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Joan Chittister: Reflexiones Sobre el Calendario Cristiano

La época de Cuaresma está muy cerca, y cada año, por lo menos algunos cristianos evangélicos en distintos países me contactan debido a su preocupación o confusión sobre este periodo en el calendario cristiano, o el concepto del año litúrgico en general.

Phyllis Tickle explica que el calendario cristiano ha sido un aspecto extremadamente importante de la formación espiritual a través de los siglos:

“Las prácticas antiguas de la fe son siete en número, han llegado al cristianismo gracias al judaísmo, y han orientado todas las fes abrahámicas. Tres de ellas – el diezmo, el ayuno, y la comida sagrada (Santa Cena) – tienen que ver con el cuerpo físico, su trabajo y sus necesidades. Tres de ellas tienen que ver con regular el tiempo. La oración con horario fijo regula las horas del día, y guardar el Sabbath regula los días de la semana. El año litúrgico regula o marca el ritmo de esos mismos días y semanas en el conjunto cohesivo básico humano del registro del tiempo, el año mismo. La séptima de ellas, el peregrinaje, tiene que ver con ambos, tanto con el espacio físico del cuerpo como con la dimensión del tiempo, requiriendo que vayamos, por lo menos una vez en la vida, con una intención santa, a algún lugar que se haya vuelto sagrado por la fe y los encuentros de otros creyentes.” (cursivas añadidas).

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Esas palabras de Tickle están escritas en el prólogo del libro de Joan Chittister, El Año Litúrgico: La Aventura en Espiral de la Vida Espiritual. Chittister, también, ha recibido preguntas de personas preguntando por qué celebramos Adviento, o Cuaresma, o cualquiera de las fechas del año litúrgico, cuando lo hacemos:

“La respuesta real a la pregunta de diversas fechas en el año litúrgico,” afirma, “es que el año litúrgico no se trata, en su mayor parte, de una serie de eventos. Se trata de la importancia de esos eventos determinantes. Se trata de la relación de esos eventos, uno con otro. Se trata del verdadero significado, no de la fecha histórica, de los eventos que, hasta este día, moldean nuestras vidas espirituales.”

En un mundo que gira alrededor de calendarios escolares, de trabajo, y días festivos seculares, Chittister felizmente proclama su necesidad de algo más profundo: “Sé que es posible crecer cada día físicamente pero, al mismo tiempo, quedarse espiritualmente jóvenes si nuestras vidas no están dirigidas por un esquema que va más allá de la marcha de nuestro planeta girando alrededor del sol.”

Y para aquellos que se preguntan si observar el calendario cristiano se vuelve monótono en algún punto, Chittister tiene una maravillosa respuesta: “El año litúrgico es el proceso de volver año con año a mirar algo que ya conocemos en cierto nivel, pero que nuevamente nos sorprende, vez tras vez.”

¡Hay una renovación en el ritual! ¡Hay sorpresa en “lo mismo”!

Estaré ofreciendo más pensamientos acerca de este tema en los próximos días, y también más observaciones sobre este maravilloso libro. Mientras tanto, mi oración es que comiencen a abrazar el ritmo del año litúrgico. Espero que, al observar y recordar estos eventos, se abran puertas de descanso y conocimiento más profundo en su caminar con Cristo.

Regresa a la Historia del Calvario

Por Raphael Rosado

¡Cuánto admiro a las personas que tienen verdadera vocación por lo que hacen! Como dice el refrán: “Haz aquello que te apasiona y no trabajarás un día en tu vida.” Sin embargo, es importante entender que la pasión no es un accidente, tampoco es algo con lo que se nace y mucho menos es el resultado del éxito.

Por ejemplo, Picasso no nació siendo Picasso. Por el contrario, su genialidad fue el producto de muchos factores: su ambiente, su época y, sobre todo, su voluntad. Las obras maestras son mucho más que el producto del talento del autor. Saca a Picasso de su época y “Guernica” nunca es pintada. Más aun, Picasso sólo pudo pintar “Guernica” una vez y, no importa cuánto lo intentó, nunca pudo pintar una igual. La pasión que requirió pintar esa obra maestra del arte moderno es hija de un momento y de una historia. Difícilmente se entiende la pasión con la que se pintó el cuadro si no se entiende el significado histórico que tiene.

Dele a una persona con el mismo talento que Picasso los mismos instrumentos y difícilmente podrá pintar el cuadro. No importa cuanto lo intente una persona que carece de la pasión que emana de una conexión personal con la situación que representa, nunca podrá producir el mismo resultado que él.

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Lo mismo ocurre en nuestra vida cristiana.  Dios nos ha dado unas herramientas para pintar el cuadro de nuestra relación con él: la oración, la Biblia, el ayuno y las demás disciplinas espirituales. Sin embargo, la utilización mecánica de esas herramientas no puede producir una obra maestra.

Para que nuestra práctica de las disciplinas espirituales pueda producir un cuadro digno de museo, es necesario que entendamos que nuestra relación con Dios es el producto de la historia del sacrificio de Jesús en la cruz. Solamente cuando nuestros actos provienen de nuestra identificación personal con la historia del Calvario puede nacer en nuestro corazón la pasión necesaria para poder pintar con lo mejor de nuestra vida.  Ese es el único cuadro que Dios acepta y el único que nos hace sentir realizados.           

Me entristece el corazón ver a los hijos de Dios luchando todos los días tratando de “cumplir con su deber” de orar, de leer la Biblia o de congregarse, un “deber” que los desgasta, cansa y entristece. Qué diferente sería mi relación con Dios si en vez de nacer de un sentido del deber, naciera de mi pasión por él.  Te invito a que en esta Semana Santa regreses al Calvario y permitas que la historia de la cruz te llene de la pasión necesaria para pintar la obra maestra que Dios espera de ti.

 

Más que Renunciar

Por Charles W. Christian

Cuaresma es el periodo de cuarenta días, aproximadamente, previos al domingo de Pascua. Es un tiempo de preparación y reflexión que está inspirado en los cuarenta días que Jesús estuvo en el desierto al inicio de su ministerio terrenal (Marcos 1:12-13; Mateo 4:1-11; Lucas 4:1-13). Al iniciar esta temporada de Cuaresma, empezando con el Miércoles de Ceniza, muchos de nosotros nos hemos unido a los cristianos alrededor del mundo – tanto católicos como protestantes – para ayunar.

Como Jesús, muchos cristianos han usado este tiempo para participar en un ayuno de comida. Otros ayunan algo más específico, como el chocolate o el café, o ayunan ciertas actividades, como el uso de las redes sociales o ver películas. Mientras que el ayuno ha sido una disciplina espiritual clave para los cristianos a través de la historia, podría ser la disciplina espiritual más descuidada en la actualidad. La época de Cuaresma le da a la iglesia la oportunidad para regresar a esta disciplina a menudo descuidada.

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Es importante tener en cuenta que la intención del ayuno es recordarnos nuestra identificación, bíblica e histórica, con los pobres y necesitados. Sin importar lo que quitemos de nuestra rutina diaria recordamos que, intencionalmente, estamos renunciando a artículos a los que muchos renuncian sin tener elección. Esto nos permite participar más profundamente en la compasión, lo que significa literalmente “sufrir con el otro.”

Mientras que resulta fácil enfocarse en el aspecto de “renuncia” del ayuno, hay un significado más profundo en la disciplina. Ayunar no se trata solo de renuncia, también se trata de reemplazo. Por ejemplo, el tiempo que se pasa sin ver un programa de televisión puede ser apartado para pasar más tiempo en la Escritura o más tiempo en servir con amor directamente a otros. El tiempo y dinero que se ahorran por no salir a comer, puede ser gastado directamente en ayudar a los pobres y a otros que no tienen comida. El tiempo y los recursos a los que se renuncian pueden ser intencionalmente utilizados en el servicio del Reino de Dios.

Finalmente, el ayuno se trata de atraer nuestra atención hacia Dios y sus métodos, y no hacia nuestros propios sacrificios. Para que el ayuno sea bíblico, cualquier sacrificio que hacemos durante el ayuno debe ser para profundizar en nuestra relación con Dios y para aumentar nuestra participación en la misión de Dios. Jactarnos acerca de nuestro ayuno o convertirnos en un “superhéroe espiritual” debe ser estrictamente evitado. “Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa” (Mateo 6:16 NVI).

Durante Cuaresma, mientras profundizamos en nuestro caminar con Dios y aumentamos nuestra participación en su misión, también encontramos tiempo para la reflexión y el arrepentimiento. Así como Dios y sus caminos para nosotros se vuelven más claros, nuestros defectos también se vuelven más claros. Parte de nuestra preparación para resurrección implica dejar que el Espíritu Santo nos mueva a áreas de crecimiento, lo cual a menudo implica confesión y arrepentimiento. Es importante que seamos especialmente sensibles a estas oportunidades de crecimiento, mientras ayunamos y nos enfocamos.

Como personas que están viviendo y compartiendo la historia de Dios, saquemos el máximo provecho a épocas como Cuaresma, ¡permitiéndonos ser más y más como el Señor resucitado a quien servimos!

Oración para la semana:

Omnipotente y Eterno Dios, que no sientes aversión por nada de lo que has creado, y que perdonas a los que con verdadera fe se arrepienten; crea en nosotros corazones contritos, y concédenos perfecto perdón ¡oh Dios de toda misericordia! a los que lamentamos nuestros pecados y reconocemos nuestra miseria; por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

(Libro de Oración Común).

Este artículo fue publicado originalmente en: http://holinesstoday.org/more-than-doing-without

Confesión en el ministerio juvenil

 

Escrito por: Paola Martínez

dinamica-jovenes-caer-con-confianzaLa frase de Agustín de Hipona “La confesión de las obras malas es el primer comienzo de las obras buenas” hace un impacto en mí, ya que a veces los jóvenes de la iglesia a la que pertenezco buscan a alguien que los apoye en situaciones, donde ellos no están seguros de lo que sucede y de lo que quieren hacer. Se encuentran mal delante de Dios y no saben cómo reanudar esa relación.

Esto amplia mi panorama para saber cómo tratar a los adolescentes que se acercan con ese temor y tristeza de confesar sus pecados. He visto como oran después de un mensaje impactante para sus vidas, adoran, sirven, pero después vuelven a su vida anterior.

Al ser una disciplina colectiva, el grupo de liderazgo tendrá que estar preparado para recibir a esos adolescentes y jóvenes, encausarlos, estar dispuestos a que en el momento en que lo necesiten estaremos ahí para ellos.

Creo que lo mejor que podemos hacer como líderes es recalcar que somos sus amigos, y establecer esa confianza para que se acerquen en el momento que necesiten de nuestra ayuda.

La primera impresión que recibí sobre esta disciplina fue algo ambiguo, me pregunté: ¿cómo la confesión puede ser de forma colectiva? En mi pensamiento no cabía la idea de esto. Ya que la confesión no es algo que a todos los agrade hacer, y mucho menos en público; es algo muy íntimo y privado. Pero, en seguida, vi que es porque involucra a alguien más en esa relación entre Dios y la persona. Alguien preparado para ayudar.

Me es difícil pensar en alguna actividad para inspirar a los jóvenes a practicar esa disciplina, más bien creo que se practica cuando se tiene la necesidad de hacerlo,  sin embargo como líder tendrá que abrirse esa brecha y lograr una cercanía con el chico y la chica del grupo. Y sobre todo estar preparado para la ocasión.

El Ayuno: Al estilo de la Radio

Escrito por: Jony Bernal

estudio-de-radio¡Bienvenidos ésta tarde a su programa, “preguntando algo que sé, que no sé, pero debería saber”!

El día de hoy tenemos un tema súper importante, que todos los creyentes y cristianos sabemos que nos beneficiaría practicar pero no lo hacemos, y no sabemos porque.

¡El día de hoy hablaremos del AAAAAYUUUUUUNOOOOO!

  • Vamos a línea número 1; ¡Buenas tardes! ¿Cómo estás?
  • Buenas tardes, muy bien gracias a Dios, ¿Y tú?
  • Muy bien también; ¿Cuál es tu nombre?
  • Luis
  • Excelente Luis y, ¿Tienes mucho tiempo en la Iglesia?
  • Sí, bueno, he ido desde pequeño a las Escuelitas Bíblicas, me gustó el rollo, luego entré al grupo de adolescentes y hoy que ya tengo 18 ahí sigo.
  • Qué bueno saber eso de ti, pero a ver, cuéntanos: “que sabes, que no sabes, pero deberías saber acerca del ayuno”
  • Bueno, la verdad es que he escuchado muchas veces que en la Iglesia mencionan que debemos ayunar, pero la verdad es que ni siquiera sé que es eso. ¿Podrías explicarme?
  • ¡Claro que sí! Trataré de ponerlo en términos fáciles.
    Ayunar es SUSTRAER -quitar, alejar, restar, apartar- UN BIEN FÍSICO, que principalmente es la comida, a fin de OBTENER UN BIEN ESPIRITUAL -una respuesta, milagro o bendición de Dios-.
  • Ah! O sea, ¿Dejo de comer y Dios me bendice?
  • Bueno, en términos prácticos eso es lo que sucede, pero en términos espirituales va mucho más allá. No sólo dejamos de comer, sino que “nos apartamos de lo físico que nos atrae y mantiene ocupados, para acercarnos a lo espiritual, que muchas veces tomamos poco en cuenta” Y… si llevas tiempo en la Iglesia, me imagino que sabes qué sucede cuando estamos más cerca de Dios.
  • Sí, ¡Claro! Dios nos bendice más. Y podemos aprender más de Él.
  • ¡Exacto! Entonces, tu duda ¿quedó resuelta?
  • Creo que sí, me separo un tiempo de lo que mi cuerpo pide, para acercarme a lo que, entiendo, que mi espíritu pide. Y así encuentro más fácil a Dios.
  • Excelente Luis, fue un gusto recibirte hoy en “preguntando algo que sé, que no sé, pero debería saber”. Línea número 2, ¿A quién tenemos por ahí?
  • ¡Hola! Soy Violeta.
  • Hola Violeta, ¿Cuántos años tienes?
  • Tengo 32 años. Felizmente casada y con dos hijos. De hecho, creo que se alcanza a escuchar el ruido, jejeje.
  • ¡Muy bien Violeta! Pues, ¡Bienvenida! A lo que vamos, “¿qué deberías saber pero no sabes acerca del ayuno?”
  • Bueno, llevamos poco en la Iglesia, Dios ha transformado nuestro matrimonio y nos dio esperanza. Los niños se sienten contentos y estamos en un proceso de crecimiento desde hace aproximadamente un año y medio. En mi grupo pequeño nos han hablado de que debemos ayunar pero la verdad es que no sabíamos ni qué es eso, aunque la verdad nos ayudó escuchar la respuesta a la pregunta anterior, pero tenemos, mi esposo y yo, otra duda. Y bueno, no quiero sonar grosera pero, la duda es muy simple: ¿Por qué debemos ayunar?
  • ¡Wow! Excelente pregunta Violeta. Creo que hay muchos que no tienen esa respuesta, pero no tienen las agallas de hacer la pregunta. Trataré de responder lo más claro posible. Te compartiré al menos 4 puntos que creo importantes acerca del porqué debemos ayunar. ¿Lista?
  • Sí, estamos listos.
  • Muy bien: Número 1, ayunamos porque es una disciplina que Jesús, nuestro maestro, practicó. Y lo más interesante es conocemos que lo hizo justo antes de iniciar formalmente su ministerio, preparándose para los tiempos buenos y difíciles que vendrían a su vida. Número 2, ayunamos porque nos acerca al poder de Dios. En una ocasión unos discípulos no pudieron sacar un demonio que había en un hombre y el maestro les dijo: “bueno, tranquilos, esto no sale sino con oración y ayuno”. Número 3, ayunamos porque así demostramos que tenemos el control sobre nuestro cuerpo. ¿Sabes? Constantemente hay una lucha entre cuerpo y espíritu llevándose a cabo en nuestro interior. Y a través del ayuno podemos demostrar que, dejamos de pensar sólo en lo físico y podemos concentrarnos en lo espiritual, como mencioné en la llamada anterior. Y, no se trata de que “nos alimentemos de espíritu”, sino de que en tiempos determinados, demostremos a nuestra “carne” que tenemos el deseo de no satisfacerla para satisfacer a nuestro espíritu y acercarnos más al Padre. Y por último el Número 4, ayunamos porque nos ayuda a crecer espiritualmente. El ayuno, como también mencioné antes, no sólo consiste en no comer, sino en un proceso que nos lleva a que en el tiempo en que dejamos de concentrarnos en comer, nos concentremos en Dios. Y si nos concentramos en Él, en buscar su presencia, en aprender más de Él, en recibir algo nuevo de Él, seguramente nuestro espíritu crecerá. ¿Qué te parece?
  • ¡Wow! Nunca lo había visto así. Aún creo que debo aprender más, pero al menos estoy más convencida de que es algo bueno, porque lo practicó Jesús y me acerca más a Dios.
  • Perfecto, te quedaste con algunos puntos y bueno, eso es lo que tratamos de hacer en éste programa. Compartir algunas respuestas a temas que en muchas ocasiones no queremos preguntar en la Iglesia. Y bueno, con respecto a lo último, déjame te digo que no sólo Jesús lo practicó, hay una lista grande de personajes bíblicos, con historias impresionantes que ayunaron. Está Moisés, David, Daniel, Esther, Pablo, Nehemías, Elías y muchos más. Así que, de que tenemos referencia, la tenemos.
  • ¡Muchas gracias! Me encanta éste programa porque, intentas explicarnos las cosas de manera sencilla. “Échale” ganas, ¡Gracias! Ya tengo que hacer la cena.
  • ¡Hasta pronto, Violeta! Saludos a tu familia y ¡buen provecho! Luego nos invitan, jajaja.
  • Con gusto! Jajaja. ¡Adiós!
  • Nos queda tiempo para una pregunta más, Línea 1, Línea 2, ¿Hay alguien?
  • ¿Hola?
  • Línea 2, ¡Hola! ¡Hola! ¿Con quién tengo el gusto?
  • ¡Hola! Con Roberto.
  • Hola Roberto, ¿Cómo estás? ¿Qué piensas de todo esto del ayuno? Hay algo que ¿sabes que no sabes pero deberías saber?
  • Hola, bueno, sí. Hay una duda. En un curso que fui hace poco hablaron de ayunar de “otras cosas”. Ayuno de tele, de internet. ¿Es esto posible? ¿Tú que piensas?
  • Bueno, sí, es un tema bastante extenso y creo que necesitaríamos más tiempo pero trataré de responderte en breve y seguramente tendremos que tener otro día de programa con éste mismo tema. Partiendo del principio en que ayunar es “SUSTRAER UN BIEN FÍSICO PARA OBTENER UN BIEN ESPIRITUAL” algunos líderes han dado esas sugerencias que tú escuchaste y en lo personal no escucho tan descabelladas. ¿Sabes? La vida que hoy tenemos es demasiado agitada en nuestra ciudad y hay muchísimas personas que, o no tienen horarios de comida fijos, o bien sólo hacen una o dos comidas fuertes al día. Y bueno, esto, aunque es un hecho que no es saludable, es la forma de vida de ellos por el movimiento que tienen diario. Partiendo de esas dos cosas, pienso: ¿Qué pasaría si en esa vida tan agitada que llevan, aparte, no comen? Ahora bien, ellos tal vez no tienen tiempos fijos de comer, pero constantemente están ocupados viendo sus redes sociales, o asistiendo a reuniones donde su espíritu y vida cristiana se ve en riesgo, o bien con amigos que en lugar de inspirarlos los están alejando de Dios. Yo personalmente creo que sería bueno para ellos sugerirles “SUSTRAERSE, alejarse, apartarse, ayunar” eso en algún tiempo de sus vidas, a fin de “ACERCARSE, concentrarse, enfocarse” en la presencia de Dios. ¿Me explico? Ya nos queda poco tiempo de programa, pero lo digo otra vez así, creo que el hecho de “no satisfacer los deseos de la carne, como estar todo el tiempo con amigos, en fiestas, o en internet, o viendo la tele”, a fin de acercarnos a Dios, podría contar como un ayuno en cuanto a la fórmula se refiere. ME ALEJO DE LA “CARNE” Y ME ACERCO A DIOS. ¿Cómo ves?
  • Suena interesante, donde lo escuché sólo lo plantearon pero no explicaron nada y me dejaron un poco sacado de onda.
  • Me gustaría compartir más acerca de esto pero lamentablemente se nos acaba el programa. Pero, qué les parece si dedicamos ésta semana a estudiar la palabra y preguntarle a nuestros líderes acerca de éste tema. Y bueno, creo que podría ser un buen reto, dedicar algún tiempo de ayuno y que la próxima semana recibamos alguna llamada de “qué experimentaron al hacerlo”.
  • Creo que sí lo voy a hacer y seguramente marcaré la próxima semana.
  • ¡Muchas gracias Roberto! Gracias por acompañarnos y estar al pendiente.
    Y gracias a todos los que atentamente nos acompañaron, ha sido un gusto y verdadero placer compartir éste tiempo. Nos escuchamos la próxima semana aquí en su programa “cosas que sé que no sé pero debería saber”.

Mi nombre es Jony Bernal, y recuerden, “Si dejas de soñar y de aprender, dejas de vivir“. ¡Hasta la próxima!

El Reino de Dios alcanzado con sencillez

Escrito por: Daniel Moreno

“No hay nada que tenga que venir antes que el reino de Dios, ni siquiera el deseo de un estilo de vida sencillo”.   – Soren Kierkegaard

sencillez-de-la-vidaEl punto central de la sencillez consiste en buscar primero el Reino de Dios y su justicia, y luego todo lo que necesitemos vendrá en orden. Qué difícil es mantener el orden de las palabras que decía Jesús. Antes que cualquier acción o pensamiento debemos de permitir que Dios llegue a nuestra vida, y debe de llegar porque nosotros le buscamos.

El vivir de una forma sencilla se nos complica en un mundo que ha hecho las cosas cada vez más complicado. La sencillez nos permite vivir en libertad, libertad de las preocupaciones y afanes de la vida, y si no vivimos en libertad entonces estamos en esclavitud, esta a su vez provocada por el exceso y las complicaciones de la vida en sí.

Qué complicado hablar de la sencillez de la vida sin caer en el pecado de querer aparentar ser humildes. Richard Foster menciona que la práctica de la sencillez de forma interna en nuestra vida se demostrará al exterior en todo lo que somos. Todos estamos inmersos en este mundo, y mucho más los jóvenes.  Estamos bombardeados por los comerciales que nos dicen que debemos de tener más y mejores cosas para poder comenzar a sentir que valemos algo. Del otro lado Jesús en sus enseñanzas menciona que recordemos a los lirios del campo que ni trabajan, pero Dios les viste mejor que lo que hizo a uno de los reyes más ricos que tuvo Israel. Si vivimos alejados del Creador, será más complicado nuestro andar en la vida, pero si volteamos por un momento a buscar su voluntad, podremos estar más cercanos a seguirle y a vivir de una forma simple, sencilla y plena.

La sencillez no debe de ser una pobreza económica obligada que a veces se traduce en pobreza moral y en una pobreza espiritual. Lo que encontramos que debemos resaltar es el desprendernos de las cosas o situaciones que se han convertido en lo más importante, y dejar que Dios tome ese lugar, y al buscar que Dios haga eso, él tendrá sumo cuidado de cada necesidad física, moral y espiritual que tengamos.

Debemos buscar que Dios nos dirija dentro de su plan completo en donde hay abundancia, pero en donde tampoco nada se desperdicia; la verdadera economía que podremos disfrutar será aquella en la que no nos preocupamos por ganar todo lo que podamos, aun justificándonos en ahorrar y en dar lo que podamos, sino en que ganemos lo necesario y que estemos contentos con el sustento diario de Dios.

El Silencio y La Soledad – Parte 1 de 2

Escrito por: Johannah Reardon / Trad. por: Yadira Morales

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Estas disciplinas espirituales suministran combustible para la concurrida alma del líder.

Yo me crié en silencio. Mi madre era una chica de campo y le encantaba escuchar la naturaleza a su alrededor, así que nunca tuvimos un reproductor de música y había tiempos estrictos designados para ver la televisión. Ella evitaba a menudo la conversación también, incluso cuando yo estaba tratando de que respondiera a mi interminable parloteo. Así que uno pensaría que habría caído fácilmente en los patrones de silencio y soledad cuando me convertí en cristiana. Pero no lo hice por una razón: el mensaje que llegó más fuerte cuando me convertí en cristiana era que debía servir.

Y yo quería servir. Como una no cristiana, yo había vivido una vida egocéntrica. Así que servir era un camino de discipulado mientras moría a mí misma y aprendía a vivir para los demás. Pero a medida que pasaron los años, mi servicio se convirtió en el enemigo de mi alma, en lugar de su amigo.

Mi problema era que yo pensaba que tenía que servir con sacrificio todo el tiempo. Desarrollé una especie de culpa del sobreviviente que otros sufrieron más que yo, así que tenía que compensarlo entregar mi vida cada vez que me lo pidieran. Sólo decía no si real y verdaderamente, yo tenía un conflicto, y luego me sentía culpable por ello.

Mi despertar llegó en un momento particularmente intenso de mi vida cuando rara vez tenía un momento de tranquilidad y me empujé a mí misma hasta el punto de agotamiento. Un día, cuando tenía que ayudar a un amigo a decorar la boda de su hija, me mareé y me mantuve así durante tres meses. A veces era tan debilitante que no podía leer, ver la televisión, o mantener una conversación. A veces, tuve que mentir sobre mi espalda, sin voltearme a cada lado, o mi mundo se saldría de control. La única opción que quedaba para mí era mentir en silencio y escuchar la voz de Dios, que resultó ser la mejor opción de todas. Mi experiencia se resume en el Salmo 62: 1-2, “Te espero en silencio delante de Dios, por mi victoria viene de Él. Sólo Él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde yo nunca seré sacudido.”. Después de esa experiencia, nunca quise vivir sin ese tipo de silencio de nuevo.

Cuando finalmente volví a la normalidad, cambié  mis hábitos. Me puse mucho más selectiva a lo que le decía sí; pero sobre todo, me aseguré de tener momentos de soledad y silencio. Sí, me temo que voy a estar mareada otra vez; pero aún más, tengo hambre de estar en la presencia de Dios, aunque sea en silencio.

La importancia de la Soledad

Ciertamente podemos escuchar la voz de Dios cuando estamos con otros. Tal vez algo te golpea en un sermón o un amigo te dice lo correcto en el momento adecuado, y sabes que está destinado para ti. Pero casi todos necesitamos filtros. A veces algo en un sermón o una palabra de un amigo te va a dirigir por el mal camino, no porque lo que dijeron no era cierto, sino porque no era el mensaje que necesitabas oír.

Por ejemplo, cuando yo era incapaz de decir no a lo que alguien me pedía, no necesitaba escuchar un sermón sobre el servicio, incluso si todos los demás en la congregación lo necesitaban. O si una amiga con entusiasmo hablaba sobre voluntariado en el refugio de personas sin hogar, tenía que dejar que eso fuera más allá de mí, a pesar de que era la mejor cosa en el mundo para ella. Para ti puede ser que tienes un problema con la sensación de culpa falsa, por lo que no tienes que escuchar un sermón sobre cuán pecador eres, a pesar de que la persona sentada a tu lado está en rebelión y necesita exactamente ese mensaje. O tal vez te enfrentas a ser excesivamente disciplinado, por lo que no necesitas escuchar cómo un amigo indisciplinado está aprendiendo a reglamentar su vida.

 Es por eso que necesitamos tiempo a solas con Dios. Tenemos que tomar el tiempo para escuchar los mensajes que él tiene para nosotros. Si estás solo en la presencia de Dios, estás disponible para escuchar lo que quiera decirte. Vienes a él abierto para un cambio de dirección, convicción de pecado, un codazo suave, o toda una revisión de vida.

Tengo muchas responsabilidades con el ministerio, el trabajo y la familia. Encontrar tiempo para estar a solas con Dios parece imposible a veces. Tal vez no eres tan ocupado como yo lo estoy y tengo un montón de tiempo a solas. Pero estar solo es diferente a estar a solas con Dios. Ese es el ingrediente clave para la disciplina espiritual de la soledad, estar a solas con él, a la espera de lo que tiene que convencerte  personalmente.

En Contra de la Doctrina de la Satisfacción Inmediata

*Nota: Se publica esta entrada como parte del curso actual que estoy enseñando en Monterrey, México y titulado, “La Formación Espiritual del Joven y Adolescente”. Invito a los alumnos y a todo lector a ofrecer sus comentarios sobre lo que Richard Foster dice.

En su libro Celebración de la Disciplina , Richard J. Foster dice:

“La superficialidad es la maldición de nuestra era. La doctrina de la satisfacción inmediata es el principal problema espiritual. Lo que hoy se necesita desesperadamente no es un número mayor de personas inteligentes, ni de personas de talento, sino de personas de vida espiritual profunda” (p. 21).

¿Estás de acuerdo? ¿Cómo has visto en nuestras iglesias que ponemos más énfasis en la carisma o los dones de nuestros ministros en lugar de priorizar raíces espirituales profundas?

Foster aclara otro punto también:housework

“No tenemos que dejarnos convencer de que estas disciplinas [espirituales] son para los gigantes espirituales y que, por tanto, están fuera de nuestro alcance; o para las personas contemplativas, que dedican todo su tiempo a la oración y a la meditación. Todo lo contrario. Dios tiene el propósito de que las disciplinas de la vida espiritual sean para los seres humanos ordinarios: para los que trabajan, los que cuidan niños, los que tienen que lavar platos y podar el césped. De hecho, las disciplinas se ejercitan de la mejor manera en medio de nuestras actividades normales diarias. Si han de producir algún efecto transformador, este debe hallarse en las coyunturas ordinarias de la vida humana: en nuestras relaciones con el cónyuge, con nuestros hermanos, con nuestros amigos y vecinos” (pp. 21-22).

Algunos dicen que el joven hoy día está demasiado ocupado o distraído para practicar las disciplinas espirituales.  ¿Cómo podemos ayudar a nuestra juventud para que ellos se acerquen a Cristo de estas maneras?

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