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4 Formas de Involucrar a Todos en Evangelismo

Por Ed Stetzer

Muchas personas han caído en la mentalidad de que el evangelismo es un don que algunos creyentes tienen y otros no. La realidad es que, cuando alguien se reconcilia con Dios, Él lo envía para reconciliar a otros. Eso no es un don—todos tenemos la responsabilidad de llevar a Cristo a otros.

El liderazgo pastoral puede recorrer mucho cambiando esas mentalidades. Los pastores pueden y deben equipar al cuerpo de la iglesia para entender su rol en evangelismo. Entre otras cosas, una iglesia puede hacer cuatro cosas para motivar el espíritu y la práctica de evangelismo.

  1. Construir Relaciones

Muy pocos escuchan el evangelio o asisten a la iglesia sin primero estar en una relación. La mayoría de las personas que vienen a Cristo son invitadas por alguien que conocen.

Dios nos llama a evangelizar, incluyendo a nuestra familia, amigos y vecinos. Él nos invita a invitar a otros. Las relaciones interpersonales son la mejor manera de alcanzar a otros.

Tus amigos confían en ti cuando hablas de restaurantes, plomeros, niñeras. Esa misma confianza le da a cada creyente una puerta abierta para presentarle a Jesús a sus amigos.

  1. Motiva al Compromiso

Algunas veces el mundo tiene la idea incorrecta de que ser cristiano significa que nuestras vidas son perfectas. Ellos se sienten desconectados e indignos. Así que cada vez que podemos recordar a nuestra gente y aquellos que están mirándonos, que todos tenemos necesidad de un Salvador, eso ayuda a derribar muros que mantienen lejos de Cristo y la Iglesia a las personas.

La iglesia y su gente deben comprender que nadie atraviesa un mundo quebrantado sin ser quebrantado. Así que mientras ellos se enfrentan a la semana, ellos deben conectar con personas quebrantadas, así como ellos son personas quebrantadas que han conocido a Aquel que restaura todo. Ellos deben ofrecer restauración por medio de Cristo. Eso es evangelismo.

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  1. Eventos Inclusivos

Algunas partes de la iglesia son más exclusivas. La Santa Cena, el bautismo, incluso algunos grupos pequeños son solo para creyentes. Pero la iglesia tiene la libertad, y realmente una responsabilidad de tener reuniones donde los “buscadores” se sienten bienvenidos—lugares donde están listos para el compañerismo. Uno de esos eventos de nivel bajo es la búsqueda anual del huevo de Pascua. Fomentas el compañerismo a través de involucrar a toda la iglesia. Ellos traen a sus amigos, vecinos, y familias.

Realiza estos eventos donde todos pueden estar involucrados. ¿Por qué? Los eventos pueden mostrar amor por nuestra comunidad e incrementar visibilidad para invitar personas a nuestra iglesia. Múltiples relaciones pueden desarrollarse en estos eventos inclusivos y abiertos. Finalmente, estas relaciones pueden llevar a la persona a Cristo.

  1. Enseñar Bien

El evento de la búsqueda del huevo de Pascua, mencionado anteriormente, es un avance. Pero algo más grande sucede cuando realmente predicamos sobre la resurrección–queremos llevar a las relaciones, de algo tan simple como un evento de niños, a algo tan importante como el evangelio.

Y, no solo predicamos acerca de la resurrección en un domingo.

Nuestra gente entiende que después de traer a sus amigos al evento comunitario de la iglesia, existirá un impulso intenso del evangelio en las semanas próximas. Nos llamamos el uno al otro, y los líderes del Grupo de Vida hacen llamadas. Todos saben que todos deben invitar a sus amigos a escuchar sobre Jesús.

Enseñamos el evangelio bien y una y otra vez.

Acercamiento Holístico

Es una asamblea plenaria. Hacemos todas estas cosas en olas al mismo tiempo, pero no las hacemos todo el tiempo. Primavera y otoño, verano e invierno, en misión para compartir a Jesús.

Todos están a bordo. Todos entienden que el liderazgo de la iglesia proveerá oportunidades para que sus amigos escuchen el evangelio, pero sus amigos son su responsabilidad. No conozco a sus amigos. Ellos sí. No puedo invitar a sus amigos. Ellos sí. Y deben hacerlo.

El evangelismo es responsabilidad de todos.

Podemos quejarnos de la falta de actividades evangelísticas en nuestras iglesias, pero esto recae sobre el liderazgo. Que como liderazgo creemos una cultura de evangelismo. Cuando la iglesia ve que somos intencionales y serios sobre crear un camino, es más factible que ellos se comprometan con sus amigos y los inviten a ese camino

¿Qué ha hecho tu iglesia para asegurar que todos participen en evangelismo? ¿Cuál será la razón por la que las personas “dejan caer la pelota” en el área de evangelismo?

*Este artículo fue publicado originalmente en: Edstetzer.com

Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer #4

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la quinta y última publicación de nuestra serie, en lo que se refiere a cómo los pastores pueden desarrollar límites para tener un ministerio saludable.  Son cuatro claves del proceso, pensando en ellas como cuatro vallas que delimitan un ministerio saludable.

Ya he compartido las primeras tres vallas “Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos y Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos.”

En una iglesia que planté hace muchos años, sabía que poner en práctica esos límites iba a ser vital si continuaba trabajando a tiempo completo en LifeWay Research. Desde el principio, mi equipo de  liderazgo y yo creamos la descripción de mi trabajo tomando en cuenta esos límites.

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Conoce tus límites.

La cuarta publicación apoya que un ministerio saludable involucra conocer lo que puedes y no puedes hacer.

En aquella iglesia hice tres y SOLO tres cosas: me reunía con mi staff/aprendices, oraba cerca del 70% del tiempo, y lideraba un pequeño grupo en mi casa.

Uno de los beneficios que este límite trajo a la iglesia fue que éramos claramente una iglesia que no estaba centrada en el pastor. Estaba a la vanguardia con mi rol en la iglesia. Expliqué que no podía oficiar funerales, ir a visitar, hacer llamadas o realizar juntas. Esto abrió las puertas para que nuestra congregación notara áreas de servicio en las que eran necesitados, y para que respondieran a ellas. 

Escoge los límites de acuerdo a tu situación, iglesia y dones.

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué esas tres cosas? Porque esas eran las tres cosas que SOLAMENTE YO podía hacer. Puede que mi límite no se parezca al tuyo, pero Dios me llamó a enseñar y orar, y eso es parte de lo que hago.

Liderar el grupo pequeño era un componente realmente importante de mi descripción laboral. Estaba orientado a la misión e incluía a muchos de mis vecinos.

Mi grupo pequeño me brindó la facilidad de conectarme con la gente que necesitábamos alcanzar. Me previno de desarrollar una visión de túnel y solo predicar y hablar con mi staff cada semana, y al mismo tiempo me recordaba que no podía enseñar lo que no estaba viviendo.

El otro componente importante que me trajo mi grupo pequeño fueron las interacciones personales de manera regular. Cuando tu iglesia crece, necesitas sacrificar algo de interacción personal. Eso puede ser difícil porque mucha gente busca la ministración pastoral  debido a que los pastores son apasionados y poseen dones para servir, proveer cuidados generales etc.

Una sola persona no puede cuidar a la gente de esa manera si pasan de 100. Es por eso que la típica iglesia americana es en tamaño menor de 100 miembros. Cuando una iglesia crece por encima de esa cifra significa que debes estar dispuesto a permitir que algunas de esas relaciones cercanas cambien y se transformen a lo largo del camino.

Un grupo pequeño es un perfecto lugar de encuentro para conocer la necesidad  de cuidado pastoral cuando tu iglesia ha crecido más allá de tu habilidad para proveer a la congregación entera. Ahí es donde el verdadero pastoreo y relaciones de amistad pueden ocurrir.

Ser pastor es un asunto solitario. Interactúas con mucha gente, pero no estás en comunión con muchas de ellas. Un grupo pequeño es una parte integral para la solución de ese problema.

Sé claro y consistente en lo que puedes y no puedes hacer.

La clave para establecer este límite es conocer lo que puedes y no puedes hacer. Las iglesias querrán que hagas todo. Deberás hacer algunas cosas, pero trata de que sean las cosas correctas.

Típicamente, “lo correcto” se alineará con tus dones. Es en las demás otras áreas  donde debes invitar a otros a trabajar a tu lado y formar un equipo. Este equipo es el que en realidad te ayudará a alcanzar lo que Dios te ha llamado a hacer como líder.

Cuando estableces estas cuatro vallas – Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos, Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos y Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer- habilitarás y alentarás el crecimiento en ti y en tu iglesia. Sin estas cuatro reglas, es muy probable que experimentes el agotamiento en el ministerio y obstaculices el desarrollo de aquellos bajo tu cuidado y la iglesia en general.

Debes ser intencional sobre la viabilidad a largo plazo de ti, de tu familia, tu ministerio y tu iglesia. Si no lo eres, tus límites estarán comprometidos y tu agenda estará saturada y sobre todo tu cuerpo y tu espíritu estarán exhaustos.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Cuida el Rebaño…Incluso de Otros Cristianos #3

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la cuarta publicación de nuestra serie con respecto a pastores que desarrollan límites saludables en su ministerio. Estoy compartiendo cuatro puntos clave en el proceso, pensando en ellos como cuatro vallas alrededor de un ministerio saludable.

Ya he compartido las dos primeras publicaciones: Reconoce tu rol en la iglesia y Busca límites emocionalmente sanos.

La siguiente quizás sea la más difícil de implementar en nuestra cultura. También me imagino que generará mucho desacuerdo. Sin embargo, creo que demuestra un enfoque bíblico sobre el pastoreo de una congregación, en lugar de convertir a la iglesia en un lugar donde un grupo de clientes exige que su área de interés sea la primordial.

La tercera valla que apoya un ministerio sano es cuidar tu rebaño, incluso si es de otros cristianos.

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Quizás pueda parecer irónico, pero algunas de las personas de la que debes cuidar tu iglesia más tenazmente son, en efecto, otros creyentes. Si no lo haces, el enfoque del ministerio será responder a los intereses especiales de los clientes cristianos. Eso significa que tu ministerio (y sus límites) estarán concentrados en mantener clientes felices –y no existirán límites-.

Escribí sobre esto en otra publicación llamada “Por qué no tengo problemas para ayudar a los cristianos a avanzar”.

La inspiración para ese tema vino de un incidente que ocurrió después de un servicio en “Grace Church”, la iglesia que planté y pastoreé cuando trabajé tiempo completo en “LifeWay Research” (algo que me fue posible hacer gracias a muchos límites).

Básicamente animé a un visitante que estaba claramente bien preparado en cuanto a las profecías del Apocalipsis (y disfrutaba compartiendo sus interpretaciones con cualquiera que conocía) a salir de nuestra iglesia y moverse a otra que encajaría mejor con su pasión y creencias.

Ahora, permíteme clarificar el pensamiento detrás de mis acciones. Si alguien de mi congregación acude a mi después del servicio diciendo: “He estado leyendo y tengo algunas dudas sobre las profecías ¿podemos platicarlo?” Me tomaría un tiempo enseguida para discutir sobre ello. Sin embargo este no era el caso.

Esta persona era obviamente un profesional. De hecho, me comentó que sus amigos lo llamaban: “el Terrorista de las Profecías”. Esa fue su presentación. Él no tenía preguntas. Quería entrar en mi iglesia para encontrar gente que le diera la atención que deseaba. Quería que tuviéramos una conversación solo para debatir conmigo- y convencerme.

Y yo tenía mis límites. No hago ese tipo de cosas. Además, en ese entonces pastoreaba una congregación que también tenía límites. No necesitábamos al “Terrorista de las Profecías” distrayéndonos de nuestra misión.

Quizás tu no hayas conocido al “Terrorista de las Profecías”, pero te apuesto que has conocido a otros cristianos similares. Hay “Calvinistas”, “Carismáticos”, Maestros Particulares”, Cristianos Políticos”, y la lista continua y continua.

Tu iglesia no es una plaza pública para que la gente debata u opine. Es un lugar que debes proteger y pastorear. Tú creas los límites – tanto personal como congregacionalmente.

A la gente no le gustará eso, pero si tú permites que tu iglesia se convierta en una reunión de grupos con intereses especiales, entonces tu ministerio estará construido sobre una base que será el mantenerlos contentos. O en mantenerlos separados. Además de prometerles atención y pasar el resto de tu vida tratando de cumplirles.

Hay una mejor manera, aunque no a todos les guste.

Crear límites saludables para tu iglesia significa saber quiénes  son como iglesia, en dónde están, hacia dónde van y qué significa eso para la gente de afuera. Tu iglesia no es un lugar para cristianos conflictivos que quieren dominar tu tiempo para que les des la libertad de hacer lo que quieran. Aprovecha ese tiempo para dar consejerías, no para argumentar con ese tipo de personas.

Por otra parte, una plática de ese tipo con personas no cristianas siempre será bienvenida, podría hacerlo todo el día. Si alguien se me acerca y dice: “He estado leyendo a Deepak Chopra y me puso a pensar profundamente.” Me sentaría y hablaría con él en un dos por tres sobre lo que Jesús dice acerca de Deepak.

Hay una gran diferencia entre esas dos situaciones.

Los cristianos que quieren discutir quieren entrar a la iglesia para que se les preste atención, y eso destruye los límites. Los no cristianos que quieren discutir necesitan ser llevados a la iglesia para que puedan escuchar el evangelio de Jesucristo.

La realidad más importante es que “los Terroristas de las Profecías” y otros cristianos problemáticos no van a dejar de caminar con Jesús porque no estén mi iglesia. Encontrarán un lugar –probablemente una iglesia (y un pastor) que no tenga límites establecidos.

Sin embargo, si es en tu iglesia, supongo que hay mucha gente que va a ser expulsada, incluyendo a muchos que necesitan a Jesús.

Los límites son establecidos por los cuidadores del rebaño. Esos son los términos usados en muchos lugares de la Escritura. Debes ser un cuidador del rebaño. Tu iglesia no es una sociedad voluntaria de opiniones o grupos de intereses personales. Es un cuerpo que necesita estar en una comunidad en la que sirvan el uno al otro, guiados por pastores y líderes enfocados en una misión en común.

Así que, esta es una valla valiente dentro del ministerio, pero es esencial. Tú y tu iglesia deben reconocer que la misión es más importante que los grupos con intereses especiales. Tu iglesia necesita límites para que no pases tu tiempo tratando de mantener a los cristianos problemáticos felices y tranquilos.

Esos límites te costarán que algunas personas se vayan, pero guiarán a tu iglesia de maneras poderosas y te liberarán para ministrar sobre el dolor, que de otra forma será pasado por alto.

En la conclusión de esta serie, explicaré la valla final del ministerio: Aprende lo que puedes y no puedes hacer.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Busca Límites Emocionalmente Sanos #2

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la introducción a esta serie, hablé acerca de cómo tus horarios no son el problema principal que te conduce al agotamiento, en lugar de eso, no establecer límites saludables en el ministerio si es un problema. La última vez dije que la primera valla era “reconocer tu rol en la iglesia.”

Para esta segunda publicación tenemos que entender que un pastor insalubre crea límites insalubres.

Mira, se siente bien sentirse indispensable. Cuando la gente de la iglesia te busca para todo, y  lo haces, creen que eres lo máximo. Querer que los demás piensen que eres lo máximo no es necesariamente malo. Puede ser perfectamente normal. El disfrute de la alabanza merecida, sin embargo, puede rápidamente convertirse en una dependencia poco saludable de la alabanza.

Tu congregación no va a ayudarte con esto de forma natural. En la mayoría de los contextos eclesiales, muchas personas miran a los pastores como “un distribuidor de bienes y servicios religiosos.”

La congregación siente que te ha elegido y que te están pagando regularmente por tu servicio. Como resultado, tienen ciertas expectativas sobre lo que debes hacer. Esas expectativas pueden incluir cosas como por ejemplo realizar visitas personales a todas las personas enfermas. Si esto no se hace, la gente puede enojarse o decir que su caminar espiritual ha sido comprometido.

La segunda valla apoya que un ministerio saludable busca límites emocionalmente saludables.

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Con el objetivo de crear límites apropiados, los pastores deben ser saludables y lo suficientemente confiables para decir “No” cuando la gente quiere que digan “Si”, aun y cuando no comprendan por qué el pastor tiene que decir que no.

En una ocasión cuando servía como pastor interino, una familia de la iglesia que eran miembros desde hacía mucho tiempo, me preguntaron si podía hablar con el pequeño “Johnny” para que pudiera recibir a Cristo. Tranquila y amablemente les dije que no. Los padres se quedaron un poco confundidos de que no pudiera reunirme con ellos, pero les expliqué que no quería quitarles esa oportunidad a ellos.

Protestaron de nuevo, explicándome que el niño tenía muchas preguntas. A decir verdad, el pequeño apenas tenía 8 años. ¿Estaría luchando con algún argumento ontológico sobre la existencia de Dios? Expresé que estaba seguro de que las preguntas del niño serían básicas, que ellos serían capaces de contestarlas porque habían sido parte de una gran iglesia desde hacía 15 años.

Si la gente necesita de ti como pastor para conocer a Jesús, su entendimiento del evangelio es bastante limitado.

Desafortunadamente, los padres de Johnny no lo vieron de esa manera. De hecho, lo vieron de manera tal que llamaron a dos pequeños grupos de personas para explicarles que el pastor interino era, a lo menos, un diablo yankee.

En las siguientes dos semanas, sin embargo, me buscaron después del servicio y me agradecieron por no quitarles la oportunidad de orar con su hijo. No siempre resulta de esa manera pero en este caso los límites propiciaron un momento sumamente especial para esta familia. Aunque nunca llamaron a las familias con la que se quejaron 2 semanas atrás.

Crear límites es difícil para todos, pero es necesario para la longevidad en el ministerio.

Al final del día, los pastores no deben permitir que la gente de sus congregaciones añada expectativas culturales a sus límites. En lugar de eso, deben buscar que la Biblia sea la que forme sus implementaciones y límites saludables. Aunque la Biblia manda y describe lo que los pastores deben hacer, la mayoría de los límites que se establecen no están relacionados a los mandamientos bíblicos, sino que son dirigidos por las expectativas culturales de la iglesia.

El establecimiento apropiado de los límites crea pastores e iglesias más saludables. Parte de la salud de la iglesia viene de nuestra tercera publicación, la cual examinaremos seguidamente.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Reconoce tu Rol en la Iglesia #1

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

En la primera publicación de esta serie, empecé a discutir sobre la importancia de que los pastores establezcan límites saludables para su ministerio.

Dado que es un área con la que personalmente he luchado mucho, una en la que sigo creciendo, me apasiona compartir lo que he aprendido, con la intención de ayudar a otros a no cometer los mismos errores que yo.

En las siguientes cuatro publicaciones compartiré las claves para establecer estos límites. Piensa en ellos como cuatro vallas delineando un ministerio saludable.

La primera valla para desarrollar un ministerio saludable es: reconocer tu rol en la iglesia.

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Tú como el pastor, no eres el absoluto responsable de la iglesia. Aunque eres parcialmente responsable, solo el Rey Jesús tiene la responsabilidad final.

Cuando este límite es ignorado, la iglesia termina siendo construida alrededor del pastor, quien entonces comienza a ser parte del problema en lugar de ser parte de la solución.

En mi segunda iglesia plantada, habíamos crecido para ser una congregación de 125 personas luego de 18 meses. Aunque esto puede parecer un desarrollo positivo, se convirtió en mi talón de Aquiles. El número de asistentes llegó a ser mi fuerza motora semana a semana.

Me tomaba el tiempo cada sábado para llamar personalmente a todos nuestros miembros regulares y ocasionales para animarlos a estar en la iglesia el día siguiente. Estaba convencido de que si no llamaba a todos, la iglesia se desmoronaría el domingo. Debido a que mi identidad estaba tan apegada a nuestra asistencia semanal, si el número de miembros de la iglesia colapsaba, mi vida, en efecto, colapsaría con ella.

Cuando los pastores no comprenden su rol, como me sucedió a mí, tienden a fijar toda la atención en una visión predeterminada de éxito, en lugar de en aquellas cosas a las que somos bíblicamente llamados, como el pastoreo y equipamiento.

Afortunadamente, una combinación de mi esposa y un pastor amigo de otro poblado, amorosamente me señalaron que necesitaba hacer algunos cambios. El resultado fue mi renuncia. Bueno, más o menos.

En realidad, me levanté un domingo y “renuncié” (sí, entre comillas). Le dije a mi congregación que iba a renunciar a ser el único pastor y cuidador de la iglesia.

Me disculpé por no haber creado los límites adecuados y les expliqué que iba a hacer una reestructuración. Usando un lenguaje muy de los 90’s (lo cual no fue muy terrible porque eran los 90’s) les expliqué que iba a cambiar hacia un rol más “ranchero” y que designaría a los “pastores” que trabajarían ahora. Fue un gran paso hacia el crecimiento para ambos, para la iglesia y para mí.

Aunque cambiar a un modelo de  ministerio descentralizado fue un buen paso, fue difícil.

La siguiente publicación examinará la dificultad de crear límites saludables: el pastor tiene que ser lo suficientemente sano para crear ese tipo de límites.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

No Culpes a tu Agenda de tu Agotamiento

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero

Vivimos en un mundo que está definido por límites. Nuestros caminos están delimitados, los juegos deportivos están diseñados de acuerdo a ciertos límites, y nuestros psicólogos nos dicen que necesitamos expandirlos alrededor de esa loca tía co-dependiente nuestra.

Quizás sea cierto que el término “límite” ha sido modificado en los últimos años de acuerdo a los programas de televisión, sin embargo pienso que es un área vital en la vida de los plantadores de iglesias y los pastores.

La gente a menudo señala el tener demasiada actividad como la culpable inherente de la fatiga y la retirada temprana del ministerio. El problema, sin embargo, va más allá de una agenda ocupada.

Los pastores y líderes ministeriales que experimentan el agotamiento tienden a exhibir estilos de vida que desatienden la disciplina necesaria para manejar sus actividades. Sin límites establecidos y defendidos adecuadamente, las personas experimentarán el agotamiento tanto del cuerpo como del espíritu.

Cuando planté mi primera iglesia al interior de la ciudad de Búfalo, junto con todo lo que eso conlleva, era esposo de Donna, ahuyentaba a la soledad para sostenerme, y era también estudiante de seminario en Pittsburgh, manejando cuatro horas en la nieve cuesta arriba en ambos sentidos. Puede que haya exagerado esa última parte, pero era Búfalo después de todo.

Sorprendentemente, fui capaz de mantener todos esos roles hasta que fallé en la creación de límites fuertes. Eso fue lo que al final me hundió. Si un coche atropella a un perro, el perro no ha sido lastimado porque estaba corriendo muy rápido. Es lastimado porque no respetó los límites establecidos para él.

De manera similar, no fue la velocidad de mis actividades lo que me hirió, sino la falta de límites sólidos en mis horarios, particularmente en la iglesia. Me convertí en el punto focal de todo el ministerio. Era con el que todos necesitaban hablar si querían seguir a Cristo, recibir consejería, o recibir una visita después de una cirugía de las uñas de los pies.

Tenía una congregación llena de gente que se apoyaba en mí en todas direcciones para su crecimiento espiritual. Fue esta falta de límites que deshabilitó cualquier ministerio efectivo y me condujo al agotamiento.

El hecho de que estoy en el ministerio hasta ahora, debe decirte que he aprendido algunas lecciones a lo largo del camino.

Me apasiona compartir los 4 pasos que aprendí de mi propia experiencia con otros pastores y líderes.

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Piensa en ellos como cuatro vallas que definen los límites alrededor de un ministerio saludable.

Son las cuatro publicaciones que verás en los próximos días.

Esta serie de artículos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Hacia la Efectividad Misional: Analogía y Aplicación de la Efectividad Misional – Parte 7 de 7

Por Ed Stetzer

Yoyos, nuevas iglesias e iglesias establecidas.

La efectividad misional empieza con un entendimiento bíblico del mensaje y movimiento de la missio Dei, lo cual se espera dirija una iglesia a convertirse en un pueblo misional, quien abrace la postura misional y ponga en práctica un programa misional.

Entonces, ¿cómo esta serie de efectividad misional se aplica a la iglesia local hoy en día? Mi meta en este artículo es responder esta pregunta con una analogía y aplicación.

Analogía de una Misión Integral

Cuando pensamos en convertirnos en una iglesia misionalmente efectiva—seamos una iglesia nueva o ya establecida—imagina un yo-yo en movimiento.

  • La cuerda es la misión (ya que es la cuerda la que avanza).
  • El yoyo (forma circular) es la iglesia que tiene un movimiento (peso) centrípeto y centrífugo que se mueve hacia fuera y hacia dentro.
  • El dedo dentro de la cuerda circular, representa a la iglesia sostenida y cautivada por la misión. [Nota: Una iglesia fuera de la cuerda, no cautivada ni sostenida por la misión, es una iglesia que existe como un monumento y no un movimiento, y de acuerdo a muchos misiólogos como Lesslie Newbigin no es realmente una iglesia.]

He aquí cómo funciona la analogía. En un estado sin movimiento, el yo-yo existe como una comunidad misional (personas) cautivada por la misión en su ambiente local. En este estado, tiene una comunidad sólida sostenida fuertemente por la cuerda (misión).

Cuando el yo-yo sea puesto en movimiento y comience a extenderse, manifiesta la marca misionera de envío (postura). Por tanto, significa que una iglesia es enviada en misión. Cuando el yo-yo alcanza su estado extendido, el yoyo manifiesta la marca misional de multiplicación (programa), porque se vuelve una iglesia extendiendo la misión hasta lo último de la tierra.

Por ir centrífugamente ‘hacia fuera,’ el yoyo tiene una fuerza centrípeta de ‘regresar’ a su posición original.missional-church_image.jpg

Aplicación de una Misión Completa

¿Cómo es que iglesias nuevas y establecidas llegan a ser misionalmente efectivas? La que sigue es una lista de las fortalezas y debilidades que iglesias nuevas y antiguas poseen en lo que se refiere a la efectividad misional.

Nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Un fuerte programa misional de evangelismo y una conciencia profunda de vivir el envío.
  • Una mentalidad de ‘Ir y Decir’ más que de ‘Venir y Ver.’ La realidad es que las nuevas iglesias no sobrevivirán si no alcanzan personas.
  • Una pasión y visión para alcanzar a los no creyentes y a quienes no pertenecen a una iglesia. Por ejemplo, en un estudio de iglesias establecidas, hay 3.4 bautismos por cada cien miembros residentes, pero en las nuevas iglesias el promedio son 11.7 bautizos por año. En pocas palabras, las nuevas iglesias alcanzan nuevas personas.
  • Un deseo de ser parte de los ritmos de la comunidad local y de encontrar maneras de servir a la comunidad.
  • Una flexibilidad de contextualizarse a la cultura presente más que a la cultura de hace dos o tres décadas.

Sin embargo, las nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una falta de estructura y organización. En otras palabras, normalmente tienen una comunidad débil. He encontrado que muchas nuevas iglesias luchan con desarrollar equipos, líderes, sistemas y procesos que ayuden a facilitar el ministerio y la misión. Ellos luchan con el fundamento, y por eso están en necesidad de crear un conjunto centrado de límites teológicos primarios, así como una sólida estructura que incluye gobierno, sistemas, y procesos.
  • Una falta de macro multiplicación. En otras palabras, ellas tienden a nunca ser iglesias madre de otra iglesia. mientras parece que las nuevas iglesias son mejores multiplicándose en forma micro (haciendo discípulos), me gustaría ver a más de ellas multiplicándose de forma macro (iglesias plantadoras).

Las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Una fuerza centrípeta recuperada del fundamento que ellos han establecido—usualmente a través de sus programas, sistemas, procesos y estructuras.
  • Una sólida base financiera con recursos para financiar la actividad de la misión y misiones globales.
  • Una presencia estable y consistente en la comunidad. En algunos casos, la iglesia se ha vuelto un ancla en la comunidad.

Sin embargo, las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una dificultad para multiplicarse en ambas formas: micro y macro. No se puede negar que la mayoría de las iglesias establecidas en Occidente están en problemas. Miles se cierran cada año, mientras otras luchan para mantenerse, o frenar el declive. Normalmente, entre más tiempo tiene una iglesia que ha sido establecida, sucede más un desvío en la misión. Basado en investigación, las iglesias que no están involucradas en multiplicación, especialmente en plantación de iglesias, están más enfermas que aquellas que sí están involucradas. Por tanto, ellas podrán usar más intencionalidad en su postura y programación misional.
  • Un enfoque hacia adentro. Muchas iglesias establecidas comúnmente han perdido de vista la misión. En lugar de estar motivadas por la misión, constantemente están motivadas por mantener sus tradiciones, preferencias, cultura y sistemas. Ellas caen en la misma trampa que la iglesia de Jerusalén; ellas van se exceden en su fundamento y terminan protegiendo y preservando su cultura y homogeneidad a costa de la misión. (Desafortunadamente, las iglesias normalmente eligen el mantenimiento en lugar de la misión).
  • Permiten establecer una “clerificación” donde el clero pagado hace todo el trabajo mientras que los miembros se sienten a consumir y observar.
  • Liderazgo prohibitivo. A pesar de que tal vez hay un fundamento sólido con fuerte liderazgo, en algunos casos, las iglesias establecidas son controladas por lo que Mark DeVine llama “carteles laicos” que actúan como los influyentes de la iglesia que prohíben el avance del liderazgo y de la misión.

¿Por qué comparto todo esto? Mi objetivo es mostrar áreas donde las iglesias muestran fuerza mientras se mencionan áreas donde la iglesia puede mejorar. Mi intención al enlistar los puntos débiles no es vergüenza, sino brutal honestidad. Si eres un pastor o líder de la iglesia, tal vez sea de ayuda hablar acerca de estos artículos y discutir las fortalezas y debilidades de tu iglesia.

Vivimos en tiempos cambiantes.

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Mi objetivo en esta serie fue resaltar cómo las iglesias hoy pueden ser misionalmente efectivas.

La efectividad misional empieza con una comprensión del mensaje y movimiento de la missio Dei, que debe resultar en representar las marcas de ser parte de un pueblo misional (comunidad), encarnar una postura misional (envío), y poner en práctica un programa misional (multiplicación).

Al hacer eso, las iglesias se convertirán en el vehículo efectivo de la misión de Dios, el vehículo que Él compró con la sangre de Cristo hace más de dos mil años.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-analogizing-and-applying-mi.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

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