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Testimonio de la Dra. Natalia Nikolova

Hace cuatro meses recibí la noticia sobre el fallecimiento de una amiga y colega en el ministerio.  He estado pensando mucho en su legado desde ese día.  El Seminario Nazareno de las Américas en Costa Rica produjo un tributo lindo a ella que se puede encontrar en su sitio web.

Dra. Natalia Nikolova nació en Rusia y fue adoctrinada en el comunismo y ateísmo.  Pero Dios tenía otro plan para su vida.  Tuve el privilegio de conocerla en Costa Rica, y después viajamos de corto plazo a Ucrania en abril de 2006 en un viaje misionero con Ardeo Global. Después de conocerla más en esas dos semanas, pedí que escribiera su testimonio. Aquí, en sus propias palabras escritas algunas semanas después del viaje, está la historia asombrosa de la fidelidad de Dios.

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Yo nací en Ucrania en 1973 en Ciudad de Bolgrad en la región de Odessa. Mi padre fue un líder comunista, y nosotros vivíamos bien económicamente. Desde preescolar yo fui enseñada en la doctrina comunista. Se nos inculcó que el mejor niño del mundo fue Lenin, y que todos los niños de la Unión Soviética debían ser como él. Él era muy obediente con sus padres, no decía malas palabras, era muy educado. Por eso todos los niños queríamos ser como él. La profesora del preescolar escogía a los niños que tuvieran la capacidad de retener los versos y poderlos recitar de memoria. Claro, la mayoría de los versos eran sobre Lenin. Muchos años después del preescolar, en mi memoría todavía sonaban aquellos versos que la profesora me ponía a recitar en la reunión de padres y maestros en preescolar.

También en la escuela pasamos leyendo mucho sobre Lenin, su infancia, sobre el contexto histórico de su tiempo, sobre su heroísmo, su carácter revolucionario, y que a él es al que debemos que nuestro país sea el mejor país del mundo: libre, donde no existen ni ricos ni pobres, donde cada persona puede llegar a ser lo que quiera ser. Esa imagen se les proyectaba a todos los niños y jóvenes, y todos sabíamos que él era una persona perfecta. Este era Lenin. Resultó que él era no solamente el mejor niño del mundo, sino también el mejor joven y el mejor hombre del mundo. Yo quería ser como él. En mí había un deseo genuino de ser una buena persona. Y se me enseñó que la única forma de llegar a ser muy buena persona era ser como Lenin. Por eso yo pasé las diferentes etapas del discipulado comunista: octyabryata, pioneros y komsolmolsyu. Aun había llegado a ser líder de los jovenes comunistas.

En mi familia a Dios se le veía como algo basado en la superstición. En mi conciencia luchaba con lo que había dicho Marks y Engels: que la religión era el opio para el pueblo, que estaba diseñado para tener al pueblo dominado, y que era para los débiles.

Cuando tenía 16 años en 1989, yo terminé el colegio e ingresé a la Universidad Estatal de Medicina de Odessa. En 1993 me casé con un estudiante de medicina quien era de Costa Rica. Él estaba estudiando medicina en Ucrania con una beca de su país. Fue algo raro, yo fui educada en el espíritu comunista y siendo novios le dije que amaba mucho a mi país y no estaba dispuesta a abandonarlo. Él insistía en casarnos, y después de 9 meses de su insistencia, creo que por compasión, yo cedí a su presión. Desde muy pequeña soñaba con tener un bonito hogar, donde mi futuro esposo y yo nos amáramos y criáramos a nuestros hijos en un ambiente de amor. Y por eso, si al fin y al cabo, para cumplir mi sueño, tendría que viajar tan lejos, estaba dispuesta a hacerlo.

Ese mismo año nació mi hija Linda. En 1995 yo terminé la Universidad de Medicina y viajé con mi hija a Costa Rica, donde hacía un año me esperaba mi esposo. Él tuvo que irse un año antes, porque al terminar, tenía que salir del país inmediatamente para no perder el pasaje que les daba Ucrania. Y como él era de una familia pobre, no podía darse lujo de perderlo.

Al llegar a Costa Rica y al pasar el primer mes yo quería regresar a mi país, porque toda aquella persona amorosa y atenta que era mi exesposo, se convirtió en alguien muy orgulloso y repugnante. Él no estaba preparado para recibir grandes cantidades de dinero ni ser alguien importante en la sociedad, cuando antes era alguien insignificante y pobre. Yo quería que él cambiara y que fuera como antes, yo le reclamaba esta frialdad y la falta de cariño, pero él simplemente me culpaba a mí y a mi carácter y decía que yo no le hacía caso.

Mi familia en Ucrania estaban muy en contra de mi matrimonio y de que yo me hubiera mudado a otro país. Me advertieron el riesgo de fracaso, pero mi exesposo me prometía el cielo y la tierra, que siempre me iba a ser fiel y me amaría toda la vida. Le creí a él y no a mis padres y me arriesgué a viajar tan lejos para formar un hogar feliz.

Así que la idea de regresar a mi país parecía muy vergonzosa para mí. Por eso traté de luchar por mi hogar. Sin embargo, la situación empeoraba cada día. Llegó a tal grado que estando embarazada de mi segundo hijo, Leonardo, decidí irme de la casa. Le escribí una carta de que ya no aguantaba ese infierno y que le daba una semana para que pensara. A la semana él me prometió que iba a cambiar, y entonces volví a casa. Pero debido a todo este sufrimiento que pasé viviendo en mi hogar, que de ninguna forma resultó feliz como me lo imaginaba en Ucrania al casarme, inicié con contracciones, y tenía apenas 7 meses de embarazo. Era 1997. Debido al riesgo elevado de mortalidad infantil en los niños prematuros, de la ciudad donde vivíamos, me trasladaron a la capital de Costa Rica, a uno de los hospitales centrales. Para evitar la hipoxia neonatal, allí me hicieron la cesárea.

Recuerdo muy bien cuando me levanté después de la cesárea para ir a ver a mi hijo. Era un cuadro muy conmovedor para mí. Mi pequeño hijo, solo de 1725 gramos,   estaba conectado a la máquina de ventilación asistida, tenía varios cateteres venosos con varias soluciones, estaba conectado al monitor y estaba en área de los niños más críticos.

Me solté en un inconsolable llanto. No podía aguantar el dolor que había inundado todo mi ser. Me sentía impotente, sin poder ayudarle en algo. Mi hijo estaba grave, y aunque yo soy médico, yo entendía que nada podía hacer por él. Cada madre quiere que su hijo viva. Yo también quería que mi hijo viviera. Pero al entender la gravedad del asunto, me sentí aplastada por el dolor y por la impotencia personal.

Todos los días en la mañana yo llegaba al hospital y pasaba con mi hijo hasta las 10 de la noche. Y cada noche al llegar a la casa de unos amigos en San José, la capital de Costa Rica, me ponía a llorar, para luego levantarme en la mañana para ir al hospital. Siempre llegaba corriendo hacia la incubadora de mi hijo, tenía pavor de encontrarla vacía y que me dijeran que falleció.

Una mañana que llegué al hospital, el neonatólogo me dijo que mi hijo aspiró 5 mililitros de sangre en sus pulmones. Fue la peor noche para mí, sabía que estos niños podían morir de una hemorragia pulmonar masiva. Al llegar a la casa de mis amigos, les conté que mi hijo estaba más grave. El amigo me dijo que me preparara porque el niño ya no iba a sobrevivir. Pero su esposa, que era cristiana, me dijo: “Pídale a Dios.”

Yo no sabía cómo pedirle a Dios, ella tampoco me explicó, por eso mi primera oración fue muy primitiva, pero sincera: “Dios, ayúdale a mi hijo. No lo dejes morir.” Yo no entendía lo que Cristo hizo por nosotros. Así que decir que le tuve mucha fe a este Dios, es falso. Más bien, en uno de los momentos dije: “Si Dios no salvó a su propio hijo y lo dejó morir en la cruz, cómo va a salvar al mío.”

Mi hijo pasó 22 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatalogía. Había riesgo de que quedara muerto o ciego o sordo o paralítico. Pero mi hijo sobrevivió. Y yo lo acompañé todos estos días. Fui testigo del poder de Dios. A los 2 meses era un niño hermoso y gordito, y nadie que lo hubiera visto podía imaginar lo difícil que había sido para él sobrevivir.

Ver que mi hijo no solo sobrevivió, sino que también ahora era un niño sano, me dejó muy sorprendida. Entendí que algo extraordinario había pasado. No sabía cómo pasó todo eso, solo podía comprender que estaba viendo un milagro de Dios. Mi mente ateísta había sufrido un giro de 180°. Quedé tan profundamente agradecida con este Dios que salvó a mi hijo, que quería encontrarlo para decirle: “Gracias por lo que hiciste.”

Mi vida empezó a cambiar. Me fui apartando de algunos pecados: malas palabras, malos pensamientos.

Mi relación con mi exesposo había cambiado. Los dos nos sentíamos culpables de que el niño, debido a nuestras discusiones, nació antes de tiempo y todo lo que tuvo que sufrir. Pero el cambio no duró mucho. Pronto otra vez discutíamos como antes.

En septiembre de 1998 unos amigos nos regalaron una Biblia. Al ver que la situación en mi hogar estaba ya casi insalvable, empecé a buscar en la Biblia cómo salvar el matrimonio. Me dije a mí misma: “Este Dios una vez salvó a mi hijo, tal vez Él pueda hacer lo mismo con mi matrimonio.” Como no conocía la Biblia, busqué atrás del libro, en la concordancia, los versículos que dijeran “esposo”, “esposa”, etc. De esta forma fue que encontré el versículo 5:23 de Efesios y leí que Dios decía que el esposo debe ser la cabeza de la esposa. Descontenta y enojada cerré la Biblia. “No puede ser,” me dije a mí misma. “No ha nacido todavía el que me va a mandar,” no podía creer que esto fuera la voluntad de Dios, cuando en el comunismo se nos enseñó la igualdad del hombre y la mujer. No podía aceptar que tenía que tener al esposo como mi cabeza.

No volví a tocar la Biblia por más de 3 meses. Aunque me sentía muy agradecida con Dios y en mí había un profundo deseo de buscarlo, pero no estaba de acuerdo con este versículo. Muchas veces durante este tiempo volvía a pensar “¿Por qué Dios invertaría algo así?” Pero la situación de mi hogar siguió empeorando. Y lo que más me dolía no era el perder a mi esposo, la idea de volver a casarme no me asustaba. Pero me dolía que mis hijos no iban a vivir con su padre. Yo entendía que yo podía elegir a otro esposo para mí, pero mis hijos no podían elegir a otro papá. Así que al cabo de estos 3 meses sentí el deseo de volver a buscar el versículo que me causó tanto desacuerdo. Y empecé a convencerme a mí misma: “¿De qué me vale querer mandar? Si cuando él hace lo que yo diga, y sale bien, él dice que de él fue la idea. Y cuando sale mal, me culpa a mí.” Así que decidí obedecer a Dios, y le dije a mi esposo que a partir de ese día él era el que iba a mandar. Claro, él quedó muy impresionado. Pero para mí era el fin de una dura prueba. Si la prueba con mi hijo fue muy dura, esta no lo fue menos para mí. Se estaba quebrantando mi voluntad para someterla a Dios. Muchas veces sentía dentro de mí como un volcán que no estaba de acuerdo con Dios, pero recordaba lo que Él había hecho por mi hijo, y con mucho costo me sometía a Él. Por muchos años fui una persona muy dominante, por eso no fue fácil permitirle a Dios que Él me dominara a mí.

La prueba con mi hijo trató con mi parte afectiva, la prueba de someterle a mi esposo trató con mi voluntad.

De vez en cuando ganaba Dios y de vez en cuando ganaba yo. Hasta que finalmente me cansé de luchar con Dios, me cansé de la vida de pecado, y le dije a Dios: “Dios, quiero hacer Tu voluntad.” Fue abril de 2000. Esta fue mi conversión. A partir de allí mi vida empezó a cambiar más rápidamente. Todavía no entendía cuál era el plan de Dios a través de su Hijo. Pero Dios tuvo mucha misericordia de mí a pesar de mi gran ignorancia.

En este tiempo fue que entendí que los líderes comunistas habían quitado al Dios verdadero y en su lugar habían puesto a los ídolos del comunismo. Si antes yo quería hacer desaparecer a cualquier persona que hablara mal del comunismo porque me sentía parte de ello, ahora comprendí que fui víctima del comunismo. ¡Fuimos engañados! Me sentí traicionada. Mi corazón se inundó de mucho dolor por mi pueblo. ¡Mi pobre gente, cómo pudimos aguantar tanta mentira y tanto engaño! Solo en 1991 habían 250 millones de habitantes en la Unión Soviética. ¡Cuánta gente se fue al infierno durante eso 74 años de idolatría! No lo podía creer, que todo en lo que creía sinceramente, fue una gran falsedad.

Debido a esta desilusión, tuve gran temor de ser otra vez engañada por alguna secta. Quería congregarme en alguna iglesia, pero quise saber algo de Biblia antes de elegir una iglesia. Por eso cuando supe de que la Iglesia del Nazareno de Ciudad Quesada, donde yo vivía, iba a dar un curso de Antiguo Testamento I, me interesé mucho y me inscribí para recibirlo. Era septiembre de 2002. Después del curso de Antiguo Testamento I, me invitaron al curso del Antiguo Testamento II que iban a dar al mes siguiente.

Cuando llegué a recibirlo, nos explicaron que era un programa de 30 cursos de 3 años, 10 cursos por año. Me gustó la doctrina de la Iglesia del Nazareno. Oré a Dios y de esta forma tomé la decisión de congregarme. Solo que el primer día mi esposo me siguió. Y cuando llegué a casa, me hizo un escándalo de cómo yo siendo médico podía ir donde los cristianos y que si yo volvía allá iba a matar al pastor y a poner una bomba en la iglesia. Toda su familia era católica. Pero él era más ateo que creyente.

Duré varios meses desanimada, pensando que antes de que él se convertiera, no podría congregarme. Veía a otros hermanos que pudiendo ir a la iglesia no iban, y yo que quería ir, no lo podía hacer para no crear problemas en mi hogar, no sentía que era el tiempo de Dios. No tenía fe de que me iba a congregar en poco tiempo. Pero Dios me tenía una sorpresa, Él siempre me sorprende. Recibí una palabra de parte de Él que pronto iba a empezar a congregarme. Sentí esta palabra que de verdad era de Dios. Era aquella seguridad que llegaba a mi corazón. Entonces empecé a orar a Dios que preparara a mi esposo para la noticia que le iba a dar.

Y Dios respaldó su palabra. El día cuando le hablé, le dije: “Yo no sabía, pero, resulta que desde hace tiempo yo me convertí. Dios está en primer lugar para mí, y tú en el segundo. Así que voy a ir a la iglesia. Tú puedes ir a matar al pastor, puedes ir a poner una bomba en la iglesia, pero no vas a matar la fe que yo tengo.” Mi esposo había quedado perplejo. Llegó a reaccionar como a los 15 días. Terminó alegando porqué yo iba a la iglesia. Pero ya era demasiado tarde. Ya yo iba cada domingo a la iglesia y no iba a soltar la posición que Dios había entregado en mis manos. Para mí era ver lo imposible, porque nunca me imaginé yendo a la iglesia, cuando mi exesposo estaba radicalmente en contra de la iglesia evangélica. Aunque él nunca iba a ninguna iglesia, si yo hubiera ido a la iglesia católica, no hubiera sido tanto problema para él. Pero la iglesia evangélica era la iglesia que él detestaba. Era un milagro para mí. Dios hacía posible algo antes inadmisible.

Por muchos años viví un cristianismo clandestino: de leer la Biblia o escuchar canciones evangélicas o de ver canal cristiano solo y únicamente cuando mi esposo no estaba. Sufrí muchas agresiones verbales de que no tenía nada en mi cabeza ya que me había vuelto una fanática religiosa. Nunca imaginé que fuera posible servirle a Dios, siendo mi esposo una persona inconversa. Aunque él vio un gran cambio en mí, y aun lo admitía, nunca llegó a aceptar mi fe. Dios me había cambiado, pero mi hogar seguía mal. Mi exesposo siempre me culpaba. Y por muchos años llegué a aceptar la culpa. Le dije a Dios que estaba dispuesta al dolor y trato duro conmigo de parte de Él, con fin de que Él me cambiara. Ya no quería ser igual. Y de verdad Dios había cumplido mi petición.

Todavía mi exesposo seguía en su alcoholismo y rebelión contra Dios. Yo ya no aguantaba más este sufrimiento. Le dije a Dios que lo cambiara o lo quitara, porque ya había llegado al borde de mi aguante. Sin embargo, Dios me permitió aguantar un año más. Ya yo estaba en un callejón sin salida. Quería un esposo amoroso, pero tenía un esposo agresor, tanto conmigo como con nuestros hijos. Además, entendía que no podía tener un ministerio serio para el Señor, mientras mi hogar me robaba ánimos y fuerzas. Pasé por una depresión bastante seria, que enmascarababa en mi trabajo, para poder sobrevivir y no encerrarme en mi casa. El Señor fue mi único refugio. Finalmente, hace año y medio Él me guío a una decisión crucial. Después de muchas oraciones, le dije a mi exesposo: “Ya no aguanto una gota más de tu licor. Te doy 15 días de tiempo. Piénsalo y escoge entre el licor o la familia. No te presiono. Toma tu tiempo.” A los 8 días mi exesposo delante de nuestros hijos, tiró el anillo de matrimonio y dijo: “Yo me voy de la casa. Voy a seguir tomando. Nadie me manda.” Sentí que Dios mismo me estaba liberando de esta persona monstruosa. Más tarde Dios me reveló que mi exesposo deseaba poseerme como si fuera mi dueño, anulando toda mi decisión personal. En todo él quería decidir por mí. El Señor de verdad llegó a ser mi Libertador de esa posesión.

A los 5 meses de estar separada me di cuenta de la verdadera causa del porqué nunca funcionaron las cosas en mi hogar. Todos los años desde que llegué a Costa Rica, y posiblemente antes, mi exesposo me fue infiel con varias mujeres. Como médico me ha tocado a atender a muchos pacientes que han vivido en infidelidad. Ellos testifican de que es una vida de infierno, es vivir una doble vida, llegan a un punto donde ni ellos mismos saben a quien aman. Es una vida infeliz. Esto fue lo que viví con mi exesposo.

Creo que fue la prueba más dura de mi vida. Antes de casarnos habíamos hablado del tema. Aún durante el matrimonio también. Mi posición siempre fue que si él algún día deseaba buscar a otra mujer, nada más me avisara, y allí terminaba todo. Que yo no iba a hacerle escándalo, ni le iba a estorbar en su vida. Cada uno se iría por su lado. Lo único que yo le pedía es que fuera honesto y nunca me engañara. Él juraba que siempre me era fiel y que me amaba demasiado. Así que aunque a veces tenía mis dudas, al no haber nada de pruebas, seguía creyendo sus mentiras.

Cuando me di cuenta, mi corazón realmente se quebrantó. Pasé un mes de agonía, de un dolor insoportable. Pude comprender a aquellos que terminan su vida suicidándose debido a una traición de estas. En mi vida sufrí 2 terribles traiciones: con  el comunismo durante 27 años, y con la infidelidad de mi exesposo durante más de 10 años. Pero el  Señor fue fiel en levantarme de esta prueba tan dura. Así que otra vez puedo testificar de su poder, de que Él levanta a aquel que tiene el corazón hecho pedazos. En Él encontré esta verdad genuina, santidad y mucho amor tierno y eterno. Él es mi Rey. Es la razón de mi vida, es el sentido de mi caminar. Gracias a Él puedo vivir una vida de amor y de santidad. Alabado sea Su Nombre. Amén.

Recomendaciones de un Misionero del Caribe

En la entrada previa, Cleon Cadogan compartió el testimonio de su tiempo en Granada como misionero voluntario en GÉNESIS. El objetivo principal de su tiempo ahí fue plantar y organizar una nueva Iglesia del Nazareno en la comunidad de Content. En el primer año de su llegada, Dios había hecho el trabajo y el objetivo fue cumplido. Ahora hay una congregación próspera en esa comunidad que está preparándose para empezar otra iglesia y así alcanzar su isla.

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Al concluir su tiempo en GÉNESIS, Cleon compartió varios consejos que él daría a cualquier persona que está diciendo sí a un llamado a misiones. Aquí están sus 15 recomendaciones:

1: Asegúrate que Dios te ha llamado a ir a las personas a quienes estarás sirviendo.

2: Ama y aprende de las personas con quienes vivirás; está dispuesto a desechar las ideas preconcebidas que tienes de ellos.

3: El respaldo en oración es vital para tu salud física y espiritual.

4: Ayunar y pasar tiempo personal con Dios es necesario para mantener la cordura.

5: No dejes que el dinero sea un factor que determine tu capacidad para cumplir con la tarea.

6: Recuerda: Dios provee para la misión en todos los sentidos.

7: Sé creativo en los métodos que usas para compartir con personas que estarán dando para la misión.

8: Demuestra un nivel de transparencia y rendición de cuentas con tus patrocinadores.

9: Comunica la visión claramente a tus donadores y a quienes oran por ti.

10: No falles en usar diversos medios para comunicarte y mantenerte en contacto con tus patrocinadores.

11: Escucha las necesidades de las personas con quienes están trabajando.

12: Permite que la creatividad fluya dentro de ti en todo tiempo.

13: Descansa cuando Jesús dice que descanses.

14: No abandones a tus amigos y familia por el bien de la misión.

15: Nada debe ser hecho sin consultar a Dios.

El FEM y la Región Mesoamérica

Hace una semana estuve en la Ciudad de Panamá para nuestras reuniones del Concilio Regional Consultivo. Uno de los temas que se mencionó varias veces durante los cuatro días fue nuestra respuesta como región al ofrendar para el Fondo de Evangelismo Mundial. El Fondo de Evangelismo Mundial (FEM) apoya a casi 700 misioneros nazarenos y respalda el trabajo de la Iglesia en 162 países alrededor del mundo. El FEM es crucial para financiar las misiones en nuestra denominación. En futuros artículos, explicaremos más lo qué es el FEM y cómo comenzó, de igual manera compartiremos recursos para la Ofrenda de Acción de Gracias, uno de nuestros métodos más significativos para apoyar el FEM.

Durante la última década, la meta establecida por nuestros líderes ha sido que cada iglesia nazarena local dé 5.5% del total de sus diezmos y ofrendas al FEM. Como frecuentemente dicen nuestros Superintendentes Generales, la meta no es igualar la cantidad que se ofrenda (respecto a la cantidad total de dinero que levanta cada iglesia), sino igualar el sacrificio. Imagina lo que se podría hacer si todas las 26,000 congregaciones nazarenas en cada uno de esos 162 países apoyaran ofrendando de esta forma. ¡Nuestro alcance sería exponencial!

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Me ha animado escuchar que en años previos hemos visto a los Distritos de EE. UU. y Canadá involucrarse al 100% en el FEM. ¡Esto es increíble! ¡Gloria a Dios! Pero aquí viene la patada en el estómago: en nuestra Región Mesoamérica estamos viendo solo un 37% de involucramiento. En otras palabras, aproximadamente una de cada tres iglesias en el Caribe, México y Centroamérica está dando NADA al Fondo de Evangelismo Mundial. No estamos diciendo que casi dos tercios no están dando completo el 5.5% de su ingreso. Estamos diciendo que casi dos tercios no están dando ni un solo peso, ni un solo dólar, ni un solo gourde. ¿Y adivina qué? Fuera de EE. UU. y Canadá, esa participación del 37% ¡es la más alta comparada con las otras regiones!

No quiero ahogarte en estadísticas, pero quiero poner esto de otra forma:

  • 200 iglesias locales alrededor del mundo proveen 70% del FEM.
  • 6,000 iglesias locales proveen el resto del FEM.
  • 20,000 iglesias locales no proveen nada para el FEM.

Inconcebible.

No puedo hablar por otras regiones, pero en nuestras reuniones del RAC nos unimos como líderes de toda la región Mesoamérica para comprometernos a hacer nuestra parte. Nuestra meta regional para 2030 es llegar a ofrendar $1.5 millones de dólares al FEM. Si hacemos eso, se predice que sea un poco más alto que 5.5% (actualmente estamos dando 2.7%). ¿Orarías con nosotros para que podamos alcanzar esta meta? Queremos dar generosamente para otros, así como otros han provisto generosamente para nosotros a través de los años.

Me gustó mucho lo que el Dr. Gustavo Crocker dijo hace algunos meses: “Antes de 1990, el lema de las misiones era, ‘El Oeste para el resto.’ Pero ahora tenemos un nuevo lema: ‘Lo mejor para el resto.’” Realmente no importa de dónde vengas; Dios está llamando misioneros de todo lugar a todo lugar.

Y eso también significa que todo lugar tiene el privilegio de enviar y apoyar económicamente a los misioneros. En la Iglesia del Nazareno, el Fondo de Evangelismo Mundial es la forma principal en que hacemos eso. El FEM ha sido una estrategia impresionante y exitosa para alcanzar las naciones. Ahora nosotros, como las naciones, tenemos el honor de retribuir también para ver un asombroso impacto global.

Pero ustedes, así como sobresalen en todo —en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros —, procuren también sobresalir en esta gracia de dar.” (2 Co. 8:7).

4 Formas de Involucrar a Todos en Evangelismo

Por Ed Stetzer

Muchas personas han caído en la mentalidad de que el evangelismo es un don que algunos creyentes tienen y otros no. La realidad es que, cuando alguien se reconcilia con Dios, Él lo envía para reconciliar a otros. Eso no es un don—todos tenemos la responsabilidad de llevar a Cristo a otros.

El liderazgo pastoral puede recorrer mucho cambiando esas mentalidades. Los pastores pueden y deben equipar al cuerpo de la iglesia para entender su rol en evangelismo. Entre otras cosas, una iglesia puede hacer cuatro cosas para motivar el espíritu y la práctica de evangelismo.

  1. Construir Relaciones

Muy pocos escuchan el evangelio o asisten a la iglesia sin primero estar en una relación. La mayoría de las personas que vienen a Cristo son invitadas por alguien que conocen.

Dios nos llama a evangelizar, incluyendo a nuestra familia, amigos y vecinos. Él nos invita a invitar a otros. Las relaciones interpersonales son la mejor manera de alcanzar a otros.

Tus amigos confían en ti cuando hablas de restaurantes, plomeros, niñeras. Esa misma confianza le da a cada creyente una puerta abierta para presentarle a Jesús a sus amigos.

  1. Motiva al Compromiso

Algunas veces el mundo tiene la idea incorrecta de que ser cristiano significa que nuestras vidas son perfectas. Ellos se sienten desconectados e indignos. Así que cada vez que podemos recordar a nuestra gente y aquellos que están mirándonos, que todos tenemos necesidad de un Salvador, eso ayuda a derribar muros que mantienen lejos de Cristo y la Iglesia a las personas.

La iglesia y su gente deben comprender que nadie atraviesa un mundo quebrantado sin ser quebrantado. Así que mientras ellos se enfrentan a la semana, ellos deben conectar con personas quebrantadas, así como ellos son personas quebrantadas que han conocido a Aquel que restaura todo. Ellos deben ofrecer restauración por medio de Cristo. Eso es evangelismo.

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  1. Eventos Inclusivos

Algunas partes de la iglesia son más exclusivas. La Santa Cena, el bautismo, incluso algunos grupos pequeños son solo para creyentes. Pero la iglesia tiene la libertad, y realmente una responsabilidad de tener reuniones donde los “buscadores” se sienten bienvenidos—lugares donde están listos para el compañerismo. Uno de esos eventos de nivel bajo es la búsqueda anual del huevo de Pascua. Fomentas el compañerismo a través de involucrar a toda la iglesia. Ellos traen a sus amigos, vecinos, y familias.

Realiza estos eventos donde todos pueden estar involucrados. ¿Por qué? Los eventos pueden mostrar amor por nuestra comunidad e incrementar visibilidad para invitar personas a nuestra iglesia. Múltiples relaciones pueden desarrollarse en estos eventos inclusivos y abiertos. Finalmente, estas relaciones pueden llevar a la persona a Cristo.

  1. Enseñar Bien

El evento de la búsqueda del huevo de Pascua, mencionado anteriormente, es un avance. Pero algo más grande sucede cuando realmente predicamos sobre la resurrección–queremos llevar a las relaciones, de algo tan simple como un evento de niños, a algo tan importante como el evangelio.

Y, no solo predicamos acerca de la resurrección en un domingo.

Nuestra gente entiende que después de traer a sus amigos al evento comunitario de la iglesia, existirá un impulso intenso del evangelio en las semanas próximas. Nos llamamos el uno al otro, y los líderes del Grupo de Vida hacen llamadas. Todos saben que todos deben invitar a sus amigos a escuchar sobre Jesús.

Enseñamos el evangelio bien y una y otra vez.

Acercamiento Holístico

Es una asamblea plenaria. Hacemos todas estas cosas en olas al mismo tiempo, pero no las hacemos todo el tiempo. Primavera y otoño, verano e invierno, en misión para compartir a Jesús.

Todos están a bordo. Todos entienden que el liderazgo de la iglesia proveerá oportunidades para que sus amigos escuchen el evangelio, pero sus amigos son su responsabilidad. No conozco a sus amigos. Ellos sí. No puedo invitar a sus amigos. Ellos sí. Y deben hacerlo.

El evangelismo es responsabilidad de todos.

Podemos quejarnos de la falta de actividades evangelísticas en nuestras iglesias, pero esto recae sobre el liderazgo. Que como liderazgo creemos una cultura de evangelismo. Cuando la iglesia ve que somos intencionales y serios sobre crear un camino, es más factible que ellos se comprometan con sus amigos y los inviten a ese camino

¿Qué ha hecho tu iglesia para asegurar que todos participen en evangelismo? ¿Cuál será la razón por la que las personas “dejan caer la pelota” en el área de evangelismo?

*Este artículo fue publicado originalmente en: Edstetzer.com

Copa Mundial 2018

¡Hola, lectores! Y, ¡saludos desde la Copa Mundial 2018! Nuestra familia ha estado ahorrando y planeando estas vacaciones por cinco años y estamos eufóricos. Tenemos boletos para dos partidos y esperamos obtener boletos para un tercero mientras estamos en Rusia. Llegamos ayer (25 de junio) a Moscú, y nos estamos recuperando del “jet lag” (desfase de horario) antes de asistir a ¡nuestro primer juego hoy (Francia vs Dinamarca)!

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36188216_10157527269847892_9018254410366582784_n.jpgEn el mes pasado, algunos amigos y conocidos han preguntado porqué dedicaríamos el tiempo y dinero para ir a Rusia y asistir a la Copa Mundial, específicamente si Estados Unidos no calificó esta vez (para ser honestos ¡todavía sigo avergonzado por eso!). Otros se han preguntado porqué ocasionalmente escribo acerca de deportes en este blog que normalmente es dedicado a misiones, liderazgo, etc. Los aficionados del futbol que leen esto lo entienden completamente, así que no necesito persuadir a todos. Pero para los otros, aquí están las razones por las que la Copa Mundial es muy importante para mí y porqué hemos escrito acerca de ello en este blog por tres ciclos seguidos (2010, 2014 y 2018): 

  1. La cultura – y las culturas – me fascinan. En el aeropuerto de Londres, estábamos con personas de siete países diferentes, todos yendo a la Copa Mundial. Todos nos veíamos diferentes, hablábamos diferentes idiomas, y vestíamos diferente por supuesto. Pero existe respecto – e incluso aprecio – por las diferencias aquí que pueden resultar instructivas en un mundo de tanto etnocentrismo. ¿Cómo podemos aprender unos de otros? ¿Cómo estas personas enriquecen mi vida y conocimiento?
  2. Pasión, pasión, pasión. Una vida sin pasión ¡es una triste existencia! Confieso que me cuesta trabajo comprender cómo las personas pueden flotar a través de la vida sin urgencia o emoción. Y admítanlo: ¡la Copa Mundial es EL lugar para encontrar aficionados y jugadores que están locos por el futbol y su país! ¿Vieronal director técnico de Brasil que celebró tanto que se tropezó y cayó después de un gol a Costa Rica? ¿O los panameños celebrando su primer gol en una Copa Mundial, aunque perdieron el juego 6 a 1? ¿Sabías que el gol de México contra Alemania probablemente causó un sismo en la Ciudad de México por la euforia en esa mega ciudad? Sí, pasión.
  3. Los deportes pueden ser un microcosmo en la vida. Los deportes están basados en resultados. Si tienes éxito, eres recompensado; si tienes un bajo rendimiento, hay consecuencias. Esto no quiere decir que el equipo más talentoso es el que siempre gana; algunas veces los no favoritos mejor preparados pueden sorprender (Vean: Islandia vs Argentina). Pero incluso eso nos da una lección. Hay muchas cosas que he aprendido de los deportes sobre el trabajo en equipo, la perseverancia, el liderazgo y la integridad. La Copa Mundial sacará lo mejor y lo peor de muchos jugadores, aficionados y directores técnicos. Pone un lupa sobre nuestro carácter.

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Esas son solo 3 de muchas razones por las que escribo sobre deportes y la Copa Mundial en un blog que se espera ayude a Transformar el Mundo. Podría seguir y seguir, pero ahora es momento de ir hacia el estadio – ¡quién sabe qué cosas asombrosas experimentaremos ahí y en la siguiente semana!

Actualización – Cuba y Nicaragua

Los últimos dos meses han sido difíciles para nuestra Región Mesoamérica, sin embargo hemos visto el amor y fidelidad de Dios. La siguiente información es una actualización sobre lo que ha pasado en las últimas semanas en Cuba y Nicaragua, queremos animarles que sigan orando por estos países. 

CUBA

Un grupo de pastores de toda la región de Mesoamérica viajó recientemente a Cuba para brindar apoyo luego del accidente aéreo en donde fallecieron 10 matrimonios pastorales. Dhariana Balbuena, coordinadora de Ministerios Nazarenos de Compasión para la Región Mesoamérica, compartió su experiencia durante este tiempo.

Damos gloria a Dios por los milagros que están sucediendo en medio de la pérdida experimentada por nuestros hermanos y hermanas por concecuencia del accidente aéreo.

Durante nuestra visita, junto con otros líderes regionales, pude experimentar la misericordia de Dios a través de las historias compartidas durante el servicio funerario de una de las fallecidas en el accidente aéreo. La hermana María Salomé era una sierva de Dios. Ella también era ingeniera civil y con su entrenamiento pudo ayudar a muchos cubanos. Muchas personas testificaron de haber sido ayudadas por la Hermana María.

Fue maravilloso escuchar que 37 personas recibieron a Cristo durante uno de los servicios funerarios y muchos más también recibieron a Cristo en los diferentes servicios de celebración de vida.

La madre de uno de los pastores fallecidos recibió a Cristo durante su servicio fúnebre que se celebró en la misma iglesia que él solía pastorear.

Estamos muy agradecidos por la solidaridad de nuestros hermanos y hermanas de la Región Mesoamérica y la iglesia global, por sus oraciones, apoyo financiero y por las palabras de aliento que han sido de bendición para los niños huérfanos y los familiares de los fallecidos.

Dios se glorifica aún en medio del dolor y su amor transciende la aflicción.

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NICARAGUA

El país de Nicaragua está en una crisis que comenzó en abril de 2018, cuando las protestas provocaron la violencia.

Según grupos de derechos humanos, más de 100 personas han muerto y miles más están heridos o desaparecidos. Las ciudades más afectadas son Masaya y Managua. Muchos han perdido sus empleos y han cerrado sus negocios, decenas de barricadas alrededor de la nación han paralizado el tráfico. 

En medio de esta situación inestable, iglesias nazarenas han continuado reuniéndose para la adoración y oración. Las iglesias han reprogramado sus tiempos de reunión o se reúnen en casas como medida de seguridad. Voluntarios nazarenos también han entregado alimentos a 150 familias en Masaya, donde las protestas han conducido a la escasez extrema de alimentos.

La oficina del distrito nazareno se vio obligada a cerrar el pasado 29 de mayo. El distrito también tuvo que cancelar varios grupos de Trabajo y Testimonio que fueron programados para trabajar en edificios de iglesias locales, incluyendo un equipo de Costa Rica que planeaba trabajar en el Seminario Nazareno en Nicaragua.

Líderes de la iglesia en Nicaragua están monitoreando la actividad de las protestas para determinar el mejor momento para volver a abrir.

“Esta situación nos trae gran dolor,” dice el Reverendo Maria Antonia Ponce, que sirve como el Superintendente del distrito Nazareno en el área. “Pedimos como el cuerpo de Cristo, se unen en oración por la paz en Nicaragua.

Cómo puedes ayudar

Orar

Por favor ora por las iglesias, familias e individuos afectados por los recientes enfrentamientos. Ora especialmente por quienes han perdido a sus seres queridos. Ora por los que no pueden trabajar o viajar libremente. Ora por quienes experimentan algún trauma, que sientan la paz y presencia de Dios. Ora por la paz en la nación. Ora por los líderes de la iglesia y las iglesias respondiendo a las necesidades a su alrededor. Para enviar una oración o una nota de ánimo, ve a ncm.org/pray.

Dar

Iglesias y personas de todo el mundo pueden proporcionar apoyo a través del Fondo de Ayuda para Catástrofes de Mesoamérica: Fondo de Crisis de Nicaragua. Las donaciones se utilizarán para atender necesidades inmediatas, incluyendo comida y agua. 

(Por favor ofrenda a través de tu iglesia local o distrito, destinando tu donación a Fondo de Ayuda para Catástrofes de Mesoamérica: Crisis de Nicaragua.) 

–Esta información fue publicada originalmente en: mesoamericaregion.orgnazarene.org y ncm.org.

8 Formas de Destruir un Matrimonio

El día de ayer mi esposa y yo celebramos nuestro 18º aniversario de bodas. Aparte de mi salvación y santificación, Emily probablemente ha sido el regalo más extravagante de Dios para mí a través de los años. Hemos compartido lágrimas y muchas risas. Y hoy nos amamos el uno a otro más que en el día de nuestra boda – de hecho, ¡muchísimo más!

Hace muchos años leí un artículo de Dave Willis sobre cómo destruir un matrimonio. No te sorprendas; el propósito de él para escribir sobre relaciones destruidas fue ayudar a sus lectores EVITEN tal devastación. En esa línea de pensamiento, mientras mi esposa y yo celebramos nuestro aniversario de bodas, con cierta ironía comparto las 8 Formas de Destruir un Matrimonio de Dave Willis.

A medida que he interactuado con parejas de todo el mundo, he descubierto que la mayoría de los problemas matrimoniales pueden reducirse a algunos errores mortales (pero también muy comunes). Aquí está una lista de los comportamientos más comunes que acaban con los matrimonios. Evítalos a toda costa y estarás tomando un gran paso hacia construir un matrimonio ¡a prueba de divorcio!

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  1. Dejar de comunicarte con tu cónyuge.

La comunicación le hace a un matrimonio lo que la respiración a los pulmones. La comunicación es el sustento de cualquier relación, así que si dejas de comunicarte con tu esposo(a), estás eligiendo que tu matrimonio padezca de una de sus necesidades más básicas.

  1. Confiar en un “amigo(a)” del sexo opuesto.

Uno de los patrones más comunes que he visto entre parejas divorciadas es aquel en el que los esposos desarrollan un vínculo con alguien del sexo opuesto, para apoyo emocional en lugar de buscar ese apoyo con su pareja. En el momento que permites que alguien más tome el lugar de tu esposo(a) en tu mente, tu corazón o tu cama, has elegido destruir tu matrimonio.

  1. Dejar de hacer el amor.

El sexo es un regalo dado por Dios para traer satisfacción, intimidad y unión mutua al esposo y la esposa. En el momento en que dejas de priorizar lo que sucede en la habitación, tu matrimonio podría estar dirigiéndose al juzgado.

  1. Menospreciar, regañar o insultar a tu cónyuge. 

Tú debes ser el motivador más grande de tu pareja, ¡no su crítico más grande! Si su comunicación ha tomado un tono negativo constantemente, también su matrimonio rápidamente tomará un tono negativo.

  1. Guardar secretos a tu cónyuge. 

Los secretos en el matrimonio son tan peligrosos como las mentiras. Si empiezas a esconder dinero, conversaciones, o cualquier otra cosa, de tu cónyuge, estás eligiendo sabotear tu relación. 

  1. Culpar a tu cónyuge de tus problemas.

Las parejas que lo logran son aquellas que trabajan juntas para encontrar soluciones. Las parejas que no lo logran son aquellas donde se culpan el uno al otro en lugar de apoyarse mutuamente.

  1. Rodearse de personas que no conocen o a quienes les desagrada tu cónyuge. 

Tener los amigos incorrectos puede destruir tu matrimonio. Si te rodeas de personas que apoyan tu matrimonio, probablemente tu matrimonio mejore. Si te rodeas de personas que no apoyan tu matrimonio, entonces necesitas nuevos amigos. 

    8. Rendirse.

Las parejas que lo logran no son aquellas que nunca tuvieron una razón para divorciarse, simplemente son quienes eligieron encontrar una manera de resolverlo. Ellos han descubierto que un “matrimonio perfecto” solo son dos personas imperfectas ¡quienes se rehúsan a rendirse como pareja!

COM – Costa Rica, 2018

Misión Global Área Central te invita a su Campamento de Orientación Misionera, del 7 al 9 de Septiembre de 2018. Para más información visita la página de Facebook: Misión Global Costa Rica.

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