El Sonido Sabio

Por Rev. Mark Driscoll

Era un día muy normal hasta que me di cuenta que estaba activamente destruyendo mi alma.

El día comenzó con el escándalo de la alarma y me levanté. Inmediatamente prendí mi celular para escuchar la campanada de los correos de voz y correo electrónico que mandaron cuando dormía. Entré a ducharme mientras escuchaba el radio. Después prendí la televisión para escuchar algunas de las noticias mientras me vestía. Entré a mi carro y prendí el radio para escuchar las bromas mientras manejaba a mi trabajo.

Durante el día, recibí un correo electrónico al mismo tiempo que mi celular vibraba constantemente en mi cadera. Gasté cada momento desde que me levanté, a escuchar el radio, mi iPod y mirar televisión. Al acostarme, me di cuenta que no había pasado ni un minuto en silencio durante el curso de mi día. Y era totalmente posible que pudiera vivir el resto de mi vida sin nunca experimentar el silencio otra vez.

Comencé a preguntarme: ¿cómo sería la vida de Jesús si pudiera vivir hoy en día? ¿Podría estar disponible a todos sus seguidores, las 24 horas del día por Twitter y Facebook? ¿Podría haber dejado su celular encendido en la última cena para que fuera continuamente interrumpida por llamadas innecesarias? ¿No hubiera parado para hablar con la gente necesitada, porque su llanto no era suficiente alto para escuchar con su iPod puesto, mientras corría entre ellos para llegar a la reunión a la que ya iba tarde?

En ese momento oré y le pedí a Dios que me ayudara a salvarme de mí mismo. Dios contestó mi oración con un recordatorio, que Jesús constantemente tomaba periodos de silencio para escuchar la voz del Padre, y por medio de la oración asegurar que Él no estaba haciendo todo lo posible, sino más bien hacía sólo lo que era más importante.

Curiosamente, había silencio antes de que Dios hablara y el mundo existiera y había silencio por 40 días antes de que Jesús comenzara su ministerio públicamente. ¿Podría ser que el silencio es la que nos permita hablar como Dios quiere? Una pregunta para cualquiera que está hablando en el nombre de Jesús.

Mi oración es que quienes lean esto y se encuentren culpables de ser adictos al ruido, como yo lo fui, también experimenten el regalo del silencio regular – porque a menudo es en el silencio que Dios nos espera.

*Mark Driscoll es el pastor de la Iglesia Mars Hill en Seattle. Su blog es www.theresurgence.com.

Un comentario sobre “El Sonido Sabio

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  1. Tanto ruido, tanto movimiento, tantas voces, tantas personas… Todo eso nos distrae de Dios y de escuchar claramente su voz… hay que hacer algo al respecto!

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