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¿En quién confías?

El 2 de agosto de 2013, perdimos un gran amigo y siervo de Cristo, Josué Aceituno Ramos (de Tonalá, México), quién partió a la presencia de su Señor.  En mis tiempos con Josué, me enseñó mucho sobre el deseo de servir y la pasión misionera.  Él había escrito algunas reflexiones que yo iba a publicar en este blog más adelante; sin embargo, como dedicación a una vida bien vivida, los comparto ahora.  Oremos por la familia de Josué en este tiempo.  Y aprendamos de estos devocionales y del ministerio de nuestro hermano.

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”. (Jeremías 17:7).

En estos tiempos muchos cristianos han tendido a confiar más en su trabajo, para lograr aumentar su bienestar económico.  Sus vidas cristianas han pasado a segundo término, porque en busca de prosperidad fantasiosa, faltan a sus principios, dándole su corazón a otras cosas, olvidándose de que: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perversos; ¿Quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Participan de todos los eventos de la iglesia, pero no se comprometen más allá de solo asistir. Viven una vida frustrada, triste, y se preguntan: ¿Por qué me siento vacío, si vengo a la iglesia?

Como hijos de Dios tenemos que confiar en Él, dando todo nuestro corazón en sus manos, porque si lo hacemos, “Seremos como árbol plantado junto a las aguas, que junto a las corrientes echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:8).

Recuerden: “Nuestros días en la tierra son cortos, pero deben de ser días de victorias en Cristo Jesús Señor nuestro.” ¡Confiemos en Dios!

–Josué Aceituno RamosJosué Aceituno Ramos

A imagen de Dios

El 2 de agosto de 2013, perdimos un gran amigo y siervo de Cristo, Josué Aceituno Ramos (de Tonalá, México), quién partió a la presencia de su Señor.  En mis tiempos con Josué, me enseñó mucho sobre el deseo de servir y la pasión misionera.  Él había escrito algunas reflexiones que yo iba a publicar en este blog más adelante; sin embargo, como dedicación a una vida bien vivida, los comparto ahora.  Oremos por la familia de Josué en este tiempo.  Y aprendamos de estos devocionales y del ministerio de nuestro hermano.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforma a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las vestías, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastre sobre la tierra”.                                  (Génesis 1:26).espejo_semejanza_Jesús

Los científicos han dicho que el ser humano es un animal racional y que en realidad hay un gran abismo entre los animales y el ser humano.  Afirmamos que el hombre no fue producto de la evolución; el hombre fue hecho a “imagen” y “semejanza” de Dios.  Este hecho se encuentra afirmado en que el hombre es un ser: personal, racional y moral.  Aunque Dios es infinito y el hombre es finito, el hombre posee elementos de la personalidad de Dios, los cuales son: pensamiento (Gn. 2:19.20; 3:8), sentimientos (Gn. 3:6), voluntad (Gn. 3:6-7), y un cuarto es la Santidad, mas cuando el hombre desobedeció a Dios la perdió, y ahora la santidad tiene que ser buscada en Jesucristo: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta”. (Hebreos 13:12).  Esta santidad tiene que ser adquirida (Gn. 3); el hombre es una triunidad: cuerpo, alma y espíritu. Todo tiene que estar en control para con Dios, nuestros pensamientos, sentimientos, y voluntad, por medio de lo cual el creyente es transformado a la imagen de Cristo.  Esta transformación llega a través de la Santificación, que está efectuada mediante la gracia de Dios por el Espíritu Santo.

“Así, que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación tanto de carne y espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. (2 Corintios 7:1)

A los pies de la cruz

El 2 de agosto de 2013, perdimos un gran amigo y siervo de Cristo, Josué Aceituno Ramos (de Tonalá, México), quién partió a la presencia de su Señor.  En mis tiempos con Josué, me enseñó mucho sobre el deseo de servir y la pasión misionera.  Él había escrito algunas reflexiones que yo iba a publicar en este blog más adelante; sin embargo, como dedicación a una vida bien vivida, los comparto ahora.  Oremos por la familia de Josué en este tiempo.  Y aprendamos de estos devocionales y del ministerio de nuestro hermano.

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mi, no es digno de mi” (Mateo 10:38).A Los Pies de la Cruz

Este pasaje debe de resonar en nuestra mente constantemente.  El tomar la cruz da significado a una vida de obediencia, redención y sumisión a Dios.  Todo ente espiritual que proclame el nombre de Cristo como su Señor debe de vivir de manera de que refleje a la personalidad de Jesucristo.  De hecho, fue la enseñanza del apóstol Pablo cuando dijo: “Porque para mi el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

Dando a conocer por medio de este pasaje humillación ante la presencia del Dios altísimo, roguemos a Dios, amados míos, que seamos encontrados siempre a los pies de la cruz, adorando, glorificando y guardándonos para el servicio del Rey.  “Y ser hallados en él, no teniendo nuestra propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”. (Filipenses 2:9 énfasis añadido).  Reconociendo que si no vivimos a los pies de la cruz, no estaremos puestos bajo su protección, el salmista esboza:

“El que habita al abrigo del altísimo morará bajo la sombra del omnipotente” (Salmo 91:1).

Dos palabras claves de este pasaje son: habitar y morar.  El primero denota en su significado es: “constantemente cercano”, el segundo morar es: “estar dentro de o bajo la cobertura de algo”. Comparando con nuestro pasaje de estudio podemos entender que si estamos constantemente cercanos a los pies de la cruz, estaremos bajo la cobertura protectora del Dios omnipotente.

Josué Aceituno Ramos“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. (Hebreos 12:1-2)

Josué Aceituno Ramos.

¡Viva, México!

Chile, tacos, mariachi, el Cielito Lindo, alegría y un optimismo sempiterno están siempre presentes en México. Y es que este país de América tiene infinidad de características que lo hacen ser un país muy divertido.

México es un país singular, con diferentes tonalidades y con distintas perspectivas dependiendo del lugar en que se vea. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconoce al país como multicultural y pluricultural, es decir, que acepta que la cultura mexicana se forma uniendo muchas culturas. Esta declaración es claramente representada por los habitantes mexicanos, pues son tan variados como la olla de los tamales (frase común mexicana).

En el norte del país pueden hallarse ciudades industrializadas (Monterrey y Tampico), comidas deliciosas regionales, como el cabrito, y bailes alegres acompañados por música dinámica, activa y con un ritmo pegajoso.

En el centro del país, se encuentra el poder de la nación, cuya capital es la Ciudad de México (el área conurbada más grande del mundo) y en él se pueden encontrar vestigios de las culturas más antiguas, de la época colonial y del mundo moderno (ejemplo de esto es la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, que reúne edificios prehispánicos, coloniales y actuales).

En el sur del país se halla una riqueza natural enorme, una variedad extraordinaria de grupos y lenguas indígenas, y una clasificación de comidas que varía en cada estado, pero que forman un gran menú: tamales, tlayudas, cochinita, despeinada, chapulines, y más.

En cuanto al futbol, México ha sido un participante fiel en los mundiales, aunque nunca ha ido más allá de los octavos de final, salvo en dos ocasiones en que quedó en el sexto lugar de la competencia (ambas, cuando el certamen se disputó en tierras aztecas, en 1970 y 1986). Un dato interesante de los mundiales organizados en México, es que en ambos se coronó el que era el mejor jugador de la época y que pasaría a la posteridad como uno de los mejores de la historia: en 1970, Brasil fue campeón, con Pelé como figura principal; en 1986, Argentina se consagró campeona, liderada por un magnífico y brillante Maradona.  A la fecha, el debate sigue sobre quién ha sido el mejor, y en ambos casos, su punto más alto fue en México.

La Iglesia del Nazareno llegó a México en 1903, a la comunidad de Jalisco, Chiapas (ahora Tonalá), y desde allí se fue extendiendo hacia el resto del estado y del país. Hoy, más de 100 años después, existen en México dos áreas de la Región MAC: el Área MAC México Centro Sur (que abarca 10 distritos) y el Área MAC México Norte (que abarca 5 distritos).

Oremos para que Dios continúe bendiciendo su obra en este hermoso país y que México llegue a ser aun más un enviador de miles de obreros trans-culturales al mundo.

Esta entrada fue escrita por Josué Villatoro, Corresponsal de MMMAC en Sudáfrica

La Demonia de Tasmania

En Tonalá tuve el gusto de conocer a una hermana que se llama “Tonita.” Ella es la Presidenta local de la MNI (Misiones Nazarenas Internacionales) y se acercó a mí en la mañana después de terminar el servicio. Sin mucha dificultad me di cuenta que ella habla como el famoso Demonio de Tasmania funciona. En dos minutos derramó tres mil palabras sobre mi prédica, la iglesia, su pasión por Cristo, etc. Cuando Tas respiró, aproveché la oportunidad para preguntarle sobre su familia y su ministerio. Entre el diluvio de palabras expuestas en los siguientes cinco minutos descubrí que su esposo no es cristiano y que vive en los Estados Unidos. También descubrí que ella tenía una pasión por la gente perdida y una pasión por promover misiones y la misión a todos en todo tiempo. Oramos juntos por su esposo y por su ministerio, y de verdad su manera de expresarse contagiosamente me hizo gozar en el evangelio otra vez. Sus muchas palabras me animaron y aprendí de ella mucho sobre la pasión que debemos tener por nuestro mundo.

Después comimos con el Concilio local de la MNI en una taquería, y hablamos mucho más, nos reímos bastante, y terminamos el tiempo orando. Mientras que estuvimos allá, Tonita compartió el evangelio con dos personas–¡uno el dueño de la taquería! Yo fui oficialmente el “misionero,” pero observé de nuevo como alguien sin título oficial puede transformar el mundo con pasión y con valentía.

No todos tenemos la personalidad asombrosa de mi nueva amiga Tonita. Dios nos creó diferente. Pero cuando hablo (como ayer) de la diferencia entre misiones y la misión, creo que ella es buen ejemplo. Gracias, Tonita, por proclamar con Pablo, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego” (Romanos 1:16).

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