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Reconoce tu Rol en la Iglesia #1

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la primera publicación de esta serie, empecé a discutir sobre la importancia de que los pastores establezcan límites saludables para su ministerio.

Dado que es un área con la que personalmente he luchado mucho, una en la que sigo creciendo, me apasiona compartir lo que he aprendido, con la intención de ayudar a otros a no cometer los mismos errores que yo.

En las siguientes cuatro publicaciones compartiré las claves para establecer estos límites. Piensa en ellos como cuatro vallas delineando un ministerio saludable.

La primera valla para desarrollar un ministerio saludable es: reconocer tu rol en la iglesia.

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Tú como el pastor, no eres el absoluto responsable de la iglesia. Aunque eres parcialmente responsable, solo el Rey Jesús tiene la responsabilidad final.

Cuando este límite es ignorado, la iglesia termina siendo construida alrededor del pastor, quien entonces comienza a ser parte del problema en lugar de ser parte de la solución.

En mi segunda iglesia plantada, habíamos crecido para ser una congregación de 125 personas luego de 18 meses. Aunque esto puede parecer un desarrollo positivo, se convirtió en mi talón de Aquiles. El número de asistentes llegó a ser mi fuerza motora semana a semana.

Me tomaba el tiempo cada sábado para llamar personalmente a todos nuestros miembros regulares y ocasionales para animarlos a estar en la iglesia el día siguiente. Estaba convencido de que si no llamaba a todos, la iglesia se desmoronaría el domingo. Debido a que mi identidad estaba tan apegada a nuestra asistencia semanal, si el número de miembros de la iglesia colapsaba, mi vida, en efecto, colapsaría con ella.

Cuando los pastores no comprenden su rol, como me sucedió a mí, tienden a fijar toda la atención en una visión predeterminada de éxito, en lugar de en aquellas cosas a las que somos bíblicamente llamados, como el pastoreo y equipamiento.

Afortunadamente, una combinación de mi esposa y un pastor amigo de otro poblado, amorosamente me señalaron que necesitaba hacer algunos cambios. El resultado fue mi renuncia. Bueno, más o menos.

En realidad, me levanté un domingo y “renuncié” (sí, entre comillas). Le dije a mi congregación que iba a renunciar a ser el único pastor y cuidador de la iglesia.

Me disculpé por no haber creado los límites adecuados y les expliqué que iba a hacer una reestructuración. Usando un lenguaje muy de los 90’s (lo cual no fue muy terrible porque eran los 90’s) les expliqué que iba a cambiar hacia un rol más “ranchero” y que designaría a los “pastores” que trabajarían ahora. Fue un gran paso hacia el crecimiento para ambos, para la iglesia y para mí.

Aunque cambiar a un modelo de  ministerio descentralizado fue un buen paso, fue difícil.

La siguiente publicación examinará la dificultad de crear límites saludables: el pastor tiene que ser lo suficientemente sano para crear ese tipo de límites.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

No Culpes a tu Agenda de tu Agotamiento

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero

Vivimos en un mundo que está definido por límites. Nuestros caminos están delimitados, los juegos deportivos están diseñados de acuerdo a ciertos límites, y nuestros psicólogos nos dicen que necesitamos expandirlos alrededor de esa loca tía co-dependiente nuestra.

Quizás sea cierto que el término “límite” ha sido modificado en los últimos años de acuerdo a los programas de televisión, sin embargo pienso que es un área vital en la vida de los plantadores de iglesias y los pastores.

La gente a menudo señala el tener demasiada actividad como la culpable inherente de la fatiga y la retirada temprana del ministerio. El problema, sin embargo, va más allá de una agenda ocupada.

Los pastores y líderes ministeriales que experimentan el agotamiento tienden a exhibir estilos de vida que desatienden la disciplina necesaria para manejar sus actividades. Sin límites establecidos y defendidos adecuadamente, las personas experimentarán el agotamiento tanto del cuerpo como del espíritu.

Cuando planté mi primera iglesia al interior de la ciudad de Búfalo, junto con todo lo que eso conlleva, era esposo de Donna, ahuyentaba a la soledad para sostenerme, y era también estudiante de seminario en Pittsburgh, manejando cuatro horas en la nieve cuesta arriba en ambos sentidos. Puede que haya exagerado esa última parte, pero era Búfalo después de todo.

Sorprendentemente, fui capaz de mantener todos esos roles hasta que fallé en la creación de límites fuertes. Eso fue lo que al final me hundió. Si un coche atropella a un perro, el perro no ha sido lastimado porque estaba corriendo muy rápido. Es lastimado porque no respetó los límites establecidos para él.

De manera similar, no fue la velocidad de mis actividades lo que me hirió, sino la falta de límites sólidos en mis horarios, particularmente en la iglesia. Me convertí en el punto focal de todo el ministerio. Era con el que todos necesitaban hablar si querían seguir a Cristo, recibir consejería, o recibir una visita después de una cirugía de las uñas de los pies.

Tenía una congregación llena de gente que se apoyaba en mí en todas direcciones para su crecimiento espiritual. Fue esta falta de límites que deshabilitó cualquier ministerio efectivo y me condujo al agotamiento.

El hecho de que estoy en el ministerio hasta ahora, debe decirte que he aprendido algunas lecciones a lo largo del camino.

Me apasiona compartir los 4 pasos que aprendí de mi propia experiencia con otros pastores y líderes.

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Piensa en ellos como cuatro vallas que definen los límites alrededor de un ministerio saludable.

Son las cuatro publicaciones que verás en los próximos días.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Hacia la Efectividad Misional: Analogía y Aplicación de la Efectividad Misional – Parte 7 de 7

Por Ed Stetzer

Yoyos, nuevas iglesias e iglesias establecidas.

La efectividad misional empieza con un entendimiento bíblico del mensaje y movimiento de la missio Dei, lo cual se espera dirija una iglesia a convertirse en un pueblo misional, quien abrace la postura misional y ponga en práctica un programa misional.

Entonces, ¿cómo esta serie de efectividad misional se aplica a la iglesia local hoy en día? Mi meta en este artículo es responder esta pregunta con una analogía y aplicación.

Analogía de una Misión Integral

Cuando pensamos en convertirnos en una iglesia misionalmente efectiva—seamos una iglesia nueva o ya establecida—imagina un yo-yo en movimiento.

  • La cuerda es la misión (ya que es la cuerda la que avanza).
  • El yoyo (forma circular) es la iglesia que tiene un movimiento (peso) centrípeto y centrífugo que se mueve hacia fuera y hacia dentro.
  • El dedo dentro de la cuerda circular, representa a la iglesia sostenida y cautivada por la misión. [Nota: Una iglesia fuera de la cuerda, no cautivada ni sostenida por la misión, es una iglesia que existe como un monumento y no un movimiento, y de acuerdo a muchos misiólogos como Lesslie Newbigin no es realmente una iglesia.]

He aquí cómo funciona la analogía. En un estado sin movimiento, el yo-yo existe como una comunidad misional (personas) cautivada por la misión en su ambiente local. En este estado, tiene una comunidad sólida sostenida fuertemente por la cuerda (misión).

Cuando el yo-yo sea puesto en movimiento y comience a extenderse, manifiesta la marca misionera de envío (postura). Por tanto, significa que una iglesia es enviada en misión. Cuando el yo-yo alcanza su estado extendido, el yoyo manifiesta la marca misional de multiplicación (programa), porque se vuelve una iglesia extendiendo la misión hasta lo último de la tierra.

Por ir centrífugamente ‘hacia fuera,’ el yoyo tiene una fuerza centrípeta de ‘regresar’ a su posición original.missional-church_image.jpg

Aplicación de una Misión Completa

¿Cómo es que iglesias nuevas y establecidas llegan a ser misionalmente efectivas? La que sigue es una lista de las fortalezas y debilidades que iglesias nuevas y antiguas poseen en lo que se refiere a la efectividad misional.

Nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Un fuerte programa misional de evangelismo y una conciencia profunda de vivir el envío.
  • Una mentalidad de ‘Ir y Decir’ más que de ‘Venir y Ver.’ La realidad es que las nuevas iglesias no sobrevivirán si no alcanzan personas.
  • Una pasión y visión para alcanzar a los no creyentes y a quienes no pertenecen a una iglesia. Por ejemplo, en un estudio de iglesias establecidas, hay 3.4 bautismos por cada cien miembros residentes, pero en las nuevas iglesias el promedio son 11.7 bautizos por año. En pocas palabras, las nuevas iglesias alcanzan nuevas personas.
  • Un deseo de ser parte de los ritmos de la comunidad local y de encontrar maneras de servir a la comunidad.
  • Una flexibilidad de contextualizarse a la cultura presente más que a la cultura de hace dos o tres décadas.

Sin embargo, las nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una falta de estructura y organización. En otras palabras, normalmente tienen una comunidad débil. He encontrado que muchas nuevas iglesias luchan con desarrollar equipos, líderes, sistemas y procesos que ayuden a facilitar el ministerio y la misión. Ellos luchan con el fundamento, y por eso están en necesidad de crear un conjunto centrado de límites teológicos primarios, así como una sólida estructura que incluye gobierno, sistemas, y procesos.
  • Una falta de macro multiplicación. En otras palabras, ellas tienden a nunca ser iglesias madre de otra iglesia. mientras parece que las nuevas iglesias son mejores multiplicándose en forma micro (haciendo discípulos), me gustaría ver a más de ellas multiplicándose de forma macro (iglesias plantadoras).

Las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Una fuerza centrípeta recuperada del fundamento que ellos han establecido—usualmente a través de sus programas, sistemas, procesos y estructuras.
  • Una sólida base financiera con recursos para financiar la actividad de la misión y misiones globales.
  • Una presencia estable y consistente en la comunidad. En algunos casos, la iglesia se ha vuelto un ancla en la comunidad.

Sin embargo, las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una dificultad para multiplicarse en ambas formas: micro y macro. No se puede negar que la mayoría de las iglesias establecidas en Occidente están en problemas. Miles se cierran cada año, mientras otras luchan para mantenerse, o frenar el declive. Normalmente, entre más tiempo tiene una iglesia que ha sido establecida, sucede más un desvío en la misión. Basado en investigación, las iglesias que no están involucradas en multiplicación, especialmente en plantación de iglesias, están más enfermas que aquellas que sí están involucradas. Por tanto, ellas podrán usar más intencionalidad en su postura y programación misional.
  • Un enfoque hacia adentro. Muchas iglesias establecidas comúnmente han perdido de vista la misión. En lugar de estar motivadas por la misión, constantemente están motivadas por mantener sus tradiciones, preferencias, cultura y sistemas. Ellas caen en la misma trampa que la iglesia de Jerusalén; ellas van se exceden en su fundamento y terminan protegiendo y preservando su cultura y homogeneidad a costa de la misión. (Desafortunadamente, las iglesias normalmente eligen el mantenimiento en lugar de la misión).
  • Permiten establecer una “clerificación” donde el clero pagado hace todo el trabajo mientras que los miembros se sienten a consumir y observar.
  • Liderazgo prohibitivo. A pesar de que tal vez hay un fundamento sólido con fuerte liderazgo, en algunos casos, las iglesias establecidas son controladas por lo que Mark DeVine llama “carteles laicos” que actúan como los influyentes de la iglesia que prohíben el avance del liderazgo y de la misión.

¿Por qué comparto todo esto? Mi objetivo es mostrar áreas donde las iglesias muestran fuerza mientras se mencionan áreas donde la iglesia puede mejorar. Mi intención al enlistar los puntos débiles no es vergüenza, sino brutal honestidad. Si eres un pastor o líder de la iglesia, tal vez sea de ayuda hablar acerca de estos artículos y discutir las fortalezas y debilidades de tu iglesia.

Vivimos en tiempos cambiantes.

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Mi objetivo en esta serie fue resaltar cómo las iglesias hoy pueden ser misionalmente efectivas.

La efectividad misional empieza con una comprensión del mensaje y movimiento de la missio Dei, que debe resultar en representar las marcas de ser parte de un pueblo misional (comunidad), encarnar una postura misional (envío), y poner en práctica un programa misional (multiplicación).

Al hacer eso, las iglesias se convertirán en el vehículo efectivo de la misión de Dios, el vehículo que Él compró con la sangre de Cristo hace más de dos mil años.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-analogizing-and-applying-mi.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de Envío – Parte 5 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios incluye enviar. ¿Pero a qué envía Dios a su pueblo?

Estoy en una serie de artículos que aborda el tema de la efectividad misional. En el artículo anterior, comencé a explicar las marcas de la misión de Dios, comenzando con la marca misional de comunidad.

Hoy, abordaré la marca misional de envío.

La Marca Misional de Envío Explicada y Ejemplificada

La misión de Dios tiene un movimiento dual—se mueve centrípeta y centrífugamente. Por tanto, la misión de Dios no es estática—es activa.

Una de las características activas de la misión de Dios es la noción de envío. Dios establece este patrón al principio en la historia de redención. Él va a Adán y Eva, envía a Abraham a la Tierra Prometida, a Moisés a Egipto, a Jonás a los ninivitas, a Israel a Babilonia, a Jesús al mundo, al Espíritu a la Iglesia, y a la Iglesia a las naciones.

Claramente, la misión de Dios incluye enviar. Pero, ¿a qué envía Dios a su pueblo? Tomando en cuenta pasajes como Génesis 1-2, Génesis 12:1-3, Jeremías 29:1-7, Mateo 5:13-16, y el envío de Jesús, la comunidad misional de Dios es enviada al mundo a hacer por lo menos dos cosas.

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  1. La comunidad misional de Dios es enviada para ser fiel en todas las áreas de la vida.

Este punto se adentra más profundo en la obediencia de la comunidad a la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida. No tengo espacio para analizar por completo todos los versículos de arriba, pero permítanme señalar Jeremías 29:1-7 para explicar esta idea.

Algunos se preguntarán, ¿por qué usar este pasaje?

¿No había sido Israel llevado cautivo a causa de su pecado? Sí, Israel se encuentra a sí mismo en Babilonia por su pecado. Sin embargo, leemos en Jeremías 29:4, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice [enviar] de Jerusalén a Babilonia…”

Así que, Dios los ha enviado intencionalmente al exilio en Babilonia. Y en los siguientes versículos aprendemos porqué Él los envío.

Dios los envió a vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. Israel debía construir casas, tener familias, plantar jardines, y multiplicarse en el exilio. En otras palabras, ellos debían vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. La fidelidad debía ser una marca del pueblo de Dios en la Tierra Prometida, la fidelidad también era una marca del pueblo de Dios en una tierra extranjera.

La fidelidad de Israel mostraría una vida que giraba en torno a la gloria y la vida de Dios. Greg Forster identifica este aspecto como el gozo de Dios siendo mostrado a través de la vida de un creyente. Como resultado, Forster escribe,

Ese gozo incorporado no consiste simplemente en una actitud cambiada. Nuestras acciones cambiarán. En nuestras familias, actuaremos diferente como hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, padres o madres. En nuestros lugares de trabajo y otras relaciones económicas, actuaremos diferente como empleados, empleadores, administradores, colegas, estudiantes, maestros, clientes, o vendedores. En nuestras comunidades, actuaremos diferente como amigos, vecinos, miembros o participantes.

Además, la fidelidad de Israel los dirigiría a operar como la ciudad de Dios dentro de la ciudad del hombre. Me encanta lo que Tim Keller dice sobre este punto. Él escribe,

Cada ciudad, tiene dos ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Cada ciudad contiene una ciudad más pequeña, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es el pueblo de Dios que conforma una ciudad alternativa. ¿Cómo se ve esa ciudad? El Sermón del Monte nos dice. Los cristianos están para tomar el sexo, el dinero, [el trabajo], y el poder, y en lugar de usarlos de la manera en que la ciudad del hombre los usa, ellos los usan de la manera en que Dios lo había previsto.

Esto me lleva a mi segundo punto.

  1. La comunidad misional de Dios es enviada para bendecir la ciudad, espiritual, social y culturalmente.

Como pueblo de Dios mostrando la vida de Dios y viviendo como la ciudad de Dios, ellos estaban para buscar la bendición y prosperidad de la ciudad del hombre. De forma interesante, Dios no les dice que asimilen, anulen, o busquen la transformación de la cultura babilónica (la ciudad del hombre); Él simplemente les dice, en su fidelidad, que busquen la prosperidad y el shalom (prosperidad humana) de la ciudad y que oren para que eso suceda.

Esencialmente, Dios envió Israel a Babilonia por el bien de su gloria y de la ciudad. Keller lo pone de esta forma,

[Dios envía su pueblo] para ser usado en maneras vivificantes. La manera en que das testimonio de la ciudad de Dios es yendo a la ciudad por el bien de la ciudad. Los habitantes de la ciudad de Dios son los mejores ciudadanos de la ciudad del hombre porque ellos no se mudaron ahí para asimilar, para usar la ciudad para su beneficio, ni se mudaron por su propia tribu, ellos se mudaron por el bien de la ciudad.

Como recordatorio, los babilonios eran politeístas, paganos, crueles, y gente violenta. En otras palabras, ellos estaban muertos en sus delitos y pecados. Aún así, Dios le dice a su pueblo que vivan y oren por su prosperidad y paz. Pero, ¿cómo se ve esto? Otra vez, sin ser exhaustivo,

Creo que personas como Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego funcionan como ejemplos de lo que quiere decir vivir fielmente y bendecir la ciudad.

Estos hombres servían civilmente al imperio. En su servicio, ellos mostraron la tensión de vivir fielmente por la ciudad de Dios mientras se esforzaban para servir la ciudad del hombre. Desde su servicio, ellos manifestaron por lo menos tres formas en que el pueblo de Dios puede bendecir la ciudad del hombre.

Primero, ellos bendijeron la ciudad espiritualmente, a través de mantener fidelidad espiritual a Dios frente a la tentación.

En otras palabras, ellos amaron a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y sus fuerzas. Todos estos hombres enfrentaron la tentación de arrodillarse a un ídolo cultural, pero ellos eligieron ser fieles a la supremacía de Dios. Como resultado, muchas personas estuvieron convencidas de la verdad de YHWH.

El pueblo de Dios no puede bendecir espiritualmente la ciudad, viviendo vidas infieles. Cuando nuestras palabras y testimonios se alinean, mostramos una realidad alternativa factible, que el mundo necesita ver.

Segundo, ellos bendijeron la ciudad socialmente, por medio de tener una disposición humilde y amable hacia aquellos en autoridad y en la cultura más grande.

Ellos no se quejaron o reaccionaron cruelmente hacia aquellos que los habían espiado o que los habían tratado injustamente. Otra forma de ver esto es que ellos amaron a los demás. Cuando mostramos gracia y misericordia hacia otros, una vez más ponemos la ciudad de Dios en exposición para que el mundo vea.

Tercero, ellos bendijeron la ciudad culturalmente, a través de hacer su trabajo con integridad, excelencia y destreza.

Ellos trabajaron profesionalmente como si estuvieran trabajando para el Señor. El rey reconoce su fe, carácter, integridad, y destreza, honra a su Dios y les da un ascenso. Conforme el pueblo de Dios trabaje en una manera que refleje la gloria de Dios, ellos mostraran una ética laboral que sobrepasa (o debe sobrepasar), la ética laboral de la ciudad del hombre.

A través de incorporarse ellos mismos en la cultura más amplia y vivir vidas fieles para la gloria de Dios, ellos inevitablemente bendijeron la ciudad de manera espiritual, social y cultural. Como resultado de la presencia del pueblo de Dios y su participación en la cultura, la ciudad fue mejor. Esto me recuerda a la pregunta que muchos líderes de la iglesia y muchas iglesias deben hacerse: ¿Si algún día ellos dejaran de existir, su comunidad se daría cuenta y los extrañaría?

En síntesis, el modo misional de envío habla de la iglesia (e individuos) teniendo una postura misional. Por tanto, la efectividad misional requiere que las iglesias enseñen, entrenen y equipen a los creyentes hacia plantar una presencia fiel para que ellos sean usados como templo de Dios para reflejar su radiante gloria en todas las áreas de la vida, mientras Él trabaja a través de ellos para bendecir a otros espiritual, social y culturalmente.

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En el próximo artículo, hablaré de la marca misional de multiplicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-sentness-part-5.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Comunidad Misional – Parte 4 de 7

Por Ed Stetzer

La comunidad es el vehículo de la misión de Dios. 

En esta serie de artículos, estamos viendo el tema de efectividad misional. Una vez más, efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento, y marcas—y representada en la vida de la iglesia local.

Hasta ahora, he abordado el mensaje y movimiento de la misión de Dios. En los siguientes artículos, describiré las marcas de la efectividad misional. En esencia, estaré respondiendo la siguiente pregunta: ¿cómo se ve el mensaje y movimiento de la misión para ser representado en la vida de la iglesia local?

Viendo la gran narrativa de la Escritura, he llegado a creer que hay al menos tres marcas de representar la misión de Dios. Hoy, abordaré la marca de comunidad.

La Marca Misional de Comunidad Explicada

En Génesis 1, somos introducidos a Dios y su misión. Aprendemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen, colocándolos en el jardín, y les dijo “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Gn. 1:28).

Desde el principio, la Biblia comunica que Dios está en la misión de crear un pueblo para Sí mismo, que será el vehículo por el cual Él avance su reino por todo el orden creado, así teniendo su gloria —manifestado en las vidas de los portadores de su imagen—llenar el mundo entero.

Por lo tanto, una marca de la misión de Dios es la creación de un pueblo o de una comunidad, que sirve a Dios como el vehículo para avanzar su reino. Esta es la esencia de la marca misional de comunidad. Y esta marca está presente en ambos Pactos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, en lugares como Éxodo 19:4-6 y 1 Pedro 2:9-12. Estos pasajes apuntan a la realidad de Dios creando una comunidad para Sí mismo.

En el contexto de Éxodo 19, Dios estableció su pacto con Israel, el cual, de acuerdo con Christopher Wright, hizo a Israel una comunidad misional. En su epístola, Pedro tomó prestado el lenguaje de Éxodo 19. Ambos pasajes encuentran su origen en Génesis 1:26-28.

Aprendemos aquí que la comunidad misional es: (1) creada por Dios y para Dios, (2) diferente del mundo por su obediencia a la Palabra de Dios, y (3) usada por Dios como una comunidad atractiva para el mundo.

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#1: Creada Por Dios y Para Dios

En los pasajes citados anteriormente, Dios es Aquél que creó su pueblo. Él creó a Adán y Eva, Israel, y la Iglesia. El pueblo de Dios es su posesión, su pueblo especial. Una comunidad misional entiende que ha sido creada por Dios y para Dios.

Esta comprensión no solo dirige la comunidad a una correcta relación con Dios, sino también unos con otros. ¿Por qué? Porque ellos son una familia que ha sido traída por su Padre y Rey. Una iglesia que está en una correcta relación con Dios, estará en una correcta relación uno con el otro.

#2: Diferente del Mundo por su Obediencia a la Palabra de Dios

Habiendo sido colocados en el jardín, Dios no solo dio a Adán y Eva el mandato cultural (Gn. 1:28), sino que Él también dio a Adán instrucciones para guardar y mantener el jardín y así mismo disfrutar de libertad comiendo de todos los árboles, excepto de uno. Adán debía pasar estas instrucciones a Eva. La obediencia a la Palabra de Dios fue la diferencia entre vivir y ampliar el Edén, y ser echados fuera del Edén.

En el contexto del pacto de Dios con Israel (Ex. 19), Dios le dio a Israel Diez Mandamientos para gobernar sus vidas, así como más de 600 mandamientos para aplicar como pueblo. La obediencia a la Palabra y los mandamientos de Dios fue la diferencia entre disfrutar una larga vida en la Tierra Prometida, y ser llevados cautivos en Babilonia.

Con respecto a la Iglesia, Pedro les exhorta a ser santos (1 Pe. 1:15-16), a desear la leche espiritual pura de la Palabra de Dios (2:2), y acercarse a Jesús, la piedra viva (2:4). Si lo hicieran, Pedro explicó que ellos serían “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (2:5).

Parece que ese deseo por la Palabra y ese acercamiento a Jesús son prerrequisitos para que la comunidad de Dios sea santa y diferente. Por tanto, todo lo que se trate de la comunidad de Jesús debe girar en torno a Él y a su Palabra. Muchos describen esto como un enfoque centrado en el evangelio.

#3: Usado por Dios como una Comunidad Atractiva para el Mundo

Ambos, Moisés y Pedro, usaron lenguaje de sacerdocio para describir cómo la comunidad (o nación) está para relacionarse hacia aquellos de afuera. El término “sacerdocio”, aplicado para la comunidad en ambos pasajes escriturales, habla de vivir en la presencia de Dios y mediar entre Dios y aquellos fuera de la comunidad. Así como Israel debía ser un pueblo que permanecía en la presencia de Dios, reflejando su luz gloriosa y siendo un mediador para las naciones viviendo en oscuridad, así también la Iglesia.

Como las iglesias locales son creadas por Dios y para Dios, y obedecen la Palabra de Dios (en todas las áreas de la vida, individual y corporativamente), Dios las usa como un mecanismo ‘atractivo’ para acercar a otros a Él. Mientras las iglesias encarnan y representan la vida de Dios, ellos se vuelven una comunidad atractiva para un mundo vigilante. De hecho, Pedro comparte esto, que al observar nuestras buenas obras, aquellos que están lejos de Dios vendrán a glorificarlo (1 P. 2:12).

La Marca Misional de Comunidad Ejemplificada

four_ways_gospel_centered_theology_225.jpgLa Iglesia de Jerusalén en Hechos sirve como ejemplo de una iglesia que expuso la marca misional de comunidad. Cuando Lucas nos dio un vistazo de la iglesia primitiva en Jerusalén, él reveló que ellos estaban dedicados a Dios, sus líderes, su Palabra, y unos a otros (Hch. 2:42-47). Como resultado de la transformación del evangelio, ellos atrajeron muchos judíos a su familia de la fe. Se podría decir que la iglesia en Jerusalén tenía una sólida fuerza centrípeta en movimiento, usada para acercar a muchas personas de la comunidad.

La Iglesia de Jerusalén también tenía muchos líderes que procuraron proteger la integridad del ministerio y la misión (Hch. 4, 5, 6, 7, 15) así como añadir estructuras para mejorar el ministerio y la misión a la comunidad (Hch. 6:1-7). En pocas palabras, la Iglesia en Jerusalén se distinguió como una comunidad de fe en su contexto local.

Mientras que la iglesia de Jerusalén tenía una fuerte base comunal que evidenció un enfoque centrado en el evangelio, eventualmente ellos permitieron que su etnocentrismo, preferencias, tradiciones, rituales y prácticas menoscabaran su efectividad misional. Como resultado, ellos se convirtieron en una comunidad que existió para su propia gloria, descuidaron la obediencia a la Palabra en todas las áreas de la vida, y se volvieron una comunidad no atractiva debido a barreras innecesarias que ellos levantaron.

La marca de una comunidad habla de un pueblo misional. Para encarnar y representar la marca de ser un pueblo misional, las iglesias deben ser intencionales en enseñar que iglesia, o ‘venir a’ la iglesia, no se trata de creyentes consumiendo elementos de una máquina expendedora religiosa, sino se trata de ser parte del pueblo de Dios (una comunidad), que existe para su gloria, obedece su Palabra, y es usada por Él como una señal atractiva al mundo.

En el siguiente artículo, hablaré más acerca de la marca misional de envío.

Artículo publicado originalmente en:  http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-missional-community.html

Hacia la Efectividad Misional: Los Movimientos de la Misión de Dios – Parte 3 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios es atractiva y encarnacional.

No sé por qué, pero tengo una fascinación con los yoyos. Ahora, yo no sé usar un yoyo. Aún así, encuentro divertido y entretenido la manera en que un hábil jugador de yoyo (si puedo usar ese término) lanza el yoyo con gran fuerza rítmica solo para hacerlo regresar con un rebote energético para ser lanzada hacia atrás y regresar a su punto de partida.

Regularmente uso el yoyo y su movimiento como una forma de describir la misión de Dios. Así como un yoyo, cuando es usado apropiadamente, tiene una función de “ir” y “venir”, también así la misión de Dios. Los misiólogos a veces hacen referencia a este ir y venir, como las fuerzas (movimientos) centrípeta y centrífuga de la misión de Dios.

El Movimiento Centrípeto de la Misión de Dios

El movimiento centrípeto (venir) de la misión de Dios se observa con mayor claridad en el Antiguo Testamento en la nación de Israel. Dios puso a Israel en medio de las naciones. En la Tierra Prometida ellos fueron llamados para ser luz a las naciones—para vivir de tal manera que las otras naciones fueran atraídas a Jerusalén (vea Ex. 19:5-6; Dt. 28:10; Is. 49:6). Como Israel encarnara y representara la vida de Dios (es decir, el reino de Dios), ellos debían ser una ‘señal atractiva’ para un mundo vigilante.

El movimiento centrípeto de la misión de Dios permanece como una parte del llamado misional de Dios para el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento. En el Sermón del Monte, Jesús les enseñó a sus seguidores, “Ustedes son la sal de la tierra…Ustedes son la luz del mundo…Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mt. 5:13, 14, 16) Pedro usa un lenguaje similar que se encuentra en su epístola (1 P. 2:9-12).

La fuerza centrípeta de la misión expresa que la misión no se trata solamente de ir o hacer (misiones), también se trata de ser. Por lo tanto, la identidad y naturaleza del pueblo de Dios manifestado en la manera que ellos viven el mandato cultural, la Gran Comisión, y su relación con Dios se vuelve un elemento misional atractivo en medio de un mundo perdido y decadente.

El Movimiento Centrífugo de la Misión de Dios

El movimiento centrífugo (ir) de la misión de Dios se ve más claramente en el Nuevo Testamento—a pesar de estar presente en el AT en lugares como Josué 2, Jeremías 27 y Jonás. Sin embargo, de una forma más pronunciada, Jesús presenta el cambio de paradigma de ir cuando da la Gran Comisión (Mt. 28:18-20; Hch. 1:8).

La Gran Comisión enseña que la misión de Dios no solo es local, sino global. Y no es responsabilidad del mundo venir al área donde la iglesia local se encuentra, pero es la responsabilidad de la iglesia ir al mundo.

La Gran Comisión (así como Hch. 1:8) es iniciada en el libro de Hechos y debe ser continuada hoy en día. En lugar de que las personas vinieran a Jerusalén, los creyentes salieron desde Jerusalén. Algunos han tomado Hechos 1:8 y han creado una estrategia de misiones (centrífuga) que incluye misiones locales, misiones nacionales y misiones internacionales.

Aunque pienso que esto es de ayuda, también me gustaría que pensáramos en Hechos 1:8 como una misión transcultural, étnica, racial. En otras palabras, los creyentes judíos tenían que cruzar, centrífugamente, fronteras transculturales, étnicas y raciales para poder compartir el evangelio con aquellos que estaban lejos de Dios.

Esto es un punto importante para los creyentes que viven en un contexto urbano—por no mencionar para todos los cristianos, dado que vivimos en un mundo globalizado. Durante la última mitad del siglo, nuestro mundo ha experimentado urbanización—una afluencia de personas mudándose a las ciudades.

Por lo tanto, nuestras ciudades y sus áreas urbanas contienen mucha diversidad—comúnmente son multiculturales, multiétnicas y multirraciales. Y la realidad es que la diversidad no está desacelerando; si acaso está acelerando. Aquellos viviendo en o alrededor de centros urbanos tal vez encuentren sus propios habitantes de Jerusalén, de Judea, de Samaria y extranjeros.

El siguiente es un gráfico para ayudarnos a entender las diferencias entre los diversos grupos—que no sólo se encuentran alrededor del mundo, sino también donde vivimos, trabajamos y jugamos—la Iglesia ha sido y es llamada centrífugamente a alcanzar a todos, simultáneamente.

Observen que Hechos 1:8 es una descripción del libro de Hechos, no un orden que seguimos. En otras palabras, no alcanzamos primero nuestra Jerusalén, después nuestra Judea, y así sucesivamente.

Ya estamos, ahora, en lo último de la tierra. La misión es de cualquier lugar a cualquier lugar.

Pero todavía hay algunas cosas que podemos aprender acerca del tipo de personas que debemos alcanzar. He aquí una manera de pensar en esto.

  • Jerusalén – Cualquier lugar dentro de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe.
  • Judea – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, pero que comparte una misma cosmovisión.
  • Samaria – Cualquier lugar de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, que tiene una cosmovisión ligeramente diferente, a menudo es poco apreciado e incluso mal visto, pero que comparte algunas similitudes con ustedes.
  • Lo último de la tierra – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe que difiere radicalmente de la cosmovisión con algunas, o alguna, similitud.

Déjenme resumir esto.

La misión de Dios se mueve en dos direcciones.

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Primero, se mueve “atractivamente” (magnéticamente) a través de las vidas transformadas de su pueblo. Por tanto, es importante para las iglesias enseñar y equipar a los creyentes para vivir vidas transformadas, piadosas, que estén centradas en Jesús el rey y que demuestren la ética de su reino. La misión de la vida atractiva puede y dirige, a aquellos que están lejos de Dios, a preguntar “¿Qué debo hacer para ser salvo?”

Segundo, la misión de Dios se mueve “encarnacionalmente” (externamente) a través del pueblo de Dios siendo enviado a un mundo perdido, decadente y diverso. Por lo tanto, es importante para las iglesias enseñar, equipar, exhortar y proveer vías para que los creyentes participen en la misión mundial de Dios, de alcanzar a aquellos que están lejos de Dios, un movimiento que comienza con nuestros prójimos pero que se mueve a las naciones.

La misión de la vida encarnacional puede y dirige a la reunión de todas las naciones en un solo pueblo—gente de toda tribu, nación, lengua y pueblo (Ap. 5:9; 7:9). La próxima vez, hablaré acerca de la marca de una comunidad misional.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-movements-of-gods-mission-p.html

Hacia la Efectividad Misional: El Mensaje de la Misión de Dios – Parte 2 de 7

Por Ed Stetzer

Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo. 

En el primer artículo expliqué que la efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei —incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Yo no sé ustedes, pero yo he tenido en muchas listas de quehaceres a lo largo de mi matrimonio. Esa lista es simplemente cuando su esposa los envía afuera (o ya están afuera) para conseguir cosas para ella. La misión es hacer algo por tu esposa, lo que es importante por derecho propio.

Sin embargo, la efectividad de la misión también dependerá del entendimiento de lo que ella quiere que ustedes consigan. En otras palabras, el mensaje es un componente vital para la efectividad misional. Si ustedes malinterpretan u olvidan qué es lo que les pidió su esposa que consigan, fallará la efectividad de la misión.

Con respecto a la missio Dei, el mensaje de misión es un componente vital para la efectividad misional. Si malinterpretamos el mensaje, o recibimos el mensaje incorrecto, la misión se apagará o será completamente errónea. Por tal motivo, es esencial que entendamos el mensaje de la misión de Dios.

Sencillamente, el mensaje de la missio Dei es que Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo por medio de avanzar su reino en la tierra a través de los medios de su pueblo, empoderados por su Espíritu, quienes comparten y muestran el evangelio del reino de Dios en Jesucristo.

Hay por lo menos cinco temas que sirven como elementos del mensaje de la misión de Dios.

Elemento 1: La Gloria de Dios

El mensaje de la misión de Dios es que ¡todo se trata de Él! Su gloria es el objetivo final y el punto de la misión. Fuimos creados a su imagen para reflejar su gloria en todas las áreas de nuestras vidas, pero nos rebelamos y distorsionamos la imagen de Dios. Por lo que, Dios está en la misión de redimir y restaurar nuestra imagen dañada para que podamos reflejar su gloria otra vez.

Elemento 2: El Reino de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye el establecimiento de su reino. Richard Bauckham expresa, “La Biblia es un tipo de proyecto orientado al reino de Dios, que es, hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios para el bien de toda la creación de Dios…” Porque el núcleo de su misión incluye ambos: su gloria y su reino, Dios siempre ha tenido un patrón de crear un lugar para su pueblo (nosotros) y nos llama a vivir bajo su gobierno y reino.

Desde el principio, Dios deseó que la humanidad extendiera su gobierno y reino a través de todo el orden creado. G.K. Beale argumenta que así como Adán y Eva fueron fieles a Dios en el jardín, viviendo sus mandamientos, disfrutando perfecta comunión con Él, ellos inevitablemente extenderían los límites geográficos del Edén (es decir, su reino) hasta que el Edén cubriera por completo la tierra. Como resultado de vivir bajo el gobierno y reino de Dios, experimentamos bendición.

Elemento 3: El Rey Jesús

El mensaje de la misión de Dios gira en torno a su rey, el Rey Jesús. El primer Adán falló en reflejar la imagen de Dios y gobernar efectivamente como vice-regente de Dios sobre el orden creado. Como resultado de la caída de la humanidad (Gn. 3), somos incapaces de glorificar a Dios. Además, no solo somos incapaces de glorificar a Dios, pero hemos sido aislados y separados de una relación y una conexión con él.

Sin embargo, por el gran amor de Dios por su gloria, reino y creación (y especialmente por los portadores de su imagen), Él envió un segundo y mejor Adán, el Rey Jesús, para redimir a los pecadores (sin mencionar al cosmos en su totalidad).

Por la vida obediente de Cristo, su muerte sacrificial, su sepultura temporal, resurrección victoriosa y ascensión gloriosa al trono, Dios ha exaltado a Cristo hasta lo sumo, otorgándole

…el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Flp. 2:9-11)

Jesús es el centro del reino de Dios (y su misión), porque es en Jesús que Dios está reconciliando al mundo consigo mismo (Col. 1:20).

Elemento 4: El Espíritu de Dios (Poder)

El mensaje de la misión de Dios involucra la morada permanente del Espíritu Santo para que resulte la misión efectiva. Mientras que el Espíritu está definitivamente presente en el Antiguo Testamento (bajo el Antiguo Pacto), el Espíritu bajo el Nuevo pacto habitará en todos los creyentes, empoderándolos para vivir en el reino y el avance de la misión. (Jr. 31:31–34; Ez. 36:22–32; Mt. 28:18–20; Jn. 20:21–22; Hch. 1:8).

Los dos papeles más grandes del Espíritu Santo son convencer al mundo de pecado (Jn. 16:8) y conformar el pueblo de Dios en una comunidad misional adoradora alrededor del mundo (Hch. 1:8) quienes son enviados en misión. Por lo tanto, antes de su ascensión, Jesús les dice a sus discípulos que esperen en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Alvin Reid afirma:

Cuando Jesús declaró que sus seguidores recibirían poder después de que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos y que serían testigos, Él se refería a que pudiéramos ser testigos efectivos—pero no en nuestra propia fuerza. La efectividad viene a través del poder del Espíritu Santo.

En resumen, el Espíritu de Dios es la fuente de poder para abrazar, encarnar y representar la misión de Dios.

Elemento 5: Pueblo de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye la participación de su pueblo. Esencialmente, la misión de Dios crea el instrumento de su misión, es decir su pueblo. Somos nosotros. Desde Adán a Israel, de Jesús a la Iglesia, el pueblo de Dios está llamado a participar en la misión de su reino. En Jesús, la Iglesia fue creada como los santos redimidos de Dios para ser sus agentes y testigos mundiales. Por lo tanto, como Emil Brunner una vez directamente señaló, “La iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por la llama.”

Para cumplir la misión de Dios, su pueblo (la Iglesia, nosotros) estamos para compartir verbalmente y demostrar las buenas noticias del reino en Jesús el Rey, a través del poder del Espíritu Santo. Haciendo esto, proclamamos la buena noticia de que Jesús está haciendo todas las cosas nuevas (Ap. 21:5), mientras demostramos esa realidad poniendo en práctica la ética del reino de Dios en todas las áreas de nuestra vida—personal, marital, familiar, social, relacional, cultural, vocacional, etc.

La próxima vez, hablaré de los movimientos de la misión de Dios.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-message-of-gods-mission-par.html

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