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Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer #4

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la quinta y última publicación de nuestra serie, en lo que se refiere a cómo los pastores pueden desarrollar límites para tener un ministerio saludable.  Son cuatro claves del proceso, pensando en ellas como cuatro vallas que delimitan un ministerio saludable.

Ya he compartido las primeras tres vallas “Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos y Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos.”

En una iglesia que planté hace muchos años, sabía que poner en práctica esos límites iba a ser vital si continuaba trabajando a tiempo completo en LifeWay Research. Desde el principio, mi equipo de  liderazgo y yo creamos la descripción de mi trabajo tomando en cuenta esos límites.

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Conoce tus límites.

La cuarta publicación apoya que un ministerio saludable involucra conocer lo que puedes y no puedes hacer.

En aquella iglesia hice tres y SOLO tres cosas: me reunía con mi staff/aprendices, oraba cerca del 70% del tiempo, y lideraba un pequeño grupo en mi casa.

Uno de los beneficios que este límite trajo a la iglesia fue que éramos claramente una iglesia que no estaba centrada en el pastor. Estaba a la vanguardia con mi rol en la iglesia. Expliqué que no podía oficiar funerales, ir a visitar, hacer llamadas o realizar juntas. Esto abrió las puertas para que nuestra congregación notara áreas de servicio en las que eran necesitados, y para que respondieran a ellas. 

Escoge los límites de acuerdo a tu situación, iglesia y dones.

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué esas tres cosas? Porque esas eran las tres cosas que SOLAMENTE YO podía hacer. Puede que mi límite no se parezca al tuyo, pero Dios me llamó a enseñar y orar, y eso es parte de lo que hago.

Liderar el grupo pequeño era un componente realmente importante de mi descripción laboral. Estaba orientado a la misión e incluía a muchos de mis vecinos.

Mi grupo pequeño me brindó la facilidad de conectarme con la gente que necesitábamos alcanzar. Me previno de desarrollar una visión de túnel y solo predicar y hablar con mi staff cada semana, y al mismo tiempo me recordaba que no podía enseñar lo que no estaba viviendo.

El otro componente importante que me trajo mi grupo pequeño fueron las interacciones personales de manera regular. Cuando tu iglesia crece, necesitas sacrificar algo de interacción personal. Eso puede ser difícil porque mucha gente busca la ministración pastoral  debido a que los pastores son apasionados y poseen dones para servir, proveer cuidados generales etc.

Una sola persona no puede cuidar a la gente de esa manera si pasan de 100. Es por eso que la típica iglesia americana es en tamaño menor de 100 miembros. Cuando una iglesia crece por encima de esa cifra significa que debes estar dispuesto a permitir que algunas de esas relaciones cercanas cambien y se transformen a lo largo del camino.

Un grupo pequeño es un perfecto lugar de encuentro para conocer la necesidad  de cuidado pastoral cuando tu iglesia ha crecido más allá de tu habilidad para proveer a la congregación entera. Ahí es donde el verdadero pastoreo y relaciones de amistad pueden ocurrir.

Ser pastor es un asunto solitario. Interactúas con mucha gente, pero no estás en comunión con muchas de ellas. Un grupo pequeño es una parte integral para la solución de ese problema.

Sé claro y consistente en lo que puedes y no puedes hacer.

La clave para establecer este límite es conocer lo que puedes y no puedes hacer. Las iglesias querrán que hagas todo. Deberás hacer algunas cosas, pero trata de que sean las cosas correctas.

Típicamente, “lo correcto” se alineará con tus dones. Es en las demás otras áreas  donde debes invitar a otros a trabajar a tu lado y formar un equipo. Este equipo es el que en realidad te ayudará a alcanzar lo que Dios te ha llamado a hacer como líder.

Cuando estableces estas cuatro vallas – Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos, Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos y Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer- habilitarás y alentarás el crecimiento en ti y en tu iglesia. Sin estas cuatro reglas, es muy probable que experimentes el agotamiento en el ministerio y obstaculices el desarrollo de aquellos bajo tu cuidado y la iglesia en general.

Debes ser intencional sobre la viabilidad a largo plazo de ti, de tu familia, tu ministerio y tu iglesia. Si no lo eres, tus límites estarán comprometidos y tu agenda estará saturada y sobre todo tu cuerpo y tu espíritu estarán exhaustos.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Cuida el Rebaño…Incluso de Otros Cristianos #3

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la cuarta publicación de nuestra serie con respecto a pastores que desarrollan límites saludables en su ministerio. Estoy compartiendo cuatro puntos clave en el proceso, pensando en ellos como cuatro vallas alrededor de un ministerio saludable.

Ya he compartido las dos primeras publicaciones: Reconoce tu rol en la iglesia y Busca límites emocionalmente sanos.

La siguiente quizás sea la más difícil de implementar en nuestra cultura. También me imagino que generará mucho desacuerdo. Sin embargo, creo que demuestra un enfoque bíblico sobre el pastoreo de una congregación, en lugar de convertir a la iglesia en un lugar donde un grupo de clientes exige que su área de interés sea la primordial.

La tercera valla que apoya un ministerio sano es cuidar tu rebaño, incluso si es de otros cristianos.

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Quizás pueda parecer irónico, pero algunas de las personas de la que debes cuidar tu iglesia más tenazmente son, en efecto, otros creyentes. Si no lo haces, el enfoque del ministerio será responder a los intereses especiales de los clientes cristianos. Eso significa que tu ministerio (y sus límites) estarán concentrados en mantener clientes felices –y no existirán límites-.

Escribí sobre esto en otra publicación llamada “Por qué no tengo problemas para ayudar a los cristianos a avanzar”.

La inspiración para ese tema vino de un incidente que ocurrió después de un servicio en “Grace Church”, la iglesia que planté y pastoreé cuando trabajé tiempo completo en “LifeWay Research” (algo que me fue posible hacer gracias a muchos límites).

Básicamente animé a un visitante que estaba claramente bien preparado en cuanto a las profecías del Apocalipsis (y disfrutaba compartiendo sus interpretaciones con cualquiera que conocía) a salir de nuestra iglesia y moverse a otra que encajaría mejor con su pasión y creencias.

Ahora, permíteme clarificar el pensamiento detrás de mis acciones. Si alguien de mi congregación acude a mi después del servicio diciendo: “He estado leyendo y tengo algunas dudas sobre las profecías ¿podemos platicarlo?” Me tomaría un tiempo enseguida para discutir sobre ello. Sin embargo este no era el caso.

Esta persona era obviamente un profesional. De hecho, me comentó que sus amigos lo llamaban: “el Terrorista de las Profecías”. Esa fue su presentación. Él no tenía preguntas. Quería entrar en mi iglesia para encontrar gente que le diera la atención que deseaba. Quería que tuviéramos una conversación solo para debatir conmigo- y convencerme.

Y yo tenía mis límites. No hago ese tipo de cosas. Además, en ese entonces pastoreaba una congregación que también tenía límites. No necesitábamos al “Terrorista de las Profecías” distrayéndonos de nuestra misión.

Quizás tu no hayas conocido al “Terrorista de las Profecías”, pero te apuesto que has conocido a otros cristianos similares. Hay “Calvinistas”, “Carismáticos”, Maestros Particulares”, Cristianos Políticos”, y la lista continua y continua.

Tu iglesia no es una plaza pública para que la gente debata u opine. Es un lugar que debes proteger y pastorear. Tú creas los límites – tanto personal como congregacionalmente.

A la gente no le gustará eso, pero si tú permites que tu iglesia se convierta en una reunión de grupos con intereses especiales, entonces tu ministerio estará construido sobre una base que será el mantenerlos contentos. O en mantenerlos separados. Además de prometerles atención y pasar el resto de tu vida tratando de cumplirles.

Hay una mejor manera, aunque no a todos les guste.

Crear límites saludables para tu iglesia significa saber quiénes  son como iglesia, en dónde están, hacia dónde van y qué significa eso para la gente de afuera. Tu iglesia no es un lugar para cristianos conflictivos que quieren dominar tu tiempo para que les des la libertad de hacer lo que quieran. Aprovecha ese tiempo para dar consejerías, no para argumentar con ese tipo de personas.

Por otra parte, una plática de ese tipo con personas no cristianas siempre será bienvenida, podría hacerlo todo el día. Si alguien se me acerca y dice: “He estado leyendo a Deepak Chopra y me puso a pensar profundamente.” Me sentaría y hablaría con él en un dos por tres sobre lo que Jesús dice acerca de Deepak.

Hay una gran diferencia entre esas dos situaciones.

Los cristianos que quieren discutir quieren entrar a la iglesia para que se les preste atención, y eso destruye los límites. Los no cristianos que quieren discutir necesitan ser llevados a la iglesia para que puedan escuchar el evangelio de Jesucristo.

La realidad más importante es que “los Terroristas de las Profecías” y otros cristianos problemáticos no van a dejar de caminar con Jesús porque no estén mi iglesia. Encontrarán un lugar –probablemente una iglesia (y un pastor) que no tenga límites establecidos.

Sin embargo, si es en tu iglesia, supongo que hay mucha gente que va a ser expulsada, incluyendo a muchos que necesitan a Jesús.

Los límites son establecidos por los cuidadores del rebaño. Esos son los términos usados en muchos lugares de la Escritura. Debes ser un cuidador del rebaño. Tu iglesia no es una sociedad voluntaria de opiniones o grupos de intereses personales. Es un cuerpo que necesita estar en una comunidad en la que sirvan el uno al otro, guiados por pastores y líderes enfocados en una misión en común.

Así que, esta es una valla valiente dentro del ministerio, pero es esencial. Tú y tu iglesia deben reconocer que la misión es más importante que los grupos con intereses especiales. Tu iglesia necesita límites para que no pases tu tiempo tratando de mantener a los cristianos problemáticos felices y tranquilos.

Esos límites te costarán que algunas personas se vayan, pero guiarán a tu iglesia de maneras poderosas y te liberarán para ministrar sobre el dolor, que de otra forma será pasado por alto.

En la conclusión de esta serie, explicaré la valla final del ministerio: Aprende lo que puedes y no puedes hacer.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Busca Límites Emocionalmente Sanos #2

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la introducción a esta serie, hablé acerca de cómo tus horarios no son el problema principal que te conduce al agotamiento, en lugar de eso, no establecer límites saludables en el ministerio si es un problema. La última vez dije que la primera valla era “reconocer tu rol en la iglesia.”

Para esta segunda publicación tenemos que entender que un pastor insalubre crea límites insalubres.

Mira, se siente bien sentirse indispensable. Cuando la gente de la iglesia te busca para todo, y  lo haces, creen que eres lo máximo. Querer que los demás piensen que eres lo máximo no es necesariamente malo. Puede ser perfectamente normal. El disfrute de la alabanza merecida, sin embargo, puede rápidamente convertirse en una dependencia poco saludable de la alabanza.

Tu congregación no va a ayudarte con esto de forma natural. En la mayoría de los contextos eclesiales, muchas personas miran a los pastores como “un distribuidor de bienes y servicios religiosos.”

La congregación siente que te ha elegido y que te están pagando regularmente por tu servicio. Como resultado, tienen ciertas expectativas sobre lo que debes hacer. Esas expectativas pueden incluir cosas como por ejemplo realizar visitas personales a todas las personas enfermas. Si esto no se hace, la gente puede enojarse o decir que su caminar espiritual ha sido comprometido.

La segunda valla apoya que un ministerio saludable busca límites emocionalmente saludables.

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Con el objetivo de crear límites apropiados, los pastores deben ser saludables y lo suficientemente confiables para decir “No” cuando la gente quiere que digan “Si”, aun y cuando no comprendan por qué el pastor tiene que decir que no.

En una ocasión cuando servía como pastor interino, una familia de la iglesia que eran miembros desde hacía mucho tiempo, me preguntaron si podía hablar con el pequeño “Johnny” para que pudiera recibir a Cristo. Tranquila y amablemente les dije que no. Los padres se quedaron un poco confundidos de que no pudiera reunirme con ellos, pero les expliqué que no quería quitarles esa oportunidad a ellos.

Protestaron de nuevo, explicándome que el niño tenía muchas preguntas. A decir verdad, el pequeño apenas tenía 8 años. ¿Estaría luchando con algún argumento ontológico sobre la existencia de Dios? Expresé que estaba seguro de que las preguntas del niño serían básicas, que ellos serían capaces de contestarlas porque habían sido parte de una gran iglesia desde hacía 15 años.

Si la gente necesita de ti como pastor para conocer a Jesús, su entendimiento del evangelio es bastante limitado.

Desafortunadamente, los padres de Johnny no lo vieron de esa manera. De hecho, lo vieron de manera tal que llamaron a dos pequeños grupos de personas para explicarles que el pastor interino era, a lo menos, un diablo yankee.

En las siguientes dos semanas, sin embargo, me buscaron después del servicio y me agradecieron por no quitarles la oportunidad de orar con su hijo. No siempre resulta de esa manera pero en este caso los límites propiciaron un momento sumamente especial para esta familia. Aunque nunca llamaron a las familias con la que se quejaron 2 semanas atrás.

Crear límites es difícil para todos, pero es necesario para la longevidad en el ministerio.

Al final del día, los pastores no deben permitir que la gente de sus congregaciones añada expectativas culturales a sus límites. En lugar de eso, deben buscar que la Biblia sea la que forme sus implementaciones y límites saludables. Aunque la Biblia manda y describe lo que los pastores deben hacer, la mayoría de los límites que se establecen no están relacionados a los mandamientos bíblicos, sino que son dirigidos por las expectativas culturales de la iglesia.

El establecimiento apropiado de los límites crea pastores e iglesias más saludables. Parte de la salud de la iglesia viene de nuestra tercera publicación, la cual examinaremos seguidamente.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Reconoce tu Rol en la Iglesia #1

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la primera publicación de esta serie, empecé a discutir sobre la importancia de que los pastores establezcan límites saludables para su ministerio.

Dado que es un área con la que personalmente he luchado mucho, una en la que sigo creciendo, me apasiona compartir lo que he aprendido, con la intención de ayudar a otros a no cometer los mismos errores que yo.

En las siguientes cuatro publicaciones compartiré las claves para establecer estos límites. Piensa en ellos como cuatro vallas delineando un ministerio saludable.

La primera valla para desarrollar un ministerio saludable es: reconocer tu rol en la iglesia.

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Tú como el pastor, no eres el absoluto responsable de la iglesia. Aunque eres parcialmente responsable, solo el Rey Jesús tiene la responsabilidad final.

Cuando este límite es ignorado, la iglesia termina siendo construida alrededor del pastor, quien entonces comienza a ser parte del problema en lugar de ser parte de la solución.

En mi segunda iglesia plantada, habíamos crecido para ser una congregación de 125 personas luego de 18 meses. Aunque esto puede parecer un desarrollo positivo, se convirtió en mi talón de Aquiles. El número de asistentes llegó a ser mi fuerza motora semana a semana.

Me tomaba el tiempo cada sábado para llamar personalmente a todos nuestros miembros regulares y ocasionales para animarlos a estar en la iglesia el día siguiente. Estaba convencido de que si no llamaba a todos, la iglesia se desmoronaría el domingo. Debido a que mi identidad estaba tan apegada a nuestra asistencia semanal, si el número de miembros de la iglesia colapsaba, mi vida, en efecto, colapsaría con ella.

Cuando los pastores no comprenden su rol, como me sucedió a mí, tienden a fijar toda la atención en una visión predeterminada de éxito, en lugar de en aquellas cosas a las que somos bíblicamente llamados, como el pastoreo y equipamiento.

Afortunadamente, una combinación de mi esposa y un pastor amigo de otro poblado, amorosamente me señalaron que necesitaba hacer algunos cambios. El resultado fue mi renuncia. Bueno, más o menos.

En realidad, me levanté un domingo y “renuncié” (sí, entre comillas). Le dije a mi congregación que iba a renunciar a ser el único pastor y cuidador de la iglesia.

Me disculpé por no haber creado los límites adecuados y les expliqué que iba a hacer una reestructuración. Usando un lenguaje muy de los 90’s (lo cual no fue muy terrible porque eran los 90’s) les expliqué que iba a cambiar hacia un rol más “ranchero” y que designaría a los “pastores” que trabajarían ahora. Fue un gran paso hacia el crecimiento para ambos, para la iglesia y para mí.

Aunque cambiar a un modelo de  ministerio descentralizado fue un buen paso, fue difícil.

La siguiente publicación examinará la dificultad de crear límites saludables: el pastor tiene que ser lo suficientemente sano para crear ese tipo de límites.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

No Culpes a tu Agenda de tu Agotamiento

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero

Vivimos en un mundo que está definido por límites. Nuestros caminos están delimitados, los juegos deportivos están diseñados de acuerdo a ciertos límites, y nuestros psicólogos nos dicen que necesitamos expandirlos alrededor de esa loca tía co-dependiente nuestra.

Quizás sea cierto que el término “límite” ha sido modificado en los últimos años de acuerdo a los programas de televisión, sin embargo pienso que es un área vital en la vida de los plantadores de iglesias y los pastores.

La gente a menudo señala el tener demasiada actividad como la culpable inherente de la fatiga y la retirada temprana del ministerio. El problema, sin embargo, va más allá de una agenda ocupada.

Los pastores y líderes ministeriales que experimentan el agotamiento tienden a exhibir estilos de vida que desatienden la disciplina necesaria para manejar sus actividades. Sin límites establecidos y defendidos adecuadamente, las personas experimentarán el agotamiento tanto del cuerpo como del espíritu.

Cuando planté mi primera iglesia al interior de la ciudad de Búfalo, junto con todo lo que eso conlleva, era esposo de Donna, ahuyentaba a la soledad para sostenerme, y era también estudiante de seminario en Pittsburgh, manejando cuatro horas en la nieve cuesta arriba en ambos sentidos. Puede que haya exagerado esa última parte, pero era Búfalo después de todo.

Sorprendentemente, fui capaz de mantener todos esos roles hasta que fallé en la creación de límites fuertes. Eso fue lo que al final me hundió. Si un coche atropella a un perro, el perro no ha sido lastimado porque estaba corriendo muy rápido. Es lastimado porque no respetó los límites establecidos para él.

De manera similar, no fue la velocidad de mis actividades lo que me hirió, sino la falta de límites sólidos en mis horarios, particularmente en la iglesia. Me convertí en el punto focal de todo el ministerio. Era con el que todos necesitaban hablar si querían seguir a Cristo, recibir consejería, o recibir una visita después de una cirugía de las uñas de los pies.

Tenía una congregación llena de gente que se apoyaba en mí en todas direcciones para su crecimiento espiritual. Fue esta falta de límites que deshabilitó cualquier ministerio efectivo y me condujo al agotamiento.

El hecho de que estoy en el ministerio hasta ahora, debe decirte que he aprendido algunas lecciones a lo largo del camino.

Me apasiona compartir los 4 pasos que aprendí de mi propia experiencia con otros pastores y líderes.

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Piensa en ellos como cuatro vallas que definen los límites alrededor de un ministerio saludable.

Son las cuatro publicaciones que verás en los próximos días.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

El Punto de Pilot Point

Por Dr. David Busic

Se ha dicho con frecuencia que la unión de tres diferentes grupos para formar la Iglesia del Nazareno en Pilot Point, Texas, USA, fue para promover la doctrina bíblica de la santidad expresada en la enseñanza de John Wesley y el Movimiento de Santidad Americana. Aunque esto es cierto, lo que es menos conocido es que justamente al mismo tiempo, cerca de 30 prominentes grupos diferentes en Estados Unidos sostenían la misma convicción. Así que, ¿Por qué solamente tres de esos treinta grupos se fusionaron para formar nuestra denominación?

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Los tres grupos que se unieron en Pilot Point tenían muchas ideas en común que fueron esenciales para su unidad:

  • La sólida afirmación del ordenamiento de las mujeres.
  • La teología bautismal que incluía el bautismo de infantes y creyentes, y que no estaba restringido a un modo específico de bautismo.
  • La voluntad de permitir la libertad de conciencia con respecto a la escatología. La iglesia del Nazareno primitiva incluyó post-milenialistas, pre-milenialistas y a-milenialistas.
  • Una visión de la sanidad divina que no excluía la medicina moderna.
  • Una eclesiología compartida entre los creyentes.

Mientras que otras denominaciones enfocadas en la santidad sostenían puntos de vista excluyentes y muy reducidos sobre estos aspectos, la Iglesia del Nazareno escogió reunir gente de santidad en torno a prácticas equilibradas. Cuando se ha vivido en los extremos no se ha estado en el mejor momento como iglesia.

Pero quizás lo más extraordinario sobre Pilot Point fue que la Iglesia del Nazareno fue capaz de hacer lo que muy pocas iglesias evangélicas hicieron durante los años de división que siguieron a la Guerra Civil Americana: superar los problemas de la política regional, los prejuicios y el odio persistente que siguió al horrible conflicto.

Nombres como Bresee, Jernigan y Reynolds se unieron desde el norte, sur y este de los Estados Unidos para abrazar esta idea transformadora: La santidad cristiana puede romper cualquier muro de separación. Fue un movimiento de Dios sin precedente en la historia de la Iglesia en Estados Unidos.
 
El historiador Nazareno Stan Ingersol resume poderosamente el milagro de Pilot Point: “La unión de iglesias en Pilot Point fue un brillante ejemplo de la realidad social en la santidad cristiana. En el corazón del mensaje cristiano hay una palabra de reconciliación: primero entre pecadores y el amor divino; y segundo, entre los miembros de la familia humana que a veces se resultan extraños. Pilot Point significa la realidad de que la santidad sana los corazones y unifica a la gente que de otra manera estarían separados por el pecado, las políticas, y el conflicto. (Stan Ingersol, “Born In Hope, Borne Onward In Love.” Un documento entregado el 26 de Junio de 2017 por los delegados fraternales de Luncheon en Indianapolis, Indiana USA.)

En tiempos como estos, en un mundo lleno de contiendas políticas y polaridades extremas, ¿puede la Iglesia del Nazareno regresar al espíritu de nuestros fundadores en Pilot Point? Era improbable que pasara en esa época, pero por la voluntad y el poder de Dios, se formó esa unión. Nuestros fundadores no fueron capaces de hacerlo todo, pero nos han dado esperanza de que también nosotros podemos lidiar con los problemas que nos dividen hoy en día.

Servimos al mismo Dios y tenemos el mismo propósito. Este es nuestro legado de santidad. Regresemos a ese inicio en Pilot Point.

*Estoy en deuda con el historiador nazareno Stan Ingersol por estas reflexiones.

La Iglesia del Nazareno en Curazao

Algunas cosas emocionantes están sucediendo con la Iglesia del Nazareno en la isla de Curazao. Este trabajo fue iniciado hace unos años atrás, pero recientemente ha sido reconocido oficialmente por la denominación, lo que es un acontecimiento muy importante. Reconocemos que los lectores de este blog quizá no han escuchado de los orígenes del ministerio de la Iglesia en este país caribeño de habla holandesa. Por ello, sin más preámbulos te presentamos un artículo que fue publicado originalmente en NCN News:

La Iglesia del Nazareno llega a Curazao

Cuando Jonathan y Lissett Petrus se mudaron de Holanda a Curazao —una isla sin presencia nazarena— sintieron que Dios les llamaba al ministerio cristiano. Hoy en día, gracias a la sociedad con iglesias en los Estados Unidos, el trabajo de la denominación ha sido reconocido oficialmente en la nación insular.

Curazao, una de las “islas ABC” —Aruba, Bonaire y Curazao— que se encuentran frente a la costa norte de Venezuela, recibe la llegada de la Iglesia del Nazareno. Esta es una historia de nuevos comienzos, para un país, para un pastor joven y su equipo de plantadores de iglesias, y para un pastor estadounidense y su iglesia local.

En el 2010, el liderazgo de la recién formada región de Mesoamérica —constituida por las regiones de México, América Central y el Caribe— hicieron una seria evaluación. Lo que descubrieron presentaba un desafío: la presencia de la Iglesia del Nazareno era más débil en las áreas con mayor población. Cincuenta y ocho por ciento de la población de la región vive en 169 grandes ciudades e islas, pero sólo 28 por ciento de la membresía de la iglesia se encuentra en esas áreas. Esto requería un nuevo pensamiento y una nueva estrategia.

La esperanza surge de otro factor. En toda la región, se está produciendo un avivamiento, con jóvenes y adultos jóvenes que están experimentando un llamado a las misiones. “No necesitamos depender solo de los misioneros provenientes de América del Norte,” dicen. “Llevemos el evangelio a estas nuevas áreas.”

El Proyecto Génesis es la respuesta de la región. Veintiocho lugares con gran número de población están destinados a recibir equipos de cuatro misioneros para 2020. Los misioneros Scott y Emily Armstrong en la República Dominicana fueron nombrados para desarrollar la estrategia y un programa de capacitación.

La isla holandesa de Curazao presenta su propio desafío. El alto costo de la vida hace que sea difícil para los misioneros de México u otras partes de la región vivir allí.

Sin embargo, su población diversa de 150,000 necesita el evangelio. Hay alrededor de 80 iglesias protestantes en la isla, casi todas con membresías inferiores a 50. Ninguna iglesia evangélica de habla holandesa está proclamando el mensaje de la santidad del corazón.

Un equipo internacional está respondiendo a este desafío con una estrategia para plantar una nueva Iglesia del Nazareno en la isla. Gracias a la intervención divina, un equipo se ha unido para comenzar una Iglesia del Nazareno en Curazao: Kevin Hardy, pastor de la Iglesia del Nazareno Crossroads en Ellicot City, Maryland; Larry Orwig, presidente de Misiones Nazarenas Internacionales en Crossroads; Richard y Karen Brash, miembros de Crossroads, quienes han sentido un llamado al ministerio de tiempo completo; Jonathan y Lissett Petrus, jóvenes inmigrantes holandeses también con llamado, y Scott Armstrong, misionero responsable del desarrollo e implementación de Génesis en la región de Mesoamérica.

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Para saber más sobre esta extraordinaria historia, visite nazarene.org/es/generosidad y continuemos orando para que Dios siga abriendo puertas en donde la iglesia aún no está.

 

El Último Discurso de Martin Luther King Jr.

Hoy conmemoramos el 50 Aniversario de un día triste en la historia de los Estados Unidos – y del mundo. A las 6:01pm el 4 de abril de 1968, el Dr. Martin Luther King Jr. recibió un disparo en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, Tennessee. Teniendo solo 39 años, fue pronunciado muerto a las 7:05pm en el hospital St. Joseph’s.

King fue predicador y activista de los derechos civiles, y ha servido como un ejemplo poderoso de valentía y justicia para millones alrededor del mundo, incluyéndome.  Aunque reconocemos sobriamente que todavía falta mucho trabajo con respecto a la igualdad de razas y otros asuntos de justicia social por los cuales él luchó, la voz del Dr. King todavía nos habla y nos impulsa 50 años después.

El día antes de ser asesinado, Martin Luther King Jr. se dirigió a miles de personas que estaban apoyando una huelga difícil y tumultuosa por trabajadores de saneamiento en Memphis.  Él hablaba por los desempleados y empobrecidos.  En honor de su legado, reproduzco la transcripción de su último discurso acá.  Que las palabras y la vida de Martin Luther King Jr. nos inspire y nos inquiete hoy, y en los años venideros.Martin Luther King Jr.

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Les agradezco muy bondadosamente, amigos míos.

A medida que escuchaba a Ralph Abernathy en su elocuente y generosa introducción, me hizo pensar en mí, y me preguntaba de quién estaría él hablando. Siempre es bueno oír a tu mejor amigo y socio decir algo bueno acerca de ti, y Ralph Abernathy es el mejor amigo que tengo en el mundo. Estoy feliz de ver a cada uno de ustedes aquí esta noche a pesar de la advertencia de una tormenta. Me demuestran que están determinados a seguir de cualquier manera.

Algo está pasando en Memphis, algo está pasando en nuestro mundo. Y ¿saben qué? si estuviera parado al comienzo de la era, con la posibilidad de echarle una vistazo general, tipo panorámica, a toda la historia humana hasta ahora, y el Todopoderoso me dijera, “Martin Luther King, ¿en que era te gustaría vivir?”

Yo abordaría mi vuelo mental hacia Egipto, y vería a los hijos de Dios en su magnífica travesía, desde los oscuros calabozos de Egipto cruzando el…, mejor dicho, pasando a través del Mar Rojo, a través del desierto, hacia la tierra prometida. Y a pesar de la magnificencia, no pararía ahí.

Me iría hasta Grecia, y llevaría mi mente al Monte Olimpo. Y vería a Platón, Aristóteles, Sócrates, Eurípides, y Aristófanes, reunidos en el Partenón, y los vería en el Partenón hablando de los grandes y eternos asuntos de la realidad. Pero no me detendría ahí. Incluso iría a los tiempos de auge del Imperio Romano, y vería los progresos de allá, a través de diversos emperadores y líderes. Pero no me detendría ahí.

Incluso aparecería por los días del Renacimiento y echaría una mirada rápida a todo lo que el Renacimiento hizo por la cultura y la estética en la vida del hombre. Pero no me detendría ahí.

Incluso iría por los caminos del hombre por quién yo he sido nombrado, en qué ambiente vivía, y observaría cómo Martín Lutero clavaba sus noventa y cinco Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a 1863 y vería a un vacilante presidente llamado Abraham Lincoln finalmente llegar a la conclusión que tenía que firmar la Proclamación de la Emancipación. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a los primeros años de la década de los 30’s, vería a un hombre batallando con los problemas de la bancarrota de su país salir con un grito elocuente, diciendo “No hay nada que temer, salvo al temor mismo.” Pero no me detendría ahí.

Extrañamente, me volvería hacia el Todopoderoso y le diría: –Si me permitieras vivir solo unos cuantos años en esta segunda parte del siglo veinte, seré feliz.

Ahora, esto es hacer una declaración extraña, porque el mundo está hecho un embrollo. La nación está enferma, el problema está en la tierra, confusión por todas partes. Pero yo sé, en cierta forma, que solamente cuando está lo suficientemente oscuro puedes ver las estrellas. Y veo a Dios obrando en este período del siglo veinte de tal modo que los hombres, en alguna extraña manera están respondiendo.

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johanesburgo, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Y otra razón por la que estoy feliz de vivir en este período, es que hemos sido arrastrados al punto donde vamos a tener que luchar con problemas con los que el hombre ha intentado luchar a través de la historia, pero las exigencias no lo forzaban a hacerlo. La supervivencia exige que luchemos con ellos. Ahora bien, el hombre por años ha hablado de la Guerra y la Paz. Pero ahora ya no es posible tan solo hablar acerca de ello. Ya no se trata de una opción entre la violencia y la no-violencia en este mundo; es no-violencia o no-existencia. Y en eso estamos hoy.

Y también, en la revolución de los derechos humanos, si algo no se hace, y se hace de prisa, para sacar a las personas de color del mundo de sus largos días de pobreza, sacarlos de sus largos años de dolor y abandono, el mundo entero está condenado a muerte. Pues ahora simplemente estoy feliz de que Dios me haya permitido vivir en este período, para ver lo que se está desarrollando. Y me siento feliz que me haya permitido estar en Memphis.

Puedo recordar, – puedo recordar cuando los negros iban por ahí, como a menudo ha dicho Ralph, rascándose donde no les pica y riéndose cuando no les hacen cosquillas. Pero ese día se ha terminado. Ahora vamos en serio y estamos determinados a ganar nuestro justo lugar en el mundo de Dios.

Y de esto es de lo que se trata. No estamos ocupados en una protesta negativa y discusiones negativas con nadie. Estamos diciendo que estamos determinados a ser hombres; estamos determinados a ser personas. Estamos diciendo…estamos diciendo que somos hijos de Dios. Y si somos hijos de Dios, no tenemos que vivir de la manera en que nos obliguen a vivir.

Pues ahora, ¿qué es lo que significa todo esto en este gran período en la historia? Significa que debemos seguir juntos. Debemos estar unidos y mantener la unidad. ¿Saben qué? Siempre que el faraón deseaba prolongar el período de la esclavitud en Egipto, él tenía una fórmula favorita para lograrlo. ¿Saben cuál era? Él mantenía a los esclavos peleando entre ellos mismos. Pero siempre que los esclavos se unían, algo pasaba en la corte del faraón, y él no podía mantener a los esclavos en esclavitud. Cuando los esclavos se unen, ese es el comienzo de salir de la esclavitud. Ahora, pues, mantengamos esa unidad.

En segundo lugar, repasemos el estado de los asuntos. El asunto es la justicia. El tema es el rechazo de Memphis de ser justo y honesto en sus tratos con sus servidores públicos, que son en este momento los trabajadores sanitarios. Pues ahora tenemos que fijar la atención en ello. Que es siempre un problema con un poco de violencia. Ustedes saben lo que pasó el otro día, y la prensa trató solamente lo de las ventanas rotas. Leí los artículos. Muy pocas veces llegaron a mencionar el hecho que mil trescientos trabajadores sanitarios están en huelga, y que Memphis no está siendo justo con ellos, y que el alcalde Loeb tiene una terrible necesidad de un doctor. Ni llegaron a mencionar eso.

Pues ahora vamos a marchar de nuevo, y tenemos que marchar de nuevo, para poner este asunto en donde se supone que debe estar, y obligar a todos a ver que hay mil trescientos hijos de Dios sufriendo aquí, hay veces que pasan hambre, pasan a través de las oscuras y tristes noches preguntándose cómo saldremos de esto. Ese es el tema. Y tenemos que decirle a la nación, que sabemos como saldremos de esto. Porque cuando las personas se aferran a lo que está bien, y se disponen a sacrificarse por eso, entonces no hay estación intermedia hasta la victoria.MLK & Coretta

No vamos a permitir que un mazo cualquiera nos detenga. Somos maestros en nuestro movimiento de la No-violencia, en desarmar fuerzas policiales; no saben qué hacer. Los he visto muy a menudo. Yo me acuerdo que en Birmingham, Alabama, cuando estábamos ahí en esa majestuosa lucha, día tras día salíamos de la iglesia bautista de la Calle 16. Salíamos por cientos, y el “Toro” Connor decía “¡Suéltenles los perros!”, y ahí venían. Pero nos fuimos delante de los perros cantando “No voy a dejar que nadie me mande de vuelta.”

Después el “Toro” Connor decía: “¡Abran las mangueras de incendio!” Y como les dije a ustedes la otra noche, el “Toro” Connor no sabía de historia. Él sabía un tipo de física que de alguna forma, no tenía que ver con la metafísica que nosotros sabíamos. Y que fue el hecho de que había un cierto tipo de fuego que ningún agua lo podía apagar. Y nos fuimos en frente de las mangueras de incendio. Ya conocíamos el agua. Y si éramos bautistas o de alguna otra denominación, hemos sido sumergidos. Y si fuéramos metodistas, o de alguna otra, hemos sido rociados. Pero conocíamos el agua. Eso no nos pudo detener.

Y nosotros solo fuimos adelante, ante los perros, y los mirábamos; y proseguíamos adelante enfrente de las mangueras del agua y las mirábamos. Y solo seguimos adelante cantando, “Sobre mi cabeza, veo la libertad en el aire.” Y luego nos metían en los furgones, y a veces nos amontonaban ahí adentro como sardinas en lata. Y nos metían adentro y el viejo “Toro” decía: “¡Llévenselos!” Y lo hacían, y nosotros íbamos en el furgón cantando, “Debemos Vencer.” Y de vez en cuando estábamos en la cárcel, y veíamos a los carceleros mirando a través de las ventanillas conmovidos por nuestras oraciones, y conmovidos por nuestras palabras y nuestras canciones. Y había un poder ahí, al cual el “Toro” Connor no se pudo ajustar, así que terminamos transformando al “Toro” en un buey, y ganamos nuestra lucha en Birmingham. Ahora tenemos que continuar en Memphis, tal cual. Los convoco para que estén con nosotros cuando salgamos el lunes.

Ahora…acerca de las órdenes judiciales. Tenemos una y vamos a ir a la Corte mañana a pelear contra esta orden ilegal e inconstitucional. Todo lo que le decimos a Norteamérica es “Que sea verdad lo que dicen en los papeles.” Si yo viviera en China, o hasta en Rusia, o cualquier país totalitario, tal vez podría entender algunos de estas órdenes ilegales. Tal vez podría entender la denegación de ciertos privilegios básicos de la Primera Enmienda, porque no se han comprometido a eso, por allá. Pero en alguna parte yo leí acerca de la libertad de asamblea. En alguna parte leí algo acerca de la libertad de expresión. En alguna parte leí acerca de la libertad de prensa. En alguna parte he leído que la grandeza de Norteamérica es el derecho a reclamar por los derechos. Y así como digo que no vamos a dejar que ningún perro o mangueras de agua nos manden de vuelta, tampoco vamos a dejar que ningún mandato nos eche de vuelta. Vamos a seguir.

Los necesitamos a todos ustedes. ¿Saben? Lo que es hermoso para mí es ver todos estos ministros del evangelio. Es un cuadro maravilloso. ¿Quién se supone que tiene que articular los anhelos y las aspiraciones de las personas, sino el predicador? De alguna manera, el predicador debe tener una especie de fuego encerrado en sus huesos; y dondequiera que esté la injusticia, él debe declararla. En cierta forma, el predicador debe ser un Amós, quien dice: “Cuando Dios habla, ¿quién no profetizará?” De nuevo con Amós, “¡Que la justicia corra como las aguas, y la virtud como un torrente!” En cierta forma, el predicador debe decir, con Jesús, “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido, y Él me ha ungido para tratar con los problemas de los pobres.”

Deseo encomendar a los predicadores, bajo el mando de estos nobles hombres: James Lawson, quien ha estado en esta lucha por muchos años. Él ha estado en la cárcel por luchar; ha sido expulsado de la Universidad de Vanderbilt por esta lucha; pero él sigue adelante, luchando por los derechos de su pueblo. El reverendo Ralph Jackson, Billy Kiles; solo podría seguir leyendo la lista pero el tiempo no lo permitirá. Pero quiero agradecerles a todos ellos, y quiero que ustedes les agradezcan, porque muchas veces los predicadores no están preocupados mas que por ellos mismos. Y siempre estoy feliz de ver un ministro que hace la diferencia.

Está bien hablar de las “largas túnicas blancas del más allá,” con todo lo que simbolizan, pero últimamente la gente quiere trajes, y vestidos, y zapatos para vestirse aquí abajo. Está bien hablar de las “calles que manan leche y miel,” pero el Señor nos ha mandado a preocuparnos por los suburbios de aquí abajo y por sus hijos que no llegan a las tres comidas diarias. Está bien hablar de la nueva Jerusalén, pero algún día el predicador de Dios debe hablar acerca de la nueva New York, de la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, el nuevo Los Ángeles, el nuevo Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.

Pues ahora, otra cosa que tendremos que hacer es esta: Siempre sujetemos nuestra directa acción externa al poder económico del boicot. Ahora somos individualmente pobres, somos pobres si nos comparan con la sociedad blanca en Norteamérica. Somos pobres. Nunca te detengas ni olvides que colectivamente –eso significa, todos juntos– colectivamente somos más ricos que todas las naciones del mundo, con la excepción de nueve. ¿Han pensado acerca de eso? Una vez que te vayas de los Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, Alemania Occidental, Francia, y podría nombrar otros, colectivamente el negro americano es más rico que la mayoría de las naciones del mundo. Tenemos una ganancia anual de más de treinta billones de dólares al año. Lo cual es más que todas las exportaciones de los Estados unidos y más que el presupuesto nacional de Canadá. ¿Sabían eso ustedes? Hay poder ahí, si es que sabemos cómo armar un fondo común.

No tenemos que discutir con nadie. No tenemos que insultar ni andar actuando mal con nuestras palabras. No necesitamos ningún ladrillo o botellas de vidrio; no necesitamos ningún cóctel molotov. Necesitamos ir alrededor de estas tiendas, y estas masivas industrias en nuestro país, y decir: “Dios nos envió aquí para decirles a ustedes que no están tratando bien sus hijos. Y hemos venido aquí para pedirles que hagan el primer ítem de su agenda, un trato justo para los hijos de Dios. Pues ahora, si ustedes no están preparados para hacer eso, nosotros sí tenemos una agenda que debemos seguir. Y nuestra agenda reclama el retiro del sostén económico de ustedes.”

Y así, como resultado de esto, esta noche les estamos pidiendo que salgan y les digan a sus vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis. Vayan y díganles que no compren la leche Sealtest. Díganles que no compren, – ¿cuál es el otro pan? – el pan Wonder. ¿Y cuál es la otra compañía de pan, Jesse? Díganles que no compren el pan de Hart’s. Como ha dicho Jesse Jackson, hasta ahora solamente los basureros de la calle han experimentado el dolor. Ahora tenemos cómo redistribuir el dolor. Estamos eligiendo estas compañías porque no han sido justas en la póliza de empleos, y las estamos eligiendo porque pueden comenzar el proceso de decir que van a soportar las necesidades y los derechos de estos hombres que están en huelga. Y luego pueden ir a la ciudad… al centro de la ciudad y decirle al alcalde Loeb que haga lo que corresponde.

Ahora no solo eso, tenemos que fortalecer las instituciones negras. Les hago este llamado para que retiren su dinero de los bancos del centro, y depositen su dinero en el banco Tri-State. Queremos un movimiento bancario en Memphis. Vayan a la asociación de ahorros y préstamos. No estoy pidiéndoles algo que no hagamos nosotros mismos en SCLC. El juez Hooks y otros pueden decirles que tenemos una cuenta aquí, en esta asociación de ahorros y préstamos de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur. Estamos pidiéndoles que sigan lo que estamos haciendo, pongan su dinero ahí. Tienen seis o siete compañías de seguros negras aquí en la ciudad de Memphis. Saquen su seguro ahí. Queremos tener una aseguradora.

Pues ahora éstas son algunas cosas prácticas que podemos ir haciendo. Comenzamos el proceso de construir una base económica más grande. Y al mismo tiempo, seguimos pidiéndoles que aprieten donde realmente duele, y les pido seguir ahí hasta el final.

Ahora déjenme decir algo, mientras me muevo hacia mi conclusión: tenemos que entregarnos a esta lucha hasta el final. Nada podría ser más trágico que frenarla en este punto en Memphis. Tenemos que verla terminada. Cuando hagamos nuestra marcha, tenemos que estar ahí. Así signifique salir del trabajo, así signifique salir de la escuela, – estén ahí. Preocúpate por tu hermano. Puede que tú no estés en huelga. Pero, en cualquier caso, o nos vamos para arriba juntos, o juntos nos vamos para abajo.

MLK speechDejemos que se desarrolle algo así como una peligrosa generosidad. Un día un hombre vino a Jesús y quería hacerle algunas preguntas sobre unos temas vitales de la vida. Al final, lo que él quería era engañar a Jesús, y mostrarle que él sabía un poquito más que lo que Jesús sabía y hacerle sentir desubicado…

Ahora, esa pregunta pudo fácilmente haber terminado en un debate filosófico y teológico. Pero Jesús inmediatamente descolgó esa pregunta del aire y la ubicó en una curva peligrosa, entre Jerusalén y Jericó. Y habló de cierto hombre que cayó en manos de ladrones. Se acuerdan que un Levita y un sacerdote pasaron por la vereda de enfrente; no se detuvieron a ayudarlo. Finalmente vino un hombre de otra raza. Se bajó de su bestia, decidió no ser compasivo a través de intermediarios. Se bajó hasta él, le administró primeros auxilios, y ayudó a ese hombre necesitado. Jesús terminó diciendo que éste fue un buen hombre, éste fue un gran hombre, porque tenía la capacidad de proyectar el “Yo” en el “Tú” y de preocuparse por su hermano.

Ahora, como saben, nosotros usamos bastante nuestra imaginación para tratar de determinar por qué el sacerdote y el Levita no se detuvieron. Hay veces que decimos que ellos estaban apurados yendo a una reunión de la iglesia, una junta eclesiástica y tenían que ir allá abajo a Jerusalén para no llegar tarde a la reunión. En otras veces especulamos que había una ley religiosa, que si uno estaba comprometido en ceremonias religiosas no podía tocar un cuerpo humano veinticuatro horas antes de la ceremonia. Y de vez en cuando comenzamos a preguntarnos si tal vez no iban a Jerusalén, o a Jericó, mejor dicho, a organizar una Asociación para Mejorar las Calles de Jericó. Es una posibilidad. Tal vez sintieron que era mejor tratar de raíz el problema de la causa, en vez de quedar atascados en un efecto individual.

Pero les voy a decir qué es lo que mi imaginación me dice. Es posible que esos hombres tuvieran miedo. Verán, la calle a Jericó es una calle peligrosa. Me acuerdo cuando la Sra. King y yo estuvimos por vez primera en Jerusalén. Alquilamos un auto y manejamos de Jerusalén hasta Jericó. Y tan pronto estuvimos en esa calle, le dije a mi señora, “me doy cuenta porque Jesús usaba esta escena para sus parábolas.” Es una calle sinuosa, serpenteante. Es realmente ideal para una emboscada. Sales de Jerusalén, que está más o menos a 1200 millas – o mejor dicho, 1200 pies sobre el nivel del mar. Y a la hora que se llega a Jericó, quince o veinte minutos después, estás más o menos a 2200 pies bajo el nivel del mar. Esa es una calle peligrosa. En los días de Jesús llegó a conocerse como el “Sendero Sangriento.” Y ¿sabes qué?, es posible que el sacerdote y el Levita miraran al hombre en el suelo y se preguntaran si los ladrones aún andaban por ahí. O es posible que ellos sintieran que el hombre en el suelo, estaba meramente fingiendo. Y estaba actuando como si le hubieran robado y herido, para agarrarlos ahí, para atraerlos ahí para un ataque fácil y rápido. Así que la primera pregunta que hizo el sacerdote, la primera pregunta que el Levita hizo: “Si me detengo a ayudar e este hombre, ¿qué me va a pasar a mí?” Pero luego vino el buen Samaritano, y cambió la pregunta: “Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué es lo que le va a pasar a él?”

Esa es la pregunta en frente de ustedes esta noche. No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a mi trabajo?” No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a todas esas horas que usualmente gasto en la oficina todos los días y todas las semanas como pastor?” La pregunta no es, “si me detengo a ayudar a este hombre necesitado, ¿qué es lo que me va a pasar a mí?” La Pregunta es, “si no me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que les va a pasar a ellos?” Esa es la Pregunta.

Levantémonos esta noche con toda prontitud. Enfrentémosles con una gran determinación. Y movámonos en estos poderosos días, estos días de desafío, para hacer de Norteamérica lo que debe ser. Tenemos una oportunidad de hacer de Norteamérica una mejor nación. Y quiero agradecerle a Dios una vez más, por permitirme estar aquí con ustedes.

¿Saben?, varios años atrás estaba en la ciudad de Nueva York, autografiando el primer libro que había escrito. Y mientras estaba ahí sentado autografiando libros, vino una mujer negra demente. La única pregunta que escuché de ella fue, “¿Es usted Martin Luther King?” Y yo estaba mirando hacia abajo y le dije, “Sí.” El próximo minuto sentí algo golpeando mi pecho. Antes que me diera cuenta, había sido apuñalado por esta mujer demente. Me llevaron rápido al hospital de Harlem. Era un oscuro sábado por la tarde. Y la navaja se había enterrado, y los rayos x revelaron que la punta de la navaja estaba en la orilla de mi aorta, la arteria principal, y una vez que esté perforada te ahogas en tu propia sangre; ese es tu final.

El día siguiente salió en el New York Times, que si nada más hubiera estornudado, me habría muerto. Y bueno, después de cuatro días, me permitieron, tras la operación, después de que mi pecho había sido abierto y la navaja había sido removida, moverme en una silla de ruedas en el hospital. Me permitieron leer algo de mi correspondencia que había llegado, y de todas partes de los estados y del mundo, me llegaron cartas bondadosas. Leí unas cuantas, pero de una de ellas nunca me olvidaré. He recibido una del presidente y el vice-presidente; se me ha olvidado lo que decían esos telegramas. Recibí una visita y una carta del gobernador de Nueva York, pero se me ha olvidado lo que decía esa carta. Pero había otra carta que vino de una niña pequeña, una niña que era una estudiante en la escuela secundaria de White Planes. Y vi la carta y nunca la olvidaré. Simplemente decía,

Querido Dr. King:

Soy una estudiante del noveno grado en la escuela secundaria de White Planes.

Ella decía,

A pesar que no importa, me gustaría mencionar que soy una niña blanca.

Leí en el diario de su desgracia y su sufrimiento.

Y leí que si hubiera estornudado, se hubiera muerto.

Y simplemente le estoy escribiendo para decirle que estoy muy feliz de que no haya estornudado.

Y yo quiero decir esta noche – y quiero decir esta noche que yo, también estoy feliz porque no estornudé. Porque si hubiera estornudado, no hubiese estado aquí en 1960, cuando los estudiantes en todas partes del sur comenzaron a sentarse para almorzar en los buffets. Y supe que, mientras ellos se sentaban, en verdad estaban levantándose por lo mejor del Sueño Americano y llevando a toda la nación de regreso a esos grandes pozos de democracia, los cuales fueron cavados bien hondos por nuestros padres fundadores, en la Declaración de la Independencia y la Constitución.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1961, cuando decidimos sacar un pasaje hacia la libertad y acabamos con la segregación en los viajes interestatales.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1962, cuando los negros en Albany, Georgia, decidieron enderezar sus espaldas. Y en dondequiera que los hombres y las mujeres enderecen sus espaldas, ellos irán en alguna dirección, porque nadie puede cabalgar sobre tu espalda a no ser que esté doblada.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1963, cuando el pueblo negro de Birmingham, Alabama, elevó la conciencia de esta nación y le dio existencia al proyecto Ley de los Derechos Humanos.

Si hubiera estornudado, no hubiera tenido la oportunidad tarde ese año, en Agosto, de tratar de contarle a Norteamérica un sueño que había tenido.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado allá abajo en Selma, Alabama, para ver el gran movimiento de allá.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado en Memphis para ver una comunidad unirse a esos hermanos y hermanas que estaban sufriendo.

Estoy tan feliz porque no estornudé.

Y me decían que… — Pues ahora ya no importa, ahora. No importa lo que pase ahora. Partí de Atlanta esta mañana y mientras estábamos listos en el avión – éramos seis. El piloto dijo por el sistema de comunicación, “Perdonen por el atraso, pero tenemos al Dr. Martin Luther King en el avión. Y para asegurar que todos los bolsones fueran revisados y asegurar que nada estuviera mal en el avión, tuvimos que revisar todo cuidadosamente. Y tuvimos el avión resguardado, y con vigilancia toda la noche.”MLK quote


Y luego llegué a Memphis. Y algunos comenzaron a decir amenazas, o hablar acerca de las amenazas que circulaban por ahí, o ¿qué me pasaría con algunos de nuestros hermanos blancos enfermos?

Y bueno, yo no sé lo que pasará ahora; se nos vienen días difíciles. Pero de verdad, ahora no me importa, porque he estado en la cima de la montaña.

Y no lo tomo en cuenta.

Como cualquier persona, me gustaría vivir una larga vida – la longevidad tiene su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. ¡Yo solo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Así que esta noche estoy feliz;

No hay nada que me perturbe;

¡Yo no le tengo miedo a ningún hombre!

¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!

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