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¿Cuál es el Legado de Lutero?

Todo este mes hemos estado celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante. Mañana se cumplirán 500 años del día en que Martín Lutero desencadenó la Reforma al publicar sus noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del Castillo en Wittenberg, Alemania. Muchos de nosotros lo conocemos por ese acto épico. Sin embargo, ¿cuál es el legado perdurable de la vida y ministerio de Lutero cinco siglos después? El Dr. Stephen Nichols observa, por lo menos, cinco puntos principales del legado de Lutero:

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  1. Las solas. Cuando recordamos a Lutero, no podemos olvidar estos postulados fundamentales de su teología. Encontramos la sola Scriptura, la doctrina que dice que solo la Escritura tiene la autoridad final, y esa Escritura nos guía y gobierna. Después está sola gratia, sola fide, y solus Christus, en la cual aprendemos que la salvación, ciertamente, es solo por la gracia, solamente a través de la fe, y solo en Cristo. Finalmente, Lutero enseña acerca de soli Deo gloria, que todo es solamente para la gloria de Dios.
  2. Reforma de la práctica de la iglesia. Aunque hablamos sobre su reforma a la teología, debemos reconocer la reforma de Lutero a la “metodología” de la iglesia. Imaginen llegar al culto, sintiendo el deseo que brota dentro de ti de cantar alabanzas a Dios. Pero no puedes—no tienes himnos en tu idioma, y no hay cantos congregacionales en el servicio. Antes de Lutero, esta era la norma. Así que, cuando te levantas y cantas un himno, uniendo tu voz a otras voces en la congregación para alabar a Dios, puedes agradecer a Martín Lutero por restituir el canto congregacional y los himnos en la vida de la iglesia.
  3. Predicación. Antes de Lutero, el servicio consistía mayormente en la Misa, esto es, la Santa Cena. Ocasionalmente, había una homilía durante Adviento o Cuaresma, pero predicar de la Palabra no tenía una importancia central. Lutero introdujo el sermón semanal, donde el pastor estudia la Palabra de Dios y luego trae esa enseñanza al pueblo de Dios para que ellos puedan ser alimentados y puedan crecer como cristianos. Suena familiar, ¿verdad? Pero lo que hoy es ampliamente aceptado como obvio, no era así hace 500 años.
  4. Familia. Antes de la Reforma, no había una visión elevada de la familia dentro de la iglesia, Lutero ayudó a rescatar el matrimonio y la familia, además, ayudó a traer a ambos, el matrimonio y la familia, a una posición prominente. A través de su propia familia, su relación con su esposa, Katie, y sus hijos, él ejemplificó cómo debería verse una familia cristiana.
  5. Vocación. Lutero tuvo, lo que llamaríamos, una “teología elevada” de la vocación. Él creyó que, ya sea que tengas un puesto alto en la iglesia o, que tengas el trabajo servil más bajo, cualquier tipo de trabajo puede ser visto como un llamado. Antes de Lutero, solo los monjes, las monjas y los sacerdotes eran quienes tenían un llamado; todos los demás simplemente trabajaban en labores aparentemente “impías” o “profanas.” Lutero nos ayudó a darnos cuenta que, todo lo que hacemos puede ser para la gloria de Dios, mientras le servimos por medio de nuestras vocaciones.

Estos son cinco puntos del legado de Lutero que Nichols resalta. Sin embargo, él dice que realmente hay un punto verdadero, fundamental, y subyacente al legado de Lutero, y es el que se refiere a la Palabra de Dios. Él dice, “Hay una estatua en Eisenach de Lutero sosteniendo una Biblia y apuntando hacia ella. Lutero hubiera preferido que la estatua fuera de la Biblia sosteniendo a Lutero, apuntándole a él, para que prestáramos atención a la Palabra de Dios. Ese es el legado de Lutero porque, la Palabra de Dios, es la que permanece para siempre.”

 

Lutero y la Biblia

De 5 Minutos en la Historia de la Iglesia por el Dr. Stephen Nichols

En cuanto a la Reforma, uno de los temas de discusión más importante es Martín Lutero y la Escritura. Hay varias cosas que podemos decir acerca de este tema, pero veamos solo algunas.

La primera es la autoridad de la Escritura. Vemos esto con Lutero en el Debate de Leipzig en 1519. Uno de los monumentos a Lutero, en Eisleben, de un lado tiene un grabado de un oficial católico con aspecto enojado. Ese oficial con aspecto de enojo es Johann Eck. En el otro lado de Eck está Lutero, y Eck está sosteniendo en su mano documentos enrollados, mientras Lutero está sosteniendo un libro—la Biblia—y esto dice todo. Eck en Leipzig impugnó las enseñanzas de los concilios, las enseñanzas de la iglesia, y esos documentos enrollados lo representan. Él vino a Lutero y a los reformadores de Wittenberg, desde el contexto de la iglesia y la autoridad de la iglesia. Y Lutero dijo a Eck, “Tengo una autoridad que es mayor que la tuya,” y, por supuesto, esto asombró a Eck y él dijo, “Nómbralos.” Lutero dijo, “Pablo, Pedro y Juan.”

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Lutero impugnó directamente a la autoridad de la Escritura en Leipzig y, por supuesto, hizo lo mismo en Worms. Entonces, en Worms dijo, “Mi consciencia está cautiva a la Palabra de Dios.” Cuando él dijo, “Aquí estoy,” se refería a estar en la Escritura y mantenerse firme en el fundamento de la Escritura. Y, debido a que la Escritura es autoritaria, debemos leerla y debemos estudiarla.

Entre las muchas cosas que Lutero dijo acerca de la Biblia, él ofreció mucha asesoría sobre cómo leerla y estudiarla. Un texto en particular, que nos ayuda, es un prefacio de una colección de sus escritos en alemán. Él provee tres pasos para leer y estudiar la Biblia. El primero paso es oratio, u “oración.” Los Salmos, especialmente, son de ayuda en este punto. Lutero estaba muy familiarizado con los Salmos. Como un monje, él estaba en los Salmos siete veces en el día. Ellos tomaron el Salmo 119:164 muy literal: “Siete veces al día te alabaré,” dice el texto. Así que Lutero y sus compañeros monjes tomaban siete periodos de su día para pasarlos en los Salmos.

Lutero amaba los Salmos. Algunos sostenían que Lutero tenía el Salterio memorizado. Este fue un libro en el que él vivía, y fue un libro que le enseñó, no solo que debía aprender la Escritura, pero que también debía orar la Escritura. Por lo que, los Salmos pueden ser de gran ayuda mientras pensamos en la Escritura y buscamos acercarnos a ella en oración.

El segundo paso es meditatio. Lutero dice que la tentación es continuar, darse prisa, simplemente leer el texto. Lutero nos advierte, nos aconseja, nos anima a hacer simplemente una pausa, a meditar en la Palabra de Dios. De nuevo, los Salmos son de gran ayuda aquí porque frecuentemente los salmistas nos llaman a meditar en la Palabra de Dios.

El tercer paso en estudiar la Biblia es tentatio, o “lucha.” Así como Jacob luchó con el ángel, nosotros luchamos y batallamos con la Escritura. La lucha, dice Lutero, viene de nuestra incredulidad, nuestra duda, nuestra obstinación; finalmente de nuestro pecado, y la Palabra de Dios lo confronta por completo.

Ese es Lutero y la Escritura, la autoridad de la Escritura, cómo leer, estudiar, trabajar e incluso amar la Palabra que Dios nos ha dado.

Sacerdotes Ante Dios

Por el Dr. Clark Armstrong

Martín Lutero creía firmemente en el sacerdocio de todos los creyentes, en relación con el hogar cristiano. Él creyó que los padres – y particularmente el padre de cada hogar – era el “sacerdote” de ese hogar.

Lutero es quien comenzó la idea del padre, o los padres, guiando a los hijos en un tiempo devocional o de adoración en familia diariamente. Él escribió un libro proveyendo guía a los padres mientras ellos guiaban a sus hijos en el hogar. En el libro, él da algunas “Oraciones/bendiciones de la mesa” para enseñar a los hijos a dar gracias ofreciendo una oración antes de tener cualquier comida habitual (Lucas 24:30). Una de las oraciones más famosas fue “Dios es grande. Dios es bueno. Agradezcamos por nuestro alimento. Amén.”

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Crecí en una familia de seis hijos (tres niños y tres niñas). Nuestra madre fielmente nos enseñó a orar las “oraciones/bendiciones de la mesa” cuando éramos muy jóvenes. Cuando era nuestro turno, los niños diríamos la oración (la que mencioné anteriormente), y las niñas orarían otra que decía, “Gracias por el mundo tan dulce. Gracias por la comida que comemos. Gracias por las aves que cantan. Gracias, Dios, por todo. Amén.” No es tan importante que la oración rimara (en inglés es así), aunque eso ayuda a que los pequeños lo recuerden. Lo importante es siempre detenerse y orar antes de comer. Tan pronto como fuimos lo suficientemente mayores, cuando era nuestro turno, nos animaron a que cada uno hiciéramos nuestras propias oraciones desde nuestro corazón.

Finalmente, Lutero enseñó que, como creyentes, todos somos sacerdotes ante Dios a través de nuestro gran y sumo sacerdote Jesucristo. Podemos compartir nuestras peticiones de oración entre nosotros, y orar unos por los otros en el cuerpo de Cristo. Hoy tenemos muchos grupos pequeños, clases de escuela dominical, grupos de discipulado, reuniones de ministerio entre hombres o mujeres, o ambientes de adoración donde regularmente nos levantamos el uno al otro en oración, directamente al Señor, como sacerdotes los unos para los otros. Hacemos oraciones por sanidad, por los perdidos, por los santos e intercesión por todos los problemas en nuestro mundo. Constantemente tenemos testimonios maravillosos de milagros y transformación a través de nuestro ministerio sacerdotal por todos los creyentes. ¡¡¡Alabado sea Dios por esta verdad!!!

ClarkA2.jpg*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013. Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

Castillo Fuerte

Por el Dr. Clark Armstrong

Uno de los grandes productos derivados de la Reforma fue que la gente comenzara a cantar. Los cánticos de la era monástica, los cuales habían sido casi todos en latín, eran la única música de la iglesia. Pero de repente, las personas comunes cobraron vida como la iglesia primitiva, cantando himnos, salmos, y cánticos espirituales (Col. 3:16) en sus propios idiomas. Esto cambió enormemente la alabanza de los protestantes y ¡la gente no ha dejado de cantar!

Martín Lutero escribió muchos himnos para que la iglesia cantara. Pero haríamos bien en reflexionar sobre las palabras de su himno más famoso. Se llama “Castillo Fuerte Es Nuestro Dios,” tomado del Salmo 46. Ha motivado a soldados yendo a las batallas. Ha empoderado a muchos cristianos que sintieron estar experimentando también una gran guerra espiritual. Siempre me parecía que este canto animaba a los creyentes en la iglesia a la que llegué como cristiano.

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No puedes dejar ningún verso fuera de este himno, porque es un relato clásico de la lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, incluso entre Dios y el diablo. Se construye con sobretonos dramáticos hasta llegar a su magnífica conclusión. Una de mis líneas favoritas es una muy simple. Hablando de ese diablo cobarde, dice “…condenado está por la Palabra santa.” Un día en la iglesia, mientras estábamos cantándolo, me di cuenta que en español parece referirse a la Biblia – una interpretación poderosa por seguro. Pero en alemán e inglés, el significado tiene más que ver con una sola y pequeña palabra. Mira si tú puedes averiguar cuál es esa pequeña palabra santa que condena al diablo.

Castillo fuerte es nuestro Dios; defensa y buen escudo.

Con su poder nos librará en este trance agudo.

Con furia y con afán acósanos Satán.

Por armas deja ver astucia y gran poder;

cual él no hay en la tierra.

Luchar aquí sin el Señor; cuán vano hubiera sido.

Mas por nosotros pugnará de Dios el Escogido.

¿Sabéis quién es? Jesús, el que venció en la cruz;

Señor de Sabaoth, Omnipotente Dios,

él triunfa en la batalla.

Aun cuando estén demonios mil prontos a devorarnos,

no temeremos, porque Dios vendrá a defendernos.

Que muestre su vigor Satán, y su furor;

dañarnos no podrá, pues condenado está

por la Palabra santa.

Sin destruir la dejará, aunque mal de su grado:

es la Palabra del Señor que lucha a nuestro lado.

Que lleven con furor los bienes, vida, honor,

los hijos, la mujer, todo ha de perecer;

de Dios el reino queda.

ClarkA1.jpg*Dr. Clark Armstrong es misionero y Profesor en el Seminario Nazareno Teológico de Asia-Pacífico en Manila, Filipinas donde ha servido con su esposa desde septiembre 2013.  Previamente servía como pastor por 32 años en los EUA.

 

Ulrico Zuinglio

*El siguiente es un fragmento del libro “131 Cristianos Que Todos Deberían Conocer”

Un reformador militante suizo

Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

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Ulrico Zuinglio, el capellán de la ciudad, se presentó delante del Concilio de la Ciudad de Zúrich en enero de 1523. Los vientos de la reforma habían cruzado, desde la Alemania de Lutero, sobre los Alpes, y Zuinglio estaba discutiendo 67 tesis, comenzando con “Todo aquel que dice que el evangelio es nulo sin la confirmación de la iglesia comete error y calumnia a Dios.” Aunque eran 28 tesis menos que las 95 de Lutero, publicadas unos seis años antes, los argumentos de Zuinglio fueron más persuasivos: las autoridades le dieron permiso de continuar su predicación, que enfatizaba primero a Cristo y después a la iglesia (“Cristo es el único mediador entre Dios y nosotros,” decía otra de las tesis de Zuinglio). La Reforma en Suiza estaba en camino, y Zuinglio jugaría un papel clave en los primeros años.

1.pngAnsioso por su cargo

Zuinglio fue hijo de un exitoso agricultor en el Valle Toggaburg de los Alpes orientales bajos. Ahí, Zuinglio adquirió un profundo amor por su tierra natal. Después, el tradujo una línea del Salmo 23, “En los hermosos Alpes, él me cuida,” y usó el río Rin como una ilustración de un tema clave en su predicación: “Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

Pero le tomó años a Zuinglio descubrir el poder de esta Palabra. Luego de graduarse de la Universidad de Basilea in 1506, se convirtió en un sacerdote de parroquia en Glarus. Desde el principio, él tomó muy en serio sus deberes sacerdotales. Después el escribió, “Aunque era joven, los deberes eclesiales me inspiraron más miedo que gozo, porque sabía, y permanezco convencido, que daría cuenta de la sangre de las ovejas que perecerían como una consecuencia de mi negligencia.”

El sentido de responsabilidad por su cargo (en lugar de, como Lutero, una búsqueda personal de salvación) motivó el creciente interés de Zuinglio por la Biblia. En una era donde los sacerdotes comúnmente no estaban familiarizados con las Escrituras, Zuinglio se enamoró de ellas, después de comprar una copia de la traducción al latín del Nuevo Testamento de Erasmus. Él comenzó a auto-enseñarse griego, compró una copia del Nuevo Testamento de Erasmus en griego, y empezó a memorizar pasajes largos. En 1519 comenzó a predicar del Nuevo Testamento con regularidad.

En privado, Zuinglio empezó a desafiar las costumbres del Cristianismo Medieval, que pensaba no era bíblico. Luchó con el celibato clerical por algún tiempo (e incluso admitió que, como joven sacerdote, había tenido un romance). En 1522, se casó secretamente. Ese mismo año, el rompió el tradicional ayuno de Cuaresma (comiendo salchichas en público) y escribió en contra del ayuno.

Para el año 1523 estaba listo para llevar sus ideas a una audiencia más grande, y en enero hizo eso mismo antes del Concilio de la Ciudad de Zurich en lo que ahora es llamado el Primer Debate. El Segundo Debate se realizó en octubre, y con aprobación adicional del concilio, más reformas se llevaron a cabo: imágenes de Jesús, María, y los santos, fueron removidas de las iglesias; la Biblia debía tener preeminencia.

Argumentos por encima de la Cena

Las cosas se movieron rápido después de eso. En 1524 él se casó con su esposa, públicamente, insistiendo que los pastores tenían derecho al matrimonio. En 1525, él y otros, convencieron a la ciudad de abolir la Misa, con su énfasis en el milagro de la transubstanciación, y reemplazarla con un sencillo servicio que incluía la Santa Cena, pero solo como un memorial simbólico.

Tal y como resultó, fue la Santa Cena lo que impidió la unión de las reformas alemana y suiza. En una reunión en 1529 en Marburg, con el fin de unir los dos movimientos, Lutero y Zuinglio se conocieron. A pesar de que estuvieron de acuerdo en 14 puntos de doctrina, ellos tropezaron en el número quince: la Santa Cena. En contra de la perspectiva de Zuinglio, Lutero insistió en la presencia literal de Cristo. Zuinglio se frustró. Lutero dijo que Zuinglio era del diablo y que era nada más que “un loco agusanado”. Zuinglio resintió que Lutero lo tratara “como un burro.” Fue evidente que la reconciliación no fue posible.

Zuinglio murió dos años después en batalla, defendiendo Zúrich en contra de las fuerzas católicas y, los planes de difundir la Reforma en la Suiza alemana, se terminaron. Aun así, Zúrich permaneció siendo protestante, y bajo el liderazgo de Heinrich Bullinger, sucesor de Zuinglio, esta singular rama de la Reforma continuó floreciendo.

Publicado originalmente en: Christianity Today

Lutero y los Nazarenos

Hoy (13 de octubre, 2017) celebramos el 109 Aniversario de la fundación de la Iglesia del Nazareno. ¡Feliz cumpleaños, nazarenos!

Durante este mes, también estamos celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante, así que pensamos, “¿Por qué no combinar dos celebraciones hoy, en una sola publicación?”

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El Rev. Klaus Arnold es un nazareno alemán y rector del Colegio Nazareno Europeo en la frontera alemana/suiza. También es un amigo, y él y su esposa fueron nombrados como misioneros globales en nuestra denominación, junto con Emily y yo en febrero 2007. Arnold recientemente escribió un artículo en Holiness Today titulado “Creciendo a la Sombra de Lutero,” en el cual finaliza comparando la teología de Lutero con la de los nazarenos:

En Alemania todos los cristianos, incluyendo los nazarenos, han crecido a la gran sombra de Martín Lutero. Por supuesto, hay diferencias claves. Como Lutero, nosotros los nazarenos creemos que el bautismo es un sacramento: un tiempo donde la gracia de Dios se hace presente en una forma especial. Sin embargo, Lutero fue conocido por afirmar que el bautismo era el medio por el cual Dios nos purifica del pecado original, y esta no es una enseñanza consistente con los estatutos doctrinales de la Iglesia del Nazareno.

Otra diferencia está en las doctrinas de la justificación y santificación. Creemos (como Lutero) que somos justificados solo por gracia por medio de la fe, por lo que Dios hizo a través de la persona y obra de Jesucristo. Sin embargo, para Lutero el cambio de la relación entre un creyente y Dios, es solamente relativa, pero no hay un cambio real en el creyente.

Él creyó que un cristiano es siempre “pecador y justificado” mientras él/ella viva. La Iglesia del Nazareno cree que, mientras que hay un cambio relativo en la justificación, también hay un cambio real que ocurre: llegamos a ser una nueva creación.

El pecado no necesita reinar sobre nosotros, y nosotros no tenemos que pecar deliberada o consistentemente. Con la llenura del amor de Dios a través del Espíritu Santo, nuestra naturaleza pecaminosa es purificada en entera santificación.

La misión de Dios es la renovación de su creación. Y parte de eso es la transformación de los creyentes a la imagen de Dios (a la semejanza de Cristo). Mientras somos llenos con el amor de Dios, queremos compartir eso con el resto de la creación, hacer verdaderamente una diferencia en nuestro mundo y participar en la misión de Dios ¡dondequiera que estemos! Afirmamos, junto con Lutero, que nuestra vida comienza y continúa por gracia a través de la fe en Cristo Jesús.

¿Qué es la Reforma Protestante?

A continuación, compartimos un video creado por Ministerios Ligonier que nos da una explicación sobre este importante evento histórico.

“Hace 500 años, un monje alemán, llamado Martín Lutero, dio inicio a una protesta que se extendió hasta convertirse en un movimiento mundial. ¿Qué fue en realidad este movimiento de la Reforma Protestante? Descubre la respuesta en este corto video.”

Las Últimas Palabras de Hus

*Fragmento de Cinco Minutos en la Historia de la Iglesia por Stephen Nichols.

Este mes estamos celebrando el 500 aniversario de la Reforma Protestante, escribiendo diversas reflexiones sobre este acontecimiento trascendental y su influencia. El Dr. Stephen Nichols hace lo mismo en su podcast Cinco Minutos en la Historia de la Iglesia, el cual recomiendo ampliamente. El siguiente es un fragmento del episodio del 4 de octubre, 2017: El Ganso y el Cisne.

Jan Hus fue un precursor de la Reforma Protestante. Hus era de Praga en Bohemia, o lo que se conoce como la República Checa. Él sirvió en la Capilla Belén en Praga. Él fue acusado de varios crímenes grandes en contra de la iglesia, el primero de ellos fue que predicó en el idioma checo en lugar de hacerlo en latín. También se negó a usar la vestimenta clerical de la iglesia medieval porque creyó que contribuía a una distinción ilegítima entre el clero y el laicado. Finalmente, él también estaba a favor del canto congregacional y deseaba la reforma de la iglesia.

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Hus fue influenciado considerablemente por los escritos de John Wycliffe. Eventualmente, los escritos propios de Hus y su influencia, atrajeron la atención de los oficiales de la iglesia; él fue convocado por el Concilio de Constanza. Ahí, fue condenado como un hereje. De hecho, el concilio lo condenó como un heresiarca–un archi-hereje. Fue llevado alrededor de un kilómetro fuera de la ciudad, donde fue martirizado y quemado en la hoguera.

Las últimas palabras de Hus son importantes. Él declaró que moriría confiando en el evangelio que él había proclamado y enseñado. Después les dijo a sus ejecutores que ellos podían quemar el ganso (su apellido significa “ganso” en checo), pero cien años después, un cisne vendría y ellos serían incapaces de matarle.

Hus fue casi un verdadero profeta. No fue exactamente cien años después, sino ciento dos años después que Martín Lutero publicara sus Noventa y cinco Tesis en la puerta de la iglesia en Wittenberg.

Johannes Zacharias fue uno de los oponentes de Hus más feroces en el Concilio de Constanza, y fue enterrado bajo la lápida en el monasterio Agustino en Erfurt, donde Lutero fue ordenado como sacerdote. En ese monasterio, Lutero no solo estudió las tradiciones del pasado, sino también la Palabra de Dios. Como resultado de ese estudio, la Reforma comenzó.

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