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Las 7 Razones Principales Por Las Que Los Invitados Regresan A Tu Iglesia

Por: Dan Reiland

Recientemente nos encontramos con el siguiente artículo y creemos que contiene algunas  sugerencias maravillosas y prácticas para ayudar a cualquier líder de las iglesias locales. Como nuestros lectores sabrán, no estamos de acuerdo con el vocabulario que se refiere a la “iglesia” como un lugar al que vamos o algo a lo que se puede asistir. Confiamos en que la sabiduría proporcionada aquí se obtendrá aun a pesar de ese lenguaje.

La razón más común por la que la gente visita tu iglesia es que alguien los ha invitado. La razón más común por la que la gente abandona tu iglesia es porque no se sienten conectados.

¿Pero cuáles son las razones más comunes por las que las personas regresan a tu iglesia después de sus primer par de visitas?

Hay mucha conversación sobre los patrones de asistencia a la iglesia en estos días, y eso afecta la forma en que medimos la tasa de retención de invitados y la cantidad de tiempo que demora en conectarse con tu iglesia.

Aquí hay una nueva realidad, las nuevas personas se conectan más lentamente que en el pasado y se desconectan más rápidamente de lo que hemos experimentado anteriormente. Es una espada de doble filo. A las nuevas personas les lleva más tiempo conectarse porque no necesariamente asisten todas las semanas. Y se desconectan más rápido porque los mejores “factores de conexión” se basan en las relaciones y, por lo tanto, ¡dependen de la asistencia!

No podemos cambiar la cultura actual, o ¿podemos?

Aquí hay dos grandes razones por las que las personas asisten a la iglesia con menos frecuencia (no están en orden):

  • Las familias están ocupadas ahora más que nunca. Desde las demandas en sus trabajos (viajes, etc.) hasta los deportes de sus hijos los fines de semana, la gente viaja casi siete días a la semana.
  • La gente se aburre más rápido que un relámpago. Si los invitados asisten a tu iglesia y notan incluso un indicio de que está desactualizada, nada nuevo, algo como “he visto esto antes” o de alguna manera están atrasados ​​o  son irrelevantes, ¡seguro que se irán!

Es difícil competir contra eso, así que quizás competir no sea la respuesta.

Podríamos ser prudentes al centrarnos un poco menos en porqué las personas no vienen a la iglesia, e invertir más energía en porqué las personas sí vienen. Centrarse en lo que la iglesia hace mejor es un enfoque más inteligente. Hacer las cosas de la manera en que mejor lo hace tu iglesia, es aún más inteligente.

Eso nos lleva de vuelta a las razones principales por las que los invitados regresan a tu iglesia. Concentra tu energía aquí.

Las 7 Razones Principales Por Las Que Los Invitados Regresan:

1) Se Siente La Presencia De Dios.

Existe una conciencia inequívoca de la presencia y el poder de Dios en acción. Puede ser inspiradora y llena de emoción, o puede ser una agitación tranquila y pacífica en su interior, pero como sea que se experimente, se siente la presencia de Dios.

2) Los Líderes Claves Son Percibidos Como Dignos De Confianza.

Los invitados vienen a tu iglesia en diferentes niveles de “preparación” para confiar en los líderes que se van encontrando. Pero es sorprendente lo rápido que pueden discernir si confían en ti o no. Incluso desde solo un mensaje o dos, o breves conexiones en la recepción, intuitivamente han decidido si pueden confiar en ti. Tu nivel de autenticidad y claridad de comunicación hacen una gran diferencia en este proceso.

3) El Servicio De Adoración Es Positivo, Relevante, Bíblicamente Sólido y Se Ejecuta Con Corazón Y Excelencia.

No tienes que competir con otras iglesias cercanas a ti. Lo importante es ser lo mejor que puedas. Por ejemplo, si el equipo de adoración no es fuerte, selecciona música menos desafiante y hazlo con excelencia. Si la predicación no es fuerte, acorta el mensaje. En todos los casos, sigue practicando, para que todo mejore. Asegúrate de que el servicio sea positivo, claramente bíblico, alegre y que comunique la fe en una atmósfera de gracia.

4) Los Voluntarios Y La Congregación Expresan Amor Y Cuidado Auténticos.

El amor y la atención genuinos son inconfundibles e irresistibles. Cuando la gente los encuentra, es verdaderamente transformador. La fuente es el amor de Dios, pero la expresión y la experiencia provienen de las personas de tu congregación, tanto de los líderes voluntarios como de los asistentes regulares.

5) Escuchan Historias Actuales De Cambio De Vida.

Conectados a una comunicación breve y creativa de tu propósito o misión / visión, hay historias de cambios de vida cada semana. Estas historias necesitan ser comunicadas en una variedad de formas creativas. Eso es muy convincente y atrae a la gente de vuelta. El cambio en la vida de una persona es inspirador y les da a los invitados la esperanza de que ellos también pueden experimentar un cambio positivo y de orientación espiritual.

6) No Hay Defectos “Evidentes”.

No hay iglesias perfectas, todos tenemos defectos. Pero no debe haber nada que pueda ser un desvío inmediato, o tan groseramente fuera de lugar que haga que las personas se sientan mal o incómodas. Por ejemplo, he visto guarderías que estaban sucias e inseguras; he escuchado grupos de adoración dolorosamente no ensayados. O puede ser algo tan simple como que el edificio necesita desesperadamente una nueva capa de pintura o señalización que sea clara y útil. Si no estás seguro, invita a un consultor de la iglesia a un domingo, ¡eso es todo!

7) El Ministerio De Los Niños Es Sobresaliente.

Cada uno de los ministerios es importante, pero el ministerio de niños es el que recibe menos gracia de sus invitados. Los padres son justificadamente protectores y quieren lo mejor para sus hijos. Aún no te conocen o no saben qué sucede cuando dejan a sus hijos. Sinceramente, los invitados le darán otra oportunidad a un servicio “promedio”, pero si su hijo tiene una mala experiencia, es probable que no regresen. Invierte gran esfuerzo y energía en el ministerio de tus niños.

Estos son los elementos que inspiran a los invitados a regresar. Saber esto te da la oportunidad de hacer las “conexiones más profundas”.

Los caminos comunes para una conexión más profunda (a largo plazo, mayor compromiso y poseer la visión) son:

  • Grupos pequeños
  • Oportunidades de servicio
  • Amistades más profundas

Haz tus próximos pasos simples y claros.

Liderar una iglesia local es complicado. Pero a veces desglosarlo de esta manera ayuda a volverse más intencional y saber en dónde invertir mejor tu energía.

 

La Iglesia Relevante

Por: Dan Reiland

La cultura está cambiando y está cambiando rápidamente. Más que nunca antes, la iglesia tiene una oportunidad increíble (y la responsabilidad) para marcar la diferencia.

Pero seamos honestos, no podemos liderar con relevancia cultural desde la parte posterior del desfile.

No podemos liderar a las generaciones futuras si no sabemos lo que quieren, cómo experimentan la vida y cómo Dios quiere involucrarlos.

Mantenerse al día es la línea de base. Comprender cómo las personas perciben su mundo es esencial. Es mejor pensar con anticipación, ver alrededor de la curva, anticipar y mantenerse relevante.

Esto no significa que debas entrar en pánico. No es una carrera; se trata de ser deliberado en tu liderazgo.

La relevancia no se trata de ser genial, creativo e inteligente; se trata de la capacidad de conectarse. Las iglesias se vuelven irrelevantes cuando ya no pueden conectarse con la próxima generación. El evangelio nunca es irrelevante, pero tenemos la responsabilidad de descubrir la mejor manera de recibirlo.

¿Cómo se evalúa si eres relevante? ¿Quién decide? Este artículo te brinda información práctica para enmarcar una conversación con tus líderes.

5 Ideas Para Una Comprensión Práctica De La Relevancia Del Ministerio

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1) Ser Relevante, Simplemente Significa Que Importa

La relevancia significa que lo que haces importa. La relevancia significa que tu ministerio hace la diferencia y las vidas de las personas cambian.

La verdadera relevancia sugeriría que la comunidad circundante se da cuenta de tu presencia y aprecia tu ministerio. La relevancia se mide solo en parte por la asistencia, y tal vez una parte más pequeña, realmente se mide por la opinión de la comunidad sobre el bien que haces.

El primer paso en tu ciudad para percibir tu ministerio como relevante comienza sabiendo que te importa.

2) No Confundas Relevancia Con Estilo O Cultura

La relevancia no se trata de tu elección de canciones de adoración o de que tan  informal puedes o no ser, eso es una cuestión de estilo, preferencia y cultura. Ser relevante no se trata de si tu camisa está doblada o no, o si predicas 25 minutos o 45 minutos.

La relevancia del ministerio es más sobre calidad y efectividad. Los pastores me preguntarán si creo que los coros siguen siendo relevantes en la cultura actual. Si el coro es realmente bueno, es absolutamente relevante. Los coros malos son irrelevantes.

Con respecto a la relevancia, simplemente haz la pregunta: “¿Funciona?” Si funciona, es relevante. Pero debes ser honesto sobre la respuesta a esa pregunta.

3) No Contestes Preguntas Que Nadie Está Preguntando

¿Alguna vez has jugado Trivial Pursuit? Es un juego divertido, pero más allá de eso, ¿a quién le importan esas preguntas? Si no estuvieras intentando ganar el juego, a nadie le importarían las respuestas.

Si no tenemos cuidado, podemos responder preguntas como parte del ministerio de la iglesia local que nadie pregunta. Eso es irrelevante.

Como líder, aprendí este principio por primera vez con mis propios hijos. Cuando eran pequeños, hacían cientos de preguntas. En su adolescencia, las preguntas se detuvieron casi por completo. Tenía que encontrar dónde se encontraban, ser pacientes, aprender cuáles eran sus preguntas y ser padres desde esa perspectiva. Entonces podría usar sus preguntas para conducir a la verdad eterna.

No tienes que simplificar tu teología para que sea relevante, pero sí necesitas comprender lo que las personas piden para ser un líder, maestro y pastor relevante. Comienza con sus preguntas y luego guíalos a la verdad bíblica.

4) La Relevancia Requiere Preguntar Qué Necesita La Comunidad.

La innovación que proviene solo de tu sala de juntas probablemente no sea relevante.

Habla con personas que no asisten a la iglesia. Pregúntales a las personas que dejaron tu iglesia. Pregúntales a las personas en tu iglesia que tienen menos de treinta años. Aprende cómo se conectan otras iglesias. (De nuevo, eso no significa que deba hacer lo que hacen, pero puedes obtener ideas y adaptarlas a su contexto).

Una de las mejores maneras de negar la relevancia es hablar con las mismas personas sobre los mismos problemas, hacer un pequeño ajuste y terminar haciendo las mismas cosas.

La relevancia no está en competencia con la cultura; se trata de conectarse con la cultura actual. No se trata de entregar la verdad; se trata de encontrar a la gente en donde estén.

¿Cómo va tu iglesia con eso?

5) Abraza La Innovación Y El Cambio.

No tiene que hacer lo que hacen otras iglesias, pero no puedes hacer lo que siempre has hecho.

El mensaje sigue siendo el mismo, pero nuestros métodos deben cambiar. Solo la tecnología insiste en que cambie tu enfoque al ministerio.

La tecnología cambió la forma en que integramos un equipo ministerial, cómo transmitimos y compartimos mensajes, y cómo nos comunicamos con los voluntarios.

La gente solía llevar sus Biblias a la iglesia; ahora las Biblias están en sus teléfonos inteligentes.

La relevancia importa.

¿Qué estás haciendo realmente bien?

¿En qué está trabajando?

¿Qué no funciona y necesitas cambiar?

 

Dan Reiland es el pastor ejecutivo de la Iglesia Doce Rocas en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente se asoció con John Maxwell durante 20 años, primero como Pastor Ejecutivo en la iglesia Wesleyana  Skyline en San Diego, luego como Vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

© 2019 Dan Reiland | El entrenador del pastor – Desarrollando líderes de la iglesia

 

Busca La Virtud En Todo

Por: Scott Armstrong

Un viaje reciente a las redes sociales causó que terminara alejándome de mi laptop y mi celular, con los ojos muy abiertos ante la autopromoción exagerada de tantas voces que proclaman que tienen razón y que la otra parte (quienquiera que sea) está equivocada. Todo aquello me recordó un extracto del libro de Stevenson Willis: “Los Proverbios del Liderazgo”  que he encontrado particularmente perspicaz (pp. 134-136):

“Ya no uses el don de la visión para enfocarte en las fallas y fragilidades de los demás. En cambio, busca la virtud que hay dentro de ellos y tráela a la luz para que todo el mundo la vea. Nunca pongas atención a los susurros del chisme, no permitas que tus oídos escuchen palabras que calumnien o menosprecien. Cuando los ociosos o los agitadores comiencen su charla hiriente, siempre habla por el que está siendo difamado y comparte sus cualidades a todos los que quieran escucharte.

Ya no debes verte a ti mismo como superior a nadie, ya que, aunque próspero o pobre, ¿no volverán tus huesos al mismo montón de polvo? Nunca camines tan erguido como para pensar que nunca podrás tropezar, ni te estimes a ti mismo como sabio e incapaz del error. Todas las formas de arrogancia  y presunción deben ser desterradas de tu espejo, ya que tales autoengaños cegadores distorsionan tu sentido de valía.

Tampoco debes llamar la atención sobre tus fortalezas, ni jactarte de tus talentos para que otros se  asombren. De ahora en adelante dedica el uso de los talentos y dones que te han sido dados a un solo propósito: despertar en los demás una conciencia propia.

El Creador ha dotado a cada alma de potencial y te pide que lo veas en quien sea que te encuentres. Con esta simple verdad las masas te recibirán y abrazarán la causa que tú defiendas. Si no,  te tambalearás, incluso con aquellos a quienes amas. De ahora en adelante, debes ver a todas las personas de una sola manera: no como han sido o como son, sino como fueron creadas para ser.

Porque cuando veas a tu prójimo a través de los ojos de nuestro Creador, la compasión y la humildad fluirán de tu corazón.

Y muchos se acercarán para descubrir la fuente.”

 

 

5 Errores que Causan una Lenta Fuga en tu Influencia

Por Dan Reiland

Todos cometemos errores, eso es parte del liderazgo. Cuando te adentras en lo desconocido y tomas un nuevo territorio, es imposible que todo salga bien, todo el tiempo.

Sin embargo, algunos errores son esos errores no intencionales pero evitables que, con el tiempo, disminuyen lentamente tu influencia.

Son lentos, sutiles y, por lo tanto, no se notan tan fácilmente. Tu liderazgo no se ve afectado de inmediato como un error más dramático, o como lo que una mala decisión puede causar, pero poco a poco tu influencia se erosiona.

Es como una fuga prolongada en uno de los neumáticos de tu automóvil. Puedes seguir conduciendo durante mucho tiempo pero, eventualmente, la llanta se desinfla y tu avance se detiene.

Si no lo arreglas, no puedes ir a ninguna parte. Peor aún, he visto a algunas personas tratar de conducir sobre el suelo con ese golpe, golpe, golpe, y todos sabemos lo bien que va.

Lo que da miedo es que debido a que estos errores suelen ser lentos y sutiles, como he mencionado, a menudo pasan desapercibidos o no son atendidos. Incluso cuando alguien los señala, el líder sigue adelante. Me ha pasado eso mientras conducía mi auto.

En un semáforo, un hombre apunta mi neumático y grita en voz alta. “¡Tu llanta está baja!” Lo miro de forma amistosa, reconociendo el hecho y pienso “sí, claro, quizás más tarde. Tengo que seguir adelante ahora mismo.” Varios días después, estoy manejando con una fuga en el neumático.

Liderar con una fuga así simplemente no funciona. Cuando sabes cuáles son estos errores, puedes evitarlos.

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Juntos podríamos enumerar un buen número de errores, de este tipo en específico, pero estoy presentando cinco de los más comúnmente experimentados.

 5 errores de liderazgo que causan una lenta fuga en tu influencia:

1) Permitir que la velocidad y la presión maten tu amabilidad.

Más gente, más presión, ¿no? Amamos a las personas, y es un privilegio servir, pero seamos honestos, no es fácil satisfacer todas las necesidades y solicitudes.

Luego, agrega velocidad a la mezcla y el liderazgo realmente se vuelve complejo. “Más rápido” parece ser un valor central de liderazgo en estos días. No es intencional, pero así es.

Cuando la velocidad y la presión se suman, la amabilidad simple puede ser suprimida en tus relaciones diarias. Eso no indica que te comportes de una manera abiertamente mezquina, sino más bien se trata de la ausencia de bondad. Y eso siempre se nota y se siente.

Aquellos a quienes lideres te darán gracia por un rato, pero con el tiempo esto te alcanzará y disminuirá tu influencia.

Disminuir la velocidad es difícil pero necesario. Sé intencional al expresar bondad hacia aquellos a quienes sirves y diriges.

2) Liderar desde la emoción en lugar del pensamiento.

Siempre es importante comunicarse con un sentimiento de emoción auténtica, directamente desde el corazón. Liderar con ese tipo de autenticidad es igual de vital.

Sin embargo, el liderazgo impulsado por las emociones a menudo brinda malas decisiones, cambios confusos o de última hora e ideas que son incongruentes con sus valores fundamentales.

Cuando las emociones como el desaliento, la frustración, la ira, los celos, etc., puedan moldear tu comportamiento de liderazgo, verás lentamente una disminución en tu influencia general.

Tu mejor liderazgo siempre comienza con tu mejor pensamiento. Se requiere un pensamiento enfocado, disciplinado y maduro para un mejor liderazgo. Demuestra tu liderazgo con mucho corazón, pero primero, guíalo con el pensamiento correcto.

3) Cuestionar a la gente en lugar de hacer preguntas.

Los grandes líderes hacen grandes preguntas, pero hay una diferencia significativa entre hacer preguntas y cuestionar.

Las preguntas perspicaces buscan información útil para ayudar a alguien, pero el cuestionamiento se siente como un interrogatorio que busca acorralar, atrapar o incluso herir a alguien.

Las preguntas provienen de la necesidad de comprensión, el cuestionamiento proviene de un lugar inherente de desconfianza. Es raro que un líder haga esto a sabiendas, pero las batallas internas que resultan en cosas como el miedo y la inseguridad pueden hacer que las preguntas se conviertan en cuestionamientos.

Las preguntas buscan algo que está ahí, cuestionar hace presunciones sobre cosas que no están allí. Esto disminuye rápidamente la influencia de un líder.

4) Aprovechar la autoridad sobre el empoderamiento.

El comando y el control pueden parecer un antiguo estilo de liderazgo, pero se introduce sigilosamente en la mezcla más a menudo de lo que piensas.

Sus formas más sutiles están empaquetadas en cosas como la micro gestión, el uso de políticas sobre la influencia y el impulso de una agenda personal. Estas cosas erosionarán lentamente el liderazgo de cualquiera.

El poder real se basa en la base de la confianza y no depende de la autoridad formal basada en el organigrama.

La autoridad puede parecer rápida y eficiente, y en el momento es cierto, pero a largo plazo, el liderazgo autoritario te costará gran parte de tu influencia.

El empoderamiento confía, valora y construye a las personas. El empoderamiento abarca la libertad con pautas y reconoce resultados.

5) Fallar en hacer lo que dices que harás.

El no hacer lo que dices que harás puede ser uno de los errores de liderazgo más grandes y más comunes que existen, y es tan fácil de evitar.

Rara vez recomiendo que alguien deje de usar frases como: “Lo haré,” o “Me encargaré de eso,” etc., pero eso sería mejor que no hacer lo que dices. Pero la verdad es que no abordaría el problema real.

El problema real a menudo se origina en algo tan inocente como ser olvidadizo o estar demasiado ocupado, pero también puede representar un problema de carácter. De cualquier manera, eventualmente disminuirá tu influencia.

Las personas a las que sirves y diriges deben saber que pueden contar contigo. No importa si es algo pequeño, como decirle a alguien que lo llamarás por la mañana, o enviarás por correo electrónico la información que solicitó. Si dijiste que lo harías, absolutamente debes hacerlo.

Evita estos errores de liderazgo de una “lenta fuga” a toda costa y tu liderazgo obtendrá una ventaja distintiva.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: DanReiland.com

Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 2 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Una herramienta sencilla para el Aprendizaje

Si la meta de Pablo de desarrollar cuatro generaciones de aprendices parece inalcanzable para ti y tu iglesia, entonces tengo buenas noticias para ti. No es así. Este objetivo es muy factible si tú y tu iglesia siguen cinco pasos simples.

Eric Metcalf es un multiplicador de discípulos, y ha utilizado los cinco pasos de aprendizaje con otros líderes muy a menudo. Eric no se asusta ante un buen desafío. El último grupo pequeño que dirigió regularmente atrajo a 16 personas, y fue un desafío. Algunos eran sólidos seguidores de Cristo; la mayoría no lo eran. Algunos eran solteros, algunos parejas que viven juntas, y algunos casados. ¡Algunos eran  muy duros! Y algunos eran nuevos creyentes, entre ellos una persona con un trasfondo musulmán, otra con un trasfondo judío (y una novia católica), y otro prácticamente sin antecedentes religiosos en absoluto.

Tú puedes imaginar las discusiones animadas y el estilo de vida representados en el grupo que se reunía y concluir: “Creo que un pastor tiene que dirigir a un grupo así!” Eric esel pastor de una de las sedes de la Iglesia Comunidad Cristiana en el lado norte de Chicago. Él y su esposa, Erin, disfrutan especialmente de ese grupo, pero Eric sabía que tenía una vocación más grande que solamente dirigir este grupo diverso. Desde el primer día, él estaba orando acerca de qué miembro (o miembros)  él podría entrenar como un aprendiz para tomar el liderazgo de este grupo o dirigir uno nuevo.

“Hey, tengo esta idea, y quiero ir más allá,” Eric dijo al grupo. Luego continuó: “Para que nuestro grupo llegue a más gente, voy a pedir a algunos de ustedes que consideren tomar un papel de liderazgo aprendiz y se reúnan conmigo semanalmente. Podemos tomar un café o lo que sea, pero durante ese tiempo les ayudaré a llegar al lugar donde se sientan seguros y capaces de dirigir a un grupo.” Grace, una de los seguidores de Cristo, dijo a Eric, “Realmente veo la necesidad de llevaar algunas de las mujeres en el grupo más profundamente a la rendición de cuentas entre ellas. Creo que puedo ayudarles a hacer eso, si tú me dejas dirigirlas.” A Eric le encantó la idea, y ella se convirtió en su primer aprendiz.

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Eric utilizó la misma herramienta sencilla de aprendizaje de cinco pasos con Grace que había utilizado con otras docenas de líderes durante los últimos años paraayudarles a crecer en su liderazgo. Durante los siguientes ocho meses, Eric y Grace utilizaron estos cinco pasos como una guía para desarrollarla hasta llegar al punto donde ella estaba dirigiendo su propio grupo. A continuación los cinco pasos desglosados:

  1. Yo hago. Tú observas. Hablamos. Como el líder experimentado, Eric lidera el grupo y le dice a Grace, “Tú solo observarás todo lo que sucede en nuestro pequeño grupo, y despuéstomaremos un tiempo para reunirnos y hablar de lo que has observado.” Antes de la próxima reunión de grupo pequeño, Eric y Grace hacen un análisis, y esto incluye las siguientes preguntas: “¿Qué funcionó?” “¿Qué no funcionó” y “¿Cómo podemos mejorar” Esta vez el análisis necesita continuar a lo largo de los cinco pasos.
  2. Yo hago. Tú ayudas. Hablamos. En esta etapa del desarrollo, Eric da su aprendiz, Grace, una oportunidad para ayudar a la parte principal de la reunión de grupo pequeño. En este caso, Eric pidió a Grace “¿Podrías dirigir el tiempo para romper el hielo al principio si yo hago el resto?” Grace estuvo de acuerdo. Una vez más, la pequeña reunión de grupo debe estar seguida de una sesión informativa uno-a-uno, entre el líder y el aprendiz.
  3. Tú haces. Yo ayudo. Hablamos. Ahora Grace hace la transición de ayudar a Eric a tomar la mayor parte de las responsabilidades de liderazgo para el grupo pequeño. Como Eric ha tenido una semana excepcionalmente ocupada, él toma la oportunidad para preguntar a Grace, “¿Podrías dirigir la mayor parte de la reunión de esta semana? Si lo haces, yo puedo encargarme de la actividad para romper el hielo al principio y la oración al final, además voy a estar allí con ustedes todo el tiempo.” Graceestá de acuerdo, y como ella lo ha visto dirigir al grupo suficientes veces, se siente muy cómoda y lo hace muy  bien. Eric está delegando gradualmente las responsabilidades a su nuevo líder en desarrollo.
  4. Tú haces. Yo observo. Hablamos. El proceso de aprendiz de Graceestácasi completo  a medida que crece cada vez más confianza en su papel como líder. Eric la llevó a liderar toda la reunión cada semana, mientras que la observa, y él le da la responsabilidad de encontrar un proyecto de servicio para el grupo. En su tiempo de retroalimentación, Eric dice: “Creo que estás lista para el liderazgo; ¿tú crees que estás lista?” Con una sonrisa, Grace dice: “Creo que estoy lista.” Tanto el líder como el aprendiz deben sentirse listos para el siguiente paso, y comienzan a planear, ya sea que Grace se haga cargo del grupo o que dirijaun nuevo grupo, y que Eric dirija el siguiente.
  5. Tú haces. Alguien más observa. Aquí es donde el proceso de multiplicación completa el círculo. Eric dice: “Grace, ¡lo has hecho muy bien! ¿Has comenzado a pensar en quién puedes guiar para repetir este proceso?,” Grace dice, ‘ya tengo dos personas que han expresado su interés, y yo voy a reunirme con uno de ellos esta semana.’ Grace, la antiguo aprendiz, es ahora líder, y ella comienza a desarrollar nuevos aprendices. Como Eric ha desarrollado e impulsado varios aprendices, continúa trabajando con Gracey otros líderes en calidad de entrenador.

¡Los cinco pasos para aprendizaje son realmente así de simples! Si utilizas constantemente estos cinco pasos, se pueden desarrollar otros líderes que ya sabrán cómo desarrollar otros líderes.

Un mundo de Multiplicadores de Discípulos en una generación

En un discurso inaugural, el almirante William McRaven provocó a los graduados de la Universidad de Texas, con esta exhortación: “Si cada uno de ustedes cambió la vida de sólo 10 personas, y cada una de esas personas cambió la vida de otras 10 personas—sólo 10—a continuación, en seis generaciones esta clase habrá cambiado la vida de toda la población del mundo, ocho mil millones de personas “.

Las palabras del almirante son un gran desafío, no sólo para los graduados universitarios, sino para mí, ¡y para la iglesia! Para cambiar el mundo, tenemos que cambiar no sólo las personas, sino también movilizar a las personas como agentes de cambio. Puesto que la iglesia es mucho más grande que la clase de graduación, ya tenemos un buen impulso. También tenemos el Espíritu Santo en nosotros, y el Dios del universo quiere que suceda. ¡Podemos hacerlo!

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 1 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

Una herramienta sencilla para seguidores de Cristo que pueden discipular  a otros.

Me pregunto si fuera de la reverencia de que Jesús es divino, a veces desestimamos sus experiencias haciendo discípulos y pensamos: Bueno, eso es porque es Jesús; Él es Dios. Por supuesto que es el mejor impulsor de personas en el universo. Por lo tanto admiramos cómo fue el mentor de otros que salieron y cambiaron el mundo, pero lo descartamos como si eso fuera posible para alguien que es Dios encarnado. Yo he hecho eso.

El apóstol Pablo no cometió ese error. Oyó la visión de Jesús del reino de Dios, cómo podemos hacerlo posible, él reclutó a un joven aprendiz llamado Timoteo (Hechos 16:1-3). Me encanta que Pablo eligió a Timoteo, porque Timoteo era un joven que no tenía una vida perfecta, con quien nos podríamos identificar. El padre de Timoteo no estaba cerca; quizás porque era un padre ausente, o había abandonado a Timoteo y a su madre por completo. La Escritura describe a Timoteo como alguien tímido (1 Cor. 16: 10-11). Estaba muy preocupado acerca de si su vida podría hacer un impacto.

Pero Pablo lo agarra e incluso le escribe cómo van a cambiar el mundo juntos: “Las cosas que me has oído decir en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos también para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2).

¿Cuántas generaciones de aprendizaje es lo que ves en ese versículo? Pablo está diciendo, en efecto, “Timoteo, no te contentes con ser un seguidor de Cristo; piensa en los demás, el resto del mundo. Sé que tienes un tiempo difícil por pensar en el impacto, ¡pero yo quiero que pienses en el impacto exponencial! Vamos a vivir nuestras vidas con el fin de impactar por lo menos cuatro generaciones.”

  • La primera generación de aprendizaje: Jesús a Pablo
  • La segunda generación de aprendizaje: Pablo a Timoteo
  • Tercera generación de aprendizaje: Timoteo a “personas de confianza”
  • Cuarta generación de aprendizaje: “personas de confianza” a “otros”

Este versículo nos llama a guiar a los multiplicadores a discipular a la cuarta generación. ¡Eso es el impacto exponencial!

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Pablo estaba explicando a Timoteo (y a nosotros) que si queremos ver que se hagan discípulos en todas las naciones—un movimiento de multiplicación del reino—sucederá a través del aprendizaje. El aprendizaje es la capacidad fundamental de cualquier movimiento de Dios.

Lo que Pablo descubrió es la diferencia entre el impacto y el impacto exponencial. Si somos guiados por el Espíritu y el compromiso de la misión, nuestras vidas pueden tener un impacto. Pero cuando añadimos la pieza de reproducción e incluso multiplicamos a través del aprendizaje, ahí es cuando el impacto exponencial es posible. Es entonces cuando comenzamos a ver un movimiento de hacedores de héroes.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

¿Qué hacer con Paquito? – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior. 

2. Cuando ministremos a los adolescentes debemos poseer un Compromiso con el Carácter y la Consistencia.

Esto tiene que ver con las expectativas.

Estoy asombrado de escuchar en qué tan bajo concepto tienen algunos de mis amigos y colegas a nuestros adolescentes. “El mundo es diferente a como lo era veinte años atrás. ¿Cómo esperar que estos niños hagan algo que valga la pena y que dure?”. Algunos incluso han dicho que la santidad no es para los niños y adolescentes –¡no es posible para ellos con su inmadurez y por todo lo que el mundo les ofrece!

Permíteme sugerir algo radical aquí: Que el, “sean santos como yo soy santo”, ¡también es posible para nuestros adolescentes!.  Virtudes como la integridad, pureza y, sí, consistencia, son realmente realizables para un Ted de trece años o para una Kami de catorce. Es asombroso lo que los adolescentes pueden hacer cuando saben que otros dependen realmente de su carácter y consistencia. He visto a Manolo, un adolescente de 14 años de Guatemala llegar primero al ensayo del grupo de alabanza y ha empezado a liderar un estudio bíblico en su casa, aun cuando sus padres no quieren tener nada que ver con la iglesia.  He visto a David, que tiene también catorce y es de Costa Rica, pasar su primer año en el grupo de jóvenes haciendo garabatos con el papel que se desecha y ahora es el primero en terminar su curso discipulado y clases de los Artículos de Fe.

Es mejor poner altas expectativas y decepcionarnos de vez en cuando a tenerlas bajas y estar llorando constantemente por la mediocridad de nuestros jóvenes.

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3. Ministrar a los adolescentes requiere de un Compromiso con el ministerio cristiano.

En Latinoamérica, muy pocas iglesias tienen un pastor asalariado de tiempo completo, por no hablar de un pastor de jóvenes de cualquier tipo. Y más de los dos tercios de la población mexicana y centroamericana son menores de treinta. Imagina, ¡qué tipo de iglesia local crea esto!

En la mayoría de las iglesias de las que he sido parte en los últimos quince años, ha habido un buen número de adolescentes enseñando en la Escuela Dominical, sirviendo como ujieres dando la bienvenida a las personas que entran a la iglesia, tocando o cantando en el grupo de alabanza, etc.  En varias congregaciones, ¡me he asombrado de ver a jóvenes de doce o trece años a los que les permiten predicar! ¿Por qué es este el caso? Si vives en un vecindario donde hay niños y adolescentes, es mejor que tu iglesia se llene de jóvenes y niños y en tus equipos ministeriales debe haber niños y adolescentes.

Este fenómeno no solo está limitado a las paredes del templo.  Nuestro ministerio actual en Latinoamérica busca entrenar misioneros de este lugar para plantar iglesias y evangelizar. Parte de eso es proveerles de oportunidades para ser voluntarios en un corto tiempo donde puedan probar su llamado. ¿Entonces qué pasa cuando los adolescentes – aún cuando las políticas dicen que ellos no pueden ser misioneros voluntarios debido al seguro u otros problemas importantes- deciden que quieren plantar iglesias como parte de uno de esos equipos? Elisa (doce años) y otros adolescentes me han enseñado mucho acerca de su misión y pasión al tocar puertas y dormir en pisos en las colinas de las colonias rurales en México.

Incidentalmente, esto no puede ser explicado solo por la diferencia de culturas.  Podría hablar de Julie y Jeremy en los suburbios de USA, que como adolescentes tienen sus peculiaridades como cualquiera, pero sirvieron en nuestro concilio de jóvenes y quienes testificaban constantemente de su fe en la escuela.  Cuando la consistencia es esperada, las vidas pueden ser cambiadas desde Peoria a Panamá.

De alguna manera estoy un poco apenado al pensar en retrospectiva en mis días como pastor de jóvenes, cuando permitimos a los adolescentes tener su noche juvenil, donde ellos dirigieron el “gran servicio”. En realidad es una gran idea, por supuesto, es una fantástica manera para capacitarles en el ministerio. Pero, ¿quién dijo que los adolescentes deben ser relegados a los temas de las noches? ¿Qué dice esto cuando tenemos ministerios enteros para y por ellos, y ni siquiera les permitimos ministrar con nosotros en el día a día de la vida de la iglesia?

Como vieron, el nombre de este artículo es “¿Qué hacer con Paquito?” Si Paquito tiene trece años y constantemente actúa como si se hubiera tomado diez latas de Mountain Dew (un refresco americano), la pregunta es un dilema. Pero quizá la respuesta pueda ser hallada en un profundo compromiso con la comunidad, carácter, consistencia y ministerio cristiano.

Mientras termino este artículo, tengo que aclarar que mi intención aquí no ha sido criticar a alguien. Reflexionando en mi ministerio por más de veinte años, he sido criticado por mis propias deficiencias y errores. Ministrar a adolescentes es una aventura que requiere muchos hombres y mujeres llamados por Dios y que sean apasionados por amar y discipular a este grupo. Me quito el sombrero ante todos ustedes y considero un privilegio ministrar con ustedes y con ellos.

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