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Paso Siete: El Desarrollo del Liderazgo: Modelo 222

A continuación, el paso siete de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cómo reconocer y capacitar a líderes emergentes (2 Timoteo 2:2)

Este paso es sobre descubrir y desarrollar a los hombres y las mujeres que son capaces de implementar los distintos niveles de liderazgo que requiere el buen funcionamiento de una iglesia.

Al llegar a esta etapa, el fundador de iglesias comenzará a dejar de estar tan activamente involucrado como en los pasos uno al cinco, a fin de invertir su tiempo y trabajo en los líderes emergentes, poniendo en marcha planes de capacitación para ellos.

Identifique, por medio de situaciones ministeriales reales, a los que demuestran ser “de confianza” y “capacitados” (2 Timoteo 2:2), para comenzar un programa sistemático de entrenamiento para que sigan desarrollando su carácter, conocimiento bíblico y habilidades prácticas. Es transmitir o vaciar su experiencia y conocimiento en sus líderes.

Principios:

Identificamos hombres y mujeres que sean “de confianza, que a su vez estarán capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2). Así que, habiendo visto su liderazgo, comenzamos un programa de entrenamiento básico en el que nos invertimos en ellos, que hace énfasis, para cada líder emergente, en las áreas de carácter, conocimiento y habilidades prácticas que él o ella necesita desarrollar.

El entrenamiento es lo que ofrecemos al hombre o la mujer que demuestra cualidades espirituales y un llamado divino para el liderazgo. Entonces, la pregunta no es “¿quién podría ser un buen líder?,” sino más bien, “¿quién está liderando?” y “¿quiénes demuestran patrones de crecimiento espiritual adecuado y un verdadero amor a otros?”

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La capacitación para el liderazgo debe incluir tanto el carácter como el conocimiento y la práctica.

El entrenamiento para el liderazgo debe ser instrumentado de tal manera que asegure un crecimiento simultáneo en tres áreas:

– SER (el carácter): Se desarrollará por medio de las Disciplinas para el Crecimiento Cristiano (1 Timoteo 4:12, 15-16), el Servicio (Mateo 20:25-28), la Fidelidad (Mateo 25:14-20), etc.

– SABER (el conocimiento): No se trata de conocer verdades bíblicas solamente, sino saber cómo estudiar, interpretar y aplicar la Biblia a la luz de las necesidades de la gente (Esdras 7:10, Hechos 20:20).

– HACER (la práctica): Los líderes potenciales deben saber bien cómo manejar el evangelismo, el discipulado y la creación de una misión en la práctica, antes de proseguir con un entrenamiento avanzado en el liderazgo.

Los líderes deben crecer en carácter (SER), habilidades prácticas (HACER) y en información (SABER).

***Descubre el paso #8 en la siguiente entrada.

Paso Seis: La Comunidad Espiritual

A continuación, el paso seis de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cómo crear células o grupos de estudio bíblico en casas 

Generalmente nosotros empezamos una iglesia con una familia que se entrega a Cristo, ofrecen su casa para iniciar estudios bíblicos, entonces invitamos a otros convertidos, o aún contactos, a asistir un día por semana a estos estudios que son dirigidos por el plantador o el pastor. Así, podemos abrir varias casas o células de estudio, dirigidas aún por nuevos convertidos, dichas células, en lo sucesivo, se unirán para dar luz a la nueva iglesia.

Se trata de crear células que provean una identidad espiritual a cada miembro y promuevan los ministerios mutuos bajo el cuidado de un líder espiritual o un pastor. En tanto el discipulado se enfoca en el desarrollo de los hábitos de una vida cristiana disciplinada, la comunidad espiritual promueve la formación de los aspectos de identidad, de responsabilidad de familia, mediante la práctica del ministerio mutuo.

Las actividades variarán de acuerdo con las necesidades e intereses del grupo. Podrán incluir adoración, estudio bíblico, actividades de compañerismo, etc. Siempre deberán ser oportunidades para compartir victorias, derrotas, desafíos y pruebas, así como también un tiempo para orar los unos por los otros. Además, deberán ser un desafío para que los miembros de la célula se sirvan unos a otros. Estas reuniones sirven, también, para evaluar la salud de sus miembros.

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Desde el principio, insista sobre el liderazgo local

La creación de células depende del descubrimiento de líderes potenciales (o, cabezas de familia). Como fundadores de iglesias, debemos evitar la trampa de organizar estos grupos alrededor de nosotros mismos. Debemos motivar y empoderar a algunos líderes provenientes del grupo mismo. El fundador de iglesias invertirá su tiempo en la preparación de líderes.

Las características principales de un líder espiritual son:

  • Una vida espiritual auténtica. Él o ella está creciendo espiritualmente, y tiene algo que es digno de imitar o compartir.
  • Ama profundamente a la gente. Él o ella está involucrado en las necesidades y preocupaciones de los demás creyentes.
  • Crea un sentido de pertenencia. Él o ella capacita a los otros para que se sientan parte del grupo.
  • Moviliza a los demás para el servicio. Él o ella pueden motivar a otros para que se involucren activamente en el ministerio mutuo.

Si nuestra visión es que la nueva iglesia crezca a través de los grupos de estudio bíblico o células, entonces debemos enviar a los líderes potenciales a formar dichos grupos (pues retenerlos sentados hará que el trabajo sólo se centre en el grupo inicial).

  1. Ore para que Dios levante líderes de entre aquellos que están siguiendo activamente las disciplinas cristianas de crecimiento. Trate de identificar a los líderes espirituales potenciales, entre aquellos que muestran amor y que animan activamente a los demás para que crezcan en su vida cristiana.
  2. Comience a reunirse con sus líderes potenciales; ayúdeles a desarrollar y ver claramente el cuadro de los conceptos de identidad, de comunidad espiritual y de responsabilidad del ministerio. Practique con ellos las actividades que ellos tendrán que fomentar en su nueva iglesia.
  3. Los líderes potenciales deberán comenzar activamente a buscar a aquellos que desean incluir en la nueva célula que están tratando de formar. Resista la tentación de intervenir en esta etapa. El líder que tendrá la responsabilidad de mantener la célula deberá ser el mismo que forme la célula.

***Espera el paso siete en la próxima entrada.

Paso Cinco: El Discipulado

A continuación, el paso cinco de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cómo desarrollar las disciplinas de crecimiento

La falta de discipulado en el pasado hacía que los nuevos creyentes se perdieran o aprendieran malos hábitos. Formar los hábitos o disciplinas sobre las que un creyente puede construir una vida cristiana fructífera, es una tarea digna de crédito. El evangelista animará al nuevo creyente a cultivar una relación íntima con Dios a través de las Cinco Disciplinas para el Crecimiento Personal: Oración, Estudio de la Biblia, Adoración, Testimonio y una Vida de Amor Total a Cristo. Se formarán grupos de discipulado (compañeros del camino) que giren alrededor de patrones de discipulado mutuo (relaciones rinde-cuentas) de los creyentes, evitando que se genere dependencia del evangelista.

Actitudes y reacciones que se esperan de parte del grupo:

Inicial: que desde el principio el nuevo contacto tenga hambre de la Palabra de Dios (1 Pedro 2:2) y comience a practicar las disciplinas que producen crecimiento (1 Timoteo 4:7-8), lo cual le equipará para enfrentar sus luchas diarias.

A largo plazo: que el creyente se comprometa a una relación de responsabilidad mutua con otros creyentes (compañeros de camino), que esté centrada alrededor de las disciplinas para el crecimiento personal.

Principios:

Nuestro principal mandamiento es: “Id y Haced Discípulos.”No sólo lograr convertidos. ¡Es crucial e importante que entendamos esta verdad! El desarrollo de los discípulos espirituales fuertes se verá en que sean obedientes en todo lo que Cristo ha mandado (Mateo 28:16-20). Los discípulos sanos son las “piedras vivas” que forman iglesias sanas y crecientes. Tanto el libro de los Hechos como la historia de la Iglesia demuestran que las iglesias serán formadas donde hay verdaderos discípulos de Jesucristo.

Como fundadores de iglesias, nuestra principal meta es guiar a los hombres y mujeres a establecer una relación de maestro y discípulos, entre Cristo y sus creyentes. Centre el discipulado alrededor del desarrollo de las disciplinas, puesto que ¡no existe otra manera de mantener un crecimiento a largo plazo!

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Use métodos de discipulado que alienten el descubrimiento personal de la verdad de Dios, especialmente los materiales que produce nuestra iglesia. Los nuevos creyentes deben aprender a alimentarse ellos mismos de la Palabra de Dios y no crear dependencia del plantador o evangelista; cuando ellos busquen a Dios por medio de su Palabra apuntando a esa meta, regocíjese y felicite cada descubrimiento pequeño o grande que haga el discípulo. Cuando basamos el aprendizaje en la motivación y la disciplina personal, en lugar de basarlo en nuestra capacidad para enseñar y motivar, creamos una especie diferente de discípulo que aprende directamente de la Biblia, cimentado en una relación personal con Dios, y no en la eficacia de un maestro del cual dependa.

Establezca patrones de discipulado mutuo. Una de las mejores maneras de evitar el síndrome de la dependencia, es alentar a los discípulos para que descubran personalmente la verdad bíblica y crear un ambiente que alimente el concepto de la responsabilidad mutua. Este estilo de discipulado coloca sobre los creyentes mismos la responsabilidad de desarrollar las disciplinas para el crecimiento cristiano. El discipulado mutuo:

  • Impide que el fundador de iglesias tome el papel de discipulador principal, evitando la creación del tradicional síndrome de dependencia.
  • Promueve entre los creyentes un alto sentido de pertenencia y responsabilidad personal por el bienestar espiritual de otros.
  • Refuerza la importancia de las disciplinas para el crecimiento cristiano, como los medios de gracia que menciona Wesley (la oración; el estudio de las Escrituras, la Cena del Señor, entre otros). Haciendo que los creyentes aprendan a ser mutuamente responsables por la práctica de los hábitos que producen crecimiento.
  • Prepara el camino para introducir los conceptos de responsabilidad, que son fundamentales para el desarrollo espiritual saludable y preparará el terreno para el desarrollo de líderes locales.

Errores comunes que se deben evitar:

  1. Crear dependencia: creamos dependencia cuando permitimos que los nuevos discípulos sobrevivan sostenidos por sistemas externos de vida. Cuando un recién nacido no desea la leche, sabemos que algo anda muy mal. Cuando un creyente no demuestra ningún deseo de alimentarse por sí mismo mediante la lectura y la oración, su condición es crítica, y debemos aprender a tratarla como tal. No le ayudaremos si seguimos enseñándole con la esperanza de que algún día decida comenzar a alimentarse por sí mismo. Esto solamente crea malos hábitos que son muy difíciles de romper.
  2. Comunicar que, en cierta manera, la vida cristiana es más fácil para el creyente maduro.¡Esta idea lo único que hace es desanimar a los cristianos jóvenes! Debemos ser transparentes, tanto con nuestras victorias como con nuestras luchas espirituales, trabajando con base en la responsabilidad mutua, establecemos normas de humildad y transparencia que anima a los creyentes jóvenes, y establecemos normas más realistas para el liderazgo futuro.
  3. Medir el ‘éxito’ en términos de asistencia.Debido a que los fundadores de las iglesias con frecuencia se sienten presionados para lograr resultados visibles, es posible caer en la trampa de confundir la participación en actividades con las respuestas espirituales auténticas, aprenda a medir el éxito en función de las disciplinas para el crecimiento personal y el nivel de compromiso con Cristo y la iglesia.

***En la próxima entrada podrás encontrar el paso seis.

Paso Cuatro: El Proceso del Evangelismo

A continuación, el paso cuatro de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

En este paso hablaremos sobre cómo presentar al Jesús de la Biblia. No importa cuál es la herramienta evangelística que utilicemos para presentar a Cristo, lo importante es recordar que nuestra meta es llevar a las personas a una relación personal con Dios a través de Jesús, nuestro único Salvador (Hechos 4:12) y guiándoles al arrepentimiento y la fe en Él (Hechos 20:21). El evangelista guiará a los contactos a través una serie de reuniones, pláticas o estudios bíblicos, que les permitan comprender quién es Jesús y cómo creer en Él.

Principios:

  • El evangelismo es un proceso:

Se trata de guiar a la persona no creyente para que establezca una relación personal con Dios por medio de Jesucristo. Las personas no creyentes carecen de una información adecuada, o tienen conceptos erróneos acerca de Dios, el hombre, el pecado y Jesucristo, y deben ser puestos bajo la influencia de la revelación bíblica relacionada con estas doctrinas. Con frecuencia, hay que llevarles a través de un proceso de redefinición de sus conceptos acerca de Dios, el hombre, el pecado, la gracia, etc., conforme a la verdad bíblica, ¡nunca dé por sentado que los demás comparten lo que usted cree en cuanto a esos términos!

  • La regeneración es un acto, el nuevo nacimiento:

Si bien el evangelismo es un proceso, la regeneración es un acto instantáneo, y es Dios quien opera el cambio (2 Corintios 5:17), tenemos que ser muy sensibles en cuanto al proceso de evangelismo, pero sin desconocer el hecho de que hay un momento de decisión en el cual nos arrepentimos y creemos (Hechos 2:37-41; 4:4; 16:30-35).

  • El bautismo:

El testimonio externo y visible de la decisión por Cristo es el bautismo en agua. Para ser coherentes con los patrones bíblicos, el proceso de evangelismo debe culminar en la decisión de confesar a Jesús y poner la fe en Él (Romanos 10:8-13), decisión de la que se da testimonio con el bautismo en agua (Mateo 28:19-20), que es una identificación pública con el Dios trino y la iglesia como cuerpo de Cristo.

La meta del evangelismo es conducir a los hombres y las mujeres en el proceso de establecer una comunión personal con Dios mediante Jesucristo. No es meramente alcanzar un acuerdo sobre verdades teológicas. Es llegar a conocer una Persona: Jesús (Juan 4:10, Hechos 4:12). Las clases de discipulado deben comenzar inmediatamente después de la conversión; estas lecciones ayudarán al creyente a conocer mejor a Jesús, y el discipulado como relación debe seguir hasta que lleguemos al cielo.

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Use la Biblia de una manera tal que los nuevos creyentes se convenzan de que sí están dispuestos a buscar a Dios en la Palabra. Él les hablará por medio de ella. Evite dar cualquier respuesta que pueden encontrar por sí mismos. Ore con ellos de una manera simple y directa, demostrando que sabe que Dios responderá definida y visiblemente. Recuerde que usted está guiándoles en una relación personal con Dios, quien desea revelarse a ellos, estableciendo una relación íntima, y teniendo comunión con ellos por toda la eternidad.

***Espera el paso cinco en la próxima entrada.

 

Paso Tres: El Descubrimiento de Contactos

A continuación, el paso tres de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cuando iniciamos la Iglesia del Nazareno en La Concordia (México), nuestra primera acción fue visitar a las familias del barrio presentándonos como sus nuevos vecinos, les decíamos que éramos cristianos y que deseábamos servirles; algunos nos hacían algunas preguntas acerca de nuestra fe, otros simplemente nos rechazaban, pero al final teníamos la lista de contactos que deseábamos.

Es necesario determinar los métodos más eficaces para identificar a las personas receptivas. En esa comunidad empleamos la proyección de la Película Jesús, visitas con el cubo Evangelístico, visitas de oración, Máxima Misión, celebración de fechas especiales – día de las madres, día del niño, etc.

Es importante que el plantador ore todos los días por su lista de contactos y organice su agenda a fin de encontrarse con ellos.

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Un contacto es alguien a quien, según nuestros planes, vamos a ver de nuevo para seguir cultivando una amistad y proveer enseñanza bíblica.

Las tarjetas de contactos son nuestra principal herramienta para seguir en comunicación con la persona que estamos tratando de alcanzar. Además de sus datos personales, debe contener información sobre sus necesidades, así como también notas sobre el resultado de nuestra visita. Uno de los valores principales de esas tarjetas es que nos ayudan a enfocar la oración intercesora diaria, aprendemos a orar por las personas que muestran algún interés en el mensaje que les hemos compartido.

Para optimizar este proceso, debemos disciplinarnos en el uso de un cuaderno de citas (agenda). Al comenzar cada semana, orando con las tarjetas de contactos, organice su agenda alrededor de la gente que quiere visitar, inmediatamente después agregue las actividades y responsabilidades adicionales. Comience cada día orando con las tarjetas de contactos y preparándose para las visitas que ha planificado en su cuaderno de citas.

Principios:

Sembrar mucho, para cosechar mucho

Para tener éxito en la fundación de iglesias se requiere una siembra abundante. Una siembra abundante saca a la luz a aquellos que son fruto maduro y que están listos para la vida eterna. Por medio de las visitas a hogares, eventos especiales o la proyección de películas, etc., el fundador de iglesias debe establecer tantas relaciones personales como le sea posible, y después debe usar esas relaciones para alcanzar a otros. Debemos ser persistentes, habrá personas que tomarán una decisión por Cristo después de muchas visitas.

Enfatizar relaciones por encima de las actividades

Nuestra efectividad en el evangelismo está directamente relacionada con la cantidad de relaciones auténticas que podamos establecer. Debemos evitar cualquier actividad que no produzca contactos fructíferos; si sólo tratamos con los mismos hogares del inicio de la obra, girando alrededor de ellos, nunca avanzaremos en las metas establecidas.

Tener un plan para dar seguimiento a los contactos

Independientemente del método que empleemos, el evangelismo requiere oración, planificación, tiempo, y esfuerzo. Los fundadores de las iglesias debemos evitar caer en cualquiera de los dos extremos: 1) gastar el tiempo usando métodos impersonales que no sirven para alcanzar a la gente, y 2) limitarnos solo a encuentros casuales no planificados.

***Descubre el paso #4 en la siguiente entrada.

Paso Dos: La Planificación

A continuación, el paso dos de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores. 

En todo proyecto necesitamos planificación. Jesús nos enseña que nadie se pone a construir, si primero no se sienta a calcular los costos. Esto no significa que para planificar la apertura de iglesias tenemos que esperar hasta tener a la mano todos los recursos necesarios, pues sabemos que es una empresa de fe y que Jesús nos enseñó que no necesitaríamos llevar alforja ni bolsa para el dinero, sino que confiáramos que Él tiene toda potestad en el cielo y en la tierra, y con esa autoridad y promesa nos envía a los campos. La planificación más bien se aplicará a la estrategia que hemos de seguir en nuestra nueva empresa, y de conocer las características de la comunidad que esperamos contactar: ¿quiénes son?, ¿dónde están?, ¿a qué se dedican?, ¿de qué viven?, ¿qué creen?, ¿qué necesidades presentan?, ¿qué servicios tienen?, ¿cómo se gobiernan?, ¿son receptivos al evangelio o  tienen resistencia?, etc.

Planifique para que la iglesia crezca más allá de sus habilidades para liderarla.

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Si los Diez Pasos se implementan fielmente, el inevitable resultado será que el fundador de iglesias se verá imposibilitado de hacer todo el trabajo y será forzado a transferir a los nuevos creyentes a algunas áreas del ministerio. Debemos aprender que éste es uno de los momentos más importantes y positivos de nuestro ministerio, y debemos estar dispuestos a vivir con las frustraciones, tensiones y problemas que forzosamente producen estas transiciones. Nuestra verdadera identidad se verá reflejada en la multiplicación de nuestra visión y convicciones en la vida de los nuevos líderes, y no en hacer girar a la gente, los programas y las actividades a nuestro alrededor; tampoco será la solución ‘importar’ líderes de otro lugar para atender las nuevas obras, ya que es probable que esto produzca problemas.

Un principio:

El evangelismo debe planificarse en la vida de la iglesia, o NO sucederá.

***Encuentra el paso tres en la próxima entrada.

Paso Uno: La Oración Intencionada

Este es el primer paso de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

La oración empieza por el mismo plantador, o la iglesia madre, cuando descubre que Dios le está guiando a plantar una nueva iglesia en un lugar determinado. Ore por:

–          Los líderes locales que participarán en el proyecto,

–          Una estrategia,

–          La gente que se espera alcanzar

–          Los recursos materiales que se necesitarán

–          Los líderes de la comunidad

–          Los permisos que se deban tramitar

La oración se convertirá en una de las disciplinas de crecimiento de los nuevos discípulos, y que los acompañará diariamente en su nueva vida.

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Debemos persistir en oración con corazones expectantes (Col. 4:2-4), esperando que Dios nos lleve a los individuos receptivos y nos guíe en lo que vamos a decir. Así estaremos seguros de que NO son las estrategias humanas las que guían nuestro ministerio, sino el Espíritu Santo. Esta manera de hacer las cosas establece un patrón de dependencia del Espíritu Santo que es esencial para tener éxito en cada uno de los sucesivos niveles de nuestra estrategia como fundadores de la Iglesia (Zacarías 4:6).

Por medio de la oración, el Espíritu Santo llega a ser el guía cuando le permitimos que nos dirija hacia métodos y herramientas más eficaces; a veces no contaremos con fondos económicos suficientes para adquirir materiales, pero la ayuda del Espíritu Santo será fundamental para darle creatividad al plantador o director de una célula.

Por ejemplo, nosotros oramos con un mapa; poniendo las manos sobre él para pedir la dirección de Dios sobre el lugar que está listo para recibir la Palabra; luego, oramos caminando por las calles del lugar escogido. Muchas veces la respuesta de alguna familia que abrirá su casa ha sido en la calle donde empezamos a hacer la oración.

Un principio:

La oración debe ser modelada por la vida del plantador, y no tan sólo enseñada.

***Espera el paso dos en la próxima entrada.

Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias

Durante las próximas semanas estaremos compartiendo sobre “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” un material escrito por el Pbro. Manuel Molina, quien ha servido como pastor, misionero y plantador de iglesias en México.

Cuando el evangelio se abrió paso en nuestras tierras, corrió a través de predicadores itinerantes que regaban la semilla de la Palabra sin esperar recoger el fruto; la meta era que la gente escuchara las Buenas Nuevas. Y hasta se cantaba: “sembraré la simiente preciosa del glorioso evangelio de amor…y dejaré el resultado al Señor.” Con el paso del tiempo, las denominaciones cristianas que vinieron a nuestro país pusieron énfasis en formar iglesias para enseñar a los nuevos creyentes. Hoy sabemos que la mejor forma de hacer que avance el reino de los cielos es plantando nuevas iglesias en las comunidades. Cuando una iglesia saludable se establece en la comunidad, hace que todo el vecindario sea impactado con el poder del evangelio. Los desesperados encuentran esperanza, los enfermos son sanados, los pecadores son perdonados, los viciosos son transformados, y las fuerzas del mal retroceden para dar paso a los valores de la Palabra de Dios. No hay otra cosa que impacte más a una comunidad que el establecimiento de una iglesia sana creciente. Fue el mejor invento de Dios para organizar a sus discípulos para cumplir la Gran Comisión.

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Los Diez Pasos no son una clave mágica o única para plantar iglesias, pero han sido descubiertos en la práctica por plantadores en el campo; pueden simplificar el proceso de planificación y le proporcionan al fundador de iglesias los medios que le permiten enfocar sus energías y recursos en aquellas áreas que producirán los mejores resultados. Si se sigue el orden de los pasos, la iglesia se desarrollará de acuerdo con los principios y metas que el plantador desea, el orden es importante, pero puede cambiarse o adaptarse en algunos casos.

***Descubre el paso uno en el artículo de la próxima entrada.

 

 

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