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5 Errores que Causan una Lenta Fuga en tu Influencia

Por Dan Reiland

Todos cometemos errores, eso es parte del liderazgo. Cuando te adentras en lo desconocido y tomas un nuevo territorio, es imposible que todo salga bien, todo el tiempo.

Sin embargo, algunos errores son esos errores no intencionales pero evitables que, con el tiempo, disminuyen lentamente tu influencia.

Son lentos, sutiles y, por lo tanto, no se notan tan fácilmente. Tu liderazgo no se ve afectado de inmediato como un error más dramático, o como lo que una mala decisión puede causar, pero poco a poco tu influencia se erosiona.

Es como una fuga prolongada en uno de los neumáticos de tu automóvil. Puedes seguir conduciendo durante mucho tiempo pero, eventualmente, la llanta se desinfla y tu avance se detiene.

Si no lo arreglas, no puedes ir a ninguna parte. Peor aún, he visto a algunas personas tratar de conducir sobre el suelo con ese golpe, golpe, golpe, y todos sabemos lo bien que va.

Lo que da miedo es que debido a que estos errores suelen ser lentos y sutiles, como he mencionado, a menudo pasan desapercibidos o no son atendidos. Incluso cuando alguien los señala, el líder sigue adelante. Me ha pasado eso mientras conducía mi auto.

En un semáforo, un hombre apunta mi neumático y grita en voz alta. “¡Tu llanta está baja!” Lo miro de forma amistosa, reconociendo el hecho y pienso “sí, claro, quizás más tarde. Tengo que seguir adelante ahora mismo.” Varios días después, estoy manejando con una fuga en el neumático.

Liderar con una fuga así simplemente no funciona. Cuando sabes cuáles son estos errores, puedes evitarlos.

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Juntos podríamos enumerar un buen número de errores, de este tipo en específico, pero estoy presentando cinco de los más comúnmente experimentados.

 5 errores de liderazgo que causan una lenta fuga en tu influencia:

1) Permitir que la velocidad y la presión maten tu amabilidad.

Más gente, más presión, ¿no? Amamos a las personas, y es un privilegio servir, pero seamos honestos, no es fácil satisfacer todas las necesidades y solicitudes.

Luego, agrega velocidad a la mezcla y el liderazgo realmente se vuelve complejo. “Más rápido” parece ser un valor central de liderazgo en estos días. No es intencional, pero así es.

Cuando la velocidad y la presión se suman, la amabilidad simple puede ser suprimida en tus relaciones diarias. Eso no indica que te comportes de una manera abiertamente mezquina, sino más bien se trata de la ausencia de bondad. Y eso siempre se nota y se siente.

Aquellos a quienes lideres te darán gracia por un rato, pero con el tiempo esto te alcanzará y disminuirá tu influencia.

Disminuir la velocidad es difícil pero necesario. Sé intencional al expresar bondad hacia aquellos a quienes sirves y diriges.

2) Liderar desde la emoción en lugar del pensamiento.

Siempre es importante comunicarse con un sentimiento de emoción auténtica, directamente desde el corazón. Liderar con ese tipo de autenticidad es igual de vital.

Sin embargo, el liderazgo impulsado por las emociones a menudo brinda malas decisiones, cambios confusos o de última hora e ideas que son incongruentes con sus valores fundamentales.

Cuando las emociones como el desaliento, la frustración, la ira, los celos, etc., puedan moldear tu comportamiento de liderazgo, verás lentamente una disminución en tu influencia general.

Tu mejor liderazgo siempre comienza con tu mejor pensamiento. Se requiere un pensamiento enfocado, disciplinado y maduro para un mejor liderazgo. Demuestra tu liderazgo con mucho corazón, pero primero, guíalo con el pensamiento correcto.

3) Cuestionar a la gente en lugar de hacer preguntas.

Los grandes líderes hacen grandes preguntas, pero hay una diferencia significativa entre hacer preguntas y cuestionar.

Las preguntas perspicaces buscan información útil para ayudar a alguien, pero el cuestionamiento se siente como un interrogatorio que busca acorralar, atrapar o incluso herir a alguien.

Las preguntas provienen de la necesidad de comprensión, el cuestionamiento proviene de un lugar inherente de desconfianza. Es raro que un líder haga esto a sabiendas, pero las batallas internas que resultan en cosas como el miedo y la inseguridad pueden hacer que las preguntas se conviertan en cuestionamientos.

Las preguntas buscan algo que está ahí, cuestionar hace presunciones sobre cosas que no están allí. Esto disminuye rápidamente la influencia de un líder.

4) Aprovechar la autoridad sobre el empoderamiento.

El comando y el control pueden parecer un antiguo estilo de liderazgo, pero se introduce sigilosamente en la mezcla más a menudo de lo que piensas.

Sus formas más sutiles están empaquetadas en cosas como la micro gestión, el uso de políticas sobre la influencia y el impulso de una agenda personal. Estas cosas erosionarán lentamente el liderazgo de cualquiera.

El poder real se basa en la base de la confianza y no depende de la autoridad formal basada en el organigrama.

La autoridad puede parecer rápida y eficiente, y en el momento es cierto, pero a largo plazo, el liderazgo autoritario te costará gran parte de tu influencia.

El empoderamiento confía, valora y construye a las personas. El empoderamiento abarca la libertad con pautas y reconoce resultados.

5) Fallar en hacer lo que dices que harás.

El no hacer lo que dices que harás puede ser uno de los errores de liderazgo más grandes y más comunes que existen, y es tan fácil de evitar.

Rara vez recomiendo que alguien deje de usar frases como: “Lo haré,” o “Me encargaré de eso,” etc., pero eso sería mejor que no hacer lo que dices. Pero la verdad es que no abordaría el problema real.

El problema real a menudo se origina en algo tan inocente como ser olvidadizo o estar demasiado ocupado, pero también puede representar un problema de carácter. De cualquier manera, eventualmente disminuirá tu influencia.

Las personas a las que sirves y diriges deben saber que pueden contar contigo. No importa si es algo pequeño, como decirle a alguien que lo llamarás por la mañana, o enviarás por correo electrónico la información que solicitó. Si dijiste que lo harías, absolutamente debes hacerlo.

Evita estos errores de liderazgo de una “lenta fuga” a toda costa y tu liderazgo obtendrá una ventaja distintiva.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: DanReiland.com

Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 2 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Una herramienta sencilla para el Aprendizaje

Si la meta de Pablo de desarrollar cuatro generaciones de aprendices parece inalcanzable para ti y tu iglesia, entonces tengo buenas noticias para ti. No es así. Este objetivo es muy factible si tú y tu iglesia siguen cinco pasos simples.

Eric Metcalf es un multiplicador de discípulos, y ha utilizado los cinco pasos de aprendizaje con otros líderes muy a menudo. Eric no se asusta ante un buen desafío. El último grupo pequeño que dirigió regularmente atrajo a 16 personas, y fue un desafío. Algunos eran sólidos seguidores de Cristo; la mayoría no lo eran. Algunos eran solteros, algunos parejas que viven juntas, y algunos casados. ¡Algunos eran  muy duros! Y algunos eran nuevos creyentes, entre ellos una persona con un trasfondo musulmán, otra con un trasfondo judío (y una novia católica), y otro prácticamente sin antecedentes religiosos en absoluto.

Tú puedes imaginar las discusiones animadas y el estilo de vida representados en el grupo que se reunía y concluir: “Creo que un pastor tiene que dirigir a un grupo así!” Eric esel pastor de una de las sedes de la Iglesia Comunidad Cristiana en el lado norte de Chicago. Él y su esposa, Erin, disfrutan especialmente de ese grupo, pero Eric sabía que tenía una vocación más grande que solamente dirigir este grupo diverso. Desde el primer día, él estaba orando acerca de qué miembro (o miembros)  él podría entrenar como un aprendiz para tomar el liderazgo de este grupo o dirigir uno nuevo.

“Hey, tengo esta idea, y quiero ir más allá,” Eric dijo al grupo. Luego continuó: “Para que nuestro grupo llegue a más gente, voy a pedir a algunos de ustedes que consideren tomar un papel de liderazgo aprendiz y se reúnan conmigo semanalmente. Podemos tomar un café o lo que sea, pero durante ese tiempo les ayudaré a llegar al lugar donde se sientan seguros y capaces de dirigir a un grupo.” Grace, una de los seguidores de Cristo, dijo a Eric, “Realmente veo la necesidad de llevaar algunas de las mujeres en el grupo más profundamente a la rendición de cuentas entre ellas. Creo que puedo ayudarles a hacer eso, si tú me dejas dirigirlas.” A Eric le encantó la idea, y ella se convirtió en su primer aprendiz.

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Eric utilizó la misma herramienta sencilla de aprendizaje de cinco pasos con Grace que había utilizado con otras docenas de líderes durante los últimos años paraayudarles a crecer en su liderazgo. Durante los siguientes ocho meses, Eric y Grace utilizaron estos cinco pasos como una guía para desarrollarla hasta llegar al punto donde ella estaba dirigiendo su propio grupo. A continuación los cinco pasos desglosados:

  1. Yo hago. Tú observas. Hablamos. Como el líder experimentado, Eric lidera el grupo y le dice a Grace, “Tú solo observarás todo lo que sucede en nuestro pequeño grupo, y despuéstomaremos un tiempo para reunirnos y hablar de lo que has observado.” Antes de la próxima reunión de grupo pequeño, Eric y Grace hacen un análisis, y esto incluye las siguientes preguntas: “¿Qué funcionó?” “¿Qué no funcionó” y “¿Cómo podemos mejorar” Esta vez el análisis necesita continuar a lo largo de los cinco pasos.
  2. Yo hago. Tú ayudas. Hablamos. En esta etapa del desarrollo, Eric da su aprendiz, Grace, una oportunidad para ayudar a la parte principal de la reunión de grupo pequeño. En este caso, Eric pidió a Grace “¿Podrías dirigir el tiempo para romper el hielo al principio si yo hago el resto?” Grace estuvo de acuerdo. Una vez más, la pequeña reunión de grupo debe estar seguida de una sesión informativa uno-a-uno, entre el líder y el aprendiz.
  3. Tú haces. Yo ayudo. Hablamos. Ahora Grace hace la transición de ayudar a Eric a tomar la mayor parte de las responsabilidades de liderazgo para el grupo pequeño. Como Eric ha tenido una semana excepcionalmente ocupada, él toma la oportunidad para preguntar a Grace, “¿Podrías dirigir la mayor parte de la reunión de esta semana? Si lo haces, yo puedo encargarme de la actividad para romper el hielo al principio y la oración al final, además voy a estar allí con ustedes todo el tiempo.” Graceestá de acuerdo, y como ella lo ha visto dirigir al grupo suficientes veces, se siente muy cómoda y lo hace muy  bien. Eric está delegando gradualmente las responsabilidades a su nuevo líder en desarrollo.
  4. Tú haces. Yo observo. Hablamos. El proceso de aprendiz de Graceestácasi completo  a medida que crece cada vez más confianza en su papel como líder. Eric la llevó a liderar toda la reunión cada semana, mientras que la observa, y él le da la responsabilidad de encontrar un proyecto de servicio para el grupo. En su tiempo de retroalimentación, Eric dice: “Creo que estás lista para el liderazgo; ¿tú crees que estás lista?” Con una sonrisa, Grace dice: “Creo que estoy lista.” Tanto el líder como el aprendiz deben sentirse listos para el siguiente paso, y comienzan a planear, ya sea que Grace se haga cargo del grupo o que dirijaun nuevo grupo, y que Eric dirija el siguiente.
  5. Tú haces. Alguien más observa. Aquí es donde el proceso de multiplicación completa el círculo. Eric dice: “Grace, ¡lo has hecho muy bien! ¿Has comenzado a pensar en quién puedes guiar para repetir este proceso?,” Grace dice, ‘ya tengo dos personas que han expresado su interés, y yo voy a reunirme con uno de ellos esta semana.’ Grace, la antiguo aprendiz, es ahora líder, y ella comienza a desarrollar nuevos aprendices. Como Eric ha desarrollado e impulsado varios aprendices, continúa trabajando con Gracey otros líderes en calidad de entrenador.

¡Los cinco pasos para aprendizaje son realmente así de simples! Si utilizas constantemente estos cinco pasos, se pueden desarrollar otros líderes que ya sabrán cómo desarrollar otros líderes.

Un mundo de Multiplicadores de Discípulos en una generación

En un discurso inaugural, el almirante William McRaven provocó a los graduados de la Universidad de Texas, con esta exhortación: “Si cada uno de ustedes cambió la vida de sólo 10 personas, y cada una de esas personas cambió la vida de otras 10 personas—sólo 10—a continuación, en seis generaciones esta clase habrá cambiado la vida de toda la población del mundo, ocho mil millones de personas “.

Las palabras del almirante son un gran desafío, no sólo para los graduados universitarios, sino para mí, ¡y para la iglesia! Para cambiar el mundo, tenemos que cambiar no sólo las personas, sino también movilizar a las personas como agentes de cambio. Puesto que la iglesia es mucho más grande que la clase de graduación, ya tenemos un buen impulso. También tenemos el Espíritu Santo en nosotros, y el Dios del universo quiere que suceda. ¡Podemos hacerlo!

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 1 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

Una herramienta sencilla para seguidores de Cristo que pueden discipular  a otros.

Me pregunto si fuera de la reverencia de que Jesús es divino, a veces desestimamos sus experiencias haciendo discípulos y pensamos: Bueno, eso es porque es Jesús; Él es Dios. Por supuesto que es el mejor impulsor de personas en el universo. Por lo tanto admiramos cómo fue el mentor de otros que salieron y cambiaron el mundo, pero lo descartamos como si eso fuera posible para alguien que es Dios encarnado. Yo he hecho eso.

El apóstol Pablo no cometió ese error. Oyó la visión de Jesús del reino de Dios, cómo podemos hacerlo posible, él reclutó a un joven aprendiz llamado Timoteo (Hechos 16:1-3). Me encanta que Pablo eligió a Timoteo, porque Timoteo era un joven que no tenía una vida perfecta, con quien nos podríamos identificar. El padre de Timoteo no estaba cerca; quizás porque era un padre ausente, o había abandonado a Timoteo y a su madre por completo. La Escritura describe a Timoteo como alguien tímido (1 Cor. 16: 10-11). Estaba muy preocupado acerca de si su vida podría hacer un impacto.

Pero Pablo lo agarra e incluso le escribe cómo van a cambiar el mundo juntos: “Las cosas que me has oído decir en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos también para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2).

¿Cuántas generaciones de aprendizaje es lo que ves en ese versículo? Pablo está diciendo, en efecto, “Timoteo, no te contentes con ser un seguidor de Cristo; piensa en los demás, el resto del mundo. Sé que tienes un tiempo difícil por pensar en el impacto, ¡pero yo quiero que pienses en el impacto exponencial! Vamos a vivir nuestras vidas con el fin de impactar por lo menos cuatro generaciones.”

  • La primera generación de aprendizaje: Jesús a Pablo
  • La segunda generación de aprendizaje: Pablo a Timoteo
  • Tercera generación de aprendizaje: Timoteo a “personas de confianza”
  • Cuarta generación de aprendizaje: “personas de confianza” a “otros”

Este versículo nos llama a guiar a los multiplicadores a discipular a la cuarta generación. ¡Eso es el impacto exponencial!

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Pablo estaba explicando a Timoteo (y a nosotros) que si queremos ver que se hagan discípulos en todas las naciones—un movimiento de multiplicación del reino—sucederá a través del aprendizaje. El aprendizaje es la capacidad fundamental de cualquier movimiento de Dios.

Lo que Pablo descubrió es la diferencia entre el impacto y el impacto exponencial. Si somos guiados por el Espíritu y el compromiso de la misión, nuestras vidas pueden tener un impacto. Pero cuando añadimos la pieza de reproducción e incluso multiplicamos a través del aprendizaje, ahí es cuando el impacto exponencial es posible. Es entonces cuando comenzamos a ver un movimiento de hacedores de héroes.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

¿Qué hacer con Paquito? – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior. 

2. Cuando ministremos a los adolescentes debemos poseer un Compromiso con el Carácter y la Consistencia.

Esto tiene que ver con las expectativas.

Estoy asombrado de escuchar en qué tan bajo concepto tienen algunos de mis amigos y colegas a nuestros adolescentes. “El mundo es diferente a como lo era veinte años atrás. ¿Cómo esperar que estos niños hagan algo que valga la pena y que dure?”. Algunos incluso han dicho que la santidad no es para los niños y adolescentes –¡no es posible para ellos con su inmadurez y por todo lo que el mundo les ofrece!

Permíteme sugerir algo radical aquí: Que el, “sean santos como yo soy santo”, ¡también es posible para nuestros adolescentes!.  Virtudes como la integridad, pureza y, sí, consistencia, son realmente realizables para un Ted de trece años o para una Kami de catorce. Es asombroso lo que los adolescentes pueden hacer cuando saben que otros dependen realmente de su carácter y consistencia. He visto a Manolo, un adolescente de 14 años de Guatemala llegar primero al ensayo del grupo de alabanza y ha empezado a liderar un estudio bíblico en su casa, aun cuando sus padres no quieren tener nada que ver con la iglesia.  He visto a David, que tiene también catorce y es de Costa Rica, pasar su primer año en el grupo de jóvenes haciendo garabatos con el papel que se desecha y ahora es el primero en terminar su curso discipulado y clases de los Artículos de Fe.

Es mejor poner altas expectativas y decepcionarnos de vez en cuando a tenerlas bajas y estar llorando constantemente por la mediocridad de nuestros jóvenes.

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3. Ministrar a los adolescentes requiere de un Compromiso con el ministerio cristiano.

En Latinoamérica, muy pocas iglesias tienen un pastor asalariado de tiempo completo, por no hablar de un pastor de jóvenes de cualquier tipo. Y más de los dos tercios de la población mexicana y centroamericana son menores de treinta. Imagina, ¡qué tipo de iglesia local crea esto!

En la mayoría de las iglesias de las que he sido parte en los últimos quince años, ha habido un buen número de adolescentes enseñando en la Escuela Dominical, sirviendo como ujieres dando la bienvenida a las personas que entran a la iglesia, tocando o cantando en el grupo de alabanza, etc.  En varias congregaciones, ¡me he asombrado de ver a jóvenes de doce o trece años a los que les permiten predicar! ¿Por qué es este el caso? Si vives en un vecindario donde hay niños y adolescentes, es mejor que tu iglesia se llene de jóvenes y niños y en tus equipos ministeriales debe haber niños y adolescentes.

Este fenómeno no solo está limitado a las paredes del templo.  Nuestro ministerio actual en Latinoamérica busca entrenar misioneros de este lugar para plantar iglesias y evangelizar. Parte de eso es proveerles de oportunidades para ser voluntarios en un corto tiempo donde puedan probar su llamado. ¿Entonces qué pasa cuando los adolescentes – aún cuando las políticas dicen que ellos no pueden ser misioneros voluntarios debido al seguro u otros problemas importantes- deciden que quieren plantar iglesias como parte de uno de esos equipos? Elisa (doce años) y otros adolescentes me han enseñado mucho acerca de su misión y pasión al tocar puertas y dormir en pisos en las colinas de las colonias rurales en México.

Incidentalmente, esto no puede ser explicado solo por la diferencia de culturas.  Podría hablar de Julie y Jeremy en los suburbios de USA, que como adolescentes tienen sus peculiaridades como cualquiera, pero sirvieron en nuestro concilio de jóvenes y quienes testificaban constantemente de su fe en la escuela.  Cuando la consistencia es esperada, las vidas pueden ser cambiadas desde Peoria a Panamá.

De alguna manera estoy un poco apenado al pensar en retrospectiva en mis días como pastor de jóvenes, cuando permitimos a los adolescentes tener su noche juvenil, donde ellos dirigieron el “gran servicio”. En realidad es una gran idea, por supuesto, es una fantástica manera para capacitarles en el ministerio. Pero, ¿quién dijo que los adolescentes deben ser relegados a los temas de las noches? ¿Qué dice esto cuando tenemos ministerios enteros para y por ellos, y ni siquiera les permitimos ministrar con nosotros en el día a día de la vida de la iglesia?

Como vieron, el nombre de este artículo es “¿Qué hacer con Paquito?” Si Paquito tiene trece años y constantemente actúa como si se hubiera tomado diez latas de Mountain Dew (un refresco americano), la pregunta es un dilema. Pero quizá la respuesta pueda ser hallada en un profundo compromiso con la comunidad, carácter, consistencia y ministerio cristiano.

Mientras termino este artículo, tengo que aclarar que mi intención aquí no ha sido criticar a alguien. Reflexionando en mi ministerio por más de veinte años, he sido criticado por mis propias deficiencias y errores. Ministrar a adolescentes es una aventura que requiere muchos hombres y mujeres llamados por Dios y que sean apasionados por amar y discipular a este grupo. Me quito el sombrero ante todos ustedes y considero un privilegio ministrar con ustedes y con ellos.

¿Qué hacer con Paquito? – Parte 1 de 2

Por Scott Armstrong

Como pastor de jóvenes, hace varios años, hablaba con un amigo que también era pastor de jóvenes en otra iglesia: ¿Cómo estuvo tu campamento de jóvenes? Le pregunté.

“¡Bien!”, exclamó, con una amplia sonrisa en el rostro. De pronto su mirada cambió a desconcierto y dijo, “¡pero no logro entender a estos jóvenes de ahora!”.

“¿Cómo? ¿Qué pasó?”, le pregunté en voz alta, algo confundido.

Mi amigo sonrió y movió un poco su cabeza. “Bueno, he estado orando por uno de estos muchachos por un poco más de un año. Tiene 13 años y por lo general se la pasa recargado en la pared durante nuestra reunión de jóvenes. Finalmente, en el campamento pensé que el Señor estaba trabajando con él en uno de los servicios y, ¡lo supe cuando él se acercó al altar!. Le di unos cuantos minutos a solas, fui y oré con el.  ‘¿Qué es lo que el Señor te está diciendo?’, le pregunté. ‘Nada’, dijo sin expresión en su rostro y señalando a otro joven. ‘Sólo vine aquí porque mi amigo lo hizo'”.

Ah, adolescentes. Algunas veces vemos los frutos del Espíritu de maneras maravillosas a través de sus vidas. Pero la mayoría de las veces nos preguntamos si algo de permanencia está teniendo lugar realmente en sus vidas. En todas estas charlas de videojuegos y películas, ¿le importa a él, siquiera un poquito, la iglesia? ¿Le importa a ella ser más popular que amar a Dios? ¿Entienden ellos lo que les estoy diciendo?

Claro, todos nosotros sabemos que hay usualmente una luz al final del proverbial –y puberal– túnel.  Y que la esperanza es lo que nos hace continuar, incluso al enfrentar aquellas pseudo-respuestas a los llamados al altar.  Personalmente, mi amor por los adolescentes ha crecido enormemente debido a una fuente sorprendente: El ministerio transcultural.

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He sido misionero en Latinoamérica por varios años. Y ser pastor de jóvenes, especialmente de adolescentes, es algo diferente en Guatemala o República Dominicana que en Kansas City. He aprendido especialmente tres cosas importantes de las iglesias locales aquí, relacionadas con esta edad.

1. Con los adolescentes, debemos tener un Compromiso con la Comunidad.

¿Cómo es tu comunidad? ¿Un montón de jóvenes pasando el rato por las noches? ¿Esos mismos jóvenes hablan si quiera el uno al otro acerca de algo espiritual durante la semana?

Muchas veces lo que queremos decir cuando usamos palabras como “comunidad” y “relaciones” tienen que ver más con quedarse a altas horas de la noche con un montón de amigos, que con responsabilidades y apoyo en oración. ¡¿Y quién espera que los adolescentes se apoyen el uno al otro y oren?! ¡Eso es absurdo!

Ahora, los trasnochadores son parte de nuestra comunidad y la DIVERSIÓN es definitivamente una gran parte de ésta. Pero la iglesia latinoamericana me ha enseñado que también los adolescentes pueden adorar verdaderamente. De hecho, en muchos casos están dispuestos – a veces hambrientos– a tener relaciones significativas que remuevan gustos y disgustos pasados. Tengo que ser honesto: muchas veces en el tiempo que llevo en el ministerio de jóvenes he buscado entretenerlos en lugar de alimentarlos. Los dos son probablemente importantes, pero la primera sin la segunda es similar a que el pastor les dé leche (¡o aún Coca-Cola!) cuando muchos están más que listos para algo de alimento sólido (Hebreos 5:12-13).

*Este artículo continuará en la siguiente entrada. 

Paso Nueve: la Organización y Paso Diez: Mirando los Campos Blancos

A continuación, el paso nueve y diez de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Paso Nueve: la Organización

Desde el inicio de la plantación, compartiremos entrenamiento a fin de preparar a los creyentes para asumir el compromiso de organizarse en iglesia, aplicando las estructuras mínimas necesarias para asegurar el buen funcionamiento de ella; generalmente sólo se nombra la junta de oficiales. No tenemos que formar todos los ministerios, pues sólo serán necesarios los líderes de cada departamento; a medida que la iglesia crezca, podemos ir implementando lo que vayamos necesitando.

La organización será sólo una guía y NO una camisa de fuerza para la nueva obra.

¿Cuándo nace la iglesia?

En todo proceso de fundación de iglesias, llega el momento cuando se deberá determinar quiénes están dispuestos a comprometerse formal y públicamente con la nueva iglesia. Consideramos que una iglesia local nace en el momento en que los creyentes se comprometen públicamente con el Señor y unos con otros, con las Escrituras (tal como están expresadas en la Declaración de Fe del Manual de la Iglesia del Nazareno).

Plantar una iglesia es como iniciar la construcción de una casa; el ladrillo básico de la iglesia es el convertido. Esto es tan obvio que, con frecuencia se pasa por alto. El enfoque principal del fundador de iglesias debe estar puesto en los convertidos y, aunque la estructura y organización no son lo más importante, le darán forma para conservar los resultados. El éxito o el fracaso del fundador de iglesias estará directamente relacionado con el fruto de su trabajo en las almas convertidas. El trabajo misionero no se debe dejar de hacer para dedicarnos a mantener los resultados obtenidos; ambas tareas deben continuar simultáneamente.

Sugerencias:

  1. Capacite a los líderes nombrados para el desempeño de sus deberes.
  2. Reúnase con sus nuevos líderes, la nueva junta (en la mayoría de los casos, serán los mismos que lideran las células o las reuniones en hogares), para elaborar los planes mensuales o aplicar los planes distritales.
  3. Sométase al liderazgo superior y enseñe a los nuevos líderes a trabajar en equipo con los distintos niveles de la iglesia, como denominación, ya que todos estamos trabajando para la misma Misión.
  4. Formule un plan que permita crecimiento local y a nuevas comunidades, de tal manera que la nueva iglesia no se encierre en sus cuatro paredes.
  5. Mantenga la visión de levantar y capacitar a otros líderes voluntarios. El liderazgo pagado tiende a frenar el avance de la nueva iglesia.

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Paso Diez: Mirando los Campos Blancos

Mantenga la visión de nuevas obras como algo natural de la vida de la iglesia. Como el modelo de la iglesia de Antioquía de Hechos 13.

Formule un plan que permita crecimiento local y a nuevas comunidades, de tal manera que la nueva iglesia no se encierre en sus cuatro paredes. La tentación será conformarse con lo alcanzado, además, que los nuevos creyentes querrán estar juntos y no permitir que el pastor los abandone para ir a explorar nuevos campos. En una ocasión, un buen hermano decía “si usted, pastor, se va a otro lugar, yo vuelvo al mundo,” el pastor le contestó: “creí que usted seguía a Cristo, pero parece que ha decidido cambiarlo por este siervo inútil” Esto sucede cuando la koinonía se vuelve koinonitis, frenando así el crecimiento o expansión de la iglesia.

Nunca deje de hacer las cosas que producen crecimiento. Un error es que el plantador se dedique a administrar los frutos y deje de sembrar (como ha sucedido en ciertos lugares, como el caso del proyecto “Visión 93-2000”, que en la organización de un distrito pionero en la Sierra de Chiapas se estancó en su crecimiento).

Nosotros hemos tenido que examinar nuestro enfoque para volver a la visión original de plantar iglesias en nuestro campo escogido.

***Esperamos que esta serie de pasos prácticos para plantar nuevas iglesias haya sido útil para ti como lector, en tu ministerio.  Agradecemos al Rev. Manuel Molina por su gran trabajo en elaborar este material, y por su eficacia en ponerlo en práctica.

 

 

Paso Ocho: La Adoración Corporativa

A continuación, el paso ocho de la serie “Diez Pasos Prácticos para la Plantación de Nuevas Iglesias,” escrita por el Pbro. Manuel Molina Flores.

Cómo celebrar juntos la presencia y el poder de Dios

Llevar a los creyentes, que están creciendo y están entusiasmados en cuanto a su fe, a reconocer corporativamente la presencia y el poder de Dios.

Cuando dos o más células están funcionando, el evangelista trabajará con los líderes de estas células a fin de planificar encuentros en conjunto donde los creyentes celebrarán su fe en Jesucristo. Si se atiende bien el trabajo de los grupos de estudio bíblico, pronto estarán listos para la celebración del culto y la enseñanza de la Palabra en público.

Principios:

El valor de la adoración corporativa

Cuando dos o más células se forman y están funcionando, ha llegado el momento para reunir estos grupos de forma periódica para que adoren a Dios corporativamente. La adoración corporativa:

  • Introduce al nuevo creyente en la perspectiva de que forma parte del cuerpo de Cristo, que es más grande.
  • Da oportunidad para usar una variedad de dones, y permite que se desarrollen todos esos dones especializados que una sola célula difícilmente podría mantener.
  • Provee a los líderes de una célula un mayor control en asuntos de doctrina y estilo de vida.
  • Protege de ataques internos y externos.
  • Cuenta con aquella dinámica especial para la adoración que usualmente se genera en grupos más grandes.
  • Hace que la iglesia sea más visible a los ojos de quienes no son cristianos.
  • Ayuda a los creyentes individuales mientras van aprendiendo cuál es su responsabilidad como miembros de una iglesia organizada y se van preparando para la organización.
  • Ayuda a mantener el equilibrio y genera energía cuando las victorias, los desafíos y aún las derrotas de los creyentes y las células se contemplan sobre la perspectiva del obrar de Dios en el grupo más grande.
  • Puesto que muchas células no serán guiadas por creyentes que tienen el don de la enseñanza, la Celebración proporciona una oportunidad en la que los maestros pueden ejercer sus dones en beneficio de todo el cuerpo.

Insista en el liderazgo local dando oportunidades a los nuevos creyentes de participar. Una verdadera Celebración se produce cuando tenemos razones para celebrar. Los creyentes que comparten su fe, practican las disciplinas del crecimiento cristiano y experimentan lo que es la familia de Dios en acción por medio del ministerio mutuo.

Las oportunidades para la adoración corporativa se emplean para celebrar cómo la presencia y el poder de Dios son visibles en la vida de sus hijos.

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¿Es necesario que cada iglesia tenga un edificio?

Cuando volvemos al libro de los Hechos, vemos un modelo de fundación de iglesias que permite el desarrollo de iglesias sanas que se reproducen en otras iglesias, especialmente en las casas, que pueden o no decidir si van a buscar un edificio. Será cuando la iglesia crezca que tomará la decisión de comprar un terreno o hacer un lugar especial para los servicios.

Permita el liderazgo emergente, planee y conduzca toda la adoración corporativa y que los líderes más capacitados tomen la responsabilidad de la predicación pública. Anime el desarrollo de formas de adoración que sean culturalmente adecuadas y bíblicamente aceptables. No copie modelos del mercado que le lleven a confundir a los nuevos creyentes.

Sugerencias en cuanto a los pasos a dar:

  1. Cuando hay dos o más células, júntelas periódicamente para la adoración Corporativa (cultos o servicios de adoración en público)
  2. Comience con celebraciones semanales, quincenales o mensuales.
  3. Asegúrese de que las células sigan siendo la principal fuente de identidad y cuidado mutuo de la iglesia.
  4. Trabaje con el liderazgo de las células para planificar las celebraciones. Cuide que sen lo suficientemente simples para que el liderazgo emergente pueda conducirlas con eficacia.
  5. Aumente la frecuencia de las celebraciones cuando el liderazgo emergente pueda cumplir con las demandas creadas por las demás actividades adicionales; esté seguro de que al agregar la adoración corporativa no se descuiden otras áreas de ministerio.

***En la próxima entrada podrás encontrar los dos últimos pasos de esta serie.

 

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