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Gozosos

Muchos lectores de nuestro blog saben que en este momento mi familia y yo estamos en Rusia por la Copa Mundial. Ayer asistimos al partido Francia vs Dinamarca, que fue genial. Curiosamente, el Dr. Eugénio Duarte, uno de nuestros Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno, escribió acerca de Dinamarca y su positividad. Puedo confirmar desde mi limitada experiencia con aficionados de Dinamarca que ciertamente son un país feliz. Espero que disfrutes este artículo sobre Dinamarca, pero mayormente enfocado en el gozo que Cristo da a cada creyente.

Escrito por Eugénio R. Duarte

Copenhague, Dinamarca, es uno de los lugares más bonitos que he visitado. Mi única estancia en la ciudad fue corta, pero pude pasar un par de horas en un tour que me introdujo a su vida histórica, cultural, económica, política, industrial y social. Una de las cosas que escuché, y tuve que considerar, fue esta declaración de uno de los guías de turistas: “Dinamarca fue calificada como el país más feliz del mundo.” 

En el momento en que hice mi primera compra y vi la cuenta, decidí que con tan alto costo de vida, la gente debe necesitar un ingreso considerable para mantenerse feliz. Pero un rápido recuerdo de lo mismo que el guía de turistas había dicho acerca del alto valor que para ellos tiene la comunidad y la mutua rendición de cuentas – especialmente en lo que se refiere a la vida familiar – me llevó a pensar otra vez.

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Cuando aprendemos a apreciarnos el uno al otro, y la contribución que cada uno puede hacer sin restricciones para el bien común, desaparece nuestra tendencia humana a quejarnos sobre cualquier sufrimiento o dificultad.

Ciertamente nos asombramos por lo que algunas doctrinas sociales pueden hacer utilizando el espíritu de tolerancia y responsabilidad. Ellas pueden generar e incluso mantener cierto grado de alegría.

Sin embargo, necesitamos más que alegría. Nuestras vidas son diseñadas para ser llenas de gozo, y el gozo es más constante, confiable, duradero, estable y fructífero. El gozo está enraizado en “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” y “guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). 

La alegría y el gozo, ambos residen en nuestros corazones y mentes, pero la alegría está en una relación que depende de cosas, condiciones, promesas y resultados temporales, mientras que el gozo se establece sobre valores eternos. Cuando la propiedad de nuestros corazones y mentes está en las manos de Jesús, nuestra parte en mantener el gozo es la confianza y fe.

La Biblia dice, “y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5). Dios nos empodera para estar gozosos no solo con base en un acuerdo o arreglo temporal. Su Espíritu Santo completa fielmente la misión de derramar – no a cuenta gotas – su amor en nuestros corazones; el amor que origina, alimenta, y hace crecer un gozo real en nosotros.

Es Jesús, el vino, que produce fruto; y nosotros, las ramas, llevamos el fruto, incluyendo el fruto del gozo.” Billy Graham 

Una Pérdida para toda la Familia Global: Declaración de la JSG Sobre la Tragedia en Cuba

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La Junta de Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno, extiende su amor sincero, sus fervientes oraciones y sus más profundas condolencias a las familias de todos los afectados por el accidente aéreo del viernes 18 de mayo en La Habana, Cuba.

Fue con corazones entristecidos ​​que nos enteramos que 10 parejas pastorales nazarenas se encontraban entre las más de 100 personas que perdieron la vida en esta tragedia, justo después de culminar su participación en una conferencia nacional de la Iglesia del Nazareno de Cuba.

“Sharon y yo tuvimos el privilegio de estar en la Asamblea del Distrito Este de Cuba en enero”, expresó David W. Graves, Superintendente General en jurisdicción de la Región de Mesoamérica. “Nos conmovió su amor y pasión por Jesús y por la Iglesia del Nazareno. Nuestros corazones se encuentran entristecidos ​​por las familias, las iglesias y el distrito, y nuestra familia global siente esta pérdida de una manera muy personal”.

Nos consuela el informe del Reverendo López, Presidente de la Iglesia del Nazareno en Cuba, quien dijo que las parejas estaban cantando, orando y testificando mientras se dirigían al aeropuerto. La promesa de la resurrección nos da la convicción de que nos reuniremos juntamente para alabar y adorar a Dios.

Lamentamos junto a aquellos que perdieron a sus seres queridos. También nos unimos en el duelo con el  Director Regional Rev. Carlos Sáenz, Rev. Leonel López, y el Superintendente del Distrito Este Rev. Luis Batista durante este tiempo. Que el Señor cuide a los hijos de estas madres y padres, rodeándolos con su paz y amor omnipresente que sobrepasa todo entendimiento.

A los nazarenos de todo el mundo, continúen acompañándonos en oración por todos los afectados de esta trágica pérdida. Asumimos el mandato de Cristo de consolar al afligido y de cuidar a las viudas y a los huérfanos.

A los nazarenos de Cuba, las iglesias del Distrito Este y a todos los que sufren hoy en esa nación, les amamos. Ustedes son verdaderamente nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Estamos de luto con ustedes, compartimos su dolor, oramos por ustedes y continuaremos levantándoles en oración en los días, meses y años venideros.

Nuestra oración es que la paz de Dios guarde sus corazones y mentes (Filipenses 4:7). Les invitamos a que se aferren a la realidad de que Dios, el “Señor fortalece a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con paz” (Salmos 29:11). Nuestra oración es que la paz de Cristo esté con el pueblo de Cuba durante este momento de angustia y dolor.

Estamos agradecidos y recordamos las vidas consagradas de:

  • Mirza Rodríguez Rondón y Juan Luis Vega Velázquez.
  • Luis Manuel Rojas Pérez y Maricela Peña.
  • Norma Suárez Niles y Jesús Manuel García Oberto.
  • María Virgen Filandez Rojas y Rafael Vega Velázquez.
  • Ronni Alain Pupo Pupo y Yurisel Milagros Miranda Mulet (presidenta de distrito de Misiones Nazarenas Internacionales)
  • Eloy Ortiz Abad y Elva María Mosqueda Legrá.
  • Juan Carlos Nogueras Leyva y Noelbis Hernández Guerrero.
  • Gelover Martín Pérez Avalo y Yoneisi Cordovez Rodríguez (pastora y tesorera de distrito).
  • Manuel David Aguilar Saavedra y María Salomé Sánchez Arévalo (secretaria de distrito).
  • Grisell Filandes Clark y Lorenzo Boch Bring.

Este artículo fue publicado originalmente en: nazarene.org

Absolutamente Nada

“Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios,[a] ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios” (Romanos 8:38 NTV).

Debe haber algo en tu mente–un pecado, una mala decisión, el rechazo de alguien, o una prueba en particular–es algo que te hace sentir como si el Padre no te amara o no te pudiera amar. Sin embargo, una vez que crees en Jesús como tu Señor y Salvador, NADA puede separarte de su amor. Ni la gente. Ni las circunstancias. Ni los ángeles, ni los demonios, ni todo el ejército del enemigo. ABSOLUTAMENTE NADA, mis amigos.

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El Salmo 34:18 es claro, “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.” Así que, cuando te sientes indigno o derrotado, es cuando el Padre está más cerca, empujándote tiernamente para que regreses a Él.

El movimiento más peligroso que puedes hacer es resistir su amor. Así que busca su rostro hoy. Confiesa tus fallas. Pídele que te enseñe. Agradécele por invitarte a volver. Luego alaba su santo nombre y ámalo con todo tu corazón. Disfruta siempre de su amor en su presencia.

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

Ajustar las Velas

Por Raphael Rosado

Recuerdo una ocasión en que veníamos de regreso de un retiro de jóvenes en el área montañosa de mi país.  Al entrar a uno de los pueblos que están en el trayecto nos percatamos que el tráfico estaba totalmente congestionado y no se movía. De todos los días en que podíamos pasar por ese pequeño lugar, se nos había antojado hacerlo el día en que se corría el maratón del pueblo.  La carretera que habíamos seleccionado estaría cerrada por varias horas.

Nos empezamos a asustar cuando vimos que las personas se estaban bajando de los vehículos y sacando comida y sillas (cómo terminamos saliendo de allí es una aventura que contaré otro día). Cuatro personas íbamos en ese viaje. El primero se quejó: “Qué suerte la nuestra.” El segundo más optimista dijo: “Quizás abran pronto.” Sólo al tercero se le ocurrió decir: “Tal vez haya otra ruta.”  La pregunta que debes estar haciéndote es: ¿Qué rayos hacía yo? Pues yo me reía recordando una cita famosa que ilustraba muy bien nuestra situación, va algo así: “Los pesimistas se quejan del viento, los optimistas esperan que cambie, los realistas ajustan las velas.”

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Ante una situación difícil, ni quejarse, ni sentarse a esperar, ni mis disquisiciones filosóficas sobre nuestra situación fueron algo útiles. Sólo el que intentó adaptarse a la situación y buscar una ruta alterna nos ayudó a llegar a nuestros hogares.

Dios es especialista en ajustar las velas, sobre todo cuando se trata del ser humano. Cuando el hombre pecó en el Edén, el plan de Dios fue trastocado, pero Dios no se quejó. Tampoco se sentó a esperar. Dios encontró una ruta alterna hacia nuestro corazón. Dios nos habló a través de los patriarcas, la ley, los profetas y, finalmente, cuando la humanidad se negó a escuchar, Dios nos habló a través de su propio Hijo, Jesús.

Todo ajuste es pequeño para Dios cuando se trata de su amor por ti. No hay nada que él no haría para llegar a tu corazón.

Recuerda durante Semana Santa que no existe un ajuste de velas más grande que el que ocurrió en el Calvario. Si Dios mismo estuvo dispuesto a ajustar las velas porque te amó, ¡cuánto más nosotros debemos esforzarnos por ajustar nuestros planes para acomodar a los demás! Amar al prójimo significa dejar de quejarnos por las cosas que la gente hace mal.  También significa dejar de esperar que ellos cambien para acomodarnos.  Tal vez, amar al prójimo significa que soy yo quien tengo que ajustar las velas para llegar a su corazón y alcanzarlos con el amor de Dios.

Después de todo, eso precisamente fue lo que Jesús hizo por mí en el Calvario.

Cuatro Citas de Billy Graham que se Quedaron en mi Mente

Por Scott Armstrong

Desde hace tres semanas cuando murió Billy Graham a la edad de 99, he estado reflexionando sobre su vida y legado. Cuatro de sus citas se han quedado conmigo y me gustaría compartirlas contigo aquí:

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  1. “Ser un cristiano es más que una conversión instantánea – es un proceso diario por medio del cual creces para ser más y más como Cristo.”

Casi cualquier estudioso categorizaría al Rev. Graham como un teólogo y predicador “Reformado,” así que algunos de nosotros como wesleyanos estaríamos sorprendidos de saber que él predicaba y escribía con frecuencia sobre santificación. A pesar de que su comprensión sobre la entera santificación es corta en comparación a cómo la definió Juan Wesley; Graham sabía que las multitudes de nuevos creyentes que se acercaban a sus avivamientos necesitaban continuar en el camino de santidad para ser “hechos justos.” ¿Cómo tendría lugar esta “santificación progresiva”? Graham constantemente se refería a una doble práctica, permanecer en Cristo y obedecer su Palabra.

En su libro, El Espíritu Santo, Graham bellamente lo describe de esta forma, “Somos santificados en la medida en que somos poseídos por el Espíritu Santo. Nunca es una cuestión sobre cuánto poseemos tú y yo del Espíritu Santo, sino cuánto de nosotros tiene Él.”

  1. “Mucha gente está dispuesta a tener a Jesús como parte de sus vidas – mientras que no les cueste nada. Ellos incluso profesan la fe en Jesús y se unen a una iglesia. Pero para ellos Jesús es casi como una póliza de seguro – algo que obtienen y luego olvidan hasta que mueren. ¿Qué te detiene de ser su discípulo?”

En una pequeña reflexión sobre Mateo 8:21-22, Billy Graham escribe esas palabras. Él sabía que Jesús era claro: absolutamente nada se debe interponer en el camino para ser su discípulo. En un eco al libro de Dietrich Bonhoeffer “El Costo del Discipulado,” él exhorta a cualquiera que use a Cristo y el Cristianismo como un bien: algo que nos hace sentir cómodos en nuestro destino eterno mientras no se demande nada de nosotros en nuestras vidas diarias. ¡No! El discipulado requiere disciplina, y, ciertamente, es mejor conocido por ser una cruz que cargamos a lo largo del camino hacia nuestra propia muerte.

  1. “El valor es contagioso. Cuando un hombre valiente asume una postura, las columnas de otros se refuerzan.

Curiosamente, esta puede ser su cita más famosa. Es citada en un sinnúmero de páginas web de “Citas Rápidas” y llegó a tener un amplio atractivo cuando apareció por primera vez en su artículo, “Un Tiempo para el Valor Moral,” en Reader’s Digest en julio de 1964. El Rev. Graham después admitiría que los tiempos habían cambiado drásticamente en las décadas desde que escribió esas palabras, pero esa necesidad de carácter seguía siendo la misma. De hecho, él siempre creyó que el problema de pecado y la esencia del evangelio permanecieron iguales, incluso cuando la cultura y los eventos actuales evolucionaron con una velocidad asombrosa. ¿Quién tendría el valor de vivir una vida íntegra y hablar la verdad en amor a este mundo herido? Su propia vida fue la respuesta a esa pregunta, incluso mientras nos invitaba a responderla – y a vivirla – de la misma manera.

  1. La forma más grande de alabanza es el sonido de los pies consagrados en busca de los perdidos e indefensos.

Finalicemos aquí, pues esta cita habla profundamente sobre misión y evangelismo. ¡Que el corazón y la vida de Billy Graham se multiplique miles de veces en un ejército actual de seguidores de Cristo que demuestren apasionadamente el amor de Dios a un mundo quebrantado!

Esperanza en el Naufragio

Por Ken Childress

“Llevábamos ya mucho tiempo sin comer, así que Pablo se puso en medio de todos y dijo: Señores, debían haber seguido mi consejo y no haber zarpado de Creta; así se habrían ahorrado este perjuicio y esta pérdida. Pero ahora los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; solo se perderá el barco. Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, y me dijo: ‘No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el emperador; y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.’ Así que ¡ánimo, señores! Confío en Dios que sucederá tal y como se me dijo. Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.” (Hechos 27:21-26)

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La respuesta de Pablo fue, “Debían haber seguido mi consejo…PERO.” Pablo estaba tan seguro de lo que había escuchado de parte de Dios, que estaba dispuesto a colocarse en la posición de recordarles lo que les había dicho. Pero él no insistió en eso. Al contrario, inmediatamente él les trajo esperanza. El mismo Dios que le habló del naufragio, era el mismo Dios que les prometió vida y seguridad. La Palabra es coherente en su mensaje – Dios es un Dios de esperanza. Incluso, Pablo les anima a comer en medio de la tormenta.

El siguiente punto es muy interesante para mí: “Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.” Tendemos a pensar que como Dios trae esperanza, todo será cómodo. En ningún lugar de su Palabra encontramos esta declaración. Encuentro promesas de provisión, consuelo, paz, salvación y perdón. Pero en ningún lugar encuentro que tal vez no terminemos en un naufragio. Dios les dijo a estos hombres, a través de Pablo, que ellos vivirían. También les digo que naufragarían.

Siempre he creído que hay un precio que pagar por ignorar la voluntad y dirección de Dios.

Cuando elegimos pecar contra nuestro cuerpo – naufragamos.

Cuando pecamos con nuestras finanzas – naufragamos.

Cuando pecamos en nuestras relaciones – naufragamos.

Hay un precio que pagar por desobedecer. Pero incluso en ese momento, hay ESPERANZA. Después de la tormenta, los marineros se dieron cuenta que todavía tenían vida y que tenían tierra firme a su alcance.

Dios nos da su dirección para nuestras vidas en su Palabra. Cuando ignoramos esas instrucciones, hay algunas cosas como: oscuridad, depresión, desesperanza. Pero incluso en la oscuridad, hay una luz. Y aunque nos encontremos en un naufragio, su amor es lo suficientemente grande para encontrarnos, salvar nuestras vidas y llevarnos a tierra firme. Una vez que estamos en tierra firme, Él nos provee sustento y la mano de otros que nos ayudan a recuperarnos.

Sí, con Dios aprendemos las lecciones de desobediencia y aprendemos que, no importa lo lejos que estemos, su amor incondicional es capaz de alcanzarnos y salvarnos.

 

No Eres el Favorito de Dios

Por Scott Armstrong

Jesús Vuelve a Casa con un Mensaje Aleccionador

Navidad es un tiempo donde muchos de nosotros volvemos a casa. Reímos con la familia y nos llenamos de comida buenísima. Las abuelitas aprietan nuestras mejillas y nos dicen lo muuuucho que hemos crecido, lo cual es incómodo cuando tienes 8 años, ¡imagínate cuando tienes 40!

Lucas 4 nos habla de un tiempo cuando Jesús regresó a Nazaret, donde había sido criado. El pequeño aprendiz de carpintero había crecido y ahora era un excelente predicador, y la gente estaba asombrada con su elocuencia. “¿No es este el hijo de José?” ellos preguntaban (v. 22). Ciertamente, ¡este no puede ser el mismo pequeñito que, en aquellos tiempos, jugaba en el arenero!

Entonces, así como Jesús acostumbra, en lugar de disfrutar de la alabanza de todos, Él rompe los esquemas. De hecho, inmediatamente, su sermón de buenas noticias pasa a ser un juicio. “Estoy aquí para cambiar el mundo, tal como fue profetizado por Isaías” (ver v. 18-21) rápidamente se torna en “Si tú crees que eres mejor que cualquier otro, estoy aquí para decirte que estás totalmente equivocado.”

El resultado es estremecedor. La transformación de la multitud es contundente. La gente de la iglesia está enfurecida, lo echan de su propia ciudad, y están listos para lanzarlo de un precipicio (v. 28-29). ¡Guau! ¡¿Qué los hizo convertirse de admiradores, a intentos de homicidas en un abrir y cerrar de ojos?!

Básicamente, Él exclamó, “¡No eres el favorito de Dios! ¡Deja de actuar como si lo fueras!”

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Es un mensaje que es apropiadamente doloroso y bastante controversial, incluso hoy en día. Autores cristianos han hecho mucho dinero escribiendo que tú y yo somos los favoritos de Dios. Los predicadores usan esa frase para explicar el inagotable amor de Dios por ti y por mí. Todo parece obvio, ¿verdad? Y, de cualquier forma, se siente bien saber que soy el hijo favorito de Dios; ¡me da una especie de impulso en mi camino cuando salgo del servicio el domingo!

Aquí está el problema: Dentro de la definición de la palabra “favorito” está implícita la exclusión de algo más. Cuando te pregunto cuál es tu comida favorita, si tú dices, “Todas son mis favoritas,” no tiene sentido. O estás tratando de ocultar algo o eres muy indeciso. Decir “Me gustan todas las comidas por igual” suena poco convincente, pero por lo menos es mejor que afirmar que todas las comidas son tus favoritas. Seleccionar algo como favorito por necesidad significa que algo más no ha sido seleccionado: no es, por lo tanto, tu favorito.

Cuando se habla de esto, los autores y predicadores insisten en que, bueno, cuando ellos dicen, “TÚ eres el favorito de Dios,” ellos se refieren a que TODOS somos Sus favoritos. Es una técnica de comunicación efectiva, pero diluye completamente la palabra. De hecho, usar la palabra “favorito” de esta manera puede tener serias consecuencias no intencionales.

Cuando nos empezamos a ver como los favoritos de Dios, sutilmente comenzamos a creer que nos prefiere más que a otros. El resultado de ese pensamiento es etnocentrismo y egoísmo religioso, que es exactamente contra lo que Jesús arremetió en los versos 24-27.

Mi partido político está en lo correcto.

Mi raza es mejor.

Mi denominación es la mejor.

Mi manera de ver el mundo es la única forma en la que cualquiera debería verlo.

También nos hace sentir mimados. Empezamos a esperar que Dios esté a nuestra disposición y servicio. El hijo “favorito” en Navidad demanda que sus padres le guarden la última rebanada de pastel. Cualquier regalo se vuelve aburrido en cuestión de horas. Nada es apreciado. Todo es merecido. Jesús lo dice de esta forma, “Seguramente ustedes me van a citar el proverbio: ‘¡Médico, cúrate a ti mismo! Haz aquí en tu tierra lo que hemos oído que hiciste en Capernaúm’” (v. 23). ¡Estamos aquí para el espectáculo, Jesús! Vamos, hemos orado; ¿por qué no nos concedes cada deseo?

Jesús desbordó su amor sobre todos nosotros en la misma medida.

Ese es el punto.

Él no tiene favoritos.

Mientras nos acercamos a Navidad, escucha otra vez las asombrosas palabras de Jesús en su sermón al regresar a casa: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor” (v. 18-19).

Una de esas últimas palabras es interesante: “favor.”

Nuestro Dios viene al pobre, a los prisioneros, a los ciegos y oprimidos. Su favor es ofrecido a todos en medida abundante.

¿Qué pasa si realmente tú no eres el favorito de Dios?

Es doloroso y humillante reconocerlo. Pero quizá admitirlo te abra a recibir verdaderamente el favor de Dios por primera vez. Tal vez permita al Dios, que no tiene favoritos, que te unja a TI, también, para ir a los quebrantados de corazón y te introduzca en el favor del Señor.

Que hoy, al escuchar esta escritura, sea verdaderamente cumplida.

 

Venid Fieles – Y No Tan Fieles – … ¡Todos!

Por el Rev. Chris Gilmore

Uno de mis villancicos preferidos de navidad inicia con la frase: Venid fieles todos, a Belén marchemos, de gozo triunfantes y llenos de amor.” Imagino a los pastores y los sabios cantando estas palabras y pidiéndoles a otros que se unieran a su visita al recién nacido y largamente esperado Salvador. Es una invitación a reunirse alrededor de Jesús para celebrar su venida. Venid, fieles todos.

Pero, ¿qué pasa con los que no son tan fieles? ¿Ellos también están invitados? ¿Solo los triunfantes de gozo y llenos de amor pueden venir a Jesús?

Si es así, la lista de invitados será notablemente pequeña. Incluso aquellos que están más entusiasmados con Jesús son infieles a veces. Todos fallamos en cumplir nuestros propios estándares, mucho más los de Dios. Todos nos hemos sentido derrotados. Honestamente, muchos de nosotros nos sentimos así con frecuencia.

Cuando leemos los evangelios, encontramos que la invitación es mucho más amplia que solo para los gozosos y triunfantes. Ahí vemos que es el mismo Cristo quien hace la invitación. Jesús revela que Su reino, Su mesa, y Su gracia son para toda la gente. Que vino por todo el mundo, e invita a cualquiera a venir a Él. Jesús encarna un amor que es para la gente, quien quiera que sea y donde quiera que se encuentre.

A veces no comunicamos ese mensaje de buena forma. A veces excluimos a las personas que son descuidadas o que pecan de forma diferente a la que pecamos nosotros.  A veces encontramos difícil hacer espacio para la gente que no es como nosotros. A veces actuamos como que hemos sido fieles, pero no es verdad. A veces pretendemos estar gozosos y triunfantes cuando no lo estamos en lo absoluto. A veces nuestro comportamiento levanta barreras entre Jesús y la gente a la que Él ama.

Pero Jesús es más que eso. Y es Su fiesta, no de nosotros. Y Él dice que estás invitado.

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Así que sí, venid fieles todos, y venid también los no tan fieles.

Venid los que se sienten derrotados, los que se sienten sin esperanza.

Venid todos los que están cansados, los que llevan cargas pesadas.

Venid los que están estresados y en la cuerda floja.

Venid los que se sienten sucios e indignos de amar.

Venid ustedes los afligidos.

Venid hombres sabios con regalos para el rey.

Y venid niños con tambores, sin nada de valor para ofrecer.

Venid leprosos, recolectores de impuestos y prostitutas.

Venid los que se sienten rechazados.

Venid pastores y doctores, hoteleros y meseros.

Venid gente de todas las tribus y toda lengua. Venid jóvenes y viejos.

Venid los que se sienten traicionados. Y los que han cometido la traición.

Venid los que fracasaron este año. Y el año pasado.

Venid ustedes que dudan y los escépticos. Venid con sus preguntas y su intelecto.

Venid los hambrientos y sedientos por algo más.

Venid los que tienen cicatrices.

Venid los que tienen temores.

Venid los que tienen roto el corazón y desechos los sueños.

Venid los que han renunciado. Y los que desearían poder hacerlo.

Venid los refugiados y los Ejecutivos Corporativos.

Venid ustedes que son enemigos. Venid ustedes que son extraños.

Venid ustedes ansiosos y ustedes que se esconden detrás de una máscara.

Venid los que apenas pueden musitar una oración, ustedes que lloran diariamente.

Venid vagabundos y buscadores, legalistas y charlatanes.

Vengo yo, ven tú.

 “Cantad jubilosas, célicas criaturas, resuenen los cielos con vuestra canción”.

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Venid a ver que el Señor es bueno.

Venid a encontrar esperanza, ayuda y sanación.

Venid a encontrar descanso.

Venid a encontrar propósito.

Venid a encontrar sentido de pertenencia, una familia.

Venid por perdón y salvación.

Venid a encontrar la luz.

Venid a encontrar un nuevo comienzo.

Venid a hallar gracia.

Venid a encontrar a Jesús. Él es Cristo el Señor.

Cuando vengas encontrarás que Él es mejor de lo que hemos demostrado, y más maravilloso de lo que merecemos. Él es digno de confianza y es verdadero. Está aquí por nosotros. Está aquí con nosotros.

Y tú, quien quiera que seas y donde quiera que estés, como quiera que te sientas, estás invitado. Ven.

Este artículo fue publicado originalmente: iamchrisgilmore.com

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