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Oración y Esperanza

Por: Junta de Superintendentes Generales 27 Mar, 2020

Aunque estos son tiempos difíciles, el pasado fin de semana fue una bendición para la Iglesia del Nazareno, ya que los servicios de adoración de todo el mundo fueron transmitidos en vivo por Internet o por video. Muchas iglesias reportaron que alcanzaron a más personas que nunca con las buenas nuevas de Jesucristo. Las personas que normalmente no se sentirían cómodas en asistir a un edificio de la iglesia ingresaron al espacio digital y encontraron gracia y paz. ¡Le damos gracias al Señor por esto!

También apreciamos profundamente los esfuerzos que muchas de nuestras iglesias están realizando para satisfacer las necesidades que enfrentan de manera creativa. Hemos visto muchos ejemplos de respuestas creativas que van desde una congregación en Maine, EUA, que se ha ofrecido para llenar el vacío que existe en las entregas de alimentos para los ancianos; a los pastores nazarenos de Cabo Verde que fueron invitados conducir un servicio de adoración al país a través de una estación de televisión nacional; a las clases de la escuela dominical reunidas por videoconferencia; a una iglesia en la que las personas condujeron a un estacionamiento y  ofrecieron su adoración desde sus autos mientras el pastor y los líderes de adoración dirigían desde una plataforma al aire libre; a un grupo de jóvenes en Ohio, EUA, que decidió alegrar a las personas que viven en un centro de atención para personas mayores a través de la actuación de un drama (desde una distancia adecuada, por supuesto) Estas son solo algunas de las muchas historias que podríamos compartir. Todos estos son testimonios de la fidelidad de Dios y la creatividad de nuestro pueblo. Los tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias.

Algunos han pedido sugerencias sobre cómo orar durante esta temporada de COVID-19. Aquí les presentamos algunas maneras en las que puede enfocar su intercesión:

  1. Ore para que los líderes de sus países, estados, provincias y ciudades reciban sabiduría. Pídale a Dios que les dé buen juicio y discernimiento para saber lo que se necesita hacer para proteger a sus ciudadanos. Ore por su país y por otros países que puedan estar enfrentando situaciones difíciles y complejas diferentes a las que usted pueda estar experimentando. Cada región del mundo está tratando de superar la pandemia.
  2. Ore por protección sobre los profesionales médicos y trabajadores de la salud que trabajan para atender a los más enfermos y más necesitados. Ore para que Dios les provea comprensión y fuerza sobrenatural mientras realizan sus tareas diarias. Muchos se enfrentan a la escasez de los suministros médicos más básicos. Ore por los investigadores, científicos y fabricantes que están trabajando para encontrar curas y producir equipos de tratamiento.
  3. Ore por sanidad y consuelo en aquellos que están enfermos, solitarios y temerosos, particularmente los más vulnerables y en peligro. Esto incluye a los ancianos, aquellos con condiciones de salud crónicas preexistentes, aquellos sin atención médica adecuada y aquellos que están aislados debido a la cuarentena.
  4. Ore por aquellos que están en mayor riesgo económico. El mundo entero se enfrenta a enormes implicaciones financieras, pero para quienes son familias de un solo ingreso, quienes cuidan de niños y padres mayores en el hogar, quienes trabajan por cuenta propia, quienes trabajan en la industria de servicios y muchos otros, este es un momento especialmente devastador.
  5. Ore por los pastores y líderes de la junta de su iglesia para que sepan cómo conducir los ministerios y la misión de la iglesia local integrando de forma equilibrada la precaución, valor y la compasión. Los pastores se encentran en la línea del frente proveyéndole cuidado al pueblo de Dios. Si puede, recuerde apoyar financieramente a su iglesia en un momento en que las reuniones públicas no son posibles.
  6. Ore por la Iglesia en todo el mundo, incluidas las de otras tradiciones y denominaciones. Si bien le pedimos a Dios que ponga fin a la pandemia, también oramos para que la iglesia encuentre formas de servir, consolar y amar a nuestro prójimo por el bien de Cristo y la sanidad del mundo.

​​​​​​​​​​​​​​Phineas Bresee soñó con una iglesia mundial cuando dijo: “El sol nunca se pone en la Iglesia del Nazareno”. Hoy ese sueño es una realidad. Literalmente podemos cubrir la tierra con nuestras oraciones, las 24 horas del día. Seamos fieles a ese llamado.

“Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén (Efesios 3:20-21)

Gracia y paz a todos,

​​​​​​​La Junta de Superintendentes Generales

 

Sitio web de la Iglesia del Nazareno

 

Jeremías 29:11 – Un Poema de Ana Brunk

Algunas de las mejores personas del planeta son Hijos de Misioneros (HMs).  Emily y yo hemos podido invertir en diferentes grupos de HMs a través de los años, y también tenemos, por supuesto, dos Hijos de Misioneros en casa a los cuales consideramos increíbles.

Los Hijos de Misioneros poseen un montón de inteligencia cultural y parecen ser capaces de adaptarse a una multitud de situaciones desafiantes.  Pero eso no hace que sean impermeables al dolor o las pérdidas.  Recientemente leí de nuevo un poema escrito en 2011 por una HM maravillosa, cuando tenía 14 años de edad.  Espero que te ofrezca una ventana para que veas un poco de lo que una adolescente Hija de Misioneros experimenta y la esperanza que se puede encontrar en Dios aun cuando las cargas parecen inaguantables.

Jeremías 29:11

Ana Brunk, Hija de Misioneros nazarenos en Singapur, 14 años de edad

(Escrito Julio 2011)

Trad. Scott Armstrong y Liliana Reza

Imagínate en el cielo,

Donde la hermosura de la creación de Dios florece

Donde la luz y el amor de tu Padre te rodean

Imagínate sentada en un campo inmenso lleno de color y belleza

Tu Padre está allí contigo

Te subes a su regazo y le tomas de la mano

Y mientras, él levanta tu dedo pulgar y lo acerca para contemplarlo

¿Ves todas estas líneas cubriendo tu dedo?

Tu huella es muy especial y única, tal como tú, dice con un guiño

Miras a tu Papá y sonríes

Tengo un propósito para todo lo que hago

Aun el patrón de huella en tu dedo pulgar fue hecho así a propósito

Antes de volver a tu hogar aquí en el cielo sufriste muchas cosas

Amigos queridos tuvieron que irse

Tu mejor amiga se mudó muy lejos de ti también

Te sentiste sola, como si fueras a la única que verdaderamente le importara su relación conmigo

Sentí tu dolor en todas esas situaciones

Lloré contigo en los tiempos malos y celebré en los buenos

Pero yo sabía los pensamientos que tenía acerca de ti; pensamientos de paz, y no de mal

Para darte esperanza y un futuro.

Miras a tu Padre con lágrimas de gozo en los ojos

Y todo salió perfecto, gracias Papi.

 

Cristianismo En Tiempos De Calamidades: Lecciones De Habacuc

Por: Dr. Antonio Carlos Barro

“Calamidad (del latín calamitate) o catástrofe significa desgracia pública, flagelo. La calamidad pública es una situación anormal, causada por desastres que provocan daños y pérdidas y que implican un compromiso sustancial en la capacidad de respuesta del poder público de la entidad afectada”.

En este punto de nuestra historia, es casi imposible que existan personas que no estén conscientes de la calamidad que ha afectado al mundo. Todos están siendo afectados sin ningún respeto. Nada ni nadie se escapa.

Pensando en ello, busqué en el profeta Habacuc y la calamidad que asolaba su tiempo, algunas respuestas a los problemas que enfrentamos. Es una palabra pastoral (hay otros textos en internet que cubren otros aspectos, lee https://coletivobereia.com.br/igreja-e-irresponsabilidade-social-os-paradoxos-da-pandemia-de-2020/) que escribí pensando solo en cómo podemos enfrentar estos próximos e inciertos días.

Este hombre es poco conocido en las Escrituras. Sabemos que vivió al mismo tiempo que el profeta Jeremías y que tenía una fe extraordinaria arraigada en las tradiciones de la relación de Dios con su pueblo. Él vivió en el sur de Israel y sus profecías, como Jeremías, datan de justo antes de la invasión de Babilonia a Jerusalén en 597 a. C.

Habacuc discutía con Dios lo que parecía ser su injusta manera de actuar. Estaba desconcertado por el hecho de que la maldad, la lucha y la opresión eran galopantes en Judá, pero aparentemente Dios no hacía nada al respecto. Cuando le dijeron que el Señor se estaba preparando para hacer algo a través de los “crueles” babilonios (1:6), su perplejidad solo se intensificó: ¿cómo Dios, que es “demasiado puro para mirar el mal” (1:13), indica a tal nación “ejecutar juicio”(1:12) sobre un pueblo “más justo que ellos” (1:13)?

Dios dejó claro, sin embargo, que eventualmente el destructor corrupto sería destruido. Al final, Habacuc aprendió a descansar en las acciones soberanas de Dios y a esperar Su obra con un espíritu de adoración. Aprende a esperar pacientemente en la fe (2:3-4) porque el reino de Dios se expresará universalmente (2:14).

El libro termina con una nota de fe y esperanza: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.” (3:17-19).
Aquí hay algunas lecciones para nosotros, aunque se pueden establecer otras.

  1. Todos estamos sujetos a desastres de todo tipo. Puede ser sanitario, económico, político, social, relacional, etc. Estos desastres afectan a todos sin distinción. No hay tal cosa como orar y pensar que nada me pasará a mí ni a mi familia.
  2. Israel fue el pueblo de Dios en el pasado y no se salvó. De hecho, fue Dios mismo quien levantó a Babilonia contra Su pueblo. No fue una acción de Babilonia ajena a la voluntad soberana de Dios.
  3. Habacuc entendió lo que Dios estaba haciendo y decidió tener fe y esperanza para el futuro. Uno de los versos más bellos de la Biblia expresa que Dios está trabajando y que la gente conocerá Su nombre y que Su gloria se verá en todo el mundo: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (2:14).
  4. Debemos tener esa misma confianza. Dios no ha olvidado sus propósitos, su misión aún no ha terminado. Si Habacuc estaba vivo para escribir, nosotros también. Escribamos nuestra esperanza, escribamos sobre Dios actuando sobre nosotros durante este tiempo. ¿Podría una calamidad ser tan fuerte como para sacudir y destruir los objetivos de Dios para Su pueblo?
  5. Seamos realistas. Habacuc fue a ver qué estaba pasando. Vio la escasez, vio la falta de comida, vio una situación afligida. Sabía que sacudiría a todos.
  6. Sin embargo, cuando vio los resultados de la calamidad avecinándose, se levanta en un grito de fe y esperanza: “aun…”. Aunque todo está como está, aunque no puedo verlo, aunque todo esté seco y sin posibilidad de reverdecimiento. Aun así.
  7. Aun así, profetiza: “Me regocijaré en el Señor y me regocijaré en el Dios de mi salvación”. Las circunstancias deben llevarnos a la alabanza de Dios y no a la desesperación; deben llevarnos a creer y no al estado de incredulidad. Si las circunstancias determinan si creemos o no, entonces todos hemos terminado con nuestra relación con Dios.
  8. Finalmente, Habacuc expresa su total confianza en la soberanía de Dios. Ese Dios soberano es tu fuerza y ​​te sacará de esta calamidad. Quizás la doctrina que más se cuestionará en estos días por el pueblo de Dios sea exactamente esta: la soberanía de Dios. Entonces, habrá personas que escribirán sobre las injusticias de Dios, sobre la ineficacia de Dios, sobre el silencio de Dios.
  9. Depende de nosotros, que somos el pueblo de Dios, actuar con fe, valor y valentía.
  10. Hagamos como Habacuc. No estaba alejado de la realidad, sabía lo que estaba sucediendo, fue a ver los resultados de esa calamidad.
  11. Ahora depende de cada uno de nosotros actuar en nuestra calamidad. Puedes cuestionar a Dios, pero finalmente debes creer en Su soberanía. Puedes transmitir, como Habacuc, con tus palabras y acciones un mensaje de esperanza a quienes estén desconcertados. Puedes ser una luz en la oscuridad. Puedes ser un proveedor. Puedes ser lo que Dios quiere que seas: sal de la tierra y luz del mundo.

Conclusión

Fue para esta hora que Dios te salvó. Él no solo te salvó para ir al cielo, sino para traer el cielo a la tierra. ¡Tráelo ahora y pronto!

Él te salvó para brillar hoy y no en la eternidad. Él te salvó para hacer el bien hoy. Él te salvó para vivir esta crisis con fe y audacia.

Cree y obedece. Cree y haz. Hoy y siempre recuerda que Dios aún no ha cumplido su promesa de que toda la tierra será llena del conocimiento de su gloria. Pensar en ello brinda una gran tranquilidad con respecto al futuro.

Dr. Antonio Carlos Barro

Director General, Facultad Teológica Sudamericana

Londrina, Paraná, Brasil

Una Carta Pastoral A Nuestra Familia Nazarena Global

Mucho ha cambiado en muy poco tiempo. Nuestro ciclo diario de noticias está lleno de informes sobre la pandemia mundial de COVID-19. Los líderes gubernamentales, profesionales médicos, investigadores y científicos están trabajando diligentemente para detener la marea del contagio y para proteger a los ciudadanos de sus países. Todos hemos sido impactados en mayor o menor grado.

Las autoridades nacionales, estatales y municipales nos han aconsejado restringir nuestras reuniones públicas, mantener la distancia social y observar rigurosos protocolos de salud. La amenaza es grave y real: es necesaria una acción inmediata para “aplanar la curva” dentro de lo posible. Creemos que es esencial que como iglesia en todo el mundo hagamos nuestra parte, incluso mientras la misión de la iglesia continúa.

Hemos estado en comunicación continua con los líderes regionales, de área y de distrito. Estamos escuchando informes maravillosos de cómo nuestras iglesias están respondiendo con compasión y creatividad; siendo cuidadosas pero valientes. Muchos están haciendo su parte para adaptarse porque entienden que el ministerio cristiano se extiende mucho más allá de las paredes de un edificio. Las crisis a menudo revelan nuestra dependencia de Dios y las oportunidades para realizar el ministerio que antes no podíamos ver. Gracias por permitir que la luz de su testimonio brille intensamente.

Sin embargo, también nos damos cuenta de que hay muchos desafíos nuevos, totalmente distintos a los que hemos enfrentado en nuestra vida. Debido a que la Iglesia del Nazareno es una iglesia global, es difícil hacer recomendaciones generalizadas que se adapten a cada situación. En nuestros diversos países, existen diferentes protocolos gubernamentales de salud que recomiendan restricciones en las reuniones. Si bien creemos en la importancia vital de la reunión de los santos, debido a la naturaleza altamente contagiosa de este virus, y como una forma de mostrar nuestro respeto a las autoridades gubernamentales y de amar a nuestro prójimo, pedimos a todas las iglesias locales que cooperen y que sigan las recomendaciones de su nación, estado y municipio. Además, estamos capacitando a los líderes de distrito para que ofrezcan directivas y pautas a las iglesias locales en materia de reuniones congregacionales de acuerdo con las instrucciones del departamento de salud. Encontraremos nuestro rumbo durante este tiempo con la ayuda de Dios y la fuerza del cuerpo de Cristo.

Queremos llamar a la iglesia a la oración. Como dijo uno de nuestros superintendentes de distrito: “Ore ahora y con frecuencia. ¡Ore por la paz! Ore por paciencia. Ore para que el Espíritu Santo que no está sujeto a ninguna de las restricciones temporales, llegue a las personas en sus hogares. Ore para que Su poder fluya de nosotros en una compasión y convicción a la semejanza de Cristo, tanto que, aunque no nos reunamos para celebrar un servicio de adoración de acuerdo con nuestras costumbres, experimentemos la presencia de Jesús y lo reflejaremos en todo lo que decimos y hacemos”.

Finalmente, recordemos la palabra de Dios: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1: 7). El pueblo de Dios no vive con miedo ni responde con pánico. Sabemos que Dios nunca nos dejará ni nos abandonará. El perfecto amor echa fuera el temor. Además, se nos ha dado el poder del Espíritu Santo para responder con amor y gracia a nuestro prójimo, independientemente de nuestras circunstancias. Se nos ha dado una mente sensata para tomar decisiones sabias y el fruto del Espíritu para darnos amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad y dominio propio mientras seguimos a Jesús y oramos para que se haga su voluntad, en la tierra como en el cielo.

Oramos por la sanidad divina del COVID-19, pero también oramos para que tengamos la gracia para ser fieles a nuestra misión, “hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones”. Las fronteras nacionales podrán estar cerradas temporalmente, el distanciamiento social podrá ser necesario por un tiempo, pero el evangelio no será disuadido.

Gracia y paz para todos,

La Junta de Superintendentes Generales

Eugénio R. Duarte

David W. Graves

David A. Busic

Gustavo A. Crocker

Filimão M. Chambo

Carla D. Sunberg

Carta Pastoral Sitio Web

 

Fundar. Desarrollar. Administrar.

Por: Dr. Verne Ward, Director de Misiones Globales para la Iglesia del Nazareno

“Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo”. 1 Corintios 3:6-9

Fundar. Desarrollar. Administrar.

En la Iglesia del Nazareno, los misioneros trabajan en estas tres áreas liderando el crecimiento de la iglesia desde su estado embrionario, durante su desarrollo y hasta su madurez.

En el transcurso de su servicio, algunos misioneros servirán en los tres roles: fundando, desarrollando y administrando. Otros misioneros solo servirán en uno o dos de estos roles. Con frecuencia, los misioneros cumplen con más de un rol a la vez.

Los misioneros pueden empezar fundando y después dedicarse a desarrollar antes de que Dios los llame a otro trabajo. Un misionero fundador puede hacer equipo con otro misionero que se haga cargo de desarrollar. Por su parte, otro misionero puede ser enviado a servir en administrar. El apóstol Pablo describió este proceso en 1 Corintios 3.

Dios llama a algunos a servir por décadas y a otros, a cumplir con un rol por algunos años. Por esta razón, cambiamos los criterios de jubilación de 20 a 15 años. También reconocemos contribuciones de 5, 10, 20 y 25 años. No solo celebramos a aquellos que obedecen el llamado a ir, sino a aquellos que obedecen el llamado a volver a su país de origen una vez que cumplieron con su llamado.

¿Cómo son actualmente estos roles en nuestra iglesia?

Alonso y Alicia (cambiamos sus nombres por seguridad) están fundando. Se mudaron a un país de la región de Eurasia en el cual la Iglesia del Nazareno no tenía presencia. Mientras desarrollan sus relaciones y descubren las necesidades de su comunidad en oración; han tomado medidas para cumplir con esas necesidades asociándose con un asilo de ancianos y un orfanato. Eventualmente, con la bendición de Dios, el discipulado llevará a la fundación de una iglesia.

Conforme nuevos creyentes crecen en su fe y su servicio, fundación se convierte en desarrollo, y otros pueden unírseles en a su labor. El desarrollo incluye el discipular, modelar y capacitar a los creyentes para que tengan las habilidades para ser el Cuerpo de Cristo en su comunidad y contexto cultural. También pueden desarrollar sistemas que den apoyo a la iglesia en áreas como educación teológica, creación literaria o administración financiera.

Los misioneros en su rol de administradores suelen también tener responsabilidades en otras áreas como: estrategia, comunicaciones o educación, como apoyo al ministerio de creyentes locales; quienes están involucrados en evangelismo, discipulado y compasión. Los roles de administración con frecuencia implican ayudar a conectar a la iglesia local con su familia en la iglesia global

Dios llama a personas con una gran variedad de habilidades y experiencias conforme la iglesia evoluciona desde su fundación a un trabajo en desarrollo y finalmente, a una iglesia madura.

Campamento de Orientación Misionera en Bonao, República Dominicana

Del 6 al 8 de marzo de 2020 se llevó a cabo un Campamento de Orientación Misionera (COM) en el Campamento Bíblico Cristiano Donald Wunker en Maimón, Bonao, República Dominicana. Asistieron 46 participantes con interés en las misiones y el equipo de líderes contó con 16 servidores, quienes dieron talleres, dirigieron dinámicas y devocionales, y empezaron a guiar y orientar a las personas explorando sus llamados al campo trans-cultural.

El COM inició con una estrategia innovadora (para los participantes) de un proceso de inscripción muy peculiar. Esta primera vivencia dejó claro en cada integrante el peso del evento y el llamado implícito a valorar cada actividad a desarrollar. No era un encuentro más; era estar de visita en el “País del COM” y ser parte auténtica de él, cultivando apego e identidad. 90012613_225918755194436_6526149265209688064_n

Participar en un COM es una gran oportunidad de conocer y explorar el accionar misionero de la Iglesia del Nazareno a nivel mundial, regional y local. La encarnación de las misiones en cada actividad desarrollada con un excelente manejo y gran pasión de los facilitadores (bajo la guía del Espíritu Santo), fue impregnando progresivamente los corazones de los presentes, concientizándolos del llamado urgente de Dios a servirle en las misiones, y de la multitud de oportunidades disponibles para ello. El desarrollo de cada temática y el uso de recursos oportunos permitieron que cada persona reconociera la “triste realidad” que, hasta el momento, había sido imperceptible a sus ojos y corazones. Gloria a Dios por el despertar.  Como los siguientes testimonios muestran, sugerimos que TODO nazareno debe estar expuesto a vivir en el “País del COM”.

“Inicié en el 2011 clamando a mi Padre que me ubicara en un ministerio cristiano, que me liberara del trabajo “secular”. En el 2015 le oré diciéndole que somos una familia misionera, que nos contratara de tiempo completo a mí y mis hijos. Dios ha ido poniendo el querer como el hacer en nuestros corazones. En octubre de 2018 el Señor me llamó de una manera clara y contundente a las misiones, y en el 2019 a mis hijos.  Mis hijas ahora lo están orando, soñando y buscando guíanza de Dios.”

Estar en el COM es la continuidad y confirmación de Dios en el llamado que me ha hecho, junto a mis hijos, de servirle en las misiones. Ha sido una de las maneras del Señor de ir organizándonos y definiendo en nuestras vidas el servicio a Él. Queda en nosotros continuar involucrándonos en actividades misioneras en esa consecución del llamado que Dios nos ha hecho.” –July Quiterio Cuello. 90095074_212987919768350_7084061818993246208_n

“El COM ha marcado un antes y después en mi vida, tanto social, como espiritual y ministerialmente. Este campamento se define como la confirmación del llamado de Dios en mi corazón y a la vez la dirección y orientación al mismo. Dios ha levantado una generación dispuesta y enfocada a llevar la comisión y el evangelio restaurador de Cristo Jesús a todas las naciones. Simplemente puedo decir gracias, porque llegar a ser una misionera no es un sacrificio que hago, sino una gracia que Dios me otorga.” –Rachel Mariel Compres Morel.

“Agradezco a Dios y a los líderes por haber instruido a mi hija Elba sobre las misiones.  Dios hizo un llamado y ella se dejó guiar por las enseñanzas, entendió su verdadero llamado, y obedeció. Es así como Dios me dio el privilegio de tener una hija misionera, ¡¡y gloria a Dios soy partícipe de esa bendición!! Pero al estar yo en el COM solo le pedía al Señor que me hablara porque quiero más de Él. Mi vida es de Él.  Quiero ser una madre, una líder, y una pastora que tenga propiedad y conocimientos para hablar a los jóvenes y a las familias sobre lo importante que es apoyar a nuestros jóvenes e hijos en las misiones.  Hay una nueva generación que debe estar preparándose para llevar el mensaje de Jesús a un nuevo mundo. Al participar en este gran evento, adquirí más conocimiento sobre el llamado de Dios, conocer porqué estamos y para qué estamos.  Todo lo que viví durante estos 3 días, no hay palabras para describirlo.  Yo quiero darle al Señor hasta mi último aliento en su servicio.” –Maribel Duson (Pastora).

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Declaración De Nuestros Superintendentes Generales Sobre El Coronavirus

Declaración de nuestros Superintendentes Generales sobre el coronavirus: https://nazarene.org/es/article/declaracion-de-la-junta-de-superintendentes-generales-sobre-el-coronavirus

Para nuestra familia nazarena mundial:

Estos son días sin precedentes en la vida de la iglesia y para los ciudadanos del mundo. La pandemia mundial como resultado del nuevo coronavirus (COVID-19) nos ha llevado a un territorio desconocido. La buena noticia es que todo esto no es una sorpresa para Dios, y aunque pudiéramos sentirnos poco preparados e inseguros, sabemos que podemos poner nuestra fe y confianza en Dios. Lo alentamos a que no viva en un espíritu de temor, sino que permita que Su paz lo guíe y dirija todos los días. Hoy, oramos para que la paz de Cristo nos traiga calma en medio de esta tormenta.

A lo largo de la historia, la iglesia ha sido utilizada por Dios para reflejar a Cristo en tiempos de crisis. Este es el momento para que la iglesia brille y para que llegue en amor santo a aquellos en nuestras comunidades que están en necesidad. No permita que los prejuicios moldeen nuestra opinión con respecto a grupos particulares de personas, sino que “ame a su prójimo”. Tenga en cuenta quienes serán los más afectados por las restricciones y esté preparado para compartir sus recursos con los necesitados.

La Junta de Superintendentes Generales y otros líderes de la Iglesia del Nazareno continúan monitoreando de cerca la propagación de COVID-19 y su impacto en la iglesia y las personas en todo el mundo. Estamos trabajando en estrecha colaboración con los distritos y las iglesias para proporcionar orientación sobre cuestiones legislativas y jurisdiccionales durante este tiempo.

Haga clic aquí para obtener pautas generales para las iglesias locales.

Continuamos orando por todos los afectados por esta enfermedad y creemos en la sabiduría, la sanidad, la bendición y la dirección del Señor durante este momento difícil. No nos alejemos de nuestra fe ni cedamos al miedo durante estos tiempos difíciles, “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Para obtener la información más reciente sobre COVID-19, visite el sitio web de la Organización Mundial de la Salud.

 

 

 

 

 

 

Sondear las Profundidades del Amor de Dios: Una Reflexión de Pascua

Por: Susan Austin

*Tomado del epílogo del libro de Víctor Lee Austin: “Losing Susan: Brain Disease, The Priest’s Wife, and the God Who Gives and Takes Away” (Perdiendo a Susan. Enfermedad cerebral, La Esposa del Sacerdote, y el Dios que da y quita).

Después de que Dios hizo el mundo, tomó a su pequeño sirviente, el hombre, y le enseñó a orar así: “inclina tu cabeza” dijo Dios, “y di ´Señor, ten misericordia´, y entonces harás lo que es correcto”. De manera similar, les enseñó a sus pequeños sirvientes, los animales, a orar: “sean fieles a los tuyos”, dijo Dios, “conserven sus familias, y canten las canciones que les he enseñado, y entonces harán lo correcto”. Pero a los árboles no les enseñó a orar.

“¿Qué hay de nosotros, Señor?” le preguntaron. “Enséñanos a orar como los demás”. Dios dijo: “Esperen mis pequeños amigos, todavía no sé qué enseñarles. Luego regresó al cielo y descansó  de sus inquietudes durante tres días. Envió al arcángel Miguel a vigilar todo en su ausencia y le ordenó que le informara todos los días sobre el estado de las cosas.

El primero día, Miguel regresó y dijo: “Los hombres están orando de la manera que les enseñaste”. “Sí, los escucho” dijo Dios. “Son fieles sirvientes a mí”. Y Miguel regresó a la tierra.

El segundo día entró a la presencia de Dios y dijo: “Los animales están orando de la manera que les enseñaste”. Dios dijo, “los escucho, son fieles sirvientes a mí”. Y Miguel regresó a la tierra.

El tercer día llegó al cielo y dijo: “¡Oh Dios, bendito por siempre! Algunos de tus sirvientes están afligidos”. Dios dijo: “¿Cómo puede ser eso, Miguel? No escucho lamentos”. “¡Oh Dios, bendito por siempre!” dijo Miguel, “tus árboles están afligidos porque nunca les enseñaste a orar. Están de luto, y en su gran dolor están arrancando sus hojas y esparciéndolas por el suelo”. Ante esas palabras, Dios recordó que no les había enseñado, y se compadeció de sus fieles siervos.

Descendió a la tierra y caminó entre ellos. Al principio no lo vieron por la gran carga de su dolor; arrancaban sus hojas y las arrojaban sobre él mientras caminaba debajo de sus ramas. Finalmente, Dios mismo lloró en su misericordia y se dio a conocer a ellos.

“Oh árboles, mis pequeños amigos,” dijo Dios, “dejen de arrancarse las hojas y esparcirlas, y escúchenme. Escuchen con atención, porque he pensado en una oración para que oren”.

 

Al instante los árboles dejaron sus lamentos y se dispusieron a escuchar. “Escúchenme entonces, árboles,” dijo Dios, “esta es la forma en que deben orar: no con palabras ni con canciones, sino con silencio y sus ramas levantadas en súplica. No teman que no los escuche. Tengo oídos para escuchar el corazón más silencioso y me encanta derramarme en la tranquilidad. Solo mantengan sus ramas levantadas para siempre en oración, y no les olvidaré”.

“Oh Rey, alabado seas por siempre”, dijeron los árboles en su alegría, y una vez de acuerdo levantaron sus ramas en súplica al cielo, y cayeron en un silencio profundo. Entonces Dios regresó a su trono y escuchó con amor las oraciones de todos sus fieles siervos.

Sucedió que el mundo cayó en la miseria y la muerte; y Dios, para vencer a la muerte, envió a su propio Hijo amado a morir. La forma en que se acordó que pereciera fue colgándole de la madera de un árbol, y ante esto los árboles estaban horrorizados.

“Señor”, dijeron en la quietud de sus corazones, “¿no lo acunamos cuando era un niño?” “Lo hicieron”, dijo Dios, recordando. “Además”, dijeron, “¿no le dimos sustento a su padre para que pudiera comer?” “Lo hicieron”, dijo Dios, recordando. “¿No formamos el bote desde donde enseñó a las multitudes?” “Todo esto es verdad”, dijo Dios. “Entonces, ¡oh!”, lloraron, “¿por qué debe sufrir por nosotros, por qué nuestra naturaleza dura y rígida debe ser la cosa sobre la cual se quebrante y muera? ¿Por qué nos has designado para tratar al Amado tan amargamente?” Dios miró los árboles con más ternura y dijo: “Mis queridos, todavía no han sondeado las profundidades de mi amor”.

Pero no le creyeron, y cuando el Hijo de Dios murió y la luz se extinguió fuera del mundo,  acordaron dejar caer sus ramas y se rasgaron las hojas en señal de luto.

“El Hijo está muerto”, se lamentaron, “¡y lo hemos matado! ¡Murió para salvarnos pero nosotros no lo salvamos! ¡Se ha ido y la alegría se ha ido para siempre!” De la misma manera se lamentaron todos los animales y los hombres.

Y Dios también lloró en su trono en el cielo.

Pero después de haber llorado, sondeó las profundidades de su amor y en su corazón, en el lugar más profundo de su amor encontró al Hijo muerto, a este Hijo que trajo de vuelta a la luz del día. Esto sucedió temprano en la mañana.

Ahora el Hijo de Dios caminaba por un jardín y los árboles silenciosos lo vieron. El temor se apoderó de ellos, aunque no lo reconocieron: pero lentamente, muy lentamente, levantaron sus ramas desnudas y desiguales hacia el cielo, y comenzó a amanecer.black-hanging-bridge-surrounded-by-green-forest-trees-775201

Y lentamente, una nueva savia ascendió por todas sus venas y capilares, y comenzaron a preguntarse si entendían el alcance del amor de Dios. Y el hombre que caminaba en el jardín les recordaba un poco al Hijo de Dios: y el cielo se volvió rosa y dorado.

Y justo cuando salió el sol, reconocieron a su Amado y vieron que estaba vivo, y de repente acordaron florecer, y el aroma de esas flores se elevó directamente al trono de Dios.

Así, Dios les enseñó a orar dos veces: una vez al comienzo del mundo, y otra vez cuando les dio una nueva oración para orar después de que habían sondeado las profundidades de su amor.

 

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