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En esto Pensad

Escrito por Carla Sunberg. Trad. por Yadira Morales.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Filipenses 4:8-9  (RV1960)

Citando a John Maxwell,“Todo exalta al liderazgo y todo recae sobre el liderazgo.” A menudo éste el caso, ya sea en el mundo secular o en la iglesia. Estas palabras del apóstol Pablo son un recordatorio de que los que están en el liderazgo deben tener cuidado con su actitud. La forma en que los líderes ven el mundo, tendrá una influencia en los que les rodean.

Recientemente leí el libro, “Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qué las cosas están mejor de lo que piensas.” por Hans Rosling. En este libro, y en su charla TED, comienza a desafiar nuestras nociones negativas. ¿Por qué menciono esto? Porque me parece que la iglesia a menudo se convierte en un caldo de cultivo para el pensamiento y la conversación negativos. Si fuéramos a creer todo lo que oímos sobre el cristianismo y la iglesia, tal vez todos estaríamos listos para tirar la toalla y darnos por vencidos. Pasar mucho tiempo en las redes sociales o escuchando las noticias, puede sesgar nuestra perspectiva del mundo. Nos hemos convertido en adictos a las noticias negativas, y eso está creando una crisis de ansiedad en nuestro mundo. Pablo estaba tratando de darnos una receta para ese miedo.

Rosling nos dice que hemos permitido que el instinto negativo vaya a alta velocidad, lo que significa que nos centramos mucho más en lo negativo de lo que lo hacemos en lo positivo. Nuestro instinto es “reconocer el mal más que el bien.” Él proporciona tres razones para esto: 1) “omisión del pasado,” 2) “reportajes selectivos de los periodistas y activistas,” y 3) “la sensación de que mientras las cosas estén mal, es cruel decir que van a mejorar.” 

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Imagínense si tuviéramos que poner a la iglesia en este paradigma. A menudo recordamos el pasado y los “buenos viejos tiempos.” Nos gustaría poder volver a aquellos días en que la “iglesia estaba llena” y “todo funcionaba tan bien.” Por desgracia, no somos capaces de recordar las luchas que la iglesia enfrentó en ese entonces, y que las cosas pueden no ser peores que ahora. Al mismo tiempo, tenemos medios de comunicación que están listos para abalanzarse sobre todas las historias negativas que pueden encontrar acerca de un líder de la iglesia. Tanto los diarios religiosos como las noticias seculares, abiertamente las diseccionan, oímos los detalles de los fracasos mayores. Rara vez hay noticias sobre el buen trabajo que está haciendo la iglesia en una comunidad. Nuestros corazones se agitan con empatía por las malas noticias que recibimos regularmente, pero con el tiempo la “fatiga de la compasión” empieza a instalarse, y nos cansamos de responder a la catástrofe más reciente.

Escuchemos de nuevo a las palabras de Pablo. “…Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Éste es el antídoto que todos necesitamos, ya que nos ayudará a replantear nuestras vidas desde una perspectiva positiva. De acuerdo con Rosling, “La pérdida de la esperanza es probablemente la consecuencia más devastadora del instinto negativo y la ignorancia que causa.” Llevar a la gente a un lugar de esperanza es posible cuando nos alejamos del instinto negativo. 

Los líderes deben guiar y ayudar intencionalmente a la comunidad de la iglesia a desarrollar una manera más positiva de mirar a nuestro mundo. Dios todavía está en el trono. Cristo no ha cambiado de opinión acerca de su esposa, ¡la Iglesia! Recuerden, Jesús dijo, “edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” La realidad es que en muchos sentidos, el mundo es cada vez mejor. Todavía habrá malas noticias y tiempos difíciles, pero en general hay una mejora. Creo que esto es cierto en la vida de la iglesia también. ¿En algunas partes del mundo la iglesia está envejeciendo? ¡Sí! ¿Eso está creando un problema que hace que sea difícil demostrar que hay un aumento neto positivo? ¡Sí! Sin embargo, eso no quiere decir que la iglesia no está alcanzando y llevando a miles de personas a Cristo cada año. En algún lugar alrededor de 120,000 personas hicieron una profesión de fe el año pasado a través del trabajo global de la Iglesia del Nazareno. El año pasado se organizaron 501 nuevas iglesias, y más de 100 de ellas pertenecen a Estados Unidos y Canadá. 

Al momento de escribir este artículo, estoy en Mozambique. Ayer estuve con líderes de este país quienes están apasionados por seguir a Jesús. Hace algunos años, los superintendentes de distrito y otros dirigentes se reunieron para hablar de lo que estaba ocurriendo en su país. Reconocieron una profunda hambre espiritual entre la gente y una puerta abierta al evangelio. Al darse cuenta de que se les había provisto de una oportunidad significativa, ellos sabían que tenían que actuar. La sinergia de Dios y el hombre, trabajando juntos, resultó en un plan estratégico de cinco años para la expansión de la obra del Reino en Mozambique. Esto incluyó la adición de nuevos distritos y centros para discipulado y el desarrollo pastoral. En los tres primeros años, la iglesia creció en un 10 por ciento, y pronto se reunirán para evaluar la eficacia actual del plan. Podrían haber sido rebasados por las malas condiciones en algunas partes de ese país. Podrían haber hecho excusas por la falta de financiamiento y el contexto desafiante. En su lugar, optaron por centrarse en lo positivo y moverse en la dirección donde Dios les estaba guiando. 

Es el momento de cambiar nuestra forma de pensar y permitir que el Espíritu Santo transforme nuestra mente. Entonces podemos dirigir a la iglesia en la dirección donde Cristo va. Esto solo ocurrirá cuando intencionalmente hablemos la verdad, nos enfoquemos en lo que es honorable, hagamos lo que es justo, tengamos pensamientos puros, participemos en acciones amables, practiquemos la excelencia, y pasemos tiempo alabando y elogiando a los demás. Pensemos en estas cosas.

Sal de la Tierra

Por Charles W. Christian

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor?” — Mateo 5:13  

Hoy en día la sal, de alguna manera, tiene mala fama. Puede causar alta presión arterial y problemas del corazón cuando es consumida en exceso. Parte de la razón por la cual la sal tiene esta reputación es porque es muy accesible. Pero, por supuesto, éste no siempre ha sido el caso. En la antigüedad, la sal era relativamente escasa. La sal que podía ser utilizada para consumo era todavía más escasa.

En la antigüedad, la sal podía ser un método de pago y, hasta la invención de las latas y la refrigeración, la sal fue la principal manera en la cual la comida era preservada para su almacenamiento. Mientras que el consumo excesivo de sal puede tener efectos nocivos para la salud, la sal es un mineral esencial para la vida humana.

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Jesús llama a sus seguidores “la sal de la tierra.”

Esto significa que somos los agentes de Dios para el cuidado y la salud de este mundo. ¡Esto es un gran llamado! Realmente Dios desea usarnos para evitar que el mundo se corrompa. Somos agentes que previenen la decadencia de nuestro mundo, a través de compartir las buenas nuevas del amor y la gracia de Dios. Cuando elegimos no participar en la agenda de Dios para nosotros y para nuestro mundo, nosostros “perdemos nuestro sabor” y de hecho, podemos convertirnos en parte del problema.

Como nazarenos, definimos santidad como una experiencia individual y como una experiencia continua de participar con todo el pueblo de Dios en la expansión de la voluntad de Dios en el mundo. En otras palabras, la santidad posee componentes tanto individuales como sociales.

Individualmente, somos transformados por Dios para que juntos seamos “la sal de la tierra.”

Que, dirigidos por el Espíritu Santo, esta semana y siempre busquemos maneras de ser agentes del amor transformador de Dios en el mundo.

Oración:

Señor, somos tuyos. Mientras nos rendimos a ti, muévenos de la oscuridad a la luz. Al hacerlo, que seamos instrumentos de tu paz, amor y cuidado en el mundo para que otros sean preparados para recibir tu Espíritu Santo y caminar con nosotros en la gloria eterna de tu presencia a través de Cristo nuestro Señor, amén.

*Charles W. Christian el jefe de redacción de Holiness Today.

Este artículo fue publicado originalmente en Holiness Today.

Adviento: Cuatro Elementos de “Entrenar para Esperar”

En la entrada anterior, escuchamos del Pastor Rich Villodas mientras nos enseñó sobre el Adviento como una época de “entrenar para esperar.” En la segunda parte de su artículo, originalmente publicado en Missio Alliance, veremos cuatro maneras prácticas por medio de las cuales podemos aprender a llevar fruto en nuestras vidas espirituales mientras esperamos.

Por Rich Villodas

Cuatro Elementos Importantes sobre ESPERAR

1. Oración Reflexiva

Henri Nouwen ha dicho, “La espera activa es una espera que pone atención, está completamente presente en lo que está sucediendo en realidad, aunque de acuerdo con todas las apariencias externas nada esté sucediendo.”

Una de las formas principales de este tipo de espera que pone atención es en oración reflexiva. La oración no es simplemente articular nuestras necesidades ante Dios. También es disponernos nosotros mismos para que Dios articule sus movimientos ante nosotros.  

El adviento es una epoca de esperar en una postura de atención en oración. Muchas veces es cuando nos quedamos callados que empezamos a rastrear los movimientos de Dios en nuestras vidas.

2. Amigos en el Viaje

Esperar es mucho más fácil cuando se hace en comunidad. Esta es una de las razones por las que Jesús les pidió a sus discípulos que se unieran a Él mientras esperaba su muerte (desafortunadamente ¡ellos se quedaron dormidos!). El adviento es un recordatorio de que la espera es un acto colectivo.

María y Elisabet esperaron juntas.

Simeón y Ana esperaron en comunidad.

El pueblo de Dios, atentos, esperaron juntos.

El adviento es una invitación a buscar amigos en el viaje quienes nos ayudarán a procesar, discernir y se sentarán en silencio con nosotros mientras discernimos la actividad de Dios.

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3. Escuchar el Evangelio Predicado

Mientras esperamos, nuestras almas necesitan estar conectadas a la esperanza que viene de la proclamación del evangelio. Cada uno necesita una palabra hablada a nosotros regularmente que nos recuerde la fiel venida de Dios en Jesús.

La adoración del domingo no es un tiempo para conseguir golosinas religiosas y regresar a casa. Es una oportunidad de abrirnos nosotros mismos a la palabra creativa de Dios, que está para anclarnos en una historia que a menudo está en desacuerdo con las historias que nos decimos a nosotros mismos.

4. Esperar es una Actividad Activa

Esperar en el Señor no significa inactividad. No significa rehusarnos a tomar la iniciativa, a intentar o a buscar oportunidades (un nuevo trabajo, una relación romántica, etc.). En lugar de eso es la negativa de avanzar sin conectar nuestras vidas a Dios en oración y reflexión, en primer lugar y de manera continua.

Eugene Peterson ha dicho, “Esperar en oración es el rechazo disciplinado de actuar antes de que Dios actúe.”

Algunas veces esperar en el Señor significa “permanecer quieto” en una situación en particular hasta que recibamos más instrucciones. Otras veces, se nos requiere avanzar—pero en una manera que está cimentada en la oración.

Por último, esperar en el Señor es una manera de vida que viene en contra de nuestras tendencias de ser impulsivos, ansiosamente reactivos y sabios en nuestra propia opinión.

Si las decisiones están siendo tomadas reaccionando ansiosa e impulsivamente, hay probabilidades de que necesitemos práctica en esperar al Señor.

El adviento nos recuerda que Dios ha venido, viene y vendrá otra vez. Es una gran oportunidad de entrenar nuestras almas a esperar.

Este artículo fue publicado originalmente en: Missio Alliance.

Adviento: Una Época de “Entrenar para Esperar”

Por Rich Villodas (Originalmente publicado en Missio Alliance)

No hay nada que nos una en la experiencia de ser humanos tanto como la espera. No importa nuestra edad, nuestra educación, nuestros logros, o el tiempo que hemos pasado siguiendo a Jesús, todos tendremos que esperar.

Por esta razón la época de Adviento es necesaria para moldear nuestras vidas.

Cada una de las épocas del Calendario Litúrgico nos guía en poner especial atención a los temas y prácticas cristianas. La Cuaresma nos recuerda, entre muchas otras cosas, poner la voluntad de Dios—y no nuestros apetitos—como el principio rector para nuestras vidas. La Pascua nos llama a vivir una espiritualidad de celebración y gozo anclados en la resurrección de Cristo. El Pentecostés nos da una visión de la vida llena del poder de Dios porque el Espíritu ha sido derramado sobre nosotros.

La época de Adviento es una en la que Dios nos entrena para esperar.

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Entrenamiento para Esperar

Este entrenamiento está orientado hacia la formación de nuestras vidas porque lo que Dios hace en nosotros mientras esperamos es más importante que lo que estamos esperando en sí.

Muchas de las historias de la Escritura apuntan al dolor y dificultad terribles experimentados por el pueblo de Dios debido a su negativa para esperar por Dios. Esta ha sido nuestra historia hasta este día.

Por ejemplo, en Éxodo 32 (la historia del becerro de oro), los israelitas, en un momento de ansiedad, impulsivamente diseñaron un ídolo para proveer seguridad para ellos mismos porque Moisés no se encontraba en ninguna parte. La creación de este ídolo vino días después de que Dios les informó que este tipo de práctica religiosa estaba fuera de los límites ahora que habían sido librados del Faraón.

La ansiedad nos hace hacer cosas irracionales.

Su espera fue difícil porque ellos no pudieron ver lo que Dios tenía preparado.

Es difícil para nosotros esperar—y no solo porque somos impacientes.

Es difícil esperar porque constantemente no creemos que Dios está trabajando en nuestras vidas.

Pero el adviento nos recuerda que Dios ha venido, viene y vendrá otra vez. Es el recordatorio anual de que Dios es para la creación y se mueve hacia nosotros.

Aún así, es difícil esperar. Una de las razones principales por la cual es difícil esperar es debido a que nuestro entendimiento de esperar ha estado incompleto.

Como pastor, frecuentemente me piden ayudar a las personas a entender lo que significa esperar en el Señor. En la próxima entrada presentaré cuatro elementos que he aprendido en el camino sobre ESPERAR.

Recibiendo el Desierto Durante el Adviento

El siguiente fragmento fue tomado de “El Adviento es una Época de Añoranza,” escrito por Carolyn Arends y publicado en Christianity Today.

Es inusual que la gente sea neutral sobre el enfoque del tiempo de Navidad. Algunos de nosotros residimos en el Polo Norte con una anticipación y emoción intensas, mientras que otros nos alojamos en el Polo Sur de la irritación y el miedo.

Si nuestro caso es el último, es importante recordar que el Adviento es una época sobre añoranza, vacío y espera. Es una época apartada para ayudar a darnos cuenta que necesitamos libertad de nuestra condición actual.

No es por coincidencia, dos de las lecturas del leccionario de este año del Antiguo y Nuevo Testamentos—Isaías 40 y Marcos 1—cada uno empieza en el mismo lugar. Ambos se ubican en el desierto.

En Isaías 40, los israelitas están en el Polo Sur del exilio político y la desolación espiritual. Capítulo tras capítulo de advertencias y juicio, Dios empieza a hablar de confianza a través de su profeta.

“Consuelen, consuelen a mi pueblo,” Él comienza. “Hablen con cariño a Jerusalén” (v. 1). Y después una voz proclama, “Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios” (v. 3).

Esta metáfora de un tipo de superautopista siendo construida a través del desierto, es mi tema favorito de Isaías. Le pide al oyente imaginar el terreno áspero e intransitable hacia el este de Jerusalén, convirtiéndose en un amplio y agradable camino. Para el oído del israelita, la voz de alguien llamando a preparar el camino en el desierto no solo significa que ellos van a ir a casa, sino también que el Señor mismo está en camino.

Y no solo es Isaías llamándonos a preparar el camino. En la lectura de Adviento del Nuevo Testamento, los primeros versículos del Evangelio de Marcos incluyen una cita directa de Isaías 40. Marcos nos dice que ahora “la voz del que clama en el desierto” es Juan el Bautista, quien ha llegado a la escena como un cumplimiento directo de la profecía de Isaías. Y el único enfoque de Juan es anunciar la venida del rey—de Jesús—quien es el cumplimiento directo de cada promesa hecha al pueblo de Dios.

Es importante notar que Juan no es solamente una voz clamando hacia el desierto—él es una voz clamando en el desierto, desde el desierto. Él es un habitante del desierto, y su ministerio está desarrollándose en los lugares áridos del este de Jerusalén.

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Entonces, ¿por qué Juan eligió vivir en el desierto? Pensarías que un hombre joven con un pedigree espiritual se establecería en la sinagoga más influyente del lugar—o mejor aún, en el templo—y esperaría a que los líderes religiosos reconocieran su autoridad. Pero Juan en cambio decidió irse a las montañas. ¿Qué sabía él sobre el desierto que nosotros no sabemos?

Tal vez Juan eligió vivir en el desierto porque él había escuchado suficiente sobre la historia de Israel como para saber que Dios se especializa en sacar buenas cosas de lugares poco prometedores.

Después de todo, Dios había preparado la historia de salvación a través de parejas sin hijos, hermanos en contienda, líderes tartamudos, reyes caprichosos, y, ahora, en Jesús, un joven de paternidad cuestionable y criado en una serie de ciudades remotas. “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” un discípulo potencial había preguntado con incredulidad cuando escuchó de dónde era Jesús.

Juan sabía que, sí, cuando Dios está involucrado, algo bueno puede salir incluso de un lugar de dudosa reputación como Nazaret. Y algo bueno puede venir del desierto, también.

Así que, si te encuentras en el Polo Sur este Adviento, considera la posibilidad de que los regalos del desierto te están siendo ofrecidos. El Adviento es un tiempo para esperar, y el desierto es tan buen lugar como cualquiera—quizá es mejor lugar que cualquier otro—para esperar. Si te estás sintiendo un poco vacío, tal vez es algo bueno. Después de todo, hay una voz que clama en el desierto, y nos está pidiendo que le preparemos lugar.

–Carolyn Arends es directora de educación en el Instituto Renovaré para Formación Espiritual Cristiana. También es artista, conferencista, autora e instructora universitaria.

Análisis e Interpretación del Rol Pastoral

Rev. Ernesto Bathermy

Al analizar e interpretar en la entrada anterior las imágenes del pastor en el Antiguo y el Nuevo Testamentos, recibimos luz para una mejor comprensión de nuestra tarea y responsabilidad como pastores. 

  1. Alimentar la grey

Hablar de alimentar a las ovejas se refiere a enseñar e instruir a los creyentes en Cristo a conocer la palabra de Dios y las doctrinas cristianas. El mismo Señor afirmó que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mt. 4:4). Esta declaración nos da a entender claramente que es la palabra de Dios la que constituye alimento espiritual para el alma del creyente. 

Por otra parte, el apóstol Pedro escribe a los cristianos de la dispersión haciendo clara referencia a la palabra de Dios diciendo: “…Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” (1 P. 2:2). 

También el escritor a los Hebreos presenta la enseñanza de la Palabra como alimento espiritual para el creyente. (He. 5:12-14). 

Es evidente, pues, que cuando la Biblia habla del rol del Pastor como aquel que debe apacentar o alimentar el rebaño del Señor lo que está diciendo es que al pastor le corresponde alimentar a los creyentes con la Palabra de Dios. 

  1. Cuidado de la grey

Cuidar la grey tiene una connotación más amplia que alimentar. Al pastor le corresponde no solo alimentar a la feligresía con la Palabra de Dios, sino cuidarla también. Isaías habla de un pastor que lleva a los corderos en sus brazos; llevándolos en su seno. El cordero era una oveja de un año o menos, muy tierno y sin experiencia. De la misma manera el pastor debe pastorear a los nuevos creyentes, cuidando de ellos con una atención especial. 

Por otra parte, el profeta dice que Jehová pastoreará suavemente a las recién paridas. Es una figura del cuidado que debe tener el pastor para con el rebaño del Señor. 

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  1. Guiar la grey

Según Juan 10:4, el pastor sacaba sus ovejas, y luego, iba delante de ellas, mientras le seguían. Esa era la manera que el pastor guiaba a sus ovejas. Él no se quedaba detrás de ellas, sino que iba delante del rebaño. Esta es la forma en que el pastor guía su iglesia. Él debe ser el ejemplo de la grey (1 P. 5:3). 

  1. Restaurar la grey

Como ya vimos en Ezequiel 34:4, en un rebaño suele haber ovejas débiles, enfermas, perniquebradas y otras, en ocasiones se han descarriado y extraviado; así suele ocurrir también en la iglesia: algunos hermanos y hermanas son débiles en la fe, a los cuales el pastor debe procurar fortalecer.  

Algunos creyentes, en un momento dado, pueden estar espiritualmente enfermos. A estos, el pastor tiene la responsabilidad de ayudar a curarlos. Otros creyentes podrían estar extraviados, a los cuales es necesario buscar guiar hacia el camino correcto. 

Algunos hermanos precisan de un cuidado especial, aunque hay que cuidarlos a todos. A los descarriados hay que ayudarlos a volver al redil. 

Conclusión: 

Al estudiar la Palabra de Dios tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos, la Biblia enseña que la tarea del pastor es alimentar, cuidar, guiar y restaurar a los creyentes. Esta comprensión le permite al pastor desarrollar su ministerio con mayor responsabilidad y conciencia, por consiguiente, con menor grado de frustración por los resultados tangibles.

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

Piedras Vivas

Por Ken Mitchell

La guía de turistas se presentó en la entrada de las Cavernas de Linville e inmediatamente nos advirtió acerca de no tocar ninguna de las piedras dentro del lugar. Ella explicó que esas eran piedras vivas y que el ácido producido por el contacto humano podía hacer que ellas dejaran de crecer.

Era un sábado por la tarde, Janet, nuestros dos nietos y yo estábamos en nuestra excursión anual. Este año habíamos visitado minas de piedras preciosas y ahora estábamos a punto de explorar el interior de la montaña de Linville en Carolina del Norte. Me pareció interesante la advertencia, pero el concepto de piedras vivas no captó por completo mi atención hasta la mañana del siguiente martes cuando leí 1 Pedro 2. Mientras leía los versículos 4 y 5 recordé nuestro viaje del sábado. “Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

Me di cuenta que, si soy una piedra viva, debo saber lo que una piedra viva es.

El Espíritu Santo me llevó de regreso a la guía de turistas. Ella había indicado que las piedras estaban vivas porque estaban creciendo. Cuando el agua mineral fluye sobre las piedras, deposita sobre ellas minerales adicionales. Estos depósitos adicionales provocan un crecimiento lento. Creo que ella dijo que crecían aproximadamente 1 pulgada cúbica cada 100 años. Por supuesto que es un crecimiento lento, pero es crecimiento. Ella definió las “piedras vivas” como “piedras crecientes.”

También nosotros debemos ser piedras crecientes si queremos encajar en la definición de piedras vivas en 1 Pedro 2:5.

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Las piedras en las Cavernas de Linville son alimentadas por el flujo constante de agua mineral. Yo me pregunté a mí mismo, ¿cómo puedo alimentarme para crecer y ser una piedra viva?

Encontré la respuesta en el versículo 2: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” Recordé a Elizabeth, nuestra nieta de 7 meses de edad. Cuando ella desea leche, todos a su alrededor lo saben. Ella no se tranquiliza hasta que su hambre es satisfecha. ¿Qué pasaría si solo alimentamos a Elizabeth una vez a la semana los domingos por la mañana? O tres veces a la semana: ¿domingo por la mañana, domingo por la tarde, y miércoles por la tarde? Obviamente esto no funcionaría. Primero, ella no nos dejaría en paz expresando su deseo por tomar leche, y en segundo lugar, ella no crecería.

¿Mi deseo por “la leche espiritual no adulterada” es tan fuerte como el deseo de Elizabeth por leche para su estómago? ¿Mi alma ruega por ser alimentada? Esto es un reto para mí. Elizabeth no se puede alimentar a ella misma ni puede controlar sus horarios de alimentación, pero yo sí puedo. Como un adulto maduro, alimento mi cuerpo físico tres veces al día. ¿Cómo es qué puedo hacer menos por mi vida espiritual? Gracias a Señor por enseñarme cómo ser una “piedra viva.” Espero que otros lean esto y sean desafiados también, “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.”

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

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