Archivo de la categoría: Evangelismo

No Estoy Avergonzado

“Así que no estén avergonzados de testificar acerca del Señor.” Ahí está, en blanco y negro en el versículo 8 del primer capítulo de 2ª de Timoteo. Sin alejarse de eso; testificar acerca de lo que Jesús está haciendo en nuestras vidas es la expectativa. Es lo que los cristianos hacen. Entonces, ¿por qué hacerlo es tan difícil?

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He sido un misionero en varios países por los últimos años, y me he dado cuenta que durante ese periodo de tiempo yo, también, entro en la categoría de estar “asustado” de compartir con no creyentes lo que Dios hizo en mi vida. Como misionero, parte de mi descripción de trabajo es estar listo para compartir de Jesucristo todo el tiempo con cualquier persona que encuentre. Pero es lo suficientemente asombroso que eso, también, era parte de mi descripción de trabajo antes de que me convirtiera en misionero. Es algo que he tenido que estar haciendo diariamente desde el día en que me convertí en cristiano.

Tal vez tú estás pensando que no has experimentado suficiente. ¿De cualquier forma qué dirías? Bueno, ¿Dios está trabajando en tu vida? ¿Has visto su mano sanadora, o su mano de protección, o su mano de misericordia? Esas son historias que tú puedes compartir – nadie puede decir que eso no sucedió. Quizá ellos no creerán que Dios hizo todo, pero eso no debería detenerte de compartirles. Cada vez que compartes acerca de la grandeza de Dios, una semilla ha sido plantada.

Entonces, ¿estás listo para empezar a compartir con tus amigos lo que Dios está haciendo en tu vida? No te avergüences de testificar acerca de lo asombroso que es Dios. De hecho, una vez que empiezas a hacerlo, te darás cuenta que se vuelve más fácil. Así como todo lo demás, la práctica hace al maestro.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong para adolescentes y jóvenes. 

Máxima Misión – Honduras, 2019

Del 28 al 30 de junio, la comunidad de La Ceiba en Honduras, un total de 98 personas originarias de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Estados Unidos y Honduras, se dieron cita para ser parte de un tiempo de servicio a otros, por medio de una Máxima Misión, la cual incluyó visitas a un asilo y orfanato, evangelismo creativo, escuelita bíblica para niños, entrega de alimentos a familias necesitadas, limpieza en casas, manualidades, clínica de belleza, entre otras actividades. 

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Los participantes pudieron vivir una experiencia transcultural a través de compartir con sus hermanos y hermanas nazarenas de distintos países, y tuvieron la oportunidad de impactar vidas con el amor de Dios y el mensaje del evangelio. 

Durante este tiempo muchas personas se reconciliaron con Dios y otras aceptaron a Jesús en sus corazones. ¡Gloria al Señor porque Él sigue usando a su Iglesia para cambiar el mundo! 

A continuación te presentamos dos videos donde podrás ver y escuchar las actividades realizadas y también algunos testimonios de los participantes:

 

 

–Luz Jiménez y Karen Pop, Misiones Globales, Área Norcentral.

La Historia de Christina Comienza

Recientemente hemos estado recibiendo los informes de nuestras misioneras que han estado plantando iglesias con la iniciativa Génesis. Ellas han estado sirviendo por más de un año en sus sitios y están empezando a ver una gran cosecha. Acá queremos compartir uno de los testimonios del equipo en Querétaro, México, escrito por Jhoselyn Barrios:

Christina es una jovencita de 22 años, tiene cuatro hermanos; ella y sus hermanos viven con sus padres en Los Olvera, llegaron a este lugar hace un año, antes vivían en otro municipio de Querétaro que se llama Cadereyta. Como familia, ellos tienen un vivero que es su fuente de ingreso económico.

Conocimos a Christina en el Centro de Desarrollo Humano de la comunidad, ahí es donde servimos como voluntarias en las clases que impartimos (computación, alfabetización). Hace algún tiempo nos inscribimos a clases de “Zumba,” con el propósito de conocer más a las mujeres de la comunidad…quizá algunos dirán: ¡qué loco! ¿clases de Zumba?, pero la verdad es que es un buen lugar para conocer personas, reír, generar empatía e iniciar conversación.  

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Luego de un par de días, Christina se comunicaba más con nosotras, así fue como un día conversando le mencionamos a ella que tendríamos una actividad especial por el día de la mujer y además un taller de belleza. Así fue como Christina comenzó a participar y se involucró en nuestras actividades.

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Después de relacionarnos más con ella, pudimos agendar una visita a su casa y, para gloria de Dios, ese día ¡toda su familia recibió a Jesús en su corazón!

Hace unas semanas fue el cumpleaños de Christina, y todas fuimos invitadas a comer a su casa, nosotras llevamos el pastel y un regalo para ella, convivimos con la familia y nosotras nos sentimos como en casa cuando les visitamos. Ahora ellos son una de las familias que están recibiendo discipulado para bautismo. ¡Dios está haciendo algo maravilloso en Querétaro!

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¿No es emocionante ver lo que Dios está haciendo en nuestras ciudades? Por favor ora por Christina y su familia. También ora por los dos equipos de misioneras trabajando en la Ciudad de Panamá y en Querétaro.

 

 

Viaje Misionero – Distrito Sur de México

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INVASIÓN URBANA – Santo Domingo, República Dominicana

El pasado lunes 29 de abril, 225 nazarenos de todas las edades recorrieron las calles de la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, para compartir el mensaje del Evangelio en el evento denominado “Invasión Urbana.”

La actividad inició con talleres de estrategias urbanas de evangelismo para adultos, jóvenes y niños compartidos por un equipo de líderes que incluyó al Rev. Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales. Por la tarde el conocimiento fue puesto en práctica realizando evangelismo simultáneo en cinco sectores de la ciudad. Realizaron evangelismo casa por casa, en las calles, en los comercios y zonas recreativas, a través de juegos y mensajes dinámicos. Además, se repartieron kits de higiene personal y ropa en los sectores de mayor necesidad.

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El evento fue promovido en el Distrito Central por Misiones Globales y la iniciativa Génesis bajo el lema: «Un génesis para nuestras iglesias». Teniendo como objetivos despertar el interés en las misiones, equipar a los participantes para la evangelización en áreas urbanas y compartir el mensaje de salvación a más de 600 ciudadanos de Santo Domingo.

La visión era movilizar a 100 nazarenos del Distrito Central, sin embargo, la respuesta de la iglesia fue muy positiva teniendo así la participación total de 225 personas de 19 iglesias de cuatro distritos (15 del Distrito Central, dos del Oriental, una del Nordeste y una de los EUA).

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Este evento finalizó con los participantes concentrados en el parque Eugenio María de Hostos, ubicado en el malecón de la ciudad, allí cantaron alabanzas al Señor al ritmo del merengue, y compartieron el mensaje del Evangelio con pancartas, mensajes de esperanza, oración y predicación a las personas que compartían ese espacio.

«En mis 16 años de servicio misionero, este evento fue uno de los más emocionantes en los que he participado. El impacto en nuestra ciudad fue palpable, pero la transformación en muchos de nuestros participantes fue aún más profunda. Creo que la Invasión Urbana ha comenzado a ayudar a nuestras iglesias a ver nuestras ciudades como Dios las ve, y eso es algo que hay que celebrar», dijo Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales.

 

 

Si quieres ver más fotos de Invasión Urbana, haz clic en este enlace: facebook.com/pg/MesoamericaGenesis

Fuente: Alexandra Gautreaux y Joán Paulino, Enlaces de Comunicaciones en República Dominicana, y Sugey Barrón, asistente regional de la iniciativa Génesis.

Publicado originalmente en: Mesoamericaregion.org

Sabiduría en la Contextualización: ¿Qué tan Lejos es Demasiado Lejos?

Por Ed Stetzer

¿Cómo te hace sentir la palabra “contextualización”? ¿Libre o preocupado?

La pregunta de los $64 millones de dólares sobre la innovación y el cambio es esta: ¿Qué tan lejos es demasiado lejos? No puedo pensar en ninguna otra pregunta en la iglesia que sea tan controversial como ésta. Hemos estado haciendo esta pregunta por dos mil años y parece que casi nunca estamos de acuerdo.

La mayoría de nuestras discusiones sobre estos asuntos se mueven alrededor de la contextualización. Debemos cambiar nuestra metodología para proclamar mejor el mensaje que no cambia a un mundo que está cambiando constantemente. Pero no todo cambio es bueno, incluso cuando se promueve bajo el disfraz de la contextualización.

Yo estoy a favor de la innovación. Pero debe ser utilizada como medio para contextualizar mejor el evangelio, no simplemente para su propio beneficio. Necesitamos evaluar dónde está esa línea, para que no la crucemos y perdamos la verdadera razón por la que Dios nos ha puesto aquí.

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Midiendo la contextualización

La contextualización se trata, evidentemente, del contexto. Caminar con “mi nariz alzada” puede significar que pienso que soy mejor que tú. O quizá significa que estoy intentando protegerte de mi hemorragia nasal. El contexto provee significado a tu interpretación.

La contextualización del evangelio comenzó en el momento en que Cristo llegó a enseñar a las sinagogas y a predicar las buenas noticias del reino (Mateo 4:23). Cristo presentó palabras y hechos a su audiencia en maneras que fueron significativas en su idioma y cultura.

El idioma fue el arameo. La cultura fue la judía (envuelta en un poco de la cultura romana y griega). La reacción de las multitudes, especialmente los líderes religiosos, deja en claro que las palabras y acciones de Cristo fueron significativas en su contexto cultural.

Cambiar para contextualizar no significa diluir el mensaje de las buenas noticias de Jesús. Lo opuesto es verdad. Contextualizar el evangelio significa remover los impedimentos culturales y lingüísticos en la presentación del evangelio, para que solo la ofensa de la cruz permanezca.

Pero cuando pensamos sobre los cambios y la contextualización hoy en día es fácil pensar que tú eres el único que tiene razón. Todos los de la izquierda han cambiado mucho y han perdido el evangelio. Todos los de la derecha son un montón de legalistas quienes no han cambiado lo suficiente como para tener una conversación con la cultura. Para vencer esta tentación, necesitamos establecer lo que no puede cambiar y buscar señales que nos indiquen si nuestros cambios han ido demasiado lejos.

Más arte que ciencia

Dios la diseñó para que el inalterable mensaje de Jesús pudiera encajar en los cambiantes “recipientes culturales” para alcanzar a la gente en el lugar donde están, y llevarlos al lugar donde necesitan ir. La contextualización es una habilidad que la iglesia misional en los Estados Unidos, así como los misioneros internacionales, deben aprender y usar.

La contextualización, sin embargo, es más una forma de arte que de ciencia. No existen líneas claras que proveen límites firmes y rápidos para cada idioma y cultura, especialmente en lo que tiene que ver con nuestra ortopraxis (la manera en la que vivimos el evangelio). Pero existen ciertas líneas del evangelio que no podemos cruzar.

¿Cuáles son las señales que nos indican que hemos cruzado líneas que no se debían cruzar? Si hemos perdido la clara proclamación del evangelio—la muerte de Jesús en la cruz por nuestro pecado y en nuestro lugar—o si minimizamos el arrepentimiento y perdón, pienso que hemos removido los obstáculos intencionales de la cruz. Eso sería una primera señal de advertencia.

Si enseñamos el mensaje en una manera que excluye o resta importancia a la Biblia, pienso que esa es una dificultad también. Si me encuentro minimizando el rol de Jesús en la salvación o en la necesidad de confesar a Jesús como Señor y Salvador, esa es otra bandera roja.

Lo que funciona hoy en día

Algunos segmentos de nuestras iglesias evangélicas han adoptado algunos cambios y están haciendo todo lo que pueden a través de publicidad, medios de comunicación, redes sociales, cafeterías, cines, música, las artes y otras espacios para tener una conversación significativa con el mundo. Algunos cristianos sienten que ceder cualquier terreno hacia lo que ellos perciben (a menudo con razón) como un compromiso con la cultura eventualmente cruzará la línea hacia un deslizamiento de herejía y pluralismo.

Obviamente, no creemos ser sincretistas con el mensaje del evangelio. Pero la contextualización significa que el cambio ocurrirá. Estaremos buscando nuevas maneras de traducir el evangelio que ayude a otros a comprender su mensaje. Esto no es acomodar la cultura; es construir relaciones significativas con personas y hablar con ellas acerca del evangelio (en términos del evangelio) en maneras que tienen sentido para ellos.

Entonces, ¿cuándo sabemos que un cambio ha ido demasiado lejos? Cuando el evangelio no se ve o no suena como las buenas noticias y Jesús no se ve ni suena como el Jesús encontrado en las páginas de la Escritura. Pero si los pies de aquellos que traen el evangelio son hermosos sobre los montes es, por lo menos en parte, porque aquellos que escucharon el evangelio son capaces de entender de forma significativa la persona y la obra maravillosa de Jesús. Los pies pueden seguir siendo hermosos incluso después de cambiar de zapatos.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

¡Hay una Aplicación para eso! Bueno, tal vez no…

Scott Armstrong

Uso aplicaciones en mi smartphone varias horas durante el día. Probablemente tú también.

¿Twitter? ¿Deportes? ¿Conteo diario de pasos? Sí, hay aplicaciones móviles para todo eso.

Pero tú ya sabes eso. ¿Sabías que hay una aplicación para rasurarte virtualmente? ¿Y para ordeñar una vaca? ¿O que hay incluso una aplicación para nada? Es correcto. Literalmente hace nada. La pantalla se vuelve gris y…………hace nada.

Asegúrate de descargarla hoy.

Pareciera que hay una aplicación para todo. Hay millones de aplicaciones para cosas que, verdaderamente, nunca había pensado en toda mi vida.

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Pero en lo que se refiere a ministerio, hay áreas a las que las aplicaciones no han llegado.

¿Darme 26 horas del día en lugar de 24? No hay una aplicación para eso.

¿Ayudarme a encajar sin problemas en una nueva cultura en un periodo de una semana? No existe la aplicación.

¿Hacer que mi vecino al final de la cuadra responda al evangelio y ver su vida transformada? No.

Muchas aplicaciones te ayudan a ahorrar tiempo. Pero no te dan más tiempo. El tiempo es el gran nivelador.

Algunas aplicaciones te ayudan a aprender un idioma o descubrir más sobre una cultura o país. ¿Pero el trabajo difícil de pasar tiempo con gente real, comiendo su comida, empezando a amarlos por quienes son, sin motivos egoístas ni etnocéntricos? Eso no es instantáneo.

He explorado muchas aplicaciones que proveen formas para compartir el evangelio, pero no existe ninguna aplicación que garantice la transformación de vida.

La idea de las aplicaciones usualmente es para hacer la vida más fácil. Ellas nos pueden ayudar a que el trabajo se haga, a interactuar con otros, o a divertirnos. Las aplicaciones son formas prácticas para, de alguna manera, asistirnos directamente y agilizar los procesos diarios que algunas veces son complicados.

Pero el ministerio no es así. Honestamente, me vuelve loco.

Recientemente estaba hablando con mi esposa, lamentándome porque la iglesia local que plantamos en República Dominicana no está avanzando como yo quisiera. Supuestamente estamos preparados, somos ministros capaces quienes han sido efectivos en muchos y distintos lugares y ministerios. No solo hemos asistido a los seminarios de entrenamiento sobre cómo impactar la ciudad; ahora ¡nosotros ENSEÑAMOS esos seminarios de entrenamiento! Entonces, ¡¿cuál es el problema?! ¿Por qué no todos los vecinos que amamos, y por quienes nos preocupamos, acuden al servicio cada semana? ¡¿Por qué los nuevos cristianos toman dos pasos hacia adelante y pareciera que dan tres pasos hacia atrás en su caminar con Cristo?! En un nivel menos espiritual, ¡¿por qué nuestras cuentas siempre están en números bajos y por qué ese tonto baño fuera del santuario sigue sin funcionar?! ¡Qué fastidio!

Mucho en nuestra vida está dominado por aplicaciones que nos ayudan a hacer cosas de forma más rápida, más barata y más eficiente. Pero casi siempre el ministerio – si es un ministerio genuino, arduo, y encarnacional – no es así.

Me gustaría que existieran atajos. Pero no existe ninguna aplicación para eso. El Espíritu Santo necesita hacer un trabajo profundo en las vidas de las personas, las finanzas, e incluso en los baños.

Señor, rápido o lento, con o sin aplicación, empieza ese trabajo en nosotros.

Más Melocotones, Mejores Melocotones

Por David Busic

Hace algunos meses, pasé la tarde con Junior y Jaci Rodrigues. Ellos son nazarenos, plantadores de iglesia, y han ayudado a formar cinco congregaciones. Aunque ambos son de Brasil, ellos han plantado y están pastoreando una iglesia en Argentina. La ciudad donde su iglesia está ubicada es un terreno difícil. Es la capital académica del país y el hogar de muchas universidades. Siendo muy secular y posmoderna, la ciudad está más alineada con Norteamérica y la Europa occidental que con otros lugares de Sudamérica. Un porcentaje elevado de la población son ateos y agnósticos. Ellos son la única iglesia evangélica en todo el vecindario urbano.

El templo está ubicado en un vecindario semicomercial, cerca de muchos apartamentos y casas pequeñas. Ellos pudieron comprarlo a un buen precio porque durante muchos años fue una clínica ilegal de abortos. El propietario de la clínica falleció en la clínica y por varios meses no pudieron encontrarlo. Por lo tanto, muchos en el vecindario creen que el edificio tiene una maldición. La iglesia se reúne en el primer piso y los Rodrigues viven en el segundo piso junto a sus dos hijos. La congregación está creciendo y están teniendo un impacto del Reino entre sus vecinos.

En la parte trasera del edificio hay un pequeño patio. Ahí hay un árbol de melocotón que nunca antes había dado fruto. Sin embargo, después de que ellos se mudaron, el árbol de melocotón de repente comenzó a dar melocotones. ¡Muchos, muchos melocotones! Tantos que, de hecho, era muy difícil mantenerlos fuera del suelo y un número considerable de melocotones comenzó a caer en el patio trasero de la vecina. Un día su vecina vino a visitarlos. Jaci la invitó a entrar y dijo “Estoy segura que usted está aquí por los melocotones que están cayendo en su patio. Lo sentimos mucho. Con gusto podemos ir y limpiar por usted.”

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La vecina respondió: “Estoy aquí por los melocotones, pero no porque estoy molesta. Tengo curiosidad y tengo una pregunta. Por los últimos 20 años he vivido en la casa de al lado. Esta casa ha sido una clínica de abortos y ese árbol de melocotón ha estado muerto. No había dado fruto – ni un solo melocotón. Pero, cuando ustedes se mudaron con su iglesia, de repente revivió y empezó a dar fruto. Quiero saber, ¿qué pasó? ¿acaso hechizaron al árbol?”

Jaci estaba sorprendida pero preparada. “No,” le dijo, “No hay ningún hechizo. Todo lo que puedo decirle es que este lugar era un lugar de oscuridad y muerte, pero ahora es un lugar resplandeciente, de luz y vida. Supongo que esa es la razón por la cual ¡Dios está bendiciendo nuestro árbol de melocotón!”

La vecina quedó intrigada y comenzó a asistir a la iglesia. Hoy ella es una nueva cristiana y está creciendo en su fe.

Esta asombrosa historia me recuerda cuando Jesús les habló a sus discípulos sobre cómo ser fructíferos misionalmente: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada… [pero] si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.” (Juan 15:5,7 NVI).

El Pastor Junior y Jaci Rodrigues están esperando, confiando y permaneciendo en Cristo Jesús. Cristo en ellos está trayendo luz y vida a lugares oscuros. Fue un privilegio para mí ordenarlos como presbíteros de la Iglesia del Nazareno.

En el sermón inaugural de la capilla del Seminario Teológico Nazareno, el Superintendente General J. B. Champan desafió a la facultad y a los estudiantes con una misión clara: “Más predicadores – mejores predicadores.” Siempre me ha gustado esa frase. Me gustaría sugerir un pequeño cambio a la frase y convertirla en una oración. Qué pasaría si todos nuestros fuertes misionales, cada iglesia local, tuvieran una declaración similar: “Más melocotones – mejores melocotones.”

Más fruto – mejor fruto. Que así sea para todos nosotros.

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