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Llamados a Santidad – Parte 3 de 3

Esta semana hemos explorado las características de una vida santa como ha esbozado la Dra. Nina Gunter. Hemos reproducido la introducción y la primera parte del sermón “Llamados a Santidad.” Hoy terminamos este mensaje detallando las últimas cinco características de un pueblo santo.

6. Fe (vida) holística basada en el origen y preeminencia de Dios.

Él es la fuente de todo lo que somos, y Él es Señor de todo lo que hacemos. Las disciplinas están integradas.

Todo es permeado con la presencia de Dios…todo lo que somos 7 días a la semana, 24 horas al día, y en todo lo que hacemos.

Nuestras vidas no están divididas. Es Dios en nosotros—en todo: en la casa, trabajo u oficina, escuela, iglesia, viajes—vivir la realidad de la presencia constante de Dios.

La pregunta de Juan Wesley al principio de sus reuniones de clase era, “¿Cómo va esto con tu alma?” La fe holística influencia cada paso de la vida.

7. Corazones con propósito basados en el amor de Dios.

El amor de Dios—el incondicional, el amor santo de Dios—es la esencia. Es el corazón del mensaje de Dios.

Se trata de la teología del amor…el amor de Dios no está basado en una actuación. El amor de Dios no está basado en buenas obras, sino en el amor, la gracia y la misericordia de Dios mismo.

Somos quienes somos—hijos de Dios—porque somos llenos del amor de Dios. Este amor nos empodera a ser personas íntegras y auténticas. Dios habla en serio sobre amarle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esta es la esencia de la santidad.

Sean santos.

Sean mis testigos. Ser viene antes de hacer.

Sean el pueblo de Dios.

8. Liderazgo siervo basado en la mente de siervo de Cristo.

“Jesús se humilló a sí mismo.” Él se ciñó a sí mismo con la toalla del Servicio. Estaba interesado en la toalla—no en juguetes, títulos y baratijas.

Servimos a Dios en ministrar a las personas.

Nos despojamos de nuestros derechos en sumisión a la justicia de Dios.

Ilustración: Un pastor de la República Democrática del Congo caminó por días para llegar a la Asamblea y ser ordenado. Se le hicieron las preguntas tradicionales por el Superintendente General: ¿Predica la santidad? ¿Su gente entiende la santidad? ¿Cómo lo sabe? Su respuesta: “Cuando los problemas vienen, nos unimos. Identificamos el problema, y así juntos en amor buscamos la solución.”

Un pueblo santo se despoja de sí mismo para servir a los propósitos de Dios.

9. Trabajo significativo basado en el llamado de Dios.

El significado de nuestra trabajo no es visto a través de los resultados—aunque son importantes. No—el significado de nuestro trabajo se basa en el llamado de Dios.

Creemos en un ministerio por el llamado de Dios.

¿Escuchaste “La Voz”?

Es el corazón de Dios. Detrás de la voz hay una persona. Ese es Dios.

¿Dónde está el valor en lo que hacemos? No el dinero…no los beneficios. Pero hay alguien que nos llama, quien da significado y propósito a nuestro trabajo.

El que nos llama no nos deja ni nos abandona. Cuando las nubes están bajas, las noches son largas, y los deberes son muchos—El que nos llama está ahí dándole significado a todo lo que hacemos. Salmo 46:10.

No hay lugar abandonado por Dios.

10. El ser restaurado basado en la imagen de Dios.

Un sentido de ser quebrantado lleva a la gente a buscar la plenitud para ser restaurado.

La salvación es la restauración de la imagen de Dios en nosotros.

“Humpty Dumpty en una pared se sentó,

Humpty Dumpty de ahí arriba se cayó.

Todos los caballos del Rey y todos los hombres del Rey

No pudieron poner a Humpty entero otra vez.”

Pero Dios puede hacer plena a la gente otra vez.

Nosotros los nazarenos creemos que nadie está tan perdido que no pueda ser encontrado—nadie tan malo que no pueda ser redimido—nadie tan lejos que no pueda regresar.

Si estás convencido que tienes un tesoro, es fácil recomendarlo a otros.

En cada persona, está la imagen cubierta de Dios.

La santidad nunca será una teología anticuada porque la naturaleza humana no ha cambiado. La santidad se trata de la naturaleza de Dios transformando nuestra naturaleza para que sea como la naturaleza de Él.

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Por lo tanto, podemos predicar un mensaje de esperanza y santidad. El mensaje de santidad es un mensaje de esperanza.

¡Podemos ser liberados del poder del pecado! Podemos ser purificados, santificados totalmente, empoderados con la llenura del Espíritu Santo, restaurados en la imagen de Dios.

Hay momentos de crisis en esto. Y hay un proceso en esto.

Dios puede liberarnos de cualquier cosa que hay en nuestra vida contraria a la naturaleza de Dios y que nos esclaviza.

Conclusión:

Juan Wesley: “No tengo miedo que la gente llamada metodista deje de existir en Europa de América. Temo que existan solo como una secta muerta, teniendo la forma de religión sin poder. Y esto indudablemente será el caso a menos que se mantengan firmes en la doctrina, el espíritu y la disciplina que los afirmó la primera vez.”

Nazarenos, ¿cuál es nuestra doctrina, espíritu y disciplina básicos? Es la misma que Juan Wesley definió para los metodistas—la experiencia y el crecimiento en santidad de corazón y vida en los nazarenos.

El gran cumplido pagado a ustedes como distritos, iglesias, oficinas o escuelas: un Dios santo camina entre un pueblo santo en este lugar.

¿El movimiento de santidad está vivo en su distrito? ¿En el Centro Global de Ministerios? ¿Su iglesia? ¿Su escuela? ¿Su casa?

Está en tus manos.

Llamados a Santidad – Parte 2 de 3

En la entrada anterior del blog, compartí la introducción de un mensaje de santidad memorable por la Dra. Nina Gunter. Hoy y en la última entrega de la semana, compartiré el resto de su sermón.

En las 11 páginas del Estatuto Histórico de nuestro Manual, las palabras santidad y santificación son referenciadas más de 70 veces.

La Santidad es nuestro llamado.

La Santidad es nuestro ímpetu.

La Santidad es nuestra pasión.

La Santidad es nuestro fuego.

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  • Las personas hacen preguntas sobre santidad.
  • Las principales denominaciones quieren saber más sobre el movimiento de santidad.
  • La iglesia católica romana está haciendo preguntas. De hecho, ellos enviaron un representante a la reunión del Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad.
  • Los jóvenes se sienten atraídos hacia la fuerza integral del mensaje de santidad.

La Junta de Superintendentes Generales con superintendentes generales y obispos de la tradición wesleyana participaron, a través de representación de la Junta, en un consorcio para definir el movimiento de santidad.

El coordinador, Kevin Mannoia, antiguo obispo de la Iglesia Metodista Libre y actualmente capellán graduado de la Universidad de Azusa Pacífico, publicó 10 frases (las primeras cinco las compartiré aquí, las últimas cinco al finalizar la semana) que son elementos descriptivos de características del movimiento de santidad.

  1. Carácter transformado basado, mayormente, en la alteridad de Dios.

Nosotros también seremos “otro.”

Hemos recibido el mandato: “No se conformen a este mundo.”

  • Jesús oró por sus seguidores, “Ellos no son de este mundo, así como yo no soy del mundo.”
  • Como creyentes, estamos “apartados.”
  • Jesús se dio a sí mismo por nosotros y purificó para sí mismo “un pueblo elegido” o “un pueblo especial totalmente comprometido a hacer buenas acciones.” Tito 2:14
  • Esto no significa que somos extremistas—si así fuera, tendemos a ser sectarios. Sino que somosun pueblo especial.
  • La comunidad alrededor entonces verá a los seguidores de Cristo como personas diferentes con valores piadosos, principios cristianos, ciudadanos íntegros.
  • A través de los años, alrededor del mundo, la Iglesia del Nazareno ha ido a donde no somos deseados, nos hemos quedado, hemos vivido como Cristo hasta que la comunidad ha dicho, “No se vayan. No podríamos lograrlo sin ustedes.”
  1. Compromiso responsable basado en la encarnación de Dios.

Dios no estuvo satisfecho siendo “otro,” sino que tomó la iniciativa de vivir con y en nosotros.

Como resultado nosotros tomamos la iniciativa para comprometernos con aquello que está quebrantado entre nosotros. Esta es la Missio Dei que deriva de la naturaleza de Dios.

Un compromiso social y misional—expresiones encarnacionales de santidad personal y social.

Esto incluye ministerio—hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones. No puedes separar santidad y misiones.

Este compromiso misional está aquí—allá—en todas partes—e incluye el ministerio entre los pobres, los marginados y excluidos. Nos compromete a compensar la injusticia. Ahora nos unimos con Dios en sus propósitos. Este es el optimismo de la gracia. La gracia trae la plenitud a partir del caos.

La Missio Dei (La Misión de Dios) es comprendida de una mejor manera en el idioma del Reino. Vivir el Reino abraza a Dios en adoración en medio de contextos transnacionales, multilingües, multiculturales y transgeneracionales.

  1. Relaciones saludables basadas en la naturaleza trina de Dios.

Relaciones basadas en el modelo recíproco del Reino.

  • Sumisión voluntaria
  • Unidad a partir de la diversidad

No hay unidad hasta que primero haya diversidad. Si no hay unidad, no hay poder.

  • Tenemos desacuerdos, pero no nos destruimos.

Fue dicho de la iglesia en el Nuevo Testamento, “Miren cuánto se aman unos a otros.” Esto es, “Miren cómo se relacionan, se aceptan y se incluyen unos a otros.”

Las relaciones saludables son una característica de un pueblo santo—una iglesia santa.

El Espíritu Santo es el gran unificador. La prueba del Espíritu son sus obras de amor. Juan Wesley habló de un “amor puro hacia Dios y los hombres.” Dios santifica a todos juntos.

  1. Decisiones sabias basadas en la libre elección de Dios de impartir el libre albedrío.

Dios nos ha dado la gracia de tener libertad para elegir.

La determinación no tiene sentido.

La sabiduría viene de la presencia de Cristo en nosotros.

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5

Dios nos da libertad para usar la sabiduría que Él nos da.

  1. Pensamiento curioso basado en lo impresionante que es Dios.

En su creatividad Dios nos hizo a su imagen. Él desató su creatividad en nosotros. Dios no es un micro-administrador. Él es el Creador y Él la entrega a la humanidad. Dios dijo, “Ve y señorea sobre la tierra. Cuida de mi creación.”

Este pensamiento curioso se relaciona a nuestra filosofía de artes liberales. Buscamos a Dios en todas las disciplinas…con todas las aventuras…todos los grandes descubrimientos. Nos volvemos aprendices de por vida de la verdad de Dios…de su mundo…su gente.

Por lo tanto, la iglesia abraza el aprendizaje—artes liberales—en la educación.

J.B. Champan dijo, “Necesitamos construir escuelas o morir como iglesia. “Necesitamos ser espiritualmente rectos, intelectualmente correctos y académicamente fuertes.” En un movimiento de santidad, hay pensamiento curioso y crítico, basado en lo impresionante que es Dios.

***El resto de este sermón será publicado más adelante en esta semana.

Llamados a Santidad – Parte 1 de 3

Hace varios años, tuve el privilegio de traducir para la Dra. Nina Gunter en la Cumbre de Santidad celebrada en San José, Costa Rica. Su mensaje, así como muchos otros de sus mensajes, tenía que ver con santidad. Mientras reflexionaba nuevamente sobre sus palabras hace algunos días, decidí reproducir su sermón esta semana, con el permiso de ella. La siguiente es la introducción de su maravilloso sermón.

Llamados a Santidad
1 Pedro 1:13-16

Por Nina Gunter

Una reunión de académicos y líderes wesleyanos exploró la misión de las iglesias del movimiento de santidad. Este Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad hizo serias preguntas, tales como, “¿Es relevante el concepto de santidad para los cristianos del siglo XXI o es una reliquia del pasado?”

Ofrezco estas conclusiones para la Iglesia del Nazareno:

  1. La Iglesia del Nazareno inequívocamente insiste que la santidad no solo es relevante sino esencial en el mundo posmoderno.
  2. Los nazarenos están hambrientos de un mensaje coherente y que sea convincente.
  3. Los nazarenos tienen una oportunidad, como nunca antes, de abrazar las realidades emergentes de esta doctrina de santidad y volverse catalizadores de una renovación y crecimiento espiritual en la iglesia cristiana a través del extraordinario poder del Espíritu Santo.
  4. Si los nazarenos invirtieran más esfuerzo en predicar y enseñar la santidad con convicción y claridad, y dando testimonio a la vida llena del Espíritu, habría una victoria y un crecimiento sin precedentes en nuestras iglesias.

Ilustración: Un pequeño niño travieso atrapa un ave y piensa que tendrá un poco de diversión con un viejo y sabio hombre que era ciego. El niño sostuvo el ave en sus manos, se acercó hacia el anciano y dijo, “Señor—si usted es tan sabio—dígame. ¿El ave en mis manos está viva o muerta?”

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El hombre anciano pensó para sí mismo, “Si digo que está viva, el niño va a aplastar al ave hasta que muera. Si digo que está muerta, el niño volteará y soltará al ave.”

Así que el sabio anciano contestó, “Está en tus manos.”

Yo les pregunto líderes en la Iglesia del Nazareno, ¿la doctrina y experiencia de la santidad continuará siendo el bendito mensaje, misión y estilo de vida de las personas que llamadas nazarenos? ¿O la santidad se volverá una parte de nuestra historia, que es bonita, interesante, pero anticuada?

Fuego

Escrito por Frederick Buechner

EL FUEGO NO TIENE FORMA O SUSTANCIA. No puedes probarlo, u olerlo o escucharlo. No puedes tocarlo, a menos que quieras correr el riesgo. No puedes pesarlo o medirlo, o examinarlo con algún instrumento. No puedes comprenderlo a plenitud porque nunca permanece en calma. Sin embargo, es innegable su extraordinario poder.

El fuego que barre millas de bosque como un viento terrible y la vela parpadeante que ilumina el camino a la cama de una mujer anciana. Los leños ardiendo en la noche bajo cero que impiden que la tubería se congele y dan sueños de verano al gatito que dormita cerca de la chimenea. Incluso, a millones de kilómetros de distancia, la conflagración del sol puede volver la tierra verde en desierto y dejar ciego a cualquiera que no baje la mirada ante su resplandor. El poder del fuego para devastar y consumir por completo. El poder del fuego para purificar, dejando nada a su paso sino ceniza dispersa que el viento se lleva como niebla. 

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Una columna de fuego fue lo que guió al pueblo de Israel a través del desierto, y fue a través de una zarza ardiente que Dios habló primeramente a Moisés. Había lenguas de fuego asentándose sobre los discípulos en el día del Pentecostés. En el Apocalipsis de Juan, es un lago de fuego en el que los condenados son arrojados, y el mismo Fiel y Verdadero sentado sobre su caballo blanco, dice, tiene ojos como llamas de fuego.

En las páginas de la Escritura, el fuego es santidad, y quizá nunca tan cautivador como las brasas de fuego que Jesús de Nazaret, recién resucitado, enciende para cocinar un desayuno a sus amigos en la playa al amanecer.

Este artículo fue publicado originalmente en Beyond Words.

Un Discipulado Cristocéntrico

Hace pocos meses, el Dr. Rubén Fernández publicó en el sitio web de recursos teológicos: Didache un ensayo sobre el discipulando dentro del contexto de la Región Mesoamérica.  Lo considero una reprensión audaz y perspicaz de nuestro liderazgo y metodología actual (me incluyo en tal distinción). Abajo he provisto un extracto de ese artículo que espero que encuentren retador.  El documento completo se puede descargar aquí.

Necesitamos un mayor compromiso con la vida de santidad. Como discípulos de Cristo necesitamos luchar contra los deseos de la carne que quieren imponerse a los del Espíritu. Deseos que nos llevan a acomodarnos, a evitar situaciones o confrontaciones que puedan causarnos daño, a creer que tenemos derecho a “disfrutar la vida” haciendo la vista gorda al pecado y el sufrimiento que nos rodea.

Tenemos que practicar un discipulado bíblico y cristocéntrico que movilice a la iglesia a servir al mundo.

Hoy, para muchos cristianos (tanto católico romanos como evangélicos), la cruz es simplemente un elemento que forma parte de su vestimenta o una suerte de amuleto protector de su casa o vehículo. Jesús murió por nuestros pecados. Eso es cierto. Pero también es igualmente cierto que Jesús murió por confrontar a la corrupción del poder. El ministerio de Jesús era realmente transformador, contracultura y revolucionario y por lo tanto, altamente peligroso.

Un discipulado bíblico y cristocéntrico debería sacudir a la iglesia de su estado de comodidad y sacarla de su “cielo espiritual” para llevarla a servir a la gente transformando sus comunidades.

Los jóvenes están esperando una iglesia militante, disconforme, reaccionante. Estamos perdiendo a las nuevas generaciones que rechazan a una iglesia interesada en mantener las cosas como están.

¿Qué tanto le enseñamos a la gente lo que significaría tomar la cruz hoy? Ser radicales implicará denunciar la violencia, defender al atacado injustamente, ponerse del lado de los más débiles, los niños, los adultos mayores, los desprotegidos, etc.

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¿Cuál es el precio que una persona paga por eso? No va a tener más dinero, ni ganarse amigos. Al contrario. Probablemente estará “en la mira” de las maras centroamericanas, los carteles de droga o de la trata de personas en México, la policía corrupta, los jueces comprados o los políticos inescrupulosos en casi todas partes. Poniéndonos en el lugar de aquellos hermanos y hermanas que han sido victimados y otros que viven bajo amenaza hacia sus familias, sería difícil creer que nuestra “voz profética” pudiera lidiar con eso.

Juan Wesley decía “el mundo es mi parroquia”.  ¿Cómo podemos movilizar a cada nazareno y nazarena, para que lleve con dignidad su cruz, para que responda a su llamado personal y se involucre activamente en la transformación de ese lugar del mundo donde Dios le envía a servir?

Mi observación en Mesoamérica es que el liderazgo de la iglesia evangélica en términos generales es de modalidad conformista. Lo que hacemos bien es preservar el estatus quo. No desarrollamos un verdadero discipulado en el camino de la cruz. No hacemos liderazgo transformacional real, como el de Jesús; solo ponemos vendas en las heridas (y no es que eso esté mal, pero ¿será suficiente?). Hay algunos de los países de nuestra región como por ejemplo en Centroamérica, en donde el porcentaje de evangélicos es alto y creciente, pero con un minúsculo impacto en el cambio de la sociedad.

El arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado a sangre fría en plena misa en 1980, dijo en una homilía un año antes de su muerte: “Una predicación que no señala el pecado no es una predicación del evangelio… Cuando la Iglesia oye el llanto del oprimido no puede sino denunciar las estructuras sociales que alimentan y perpetúan la miseria de la cual proviene el grito.”

¿Cómo vemos los nazarenos el involucramiento de los miembros de nuestra iglesia en carreras políticas? ¿Qué mensaje estamos comunicando a nuestros miembros acerca del valor de invertir la vida en profesiones relacionadas al servicio y la administración pública?

¿Cómo podemos cambiar el paradigma existente todavía en muchas iglesias de que la única manera de servir a Dios es por medio de la profesión pastoral o el liderazgo intraeclesial?

¿Cómo podemos cambiar de ser formadores de líderes eclesiales a ser formadores de líderes para nuestro contexto y realidad actual?

***Dr. Rubén Fernández es Rector del Seminario Nazareno de las Américas (SENDAS) en San José, Costa Rica.

Celebrando Pentecostés

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El domingo pasado como Iglesia Cristiana celebramos el día del Pentecostés. Pero, ¿qué es el Pentecostés y por qué es tan importante para la Iglesia? En el enlace a continuación el Dr. Rubén E. Fernández, Rector del Seminario Nazareno de las Américas, y Coordinador Regional de Educación y Desarrollo Pastoral para Mesoamérica, nos lo explica a través de un video:

 

 

Aún sin Desilusionarse: Parte dos de una Súplica para Resistir el Cinismo en la Vida y el Ministerio

Scott Armstrong

En la entrada anterior, compartí la historia de cuando era nuevo en el campo misionero y me encontré con verdades difíciles de conflicto y política en la Iglesia. ¿Eran correctas las palabras de una confiable misionera veterana? ¿Eventualmente iba a desilusionarme como todos los demás?

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Desde entonces determiné que no dejaría que eso pasara. Lucharía contra el cinismo y el fastidio. Las siguientes sugerencias, hasta ahora, me han ayudado tremendamente:

  1. Empieza a tener citas otra vez. Así como los matrimonios se pueden volver secos y sin pasión después de años de la rutina y el estrés de la vida, también nuestras vidas espirituales deben tener una tendencia hacia la intencionalidad y la creatividad. ¿Cómo era cuando conociste a Dios por primera vez o cuando Él te llamó por primera vez? ¿Cuáles eran los sueños que Él puso en ti? ¿Qué es lo que más te gusta de servir a Dios? Quizá necesitas dedicar tiempo no solo al ministerio, pero a Cristo mismo. “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).
  2. Asegúrate que en todo lo que haces individual y colectivamente, la misión es predominante. “Desilusionarse” muchas veces puede atribuirse a olvidar nuestra misión. Esto aplica a un olvido generalizado de la Gran Comisión, pero también se refiere a la misión específica que Dios te ha dado a ti, a tu familia y a tu equipo de liderazgo. Recuerdo que en la universidad leí el libro de Stephen Covey, Primero lo primero (First Things First), y después me asignaron escribir mi declaración personal de misión. Puse énfasis en la renovación de varios aspectos de mi vida y en la dedicación al llamado de Dios y a mi familia. Tal vez parece risible, para un joven de 20 años con esperanzas muy altas y muy poca experiencia, trazar un rumbo misional hacia el futuro. E incluso Covey nos anima a revisitar y modificar esa declaración según sea necesario de vez en cuando. Sin embargo, si no lo hacemos cuando tenemos 20 años, ¿cuándo lo haremos? Si no nos enfocamos en una misión hoy, no deberíamos sorprendernos cuando nos quedamos sin rumbo años después. Volver a visitar y ajustar ocasionalmente esa declaración ha provisto una base para mi vida y ministerio en las últimas dos décadas – y continuará haciéndolo mientras avanzo.
  3. Llamar a las cosas por su nombre. Muchas personas piensan que el antídoto para la desilusión es negar o descartar las cosas terribles que nos han hecho a nosotros dentro de la Iglesia. Es bastante impresionante cómo podemos racionalizar las acciones pecaminosas de otros con pretensión bíblica o espiritual. “Él era abusivo, pero es un líder venerado, así que debo ser yo quien tiene la culpa.” “Ella me lastimó, pero yo sé que todas las cosas nos ayudan a bien…” Esta gimnasia mental (y emocional) puede enmascarar el asunto temporalmente, y hacer que las cosas avancen suavemente a pesar de la disfunción. Pero la forma real de permanecer apasionado por la vida y el ministerio es admitir que la Iglesia ha fallado en muchas maneras. Sé especifico. ¿Quién te lastimó? ¿Qué te robó el gozo? ¿Has perdonado? Solo cuando identificamos la enfermedad que envenena nuestro gozo podemos empezar a tratarla.
  4. Desarrollar tenacidad emocional y espiritual. Muchas veces equiparamos la tenacidad con el aspecto físico. La imagen en nuestras mentes puede ser la de un soldado llevado al borde del cansancio, la deshidratación y el dolor. Con una mezcla de sangre y sudor en su frente, él sigue adelante – literalmente apretando sus dientes. El apóstol Pablo también usa una metáfora de correr una carrera cuando habla de perseverancia espiritual, e incluso se refiere a “golpear su cuerpo” para ganar el premio (1 Co. 9:24-27). Sin embargo, es difícil pensar en imágenes de perseverancia emocional. ¿Qué pasaría si debiéramos desarrollar emocionalmente una perseverancia efectiva? ¿Qué pasaría si tuviéramos que empezar a valorar una actitud tenaz tanto como un esfuerzo físico? La mayoría de la tenacidad espiritual y emocional tiene que ver con elegir el gozo en medio del sufrimiento o enfocarse en las grandes bendiciones de Dios en lugar de las molestias diarias. ¿Recuerdas a Pablo y a Silas cantando en la cárcel de Filipos? En otras palabras, la tenacidad emocional es reconocer que “esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17). Dios necesita soldados que son tenaces: física, emocional y espiritualmente.
  5. Ama la Iglesia. Es la esposa de Cristo. Es el cuerpo de Cristo. Sin embargo, si tú eres como yo, muchas veces me encuentro quejándome y murmurando de ella. Un llamado a amar a Cristo es amar a su Iglesia. Esta relación es tanto vertical (con Dios) como horizontal (con otros). No seremos capaces de fingir por mucho tiempo antes que la gente sepa que somos fraudes. El Espíritu Santo debe cambiar nuestros corazones cuando hemos sido desilusionados o heridos. “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:21). Esto no es lo mismo, pero está estrechamente relacionado con nuestra sugerencia final…
  6. Mira a la Iglesia a través de lentes reales. Después de sentir que Dios me llamaba a unirme a Él en su obra redentora, casi no podía contener mi entusiasmo. Seguramente fue abrumador, pero Dios ¡quería usarme para cambiar el mundo! Poco sabía acerca de que el obstáculo que más intentaría desanimarme y disuadirme de esa misión, a través de los años, sería la falta de visión y salud de la Iglesia. Mientras ya había resuelto nunca perder mi optimismo, también tenía que ser realista. Cada obstáculo no iba a desaparecer mágicamente porque respondí al llamado de Dios. Soy imperfecto, y también lo es cada cristiano. La mezquindad y la política seguirán permaneciendo en la Iglesia en cada nivel porque está hecha de seres humanos. Pero saber todos los detalles de conflicto y confrontación no significa que estamos forzados a permitir que la realidad desfigure la imagen de Dios en nosotros. El movimiento tras bambalinas no tiene que desviarnos de la obra maestra que Dios está llevando a cabo en el escenario frente a nosotros.

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Ya no soy un misionero novato. He visto mucha suciedad, y ha habido muchas circunstancias que han amenazado con dejarme frustrado y cínico. Sin embargo, permanezco tan apasionado como el primer año de ministerio transcultural – incluso mucho más.

¿Qué hay de ti? ¿Te unes a mí en esta lucha contra la desilusión?

Una Súplica para no Unirte a los Desilusionados: Resistiendo el Cinismo que Marchita el Alma en el Ministerio

Por Scott Armstrong

Yo era un misionero novato, nuevo en el campo y ansioso por cambiar el mundo. Estaba hablando con una colega misionera, quien había servido por casi una década, sobre un asunto delicado de la Iglesia tanto en el campo misionero como en casa. En un momento dado, con optimismo, expresé que todo se resolvería pronto. Ella movió sus ojos y negó con la cabeza como si fuera una sabelotodo: “Espera un par de años. Tú vas a estar tan desilusionado como el resto de nosotros.”

¡¿Qué?! Esto sucedió hace años, y todavía lo recuerdo vívidamente. ¿El ministerio y las misiones se convertirían gradualmente en una carga constante, a través de esperanzas rotas y creciente desconfianza en el liderazgo? ¡Yo no firmé para esto – y mucho menos era mi llamado!

Recientemente escuché a Matt Chandler en una de las Conferencias de Plantación y Multiplicación de Iglesias: Exponencial. Él compartió una historia, llevó a su hija de siete años a un show de Hadas de Disney. Ella estaba tan emocionada que se puso un disfraz de hada. Su papá había comprado muy buenos lugares y el rostro de ella resplandecía mientras se iban acercando a la primera fila.

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Sin embargo, desde esa sección en particular del auditorio, Matt se dio cuenta que ellos podían ver detrás del escenario a todas las hadas poniéndose sus disfraces, y donde el director del escenario estaba indicando a los actores cuando tenían que entrar y salir. Los artículos de utilería eran preparados y llevados al escenario.

La hija de Matt empezó a enfocar más su atención en lo que estaba pasando tras bambalinas en lugar de ver la magnífica producción que estaba justo frente a ella. En cierto momento ella se inclinó hacia su papá y le dijo, “Esas no son hadas reales. Solo son personas disfrazadas.”

Ya no había asombro en su voz. Ella perdió la magia.

¿No sucede lo mismo con nosotros a medida que avanzamos en la vida, y específicamente en el ministerio? Si hemos estado en esto por más de algunos años, hemos visto mucha suciedad en la iglesia, y esto no está relegado a la persona laica promedio. Por experiencia (y también, ¡algunas veces debido a nuestro egoísmo y malas decisiones!) vemos tras bambalinas y empezamos a entender lo bueno, lo malo y lo feo en el liderazgo. Comenzamos a usar frases como: “sobreviviendo” y “en la lucha” para describir nuestro trabajo diario. Definitivamente, ¡la emoción se fue!

No podemos ser ingenuos – hay mucho de la vida y del ministerio que es difícil y cansado. Estas noticias no deberían sorprendernos a ninguno de nosotros.

Al mismo tiempo, un vistazo detrás del escenario no tiene porqué quitar la magia del ministerio. Parte de madurar en el servicio a Cristo y a su pueblo no debe significar que eventualmente, y por defecto, ¡nos desilusionemos!

Así que, ¿cómo resistimos este lento avance hacia el cinismo? En mi siguiente entrada ofreceré algunas sugerencias importantes que me han ayudado personalmente a mantener un fervor espiritual y a no desilusionarme en el ministerio.

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