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La Santidad Se Expresa de Muchas Maneras

praying_man_at_altarSantidad en la vida de creyentes se puede expresar como:

  • Consagrarnos enteramente a Dios
  • Ser lleno del Espíritu
  • Entrega absoluta
  • Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos
  • Poner nuestro “todo en el altar”
  • El enderezarse por Dios de nuestra inclinación al mal dentro de nuestra naturaleza
  • Ser apartado para los propósitos de Dios
  • Hacerse “perfecto” o completo en amor
  • Victoria sobre “el principio del pecado” en nuestras vidas
  • Ser parte de una comunidad de creyentes que testifiquen al mundo del reino de Dios
  • Una segunda obra definitiva de gracia
  • Totalidad en Cristo
  • Morirse a sí mismo
  • El recibir de poder para servir y dar testimonio al mundo del amor de Dios
  • Pureza de corazón y vida
  • Entera santificación
  • Ser como Cristo*

¿Con cuál de estas expresiones de santidad te identificas más? ¿Tendrías otra explicación que no se encuentra acá?

*Esta lista se ha adaptado de listas de Thomas J. Oord, Michael Lodahl, y Ron Benefiel.

“¡Algo Está Aconteciendo!”: Parte II

personas-orando*Continuada de la entrada anterior, las dos escritas por Dr. Louie Bustle.

…“Las Cumbres de Santidad” tienen un formato sencillo.  Comienzan un día por la noche con un breve tiempo de alabanza y predicación de santidad y búsqueda de la presencia de Dios en el altar.  Los siguientes dos días, por la mañana hay tres sermones de santidad, búsqueda de Dios en el altar y “conciertos de oración.”  Entre cada sermón sólo unos breves coros o himnos.  Por la tarde se tienen dos tiempos iguales de predicación, búsqueda de Dios en el altar y conciertos de oración.  Se termina con un culto por la noche con el mismo formato.

No se dictan conferencias o talleres, se confía sólo en “la locura de la predicación.”  “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21).  El tiempo de alabanza es mínimo.  Los predicadores pagan sus gastos para asistir; no reciben ofrenda y se les pide que prediquen un mensaje de santidad.  No se asignan temas.  De hecho vimos que Dios sobrenaturalmente arregló lo que trajo cada predicador para edificar sobre lo que había dicho el anterior.  ¡El programa lo arregló Dios!

Dios ha encendido esta “chispa” que ha surgido desde las bases de la iglesia.  Dios ha iniciado un movimiento de santidad que se está multiplicando.  Cuando concluye la “Cumbre de Santidad” se anima a cada persona que asistió, que tomen el fuego y lo esparzan en sus iglesias locales y comunidades para tener otras “cumbres de santidad”.  Éstas a su vez continuarán esparciendo la llama del poder del Espíritu de Dios.

¡Algo increíble está aconteciendo, Dios se está moviendo en medio nuestro!  A través de los hermanos Juan y Carlos Wesley se inició un movimiento semejante en el siglo XVIII, que repercutió en la fundación de nuestra amada Iglesia del Nazareno.  Oremos y participemos para ver un movimiento de santidad en la Iglesia del Nazareno hoy en el comienzo de nuestros siguientes 100 años de historia.

*Para más información sobre la Cumbre de Santidad o para inscribirse antes del 31 de julio para un descuento en el costo de inscripción, ponte en contacto con Edwin Martínez ( HYPERLINK “mailto:emartinez@nazmac.orgemartinez@nazmac.org) o marca acá.

Cumbre-de-Santidad

“¡Algo Está Aconteciendo!”: Parte I

Cumbre-de-Santidad*Las siguientes dos entradas sobre el impacto de los Cumbres de Santidad fueron escritas por Dr. Louie E. Bustle, Director de Misión Mundial en la Iglesia del Nazareno, y originalmente aparecieron en el Heraldo de Santidad, Edición 1 – Año 2009.

…Un grupo de personas oramos y soñamos en continuar propagando el mensaje de santidad, el mensaje de pureza de corazón, de recibir poder para servirle al Señor y tener una vida victoriosa al recibir la plenitud del Espíritu Santo.  En nuestra iglesia llamamos a esta experiencia la “Entera Santificación”.  Nuestros Superintendentes Generales y 13 denominaciones de santidad estuvieron de acuerdo en participar en las “Cumbres de Santidad”.  Nuestra visión es que las “Cumbres de Santidad” se esparzan por todo el mundo.

En las dos que hemos tenido vimos la presencia de Dios en “vivo y en directo.”  El Espíritu de Dios se movía sobre nosotros.  La única actitud que pudimos tener fue de humildad y sumisión a su Presencia.  En medio de tal experiencia, llegó convicción, hubo arrepentimiento, confesión, restitución y sanidad.

En una Cumbre, ola tras ola de personas llegaron por más de una hora y media.  ¡Tuvimos nuestro propio monte de transfiguración! Se escuchaban en voz alta testimonios como: “¡Gracias, Dios!  ¡Soy todo tuyo!”; otro decía: “¡Ya tengo la victoria, ya tengo la victoria!”

Sin que nadie nos dirigiera, comenzamos a cantar: “¡Cuán grande es nuestro Dios!”  Otros seguían clamando, había llanto de júbilo y gozo en todo el santuario.  Pronto comenzamos de una manera muy solemne a cantar: “¡Yo me rindo a Él, yo me rindo a Él, todo a Cristo, yo me entrego, yo me rindo a Él!”

Fueron como seis grupos de personas que llegaron al altar para ser santificadas.  Nadie quería salir del templo.  La presencia de Dios fue tan real que todos volvimos a casa renovados, llenos.  Experimentamos una vez más la plenitud del Espíritu Santo al estilo “Hechos de los Apóstoles: Capítulo 4”.  Todos salimos de allí “empoderados” para ganar nuestro mundo, para ser testigos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

*Para más información sobre la Cumbre de Santidad o para inscribirse antes del 31 de julio para un descuento en el costo de inscripción, ponte en contacto con Edwin Martínez ( HYPERLINK “mailto:emartinez@nazmac.orgemartinez@nazmac.org) o marca acá.

Un Pueblo Santo

Pedro continuó afirmando un aspecto muy significativo de este nuevo pueblo escogido, “Mas vosotros sois… real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (2:9). Simón Pedro reclamó esta demanda a la herencia de Israel y la aplicó al pueblo al cual le escribía. Ustedes han sido elegidos y destinados por Dios Padre y santificados por el Espíritu para ser obedientes a Jesucristo, les dijo. Esta es su herencia. Este es su futuro. Somos el pueblo santo de Dios.

Anteriormente, en la misma carta, también había apelado a la herencia del pueblo de Israel. Lo había aplicado directamente a sus lectores: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: ‘sed santos porque yo soy santo’” (1 Pedro 1:14-16).

Nosotros, los llamados nazarenos, como cuerpo y como personas que formamos ese cuerpo, somos llamados a ser un pueblo santo. Somos llamados a vivir la santidad impartida a nosotros por la obra santificadora del Espíritu, y somos llamados a obedecer a Jesucristo. Es un tipo de obediencia de amor y compasión, de misericordia y aceptación. Es una obediencia de resistencia firme al pecado en todas sus formas y resistencia a conformarse al mundo que nos rodea.

Es una obediencia de rendición radical al señorío de Jesucristo, a vivir bajo el poder del Espíritu, a un amor profundo por personas de todo tipo. Y esta es una obediencia de compromiso activo con las necesidades de las personas alrededor nuestro.

Déjeme preguntarle algo acerca de esto. Esta magnífica obra de gracia de santidad, de entera santificación, es más que solo una teoría. Esta es la vida más profunda que nosotros, los nazarenos, hemos vivido y predicado a lo largo de nuestra historia. Esta es la razón por la cual existimos.

Pero la pregunta que quiero hacerle ahora es: ¿Ha experimentado usted esta maravillosa gracia? ¿Ha dejado que el Espíritu de Dios trabaje en su vida, para acercarlo más a él, para formarlo y moldearlo conforme a la imagen de Cristo? ¿Ha llegado a un momento de entrega total de su propia voluntad para ser completamente lleno del poder santificador del Espíritu Santo? Quiere que usted sea lleno de él mismo. Él quiere purificar su corazón. Lo invita a ese momento de entrega. ¡Esta es su voluntad para usted!

¿Buscará la plenitud de Dios? ¿Ofrecerá su vida redimida a él dejando completamente de lado todo tipo de soberanía que no sea él en su vida? ¿Dejará que sea el Señor de su vida en los rincones más profundos de su alma? ¡Confíe en él! ¡Ríndase a él! ¡Recíbalo! ¡Él desea llenar su vida con su Espíritu!

El Triunfo es de Todos

Me encantó el comentario que recién ofreció nuestro hermano Yeri Nieto de Chiapas, México sobre la entrada del viernes pasado (“¡Los Juegos Olímpicos Han Llegado!”–8 Agosto 2008). Quiero que mediten sobre la respuesta de él al ver el video de Adidas en China. Gracias, Yeri, por tu participación. Unos en la misión, hermano…

Lo primero que viene a mi mente es un poema del único Premio Nobel de Literatura con que contamos en México: Octavio Paz:

“Piedra de Sol” (fragmento)
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,…

El video es, además de inspirador (como bien lo señala Angelina Castillo), un muy buena nota acerca de la diferencia abismal entre las culturas oriental y latinoamericana (así, en general): nuestra cultura no se distingue por el trabajo en equipo; eso hace muy difícil que se hable acerca de la unidad, de la iglesia como “Cuerpo de Cristo” y “Comunidad del Espíritu” (se habla más de “Pueblo de Dios”); no así la oriental, donde al parecer no importa mucho quién sobresale -con la camiseta roja del país puesta-, porque todos los demás están debajo de ellos, casi siempre en el anonimato.


Y eso es un desafío a nuestra iglesia y a las misiones: si todos somos miembros del Cuerpo de Cristo, todos en realidad estamos participando… por tanto, el triunfo es de todos. Y también el fracaso.

¿Qué pasará el siguiente año con nuestros primeros misioneros regionales? ¿Cuáles serán los resultados de la evaluación?
Estoy seguro que ellos nos reportarán triunfos y avances, pero también nos dirán que hay un desafío aún mayor para cumplir la gran comisión de Jesucristo.

Y en ese momento tendremos que volver a ver este video, e inspirarnos en los orientales y gritar con fuerza que, ¡es cierto!, en la unidad del Espíritu nada es imposible.

“Abre en Nosotros Las Puertas de Tu Reino”

“El reino de Dios es justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.

Ven, Señor, y abre en nosotros las puertas de tu reino.”

“The kingdom of God is justice and peace and joy in the Holy Spirit.

Come, Lord, and open in us the gates of your kingdom.”

Comunidad de Taizé

Abre el siguiente enlace (The Kingdom of God) para escuchar este coro de la comunidad de Taizé. Y haz la oración que ellos cantan.

Abre, oh Señor, en nosotros tu reino, un reino de justicia, paz, y gozo en y por tu Espíritu Santo. Amén.

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