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El FEM y la Región Mesoamérica

Hace una semana estuve en la Ciudad de Panamá para nuestras reuniones del Concilio Regional Consultivo. Uno de los temas que se mencionó varias veces durante los cuatro días fue nuestra respuesta como región al ofrendar para el Fondo de Evangelismo Mundial. El Fondo de Evangelismo Mundial (FEM) apoya a casi 700 misioneros nazarenos y respalda el trabajo de la Iglesia en 162 países alrededor del mundo. El FEM es crucial para financiar las misiones en nuestra denominación. En futuros artículos, explicaremos más lo qué es el FEM y cómo comenzó, de igual manera compartiremos recursos para la Ofrenda de Acción de Gracias, uno de nuestros métodos más significativos para apoyar el FEM.

Durante la última década, la meta establecida por nuestros líderes ha sido que cada iglesia nazarena local dé 5.5% del total de sus diezmos y ofrendas al FEM. Como frecuentemente dicen nuestros Superintendentes Generales, la meta no es igualar la cantidad que se ofrenda (respecto a la cantidad total de dinero que levanta cada iglesia), sino igualar el sacrificio. Imagina lo que se podría hacer si todas las 26,000 congregaciones nazarenas en cada uno de esos 162 países apoyaran ofrendando de esta forma. ¡Nuestro alcance sería exponencial!

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Me ha animado escuchar que en años previos hemos visto a los Distritos de EE. UU. y Canadá involucrarse al 100% en el FEM. ¡Esto es increíble! ¡Gloria a Dios! Pero aquí viene la patada en el estómago: en nuestra Región Mesoamérica estamos viendo solo un 37% de involucramiento. En otras palabras, aproximadamente una de cada tres iglesias en el Caribe, México y Centroamérica está dando NADA al Fondo de Evangelismo Mundial. No estamos diciendo que casi dos tercios no están dando completo el 5.5% de su ingreso. Estamos diciendo que casi dos tercios no están dando ni un solo peso, ni un solo dólar, ni un solo gourde. ¿Y adivina qué? Fuera de EE. UU. y Canadá, esa participación del 37% ¡es la más alta comparada con las otras regiones!

No quiero ahogarte en estadísticas, pero quiero poner esto de otra forma:

  • 200 iglesias locales alrededor del mundo proveen 70% del FEM.
  • 6,000 iglesias locales proveen el resto del FEM.
  • 20,000 iglesias locales no proveen nada para el FEM.

Inconcebible.

No puedo hablar por otras regiones, pero en nuestras reuniones del RAC nos unimos como líderes de toda la región Mesoamérica para comprometernos a hacer nuestra parte. Nuestra meta regional para 2030 es llegar a ofrendar $1.5 millones de dólares al FEM. Si hacemos eso, se predice que sea un poco más alto que 5.5% (actualmente estamos dando 2.7%). ¿Orarías con nosotros para que podamos alcanzar esta meta? Queremos dar generosamente para otros, así como otros han provisto generosamente para nosotros a través de los años.

Me gustó mucho lo que el Dr. Gustavo Crocker dijo hace algunos meses: “Antes de 1990, el lema de las misiones era, ‘El Oeste para el resto.’ Pero ahora tenemos un nuevo lema: ‘Lo mejor para el resto.’” Realmente no importa de dónde vengas; Dios está llamando misioneros de todo lugar a todo lugar.

Y eso también significa que todo lugar tiene el privilegio de enviar y apoyar económicamente a los misioneros. En la Iglesia del Nazareno, el Fondo de Evangelismo Mundial es la forma principal en que hacemos eso. El FEM ha sido una estrategia impresionante y exitosa para alcanzar las naciones. Ahora nosotros, como las naciones, tenemos el honor de retribuir también para ver un asombroso impacto global.

Pero ustedes, así como sobresalen en todo —en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros —, procuren también sobresalir en esta gracia de dar.” (2 Co. 8:7).

Reflexionando Sobre la Pasión Después de la Copa Mundial

Por Scott Armstrong

Muchos lectores de este sitio saben que mi familia y yo pudimos ir a la Copa Mundial en Rusia el mes pasado. Fue un tiempo memorable y una experiencia única en la vida. Quizá la cosa que recuerdo más es la pasión que mucha gente tenía por sus países y por el futbol.

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Lo vi en, literalmente, las decenas de miles de mexicanos y colombianos que viajaron, se disfrazaron y gritaron para sus equipos en todo momento, de día o de noche. Lo vi cuando el equipo de casa, Rusia, inesperadamente goleó a España en la ronda de los 16, y las calles de Moscú estallaron de alegría.

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Pero tal vez no experimenté personalmente los muchos niveles de pasión en la Copa Mundial más que en los dos juegos a los que pudimos asistir. Antes del primer juego, el 26 de junio, estábamos atrapados en el fervor de los aficionados daneses quienes llenaron las estaciones del metro y las calles, gritando y cantando para su equipo y país. Tristemente, la pasión que ellos y sus contrapartes franceses mostraron antes y durante el juego no la compartieron sus equipos nacionales. Francia vs Dinamarca ha sido ampliamente reconocido como el peor juego del torneo.

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Sabíamos que algo andaba mal cuando salieron las alineaciones y casi ninguno de sus jugadores estrellas comenzaron. ¡¿No Pogba ni Mbappe?! ¿Ni siquiera Lloris o Umtiti? Bueno, por lo menos los sustitutos dejaran todo en el juego ¿cierto? No. Ambos equipos sabían que solo necesitaban un empate para pasar hacia la siguiente ronda. Entonces, jugaron como si fuera un partido amistoso. Sin urgencia. Ninguno intentando demasiado. Todos los aficionados neutrales se inquietaron e incluso se enojaron durante esas dos horas. ¿Pagamos por esto? ¡¿Viajamos hasta aquí para ver esta farsa?!

¿Sabías que la palabra “pasión” se origina de la palabra en latín “passio” que está íntimamente relacionada con la raíz griega “path” que significa “sufrir”? Para cuando el juego terminó en 0-0, en todo el estadio llovían abucheos para los equipos debido a su vergonzosa actuación. De verdad es muy difícil explicar qué tan desanimados estábamos todos. De hecho comencé a llorar, estaba muy triste porque nuestra familia había elegido ir a ESE partido.

Pero no todo estaba perdido. El juego final al que asistimos fue el 3 de julio en Moscú. Ronda de los 16 – Colombia vs Inglaterra. No te miento: reuní a mi familia antes de que saliéramos al estadio y oramos que Dios nos diera un gran partido. No me importaba cuál era el resultado: Solo quería que fuera memorable.

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¡Y sí que lo fue! La controversia fue una constante con un penal concedido y con ambos equipos presionando y compitiendo por la posición en cada tiro libre. Yerri Mina, un defensa colombiano, empató el partido 1-1 en tiempo extra al final de la segunda mitad mientras el estadio lleno, mayormente de aficionados colombianos, se volvía loco. Después, se fueron a penales, donde Inglaterra tiene historia de precipitarse y quemarse. Pero ¡no esta vez, amigos! Casi tres horas después de la primera patada, Inglaterra clavó su último penal y pasaron a la siguiente ronda mientras que, tanto aficionados como equipo, celebraban eufóricos. Fue un juego fenomenal y la mayor energía que he experimentado en un juego de futbol por mucho (¡y he ido a docenas de partidos en diferentes países!).

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Debo añadir esto, mientras nos preparábamos para los penales y los aficionados de cada equipo estaban apoyando, abrazándose e incluso orando, comencé a llorar de nuevo. Pero esta vez fue por la felicidad desenfrenada de haber sido parte de un evento como éste.

¿Cuál fue la diferencia de los dos juegos? Esencialmente una cosa: pasión.

Sé que las circunstancias dictan que hay menos en juego en ciertas ocasiones del torneo. Pero esta es la Copa Mundial. Si vas a pisar el terreno de juego, ¡debes darlo todo!

Esta es una creencia que me impulsa en mi vida diaria y me guía en mi caminar espiritual. Si vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien. Vivir apasionadamente, y especialmente dejar que la fuente de esa pasión sea más que futbol, o comida, o películas, o trabajo, o incluso tu familia.

La única fuente de pasión que nunca se secará o te decepcionará es Jesucristo. El ofrece vida abundante (Juan 10:10) y salvación gloriosa (Juan 3:16). En mi caso, Él ha puesto un llamado en vida a predicar – y a hacerlo transculturalmente – así que no puedo contenerlo; como Jeremías, es un fuego en mis huesos (Jeremías 20:9).

Cualquiera que me conoce sabe que soy un apasionado del futbol. Pero mi oración es que todos sepan que estoy más apasionado por Cristo y su misión. Después de todo, Él se dio a sí mismo por nosotros en la cruz, en lo que se conoce como – adivinaste – la Pasión.

Si todavía no has experimentado esa fuerza convincente e impulsora en tu vida, permite a la única y verdadera fuente de pasión que inyecte su fuego. Tú – y todos aquellos que te rodean – ¡nunca volverán a ser iguales!

Mirando la Verdad, sin Verla

Por Hiram Vega

Durante su ministerio en la tierra, Jesús impactó muchas vidas,  y aún al final de su carrera su vida seguía estremeciendo otras vidas.

Una de ellas fue la del hombre más poderoso del lugar. Poncio Pilato, representante del imperio romano y gobernador de esa region. Jesús fue llevado ante Pilato por las autoridades religiosas, para que fuera juzgado por él, aún cuando ellos ya habían determinado el resultado del juicio. Pilato era un gobernante endurecido, acostumbrado a aplastar rebeliones, para poder conservar su posición y para mantener el dominio romano.                    

¿Qué se podia esperar entonces de Pilato al ver a Jesús? Lo más probable es que considerara su tiempo demasiado valioso como para entrenenerse en un prisionero de poco valor político, y rapidamente lo mandara ejecutar. Sin embargo algo asombroso ocurrió:

Pilato llegó a estar tan convencido de la inocencia de Jesús, que lo declaró no culpable en tres ocasiones diferentes.

La primer ocasión Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: “ningún delito hallo en este hombre” (Lc. 23:4).

La segunda ocasión les dijo: “―Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte” (Lc. 23:14-15).

Y la tercera justo antes de que lo entregara para ser crucificado, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente. “―Soy inocente de la sangre de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes!”

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Tambien buscó no condenar a Jesús de diferentes maneras.

  • Primero lo envió a Herodes para que él lo interrogase (Lc. 23:5-12).
  • Después propuso azotarlo en lugar de crucificarlo (Lc. 23:16).
  • Y aún hizo un tercer intento de librar a Jesús dada la costumbre que se tenía durante la pascua de liberar un preso, pero la gente pidió a Barrabás (Lc. 23:17-25).

Queda claro que Pilato sabía que Jesús no era un preso normal, ni siquiera una persona común.  Las últimas palabras de Pilato hacia Jesús, vinieron en forma de una pregunta: ―¿Y qué es la verdad? —preguntó Pilato.Dicho esto, salió otra vez a ver a los judíos. ¡No esperó a escuchar la respuesta!

Parece increíble, estár frente a la Verdad y no verla, el hombre que tuvo la última oportunidad de tener un diálogo con la Verdad, no tomó el tiempo para oírla.

Hoy día pasa igual. Mucha gente espera la Semana Santa con ansias, pero no para escuchar el milagro que ocurrió en ella, sino para olvidar el trajín cotidiano.  Sin embargo, por cada Pilato que decide no escuchar, hay otro que dice que sí. Esa es la Victoria de la cruz. Conscientes de esto, no permitamos que la incredulidad de unos pocos, nos desvíe de la misión de llevar el mensaje de la verdad a muchos otros, que sí la escucharán.

 

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Hiram Vega es miembro del Equipo de Predicación y Enseñanza de Chase Oaks Church en Español, Plano, TX.

Barrabás, el Hijo del Padre

Por Hiram Vega

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas el nombre de Barrabás? Muy probablemente recuerdas a un asesino que fue liberado de ser crucificado, y Jesús murió en su lugar. Y es muy cierto.

Después de ser arrestado, Jesús enfrentó varios juicios: uno de ellos ante el rey Herodes, otro ante las autoridades religiosas, y otro ante la autoridad romana.

Es precisamente en el juicio ante el gobernador romano, Pilato, que aparece el nombre de Barrabás. Su nombre se menciona en los evangelios Mateo 27:15-26; Marcos 15:6-15; Lucas 23:18-24; y Juan 18:40. Y es interesante descubrir cómo la vida de este personaje oscuro se cruza con la de Jesús.

Jesús estaba de pie ante Poncio Pilato, quién ya lo había declarado inocente de cualquier cosa digna de muerte (Lucas 23:15). Pilato sabía que Jesús estaba siendo acusado por los líderes religiosos para conservar su poder y privilegios, ya que sentían que el pueblo se iba tras el nuevo profeta. Pilato, de manera extraña, buscó la forma de liberar a Jesús y al mismo tiempo mantener la paz, por lo que ofreció a la multitud una elección: la liberación de Jesús o la liberación de Barrabás, un malhechor bien conocido que había sido encarcelado por insurrección en la ciudad y por homicidio (Lucas 23:19).

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La liberación de un prisionero judío era costumbre antes de la fiesta de la Pascua (Marcos 15:6). El gobernador romano concedió el perdón a un criminal como un acto de buena voluntad hacia los judíos a quienes él gobernaba. La elección de Pilato ante ellos no podría haber sido más clara: un asesino de alto perfil e incitador de la violencia que era incuestionablemente culpable, o un maestro y un hacedor de milagros que era claramente inocente. La multitud presente eligió Barrabás para ser liberado, azuzados por los líderes religiosos.

Pilato no esperaba esta respuesta. Él en realidad buscaba liberar al inocente. Inclusive la esposa de Pilato, entrometiéndose de manera sorprendente en un área que no le correspondía, le envió un mensaje: No tengas nada que ver con este inocente (Mateo 27:19). Sin embargo, ellos no sabían que la muerte de Jesús en la cruz ya estaba profetizada. 

El hecho de que apareciera Barrabás, que en arameo significa el hijo del Padre, fue para recordarle a la humanidad, que Jesús, el Hijo de Dios (el otro hijo del Padre), había venido a buscar y a salvar lo que se había perdido, en este caso tú y yo, y venía a morir en una cruz para pagar el precio por nuestra salvación y reconciliarnos con el Padre. ¡Qué estupenda noticia! Sin embargo, hoy día siguen habiendo millones de Barrabases que no han oído del Hijo del Padre que vino a morir en su lugar. Hoy es el día para compartir este mensaje a los que están alejados de la casa del Padre viviendo perdidamente, para informarles que el precio ya fue pagado y que es tiempo de volver a casa.

¿Irás a ellos? ¿Les dirás?

 

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Hiram Vega es miembro del Equipo de Predicación y Enseñanza de Chase Oaks Church en Español, Plano, TX.

Ajustar las Velas

Por Raphael Rosado

Recuerdo una ocasión en que veníamos de regreso de un retiro de jóvenes en el área montañosa de mi país.  Al entrar a uno de los pueblos que están en el trayecto nos percatamos que el tráfico estaba totalmente congestionado y no se movía. De todos los días en que podíamos pasar por ese pequeño lugar, se nos había antojado hacerlo el día en que se corría el maratón del pueblo.  La carretera que habíamos seleccionado estaría cerrada por varias horas.

Nos empezamos a asustar cuando vimos que las personas se estaban bajando de los vehículos y sacando comida y sillas (cómo terminamos saliendo de allí es una aventura que contaré otro día). Cuatro personas íbamos en ese viaje. El primero se quejó: “Qué suerte la nuestra.” El segundo más optimista dijo: “Quizás abran pronto.” Sólo al tercero se le ocurrió decir: “Tal vez haya otra ruta.”  La pregunta que debes estar haciéndote es: ¿Qué rayos hacía yo? Pues yo me reía recordando una cita famosa que ilustraba muy bien nuestra situación, va algo así: “Los pesimistas se quejan del viento, los optimistas esperan que cambie, los realistas ajustan las velas.”

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Ante una situación difícil, ni quejarse, ni sentarse a esperar, ni mis disquisiciones filosóficas sobre nuestra situación fueron algo útiles. Sólo el que intentó adaptarse a la situación y buscar una ruta alterna nos ayudó a llegar a nuestros hogares.

Dios es especialista en ajustar las velas, sobre todo cuando se trata del ser humano. Cuando el hombre pecó en el Edén, el plan de Dios fue trastocado, pero Dios no se quejó. Tampoco se sentó a esperar. Dios encontró una ruta alterna hacia nuestro corazón. Dios nos habló a través de los patriarcas, la ley, los profetas y, finalmente, cuando la humanidad se negó a escuchar, Dios nos habló a través de su propio Hijo, Jesús.

Todo ajuste es pequeño para Dios cuando se trata de su amor por ti. No hay nada que él no haría para llegar a tu corazón.

Recuerda durante Semana Santa que no existe un ajuste de velas más grande que el que ocurrió en el Calvario. Si Dios mismo estuvo dispuesto a ajustar las velas porque te amó, ¡cuánto más nosotros debemos esforzarnos por ajustar nuestros planes para acomodar a los demás! Amar al prójimo significa dejar de quejarnos por las cosas que la gente hace mal.  También significa dejar de esperar que ellos cambien para acomodarnos.  Tal vez, amar al prójimo significa que soy yo quien tengo que ajustar las velas para llegar a su corazón y alcanzarlos con el amor de Dios.

Después de todo, eso precisamente fue lo que Jesús hizo por mí en el Calvario.

Mirando Hacia la Cruz

Por Raphael Rosado

Los seres humanos pasamos gran parte de nuestra vida preparándonos para el futuro. Por ejemplo, algo tan sencillo como viajar de un lugar a otro requiere cumplir con ciertos requisitos.  Hay que darle mantenimiento al vehículo, poner gasolina, programar el GPS, hacer la maleta y reservar el hotel.  Como dice el viejo refrán, si no sabemos exactamente dónde termina el viaje es mejor no emprenderlo. 

La planificación es importante, y al final es lo que le da valor y significado a nuestros logros.  Una persona que se gana la lotería puede tener suerte, pero no es merecedora de lo que se ganó.  No puede decir que su premio es el producto de un plan o de su esfuerzo.  Suerte y mérito son conceptos incompatibles.

Más aun, la preparación es la muestra fehaciente de que algo nos importa, de que lo amamos.  Es un “cliché cultural” que en las relaciones de pareja las mujeres se quejan de que los hombres no ponen suficiente preparación en las fechas especiales.  Más de una vez, he escuchado a la heroína de la serie de moda decir, “no es el regalo lo que me hace feliz, sino el pensamiento que contiene.” La alegría que produce el regalo proviene de la preparación y el esfuerzo que costó.    

Dios es un planificador por excelencia y Él siempre está preparado.  Dios no le deja nada al azar.  Todo lo que Él hace es el resultado de su propósito eterno.  Para confirmar este hecho, no hay más que mirar a la cruz.

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Dios comenzó a preparar la solución final al pecado desde el mismo día que el hombre pecó.  Cuando Dios llamó a Abraham, miraba a la cruz. Cuando le dio la ley al pueblo de Israel, pensaba en la cruz.  Cuando le mostró su gloria a Isaías, ya Dios tenía en mente al siervo sufriente.  Cada detalle del Antiguo Testamento mira hacia Jesús y hacia la cruz.  Cada tentación, cada cuestionamiento, cada problema al que Jesús se enfrentó en su vida en la tierra, lo preparó para la cruz.  El Calvario no fue un accidente. El mérito del sacrificio de Jesús consiste precisamente en que fue el plan de Dios para salvarnos y mostrarnos su amor.

De eso exactamente trata la época de Cuaresma, de prepararnos para hacer memoria de lo que Jesús hizo por nosotros.  Cada renuncia, cada buena obra, cada ayuno que realizamos en esta época debe tener un plan específico: prepararnos para encontrarnos con Jesús en la cruz.  Sin ese propósito nuestras obras – por buenas que sean – carecen de significado.  Te invito a que utilices estos últimos días de Cuaresma como preparación para encontrarte con Jesús en el Calvario.

Todo por Gozo

Por Ken Childress

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:1-2

Muchos cristianos tienen la percepción de que la misión de rescate de Dios para la raza humana fue una operación renuente. Lo echamos a perder, entonces Él recurrió al plan B, a un precio muy alto, y tuvo que hacer lo que hizo para salvarnos. Su hijo sufrió una terrible agonía para traernos a su Reino. Él murió por simples e indignos pecadores como nosotros, porque tenía que hacerlo.

Pero Él no tenía que hacerlo, no era una tarea. Fue un sacrificio, seguramente, pero no fue renuente. Aunque la noche en Getsemaní fue dolorosa y llena de lágrimas –después de todo, nadie quiere sufrir un dolor indescriptible– la Cruz fue una decisión voluntaria. Jesús no salvó a los pecadores indignos porque estaba obligado a hacerlo. Él lo hizo por el gozo puesto delante de Él.

Piensa en las grandes distancias que un hombre profundamente enamorado recorrería para ganar el corazón de su amada. Cualquier precio que él tuviera que pagar, el tiempo que tuviera que esperar, cualquier obstáculo que hubiera tenido que vencer, no le parecería como un sacrificio. ¿Por qué? Por el valor incalculable de la recompensa. El amor recorre cualquier distancia para sentirse pleno. El costo es irrelevante. Solamente la plenitud del amor importa.

Así es como la Escritura describe la misión de rescate en la que Jesús se embarcó para redimir a la humanidad. Esto fue y todavía es como cuando un novio va en busca de la novia. Ningún costo es tan alto, ningún sacrifico es tan grande, ninguna espera es tan larga. Al final, el gozo valdrá la pena.

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Este es el modelo sobre el que debemos fijar nuestras miradas. A causa de su gran amor, Jesús se convirtió en el autor y consumador de nuestra fe. Así como Él sufrió cada obstáculo e impedimento, por el gozo que estaba puesto delante de Él, también podemos lograrlo. Cuando nos damos cuenta de nuestro lugar de destino, ningún costo parece tan grande. Lo que sea que enfrentemos en la vida hoy, podemos seguir adelante porque la meta vale más que cualquier cosa que alguna vez tendremos que soportar.

Hebreos 12:2, “…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el GOZO puesto delante de él sufrió la cruz.”

Dios nos llamó a correr una carrera, a remontar el vuelo como águilas en el viento de su Espíritu, a vencer los enredos y cargas que conspiren para detenernos. Mis amigos, nuestras cargas no se comparan a nuestro Dios. La fe ve la realidad de esta verdad y nos permite seguir corriendo esta carrera hasta el final.

La Fórmula Ganadora

Por Scott Armstrong

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:1-2 NVI)

Como iglesia hacemos que parezca muy fácil conocer la voluntad de Dios. ¡Hay fórmulas que podemos seguir! Por ejemplo, Santiago dice, “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (1:5). Ahí está la fórmula de la Sabiduría: nos falta, la pedimos–¡Y boom, la obtenemos! Entonces, ¿por qué casi nunca es así de simple?

Como pastor de jóvenes y ahora como misionero, he visto muchos adolescentes que, con el paso del tiempo, han luchado por conocer la voluntad de Dios para sus vidas. ¿Con quién me debo casar? ¿A dónde debo ir para estudiar la universidad? ¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga hoy, y ahora?

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Romanos 12:1-2 es un pasaje muy conocido que contiene otra fórmula para conocer la voluntad de Dios. Nos promete que “podremos comprobar cuál es la voluntad de Dios” si solo seguimos las instrucciones mencionadas. Debemos ofrecernos como “sacrificios vivos.” Un sacrificio no tiene derechos; está rendido completamente sobre el altar. Incluso un sacrificio vivo tiene que estar rendido completamente. Después las instrucciones dicen que no debemos amoldarnos al mundo actual, sino que debemos ser transformados. Tiene que haber un cambio genuino en nuestros estilos de vida e incluso en nuestra mentalidad–algo que es visualmente distinto de la cultura que nos rodea.

A pesar de que muchos de nosotros estamos cansados de fórmulas fáciles y rápidas, creo que la clave para conocer a Dios está envuelta en estas instrucciones. Sabremos la voluntad de Dios si rendimos todo a Él.

De los cientos de adolescentes que he visto luchando por saber la voluntad de Dios para sus vidas, ¿saben cuáles parece que han entendido la voluntad de Dios más que los otros? ¡Aquellos que se han entregado a Dios en un 100%! Aquellos que han anhelado no solo conocer su voluntad, sino conocer a Dios mismo más y más cada día. Los que se han sacrificado. Aquellos que no están amoldados al mundo que los rodea. Aquellos que han sido transformados.

¿Quieres conocer la voluntad de Dios?

¿Ya eres un sacrificio vivo?

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