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3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo anterior.

Repítela.

El púlpito (o mesa en mi caso) será siempre un lugar clave para dar forma a los valores y la cultura de la iglesia. Cuando el pastor inserta repetidamente la idea de servir a otros en los mensajes, escritos, o conversaciones, eso tiene un impacto en los oyentes y se trabaja para corregir el enfoque equivocado.

Por ejemplo, en Grace Church, hablé sobre cómo trabajar en la cultura que queremos tener. Nuestra iglesia usa los conceptos: Inicio, Conexión, Prosperidad y Compromiso. Esos son nuestros cuatro valores. Hemos tenido mucha gente en el Inicio y  la Conexión. Pero luego, ¿cómo movemos a la gente a las siguientes dos, Prosperidad y Compromiso, creando una cultura en la que nuestra pasión sea hacer discípulos? ¿Cómo se logra eso?

Tenemos que martillarlo sin descanso (y no somos perfectos todavía en hacerlo; necesitamos hacerlo más).

Conforme las iglesias crecen, aparece con más frecuencia un alto porcentaje de gente que obtiene la cultura deseada cuando se le enseña al inicio, mientras que menos gente la retiene cuando se le trata de inculcar después de cierto tiempo. Se debe ayudar a aquellos que llegaron después (no importa si la iglesia tiene 200 años o 2 años) a tener el nivel de servicio que tenían al principio.

Es esa consistente repetición de la cultura y sus valores lo que nos ayuda a crear una mentalidad de discipulado.

Para perpetuar este valor cultural (o llevar a cabo un cambio cultural) se debe reiterar continuamente a través de líderes claves, los cuales deben ser los primeros en comprometerse. Después hay que motivarlos a repetirlo en sus grupos pequeños y dentro de su círculo de influencia. Usted que trabaja con varios ministros de su iglesia, téngalos a todos consistentemente concentrados en desarrollar una cultura de servicio.

Este no es un proceso de seis meses, es un proceso de muchos años. Hará eco de los valores de su cultura una y otra vez. Aquellos que no estén a bordo al principio, no permitirán que la repetición penetre en ellos y seguirán la nueva cultura o se fastidiarán de escuchar repetidamente sobre el servicio y se irán. A veces eso es lo mejor que puede suceder.

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Celébrala.

He dicho repetidamente que “te conviertes en aquello que celebras.” La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal celebra la plantación de iglesias dándoles a los pastores broches por plantar o promocionar la plantación de iglesias. No es de sorprender que las últimas dos décadas hayan sido las mejores para ellos en mucho tiempo.

Cuando prediqué en la Iglesia Primitiva Bautista Progresista noté  claramente que celebraban los logros educativos de sus miembros, incluyendo a un joven que tenía una larga lista de logros académicos desde la secundaria hasta su maestría.

Las denominaciones y las Iglesias deben afianzar lo positivo al menos tanto como rechazan lo negativo. La gente en la iglesia debe saber que usted está en contra de lo que no es bíblico, y no debe haber lugar a dudas sobre el tipo de cultura eclesial que apoya.

Usted celebra aquello en lo que quiere convertirse.

Si quiere que su iglesia mantenga una cultura de servicio, debe celebrarla en cada oportunidad. Haga labores de reconocimiento para los voluntarios que colaboran con los niños. (¡Quizá sea apropiado darles algunas medallas!) Cree un artículo mensual en su página web para resaltar a algún miembro que sirvió a otros de alguna forma extraordinaria. Anuncie una gran celebración en la iglesia por cada miembro que se involucre en un viaje misionero durante el año. Cualquier idea que se le pueda ocurrir para continuar recordándole a la iglesia cuál es su valor, ¡llévela a cabo!

Nosotros premiamos a algún trabajador voluntario en nuestras noches de adoración. La semana pasada, hice que todos le aplaudieran al equipo que instaló el montaje para el cine. Hemos tenido cenas de reconocimiento para quienes se ofrecen a hacer algunas labores. Y la lista puede continuar.

Aquellos que visiten su iglesia deben irse con una imagen clara de cuál es su valor, a través de lo que ahí se celebra. Los miembros y los asistentes sabrán que el servicio es apreciado, lo cual los motivará a adoptar la cultura de servicio que usted haya inculcado y repetido en todo el Cuerpo.

La Cultura Desayuna Estrategia.

Así es la cosa, la cultura desayuna estrategia todos los días. Eso no lo digo yo, la cita se le atribuye al último gurú de negocios Peter Drucker. La frase nos recuerda que nuestros planes carecen de sentido si el ambiente en nuestra iglesia los debilita. Su estrategia se convierte entonces en un tipo de complemento con el que muy pocos están comprometidos.

En Juan 20:21 Jesús dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Eso nos dice que todos los que son de Dios han sido enviados a una misión. 1 Pedro 4:10 nos recuerda que los hijos de Dios son llamados al ministerio.

Así que no te equivoques, todos los que son de Dios son enviados en misión y todos los hijos de Dios son llamados al ministerio. La única pregunta es ¿Dónde? ¿Entre quiénes? y ¿Haciendo qué? 

Tener una cultura de servicio establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras. (Hebreos 10:24).

Con esa cultura aplicada, la gente no se estará preguntando si deberían servir. Las preguntas serán dónde deben servir, entre quiénes y de qué formas lo harán.

Eso creará una cultura de servicio —parte de un enfoque misional— en su iglesia.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/march/moving-to-missional-part-i-3-steps-to-develop-culture-of-se.html

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

3 métodos de la iglesia que tienen que cambiar

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Yadira Morales

cambios
Los métodos de la iglesia tienen que cambiar para que las iglesias sigan siendo eficaces. 

Desde hace tiempo se dijo que las siete últimas palabras de una iglesia antes de que muera eran “Nunca lo hemos hecho así antes.” 

El efecto de mantener mala tradición, malos hábitos y mala estrategia es evangelismo ineficaz, estancamiento y muerte eventual. 

¿Cómo pueden las iglesias evitar mantenerse en mecanismos, estrategias, tradiciones, y similares, más allá de su fecha de caducidad? ¿Cómo pueden las iglesias estar constantemente eficaces para llegar a sus comunidades? 

A la luz de las realidades culturales modernas, aquí hay tres cambios metodológicos que las iglesias deberían considerar, la posibilidad de hacer más efectiva discípulos y llegar a nuestras comunidades. 

Considerar la dispersión sobre la recolección 

¿Por qué no empujar más de las funciones de la vida de la iglesia a la periferia de la iglesia, incluyendo la cantidad de veces que nos reunimos? Sé que esto puede sonar contradictorio y no quiero hacer hincapié en la gran reunión. Las reuniones son bíblicas. 

Pero tendría más sentido en el contexto actual hacer menos reunión y más dispersión. Estamos más allá del lugar donde dice ” ¡Todo el mundo viene!” traerá a los incrédulos a una reunión. Las iglesias necesitan tener más de una mentalidad de “¡Vamos!”. 

Para tener éxito, los líderes tienen que capacitar a las personas. Los miembros de la iglesia necesitan ser lanzados como testigos en sus vidas cotidianas a ser la “iglesia dispersa.” 

En algunos casos, es útil potenciar los grupos pequeños que tienen una funcionalidad más amplia, incluso hasta el punto de que estos grupos que funcionen casi como pequeñas congregaciones. Algunos pueden ser plantas de pre-iglesia. 

Cuando se distribuye la propiedad y responsabilidad, tanto más probable será que tengan mayor impacto en una comunidad. 

Considerar cómo usar vías 

Necesitamos un enfoque simple y aplicarlo con regularidad a lo que llamo “vías”. Una estrategia de vías se muestra cuando una iglesia mueve a la gente de estar sentado en filas a sentarse en círculos. Esta reorganización simple es un medio para cambiar los miembros de consumidores a participantes. Las filas tienden a concentrarse en una sola persona. Los círculos tienden a centrarse cada uno en el otro. 

Las vías transitan a la gente lejos de la apatía en grupos donde se provocan unos a otros al amor ya las buenas obras (Heb. 10:24). Tenemos que ayudar a las personas a vivir como agentes de la misión de Dios. 

A veces hay que dejar de hacer cosas buenas para hacer cosas mejores. Eso es siempre una decisión difícil, especialmente para las iglesias y hacer frente a los aspectos del ministerio que han dejado de ser útiles. Necesitamos sistemas más claros y procesos que lleven a la gente de la pasividad a la actividad en la participación en la misión de Dios y servir unos a otros. 

La decleroficación del ministerio 

Vamos a restar énfasis al papel del clero. Muchas congregaciones tienen una cultura de liderazgo que es esencialmente un sacerdocio jerárquico – sólo el clero tiene la autoridad y el liderazgo. Quiero ver una decleroficación del ministerio en las iglesias evangélicas donde el pueblo de Dios colabora de forma corporativa con su ministerio y pastores y sirven como capacitadores de los santos, de acuerdo con Efesios 4: 11-equipar al pueblo de Dios para obras de servicio a la edificación del cuerpo de Cristo. 

En el nuevo entorno ministerial, las iglesias necesitan dispersarse más, desarrollar mejores vías para alentar a los miembros activos, y combatir la cleroficación equipando a todo el cuerpo de Cristo para el servicio.

Arruinar y Recuperar La Relevancia – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

old-bible-1498763-1600x1200Priorizamos la relevancia cultural cuando degradamos a otros que predican el evangelio. He visto los anuncios publicitarios de iglesias que dicen cosas como: “10 razones  por las que todas las demás iglesias de este estado apestan, pero la de nosotros es genial”. A menudo usan palabras como: “relevante, emocionante, fresca, o real” para explicar sus ministerios. Si no somos cuidadosos, mostraremos confianza en nuestra relevancia, no en el evangelio. Si el evangelio está en el centro de nuestro mensaje y ministerio, no comunicaremos nada que permita que la gente devalúe otras iglesias que predican el evangelio. Trabajaremos con ellos y oraremos por ellos.

Priorizamos la relevancia de la cultura cuando el evangelismo personal es un oxímoron para nuestras iglesias. La relevancia como meta hace modernos nuestros servicios de adoración y se convierten en un  lugar donde  la gente se conecta y los pastores son los únicos que le hablan a la gente sobre Jesús. Cuando el evangelio es el punto de relevancia, es una herramienta, los pastores equipan al pueblo de Dios para llevar el evangelio con ellos hacia sus comunidades. Seguro,  invitemos a nuestros vecinos a nuestros servicios de adoración y ministerios. Pero cuando se hace a solas, dificulta el trabajo del evangelio.

Priorizamos la relevancia cultural cuando la asistencia es más celebrada que las conversiones. En uno de nuestros estudios, preguntamos sobre la tasa de conversiones en las iglesias nuevas. Encontramos que la mayoría de las iglesias nunca cuestionan eso, e incluso si lo hacen, a menudo dan una cifra inflada. Una de las iglesias del estudio había hecho un trabajo increíble plantando múltiples iglesias. Tuvieron el valor de investigar a toda su gente y hacerles una pregunta muy simple: “¿Llegó a la fe en Cristo Jesús en esta iglesia?” La meta era el 10% de convertidos en las iglesias nuevas, pero encontraron que el resultado arrojaba solo entre el 2 y el 3%. Nuestro enfoque no puede estar simplemente en la asistencia, sino en buscar que los hombres y mujeres vengan a la fe en Cristo Jesús.

Priorizamos la relevancia cultural cuando no ofender a los creyentes es a menudo más importante que comunicar el evangelio. Dios nos enseñó muchas cosas en su búsqueda de creyentes. Es difícil ser percibido como sensible cuando se habla acerca del pecado y la muerte, sobre la cruz, los elementos centrales del evangelio. Considero que debemos enfocar nuestras necesidades en ser “buscadores comprensibles”: comunicar el evangelio clara y entendiblemente incluso al comunicar un mensaje que no es sensible o cómodo. La relevancia es una herramienta que ayuda a los buscadores a comprender la verdad del evangelio.

La buena noticia es que la relevancia cultural y el evangelio no están reñidos. La relevancia es una herramienta que muchas iglesias usan, porque es una consecuencia necesaria de hacer las cosas a la manera de Dios. Es un principio misiológico que nos ayuda a cumplir la meta de llevar el evangelio a grandes cantidades de gente. En cualquier comunidad en la que te encuentres, usa la relevancia con discernimiento y el evangelio con liberalidad.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/october/calling-for-contextualization-part-8-ruining-and.html

Arruinar y Recuperar La Relevancia – Parte 1 de 2

Compartimos el último artículo de la serie “Un llamado a la Contextualización” por Ed Stetzer para Christianity Today y traducido por Ariadna Romero.

Niños Gran Comisión JesúsCuando  lideras o  plantas una iglesia, la proclamación del evangelio en palabras y obras de gracia es central para tu llamado. Como cristianos y líderes, representamos a Jesús en la iglesia, hagamos las cosas como Jesús y contémosle a otros sobre Jesús. Y hagámoslo en formas que sean “relevantes”.

Si has leído mi blog desde hace algún tiempo, sabrás que soy un creyente de la relevancia de la cultura en nuestras iglesias. Quizás una mejor manera de decirlo es: creo que las iglesias centradas en el evangelio y bíblicamente fieles son culturalmente relevantes. No todos se emocionan con este tema, y comprendo sus preocupaciones porque yo también tengo algunas. Pero creo que la relevancia cultural es un aspecto necesario y una herramienta para los ministerios misionales en cada uno de nuestros contextos.

El evangelio debe ser entregado siempre a un contexto cultural específico. Ser culturalmente relevante es llevar el Evangelio inmutable hacia las siempre cambiantes culturas del mundo. Podemos hacer eso si escuchamos y entendemos la cultura, si aprendemos a hablar su idioma, si conectamos el evangelio a sus ídolos, y les mostramos la belleza de la supremacía de Jesús. Lee el enfoque de Pablo cuando escribe a las ciudades de Iconio, Listra, Macedonia y Atenas en Hechos 14-17 y encontrarás un excelente y perspicaz modelo de relevancia cultural.

Los problemas con la relevancia cultural empiezan cuando entendemos mal su importancia. A veces creemos que ser relevante quiere decir ser misional, pero no es así. La realidad es que podemos ser culturalmente relevantes y a la larga no ir a ningún lado para ayudar a la gente a conocer a Jesús o para servir en una misión. La relevancia es una implicación de misión, y una herramienta para la misión, pero no es la meta de la misión. Hacer discípulos a través de la proclamación del evangelio, esa es la meta. Si la relevancia cultural es nuestra meta, el evangelio se degrada y perdemos seguridad en su poder transformador y cuánto lo necesitamos.

¿Cómo es que esto sucede? ¿Cómo es que terminamos elevando la relevancia cultural, intencionalmente o no, a ser la meta? Aquí hay algunas respuestas:

Priorizamos la relevancia cultural cuando nos enfocamos en la transformación personal o social y no en la transformación del evangelio. El mensaje del evangelio no se trata de intentar ser mejores personas. Los ateístas, los mormones, y Oprah pueden ayudarte a ser bueno. El mensaje del evangelio no se trata de limpiar nuestras ciudades. Los ateístas, cientologístas y políticos pueden mejorar nuestras ciudades. La relevancia cultural, como meta, nos animará a detenernos ante los cambios que más necesitamos en nuestras vidas, los más profundos, debido al deseo de no ofender a los que viven en la cultura. Cuando es la meta, permanecemos en la superficie de cambio y evitamos el corazón. Pero si la relevancia cultural es una herramienta, enfocaremos nuestro trabajo en el evangelio que dice que necesitamos ser cambiados desde el interior y hasta el exterior. Nos enfocaremos en un ministerio en el cual Jesús transforme las vidas.

Priorizamos la relevancia cultural cuando nuestros sermones son tan prácticos que les falta realzar el evangelio. Por supuesto que no estoy diciendo que los sermones prácticos son malos. Pienso que los sermones con implicaciones y aplicaciones prácticas son esenciales. Algunos se esfuerzan tanto en ser prácticos en sus predicaciones que sus mensajes son fácilmente entendidos, recibidos y aplicados, pero Cristo no es dado a conocer. Busco nunca predicar un mensaje que no sería cierto si Jesús no hubiera muerto en la cruz.  Creer en una cruz sangrienta y en una tumba vacía debería ser fundamental para cualquier consejo que compartamos.

El Espectro de la Contextualización – Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

Ed Stetzer

Ed Stetzer

Por otra parte, el sincretismo es cuando terminamos mezclando elementos de la fe con elementos de la cultura de tal forma que resulta en la pérdida de las distinciones bíblicas. Yo diría que cuando mezclas el “pensamiento positivo” con la cristiandad, terminas con una expresión de sincretismo que básicamente dice: “Dios está aquí para ayudarte a ser mejor, y si sigues a Dios serás bendecido financieramente”.

Una de mis preocupaciones es que un número muy grande de personas que piensan: “No te preocupes por todas esas cosas de la contextualización. Solo predica el evangelio y ama a la gente”. Por supuesto, necesitamos predicar el evangelio y amar a la gente, pero creo que si tomamos a 2 misioneros y los enviamos a Pokot en África, y le enseñamos a uno de ellos a predicar el evangelio, amar a la gente, entender el contexto, y comunicarse en un contexto y formas apropiados, y enviamos al otro misionero y le decimos: “predica el evangelio y ama a la gente”, el primer misionero tendrá un impacto mucho mayor que el segundo misionero. Muy poca gente será alcanzada  por el evangelio a través del segundo misionero porque pocos podrán entender e interactuar con la verdad del evangelio.

Como explicó Tim Keller: “La contextualización no es darle a la gente lo que quiera. Es darle las respuestas de Dios (que probablemente no quieran) a las preguntas que están haciendo, en formas que ellos puedan comprender”.

Mi segunda preocupación es hay un gran número de gente que trabaja con la contextualización de manera descuidada, y sin una red teológica bien desarrollada. Pueden reunir una multitud y mover una congregación pero a pesar de los números, muy pocas personas son impactadas con el evangelio porque ése no es el punto más importante.

Así que la pregunta es, ¿cómo ir suficientemente lejos sin ir demasiado lejos?  No es fácil, y todos cometeremos errores en una dirección u otra. Se puede hablar mucho del tema, pero voy animarte a hacer 3 cosas:

  1. Evaluación Honesta.

Debemos considerar el espectro de la contextualización y evitar solo situarnos en el medio. Nos serán muy útiles algunas auto-evaluaciones honestas y humildes y algunas evaluaciones externas. Una de las preguntas más importantes es: ¿qué tan lejos es muy lejos? Pero qué tan lejos no es lo suficientemente lejos es igual de importante.

Mi experiencia es que la gente tiende a temer ambos extremos, el oscurantismo (o no ser capaz de conectar con la cultura) o el sincretismo (perder el evangelio y la verdad por la cultura). Necesitamos preocuparnos por ambas cosas, pero cuando estás más preocupado por una sola, tiendes a fallar en la otra.

  1. Lee La Historia De La Iglesia.

Mucho de lo que haces en tu adoración era controversial o considerado demasiado en algún punto del pasado. Tan solo la música es suficiente para ayudarte a pensar en estas situaciones. ¿Podríamos cantar canciones sin el salterio? ¿Qué pasa con los instrumentos? Eso fue debatido acaloradamente hace algunos cientos de años, y por supuesto, muchos cristianos estuvieron en contra. Y una vez que aceptas los instrumentos musicales, ¿cuáles son los aceptables? Leer cómo la iglesia manejó esos asuntos culturales históricamente te ayudará a pensar en los problemas culturales de tu propia iglesia (y la música es un ejemplo claro).

  1. Apégate Al Punto.

Finalmente, lo más importante y necesario es el discernimiento bíblico y serio, así como mantenerse centrado en el evangelio. El discernimiento bíblico te protegerá contra los ataques, y mantenerte centrado en el evangelio te llevará adelante en la misión de alcanzar a la gente a la que Dios te ha enviado.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

El Espectro de la Contextualización – Parte 1 de 2

Una más de las partes de la serie de artículos de Ed Stetzer, traducido por Ariadna Romero para “Christianity Today”.

Ya me has escuchado decir que el “cómo” de un ministro está determinado en muchas maneras por el “quién, cuándo y dónde” de la cultura. Cómo nombras a tu iglesia, qué tanto debe durar la reunión de adoración, la forma en que la iglesia desarrollará el liderazgo, estas y muchas cosas más se delimitan en parte por la cultura. Por esto es importante pensar en términos del espectro de la contextualización. Cuando se trata de ello, todo el mundo tiene la opinión de que la contextualización ha ido muy lejos, mientras que otros dirán que no se ha llegado lo suficientemente lejos. Así que hay un espectro que va desde muy poca o total ausencia de contextualización (aunque es imposible no estar contextualizados) hasta una total contextualización. Para ayudar a marcar los grados dentro de este espectro, podemos usar una escala, digamos de C1 a C6.

Me preocupo por la contextualización porque me preocupa la clara proclamación del evangelio. Me preocupo por la iglesia. Y creo que muchas iglesias que se dirigen bíblicamente, necesitan pensar con profundidad en su contexto para poder adaptarse efectivamente. Tim Keller tiene razón cuando dice:

Se avecina una crisis para las iglesias evangélicas americanas si es que no pueden prosperar fuera de los reducidos enclaves conservadores y tradicionales de la gente y la cultura. No hemos creado un nuevo ministerio y comunicación… modelos que florecerían y harían crecer el mundo occidental secular post-cristiano. Nuestra visión debe ser desarrollar campus de ministros, nuevas iglesias, sistemas de educación y discipulado cristianos que sean efectivos en los campos de Norte América.

Persona-pensando_En otras palabras, necesitamos la contextualización.

Hay algunos líderes que dirán que están en contra de la contextualización, y quizás los podríamos situar en el C1 de la escala. Por supuesto, creo que es extraño decir: “no creo en la adaptación cultural o la contextualización” mientras usamos un traje que se hizo popular hace 50 años, cantamos música que se hizo popular hace 100 años con un instrumento que se hizo popular hace 300 años, con mobiliario que se hizo popular hace 600 años. Pero por el bien de la discusión, pondremos a esas personas en la C1.

En el otro extremo del espectro (puede ser en el C6) pondré a muchos predicadores que son populares hablando de esperanza y prosperidad, los que han sobre- contextualizado y creado un auge en la cultura, pero que ya no comunican un evangelio que se pueda discernir.

Todos aparecemos en algún punto de esa escala. Como referencia, me parece que un término aceptable sería estar en el C4 de la escala de contextualización. Aquí está una aplicación útil de esta escala para las iglesias emergentes.

La diferencia está realmente entre el oscurantismo y el sincretismo. argumenta que “el oscurantismo es cuando estás tan ligado a tu forma de practicar y enseñar la fe que pones un velo entre la verdad y poder y aquellos que están tratando de mirar con ojos muy diferentes.”

Por ejemplo, hace cientos de años los misioneros fueron a Hawai a plantar iglesias. Y se aparecieron, luciendo como misioneros. Ya sabes, las mujeres con sus faldas amplias y sus sombreros, y los hombres con sus trajes negros y sus grandes biblias negras. Los hawaianos lucían como lucen los hawaianos. Las mujeres usaban faldas de flecos y ambos, hombres y mujeres mostraban mucha más piel que los misioneros. Fue predicado el evangelio y la gente se convirtió. Pero lo que sucedió es que los hombres y las mujeres no sólo se convirtieron a Jesús, sino también a una forma de cristiandad que incluía edificios de iglesias con campanarios, faldas amplias y trajes oscuros. Pronto, todos en Hawai sabían que convertirse en cristiano incluía cuestiones que no eran esenciales. ¿Cómo te conviertes en cristiano? Cambiando tu forma de vestir. Eso es oscurantismo.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/september/calling-for-contextualization-part-7-contextualization.html

Amar y Odiar al Mundo: Parte 2 de 2

Por: Ed Stetzer / Trad. por: Ariadna Romero

corazon-mundoLas palabras de Pablo dejan en claro dos cosas. Primero, no tiene absolutamente ninguna intención de separar a los cristianos de los no cristianos. Para el, ese concepto era risible porque negaría la razón de que los cristianos vivan en el mundo. Segundo, alguien que proclame el nombre de Cristo debe guardar un estándar de vida increíblemente alto. Si tal persona olvida en donde está o a quien debe su lealtad, y adopta una actitud contraria al amor, la ley y la dirección de Dios, los fieles seguidores de Cristo se alejarán de tal persona. Deberán escoger. (Esto, dicho sea de paso, es la parte olvidada de la doctrina bíblica de la separación. No hemos sido instruidos para separarnos de los perdidos, sino de los miembros de la iglesia que viven y disfrutan de su profunda depravación, hasta el tiempo en que den evidencia de su arrepentimiento).

Algunos de nosotros escogeríamos no participar en el sistema del mundo, y optaríamos por aislarnos en una burbuja hecha a semejanza de Cristo, una vida construida para que vivamos nuestros días sin toparnos nunca con alguien que no cree o vive como lo hacemos nosotros. Seguros y separados de los leprosos espirituales de afuera, podemos gloriarnos en Cristo desde el preescolar hasta que nos graduemos de la escuela, en la música cristiana, en las novelas de romances cristianos, en los libros de liderazgo cristianos, e incluso con los dulces cristianos de Halloween. Gracias a Dios por los cristianos de las páginas amarillas. La única cosa que no tendremos es la influencia personal  del evangelio en las vidas de aquellos que no conocen a Cristo. Es difícil hacer discípulos de la gente con la que ni siquiera hablamos. En un giro perverso de las expectativas de nuestro Señor, muchos cristianos se encuentran a sí mismos en el mundo por medio de una especie de imitación pseudo santa, pero que no es real.

Es fácil para nosotros seguir perdiendo la marca de estas dos implicaciones. Con frecuencia, nuestras vidas como seguidores de Cristo no lucen diferentes del sistema del mundo. Nos conformamos con demasiada frecuencia con una santidad truncada, con un leve brillo de espiritualidad cristiana pero mayormente inofensiva para el mundo, mientras pasamos por alto la codicia, la arrogancia, la injusticia. Juan describió el sistema del mundo – la actitud que rechaza el amor, la ley y la dirección de Dios – muy claramente. Después de implorarnos no amar esa actitud en 1 de Juan 2:15 el continúa (parafraseando): “Porque todo lo que hay en el mundo (los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida) no proviene del Padre, sino de la actitud que rechaza el amor, la ley y la dirección de Dios”. Y entonces el verso 17 confirma el contraste eternal: “la actitud que rechaza el amor, la ley y la dirección de Dios pasa, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Pero en esta dicotomía “mundo vs mundo”, encontramos una sutileza que con frecuencia ciega a los cristianos. En el promedio de las mañanas dominicales, hay tanto del mundo en el edificio de la iglesia como lo hay afuera. ¿Por qué? Porque “la mundanería” no reside en Tennessee, Canadá, o Rusia, es decir, en la tierra.; reside en el corazón y las actitudes humanas – en ambos, tanto creyentes como no creyentes de todo el mundo. Es por eso que la separación del mundo no es cuestión de evitar a la gente, sino de una constante lucha dentro de nosotros mismos contra la actitud que nos haría rechazar el amor, la ley y la dirección de Dios en nuestras vidas.

Como la iglesia enviada de Dios, debemos amar con el amor de Cristo a la gente que vive en esta tierra, expresar ese amor con palabras, obras, mientras que se odian los sistemas rotos y pecaminosos del mundo que luchan contra el reino de Dios.

 Esta se convierte en una distinción importante respecto a la contextualización, el objetivo de esta serie (ver las partes 1-5). La contextualización nos recuerda que necesitamos genuinamente estar EN el mundo, pero no SER del mundo.

Yo quiero expresarlo así: bíblicamente fiel, culturalmente relevante, comunidades de contracultura para el Reino. O, para esta conversación, somos:

-Bíblicamente fieles (Guiados por la Escritura)

-Culturalmente relevantes (Vivir en medio del mundo con la gente y su cultura)

-Comunidades de contracultura (No ser parte del sistema mundano de valores o moralidad)

-Para el Reino.

Y entonces resulta que Juan no estaba para nada confundido.

Aunque la iglesia pueda que sí lo esté.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/august/calling-for-contextualization-part-6-loving-and-hating.html

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