servir a Dios. El precio de seguir a Dios es alto, pero el costo de no seguirlo es mucho mayor. Entregarse a Dios significa dejar de lado nuestros propios deseos personales y planes y avanzar en cualquier dirección en la que Él nos lleve. Podemos tener la oposición de nuestros seres queridos y podemos ser confrontados con la decisión de amar tanto a Dios que el amor que tenemos por nuestras madres o padres o hermanos, o hermanas, puede convertirse en odio comparado con el amor que sentimos por Él.

La experiencia de la salvación no significa simplemente la liberación del pecado o de la experiencia de la santidad personal. La salvación que viene de Dios significa ser completamente liberado de uno mismo y al mismo tiempo atrapado en una entrega total a Dios. El hecho de que Dios nos salva del pecado y nos hace santos es el resultado de la entrega maravillosa y total de su Hijo al morir por nosotros.

En nuestra opción de rendirnos, debemos entregarnos a Dios del mismo modo en que Él se entregó a sí mismo por nosotros – de manera total, incondicional, y sin reservas.

  • ¿Estás rendido a Dios y a su plan para tu vida?
  • Si no es así, ¿qué es lo que te detiene para rendirte plenamente a Dios?

Enfócate en Jesús rendido por ti en la cruz y agradécele por dar Su vida para que pudieras renovar tu relación con Dios. 

¿Por Qué es Importante la Formación Espiritual en la Vida del Misionero?

¿Por Qué es Importante la Formación Espiritual en la Vida del Misionero?

Por Erika Ríos Hasenauer

Dios no enviará a nadie al campo misionero a menos que haya aprendido en casa la lección de la diaria sumisión, rendición y dependencia.

  • El misionero es un siervo de Dios. Antes que ser siervo es hijo. Todo hijo necesita ser instruido por su papá y por tanto, llamado a vivir en comunión con el Padre.
  • El misionero está al frente de la batalla, y es en su tiempo secreto con el Padre que es equipado con poder y autoridad para poder hacer frente al enemigo.
  • El misionero comprende que aún es un estudiante, no es maestro.
  • El misionero gradualmente comprende que otros dependen o dependerán de él, espiritualmente. Si éste falla, la vida espiritual de otros está en riesgo.
  • A su vez, el misionero necesita que sus guerreros de oración le respalden.

Cómo Podemos Aprender a Escuchar a Dios

En quietud.

Sin agenda.

Con disciplina.

Genuinamente.

Sin ruidos ni distracciones: Trabajo, televisión, Internet, celular, o todo lo que desvíe nuestra atención de lo que es más importante. Aun nuestra propia familia puede ser un ruido.

Antes de procurar crecer, hemos de ver como están nuestras raíces. Que tan firmes estamos en nuestro caminar con Dios. Todo inicia con un encuentro con Dios. Con disciplina y constancia lograremos llegar al nivel donde Dios nos quiere. Él no se arriesga a enviar hombres sin su gracia, su poder y su santidad.  En pocas palabras, un encuentro con Dios y disciplina. Lo que veremos en las siguientes dos entradas…

¿Cómo Se Ve la Santidad?

¿Has hecho antes una búsqueda de imágenes en google? Es un proceso frustrante y a veces peligroso, ¿no? Como sabes, muchas veces busco fotos del internet que expresan sin palabras lo que intento exponer con palabras por medio de este blog.  Aunque una búsqueda de imágenes puede llevar tiempo, vale la pena cuando por fin se encuentra algo que respalde el mensaje de la entrada.

Todas las entradas de este mes de noviembre tienen que ver con la santidad.  Así que empecé a buscar fotos que tenían que ver con “santidad.”  Si lo intentas, vas a encontrar un montón de imágenes del Papa, del Dalai Lama, de varios líderes a los cuales se refieren como “Su Santidad.”  Por supuesto no es la imagen de santidad que creemos y proclamamos como nazarenos.  Cambiemos la búsqueda entonces.

Comencé a buscar con las palabras “Santidad, entrega total” o “rendición total,” etc.  Aunque salió mejor, casi todas las fotos tenían que ver con una persona sóla hincada, orando, etc.  Bajé algunas de estas imágenes y las he usado.  Desde mi perspectiva ellas muestran una parte importante de lo que significa consagrarnos y santificarnos.

Pero muchas veces nuestra perspectiva de la santidad es así, ¿verdad? Es algo entre Dios y yo.  Es algo que se obtiene y se expresa en un momento precioso en el altar.  Santidad según este énfasis se demuestra más en la iglesia que en la escuela o el empleo.  Se expresa más arrodillado que caminando.  Se compruebe a solas más que con gente en la vida cotidiana.

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Cambié las palabras de la búsqueda a “Amor al prójimo” y “santidad en comunidad.”  Empecé a encontrar fotos muy diferentes.  Esta me llamó la atención bastante.

¿Qué opinas? ¿Cómo se ve la santidad en la vida diaria, con gente difícil, fuera de nuestro templo de seguridad? ¿Qué imagen escogerías para representar la santidad? ¿Cuál es la imagen que estás mostrando a este mundo necesitado?

“¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo…?” (Lucas 10:36).

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

¡De Verdad Una Cumbre!

¡Wow!  Aquí estoy reportando desde San José, Costa Rica donde ayer se dio inicio a la primera Cumbre de Santidad en la Región MAC.  Ya ha sido un tiempo muy especial para mí personalmente y Dios ha usado este evento para renovar mi espíritu y mis fuerzas.

Estoy disfrutando el tiempo con cientos de mis hermanos nazarenos y estoy impactado por la rendición total de nuestros líderes y cada integrante.  Yo sé que la prueba no es lo que sucede durante el evento sino lo que hacemos al salir de regreso a nuestras comunidades; sin embargo, estoy convencido que el movimiento del Espíritu Santo en este lugar tendrá influencia y dejará huella en nuestros países por los años venideros.

Perdón, pero no quiero perder ni un momento de lo que Dios tiene para mí en estos días, entonces voy a estar informándoles la otra semana sobre lo que Dios ha hecho por medio de esta actividad poderosa.  De hecho, todo el mes de noviembre voy a dedicar las entradas de este blog al mensaje de Santidad.  Creo que podemos aprender bastante y a la vez debemos experimentar personalmente y como comunidad esta realidad en nuestras vidas cotidianas.

Que seamos de verdad una Iglesia Cristiana, de Santidad, y Misional.  Dios los bendiga.

***Para ver los servicios en vivo hoy o mañana, hagan clic acá o visiten la página www.nazmac.org y hagan clic donde dice Transmisión Online.

Un Pueblo Santo

Pedro continuó afirmando un aspecto muy significativo de este nuevo pueblo escogido, “Mas vosotros sois… real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (2:9). Simón Pedro reclamó esta demanda a la herencia de Israel y la aplicó al pueblo al cual le escribía. Ustedes han sido elegidos y destinados por Dios Padre y santificados por el Espíritu para ser obedientes a Jesucristo, les dijo. Esta es su herencia. Este es su futuro. Somos el pueblo santo de Dios.

Anteriormente, en la misma carta, también había apelado a la herencia del pueblo de Israel. Lo había aplicado directamente a sus lectores: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: ‘sed santos porque yo soy santo’” (1 Pedro 1:14-16).

Nosotros, los llamados nazarenos, como cuerpo y como personas que formamos ese cuerpo, somos llamados a ser un pueblo santo. Somos llamados a vivir la santidad impartida a nosotros por la obra santificadora del Espíritu, y somos llamados a obedecer a Jesucristo. Es un tipo de obediencia de amor y compasión, de misericordia y aceptación. Es una obediencia de resistencia firme al pecado en todas sus formas y resistencia a conformarse al mundo que nos rodea.

Es una obediencia de rendición radical al señorío de Jesucristo, a vivir bajo el poder del Espíritu, a un amor profundo por personas de todo tipo. Y esta es una obediencia de compromiso activo con las necesidades de las personas alrededor nuestro.

Déjeme preguntarle algo acerca de esto. Esta magnífica obra de gracia de santidad, de entera santificación, es más que solo una teoría. Esta es la vida más profunda que nosotros, los nazarenos, hemos vivido y predicado a lo largo de nuestra historia. Esta es la razón por la cual existimos.

Pero la pregunta que quiero hacerle ahora es: ¿Ha experimentado usted esta maravillosa gracia? ¿Ha dejado que el Espíritu de Dios trabaje en su vida, para acercarlo más a él, para formarlo y moldearlo conforme a la imagen de Cristo? ¿Ha llegado a un momento de entrega total de su propia voluntad para ser completamente lleno del poder santificador del Espíritu Santo? Quiere que usted sea lleno de él mismo. Él quiere purificar su corazón. Lo invita a ese momento de entrega. ¡Esta es su voluntad para usted!

¿Buscará la plenitud de Dios? ¿Ofrecerá su vida redimida a él dejando completamente de lado todo tipo de soberanía que no sea él en su vida? ¿Dejará que sea el Señor de su vida en los rincones más profundos de su alma? ¡Confíe en él! ¡Ríndase a él! ¡Recíbalo! ¡Él desea llenar su vida con su Espíritu!

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