Archivo de la categoría: Liderazgo

Capacitación de MNI

Debido a los cambios que se han realizado este año en los énfasis de MNI en la Región Mesoamérica, se han realizado capacitaciones para el liderazgo. Nuestra hermana Ana María Crocker, coordinadora de MNI Regional estuvo capacitando recientemente en Costa Rica.

Esta capacitación se realizó el sábado 1 de septiembre, en la Iglesia del Nazareno en Barrio México, Costa Rica. Esta fue organizada por la presidente de MNI del distrito central de Costa Rica, Nelly Montero Jara y el concilio distrital. 

Se contó con la presencia de la superintendente de distrito, la Rev. Sirlene Bustos, pastores, misioneros, presidentes y líderes de los concilios locales, quienes fueron desafiados a llevar adelante con excelencia el ministerio, haciendo discípulos Semejantes a Cristo no solo en su comunidad y país, sino hasta lo último de la tierra y apoyar las metas de fe y la visión de la Región para los próximos años.

“Alabamos a Dios por el bendecido tiempo de desafío.” Dijo la Hna. Ana María C.

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Este artículo fue publicado originalmente en: Iglesia del Nazareno, Mesoamérica.

Toda Carrera para la Misión

Scott Armstrong

“¿Una abogada? ¿Dios puede usar una abogada en el campo misionero?”

Su boca estaba abierta.  Había venido a un Campamento de Orientación Misionera para aprender de misiones, y fue la primera vez que había oído que su carrera “secular” podía usarse en el campo misionero.

¿Viste que puse la palabra “secular” entre comillas? Hemos crecido en la Iglesia y nos han dicho que solamente pastores, evangelistas, y misioneros sirven al Señor “de tiempo completo” y son llamados al “ministerio.” Los granjeros y banqueros y papás y mamás que se quedan en casa se relegan a vocaciones “seculares.”

¿Qué tal si Dios quiere que todas nuestras vidas – sin importar cuál sea nuestra carrera – se clasifiquen como ministerio? ¿Qué tal si Dios ve todo nuestro trabajo, juego y descanso como parte de nuestra misión? ¿Podría ser que nada es verdaderamente secular para un seguidor de Cristo?

La división entre “secular” y “espiritual” también se ha infiltrado en nuestro concepto de misiones.  Si eres llamado a ser misionero, ¿no deberías rechazar tu carrera en psicología, o nutrición, o música, para enfocarte en lo que de verdad es importante: la teología y la predicación?

Déjame decir esto con claridad: los estudios en teología y Biblia son esenciales para cualquier creyente y especialmente para los misioneros. ¡Sin duda los vas a necesitar en el campo misionero y en el ministerio!

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Pero un diploma en otra cosa diferente también podría hacer que seas aún MÁS útil en tu asignación misionera.  Lee lo que algunos de nuestros misioneros recientes de GÉNESIS han compartido:

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“Estudié teología, pero crecí en una familia de cocineros, abastecedores, y chefs.  He utilizado este talento grandemente en los últimos dos años, proveyendo comida para retiros de la junta de la iglesia, almuerzos para líderes eclesiásticos que han visitado, y también sirviendo como anfitriona para huéspedes en la casa pastoral, preparando todo tipo de comidas.” –Crystalla Williams (enviada de Trinidad y Tobago a Grenada)

 

 

21246416_1842539019094464_7988360317864889418_o.jpg“Me gradué como Licenciada en Administración de Empresas y mi carrera me ayudó para: llevar las finanzas, tener un buen presupuesto cada mes, elaborar informes y reportes a mis donadores, planificar y organizar eventos, y tratar con las personas.” –Alejandra García (enviada de Guatemala a Santo Domingo)

 

_DSC0506.png“Mi experiencia en música me ha ayudado mucho en la misión.  Pude usar la música para enseñar Escritura a niños que no sabían leer ni escribir. Todos poseemos herramientas que se pueden usar para el crecimiento del reino; solo requiere creatividad.” –Cleon Cadogan (enviado de Guyana a Grenada).

 

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“Gracias a Dios me permitió estudiar la carrera que siempre soñé, diseño de modas.  Ahora me doy cuenta de que mi carrera es parte indispensable en mi ministerio, no sólo porque gracias a ella he conocido gente con quien he podido compartir el Evangelio, sino que también, puedo enseñar a otros un oficio de gran utilidad, puedo relacionarme y servir a las personas que me rodean por medio de la costura, y puedo hacer material y usar mi creatividad para los diferentes proyectos que tenemos.  En fin, ahora mi máquina de coser se ha convertido en parte importante de mi ministerio.” –Marlene Valadez (enviada de Guadalajara a Querétaro, México)

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“Soy Licenciada en Derecho o también abogada. La profesión nos inclina a ayudar al más necesitado, ser la voz de los que no tienen y defenderlos. Puedo entrar a las cárceles más fácil que un pastor y llevar palabras de vida, esperanza y amor. Puedo ayudar a ancianos a que no les quiten sus propiedades, apoyar en asuntos de migración, trámites, etc. El campo es amplio.” –Daniela González (enviada de Oaxaca a Veracruz, México)

 

 

¡Y solo son cinco testimonios! Yo recibí otras historias de nuestros misioneros que han estudiado biología, turismo, medicina, psicología, trabajo social, y enseñanza, y he decidido compartirlas en nuestro sitio: www.transformaelmundo.com.  Todos estos misioneros han sido eficaces en plantar iglesias en contextos urbanos. Pero han sido eficaces en gran parte por sus carreras “seculares.”

El punto es: Dios puede usarte a ti y tu carrera para su Gloria – ¡especialmente en el campo misionero!

Este artículo fue publicado originalmente en: Revista Línea

 

“Señor Vengo a Servirte con lo que me has Regalado”

Encuentro se realizó del 30 de junio al 14 de julio de 2018, en Guatemala y Costa Rica, impactando la vida de cientos de personas, tanto de las comunidades que fueron ministradas, como la de los voluntarios. La doctora nicaragüense, Linda Alguera de 26 años de edad, nos comparte de su experiencia vivida en Guatemala.

“…junto con mi amiga hablamos con nuestro pastor y recibimos apoyo de la iglesia y aunque la situación del país amenazaba con la posibilidad de ir, nos mantuvimos positivas… Llegamos al seminario emocionados, éramos 4 los que viajamos juntos, así empezó la aventura a lo desconocido, porque solo sabía que iba a servir, pero no sabía cómo. Al día siguiente me encontré al hermano Milton y me dijo, ‘Hey, doctora no me dijiste que venías, ¿nos ayudarás en la brigada médica verdad?’ y yo le dije que sí con mucha emoción, pues había llevado mis herramientas para hacerlo. Ese mismo día nos reunimos todos los participantes para la bienvenida y explicaron lo que íbamos a hacer, y nos dijeron que hiciéramos lo posible por ganar una persona para El Señor y me dije ‘wow ¿cómo hago eso?’ y dije dentro de mí, ‘Señor vengo a servirte con lo que me has regalado’.

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Al día siguiente nos reunimos con la brigada médica, teníamos dificultades con la medicina y con el equipo del dentista, pero nosotros serviríamos con lo que tenemos porque más que medicina humana queríamos llevar la medicina espiritual. Empezó la jornada medica la primera semana y atendimos aproximadamente cada día unas 60-80 personas, entre adultos y niños. Un día atendimos 110 personas y recuerdo la cara de todo el equipo con expresiones de satisfacción y de alegría por toda esa gente. No solo atendíamos a los pacientes, sino que también orábamos por ellos y les compartíamos el plan de salvación. Dios me dio la oportunidad de hablar a personas que no necesitaban medicina humana, solo querían que alguien los escuchara, y en cada palabra de agradecimiento que recibía era como si fuera de parte de Dios, muchos aceptaron a Dios en las jornadas médicas.

Pensé que solo estaría una semana, pero Dios me permitió servir las 2 semanas. El Señor tenía grandes cosas preparadas para mí.

La segunda semana viví la mayor experiencia que he tenido. Tenía problemas en casa y en un devocional, lloré y lloré, y todo el día tuve una lucha interna porque tenía que ir a una iglesia a servir. En la noche me di cuenta de que más que el problema era Dios hablando a mi vida a través de esa experiencia. Esa noche fui a mi cuarto y oré, le dije al Señor que me dijera lo que quería que yo hiciera. En la última oración que hicieron de despedida, yo le pedí a Dios que me confirmara su llamado misionero y en esa oración la persona que dirigía dijo ‘tu llamado es confirmado’. Esta ha sido mi mayor experiencia y la bendición más grande fue servir a Dios con los dones que Él me ha dado.”

Este testimonio fue publicado originalmente en: mesoamericaregion.org

3 Maneras de Convertirse en los Ancianos/Mentores Piadosos que la Juventud Actual Necesita y Desea Seguir

Por Karl Vaters

La mejor manera de ayudar a fomentar el Fruto del Espíritu en los demás no es exigirlo a ellos, sino vivirlo con ellos.

Esta generación quiere honrar a sus mayores y ser guiados por ellos.

Puede que no parezca cierto, especialmente si tú, como yo, tienes la edad suficiente para ser miembro de la tercera edad. Pero te aseguro que lo es.

Lo sé porque lo veo todo el tiempo. Los jóvenes, tanto dentro como fuera de las paredes de la iglesia, están buscando relaciones genuinas con sus mayores.

Quieren aprender, conectarse y crecer. Quieren ser discipulados y discípulos.

No, no todos. La mayoría de nosotros no quería conscientemente eso cuando teníamos su edad, tampoco. Pero en mi experiencia, más de los jóvenes de hoy quieren hombres y mujeres piadosos en sus vidas, comparado con lo que queríamos nosotros cuando teníamos su edad.

Convertirse en los ancianos que ellos necesitan que seamos

Hace un par de semanas, escribí, ¡Hola, Boomers! Avancemos Y Seamos Ahora Mismo Los Ancianos Que La Iglesia Necesita Desesperadamente , y recibimos muchos comentarios, la mayoría de ellos muy alentadores.

Pero también hubo algún retroceso. Todas las críticas expresaron el mismo punto de vista: los jóvenes de hoy tal vez puedan necesitar a ancianos en sus vidas, pero es imposible encontrar a quienes realmente están dispuestos a ser discipulados.

Entonces, ¿por qué hay tanta diferencia en las experiencias que algunos creyentes mayores tienen con los más jóvenes? ¿Y cómo podemos mejorar esto?

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Creo que se reduce a tres factores principales, todos los cuales tienen más que ver con la forma en que nosotros, como ancianos, nos acercamos a nuestro rol, que con la manera en cómo se comportan los jóvenes o cómo se sienten.

1. Ve hacia donde ellos están

Los ancianos deben estar dispuestos a conocer a los jóvenes de hoy en su territorio en lugar de exigirles que vengan al nuestro.

Comienza sirviendo, no exigiendo.

Vivir y caminar con ellos, no solo hablarles.

Esto significa escuchar antes de hablar. Realmente escuchar lo que están pasando.

Cuando lo hagamos, descubriremos que tienen tres tipos de desafíos.

Primero, tienen desafíos que son obviamente universales. Cómo negociar relaciones y tomar decisiones sabias, por ejemplo. Con ellos, podemos ofrecer sabiduría a partir de nuestra propia experiencia en Cristo.

En segundo lugar, expresarán ideas y deseos que al principio parecerán extraños (como su elección de entretenimiento o querer tatuarse), pero mientras más escuchemos, más encontraremos un terreno común. Debajo de la mayoría de esas opciones está el deseo de encajar y destacarse. Cuando éramos más jóvenes sentimos la misma confusión, pero la expresamos de diferentes maneras. (¿Recuerdas cómo reaccionaron nuestros padres ante nuestros peinados y la elección de la música?) En esas situaciones, podemos compartir la sabiduría de nuestras necesidades subyacentes comunes, incluso si no compartimos sus gustos.

Finalmente, están los desafíos que enfrentan que realmente son diferentes de todo lo que tuvimos que enfrentar. Por ejemplo, es probable que la generación de nuestros hijos y nietos, por primera vez en la historia de nuestra nación, gane menos dinero que sus padres. También enfrentan una cultura que es cada vez más indiferente, incluso hostil a un testigo cristiano. Nada de eso es su culpa, pero tienen que vivir en consecuencia. En tales situaciones, el mejor obsequio que podamos tener para ellos no será un buen consejo, sino un oído comprensivo y comprensivo y una amistad amorosa y llena de oración.

Para convertirse en los ancianos eficaces que la próxima generación necesita, debemos tener un enfoque similar al de los misioneros cuando entran en una cultura que es nueva, y por lo tanto se sienten extraños y a veces nos dan miedo. En tales situaciones, la humildad recorre un largo camino. Tenemos que escuchar y aprender antes de que tengamos algo para enseñar.

2. Sé alguien digno de respetar

Necesitamos comportarnos como ancianos dignos de honor. Vivir vidas que la gente quiera emular. Seguir a Jesús con tanta alegría, pasión y esperanza que otros no puedan evitar sentirse atraídos por él.

Si te resulta difícil encontrar jóvenes que deseen ser tener un mentor, hazte esta pregunta en serio. ¿Te comportas de una manera digna de ser respetada? ¿Realmente estás estableciendo un ejemplo a seguir? No solo en comportamiento (propio) justo, sino en generosidad desinteresada y capacidad de enseñanza humilde.

Nadie quiere escuchar a un viejo chiflado con una mentalidad de “¿qué le pasa a los jóvenes hoy?” O una actitud de “cuando tenía tu edad sabíamos cómo respetar a nuestros mayores.”

Como ancianos, no es nuestro trabajo condenar el pecado o corregir su comportamiento. Ese es el trabajo de Jesús. Y Él lo hace muy bien.

Es nuestro trabajo amarlos. Para liderar con el ejemplo a medida que vivimos una vida de humildad, santidad, paciencia y alegría.

Ciertamente habrá momentos de corrección. Pero tenemos que ganarnos el derecho de hacerlo demostrándonos ser confiables primero. La mejor manera de ayudar a fomentar el Fruto del Espíritu en los demás no es exigirlo a ellos, sino vivirlo con ellos.

3. Ayúdalos a ser como Jesús, no como nosotros

El objetivo de un anciano o un mentor cristiano no es ayudar a la próxima generación a ser más como nosotros. Es ayudarlos a ser más como Jesús. La única forma en que podemos hacer eso es volvernos más como Cristo.

Las generaciones actuales y venideras no quieren hacer la iglesia de la manera en que lo hicimos. Esto es algo bueno.

Convertirte como tus mayores no es discipulado, es mimetismo. Repetir sus hábitos y comportamientos no es crecimiento, es repasar los movimientos.

Cuando los ancianos se vuelven más como Jesús, les mostramos a los que vienen detrás de nosotros cómo hacerlo también.

Cuando los ancianos se vuelven más como Jesús, les mostramos a los que vienen detrás de nosotros cómo hacerlo también. Entonces, cuando se vuelvan más como Jesús, nos desafiarán a seguir creciendo aún más. Cada uno sirve y bendice al otro en un ciclo ascendente de fe.

Un sirviente siempre se volverá como su amo. Pero un anciano no es un maestro. Un anciano sigue al Maestro y ayuda a otros a seguirlo también.

Este artículo fue publicado originalmente: Christianity Today

Qué Hacer Cuando las Personas Quieren que la Iglesia Crezca…Pero no Quieren que Cambie – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación de la entrada anterior.

3. Prohibir la conversación ilusoria

Los que resistimos el cambio, a menudos somos ilusorios.

Puedo seguir siendo grosero con mi esposa y nuestro matrimonio mejorará.

Puedo relajarme en el trabajo y tener una mejor revisión de mi desempeño.

Puedo tener abdomen de acero al hacer 60 segundos de ejercicio.

La mayoría de nosotros se convierte en gente loca cuando enfrentamos el cambio.

Así que, como líder, prohíbe la conversación ilusoria alrededor de la mesa.

Señálala. En amor, deja que las personas vean qué tan loco es su pensamiento.

Yo sé que amas la música Gospel del sur, pero muchos de los adolescentes que queremos alcanzar no.

Me doy cuenta que amas tu organización así como es, pero la edad promedio de nuestros asistentes es 65.

Yo sé que piensas que un nuevo edificio resolverá todos nuestros problemas, pero ¿por qué no podemos resolverlos en nuestro edificio actual que está medio vacío?

No dejes que tus líderes sean ilusorios.

4. Una mirada desde el exterior

La familiaridad genera desprecio y distorsiona la perspectiva. Si tu equipo no responde inmediatamente de forma saludable a una llamada al cambio, tal vez sea apropiada una voz exterior que te ayude a llegar a un nuevo sitio.

Este será el mejor momento para leer un libro juntos, asistir a una conferencia, o (aún mejor), contratar un asesor. Si tu futuro está en juego, no es una mala inversión gastar dinero en una perspectiva exterior.

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5. Ofrecer retroalimentación constante

Mientras te mueves por estas conversaciones, mantén a las personas honestas. Será difícil. Pero necesitas hacer esto.

Sigue llevando al grupo hacia la verdad. Honestamente, con gracia, pero con sinceridad.

Sigue trayendo a las personas de regreso a la realidad. Digo esto porque requiere un esfuerzo titánico asegurar que no termines esperando una solución de una dieta de píldoras y panqué. Probablemente hay poco qué ganar sin dolor significativo.

6. Dibujar una línea y llamarla por lo que es

En algún punto tienes que dejar de hablar y empezar a hacer.

Aquí está mi sugerencia. Si has estado en un diálogo honesto durante por lo menos un año y no hay progreso (esto es, no has hecho un plan para cambiar y ya estás listo para actuar), has llegado al momento de la verdad.

En algún punto, necesitas decirle a todos adonde has aterrizado.

Así que nuestro plan para el cambio es implementar X, Y y Z para esta fecha. ¡Vamos a hacerlo!

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Esencialmente hemos decidido no crecer. Estamos satisfechos con el status quo. No cambiaremos. Y viviremos con las consecuencias de estancamiento, declive y decaimiento.

¿Adivina qué? 99% de los líderes nunca pronunciarán la segunda declaración.

Y ahí está el porqué están estancados. Ahí está el porqué ellos están perpetuamente frustrados.

Pero esa segunda declaración es exactamente lo que necesitas decir si esa es tu realidad.

Y después—¿estás listo?—necesitas decidir si quieres dirigir esa organización.

Esto no es para nada fácil, pero creo que puede ayudar a los líderes que se sienten estancados liderando una organización que dice que quiere crecer pero no quiere cambiar.

Este artículo fue publicado originalmente en: Careynieuwhof.com

Qué Hacer Cuando las Personas Quieren que la Iglesia Crezca…Pero no Quieren que Cambie – Parte 1 de 2

Por Carey Nieuwhof

He escuchado esto muchas veces en esta semana de diversas fuentes.

Una de las tensiones con las que muchos de nosotros luchamos como líderes, quienes intentamos manejar el cambio, sucede cuando la gente nos dice:

Quiero que nuestra iglesia crezca. Pero no quiero que cambie.

Cada vez que escucho o leo esto, mi cerebro dice “ugh.”

Por mucho que piense que es tonto vivir en esta realidad, es una realidad que muchos de nosotros enfrentamos en liderazgo.

¿Cómo respondes cuando la gente quiere que una iglesia (u organización) crezca, pero no que cambie?

Aquí tienes, come esta hamburguesa con queso y tocino

El problema que tú y tu organización están enfrentando es un reto que muchos de nosotros experimentamos en la vida.

Querer crecer pero no cambiar realmente, ¿no sería como decir: “quiero perder peso, pero de verdad quiero una hamburguesa con queso y tocino”? Bueno, sí, es exactamente así.

Las personas contratan entrenadores personales todo el tiempo para ayudarles a perder peso.

El mensaje de un entrenador no es revolucionario.

Casi nunca es “solo toma esta píldora y mágicamente perderás 50 libras mientras comes panquecitos.” Sin embargo, la mayoría de nosotros queremos creer que podemos tomar una píldora, comer hamburguesas, panquecitos y perder peso. Por lo menos yo sí.

Un buen consejo de un entrenador personal siempre es alguna variación de “come porciones más pequeña, come alimentos saludables, ejercítate y asegúrate que tu ingesta de calorías es menor que tu gasto de calorías.”

Y las personas les dan dinero—mucho dinero—para decirles lo que ellos ya saben que es verdad.

Tú no eres tan diferente como líder organizacional. De verdad.

Seis cosas que puedes hacer

Como líder, no trates de manejar el cambio en una reunión congregacional. Te quedarás atrapado en el lodo ants de saber lo que está ocurriendo. 50 o 500 personas no se pondrán de acuerdo en nada. Y ciertamente nunca estarán de acuerdo con nada muy valiente. (Hablo más acerca de manejar las dinámicas del cambio en mi libro, Liderando el Cambio sin Perderlo).

Siéntate con tu verdadero equipo de liderazgo—tu junta, tu personal clave, o incluso con un nuevo grupo que formes para este propósito—e inicia la conversación.

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Mientras diriges la conversación, aquí hay 6 cosas que puedes hacer para abordar el desafío de dirigir un grupo que quiere crecer pero no quiere cambiar:

1. Decir la verdad

Usualmente contratamos entrenadores, instructores, consejeros y asesores para decirnos la verdad que no podemos ver o que, a menudo, ya sabemos pero no enfrentamos.

Ese es mi trabajo y tu trabajo como líder de una organización: necesitamos ayudar a las personas a ver la verdad.

Así que, ¿cuál es la verdad sobre querer crecer pero no querer cambiar?

Es tan simple. Tus patrones, hábitos y nivel de efectividad como iglesia te llevaron a donde estás ahora.

Si tú quieres tu actual nivel de efectividad, sigue haciendo lo que estás haciendo ahora.

Si no quieres tu actual nivel de efectividad, cambia.

Realmente no es más complicado que eso.

Algunas veces un excelente liderazgo se trata simplemente de señalar la verdad de la cual nadie quiere hablar.

Necesitas hacer esto en amor, pero a menudo nuestro deseo de ser amorosos mata nuestra necesidad de ser honestos.

Así que, como líder, ayuda a las personas a ver la verdad.

2. Trazar la trayectoria

Aprender cómo trazar la trayectoria es una de las mejores habilidades que un líder puede traer a la mesa.

Trazar la trayectoria es simplemente planear el curso o camino probable en el que se encuentra una organización, persona u objeto. Esto es crítico porque normalmente, cuando se trata de personas u organizaciones, no estamos seguros adónde nos dirigimos.

El trazo de la trayectoria hace dos preguntas:

Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo hoy, ¿dónde estaremos en 1 año, 2 años y 5 años a partir de ahora?

Si cambiamos X, ¿dónde estaremos en 1 año, 2 años y 5 años a partir de ahora?

Seguramente no sabras con exactitud dónde terminarás, pero si empiezas a hacer la pregunta, estarás asombrado de lo que descubras. Inténtalo.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Llamados a Santidad – Parte 3 de 3

Esta semana hemos explorado las características de una vida santa como ha esbozado la Dra. Nina Gunter. Hemos reproducido la introducción y la primera parte del sermón “Llamados a Santidad.” Hoy terminamos este mensaje detallando las últimas cinco características de un pueblo santo.

6. Fe (vida) holística basada en el origen y preeminencia de Dios.

Él es la fuente de todo lo que somos, y Él es Señor de todo lo que hacemos. Las disciplinas están integradas.

Todo es permeado con la presencia de Dios…todo lo que somos 7 días a la semana, 24 horas al día, y en todo lo que hacemos.

Nuestras vidas no están divididas. Es Dios en nosotros—en todo: en la casa, trabajo u oficina, escuela, iglesia, viajes—vivir la realidad de la presencia constante de Dios.

La pregunta de Juan Wesley al principio de sus reuniones de clase era, “¿Cómo va esto con tu alma?” La fe holística influencia cada paso de la vida.

7. Corazones con propósito basados en el amor de Dios.

El amor de Dios—el incondicional, el amor santo de Dios—es la esencia. Es el corazón del mensaje de Dios.

Se trata de la teología del amor…el amor de Dios no está basado en una actuación. El amor de Dios no está basado en buenas obras, sino en el amor, la gracia y la misericordia de Dios mismo.

Somos quienes somos—hijos de Dios—porque somos llenos del amor de Dios. Este amor nos empodera a ser personas íntegras y auténticas. Dios habla en serio sobre amarle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esta es la esencia de la santidad.

Sean santos.

Sean mis testigos. Ser viene antes de hacer.

Sean el pueblo de Dios.

8. Liderazgo siervo basado en la mente de siervo de Cristo.

“Jesús se humilló a sí mismo.” Él se ciñó a sí mismo con la toalla del Servicio. Estaba interesado en la toalla—no en juguetes, títulos y baratijas.

Servimos a Dios en ministrar a las personas.

Nos despojamos de nuestros derechos en sumisión a la justicia de Dios.

Ilustración: Un pastor de la República Democrática del Congo caminó por días para llegar a la Asamblea y ser ordenado. Se le hicieron las preguntas tradicionales por el Superintendente General: ¿Predica la santidad? ¿Su gente entiende la santidad? ¿Cómo lo sabe? Su respuesta: “Cuando los problemas vienen, nos unimos. Identificamos el problema, y así juntos en amor buscamos la solución.”

Un pueblo santo se despoja de sí mismo para servir a los propósitos de Dios.

9. Trabajo significativo basado en el llamado de Dios.

El significado de nuestra trabajo no es visto a través de los resultados—aunque son importantes. No—el significado de nuestro trabajo se basa en el llamado de Dios.

Creemos en un ministerio por el llamado de Dios.

¿Escuchaste “La Voz”?

Es el corazón de Dios. Detrás de la voz hay una persona. Ese es Dios.

¿Dónde está el valor en lo que hacemos? No el dinero…no los beneficios. Pero hay alguien que nos llama, quien da significado y propósito a nuestro trabajo.

El que nos llama no nos deja ni nos abandona. Cuando las nubes están bajas, las noches son largas, y los deberes son muchos—El que nos llama está ahí dándole significado a todo lo que hacemos. Salmo 46:10.

No hay lugar abandonado por Dios.

10. El ser restaurado basado en la imagen de Dios.

Un sentido de ser quebrantado lleva a la gente a buscar la plenitud para ser restaurado.

La salvación es la restauración de la imagen de Dios en nosotros.

“Humpty Dumpty en una pared se sentó,

Humpty Dumpty de ahí arriba se cayó.

Todos los caballos del Rey y todos los hombres del Rey

No pudieron poner a Humpty entero otra vez.”

Pero Dios puede hacer plena a la gente otra vez.

Nosotros los nazarenos creemos que nadie está tan perdido que no pueda ser encontrado—nadie tan malo que no pueda ser redimido—nadie tan lejos que no pueda regresar.

Si estás convencido que tienes un tesoro, es fácil recomendarlo a otros.

En cada persona, está la imagen cubierta de Dios.

La santidad nunca será una teología anticuada porque la naturaleza humana no ha cambiado. La santidad se trata de la naturaleza de Dios transformando nuestra naturaleza para que sea como la naturaleza de Él.

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Por lo tanto, podemos predicar un mensaje de esperanza y santidad. El mensaje de santidad es un mensaje de esperanza.

¡Podemos ser liberados del poder del pecado! Podemos ser purificados, santificados totalmente, empoderados con la llenura del Espíritu Santo, restaurados en la imagen de Dios.

Hay momentos de crisis en esto. Y hay un proceso en esto.

Dios puede liberarnos de cualquier cosa que hay en nuestra vida contraria a la naturaleza de Dios y que nos esclaviza.

Conclusión:

Juan Wesley: “No tengo miedo que la gente llamada metodista deje de existir en Europa de América. Temo que existan solo como una secta muerta, teniendo la forma de religión sin poder. Y esto indudablemente será el caso a menos que se mantengan firmes en la doctrina, el espíritu y la disciplina que los afirmó la primera vez.”

Nazarenos, ¿cuál es nuestra doctrina, espíritu y disciplina básicos? Es la misma que Juan Wesley definió para los metodistas—la experiencia y el crecimiento en santidad de corazón y vida en los nazarenos.

El gran cumplido pagado a ustedes como distritos, iglesias, oficinas o escuelas: un Dios santo camina entre un pueblo santo en este lugar.

¿El movimiento de santidad está vivo en su distrito? ¿En el Centro Global de Ministerios? ¿Su iglesia? ¿Su escuela? ¿Su casa?

Está en tus manos.

4 Formas de Involucrar a Todos en Evangelismo

Por Ed Stetzer

Muchas personas han caído en la mentalidad de que el evangelismo es un don que algunos creyentes tienen y otros no. La realidad es que, cuando alguien se reconcilia con Dios, Él lo envía para reconciliar a otros. Eso no es un don—todos tenemos la responsabilidad de llevar a Cristo a otros.

El liderazgo pastoral puede recorrer mucho cambiando esas mentalidades. Los pastores pueden y deben equipar al cuerpo de la iglesia para entender su rol en evangelismo. Entre otras cosas, una iglesia puede hacer cuatro cosas para motivar el espíritu y la práctica de evangelismo.

  1. Construir Relaciones

Muy pocos escuchan el evangelio o asisten a la iglesia sin primero estar en una relación. La mayoría de las personas que vienen a Cristo son invitadas por alguien que conocen.

Dios nos llama a evangelizar, incluyendo a nuestra familia, amigos y vecinos. Él nos invita a invitar a otros. Las relaciones interpersonales son la mejor manera de alcanzar a otros.

Tus amigos confían en ti cuando hablas de restaurantes, plomeros, niñeras. Esa misma confianza le da a cada creyente una puerta abierta para presentarle a Jesús a sus amigos.

  1. Motiva al Compromiso

Algunas veces el mundo tiene la idea incorrecta de que ser cristiano significa que nuestras vidas son perfectas. Ellos se sienten desconectados e indignos. Así que cada vez que podemos recordar a nuestra gente y aquellos que están mirándonos, que todos tenemos necesidad de un Salvador, eso ayuda a derribar muros que mantienen lejos de Cristo y la Iglesia a las personas.

La iglesia y su gente deben comprender que nadie atraviesa un mundo quebrantado sin ser quebrantado. Así que mientras ellos se enfrentan a la semana, ellos deben conectar con personas quebrantadas, así como ellos son personas quebrantadas que han conocido a Aquel que restaura todo. Ellos deben ofrecer restauración por medio de Cristo. Eso es evangelismo.

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  1. Eventos Inclusivos

Algunas partes de la iglesia son más exclusivas. La Santa Cena, el bautismo, incluso algunos grupos pequeños son solo para creyentes. Pero la iglesia tiene la libertad, y realmente una responsabilidad de tener reuniones donde los “buscadores” se sienten bienvenidos—lugares donde están listos para el compañerismo. Uno de esos eventos de nivel bajo es la búsqueda anual del huevo de Pascua. Fomentas el compañerismo a través de involucrar a toda la iglesia. Ellos traen a sus amigos, vecinos, y familias.

Realiza estos eventos donde todos pueden estar involucrados. ¿Por qué? Los eventos pueden mostrar amor por nuestra comunidad e incrementar visibilidad para invitar personas a nuestra iglesia. Múltiples relaciones pueden desarrollarse en estos eventos inclusivos y abiertos. Finalmente, estas relaciones pueden llevar a la persona a Cristo.

  1. Enseñar Bien

El evento de la búsqueda del huevo de Pascua, mencionado anteriormente, es un avance. Pero algo más grande sucede cuando realmente predicamos sobre la resurrección–queremos llevar a las relaciones, de algo tan simple como un evento de niños, a algo tan importante como el evangelio.

Y, no solo predicamos acerca de la resurrección en un domingo.

Nuestra gente entiende que después de traer a sus amigos al evento comunitario de la iglesia, existirá un impulso intenso del evangelio en las semanas próximas. Nos llamamos el uno al otro, y los líderes del Grupo de Vida hacen llamadas. Todos saben que todos deben invitar a sus amigos a escuchar sobre Jesús.

Enseñamos el evangelio bien y una y otra vez.

Acercamiento Holístico

Es una asamblea plenaria. Hacemos todas estas cosas en olas al mismo tiempo, pero no las hacemos todo el tiempo. Primavera y otoño, verano e invierno, en misión para compartir a Jesús.

Todos están a bordo. Todos entienden que el liderazgo de la iglesia proveerá oportunidades para que sus amigos escuchen el evangelio, pero sus amigos son su responsabilidad. No conozco a sus amigos. Ellos sí. No puedo invitar a sus amigos. Ellos sí. Y deben hacerlo.

El evangelismo es responsabilidad de todos.

Podemos quejarnos de la falta de actividades evangelísticas en nuestras iglesias, pero esto recae sobre el liderazgo. Que como liderazgo creemos una cultura de evangelismo. Cuando la iglesia ve que somos intencionales y serios sobre crear un camino, es más factible que ellos se comprometan con sus amigos y los inviten a ese camino

¿Qué ha hecho tu iglesia para asegurar que todos participen en evangelismo? ¿Cuál será la razón por la que las personas “dejan caer la pelota” en el área de evangelismo?

*Este artículo fue publicado originalmente en: Edstetzer.com

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