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3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Consumado es

Escrito por: Rev. Ken Childress. Trad. por: Ariadna Romero

El odio había clavado a Jesús en la Cruz. Los hombres religiosos se habían vuelto diabólicos en su oposición al Hijo de Dios. Hombres brutales habían llevado a cabo la ejecución del Hijo del Hombre. Mientras Jesús moría, el sol cubrió su rostro con vergüenza, y la tierra tembló desconcertada.

Un sonido escapó de los labios hinchados y resecos. ¿Era un quejido de agonía? ¿Era la divagación de una mente llevada al límite del umbral del dolor? ¡NO! Esas palabras formaron la más breve de las declaraciones que describen el acontecimiento más importante de la historia: “CONSUMADO ES”. Para las mentes torcidas por el odio, aquellos fanáticos religiosos que planearon este asesinato, esas palabras llegaron como un alivio bien recibido, el inquietante y también asombroso Profeta que proclamaba ser el Mesías fue silenciado. Este Maestro magnético quien enseñaba con un poder único, fue silenciado. El Carpintero milagroso ya no era una amenaza para ellos.

Para los brutales soldados, la muerte de Cristo les ofrecía emoción y diversión, algo diferente a los días normales de amenazar con la espada a mujeres y niños.

Para la multitud que curioseaba, la crucifixión de Cristo proveía los temas de chismes del día en los bares y tabernas.

Para los conmocionados discípulos, el repentino final de su líder trajo consternación y desánimo. ¡Había sido tan hermoso el sueño! Sus años con Jesús habían construido esperanzas de cambios sociales y espirituales. Ahora intentarían reconstruir sus vidas, sabiendo que siempre pensarían en lo que pudo haber sido.

Para Jesús, las palabras “CONSUMADO ES” significaban que el amor había superado la brecha entre un Dios santo y el hombre pecador. Esas dos palabras expresaron como una satisfacción del alma, la proclamación de que la puerta de la salvación estaba abierta.

Para el mundo, las palabras “CONSUMADO ES” representan una Carta Magna, una Declaración de Independencia, una Proclamación de Emancipación, todo eso en uno y aún más.

¡Es la Declaración Redentora de los derechos del hombre!

Consumada es la redención eterna, iglesia. ¡Consumada es! ¡Aleluya!

¿Qué Pasaría Si La Iglesia Diezmara? – Parte 2 de 2

diezmar_472_314Esta es la segunda parte del artículo anterior. Escrito por: Mike Holmes, y traducido por: Ariadna Romero.

La verdad es que dar es un asunto del corazón, no de cantidades de dinero.

Cuando Pablo habló sobre la legendaria ofrenda de la iglesia en Macedonia, le pedía a los Corintios que probaran su amor como los Macedonios habían probado el suyo:

“Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia. No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro” (2Cor 8:7-8).

Luego fue un paso más allá y habló sobre los más altos estándares en cuanto a dar y amar:

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Cor 8:9).
 
Dios ha tenido siempre un lugar especial para los dadores radicales.

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Cor 9:7).

Así que, ¿cómo es un dador alegre?

Aquí hay algunas sugerencias, pero quiero advertirte: esto no es para aquellos que están satisfechos con una vida ordinaria y normal:

  1. Empieza a diezmar. Con base en las estadísticas, la Iglesia en verdad podría hacer cosas maravillosas si tan solo empezáramos a diezmar consistentemente. Pero ten en cuenta cuando empieces a diezmar que hay una diferencia entre la ley del diezmo y la gracia del diezmo. El poder del diezmo se encuentra en la gracia, no en el temor. Es algo que debemos hacer, en lugar de algo que tenemos que hacer.
  1. Enseña a diezmar. Este es un asunto delicado y tiene el poder de dividir iglesias por la mitad. Esto es por lo que la gente se desanima o bien, reciben amenazas. Pero diezmar es algo que, dicho con sabiduría y tacto, puede ser un gran sermón.
  1. Lleva el diezmo al siguiente nivel. Diezmar es solo el fundamento. La ofrenda que de verdad cambia el mundo es aquella que da más de lo que es requerido.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/church/what-would-happen-if-church-tithed

¿Qué Pasaría Si La Iglesia Diezmara? – Parte 1 de 2

Cómo dar el 10 %  puede cambiar el mundo

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Escrito por: Mike Holmes. Traducido por: Ariadna Romero.

La Iglesia de hoy no es muy buena para dar.

Y esto no es una novedad, son hechos estadísticos:

  • Los diezmeros conforman solamente entre el 10% y el 25 % de una congregación normal.
  • Solo el 5% de los norteamericanos diezman, con el 80% de americanos dando solo el 2% de sus ingresos.
  • Los cristianos están dando solo un 2.5% por persona, cuando durante la Gran Depresión daban un 3.3 % en cantidad promedio.

Cifras como esas pueden provocar mucha culpa, lo cual no es realmente el punto. Lo principal es preguntarse qué pasaría si los creyentes incrementaran su ofrenda al mínimo, o digamos, al 10%. Habría un adicional de $165 mil millones  para que las iglesias usaran y distribuyeran. El impacto global sería fenomenal. He aquí algunas cosas que la Iglesia podría hacer con ese dinero:

  • $25 mil millones podrían aliviar el hambre global, la desnutrición y las muertes por enfermedades prevenibles en 5 años.
  • $12 mil millones podrían eliminar el analfabetismo en 5 años.
  • $15 mil millones podrían resolver el problema mundial del agua y la higiene, específicamente en lugares del mundo donde mil millones de personas viven con menos de 1 dólar por día.
  • Mil millones podrían financiar el trabajo de misiones transculturales.
  • De $100 a 110 mil millones quedarían todavía adicionales para la expansión del ministerio.

 Los números son impresionantes.

Entonces, ¿Por qué no damos?

El verdadero problema cuando se trata de dar, no es acerca del dinero. De hecho, la Biblia dice que es sobre nuestros ojos. Es lo que Jesús llama “el ojo maligno”.

“Porque donde esté tu tesoro, ahí estará también tu corazón. El ojo es la lámpara del cuerpo. Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:21-23).

El “ojo maligno” es un término judío. Mientras que el “ojo bueno” en el Judaísmo se refiere a la buena voluntad, la benevolencia y el ser genuinamente feliz cuando los demás prosperan,  el ojo maligno es exactamente lo contrario.

La persona que tiene un ojo maligno se siente afligido cuando otros prosperan, se regocija cuando los demás sufren, ama su dinero y no hace nada con respecto a las obras de caridad.

Así que cuando Jesús habló sobre los ojos, estaba hablando a una gran audiencia Judía que sabía a lo que Él se estaba refiriendo. Sabían que un ojo bueno era una persona generosa y un ojo maligno era un tacaño, avaro.

Este artículo continuará en la próxima entrada.

Betsabé

Escrito por: Frederick Buechner / Trad. por: Ariadna Romero

betsabe[1]Cuando el Rey David estaba recostado en su lecho de muerte y ella estaba ahí junto a todos los demás para reconvenirlo por su decisión sobre la sucesión, él aún recordaba la primera vez que la vio. Apenas había terminado la última batalla de la guerra contra los sirios, y su victoria le había dejado un sentimiento de desilusión. Bebió mucho durante el almuerzo y después subió a tomar una larga siesta. Era casi el crepúsculo cuando despertó. El palacio estaba extrañamente silencioso, y él se sintió inusualmente solemne y tranquilo dentro de su propia piel. Por alguna razón, no había sirvientes cerca, nadie que le recordara que él era el rey ungido, el general victorioso, todas esas cosas. Se bañó, se preparó una bebida, y tan solo con una toalla alrededor de la cintura, caminó hacia la terraza del techo, desde donde miró hacia abajo por encima del parapeto, en una especie de trance.

Si todo el ejército sirio se hubiera levantado en armas y vestido sus armaduras, David simplemente habría notado su presencia y pasado de largo. Había un bayo castrado atado a un árbol, barriendo las moscas con el rabo. En la corte de los sirvientes, una cisterna había desbordado en los adoquines dejando un charco la forma de Asia. Más allá de la muralla, una chica desnuda de pie en una alberca poco profunda, echándose agua sobre los hombros con una concha. De forma casual miró a la chica, pero la vio como si tuviera que tenerla a cualquier precio, y el precio sería exorbitante. El asesinato de su esposo, la muerte de su primer hijo  – como actores esperando su llamado- las consecuencias fatales acechaban escondidas en las alas.

Mucho tiempo después, cuando el frio estaba en los huesos de David, sacudiendo sus perlas, Betsabé llegó a asediarlo con preguntas sobre Salomón, él apenas podía mirarla ahí donde estaba sentada a un lado de su aposento, pero en cambio, si podía verla brillando en la penumbra como una pera, como la había mirado la primera vez hacía tantos años, desde su techo, con un vaso en la mano. Elevándolo a la altura de sus ojos, se lo bebió de un solo trago como si fuera un brindis, pero fue solo en su lecho de muerte que pudo comprender el por qué.

No era solo por Betsabé por quien había brindado, o por la perspectiva de una vida feliz juntos, sino por una perspectiva mucho más distante. David había estado bebiendo –se dio cuenta- por el hijo de su hijo de su hijo mil años después, por quien solo podría  orar para que encontrara en su corazón un pensamiento bondadoso acerca de la hermosa mujer y el imprudente rey, que había sido tan inconsciente, y el responsable de su nacimiento en un establo muchos años atrás, y de su muerte a las afueras de las murallas de la ciudad.

2 Samuel 11-12

Originalmente publicado en Peculiar Treasures y después en Beyond Words

http://frederickbuechner.com/page-group/landing/quote/quote-bathsheba

Arruinar y Recuperar La Relevancia – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

old-bible-1498763-1600x1200Priorizamos la relevancia cultural cuando degradamos a otros que predican el evangelio. He visto los anuncios publicitarios de iglesias que dicen cosas como: “10 razones  por las que todas las demás iglesias de este estado apestan, pero la de nosotros es genial”. A menudo usan palabras como: “relevante, emocionante, fresca, o real” para explicar sus ministerios. Si no somos cuidadosos, mostraremos confianza en nuestra relevancia, no en el evangelio. Si el evangelio está en el centro de nuestro mensaje y ministerio, no comunicaremos nada que permita que la gente devalúe otras iglesias que predican el evangelio. Trabajaremos con ellos y oraremos por ellos.

Priorizamos la relevancia de la cultura cuando el evangelismo personal es un oxímoron para nuestras iglesias. La relevancia como meta hace modernos nuestros servicios de adoración y se convierten en un  lugar donde  la gente se conecta y los pastores son los únicos que le hablan a la gente sobre Jesús. Cuando el evangelio es el punto de relevancia, es una herramienta, los pastores equipan al pueblo de Dios para llevar el evangelio con ellos hacia sus comunidades. Seguro,  invitemos a nuestros vecinos a nuestros servicios de adoración y ministerios. Pero cuando se hace a solas, dificulta el trabajo del evangelio.

Priorizamos la relevancia cultural cuando la asistencia es más celebrada que las conversiones. En uno de nuestros estudios, preguntamos sobre la tasa de conversiones en las iglesias nuevas. Encontramos que la mayoría de las iglesias nunca cuestionan eso, e incluso si lo hacen, a menudo dan una cifra inflada. Una de las iglesias del estudio había hecho un trabajo increíble plantando múltiples iglesias. Tuvieron el valor de investigar a toda su gente y hacerles una pregunta muy simple: “¿Llegó a la fe en Cristo Jesús en esta iglesia?” La meta era el 10% de convertidos en las iglesias nuevas, pero encontraron que el resultado arrojaba solo entre el 2 y el 3%. Nuestro enfoque no puede estar simplemente en la asistencia, sino en buscar que los hombres y mujeres vengan a la fe en Cristo Jesús.

Priorizamos la relevancia cultural cuando no ofender a los creyentes es a menudo más importante que comunicar el evangelio. Dios nos enseñó muchas cosas en su búsqueda de creyentes. Es difícil ser percibido como sensible cuando se habla acerca del pecado y la muerte, sobre la cruz, los elementos centrales del evangelio. Considero que debemos enfocar nuestras necesidades en ser “buscadores comprensibles”: comunicar el evangelio clara y entendiblemente incluso al comunicar un mensaje que no es sensible o cómodo. La relevancia es una herramienta que ayuda a los buscadores a comprender la verdad del evangelio.

La buena noticia es que la relevancia cultural y el evangelio no están reñidos. La relevancia es una herramienta que muchas iglesias usan, porque es una consecuencia necesaria de hacer las cosas a la manera de Dios. Es un principio misiológico que nos ayuda a cumplir la meta de llevar el evangelio a grandes cantidades de gente. En cualquier comunidad en la que te encuentres, usa la relevancia con discernimiento y el evangelio con liberalidad.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/october/calling-for-contextualization-part-8-ruining-and.html

Arruinar y Recuperar La Relevancia – Parte 1 de 2

Compartimos el último artículo de la serie “Un llamado a la Contextualización” por Ed Stetzer para Christianity Today y traducido por Ariadna Romero.

Niños Gran Comisión JesúsCuando  lideras o  plantas una iglesia, la proclamación del evangelio en palabras y obras de gracia es central para tu llamado. Como cristianos y líderes, representamos a Jesús en la iglesia, hagamos las cosas como Jesús y contémosle a otros sobre Jesús. Y hagámoslo en formas que sean “relevantes”.

Si has leído mi blog desde hace algún tiempo, sabrás que soy un creyente de la relevancia de la cultura en nuestras iglesias. Quizás una mejor manera de decirlo es: creo que las iglesias centradas en el evangelio y bíblicamente fieles son culturalmente relevantes. No todos se emocionan con este tema, y comprendo sus preocupaciones porque yo también tengo algunas. Pero creo que la relevancia cultural es un aspecto necesario y una herramienta para los ministerios misionales en cada uno de nuestros contextos.

El evangelio debe ser entregado siempre a un contexto cultural específico. Ser culturalmente relevante es llevar el Evangelio inmutable hacia las siempre cambiantes culturas del mundo. Podemos hacer eso si escuchamos y entendemos la cultura, si aprendemos a hablar su idioma, si conectamos el evangelio a sus ídolos, y les mostramos la belleza de la supremacía de Jesús. Lee el enfoque de Pablo cuando escribe a las ciudades de Iconio, Listra, Macedonia y Atenas en Hechos 14-17 y encontrarás un excelente y perspicaz modelo de relevancia cultural.

Los problemas con la relevancia cultural empiezan cuando entendemos mal su importancia. A veces creemos que ser relevante quiere decir ser misional, pero no es así. La realidad es que podemos ser culturalmente relevantes y a la larga no ir a ningún lado para ayudar a la gente a conocer a Jesús o para servir en una misión. La relevancia es una implicación de misión, y una herramienta para la misión, pero no es la meta de la misión. Hacer discípulos a través de la proclamación del evangelio, esa es la meta. Si la relevancia cultural es nuestra meta, el evangelio se degrada y perdemos seguridad en su poder transformador y cuánto lo necesitamos.

¿Cómo es que esto sucede? ¿Cómo es que terminamos elevando la relevancia cultural, intencionalmente o no, a ser la meta? Aquí hay algunas respuestas:

Priorizamos la relevancia cultural cuando nos enfocamos en la transformación personal o social y no en la transformación del evangelio. El mensaje del evangelio no se trata de intentar ser mejores personas. Los ateístas, los mormones, y Oprah pueden ayudarte a ser bueno. El mensaje del evangelio no se trata de limpiar nuestras ciudades. Los ateístas, cientologístas y políticos pueden mejorar nuestras ciudades. La relevancia cultural, como meta, nos animará a detenernos ante los cambios que más necesitamos en nuestras vidas, los más profundos, debido al deseo de no ofender a los que viven en la cultura. Cuando es la meta, permanecemos en la superficie de cambio y evitamos el corazón. Pero si la relevancia cultural es una herramienta, enfocaremos nuestro trabajo en el evangelio que dice que necesitamos ser cambiados desde el interior y hasta el exterior. Nos enfocaremos en un ministerio en el cual Jesús transforme las vidas.

Priorizamos la relevancia cultural cuando nuestros sermones son tan prácticos que les falta realzar el evangelio. Por supuesto que no estoy diciendo que los sermones prácticos son malos. Pienso que los sermones con implicaciones y aplicaciones prácticas son esenciales. Algunos se esfuerzan tanto en ser prácticos en sus predicaciones que sus mensajes son fácilmente entendidos, recibidos y aplicados, pero Cristo no es dado a conocer. Busco nunca predicar un mensaje que no sería cierto si Jesús no hubiera muerto en la cruz.  Creer en una cruz sangrienta y en una tumba vacía debería ser fundamental para cualquier consejo que compartamos.

El Espectro de la Contextualización – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

Ed Stetzer

Ed Stetzer

Por otra parte, el sincretismo es cuando terminamos mezclando elementos de la fe con elementos de la cultura de tal forma que resulta en la pérdida de las distinciones bíblicas. Yo diría que cuando mezclas el “pensamiento positivo” con la cristiandad, terminas con una expresión de sincretismo que básicamente dice: “Dios está aquí para ayudarte a ser mejor, y si sigues a Dios serás bendecido financieramente”.

Una de mis preocupaciones es que un número muy grande de personas que piensan: “No te preocupes por todas esas cosas de la contextualización. Solo predica el evangelio y ama a la gente”. Por supuesto, necesitamos predicar el evangelio y amar a la gente, pero creo que si tomamos a 2 misioneros y los enviamos a Pokot en África, y le enseñamos a uno de ellos a predicar el evangelio, amar a la gente, entender el contexto, y comunicarse en un contexto y formas apropiados, y enviamos al otro misionero y le decimos: “predica el evangelio y ama a la gente”, el primer misionero tendrá un impacto mucho mayor que el segundo misionero. Muy poca gente será alcanzada  por el evangelio a través del segundo misionero porque pocos podrán entender e interactuar con la verdad del evangelio.

Como explicó Tim Keller: “La contextualización no es darle a la gente lo que quiera. Es darle las respuestas de Dios (que probablemente no quieran) a las preguntas que están haciendo, en formas que ellos puedan comprender”.

Mi segunda preocupación es hay un gran número de gente que trabaja con la contextualización de manera descuidada, y sin una red teológica bien desarrollada. Pueden reunir una multitud y mover una congregación pero a pesar de los números, muy pocas personas son impactadas con el evangelio porque ése no es el punto más importante.

Así que la pregunta es, ¿cómo ir suficientemente lejos sin ir demasiado lejos?  No es fácil, y todos cometeremos errores en una dirección u otra. Se puede hablar mucho del tema, pero voy animarte a hacer 3 cosas:

  1. Evaluación Honesta.

Debemos considerar el espectro de la contextualización y evitar solo situarnos en el medio. Nos serán muy útiles algunas auto-evaluaciones honestas y humildes y algunas evaluaciones externas. Una de las preguntas más importantes es: ¿qué tan lejos es muy lejos? Pero qué tan lejos no es lo suficientemente lejos es igual de importante.

Mi experiencia es que la gente tiende a temer ambos extremos, el oscurantismo (o no ser capaz de conectar con la cultura) o el sincretismo (perder el evangelio y la verdad por la cultura). Necesitamos preocuparnos por ambas cosas, pero cuando estás más preocupado por una sola, tiendes a fallar en la otra.

  1. Lee La Historia De La Iglesia.

Mucho de lo que haces en tu adoración era controversial o considerado demasiado en algún punto del pasado. Tan solo la música es suficiente para ayudarte a pensar en estas situaciones. ¿Podríamos cantar canciones sin el salterio? ¿Qué pasa con los instrumentos? Eso fue debatido acaloradamente hace algunos cientos de años, y por supuesto, muchos cristianos estuvieron en contra. Y una vez que aceptas los instrumentos musicales, ¿cuáles son los aceptables? Leer cómo la iglesia manejó esos asuntos culturales históricamente te ayudará a pensar en los problemas culturales de tu propia iglesia (y la música es un ejemplo claro).

  1. Apégate Al Punto.

Finalmente, lo más importante y necesario es el discernimiento bíblico y serio, así como mantenerse centrado en el evangelio. El discernimiento bíblico te protegerá contra los ataques, y mantenerte centrado en el evangelio te llevará adelante en la misión de alcanzar a la gente a la que Dios te ha enviado.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

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