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¿Qué hacer con Paquito? – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior. 

2. Cuando ministremos a los adolescentes debemos poseer un Compromiso con el Carácter y la Consistencia.

Esto tiene que ver con las expectativas.

Estoy asombrado de escuchar en qué tan bajo concepto tienen algunos de mis amigos y colegas a nuestros adolescentes. “El mundo es diferente a como lo era veinte años atrás. ¿Cómo esperar que estos niños hagan algo que valga la pena y que dure?”. Algunos incluso han dicho que la santidad no es para los niños y adolescentes –¡no es posible para ellos con su inmadurez y por todo lo que el mundo les ofrece!

Permíteme sugerir algo radical aquí: Que el, “sean santos como yo soy santo”, ¡también es posible para nuestros adolescentes!.  Virtudes como la integridad, pureza y, sí, consistencia, son realmente realizables para un Ted de trece años o para una Kami de catorce. Es asombroso lo que los adolescentes pueden hacer cuando saben que otros dependen realmente de su carácter y consistencia. He visto a Manolo, un adolescente de 14 años de Guatemala llegar primero al ensayo del grupo de alabanza y ha empezado a liderar un estudio bíblico en su casa, aun cuando sus padres no quieren tener nada que ver con la iglesia.  He visto a David, que tiene también catorce y es de Costa Rica, pasar su primer año en el grupo de jóvenes haciendo garabatos con el papel que se desecha y ahora es el primero en terminar su curso discipulado y clases de los Artículos de Fe.

Es mejor poner altas expectativas y decepcionarnos de vez en cuando a tenerlas bajas y estar llorando constantemente por la mediocridad de nuestros jóvenes.

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3. Ministrar a los adolescentes requiere de un Compromiso con el ministerio cristiano.

En Latinoamérica, muy pocas iglesias tienen un pastor asalariado de tiempo completo, por no hablar de un pastor de jóvenes de cualquier tipo. Y más de los dos tercios de la población mexicana y centroamericana son menores de treinta. Imagina, ¡qué tipo de iglesia local crea esto!

En la mayoría de las iglesias de las que he sido parte en los últimos quince años, ha habido un buen número de adolescentes enseñando en la Escuela Dominical, sirviendo como ujieres dando la bienvenida a las personas que entran a la iglesia, tocando o cantando en el grupo de alabanza, etc.  En varias congregaciones, ¡me he asombrado de ver a jóvenes de doce o trece años a los que les permiten predicar! ¿Por qué es este el caso? Si vives en un vecindario donde hay niños y adolescentes, es mejor que tu iglesia se llene de jóvenes y niños y en tus equipos ministeriales debe haber niños y adolescentes.

Este fenómeno no solo está limitado a las paredes del templo.  Nuestro ministerio actual en Latinoamérica busca entrenar misioneros de este lugar para plantar iglesias y evangelizar. Parte de eso es proveerles de oportunidades para ser voluntarios en un corto tiempo donde puedan probar su llamado. ¿Entonces qué pasa cuando los adolescentes – aún cuando las políticas dicen que ellos no pueden ser misioneros voluntarios debido al seguro u otros problemas importantes- deciden que quieren plantar iglesias como parte de uno de esos equipos? Elisa (doce años) y otros adolescentes me han enseñado mucho acerca de su misión y pasión al tocar puertas y dormir en pisos en las colinas de las colonias rurales en México.

Incidentalmente, esto no puede ser explicado solo por la diferencia de culturas.  Podría hablar de Julie y Jeremy en los suburbios de USA, que como adolescentes tienen sus peculiaridades como cualquiera, pero sirvieron en nuestro concilio de jóvenes y quienes testificaban constantemente de su fe en la escuela.  Cuando la consistencia es esperada, las vidas pueden ser cambiadas desde Peoria a Panamá.

De alguna manera estoy un poco apenado al pensar en retrospectiva en mis días como pastor de jóvenes, cuando permitimos a los adolescentes tener su noche juvenil, donde ellos dirigieron el “gran servicio”. En realidad es una gran idea, por supuesto, es una fantástica manera para capacitarles en el ministerio. Pero, ¿quién dijo que los adolescentes deben ser relegados a los temas de las noches? ¿Qué dice esto cuando tenemos ministerios enteros para y por ellos, y ni siquiera les permitimos ministrar con nosotros en el día a día de la vida de la iglesia?

Como vieron, el nombre de este artículo es “¿Qué hacer con Paquito?” Si Paquito tiene trece años y constantemente actúa como si se hubiera tomado diez latas de Mountain Dew (un refresco americano), la pregunta es un dilema. Pero quizá la respuesta pueda ser hallada en un profundo compromiso con la comunidad, carácter, consistencia y ministerio cristiano.

Mientras termino este artículo, tengo que aclarar que mi intención aquí no ha sido criticar a alguien. Reflexionando en mi ministerio por más de veinte años, he sido criticado por mis propias deficiencias y errores. Ministrar a adolescentes es una aventura que requiere muchos hombres y mujeres llamados por Dios y que sean apasionados por amar y discipular a este grupo. Me quito el sombrero ante todos ustedes y considero un privilegio ministrar con ustedes y con ellos.

Llamados a Santidad – Parte 3 de 3

Esta semana hemos explorado las características de una vida santa como ha esbozado la Dra. Nina Gunter. Hemos reproducido la introducción y la primera parte del sermón “Llamados a Santidad.” Hoy terminamos este mensaje detallando las últimas cinco características de un pueblo santo.

6. Fe (vida) holística basada en el origen y preeminencia de Dios.

Él es la fuente de todo lo que somos, y Él es Señor de todo lo que hacemos. Las disciplinas están integradas.

Todo es permeado con la presencia de Dios…todo lo que somos 7 días a la semana, 24 horas al día, y en todo lo que hacemos.

Nuestras vidas no están divididas. Es Dios en nosotros—en todo: en la casa, trabajo u oficina, escuela, iglesia, viajes—vivir la realidad de la presencia constante de Dios.

La pregunta de Juan Wesley al principio de sus reuniones de clase era, “¿Cómo va esto con tu alma?” La fe holística influencia cada paso de la vida.

7. Corazones con propósito basados en el amor de Dios.

El amor de Dios—el incondicional, el amor santo de Dios—es la esencia. Es el corazón del mensaje de Dios.

Se trata de la teología del amor…el amor de Dios no está basado en una actuación. El amor de Dios no está basado en buenas obras, sino en el amor, la gracia y la misericordia de Dios mismo.

Somos quienes somos—hijos de Dios—porque somos llenos del amor de Dios. Este amor nos empodera a ser personas íntegras y auténticas. Dios habla en serio sobre amarle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esta es la esencia de la santidad.

Sean santos.

Sean mis testigos. Ser viene antes de hacer.

Sean el pueblo de Dios.

8. Liderazgo siervo basado en la mente de siervo de Cristo.

“Jesús se humilló a sí mismo.” Él se ciñó a sí mismo con la toalla del Servicio. Estaba interesado en la toalla—no en juguetes, títulos y baratijas.

Servimos a Dios en ministrar a las personas.

Nos despojamos de nuestros derechos en sumisión a la justicia de Dios.

Ilustración: Un pastor de la República Democrática del Congo caminó por días para llegar a la Asamblea y ser ordenado. Se le hicieron las preguntas tradicionales por el Superintendente General: ¿Predica la santidad? ¿Su gente entiende la santidad? ¿Cómo lo sabe? Su respuesta: “Cuando los problemas vienen, nos unimos. Identificamos el problema, y así juntos en amor buscamos la solución.”

Un pueblo santo se despoja de sí mismo para servir a los propósitos de Dios.

9. Trabajo significativo basado en el llamado de Dios.

El significado de nuestra trabajo no es visto a través de los resultados—aunque son importantes. No—el significado de nuestro trabajo se basa en el llamado de Dios.

Creemos en un ministerio por el llamado de Dios.

¿Escuchaste “La Voz”?

Es el corazón de Dios. Detrás de la voz hay una persona. Ese es Dios.

¿Dónde está el valor en lo que hacemos? No el dinero…no los beneficios. Pero hay alguien que nos llama, quien da significado y propósito a nuestro trabajo.

El que nos llama no nos deja ni nos abandona. Cuando las nubes están bajas, las noches son largas, y los deberes son muchos—El que nos llama está ahí dándole significado a todo lo que hacemos. Salmo 46:10.

No hay lugar abandonado por Dios.

10. El ser restaurado basado en la imagen de Dios.

Un sentido de ser quebrantado lleva a la gente a buscar la plenitud para ser restaurado.

La salvación es la restauración de la imagen de Dios en nosotros.

“Humpty Dumpty en una pared se sentó,

Humpty Dumpty de ahí arriba se cayó.

Todos los caballos del Rey y todos los hombres del Rey

No pudieron poner a Humpty entero otra vez.”

Pero Dios puede hacer plena a la gente otra vez.

Nosotros los nazarenos creemos que nadie está tan perdido que no pueda ser encontrado—nadie tan malo que no pueda ser redimido—nadie tan lejos que no pueda regresar.

Si estás convencido que tienes un tesoro, es fácil recomendarlo a otros.

En cada persona, está la imagen cubierta de Dios.

La santidad nunca será una teología anticuada porque la naturaleza humana no ha cambiado. La santidad se trata de la naturaleza de Dios transformando nuestra naturaleza para que sea como la naturaleza de Él.

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Por lo tanto, podemos predicar un mensaje de esperanza y santidad. El mensaje de santidad es un mensaje de esperanza.

¡Podemos ser liberados del poder del pecado! Podemos ser purificados, santificados totalmente, empoderados con la llenura del Espíritu Santo, restaurados en la imagen de Dios.

Hay momentos de crisis en esto. Y hay un proceso en esto.

Dios puede liberarnos de cualquier cosa que hay en nuestra vida contraria a la naturaleza de Dios y que nos esclaviza.

Conclusión:

Juan Wesley: “No tengo miedo que la gente llamada metodista deje de existir en Europa de América. Temo que existan solo como una secta muerta, teniendo la forma de religión sin poder. Y esto indudablemente será el caso a menos que se mantengan firmes en la doctrina, el espíritu y la disciplina que los afirmó la primera vez.”

Nazarenos, ¿cuál es nuestra doctrina, espíritu y disciplina básicos? Es la misma que Juan Wesley definió para los metodistas—la experiencia y el crecimiento en santidad de corazón y vida en los nazarenos.

El gran cumplido pagado a ustedes como distritos, iglesias, oficinas o escuelas: un Dios santo camina entre un pueblo santo en este lugar.

¿El movimiento de santidad está vivo en su distrito? ¿En el Centro Global de Ministerios? ¿Su iglesia? ¿Su escuela? ¿Su casa?

Está en tus manos.

Llamados a Santidad – Parte 2 de 3

En la entrada anterior del blog, compartí la introducción de un mensaje de santidad memorable por la Dra. Nina Gunter. Hoy y en la última entrega de la semana, compartiré el resto de su sermón.

En las 11 páginas del Estatuto Histórico de nuestro Manual, las palabras santidad y santificación son referenciadas más de 70 veces.

La Santidad es nuestro llamado.

La Santidad es nuestro ímpetu.

La Santidad es nuestra pasión.

La Santidad es nuestro fuego.

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  • Las personas hacen preguntas sobre santidad.
  • Las principales denominaciones quieren saber más sobre el movimiento de santidad.
  • La iglesia católica romana está haciendo preguntas. De hecho, ellos enviaron un representante a la reunión del Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad.
  • Los jóvenes se sienten atraídos hacia la fuerza integral del mensaje de santidad.

La Junta de Superintendentes Generales con superintendentes generales y obispos de la tradición wesleyana participaron, a través de representación de la Junta, en un consorcio para definir el movimiento de santidad.

El coordinador, Kevin Mannoia, antiguo obispo de la Iglesia Metodista Libre y actualmente capellán graduado de la Universidad de Azusa Pacífico, publicó 10 frases (las primeras cinco las compartiré aquí, las últimas cinco al finalizar la semana) que son elementos descriptivos de características del movimiento de santidad.

  1. Carácter transformado basado, mayormente, en la alteridad de Dios.

Nosotros también seremos “otro.”

Hemos recibido el mandato: “No se conformen a este mundo.”

  • Jesús oró por sus seguidores, “Ellos no son de este mundo, así como yo no soy del mundo.”
  • Como creyentes, estamos “apartados.”
  • Jesús se dio a sí mismo por nosotros y purificó para sí mismo “un pueblo elegido” o “un pueblo especial totalmente comprometido a hacer buenas acciones.” Tito 2:14
  • Esto no significa que somos extremistas—si así fuera, tendemos a ser sectarios. Sino que somosun pueblo especial.
  • La comunidad alrededor entonces verá a los seguidores de Cristo como personas diferentes con valores piadosos, principios cristianos, ciudadanos íntegros.
  • A través de los años, alrededor del mundo, la Iglesia del Nazareno ha ido a donde no somos deseados, nos hemos quedado, hemos vivido como Cristo hasta que la comunidad ha dicho, “No se vayan. No podríamos lograrlo sin ustedes.”
  1. Compromiso responsable basado en la encarnación de Dios.

Dios no estuvo satisfecho siendo “otro,” sino que tomó la iniciativa de vivir con y en nosotros.

Como resultado nosotros tomamos la iniciativa para comprometernos con aquello que está quebrantado entre nosotros. Esta es la Missio Dei que deriva de la naturaleza de Dios.

Un compromiso social y misional—expresiones encarnacionales de santidad personal y social.

Esto incluye ministerio—hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones. No puedes separar santidad y misiones.

Este compromiso misional está aquí—allá—en todas partes—e incluye el ministerio entre los pobres, los marginados y excluidos. Nos compromete a compensar la injusticia. Ahora nos unimos con Dios en sus propósitos. Este es el optimismo de la gracia. La gracia trae la plenitud a partir del caos.

La Missio Dei (La Misión de Dios) es comprendida de una mejor manera en el idioma del Reino. Vivir el Reino abraza a Dios en adoración en medio de contextos transnacionales, multilingües, multiculturales y transgeneracionales.

  1. Relaciones saludables basadas en la naturaleza trina de Dios.

Relaciones basadas en el modelo recíproco del Reino.

  • Sumisión voluntaria
  • Unidad a partir de la diversidad

No hay unidad hasta que primero haya diversidad. Si no hay unidad, no hay poder.

  • Tenemos desacuerdos, pero no nos destruimos.

Fue dicho de la iglesia en el Nuevo Testamento, “Miren cuánto se aman unos a otros.” Esto es, “Miren cómo se relacionan, se aceptan y se incluyen unos a otros.”

Las relaciones saludables son una característica de un pueblo santo—una iglesia santa.

El Espíritu Santo es el gran unificador. La prueba del Espíritu son sus obras de amor. Juan Wesley habló de un “amor puro hacia Dios y los hombres.” Dios santifica a todos juntos.

  1. Decisiones sabias basadas en la libre elección de Dios de impartir el libre albedrío.

Dios nos ha dado la gracia de tener libertad para elegir.

La determinación no tiene sentido.

La sabiduría viene de la presencia de Cristo en nosotros.

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5

Dios nos da libertad para usar la sabiduría que Él nos da.

  1. Pensamiento curioso basado en lo impresionante que es Dios.

En su creatividad Dios nos hizo a su imagen. Él desató su creatividad en nosotros. Dios no es un micro-administrador. Él es el Creador y Él la entrega a la humanidad. Dios dijo, “Ve y señorea sobre la tierra. Cuida de mi creación.”

Este pensamiento curioso se relaciona a nuestra filosofía de artes liberales. Buscamos a Dios en todas las disciplinas…con todas las aventuras…todos los grandes descubrimientos. Nos volvemos aprendices de por vida de la verdad de Dios…de su mundo…su gente.

Por lo tanto, la iglesia abraza el aprendizaje—artes liberales—en la educación.

J.B. Champan dijo, “Necesitamos construir escuelas o morir como iglesia. “Necesitamos ser espiritualmente rectos, intelectualmente correctos y académicamente fuertes.” En un movimiento de santidad, hay pensamiento curioso y crítico, basado en lo impresionante que es Dios.

***El resto de este sermón será publicado más adelante en esta semana.

Llamados a Santidad – Parte 1 de 3

Hace varios años, tuve el privilegio de traducir para la Dra. Nina Gunter en la Cumbre de Santidad celebrada en San José, Costa Rica. Su mensaje, así como muchos otros de sus mensajes, tenía que ver con santidad. Mientras reflexionaba nuevamente sobre sus palabras hace algunos días, decidí reproducir su sermón esta semana, con el permiso de ella. La siguiente es la introducción de su maravilloso sermón.

Llamados a Santidad
1 Pedro 1:13-16

Por Nina Gunter

Una reunión de académicos y líderes wesleyanos exploró la misión de las iglesias del movimiento de santidad. Este Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad hizo serias preguntas, tales como, “¿Es relevante el concepto de santidad para los cristianos del siglo XXI o es una reliquia del pasado?”

Ofrezco estas conclusiones para la Iglesia del Nazareno:

  1. La Iglesia del Nazareno inequívocamente insiste que la santidad no solo es relevante sino esencial en el mundo posmoderno.
  2. Los nazarenos están hambrientos de un mensaje coherente y que sea convincente.
  3. Los nazarenos tienen una oportunidad, como nunca antes, de abrazar las realidades emergentes de esta doctrina de santidad y volverse catalizadores de una renovación y crecimiento espiritual en la iglesia cristiana a través del extraordinario poder del Espíritu Santo.
  4. Si los nazarenos invirtieran más esfuerzo en predicar y enseñar la santidad con convicción y claridad, y dando testimonio a la vida llena del Espíritu, habría una victoria y un crecimiento sin precedentes en nuestras iglesias.

Ilustración: Un pequeño niño travieso atrapa un ave y piensa que tendrá un poco de diversión con un viejo y sabio hombre que era ciego. El niño sostuvo el ave en sus manos, se acercó hacia el anciano y dijo, “Señor—si usted es tan sabio—dígame. ¿El ave en mis manos está viva o muerta?”

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El hombre anciano pensó para sí mismo, “Si digo que está viva, el niño va a aplastar al ave hasta que muera. Si digo que está muerta, el niño volteará y soltará al ave.”

Así que el sabio anciano contestó, “Está en tus manos.”

Yo les pregunto líderes en la Iglesia del Nazareno, ¿la doctrina y experiencia de la santidad continuará siendo el bendito mensaje, misión y estilo de vida de las personas que llamadas nazarenos? ¿O la santidad se volverá una parte de nuestra historia, que es bonita, interesante, pero anticuada?

Un Discipulado Cristocéntrico

Hace pocos meses, el Dr. Rubén Fernández publicó en el sitio web de recursos teológicos: Didache un ensayo sobre el discipulando dentro del contexto de la Región Mesoamérica.  Lo considero una reprensión audaz y perspicaz de nuestro liderazgo y metodología actual (me incluyo en tal distinción). Abajo he provisto un extracto de ese artículo que espero que encuentren retador.  El documento completo se puede descargar aquí.

Necesitamos un mayor compromiso con la vida de santidad. Como discípulos de Cristo necesitamos luchar contra los deseos de la carne que quieren imponerse a los del Espíritu. Deseos que nos llevan a acomodarnos, a evitar situaciones o confrontaciones que puedan causarnos daño, a creer que tenemos derecho a “disfrutar la vida” haciendo la vista gorda al pecado y el sufrimiento que nos rodea.

Tenemos que practicar un discipulado bíblico y cristocéntrico que movilice a la iglesia a servir al mundo.

Hoy, para muchos cristianos (tanto católico romanos como evangélicos), la cruz es simplemente un elemento que forma parte de su vestimenta o una suerte de amuleto protector de su casa o vehículo. Jesús murió por nuestros pecados. Eso es cierto. Pero también es igualmente cierto que Jesús murió por confrontar a la corrupción del poder. El ministerio de Jesús era realmente transformador, contracultura y revolucionario y por lo tanto, altamente peligroso.

Un discipulado bíblico y cristocéntrico debería sacudir a la iglesia de su estado de comodidad y sacarla de su “cielo espiritual” para llevarla a servir a la gente transformando sus comunidades.

Los jóvenes están esperando una iglesia militante, disconforme, reaccionante. Estamos perdiendo a las nuevas generaciones que rechazan a una iglesia interesada en mantener las cosas como están.

¿Qué tanto le enseñamos a la gente lo que significaría tomar la cruz hoy? Ser radicales implicará denunciar la violencia, defender al atacado injustamente, ponerse del lado de los más débiles, los niños, los adultos mayores, los desprotegidos, etc.

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¿Cuál es el precio que una persona paga por eso? No va a tener más dinero, ni ganarse amigos. Al contrario. Probablemente estará “en la mira” de las maras centroamericanas, los carteles de droga o de la trata de personas en México, la policía corrupta, los jueces comprados o los políticos inescrupulosos en casi todas partes. Poniéndonos en el lugar de aquellos hermanos y hermanas que han sido victimados y otros que viven bajo amenaza hacia sus familias, sería difícil creer que nuestra “voz profética” pudiera lidiar con eso.

Juan Wesley decía “el mundo es mi parroquia”.  ¿Cómo podemos movilizar a cada nazareno y nazarena, para que lleve con dignidad su cruz, para que responda a su llamado personal y se involucre activamente en la transformación de ese lugar del mundo donde Dios le envía a servir?

Mi observación en Mesoamérica es que el liderazgo de la iglesia evangélica en términos generales es de modalidad conformista. Lo que hacemos bien es preservar el estatus quo. No desarrollamos un verdadero discipulado en el camino de la cruz. No hacemos liderazgo transformacional real, como el de Jesús; solo ponemos vendas en las heridas (y no es que eso esté mal, pero ¿será suficiente?). Hay algunos de los países de nuestra región como por ejemplo en Centroamérica, en donde el porcentaje de evangélicos es alto y creciente, pero con un minúsculo impacto en el cambio de la sociedad.

El arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado a sangre fría en plena misa en 1980, dijo en una homilía un año antes de su muerte: “Una predicación que no señala el pecado no es una predicación del evangelio… Cuando la Iglesia oye el llanto del oprimido no puede sino denunciar las estructuras sociales que alimentan y perpetúan la miseria de la cual proviene el grito.”

¿Cómo vemos los nazarenos el involucramiento de los miembros de nuestra iglesia en carreras políticas? ¿Qué mensaje estamos comunicando a nuestros miembros acerca del valor de invertir la vida en profesiones relacionadas al servicio y la administración pública?

¿Cómo podemos cambiar el paradigma existente todavía en muchas iglesias de que la única manera de servir a Dios es por medio de la profesión pastoral o el liderazgo intraeclesial?

¿Cómo podemos cambiar de ser formadores de líderes eclesiales a ser formadores de líderes para nuestro contexto y realidad actual?

***Dr. Rubén Fernández es Rector del Seminario Nazareno de las Américas (SENDAS) en San José, Costa Rica.

Celebrando Pentecostés

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El domingo pasado como Iglesia Cristiana celebramos el día del Pentecostés. Pero, ¿qué es el Pentecostés y por qué es tan importante para la Iglesia? En el enlace a continuación el Dr. Rubén E. Fernández, Rector del Seminario Nazareno de las Américas, y Coordinador Regional de Educación y Desarrollo Pastoral para Mesoamérica, nos lo explica a través de un video:

 

 

¿Cuál es el Legado de Lutero?

Todo este mes hemos estado celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante. Mañana se cumplirán 500 años del día en que Martín Lutero desencadenó la Reforma al publicar sus noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del Castillo en Wittenberg, Alemania. Muchos de nosotros lo conocemos por ese acto épico. Sin embargo, ¿cuál es el legado perdurable de la vida y ministerio de Lutero cinco siglos después? El Dr. Stephen Nichols observa, por lo menos, cinco puntos principales del legado de Lutero:

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  1. Las solas. Cuando recordamos a Lutero, no podemos olvidar estos postulados fundamentales de su teología. Encontramos la sola Scriptura, la doctrina que dice que solo la Escritura tiene la autoridad final, y esa Escritura nos guía y gobierna. Después está sola gratia, sola fide, y solus Christus, en la cual aprendemos que la salvación, ciertamente, es solo por la gracia, solamente a través de la fe, y solo en Cristo. Finalmente, Lutero enseña acerca de soli Deo gloria, que todo es solamente para la gloria de Dios.
  2. Reforma de la práctica de la iglesia. Aunque hablamos sobre su reforma a la teología, debemos reconocer la reforma de Lutero a la “metodología” de la iglesia. Imaginen llegar al culto, sintiendo el deseo que brota dentro de ti de cantar alabanzas a Dios. Pero no puedes—no tienes himnos en tu idioma, y no hay cantos congregacionales en el servicio. Antes de Lutero, esta era la norma. Así que, cuando te levantas y cantas un himno, uniendo tu voz a otras voces en la congregación para alabar a Dios, puedes agradecer a Martín Lutero por restituir el canto congregacional y los himnos en la vida de la iglesia.
  3. Predicación. Antes de Lutero, el servicio consistía mayormente en la Misa, esto es, la Santa Cena. Ocasionalmente, había una homilía durante Adviento o Cuaresma, pero predicar de la Palabra no tenía una importancia central. Lutero introdujo el sermón semanal, donde el pastor estudia la Palabra de Dios y luego trae esa enseñanza al pueblo de Dios para que ellos puedan ser alimentados y puedan crecer como cristianos. Suena familiar, ¿verdad? Pero lo que hoy es ampliamente aceptado como obvio, no era así hace 500 años.
  4. Familia. Antes de la Reforma, no había una visión elevada de la familia dentro de la iglesia, Lutero ayudó a rescatar el matrimonio y la familia, además, ayudó a traer a ambos, el matrimonio y la familia, a una posición prominente. A través de su propia familia, su relación con su esposa, Katie, y sus hijos, él ejemplificó cómo debería verse una familia cristiana.
  5. Vocación. Lutero tuvo, lo que llamaríamos, una “teología elevada” de la vocación. Él creyó que, ya sea que tengas un puesto alto en la iglesia o, que tengas el trabajo servil más bajo, cualquier tipo de trabajo puede ser visto como un llamado. Antes de Lutero, solo los monjes, las monjas y los sacerdotes eran quienes tenían un llamado; todos los demás simplemente trabajaban en labores aparentemente “impías” o “profanas.” Lutero nos ayudó a darnos cuenta que, todo lo que hacemos puede ser para la gloria de Dios, mientras le servimos por medio de nuestras vocaciones.

Estos son cinco puntos del legado de Lutero que Nichols resalta. Sin embargo, él dice que realmente hay un punto verdadero, fundamental, y subyacente al legado de Lutero, y es el que se refiere a la Palabra de Dios. Él dice, “Hay una estatua en Eisenach de Lutero sosteniendo una Biblia y apuntando hacia ella. Lutero hubiera preferido que la estatua fuera de la Biblia sosteniendo a Lutero, apuntándole a él, para que prestáramos atención a la Palabra de Dios. Ese es el legado de Lutero porque, la Palabra de Dios, es la que permanece para siempre.”

 

Lutero y la Biblia

De 5 Minutos en la Historia de la Iglesia por el Dr. Stephen Nichols

En cuanto a la Reforma, uno de los temas de discusión más importante es Martín Lutero y la Escritura. Hay varias cosas que podemos decir acerca de este tema, pero veamos solo algunas.

La primera es la autoridad de la Escritura. Vemos esto con Lutero en el Debate de Leipzig en 1519. Uno de los monumentos a Lutero, en Eisleben, de un lado tiene un grabado de un oficial católico con aspecto enojado. Ese oficial con aspecto de enojo es Johann Eck. En el otro lado de Eck está Lutero, y Eck está sosteniendo en su mano documentos enrollados, mientras Lutero está sosteniendo un libro—la Biblia—y esto dice todo. Eck en Leipzig impugnó las enseñanzas de los concilios, las enseñanzas de la iglesia, y esos documentos enrollados lo representan. Él vino a Lutero y a los reformadores de Wittenberg, desde el contexto de la iglesia y la autoridad de la iglesia. Y Lutero dijo a Eck, “Tengo una autoridad que es mayor que la tuya,” y, por supuesto, esto asombró a Eck y él dijo, “Nómbralos.” Lutero dijo, “Pablo, Pedro y Juan.”

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Lutero impugnó directamente a la autoridad de la Escritura en Leipzig y, por supuesto, hizo lo mismo en Worms. Entonces, en Worms dijo, “Mi consciencia está cautiva a la Palabra de Dios.” Cuando él dijo, “Aquí estoy,” se refería a estar en la Escritura y mantenerse firme en el fundamento de la Escritura. Y, debido a que la Escritura es autoritaria, debemos leerla y debemos estudiarla.

Entre las muchas cosas que Lutero dijo acerca de la Biblia, él ofreció mucha asesoría sobre cómo leerla y estudiarla. Un texto en particular, que nos ayuda, es un prefacio de una colección de sus escritos en alemán. Él provee tres pasos para leer y estudiar la Biblia. El primero paso es oratio, u “oración.” Los Salmos, especialmente, son de ayuda en este punto. Lutero estaba muy familiarizado con los Salmos. Como un monje, él estaba en los Salmos siete veces en el día. Ellos tomaron el Salmo 119:164 muy literal: “Siete veces al día te alabaré,” dice el texto. Así que Lutero y sus compañeros monjes tomaban siete periodos de su día para pasarlos en los Salmos.

Lutero amaba los Salmos. Algunos sostenían que Lutero tenía el Salterio memorizado. Este fue un libro en el que él vivía, y fue un libro que le enseñó, no solo que debía aprender la Escritura, pero que también debía orar la Escritura. Por lo que, los Salmos pueden ser de gran ayuda mientras pensamos en la Escritura y buscamos acercarnos a ella en oración.

El segundo paso es meditatio. Lutero dice que la tentación es continuar, darse prisa, simplemente leer el texto. Lutero nos advierte, nos aconseja, nos anima a hacer simplemente una pausa, a meditar en la Palabra de Dios. De nuevo, los Salmos son de gran ayuda aquí porque frecuentemente los salmistas nos llaman a meditar en la Palabra de Dios.

El tercer paso en estudiar la Biblia es tentatio, o “lucha.” Así como Jacob luchó con el ángel, nosotros luchamos y batallamos con la Escritura. La lucha, dice Lutero, viene de nuestra incredulidad, nuestra duda, nuestra obstinación; finalmente de nuestro pecado, y la Palabra de Dios lo confronta por completo.

Ese es Lutero y la Escritura, la autoridad de la Escritura, cómo leer, estudiar, trabajar e incluso amar la Palabra que Dios nos ha dado.

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