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Donde hay Voluntad, hay una Manera

“La palabra del Señor vino a mí: Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones. Yo le respondí: ¡Ah, Señor mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar! Pero el Señor me dijo: No digas: ‘Soy muy joven’, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene. No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte. Lo afirma el Señor. Luego extendió el Señor la mano y, tocándome la boca, me dijo: He puesto en tu boca mis palabras.”

Por Emily Armstrong

Dios está llamando a Jeremías a ser un profeta, y Él lo llama muy claramente. Incluso después de saber EXACTAMENTE lo que Dios quiere que él haga, Jeremías todavía dice, “Yo no sé cómo hablar” – él empieza a ofrecer excusas de porqué él no puede hacer lo que Dios le está llamando a hacer. Parece que Dios lo toma con calma y le dice que no se preocupe; Él estaría con Jeremías e incluso va más alla, ¡poniendo las palabras en su boca! No sé tú, pero parece que ¡Jeremías se queda sin excusas!

¿Te has sentido así alguna vez? ¿Que tú sinceramente preguntas a Dios lo que Él quiere hacer con tu día, tu semana, tu vida, y la respuesta que Él te da parece imposible? Cuando le pedimos algo a Dios, ¿de verdad estamos listos para escuchar lo que Él tiene para decirnos?

Cuando mi hijo era pequeño a él constantemente le gustaba darme dos opciones para elegir, como por ejemplo “Mamá, ¿quieres este bloque amarillo o este bloque azul?” Después de que elegía el color que yo prefería, él me miraba y me decía si había elegido el correcto. Y no, no resultaba ser la opción elegida, y la verdad es que él no quería saber lo que yo quería. Desde el principio él sabía que me iba a dar el bloque amarillo, lo eligiera o no.

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Creo que muchas veces nos acercamos a Dios de esa manera. “Ok, Dios, tengo que tomar una decisión – ¿quieres que le hable a la nueva chica de la clase, o debería dejarle eso a alguien más?” Desde el principio estamos esperando que Dios nos diga que le dejemos eso a alguien más, y cuando Él dice, “Sí, quiero que le hables a la nueva chica,” le decimos que no estamos preparados para hacerlo…¿podría él hacernos la misma pregunta mañana?

Muchas veces Dios deja muy claro lo que quiere que hagamos y quiere que seamos obedientes a Él. Más vale que tengamos una muy buena excusa de porqué NO podríamos hacerlo, pero normalmente Dios puede resolver eso. Así como con Jeremías, Dios proveerá una manera para hacer su voluntad.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong para adolescentes y jóvenes. 

Señor, Enséñanos a Orar

“Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo:—Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos metas en tentación.’” (Lucas 11:1-4)

Por Emily Armstrong

Creo que todos podemos estar de acuerdo en que Jesús fue un excelente maestro. Después de todo, Él siempre tenía cientos o miles de personas siguiéndolo y pendientes de cada palabra suya. Él contó muchas historias buenas y vivió exactamente lo que enseñó. Este maestro también era un guerrero de oración, y yo creo que fue sabio de parte de los discípulos pedirle al mejor maestro de la historia que les enseñara a orar (v.1). ¡¿Te imaginas recibir clases de oración de parte de Jesús?! La oración es simplemente el acto de hablar con Dios, y Jesús no podía parar de hacerlo.

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¿Por qué para nosotros es tan difícil orar? Creo que es porque todavía pensamos que solo hay una manera de hacerlo – encerrarte en un armario oscuro y derramar tu corazón ante Dios durante, por lo menos, una hora cada día. En este punto de mi vida, no tengo ni una hora para comer almuerzo, mucho menos para encerrarme en un armario oscuro. He encontrado que tener periodos cortos de oración con Dios durante el día, me ha ayudado a permanecer constante en mi vida de oración. Casi cada día tengo un tiempo especial de oración, donde escribo mis pensamientos, oraciones, esperanzas y peticiones. Este es mi tiempo de oración realmente enfocado, y me he dado cuenta que, sentarme con mi diario y lapicero, de verdad me ayuda a bloquear las otras distracciones alrededor de mí. PERO, no dejo mi vida de oración cuando cierro mi diario. Durante todo el día, si pienso en algo sobre lo que necesito orar, me detengo y hago una oración de 30 segundos. Mantener la oración como una constante a todas horas me ha ayudado a mantenerme enfocado en Dios durante el día.

Si necesitas establecer una mejor vida de oración, lo mejor que puedes hacer es empezar con algo pequeño. Dale a Dios algunos minutos cada día y muy pronto te darás cuenta que no puedes parar de hacerlo – así como Jesús.

*Esta reflexión pertenece a una serie de devocionales escritos por Scott y Emily Armstrong para adolescentes y jóvenes. 

Evangelización Urbana – Parte 1 de 2

Por Scott y Emily Armstrong

La ciudad tiene todo, ¿verdad? Escuelas y universidades, hospitales y consultorios médicos, teatros y centros comerciales – la lista ¡sigue y sigue! Con más oportunidades de empleo y acceso a servicios de salud y educación, es obvio por qué la gente quiere vivir en la ciudad. Las estadísticas globales nos dicen que la Región Mesoamérica ya es URBANA. Más del 80% de nuestra gente vive en una ciudad muy poblada, y muchas de estas personas no pertenecen a la Iglesia.

Tal vez estás pensando que la evangelización en la ciudad no es diferente a la de los suburbios o áreas rurales, pero estarías equivocado. ¿Cómo hacemos discípulos de personas que viven una vida acelerada y no tienen tiempo para Jesús? ¿Cómo creamos relaciones y ganamos la confianza de alguien que trabaja 7 días a la semana? ¿Cómo se ve la esperanza en medio de la drogadicción, las pandillas y la pobreza?

Primero lo primero: Dios tiene un plan para la ciudad. Tú tienes que creer esa verdad si quieres ser un evangelista urbano exitoso. A menudo cuando pensamos en la ciudad, pensamos en los problemas que se encuentran ahí – todo, desde el tráfico, la contaminación atmosférica, los horarios atareados, hasta las pandillas. Sin embargo, debemos empezar a ver la ciudad como Dios la ve: un lugar de influencia, donde la justicia y la paz se pueden obtener. Imaginemos por un minuto la visión revelada a nosotros en Apocalipsis 7:9-10,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”

Este pasaje se desarrolla en ¡la CIUDAD de SION! La historia infinita de Dios continúa para siempre EN UNA CIUDAD. ¡Nos reuniremos con cada nación, tribu y lengua, y alabaremos a Dios para siempre! ¿No es interesante cómo nuestras ciudades ya se están convirtiendo en el hogar de tantas culturas al mismo tiempo? ¿Podríamos pensar que tal vez, solo tal vez, Dios ya nos está dando la oportunidad de experimentar un vistazo del cielo en el corazón de nuestras ciudades?

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Jeremías 29:4-7 es otro pasaje que nos habla acerca de Dios y su deseo de usar a su pueblo para impactar la ciudad:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”

Este pasaje nos ofrece tres principios que debemos tener en mente al evangelizar en la ciudad:

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Debemos orar por nuestra ciudad.

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Jeremías les dice claramente a los exiliados de Jerusalén (quienes por cierto eran ¡habitantes de una ciudad!) que “edifiquen casas y las habiten…” Él no les dice que disfruten de un breve descanso ahí o que lo vean como un destino turístico temporal. Él les dijo que habitaran ahí.

Recientemente estuve en un taller escuchando a plantadores de iglesias urbanas quienes contaron sus experiencias, y uno de ellos dijo, “Si tú te estás transportando a la ciudad, significa que trabajas ahí, no que te preocupas por el vecindario.” Él se refería a que la ciudad es un ambiente acelerado, de ir y venir, para tanta gente que solo está ahí por 10 horas durante una jornada laboral. ¿Pero las personas que VIVEN en la ciudad? ¡Ellas siempre están ahí! Las decisiones que son tomadas por el gobierno local afectan sus vidas personales, los sistemas educativos moldean a sus hijos, la falta de transporte público ahí afecta su capacidad de empleo.

¿Cómo es que vas a preocuparte por todas las dinámicas de la ciudad si no vives ahí? Muchas veces vemos el evangelismo como una tarea por cumplir, pero este modelo no funcionará en la ciudad. Si solamente estás llegando a la ciudad para evangelizar de vez en cuando, los vecinos empezarán a ver tu evangelismo como TRABAJO y no como amor. Y cada vecindario es diferente: una sola ciudad puede ser el hogar de cientos de comunidades diferentes quienes tienen su propia cultura y oportunidades. Por lo tanto, es muy importante vivir en el lugar donde estás evangelizando, porque son las interacciones cotidianas las que hablan más fuerte.

Puesto que la vida se mueve tan aceleradamente, nuestras relaciones en la ciudad son típicamente construidas alrededor de actividades económicas. A menudo compramos nuestra comida mientras vamos al mismo supermercado, y así llegamos a conocer a los empleados locales. Vamos a un evento deportivo y conocemos a otros compañeros aficionados que tienen intereses similares. Disfrutamos la comunidad de un centro comercial local y entramos en contacto con otros quienes también están disfrutando de entretenimiento gratuito. Cada día, nuestras interacciones con otras personas son numerosas, pero convertirlas en un encuentro intencional es la clave para hacer evangelismo en la ciudad. Un contacto – o incluso una docena de contactos – no necesariamente permiten una relación duradera. Debemos vivir en la ciudad, lo que nos permite vivir la vida con nuestros vecinos, y que abre la puerta para conversaciones espirituales más profundas y para un evangelismo continuo a través de nuestro testimonio cotidiano.

 

*Este artículo continuará en la próxima entrada

Dios Creador

Por Emily Armstrong

Él entró a la habitación, me dio una cajita y dijo: “Feliz Navidad, espero que te guste”.

Tomé la pequeña caja cuadrada en mis manos. Recorrí sus bordes y la sacudí un poco, solo para ver si podía adivinar lo que estaba escondido dentro antes de sacarlo de ella.

“Adelante… ¡ábrelo!” Me urgió mi esposo.

Apenas levanté la pequeña tapa, supe inmediatamente lo que era. Era un collar. Pero no cualquier collar: era el collar que yo había querido durante todo el año pasado.

Era un collar que tuvo que ser diseñado solo para mí. Los cuatro pendientes únicos atraparon mis ojos instantáneamente, el primero era una pequeña luna de plata con las palabras: “hasta la luna y de regreso” grabadas en ella. El segundo era un pequeño círculo con los nombres: “Elijah” y “Sidney” grabados en él. Los otros dos eran unos pequeños círculos de plástico, uno color esmeralda y otro de color amatista.

Era el collar “para mamá” que atrapó mi atención cuando lo vi. Había soñado con usarlo todos los días, pensando en mis hijos cada vez que lo usara. Era el complemento perfecto para usar con jeans y camiseta, o con mi vestido de domingo. “Hasta la luna y de regreso” era la frase de un libro infantil que leímos una y otra vez cuando ellos no rebasaban mi cintura. No había nada más perfecto en mi mente.

“Entonces, ¿te gustó?” Me preguntó mi esposo con expectación en sus ojos. Él sabía que había sacado la pelota del estadio con su regalo y esperaba ansiosamente que yo asintiera como confirmación, y quizás incluso que algunas lágrimas de alegría corrieran por mis mejillas.

“Me encanta” respondí. “Es exactamente lo que siempre quise. De hecho, sobrepasa lo que siempre creí que quería. ¡Escogiste los pendientes perfectos! Recordaste el libro que leíamos juntos cuando eran más pequeños y elegiste los colores que combinan con sus meses de nacimiento. Es hermoso”.

Tomando el exquisito collar en mis manos, le agradecí a mi marido y después rápidamente tiré el precioso regalo en el bote de la basura.

Espera, ¿qué?

Eso no tiene sentido. ¿Esto es en serio? ¿Qué cosa en el mundo puede poseer a alguien para que tire a la basura un regalo tan precioso diseñado solo para él o para ella? Mi respuesta sincera es: no lo sé, pero sucede todos los días. 

El primer puñado de palabras en la Biblia nos presenta a nuestro Dios, el Creador. Enlazadas a través de los poéticos escritos de los Salmos, vemos proclamadas las alabanzas al Creador. Este Creador, NUESTRO Dios, amorosamente diseñó todo con un propósito. La creación no fue solo utilitaria; era estéticamente agradable. Dios el Creador le entregó a la humanidad – una parte de la creación de Dios – un regalo.

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El mundo que Él creó era un ecosistema perfecto que fue una imagen perfecta cuando todo funcionó al mismo tiempo – esa es la imagen del Jardín del Edén en los primeros capítulos de Génesis. La tierra era mojada por las lluvias que caían y los arroyos que corrían a través de ella. El sol, la luna y las estrellas gobernaban las estaciones para que cayera la perfecta cantidad de lluvia y creciera la lozana vegetación que a su debido tiempo alimentaría a los animales y a la gente para siempre. 

La gente y los animales comiendo los frutos de la tierra crearían un proceso de podación natural, lo que provocaría cosechas más abundantes en el futuro. El hombre necesitaba a la naturaleza tanto como la naturaleza necesitaba al hombre. Era perfecto.

Sin embargo, la perfección se detuvo en seco cuando Adán y Eva pecaron. Génesis 3:21 dice: “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” La muerte vino a ser natural para la creación, y ahora la vergüenza debía ser “cubierta” matando a los animales que previamente habían estado en perfecta armonía con el hombre. La naturaleza es “explotada” y la perfecta relación que el divino Creador había puesto en marcha, está estropeada.

Una de mis partes favoritas de ser Nazarena es que somos optimistas. Creemos que Dios está restaurando la relación perfecta entre el Creador y su creación. Y como consecuencia de que Dios está restaurando activamente su relación con nosotros, eso nos compele a restaurar también esa perfecta relación. ¿Puede significar esto que deberíamos estar buscando tener una relación perfecta con la naturaleza? Obviamente sí.

¿Recuerdan el collar que tiré a la basura, a pesar de que mi esposo lo creó cuidadosa y tiernamente para mí? En realidad no lo hice, lo atesoré. Lo uso casi todos los días, y pienso en la bendición que mi familia es para mí. He tenido que cambiar la cadena dos veces. He tenido que comprar una tela especial para pulirlo. Me esfuerzo para apreciarlo.

¿Será que restaurar la relación perfecta con la naturaleza no es una parte opcional de la cristiandad? Propongo que no tengamos que elegir entre si nos debe importar la creación de Dios o no, pues eso es parte del pacto que hacemos cuando le pedimos que sea nuestro Salvador.

Quizá pienses que reciclar es cosa de política, que poner la basura en su lugar es un inconveniente, o que cultivar tus propios vegetales es un poco exagerado. Quizá nunca has siquiera pensado sobre por qué un cristiano debe priorizar su cuidado hacia la creación de Dios. Bueno, ahora lo sabes. Nos debe importar. Dios compartió su creación especial con nosotros como un regalo perfecto. Y es por esa razón que debemos honrar a nuestro Creador al cuidarla.

Frazadas y brócoli

Llegamos a la característica 10 de una Iglesia Génesis, una iglesia misional.

Por Emily Armstrong

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“¡Otra vez!” dijo él, llorando de alegría.

Tirando la frazada hacia mí, lo escuché estallar en una risa llena de expectativa que llenó el cuarto. Mis manos se movieron rápidamente, y en un instante, la frazada diseñada con pequeñas jirafas e hipopótamos fue lanzada sobre su cabeza otra vez. Muy rápido su risita se apagó.

“¿Dónde está Elías? ¿Dónde está Elías?” Pregunté con la voz más curiosa que pude encontrar.

Su cuerpecito de 16 meses de edad estaba temblando ligeramente, muy parecido a una taza de gelatina que no se queda quieta, por más que tú quieras.

Mientras levantaba la frazada para mostrar su cara sonriente de nuevo, dije las palabras mágicas que provocaron la risa encantada, “¡AHÍ ESTÁ!”

¿Por qué a los pequeños les encanta jugar tanto al escondite? Un juego tan simple, pero por décadas, tal vez siglos, ¡ha emocionado a tantos! Los profesionales de desarrollo infantil nos dicen que parte de la razón es que cuando la frazada está sobre la cabeza de un niño pequeño (¡incluso solo tapando sus ojos!) ellos piensan que las cosas realmente dejan de existir. Y cuando su amada mamá aparece “justo frente a sus ojos”, es motivo de un gozo extremo – ¡ella regresó!

¿Podría ser que algunas congregaciones están estancadas en un juego del escondite que nunca termina? ¿Estamos tratando simplemente de “lanzar una frazada” sobre las cosas que necesitan cambiar, creyendo realmente que van a desaparecer? Desafortunadamente, “lanzar una frazada” sobre programas que no son efectivos, discipulado que está estancado, o conflicto en la junta de oficiales (solo por nombrar algunas cosas) no las hace desaparecer. Y seguramente no provoca una risa encantada.

La décima característica de una Iglesia Génesis es que se evalúa a sí misma y comunica resultados a varios niveles de liderazgo (local, distrital, etc.), haciendo cambios cuando son necesarios. Rápidamente desempaquemos ese enunciado; porque tiene un montón de cosas buenas que no quiero que te pierdas.

Voy a tomar prestada una imagen de Santiago, porque creo que es una excelente ilustración de autoevaluación y comunicación. En el primer capítulo de este libro, en un tono de advertencia, él compara algunos creyentes con una persona mirando un espejo, solo para dar la espalda al espejo y olvidar lo que vio. Cuando mi esposo predica este pasaje, él siempre usa la imagen de un pedazo de brócoli pegado en tus dientes – algo que NUNCA podrías perder de vista en un espejo, y que arreglarías INMEDIATAMENTE.

¡Una iglesia misional necesita mirar todo en el espejo! Si todos los dientes son color blanco resplandeciente, seguimos adelante con el buen trabajo, pero si tenemos brócoli en los dientes, es tiempo de hacer un cambio. Por favor, amigos. No dejen el brócoli en sus dientes.

Aunque es vergonzoso para mí señalar esto, te aprecio mucho como para dejarte andar con brócoli en tus dientes. ¿Has encontrado alguna de estas cosas ocurriendo en tu iglesia? Si es así, ¿puedo sugerirte cortésmente que esto amerite hacer algunos cambios?

  • Un reporte anual del pastor con cero conversiones (a propósito, las conversiones no son SOLAMENTE trabajo del pastor, pero eso es otro tema para otro blog).
  • Una junta de iglesia que no ha dado una licencia de ministerio local o distrital a nadie en la congregación por los últimos 6 meses.
  • Un miembro promedio de la congregación no conoce los nombres de la gente en el vecindario más cercano.
  • Un reporte financiero que indica que ningún dinero ha sido recibido para el compromiso con la misión global.
  • Una congregación que está dividida sobre estrategias de evangelismo, tiempos de servicio, selección de música, o el color de la pintura para las paredes.

A pesar de que algunas veces el espejo nos enseña cosas que nos incomodan, no culpamos al espejo. No nos deshacemos de él porque enseña el grano en nuestra frente o el brócoli en nuestros dientes. Somos sensibles a esto. Prestamos atención a esto porque es una herramienta que nos hace ser más seguros de nosotros mismos y nos permite ser quienes deseamos ser. La autoevaluación en nuestra congregación es de la misma forma – no debemos tener miedo de llenar honestamente reportes o hacer preguntas de “por qué.” Estas son herramientas que sirven para hacernos mejores, permitiéndonos identificar áreas en las que necesitamos hacer cambios para que el Reino de Dios continúe expandiéndose en la tierra.

Entonces, ahora que hemos quitado cualquier frazada de escondite Y brócoli en nuestros dientes, es tiempo de avanzar en ministerio. Al igual que un espejo es una herramienta en nuestra vida diaria, permite a la autoevaluación a hacer lo mismo – sácalo todos los días, permitiendo a Dios moldearte a ti y tu congregación en las personas que Él desea que sean.

Recordemos: una Iglesia Génesis se evalúa a sí misma y comunica resultados a varios niveles de liderazgo (local, distrital, etc.), haciendo cambios cuando son necesarios.

 

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

Lo que Hospicio me Enseñó Sobre el Trabajo en Equipo

Como cada miércoles, hasta el 7 de diciembre de 2016, continuamos explorando las 10 características de una iglesia misional, una iglesia Génesis.

Por Emily Armstrong

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“Él está cansado, Em. Está listo para ir a casa con Jesús. Hemos llamado a un hospicio para que cuiden de él durante sus últimos días de vida.”

Hospicio.

Yo conocía la palabra. Significaba intrínsecamente que alguien, MI alguien, iba a morir pronto. Era el trabajo del “hospicio” asegurarse que mi abuelo estuviera cómodo en sus últimos días aquí en la tierra.

Y mientras mi mamá me daba estas noticias difíciles, estaba agradecida por ELLOS. 

“Hospicio”, consistió en el doctor de mi abuelo y las enfermeras del asilo, su trabajador social y quien era su pastor desde hace mucho tiempo. ELLOS iban a trabajar juntos para asegurar que sus últimos y pocos días fueran cómodos en todas las facetas de la vida, incluyendo el aspecto físico, emocional y espiritual. ELLOS trabajaron hacia una meta común, y solo a través de trabajar juntos esa meta podía hacerse realidad.

El doctor y las enfermeras se asegurarían que él estuviera cómodo, ajustando los medicamentos cuando fuera necesario, mientras el trabajador social estaría atento a las rutinas diarias y horarios a los que estaba sometido. Todo el tiempo, su pastor estaría dando consejo sabido y divino para ambos, a mi abuelo que estaba listo para ver a Jesús, y a los miembros de mi familia que ya estaban lamentando la pérdida. El plan de ninguno, debilitó el de los otros – todos los profesionales tuvieron que trabajar juntos. Esta es la belleza del hospicio – gente trabajando junta para lograr el bien común del paciente.

A mí me suena a que hospicio – cuando se hace bien – se ha apropiado de las palabras de Pablo a los romanos, cuando dice:

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener…también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (12:3,5; NVI)

La séptima característica de una iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos. En su carta a los romanos, Pablo exhorta a la congregación a que “nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener.” En mi opinión ésta es la clave para el trabajo en equipo en la Iglesia.

¿Recientemente has escuchado alguno de estos comentarios engañosos en tu congregación?

  • No puedo visitar a John después de su cirugía; estoy muy cansado después del trabajo. ¿No se supone que eso es trabajo del pastor?
  • Tú sabes que yo no trabajaré con niños – ellos son muy ruidosos e irrespetuosos.
  • ¿Limpiar el santuario? Estamos ocupados practicando la música para el siguiente servicio, así que no podemos ayudar.
  • Los niños de este vecindario están arruinando nuestro edificio – si no vienen con uno de sus padres, entonces ¡no deben venir para nada!
  • Oiga pastor, ¡tengo una idea para un proyecto de alcance comunitario! ¿Puede usted planearlo?

Desafortunadamente, comentarios como éstos ¡suenan en los templos cada semana! IGLESIA – humillémonos a nosotros mismos. Colaboremos. Somos los mejores cuando trabajamos juntos para hacer DISCÍPULOS SEMEJANTES A CRISTO. Somos los peores cuando somos ministerios que nos preocupamos por el éxito de MI programa de manera individual.

Hazme caso, si quieres, e imagina los comentarios de una Iglesia que está trabajando junta:

  • Escuché que están planeando una actividad evangelística en un par de semanas – ¿hay algo que podemos hacer para ayudar?
  • ¡Wow, tenemos muchos niños nuevos asistiendo a la escuela dominical los domingos por la mañana! No soy un gran maestro, pero ¿puedo ayudar con el “control de multitudes”?
  • Estamos recolectando algunos bienes para una familia que perdió la mayoría de sus posesiones en un incendio – ¿puedes participar?
  • No puedo ir al viaje misionero del próximo verano, pero me gustaría patrocinar a alguien con finanzas y orar por ella. 

Así como el hospicio que trabajó en conjunto para el buen final-de-la-vida de mi abuelo, yo creo que la Iglesia puede trabajar junta para el bien de toda-la-vida de la humanidad. Ahí es donde se ve la diferencia más grande: nuestra misión no tiene una fecha final. Nuestro trabajo en equipo y testimonio de humildad harán una diferencia eterna mientras más discípulos de Cristo se añadan al equipo.

¿Tomarás el reto? Encuentra una manera de ofrecer humildemente tu ayuda y servicio a otro miembro de tu congregación – busca edificar el equipo, mientras JUNTOS hacemos más discípulos semejantes a Cristo en las naciones.

Una Iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos.

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Tu Lugar en la Plantación de Iglesias Urbanas

Cada miércoles, a partir del 5 de octubre y hasta el 7 de diciembre de 2016, estaremos publicando un artículo enfatizando las diez características de una iglesia Génesis, esto es parte del desarrollo continuo de varias herramientas y materiales que ayudarán a las iglesias a diagnosticar y mejorar su salud.

Por Emily Armstrong

“Hagámoslos azules,” ella dijo.

“¿Pastelitos azules? ¿Tú crees que la gente va a querer comer pastelitos azules?” yo pregunté.

“¡Claro que sí! Pastelitos azules con chispas,” ella respondió.

Ella fue rápidamente hacia la alacena para encontrar las pequeñas botellas de plástico de colorante vegetal, mirando los colores disponibles, el intenso rojo, azul, verde y amarillo. Cuando tuvo el color de su elección, regresó al recipiente para mezclar donde la brillante masa blanca la atraía a añadirle algo de vida y color.

“Tómalo con calma,” le dije. “Si le pones mucho, no se lo puedes quitar.”

c89fd8abb94743b409302a97543dcac2La primera gota salpicó el mar de masa blanca y mientras ella lo mezclaba con la cuchara, se formó un remolino. A medida que continuó revolviendo todo, el color desapareció.

“Adelante, ponle un poco más,” animé a mi joven científica/repostera. 

Sin dudar por un momento, ella tomó y apretó la pequeña botella, agregando como 15 gotas del líquido índigo. Inmediatamente ella vio una diferencia. Mientras ella una vez más acercaba la cuchara para revolver la mezcla, inmediatamente vio que la masa blanca se volvió un tonalidad intensa de color azul. ¡Eso era EXACTAMENTE lo que ella tenía en mente todo ese tiempo!

Yo creo que Dios tiene una meta en mente para la ciudad, así como mi hija tenía una meta para sus pastelitos. Las metas de Dios requieren su instrumento favorito, la Iglesia. Pero mientras la Iglesia esté contenta con una o dos congregaciones en la ciudad, lo mismo que sucedió con esa gotita de colorante azul le sucederá a la Iglesia – eventualmente desaparecerá.

Pero cuando muchas congregaciones llegan a la ciudad, provocará una transformación completa. Así como el color blanco de la masa fue transformado por el ejército de gotas de colorante azul, la ciudad será transformada por muchas congregaciones activas y saludables en su medio.

La cuarta característica de una iglesia Génesis es que se involucra activamente en la plantación de una nueva congregación en el centro urbano. Las ciudades del mundo están creciendo a un ritmo sin precedentes, con 200,000 personas moviéndose a las áreas urbanas ¡CADA DÍA! Experimentar este tipo de crecimiento significa que todos deben estar comprometidos en la plantación de iglesias en la ciudad – vivas o no vivas en una.

Déjame aclarar algo. No estoy promoviendo más edificios en la ciudad que se abren una vez a la semana para facilitar adoración a un grupo de personas. Yo propongo que el propósito de Dios para la Iglesia es unirse a Él en misión, así que plantar nuevas iglesias significa más personas comprometidas en la misión de Dios para reconciliación en la ciudad.

Yo no quiero que pases de largo este otro componente – involucrada activamente es una parte clave de esta característica. Hagamos un espacio aquí para una breve lección de gramática griega. En griego, hay algo llamado presente participio activo, y es cuando el hablante quiere implicar que la acción está tomando lugar en la actualidad o repetidamente. Si estuviéramos escribiendo esta característica en griego, sería con el PRESENTE PARTICIPIO ACTIVO – una iglesia Génesis es aquella que se encuentra actualmente o repetidamente plantando iglesias en el centro urbano. No es: “Lo hicimos una vez y ya terminamos.” Es un hábito que continuamente sigue ocurriendo.

Entonces, considera estas maneras en que puedes estar activamente involucrado en la plantación de iglesias si vives en una ciudad:

  • Ora para que Dios abra tus ojos a ver las personas de tu ciudad que necesitan escuchar el evangelio lleno de amor y esperanza, y cuando Él responda tu oración, sé obediente.
  • Identifica un vecindario en tu ciudad que no tiene una congregación y comienza un grupo de célula semanal.
  • Contacta a un plantador de iglesia en tu ciudad y forma parte de un equipo de liderazgo en una congregación nueva.

¡No estás exento si tú no vives en una ciudad! Tú puedes:

  • Financiar a un misionero que está plantando una iglesia en Genesis.
  • Identificar, desarrollar y enviar intencionalmente a un plantador de iglesia CADA AÑO, de tu congregación a la ciudad – y si TÚ serás enviado, entonces VE.
  • Ora constantemente para que más obreros de la mies entren a los campos de cosecha en la ciudad.

El reto es hacer algo. Involúcrate. Involúcrate activamente.

Por cierto, mi hija tenía razón. Los pastelitos azules con chispas estuvieron espectaculares (¡y deliciosos!). Si ella pudo hacer eso con tan solo un poquito de colorante, IMAGÍNATE lo que Dios puede hacer con una multitud de iglesias en la ciudad.

La cuarta característica de una Iglesia Génesis es que se involucra activamente en la plantación de una nueva congregación en el centro urbano.

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El Botón de “Encendido y Apagado” de la Compasión

Cada miércoles, a partir del 5 de octubre y hasta el 7 de diciembre de 2016, estaremos publicando un artículo enfatizando las diez características de una iglesia Génesis, esto es parte del desarrollo continuo de varias herramientas y materiales que ayudarán a las iglesias a diagnosticar y mejorar su salud.

Por Emily Armstrong

Hay ciertas cosas en la vida que deberían encenderse y apagarse.

Déjame nombrar algunas: una lámpara, la alarma de un reloj, un ventilador, un teléfono celular, un vehículo. Todos estos artículos vienen con un botón de encendido y apagado. ¿Por qué tenemos la opción de encender y apagar? Porque solo necesitamos esa opción en ciertas ocasiones, de hecho, tenerla en momentos donde no la necesitamos ¡puede ser dañino!

switch-on-iconPor ejemplo:

Una lámpara: Es necesaria cuando está oscuro, pero cuando sale el sol, apenas y se puede ver.

La alarma de un reloj: ¿Te imaginas una alarma que no puedes apagar? ¡Sonando todo el día! Solo pensarlo puede volverte loco.

Un ventilador: Ahhh, un ventilador dando aire a tu cara es GENIAL cuando el calor afuera es muy fuerte, sin embargo un ventilador dando aire a tu cara cuando el clima es lluvioso y frío es cruel y un castigo inusual.

Una televisión: ¡Qué bueno que podemos apagar la TV! ¿Verdad?

Un teléfono celular: Probablemente tenemos que hacer un mejor trabajo con eso de apagar nuestros celulares, pero por lo menos sabemos que hay manera de hacerlo. Si alguna vez decidimos hacerlo.

Un vehículo: ¿Te puedes imaginar la cantidad de contaminación en el aire y el dinero que costaría mantener un vehículo funcionando todo el día?

Encender y apagar cosas es conveniente e incluso necesario; pero, yo pienso que hemos convertido una de las características más asombrosas de Jesús en una característica que la Iglesia puede “encender y apagar cuando le conviene.” Compasión.

La segunda característica de una iglesia Génesis es que sirve como una presencia continua en su comunidad por medio de la práctica de compasión. Presencia continua significa que nuestra compasión no se enciende y apaga – simplemente es una parte de quienes somos.

Cuando Jesús estaba en la tierra, Él nos mostró cómo se ve una presencia continua de compasión en la comunidad. De hecho, haciendo un estudio de la palabra “compasión”, yo estaba agradablemente sorprendida de ver que hay una palabra en particular que fue usada exclusivamente para el tipo de compasión que Jesús practicó – en griego, es la palabra splanchnizomai. Esta forma de la palabra aparece 8 veces en los 4 Evangelios, los cuales por supuesto son los libros de la Biblia que relatan la historia de la vida de Jesús. La vida de Jesús nos muestra cómo las características de Dios son vividas en la carne.

Solo usando Mateo como nuestro contexto, ¿ves lo que yo veo en estos versículos?

  • Y [Jesús] al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas… (Mt. 9:36)
  • Y saliendo Jesús, vio una gran multitud y, tuvo compasión de ellos… (Mt. 14:14)
  • Y Jesús…dijo, “tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo…” (Mt. 15:32)
  • Jesús tuvo compasión de ellos, y les tocó los ojos… (Mt. 20:34 TLA)

Él los vio, Él estuvo con ellos, Él los tocó. Jesús vivió su vida rodeado de personas que necesitaban su compasión.

La compasión es expuesta normalmente por medio de actos de bondad y consideración hacia aquellos en cualquier tipo de dificultad o crisis. Y así es como sabemos que Jesús fue compasivo, porque Él sanó al enfermo, alimentó al hambriento, liberó a los esclavos a través de enseñarles las Buenas Noticias del Reino de Dios.

La compasión sin acción no es compasión. Y cuando una congregación no es movida hacia actos de compasión, ellos esencialmente están “apagando” la compasión. ¿Cómo una congregación apaga la compasión? Cuando la encasillamos dentro de un programa o cuando la compasión se vuelve una responsabilidad en nuestra lista de quehaceres de buena cristiandad.

Voy a aventurarme aquí (no te preocupes, es bastante fuerte y seguro) y decir que la mayor parte del contacto de Jesús con la gente sucedió afuera de la sinagoga. Él los encontró en su comunidad. Para ser una iglesia compasiva, una congregación debe estar CONSTANTEMENTE EN SU COMUNIDAD. Para ser capaz de ver a la gente de la manera que Dios los ve, debemos estar en contacto diario con la gente que necesita la bondad y la consideración de Jesús.

Yo puedo escucharte ahora – “¿Contacto DIARIO? ¡Es mucho pedir!”

Sí, pero así es como una congregación se vuelve una presencia continua en su comunidad. Tengo un deseo profundo de escuchar a las personas en mi comunidad decir, “estoy tan contento de que la Iglesia del Nazareno tiene una congregación en mi vecindario. Somos mejores por causa de ellos.”

Así que vamos a acabar con la idea complaciente de que la compasión puede ser marcada en nuestra lista de cada mes, y empecemos a trabajar para ser una presencia continua. Conoce tu comunidad para involucrarte en tu comunidad. Descubre las necesidades de tus vecinos para satisfacer las necesidades de tus vecinos. Sé Jesús para las personas que necesitan a Jesús.

Una iglesia Génesis sirve como una presencia continua en su comunidad por medio de la práctica de compasión.

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

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