Lo que Hospicio me Enseñó Sobre el Trabajo en Equipo

Como cada miércoles, hasta el 7 de diciembre de 2016, continuamos explorando las 10 características de una iglesia misional, una iglesia Génesis.

Por Emily Armstrong

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“Él está cansado, Em. Está listo para ir a casa con Jesús. Hemos llamado a un hospicio para que cuiden de él durante sus últimos días de vida.”

Hospicio.

Yo conocía la palabra. Significaba intrínsecamente que alguien, MI alguien, iba a morir pronto. Era el trabajo del “hospicio” asegurarse que mi abuelo estuviera cómodo en sus últimos días aquí en la tierra.

Y mientras mi mamá me daba estas noticias difíciles, estaba agradecida por ELLOS. 

“Hospicio”, consistió en el doctor de mi abuelo y las enfermeras del asilo, su trabajador social y quien era su pastor desde hace mucho tiempo. ELLOS iban a trabajar juntos para asegurar que sus últimos y pocos días fueran cómodos en todas las facetas de la vida, incluyendo el aspecto físico, emocional y espiritual. ELLOS trabajaron hacia una meta común, y solo a través de trabajar juntos esa meta podía hacerse realidad.

El doctor y las enfermeras se asegurarían que él estuviera cómodo, ajustando los medicamentos cuando fuera necesario, mientras el trabajador social estaría atento a las rutinas diarias y horarios a los que estaba sometido. Todo el tiempo, su pastor estaría dando consejo sabido y divino para ambos, a mi abuelo que estaba listo para ver a Jesús, y a los miembros de mi familia que ya estaban lamentando la pérdida. El plan de ninguno, debilitó el de los otros – todos los profesionales tuvieron que trabajar juntos. Esta es la belleza del hospicio – gente trabajando junta para lograr el bien común del paciente.

A mí me suena a que hospicio – cuando se hace bien – se ha apropiado de las palabras de Pablo a los romanos, cuando dice:

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener…también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (12:3,5; NVI)

La séptima característica de una iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos. En su carta a los romanos, Pablo exhorta a la congregación a que “nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener.” En mi opinión ésta es la clave para el trabajo en equipo en la Iglesia.

¿Recientemente has escuchado alguno de estos comentarios engañosos en tu congregación?

  • No puedo visitar a John después de su cirugía; estoy muy cansado después del trabajo. ¿No se supone que eso es trabajo del pastor?
  • Tú sabes que yo no trabajaré con niños – ellos son muy ruidosos e irrespetuosos.
  • ¿Limpiar el santuario? Estamos ocupados practicando la música para el siguiente servicio, así que no podemos ayudar.
  • Los niños de este vecindario están arruinando nuestro edificio – si no vienen con uno de sus padres, entonces ¡no deben venir para nada!
  • Oiga pastor, ¡tengo una idea para un proyecto de alcance comunitario! ¿Puede usted planearlo?

Desafortunadamente, comentarios como éstos ¡suenan en los templos cada semana! IGLESIA – humillémonos a nosotros mismos. Colaboremos. Somos los mejores cuando trabajamos juntos para hacer DISCÍPULOS SEMEJANTES A CRISTO. Somos los peores cuando somos ministerios que nos preocupamos por el éxito de MI programa de manera individual.

Hazme caso, si quieres, e imagina los comentarios de una Iglesia que está trabajando junta:

  • Escuché que están planeando una actividad evangelística en un par de semanas – ¿hay algo que podemos hacer para ayudar?
  • ¡Wow, tenemos muchos niños nuevos asistiendo a la escuela dominical los domingos por la mañana! No soy un gran maestro, pero ¿puedo ayudar con el “control de multitudes”?
  • Estamos recolectando algunos bienes para una familia que perdió la mayoría de sus posesiones en un incendio – ¿puedes participar?
  • No puedo ir al viaje misionero del próximo verano, pero me gustaría patrocinar a alguien con finanzas y orar por ella. 

Así como el hospicio que trabajó en conjunto para el buen final-de-la-vida de mi abuelo, yo creo que la Iglesia puede trabajar junta para el bien de toda-la-vida de la humanidad. Ahí es donde se ve la diferencia más grande: nuestra misión no tiene una fecha final. Nuestro trabajo en equipo y testimonio de humildad harán una diferencia eterna mientras más discípulos de Cristo se añadan al equipo.

¿Tomarás el reto? Encuentra una manera de ofrecer humildemente tu ayuda y servicio a otro miembro de tu congregación – busca edificar el equipo, mientras JUNTOS hacemos más discípulos semejantes a Cristo en las naciones.

Una Iglesia Génesis es que toda la congregación y los ministerios trabajan en equipo y colaboran con la misión de hacer discípulos.

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 16 noviembre 2016 en Otro y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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