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Viviendo Simplemente, Para que Otros Simplemente Puedan Vivir

Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha.Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios». (Lucas 12:16-21)

¿Alguna vez has estado fuera de tu país? ¿Alguna vez has visitado a los más pobres de los pobres en otro país o en las ciudades del interior de tu propio país? Si has visto la realidad de la pobreza en nuestro mundo hoy, así como yo lo he visto, verás este pasaje diferente.

Tengo que ser honesto. Hace años, leí estos versículos en Lucas y pensé que otras personas eran los avaros. Algunas de las parábolas de Jesús son confusas, pero esta la explica al instante en el versículo 15. La razón de contar la historia de un hombre rico que guarda todo “su grano y sus bienes” para él mismo, es para advertirnos acerca de todas las formas de avaricia. Y hace un tiempo pensé que eso hacía referencia a otros. Realmente no soy rico, ¿verdad? No tengo que preocuparme de esto.

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Ahora estoy convencido que ese rico insensato soy yo—y tal vez tú. He visto muy de cerca a muchas personas que están sufriendo de pobreza, enfermedad, desastres, guerras sangrientas, que no puedo fingir más. ¿Cómo puedes decir o cómo puedo decir que no soy avaro si comemos tres grandes comidas por día, mientras un tercio de la población mundial está hambrienta? ¿Cómo podemos vivir en nuestras grandes y cómodas casas mientras millones de millones no tienen nada? Hace poco comí un helado que cuesta lo mismo que un campesino en algunos de nuestros países gana en una semana para alimentar a su familia.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con eso? Podemos continuar siendo ricos insensatos o podemos empezar a vivir más simplemente para que otros simplemente puedan vivir. Podemos almacenar nuestras posesiones o podemos aprender a compartir y sacrificar para de verdad cambiar el mundo.

“¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”

La Prosperidad Integral

La Prosperidad Integral

–Extractos de un documento confeccionado por la Conferencia de Pastores Nazarenos del Distrito Central de Nicaragua (24-25 de febrero 2006)

“Los hermanos de la Teología de la Prosperidad basan sus enseñanzas mayormente en las promesas dadas al pueblo de Dios en el desierto encontrados en el libro de Deuteronomio, o sea el Antiguo Pacto que Dios hizo con su pueblo.  Sin embargo, el Nuevo Testamento…habla de un Nuevo Pacto con un líder que nació en un pesebre, de una madre soltera, fue refugiado en Egipto, creció en la casa de un artesano en el pueblo insignificante de Nazaret, murió con una sola vestimenta que fue motivo de burla por los soldados romanos, fue crucificado al lado de criminales y sepultado en una tumba prestada.  Sus enseñanzas proféticas nunca ensalzaron la prosperidad…

…Igualmente, aunque Pablo venía de la clase media, él y su padre eran fariseos y hacedores de carpas, dejó todo esto para ser el misionero a los gentiles.  Ni siquiera pedía ayuda económica de los hermanos, trabajaba con sus propias manos para no ser carga a ellos.  Los siguientes versículos ponen bien en claro cual es la enseñanza de Jesús y Pablo acerca de las riquezas y la prosperidad. (Lucas 18:24, Marcos 10:23, Mateo 6:19-21, Lucas 12:33-34, 1 Timoteo 6:3-10).

…Una cosa es cierta, cuando muchas personas se convierten y son seguidores de Jesús, cambian su estilo de vida, ordenan mejor sus finanzas, no gastan dinero en vicios y la familia comienza a haber más prosperidad dentro de la comunidad cristiana.  También hay otra faceta, nosotros como hermanos, debemos ser sensibles a la posibilidad de compartir con otros para ayudarles en el proceso de manejar mejor sus recursos (vean el ejemplo de la primera iglesia en Jerusalén—Hechos 2:41-47, 4:32-37).  Esto podría implicar un proyecto de ayuda social compasivo, enseñando nuevos oficios para bendecir a la gente o compartiendo a la media que podamos, con los pobres.  El cristiano debe buscar la prosperidad del otro.

…Somos prósperos, no porque tenemos la casa más lujosa del barrio, pero porque Dios promete estar con nosotros y promete proveer lo que realmente necesitamos.

…La prosperidad o ‘shalom’ que Dios ofrece no se mide en córdobas, colones o dólares, es vivir en Paz con Dios y nuestros prójimos, es saber que somos amados y amar con todo nuestro corazón a Dios y a los demás incluyendo nuestros enemigos.”

Un Trabajo Difícil, Pero Digno para Valientes

“Vamos a evangelizar,” dicen los líderes del grupo. Y si pudiéramos escuchar el interior de todos, seguramente se escucharía un coro que dice: “Ay, no… cualquier cosa menos evangelizar,” “Evangelizar… es que… yo no puedo hacerlo,” o incluso la muy conocida frase: “Es que, yo no tengo el don del evangelismo.”


Lee los siguientes pasajes y medita que tan importante es para Dios que tú compartas el evangelio: Marcos 8:35, Marcos 16:15, Romanos 1:16


El evangelismo no es sólo un don de pocos. Es un deber que todo cristiano debe hacer durante toda su vida, no creas que el evangelismo significa ir con un tratado, aprenderte algunos versículos claves, y hablar con personas que no conoces. Ese quizás es tan solo un método de tantos recursos que hay a nuestro alcance. Gracias a Dios y a la creatividad que él ha puesto en nosotros ahora podemos evangelizar de diversas formas en la cual puedes poner los talentos que él ha dado a cada uno para cumplir el mandato de dar a conocer las buenas nuevas en cada rincón del mundo.

Y, ¿cuáles métodos podemos usar? Tenemos el Cubo Evangelístico, la Película Jesús, las clases bíblicas para niños, las obras de teatro, etc. Pero también necesitas experimentar la aceptación y/o el posible rechazo que la gente puede darte en una conversación personal.


El tema del compartir el evangelio en el Nuevo Testamento es muy extenso, hay una gran cantidad de versículos que dan mucha importancia al compartir la palabra. Ahora tenemos la ventaja de compartir la palabra y recibir a cambio quizás un rechazo verbal o que nos cierren las puertas en nuestras narices. Pero compáralo a la antigüedad donde podrías perder la vida o ser castigado severamente. El trabajo es mucho y los obreros pocos, anímate a ser uno de los pocos valientes que arrebatan el reino de los cielos.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente Previo en Misión Mundial MAC

¿Qué Viste en Mí? [por Sangre Inocente]

Escrito por Saúl Carranza, Jr., misionero voluntario de Guatemala quien sirvió en El Salvador en 2006

Mientras estaba sentado en frente de mi computadora para revisar unos de los archivos para publicar en el Blog, escuché por primera vez una canción de un grupo guatemalteco de quienes no había escuchado ninguna canción con anterioridad. Merita que meditemos en la letra de esta canción para recordar del amor de Dios en nuestras vidas y recordar que hay personas alrededor de nosotros que se encuentran con un gran vació en sus corazones. Pidamos a Dios que abra nuestros ojos para poder ver la necesidad de aquellos que nos rodean y que nos dé el ánimo y las palabras para compartir del amor de Dios a todo aquel que necesite de él.

 

Coro: Qué Viste en Mí

Artista: Sangre Inocente

 

Antes me decían que no valía nada

Hasta mirarme no valía la pena

Y sentado en un rincón

Lloraba mi triste situación

 

No era el que mi madre había esperado

Aun mi padre no me había amado

Y sentado en un rincón

Lloraba mi triste situación

 

¿Por qué?

Si en mi vida no había razones te fijaste en mí

 

Qué viste en mí para quererme así

Qué viste en mí para amarme

Y sentado en un rincón

Lloraba mi triste situación

 

No te importo todo lo que era yo

No te importo que dijeran

Tú llegaste a aquel rincón

Donde estaba solo y me amaste

Haciendo lo Generoso

Hola – ¡soy Emily otra vez!

La mayordomía de nuestros TESOROS. Este asunto siempre me llama la atención, y me imagino que la de ustedes también.

No me da vergüenza decirles que tengo 31 años, y todavía estoy aprendiendo a manejar mis finanzas. He aprendido algunas cosas de este tema que quiero compartir con todos.

Hay que diezmar.

Hay que ahorrar.

NO meterse en deudas (sólo usa la tarjeta de crédito cuando sea una emergencia)

Mensualmente, reconciliar tus cuentas bancarias

 Talvez han escuchado estas cosas antes, pero hay una cosa más que ha cambiado mi vida financiera. Cuando no saben que hacer, haz siempre lo generoso.

¿Por qué me ha cambiado tanto? Por que la frase no tiene que ver conmigo, y lo que puedo hacer. Tiene que ver con lo que Dios quiere hacer con mis finanzas. Cuando veo un niño en la calle pidiendo una moneda, casi siempre busco algo para darle. Cuando una mujer se me acerca cuando estoy entrando un restaurante, y me dice que tiene hambre, compro comida para ella también – no sólo para mi familia. Cada vez que hago algo con mi dinero para otros, Dios me enseña que todo lo que tengo realmente es Suyo – hasta mis finanzas. Si no soy un buen mayordomo de mis finanzas, no tendré recursos para hacer lo generoso. ¿y saben algo? Nunca me ha faltado algo con respeto a dinero – a veces tenemos que vivir en un presupuesto bien apretado, pero Dios siempre nos ha sostenido.

¿Tienes recursos para hacer lo generoso? ¿Te está llamando a Dios a vivir una vida más cuidadosa con tu dinero? Imagínate como podemos cambiar nuestro mundo, si siempre estamos haciendo lo generoso con nuestras finanzas.

¿Este es un talento?

Escrito por Emily Armstrong

Me toca escribir las entradas del blog en esta semana, y después de pensarlo mucho, decidí escribir sobre la mayordomía. En Español, la tema es perfecto, porque todos los “puntos” empiecen con la letra “t”. Hoy, tocaré la mayordomía de nuestros TALENTOS.

Dios me dio algunos talentos, uno de los cuales es hablar en inglés. Por supuesto, puedo hablar bien en inglés, porque he hablado este idioma por casi 30 años. Tal vez están preguntándose – ¿Por qué crees que este es un talento? Bueno, cuando viví en EEUU, nunca pensé que fue un talento (por que MUCHOS en EEUU ya hablen inglés), pero ahora que vivo en America Latina, veo que es un talento que puedo usar para la gloria del Señor. He conocido mucha gente quienes quieren aprender inglés – desde algunos jóvenes en mi iglesia y padres de los amigos de mis niños hasta algunos misioneros Latinos. Me pregunto, ¿Qué estoy haciendo yo, para compartir este talento con mis amigos? ¿Estoy siendo un buen mayordomo de este talento, si no estoy compartiéndolo? La respuesta que tengo para mi es no. Estoy aprendiendo que la mayordomía de talentos parece diferente en el campo misionero. A veces, lo que tengo que ofrecer es mi gusto por cocinar, mi pasión por cantar o la habilidad que tengo de hablar en inglés. Esta soy yo, hecha de muchas partes – y ahora, estas partes pueden ser talentos.

¿Tienes talentos que Dios quiere compartir con otros? ¿Puedes ser mayordomo de algunas partes de tu persona/personalidad para hacer un “puente” para compartir con alguien tu amor por Cristo? Creo que Dios quiere que todos nosotros seamos mejores mayordomos de nuestros talentos.

¿Un Chorizo de Coros?

Acabo de regresar de un viaje a un pueblo chiquito en el noreste de Guatemala. Para alcanzarlo, fue necesario manejar 6 horas en carretera y 1 hora en terrazería con un montón de hoyos profundos (después de haber llovido, algunos de los baches me parecieron más como piscinas). Nos reunimos con los líderes del pueblo y de la iglesia para ver como colaborar mejor con ellos en su comunidad. Fue un tiempo bendecido, aunque muchas veces no nos entendimos por las diferencias en idiomas; allá en el pueblo hablan k’ekchi más que español.

Terminamos la noche con un culto. Fue una experiencia inolvidable. Ellos tenían guitarras allá, pero no se usaban porque las cuerdas se habían roto. Todavía en medio de abril tenían un árbol de navidad con luces navideños. Una tela hermosa pero humilde se colgaba del techo bajo justo enfrente del púlpito para que el predicador (su servidor en este caso) no se veía por nadie. Todo el servicio se realizó en k’ekchi y una vez el pastor invitó a una hermana que pasara al frente para cantar “un chorizo de coros” (“chorizo” en k’ekchi significa una cadena). La hermana dirigió los cantos por 15 minutos mirando hacia su derecha y no a la gente. Y, cómo puedo decirlo bien…bueno, ¡fue la primera vez que yo había visto en mi vida que el director de las alabanzas alimentaba a su bebé enfrente de la congregación mientras que dirigía los coros!

Pero, ¿saben algo? Alabamos unidos y con convicción. ¡Éramos 18 niños, 13 mujeres, y 5 hombres y al levantar el famoso chorizo de coros, estoy seguro de que el enemigo estaba temblando! Los niños sabían las canciones en k’ekchi y cantaban, o mejor dicho gritaban, con toda su energía las palabras. Durante la prédica yo decía algo y, antes de haber traducido la frase el traductor, todos los hermanos decían ¡AMÉN! con toda la fuerza que tenían. ¿Qué hubieran hecho si entendieran el mensaje 100% :)?

Lo que nos une como hermanos y hermanas en Cristo es más de lo que nos divide. Aun con todas las “barreras” de cultura, idioma, nivel económico, etc., ¡proclamamos el mismo Cristo como Señor! A los hermanos de esa congregación que nunca van a leer estas palabras en el internet, ¡gracias por permitirme compartir, convivir, y alabar con ustedes!

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación…” (Efe. 2:14).

Urge Compartirlo

Escrito por Ana Betsy Marciaga de Baños, misionera panameña sirviendo en la Oficina de MAC Sur en Costa Rica

Hace un par de años, mi esposo y yo pastoreamos unas de las iglesias en San José, Costa Rica. Poco tiempo después de llegar a ese lugar, iniciamos un ministerio en un lugar llamado los “GUIDOS.” En este lugar vive gente de escaso recurso y con grandes necesidades. Todos los sábados iba con otras hermanas de la congregación a ese lugar a atender la Escuela Dominical que teníamos y era muy emocionante como los niños llegaban cada sábado a compartir con nosotros la palabra de Dios.

Un día mi esposo me dio una noticia muy triste. Me dijo que unas de las niñas que asistía a la Escuelita Dominical de los “Guidos” había desaparecido. Eso me cayó como un balde de agua fría.

Un profundo dolor invadió mi corazón y en ese momento empecé a clamar a Dios para que la niña fuera encontrada. Hasta el día de hoy no se ha vuelto a saber de ella. Mi consuelo es saber que ella recibió a Dios en su corazón, aprendió de Jesús y de su amor.

Que importante es obedecer cuando Dios nos llama a un ministerio en particular. Sé que muchas veces tememos al llamado de Dios, pero recuerda que Dios te llama y que él sabe que tú tienes las cualidades que él necesita para ese ministerio al cual te llama.

ID y predicar el evangelio a toda criatura. ¿Qué hubiese pasado, si cuando Dios me llamó para ir a los Guidos a compartir con esos niños de su palabra, yo me hubiera rehusado por temor? Esa niña jamás hubiera conocido de Dios. ¿Cuántos más deben morir o desaparecer sin conocer del amor fiel de Dios?

No sé por qué le pasó eso a ella. Solo sé que Dios tenía un propósito cuando me llamó a este ministerio. Al igual que tiene un propósito para ti. No es fácil, ni tampoco imposible. Simplemente necesitamos reconocer que afuera hay un mundo que necesita de Dios. ¡Que hermoso es servir a CRISTO!

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