Archivo de la categoría: Teología

Ulrico Zuinglio

*El siguiente es un fragmento del libro “131 Cristianos Que Todos Deberían Conocer”

Un reformador militante suizo

Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

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Ulrico Zuinglio, el capellán de la ciudad, se presentó delante del Concilio de la Ciudad de Zúrich en enero de 1523. Los vientos de la reforma habían cruzado, desde la Alemania de Lutero, sobre los Alpes, y Zuinglio estaba discutiendo 67 tesis, comenzando con “Todo aquel que dice que el evangelio es nulo sin la confirmación de la iglesia comete error y calumnia a Dios.” Aunque eran 28 tesis menos que las 95 de Lutero, publicadas unos seis años antes, los argumentos de Zuinglio fueron más persuasivos: las autoridades le dieron permiso de continuar su predicación, que enfatizaba primero a Cristo y después a la iglesia (“Cristo es el único mediador entre Dios y nosotros,” decía otra de las tesis de Zuinglio). La Reforma en Suiza estaba en camino, y Zuinglio jugaría un papel clave en los primeros años.

1.pngAnsioso por su cargo

Zuinglio fue hijo de un exitoso agricultor en el Valle Toggaburg de los Alpes orientales bajos. Ahí, Zuinglio adquirió un profundo amor por su tierra natal. Después, el tradujo una línea del Salmo 23, “En los hermosos Alpes, él me cuida,” y usó el río Rin como una ilustración de un tema clave en su predicación: “Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

Pero le tomó años a Zuinglio descubrir el poder de esta Palabra. Luego de graduarse de la Universidad de Basilea in 1506, se convirtió en un sacerdote de parroquia en Glarus. Desde el principio, él tomó muy en serio sus deberes sacerdotales. Después el escribió, “Aunque era joven, los deberes eclesiales me inspiraron más miedo que gozo, porque sabía, y permanezco convencido, que daría cuenta de la sangre de las ovejas que perecerían como una consecuencia de mi negligencia.”

El sentido de responsabilidad por su cargo (en lugar de, como Lutero, una búsqueda personal de salvación) motivó el creciente interés de Zuinglio por la Biblia. En una era donde los sacerdotes comúnmente no estaban familiarizados con las Escrituras, Zuinglio se enamoró de ellas, después de comprar una copia de la traducción al latín del Nuevo Testamento de Erasmus. Él comenzó a auto-enseñarse griego, compró una copia del Nuevo Testamento de Erasmus en griego, y empezó a memorizar pasajes largos. En 1519 comenzó a predicar del Nuevo Testamento con regularidad.

En privado, Zuinglio empezó a desafiar las costumbres del Cristianismo Medieval, que pensaba no era bíblico. Luchó con el celibato clerical por algún tiempo (e incluso admitió que, como joven sacerdote, había tenido un romance). En 1522, se casó secretamente. Ese mismo año, el rompió el tradicional ayuno de Cuaresma (comiendo salchichas en público) y escribió en contra del ayuno.

Para el año 1523 estaba listo para llevar sus ideas a una audiencia más grande, y en enero hizo eso mismo antes del Concilio de la Ciudad de Zurich en lo que ahora es llamado el Primer Debate. El Segundo Debate se realizó en octubre, y con aprobación adicional del concilio, más reformas se llevaron a cabo: imágenes de Jesús, María, y los santos, fueron removidas de las iglesias; la Biblia debía tener preeminencia.

Argumentos por encima de la Cena

Las cosas se movieron rápido después de eso. En 1524 él se casó con su esposa, públicamente, insistiendo que los pastores tenían derecho al matrimonio. En 1525, él y otros, convencieron a la ciudad de abolir la Misa, con su énfasis en el milagro de la transubstanciación, y reemplazarla con un sencillo servicio que incluía la Santa Cena, pero solo como un memorial simbólico.

Tal y como resultó, fue la Santa Cena lo que impidió la unión de las reformas alemana y suiza. En una reunión en 1529 en Marburg, con el fin de unir los dos movimientos, Lutero y Zuinglio se conocieron. A pesar de que estuvieron de acuerdo en 14 puntos de doctrina, ellos tropezaron en el número quince: la Santa Cena. En contra de la perspectiva de Zuinglio, Lutero insistió en la presencia literal de Cristo. Zuinglio se frustró. Lutero dijo que Zuinglio era del diablo y que era nada más que “un loco agusanado”. Zuinglio resintió que Lutero lo tratara “como un burro.” Fue evidente que la reconciliación no fue posible.

Zuinglio murió dos años después en batalla, defendiendo Zúrich en contra de las fuerzas católicas y, los planes de difundir la Reforma en la Suiza alemana, se terminaron. Aun así, Zúrich permaneció siendo protestante, y bajo el liderazgo de Heinrich Bullinger, sucesor de Zuinglio, esta singular rama de la Reforma continuó floreciendo.

Publicado originalmente en: Christianity Today

Lutero y los Nazarenos

Hoy (13 de octubre, 2017) celebramos el 109 Aniversario de la fundación de la Iglesia del Nazareno. ¡Feliz cumpleaños, nazarenos!

Durante este mes, también estamos celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante, así que pensamos, “¿Por qué no combinar dos celebraciones hoy, en una sola publicación?”

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El Rev. Klaus Arnold es un nazareno alemán y rector del Colegio Nazareno Europeo en la frontera alemana/suiza. También es un amigo, y él y su esposa fueron nombrados como misioneros globales en nuestra denominación, junto con Emily y yo en febrero 2007. Arnold recientemente escribió un artículo en Holiness Today titulado “Creciendo a la Sombra de Lutero,” en el cual finaliza comparando la teología de Lutero con la de los nazarenos:

En Alemania todos los cristianos, incluyendo los nazarenos, han crecido a la gran sombra de Martín Lutero. Por supuesto, hay diferencias claves. Como Lutero, nosotros los nazarenos creemos que el bautismo es un sacramento: un tiempo donde la gracia de Dios se hace presente en una forma especial. Sin embargo, Lutero fue conocido por afirmar que el bautismo era el medio por el cual Dios nos purifica del pecado original, y esta no es una enseñanza consistente con los estatutos doctrinales de la Iglesia del Nazareno.

Otra diferencia está en las doctrinas de la justificación y santificación. Creemos (como Lutero) que somos justificados solo por gracia por medio de la fe, por lo que Dios hizo a través de la persona y obra de Jesucristo. Sin embargo, para Lutero el cambio de la relación entre un creyente y Dios, es solamente relativa, pero no hay un cambio real en el creyente.

Él creyó que un cristiano es siempre “pecador y justificado” mientras él/ella viva. La Iglesia del Nazareno cree que, mientras que hay un cambio relativo en la justificación, también hay un cambio real que ocurre: llegamos a ser una nueva creación.

El pecado no necesita reinar sobre nosotros, y nosotros no tenemos que pecar deliberada o consistentemente. Con la llenura del amor de Dios a través del Espíritu Santo, nuestra naturaleza pecaminosa es purificada en entera santificación.

La misión de Dios es la renovación de su creación. Y parte de eso es la transformación de los creyentes a la imagen de Dios (a la semejanza de Cristo). Mientras somos llenos con el amor de Dios, queremos compartir eso con el resto de la creación, hacer verdaderamente una diferencia en nuestro mundo y participar en la misión de Dios ¡dondequiera que estemos! Afirmamos, junto con Lutero, que nuestra vida comienza y continúa por gracia a través de la fe en Cristo Jesús.

La Reforma Protestante 500 Años Después

“…ya fuera de día o de noche, cuando la nube se levantaba, los israelitas se ponían en marcha…Cuando el Señor así lo indicaba, los israelitas acampaban o se ponían en marcha. Así obedecían el mandamiento del Señor, según lo que el Señor les había dicho por medio de Moisés” (Números 9:21, 23 NVI).

Octubre 2017 es un mes especial. Marca el 500 aniversario de la Reforma Protestante. Al finalizar este mes, el 31 de octubre, se cumplirán 500 años del día en que Martín Lutero clavó las Noventa y cinco Tesis en la puerta de la Iglesia del Castillo en Wittenberg, Alemania. Este fue el acto que inició todo, que inició el gran y enorme movimiento del Protestantismo, que comenzó la Reforma.

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En la iglesia evangélica – y específicamente en la Iglesia del Nazareno – obviamente, hemos sido impactados en gran manera por la Reforma. Si alguna vez te has preguntado, “¿Por qué hacemos esto o aquello en la Iglesia?,” muchas veces la respuesta se debe, en gran parte, a la Reforma Protestante.

Durante todo este mes, estaremos enfocándonos en su aniversario. Por momentos profundizaremos en las vidas de los Reformadores. En otras ocasiones nos enfocaremos en los postulados centrales de la Reforma (estén pendientes a las “5 Solas”). El propósito primario será ayudarnos a aprender acerca de, y reflexionar sobre este evento de suma importancia; y cómo nos ha traído a este momento en la historia como una Iglesia Cristiana.

Al mismo tiempo, un propósito secundario también está en marcha. Al dedicar un mes a este tema, espero que podamos reconocer que somos una Iglesia que está siempre dispuesta a evaluarse a sí misma y a hacer los ajustes cuando es necesario. No siempre hemos sido buenos en esto a lo largo de la historia, ¿o sí? La iglesia ha sido, comúnmente, la última entidad dentro la sociedad, que está dispuesta a cambiar.

Por lo tanto, durante este mes mi oración es que renovemos nuestro llamado a reformar, empezando con nosotros mismos. Así como los israelitas después del Éxodo, necesitaron estar listos en cualquier momento para seguir a la nube, que nosotros estemos tan sintonizados con la presencia de Dios, que, a su señal, estemos dispuestos a movernos y adaptarnos. ¡Señor, inicia una reforma en mí, y en nosotros!

 

La(s) Reforma(s) de la Iglesia

*Durante el mes de octubre estaremos enfocándonos en el 500 Aniversario de la Reforma Protestante. 

Por Charles W. Christian

Al mirar hacia la Reforma Protestante, recordamos el deseo continuo de Dios de tener una correcta relación con su Iglesia.

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La Reforma antes de Lutero

Aunque el catalizador para la serie de eventos conocidos hoy como la Reforma Protestante se desencadenó en 1517 cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenburg, hacía tiempo que la Iglesia estaba ya vinculada al proceso de reforma. De hecho, uno podría decir que, desde la caída de Adán y Eva en el Jardín del Edén, Dios ha estado reformando. Hoy en día, la Iglesia continúa su proceso de reforma.

La venida de Jesús y el nuevo Reino que Él encarnó fue una confirmación de la reforma que Dios había estado intentando realizar a través del Antiguo Testamento. Incluso después de la resurrección de Jesús, sus discípulos sintieron la necesidad de una reforma en curso. La experiencia del Pentecostés en Hechos 2 apoyó a la Iglesia en el cumplimiento de el mandato de Jesús (Mateo 28) de “ir a todas las naciones,” porque el Reino de Dios desafía limitaciones y fronteras sociales.

La obra de Dios entre los gentiles por medio de los ministerios de Pedro y Pablo añadieron otra dimensión de reforma, culminando en acuerdos clave entre los líderes de la iglesia primitiva en Hechos 15. A través de las palabras de Pablo y otros escritores, el resto del Nuevo Testamento demuestra una variedad de “mini-reformas” que se necesitaban en medio de una creciente y cambiante feligresía. Dios, amorosa y continuamente, reforma la Iglesia.

La “siguiente generación” de creyentes, comúnmente denominados como los Padres y Madres de la Iglesia, experimentaron oportunidades innumerables de reforma, de las cuales, las más conocidas fueron los Concilios Ecuménicos y la formulación de credos en los primeros ocho siglos de la historia de la Iglesia. Estos pasos hacia la reforma los guiaron a la unidad entre varios grupos, pero también resultó en escisiones. Principalmente, en las ramificaciones orientales y occidentales de la Iglesia (los grupos Ortodoxo y Católico Romano, respectivamente) experimentaron un separación oficial en 1054 d.C.

En el Umbral de Lutero y Más Allá

En la época de Martín Lutero, el escenario había sido apartado especialmente para un renuevo estremecedor. Un siglo antes de Lutero, por ejemplo, un sacerdote y profesor checo llamado Jan Hus (1369-1415) había sido condenado a muerte por escritos y protestas acerca de las acciones de importantes líderes de la iglesia. De hecho, después de que Lutero publicara sus 95 tesis, muchos comenzaron a referirse a Lutero como un ”Hussita moderno.” Muchos factores rodearon la contribución de Lutero a la reforma en los inicios del siglo XVI; su educación, la invención de la imprenta de Gutenburg, y los influyentes amigos de Lutero, permitieron que su mensaje trascendiera los confines de su pueblo y de Alemania, y que se convirtiera en un catalizador clave de las reformas que ya estaban teniendo lugar alrededor del mundo. Desde ahí vinieron otros movimientos: calvinistas, arminianos, anabautistas, cuáqueros, puritanos y wesleyanos, solo por nombrar algunos.

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

El Dios Misionero Se Encarna en Jesucristo

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¡Ya hemos llegado al tiempo de Adviento!

Para los que nacimos en un hogar cristiano, estamos familiarizados con la historia del nacimiento del Hijo de Dios. Todos los años lo celebramos en la iglesia, en las reuniones familiares y entre amigos. Pero para aquel que no es cristiano, o que nació en un hogar musulmán, budista o hindú, la Navidad pasa desapercibida porque, para él, la encarnación de Dios en Cristo no tiene sentido.

Cristo no sólo dejó su hogar para poner su “tienda” y vivir entre nosotros sino que se despojó de sí mismo, para servir y ser igual que los hombres. Jesucristo abandonó su lugar en los cielos y se sujetó voluntariamente a las limitaciones humanas. ¿Y por qué lo hizo? Por amor—el amor más grande que el ser humano haya conocido jamás.

En eso consiste la Navidad: Dios por amor se encarnó para salvar a la humanidad. No usamos esa palabra mucho, ¿verdad? Encarnar significa representar cualidades, acciones, ideas, opiniones, etc. de una persona. De hecho es más que eso; en forma literal, significa vivir en la carne como alguien más vivía o vive en la carne.

Quizás podemos tomar el ejemplo de un embajador. Las funciones de este son representar a su país en uno extranjero, proteger los intereses de su país y sus ciudadanos, negociar, e informarse sobre las condiciones y desenvolvimiento en el nuevo país.

Lo interesante está en las dos últimas funciones.  Algo similar son nuestras funciones cuando encarnamos a Jesús. Somos embajadores de Dios en este mundo (2 Cor. 5:20), entonces la pregunta es: ¿Soy embajador en mi vecindario, en otra cultura, en el trabajo, en la escuela, etc.? ¿Estoy promoviendo relaciones amistosas (y más que eso) entre Dios y aquellos que no lo conocen?

Para comprender las misiones debemos enfocar mayor atención a Jesús, a su misión y al propósito de ésta en el mundo. Durante su tiempo en la tierra él mostró compasión, su ministerio era predicar y enseñar, y llegó hasta la cruz en su sacrificio por los pecadores. Y lo increíble es: ¡Al resucitar mandó a sus seguidores a predicar por todo el mundo, siendo sus manos y pies, encarnándonos en el mundo cómo él hizo por nosotros!

En la próxima entrada hablaremos de esto más, y como somos enviados por él quien fue enviado.

La Necesidad de los Asuntos Espirituales

Por: Dr. David W. Graves

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En un viaje reciente a la Región Asia-Pacífico, me impresionó el número y calidad de líderes jóvenes que encontré ahí. Tuve la oportunidad de predicar en la capilla del Seminario Teológico Nazareno de Asía-Pacífico, en el Colegio Nazareno Filipino en la ciudad de Baguio, Filipinas, en el Colegio Bíblico del Sudeste de Asia en Bangkok y la Escuela Bíblica Nazarena en Myanmar del norte. En cada una de estas instituciones educativas, encontré jóvenes adultos fuertes y apasionados que se están preparando para ser pastores en la Iglesia del Nazareno. Fui desafiado por sus vidas y su amor por el Señor.

Me quedé impresionado con la gran necesidad de profesores, pastores y superintendentes de distrito para ser mentores de la siguiente generación de líderes. Necesitamos líderes hoy en día como Priscila y Aquila (Hechos 18). Ellos formaron el primer equipo ministerial de esposo y esposa en la iglesia Cristiana. Parece que ya eran cristianos cuando Pablo los conoció en Corinto. Cuando él se fue de Corinto, la pareja lo acompañó hasta Éfeso donde ellos permanecieron a petición de él.

Sin duda, ellos continuaron agitando el interés que Pablo había provocado en la sinagoga (versículo 19), pero el ser mentores de Apolos (versículos 24-26) es lo que Lucas identifica como la contribución más significativa de esta pareja en Éfeso.

Apolos era de Alejandría, que tuvo una de las comunidades judías más grandes fuera de Siria-Palestina y donde muchos judíos hicieron su negocio para conocer y apreciar la cultura griega. Apolos vino a Éfeso con dos grandes fortalezas. Era un “hombre ilustrado” (Hechos 18:24)—eso para decir, que él fue capacitado formalmente en retórica. Esta habilidad combinada con el conocimiento profundo de la Biblia Hebrea, lo hizo un poderoso orador en la sinagoga (Hechos 18:25-26). Él fue un creyente en Jesús pero tuvo conocimiento limitado de Él y su enseñanza. Reconociendo el potencial de Apolos, Priscila y Aquila fueron sus mentores. Con la firme comprensión del evangelio, Apolos se trasladó a Acaya donde realizó un ministerio altamente eficaz como maestro de nuevos convertidos (1 Corintios 3:6).

Hoy, el ser mentores de líderes jóvenes, todavía es un ministerio vital. Reconocer el potencial que Dios ha dado a nuevos cristianos y después invertir tiempo y energía en ayudarles a florecer sigue siendo un elemento clave en la preparación de la próxima generación de liderazgo de la iglesia. Te animo, si eres un pastor, un laico, o un líder de distrito, a pensar en un joven cristiano con un potencial de liderazgo. Pide a Dios que te muestre cómo puedes ayudar a esa persona a convertirse en alguien útil para Dios y su reino. Este será uno de los usos más gratificantes de tu tiempo y energía. Estoy muy agradecido por aquellos que han sido mis mentores varias veces en mi vida—mis padres, mis maestros de escuela dominical, líderes de jóvenes, profesores, superintendentes de distrito, hermano, y otros pastores. Es mi deseo animar y ser mentor de la siguiente generación de líderes. Que Dios nos ayude mientras trabajamos juntos.

El Servicio: Una Disciplina Espiritual

Escrito por: Leonor Fajardo Espinosa

A Hand reaching Out to Someone

Richard Foster, en su libro Celebrando a la disciplina, concibe a toda disciplina como una práctica ejecutada con libertad y no como una ley o mandamiento y solamente se convierte en ley cuando hacemos de la disciplina nuestro enfoque central y perdemos la correspondiente libertad. También declara que la disciplina no tiene ningún valor intrínseco, porque son solamente medios para relacionarnos con Dios.

El servicio también es una disciplina y Foster lo clasifica dentro de las disciplinas externas, así como la sencillez, el estudio, el retiro,  la celebración entre otras. El servicio debe estar impregnado de humillación, amor, entrega, sacrificio, amor y pasión por Dios y por los que tienen alguna necesidad espiritual, física, económica o afectiva. (Pág. 140)

Foster define el servicio como un estilo de vida y no como una lista de actividades que se realizan, además distingue el verdadero servicio del servicio farisaico, y el primero debe diferenciarse del segundo, como una práctica constante o manera de vivir y no solamente hacer algún bien a alguien por presunción o por ser remunerado económica o bien por recibir un reconocimiento. (Pág. 137)

Jesús nos dio el máximo ejemplo de servicio, cuando lavó los pies de sus discípulos, y nos da el mandato…”Así como yo lo he hecho vosotros también hagáis”. (San Juan 13:14-15).  Por eso es importante practicar el servicio porque Jesús lo hizo y Él es nuestro máximo ejemplo de conducta. Es el modelo por excelencia.  Jesús lavó los pies de sus discípulos, despojándose de su manto y atándose la toalla, tomó agua en un lebrillo y empezó la tarea de refrescar esos pies polvorientos y cansados, los secó con esa toalla, ¡Que labor tan humillante! pero tan significativa; cubrió una necesidad y realizó un acto sublime. Es simbólico para nuestros tiempos, no es ahora una necesidad, el contexto es diferente, pero sigue habiendo gente cansada y polvorienta por el pecado que necesitan refrescarse en el río de agua viva (Cristo).

Jesús también dijo, si alguno quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. El servicio necesita una dosis de sacrificio y abnegación, morir al egocentrismo y al hedonismo, para pensar y hacer obras de servicio y amor para bendecir al prójimo y mostrar el amor de Dios de manera práctica y significativa.

Maneras de practicar esta disciplina: compartiendo la palabra, practicando la hospitalidad  abrigando al que tiene hambre y frío, practicando la cortesía sincera y honesta (interesándonos en el dolor ajeno, en sus penas y angustias); reconocer a los demás y afirmar sus valores personales, otro servicio es cuidar la imagen y reputación de los compañeros del camino. Oír atentamente a los demás. El amor por el prójimo inicia escuchándolos y entendiéndolos, llevar las cargas unos por otros, orando y buscando suplir sus necesidades (Santiago 2:8,  Gálatas 2:2) y por último menciona Foster, el servicio de compartir la palabra de Dios a quien necesita escuchar las buenas nuevas de salvación. Discipular en un acompañamiento para el nacimiento y crecimiento espiritual y desarrollo integral,

Celebremos a Cristo, siguiendo su ejemplo. Modelemos ese ejemplo a quienes ministramos.

Francois Fénelon dijo: “Feliz el alma que mediante un sincero renunciamiento de sí misma, se mantiene incesamente en las manos de su Creador, dispuesta a hacer todo lo que Él desea, que nunca de decirse un centenar de veces por día: Señor, ¿qué quieres que haga?”

¿Quién es Jesús?

Un amigo me preguntó la semana pasada: ¿Quién es Jesús? Esta pregunta es como la raíz de nuestra fe, ¿no es así? Aunque libros enteros se han escrito sobre la Cristología y la personalidad de Jesús, yo sabía que mi amigo quería un tipo diferente de respuesta. Así que aquí es lo que yo le envié:Jesús Crea

Bíblica y teológicamente, Jesús estaba en el principio antes de que hubiera nada. Jesús estaba con Dios allí, y él es Dios (Jn. 1:1-2). Sin Jesús nada se ha hecho, y todo lo que hizo fue hecho para él y su gloria (Jn. 1:4; Col. 1:16). Jesús es el pegamento que mantiene todo unido (Col. 1:17).

Jesús es el Dios-hombre. Ni la mitad de uno ni la mitad del otro. Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre (Col. 1:19). Eso significa que Jesús entra de lleno en nuestra realidad – nuestro infierno, de hecho – y en realidad tiene el poder y el amor para SALVARNOS DE ello por ESTAR CON nosotros allí mismo (Mt. 1:23). Jesús se ha movido – y todavía se mueve – en nuestro barrio (Jn. 1:14). Si quieres saber cómo es Dios, mira a Jesús (Jn. 1:18;. Col. 1:15).

En un ambiente donde se practican y se legitimaron muchas religiones, Pedro declaró correctamente: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16). Es decir, Jesús es el tan esperado que salvaría a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21). Jesús es el enviado de Dios, y unigénito de Dios (Jn. 3:16). Jesús está y siempre ha estado reconciliando al mundo consigo mismo; ¡nos corteja a su corazón (2 Cor. 5:19; Col. 1:20)! ¡No hay nadie más maravilloso que Jesús!

Pero hay más.

Jesús es la luz en medio de mi oscuridad.

Jesús es la puerta cuando no sé por dónde entrar.

Jesús es el pastor cuando necesito ayuda.

Jesús es agua viva cuando tengo sed.

Jesús es el pan cuando muero de hambre.

Jesús es el camino cuando estoy perdido, la verdad cuando todo parece relativo, y la vida cuando la muerte me envuelve.

¡Jesús es el Señor de todos y Señor mío!

Jesús murió en la cruz, pero resucitó de la tumba. ¡Y ahora su Espíritu está activo y se mueve en el mundo y su presencia misma vive en mí!

Jesús me tomó en sus brazos cuando era un niño y me nutría. Él es la cabeza del cuerpo – la Iglesia – que se ha formado de manera continua y me sigue formando.

Jesús cuidaMis padres se divorciaron cuando yo tenía 15 años de edad y Jesús era todo lo que tenía a quien recurrir. Se convirtió en mi mejor amigo.

En medio de mi egoísmo y orgullo, Jesús me corrigió cuando tenía 20 años de edad. Me di cuenta de que necesitaba todo de él y él necesitaba todo de mí. Jesús me santificó y purificó mi corazón para que luego pudiera hacer pleno uso de mí para sus propósitos.

Jesús curó mis heridas y cicatrices del divorcio de mis padres. Jesús me trajo una chica que me escuchó y fue muy paciente conmigo y Jesús me enseñó gradualmente a amar de nuevo. Jesús estaba presente en la ceremonia de la boda de mi esposa y yo, y ha estado en cada momento de nuestro matrimonio.

Cuando nuestro hijo de 7 meses de edad estaba muriendo de rotavirus, Jesús reunió a líderes de una iglesia en Guatemala, que apenas nos conocían a orar por él. Y él fue sanado.

Cuando nuestra niña necesitaba una cesárea de emergencia y Emily fue lanzada a la sala de operaciones, Jesús estaba allí, y todo salió bien.

Jesús nos llama a tierras lejanas y ha cumplido su misión en nosotros. El llamado de Jesús me ha llevado a 31 países diferentes para entrenar y equipar a los líderes, y levantar misioneros. ¡Sólo Jesús pudo haber soñado con eso!

¿Quién es Jesús?

Jesús es todas estas cosas para mí. Y puede ser todas estas cosas para ti si confías en Él.

¡No hay nadie más maravilloso que Jesús!

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