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Una Verdadera Iglesia Global

*En las entradas de estos días estoy publicando extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General hace tres semanas en Lenexa, Kansas, EEUU.  Creo que es sumamente importante leer y recibir estas palabras para que nos ayuden en nuestras vidas y ministerios.  Si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

Nuestra 27ma Asamblea General fue un evento histórico. ¿Estaba usted presente allí el 30 de junio del 2009, o estaba observando la cobertura por Internet cuando los delegados eligieron al primer superintendente general no-anglo-sajón, el Dr. Eugénio Duarte, de Cabo Verde? ¿Sabía usted que en el mismo día de la elección del Dr. Duarte, el presidente de Cabo Verde interrumpió la sesión del parlamento para anunciar que un hijo de Cabo Verde había sido electo superintendente general en la Iglesia del Nazareno?  El parlamento se puso de pie con aplausos y aprobó una resolución felicitando al Dr. Duarte.

El Señor está dirigiendo hacia adelante los pasos de la iglesia, asignando a líderes espirituales de capacidad…

…Nuestro deseo de llegar a ser una iglesia que hace discípulos, y una comunidad internacional de fe en la tradición de santidad-wesleyana, es cada día más una realidad más cercana.

Para proveernos perspectiva, una tercera parte de los nazarenos viven en los Estados Unidos de América. Dos terceras partes viven en África, Asia-Pacífico, Canadá, el Caribe, México, América Central y Panamá, Eurasia, y Sudamérica.

¿Qué implicaciones tiene esto para la denominación en cuanto a su teología, su identidad, su liderazgo, el Manual, sus relaciones interpersonales, y sus finanzas?

Para responder a esta pregunta, la JSG ha recomendado una Comisión sobre el Futuro Nazareno. Es necesario que se lleve a cabo un diálogo intencional y seguido en cuanto al rumbo que está tomando la denominación y cómo llegaremos a nuestro destino. El formar el futuro implica el tomar decisiones en cuanto a lo que mantendremos intacto, lo que vamos a añadir, y lo que necesitamos abandonar.

Pero hacemos abundantemente claro este punto: no vamos a cambiar el mensaje.

Somos una iglesia Cristiana, una iglesia de Santidad, y una iglesia Misional. Tampoco abandonaremos la misión. Seguiremos “haciendo discípulos semejantes a Cristo en las naciones.”

¡De Verdad Una Cumbre!

¡Wow!  Aquí estoy reportando desde San José, Costa Rica donde ayer se dio inicio a la primera Cumbre de Santidad en la Región MAC.  Ya ha sido un tiempo muy especial para mí personalmente y Dios ha usado este evento para renovar mi espíritu y mis fuerzas.

Estoy disfrutando el tiempo con cientos de mis hermanos nazarenos y estoy impactado por la rendición total de nuestros líderes y cada integrante.  Yo sé que la prueba no es lo que sucede durante el evento sino lo que hacemos al salir de regreso a nuestras comunidades; sin embargo, estoy convencido que el movimiento del Espíritu Santo en este lugar tendrá influencia y dejará huella en nuestros países por los años venideros.

Perdón, pero no quiero perder ni un momento de lo que Dios tiene para mí en estos días, entonces voy a estar informándoles la otra semana sobre lo que Dios ha hecho por medio de esta actividad poderosa.  De hecho, todo el mes de noviembre voy a dedicar las entradas de este blog al mensaje de Santidad.  Creo que podemos aprender bastante y a la vez debemos experimentar personalmente y como comunidad esta realidad en nuestras vidas cotidianas.

Que seamos de verdad una Iglesia Cristiana, de Santidad, y Misional.  Dios los bendiga.

***Para ver los servicios en vivo hoy o mañana, hagan clic acá o visiten la página www.nazmac.org y hagan clic donde dice Transmisión Online.

Gracias por Confiar en África

Transcripción del Discurso de Dr. Eugenio Duarte al aceptar su elección el 30 de junio, 2009 como el 37º Superintendente General de la Iglesia del Nazareno (traducción en español):

Gracias. Mi hermana mayor vendió la idea a nuestros padres y ellos escogieron para su hijo menor la escuela nazarena que había acabado de llegar. Fue después cuando llegué a ser maestro en esa misma escuela, a la edad que no permitía que yo firmara los documentos oficiales, que mi pastor firmaba para mí. Y mientras iba para empezar mi primer día, escuché la conversación entre el tesorero de la iglesia, Tebia, y el candidato para el pastorado. Y entendí que yo había abrazado una iglesia misional. Esto es lo que una iglesia misional les da. Les da alguien quien no se siente adecuado, pero quien no tiene el derecho de decir no al Señor.

Durante 31 de los 44 años que he sido parte de la Iglesia del Nazareno, siempre ha sido el caso que la iglesia me enseña como servir. Esto es todo lo que sé y todo lo que puedo hacer—servir. Estoy dispuesto a servirles.

Muchas gracias por confiar en mí. Gracias por confiar en la misión en la cual se invierten. Gracias por confiar en África.

Thank you for trusting in me. Merci pour me faire la confiance. Muito obrigado pela sua confiança.

Duarte2Transcripción en inglés (como Dr. Duarte lo compartió en la Asamblea General)

Thank you. My older sister sold it to our parents and they chose for their youngest child the Nazarene school that had just arrived. It was later when I became a teacher at that very school, at an age that I would not be allowed to sign the official documents, my pastor would sign for me. And as I went for my first day, I heard the conversation between the Church Treasurer, Tebia, and the pastor for hire. And I understood that I had embraced a missional church. This is what being a missional church gives you. It gives you someone who does not feel adequate, but who has no right to say no to the Lord.

During 31 of the 44 years that I have been a part of the Church of the Nazarene, it has always been the case that the church teaches me how to serve. That’s all I know and that’s all I can do—serve. I am willing to serve you.

Thank you very much for trusting me. Thank you very much for trusting the mission that you invest in. Thank you for trusting Africa.

Gracias por confiar en mí. Merci pour me faire la confiance. Muito obrigado pela sua confiança.

La Encarnación: Comprobación de un Dios Misional

En este tiempo Navideño, hablamos de Adviento (“Llegada”) y la Encarnación (“Dios con nosotros”). De esta última palabra y acontecimiento divino, recibimos mucha de nuestra teología sobre la misión, misiones, siendo líderes misionales, etc. Hablé de esto el 1 de abril, 2008 en este blogspot (“¿Qué Significa Misional?”), pero en este tiempo Navideño, valdría la pena hablar de nuevo de este concepto importante.

Ser misional significa ser enviado al mundo. No esperamos hasta que personas vengan a nosotros. Esta es la diferencia entre una iglesia misional y una iglesia que intenta “atraer”.

El modelo común en nuestras culturas busca atraer a la gente hacia la iglesia. Es más fácil, ¿no? Es mucho más cómodo relacionarnos con inconversos en nuestro territorio que salir y desarrollar amistades en el suyo. Entonces invertimos muchos recursos y tiempo en programas y eventos que atraen a la gente a la iglesia. Es más cómodo que salir y estar en un mundo desconocido e imprevisible.

Una teología misional se aplica a la vida holística de cada creyente. Todo discípulo debe ser un agente del reino de Dios. Todo discípulo debe encarnar la misión de Dios en cada aspecto y lugar de su vida.

Misional representa un cambio significante en la manera en que pensamos en la Iglesia. Como los enviados de un Dios misionero, debemos actuarnos en la misma manera en que se actúa Dios en el mundo—saliendo y no solamente atrayendo. Cuando la Iglesia está en misión, es la Iglesia verdadera.

Contexto, Contexto, Contexto

Estaba platicando hace un tiempo (por email) con un líder que admiro mucho.  Él estaba desanimado porque en su país de origen estaba sintiendo apatía de parte de la Iglesia.  Esto es algo que todos hemos experimentado, ¿verdad? Sucede en todos nuestros países lastimosamente.  Mi respuesta fue así:

Lo que estás sintiendo es explícitamente misional y misionero.  No hay ningún lugar en la Biblia que dice que hay un llamado misionero (podemos platicar de esto en otra ocasión), pero cumplir la Gran Comisión requiere en muchos sentidos que pensemos y actuemos como misioneros, no importa el lugar donde estamos.  No me refiero a las tonterías de la gente que dice que todos somos misioneros porque debemos testificar a nuestros vecinos.  Me refiero a lidiar en serio con el CONTEXTO en lo cual uno está ministrando.

La Iglesia en tu nación no es respetada como institución (como en años pasados) y tenemos que dejar de pensar que todos deben venir a nosotros y que no necesitamos ir a ellos.  ¿Qué pasaría si yo pensara así en Guatemala? Es ridículo.  Tuve que esforzarme mucho para aprender el idioma de esta gente maravillosa y ahora me respetan por hacerlo (aunque tienen mucha misericordia con mi acento todavía :)).  Entonces, tú debes aprender el idioma de la gente de tu comunidad.  No me refiero a español o francés o inglés (aunque sería excelente que literalmente aprendieras otro idioma).  Me refiero a encontrar a la gente donde está.  En ESE sentido, claro que sí eres misionero.

Nada de esto es nuevo.  En nuestro manual decimos que ministros se deben entrenar en contenido, carácter, capacidades, y contexto.  Tengo miedo que no se le dedique suficiente tiempo a este último (contexto).  Hacemos las mismas cosas de la misma manera y esperamos resultados diferentes.  O brincamos sobre la nueva manía ministerial de Fulanito McIglesiagrande, pensando que ayudará que nuestra iglesia crezca.  Contexto, contexto, contexto.  Lo que funciona para aquel líder no necesariamente funcionará para nosotros…

Centenario: Nuestra Misión y Valores Medulares

Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: Nuestra Misión

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…

La Iglesia del Nazareno es una iglesia de la Gran Comisión.

Como tal, nuestros miembros procuran testificar fiel y atractivamente a todas las personas, para que la vida de Cristo en uno atraiga otros al amor, la adoración y el servicio de Dios.

Somos llamados, especialmente, a predicar el evangelio al pobre.

Los vehículos básicos por medio de los cuales llevamos nuestra misión son los siguientes: adoración colectiva, evangelismo, ministerio de compasión, discipulado cristiano, y educación.

Debido a que todo el pueblo de Dios constituye “la Iglesia” y porque cada cristiano es llamado al ministerio por virtud de su bautismo, cada creyente en la Iglesia del Nazareno tiene parte en la misión a la cual somos llamados como cuerpo.

La Iglesia del Nazareno sustenta tres valores esenciales importantes:

1. Somos un Pueblo Cristiano: Como miembros de la iglesia universal, nos unimos a los verdaderos creyentes en la proclamación del señorío de Jesucristo y en los credos trinitarios históricos de la fe cristiana.

Apreciamos nuestra herencia wesleyana de santidad y la consideramos la manera de comprender la fe verdadera de acuerdo con la Escritura, la razón, la tradición y la experiencia.

2. Somos un Pueblo de Santidad: Dios, quien es santo, nos llama a una vida de santidad.

Creemos que el Espíritu Santo desea efectuar en nosotros una segunda obra de gracia, conocida con varios términos incluyendo “entera santificación” y “bautismo con el Espíritu Santo” limpiándonos de todo pecado; renovándonos a la imagen de Dios; dándonos el poder para amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y produciendo en nosotros el carácter de Cristo. La santidad en la vida de los creyentes se entiende más claramente como semejanza a Cristo.

3. Somos un Pueblo Misional: Somos un “pueblo enviado” que responde al llamado de Cristo y es capacitado por el Espíritu Santo para ir al mundo, a testificar del señorío de Cristo y participar con Dios en la edificación de la iglesia y la extensión de su reino (2 Corintios 6:1). Nuestra misión (a) principia en la adoración, (b) ministra al mundo en el evangelismo y la compasión, (c) anima a los creyentes a la madurez cristiana a través del discipulado, y (d) prepara a mujeres y hombres para el servicio cristiano a través de la educación cristiana superior.

¿Qué Significa “Misional”?

La palabra “misional” sólo se ha usado por 10 años. El primer texto que introdujo esta palabra fue Missional Church: A Vision for the Sending of the Church in North America, publicado en 1998. Resulta interesante que la intención de los autores en usar esa palabra fue centralizar la Iglesia en el missio Dei, o la misión de Dios. Es decir, el significado original del término se refirió a la acción de Dios en el mundo, redimiendo a toda creación a Él. Los autores decían que la Iglesia tenía una oportunidad especial de re-descubrir su identidad como pueblo enviado por Dios al mundo como testigos del evangelio.

Sin embargo, en estos días, la palabra “misional” ha llegado a ser muy confusa. La mayoría de personas todavía la usan para recalcar que la misión no se trata principalmente de nosotros, sino de Dios y su misión. Pero, ¿qué es la misión de Dios y qué significa participar en ella? No hay mucho consenso sobre este tema o esta palabra.

Algunos la usan para describir sus programas o la iniciativa de muchas iglesias de crear declaraciones de misión y propósito que guían todo lo que se hace en la iglesia. Otros usan “misional” para referirse a crecimiento o plantación de iglesias o al movimiento de ser sensible a los inconversos en nuestros cultos. Al antropólogo nazareno Dr. Chuck Gailey le incomoda el uso de esta palabra porque muchos la entienden en su propia manera y, por eso, no tiene significado estable.

Yo he usado la palabra misional algunas veces en este mismo blog. Siempre mi deseo ha sido formar líderes “misionales” en la región y mundo. Para mí, esto se trata de desarrollar futuros misioneros y a la vez de desarrollar a mucha gente que nunca va a llegar a ser misioneros oficialmente, pero que sí están metiéndose en la misión de Dios donde estén. Quiero escuchar de ustedes. ¿Han escuchado esta palabra mucho en estos días o casi no? ¿Cómo se ha usado en sus iglesias o qué significa esta palabra para ustedes?

105 Años Después: La Misión Sigue

Cuando estuve en Tonalá, Chiapas, México este fin de semana pasado, tuve el privilegio de alabar y convivir con los hermanos de la Primera Iglesia del Nazareno en todo México y en toda la Región MAC. Misioneros habían llegado a Tonalá en 1903 para traer las buenas nuevas a esa comunidad y más de un siglo después, me sentí el gran honor de pararme enfrente de la congregación, abrir la Biblia, y predicar la Palabra de Dios. Una parte de mí decía, “¿Quién soy yo para predicar en este lugar donde muchos héroes de la fe han compartido el evangelio?” Pero otra parte se sentía el orgullo saludable en nuestra herencia y nuestra historia.

Desde el principio de nuestra Iglesia hemos sido una Iglesia explícitamente misional. No existía la opción de no llegar a las naciones con el mensaje de salvación y santidad en Cristo. Muchos de nuestros historiadores nos dicen que en los primeros años, la misión no fue algo que se tenía que forzar, como si los predicadores y líderes de la denominación estuvieran rogándoles a los congregantes que se fueran al mundo que les rodeaba. Fue algo natural. El mensaje de santidad fue la misión de la Iglesia. La misión de la Iglesia no fue una parte clave de la Biblia, fue la narración completa de la Biblia. Es decir, todo lo que tenemos en los 66 libros en los dos Testamentos fue la Historia de Dios y su misión en el mundo. Entendiendo esto, misioneros salieron a países como India, Cabo Verde, México, y Guatemala en el inicio con el llamado fuerte de Dios en sus vidas. A veces no tenían mucho entrenamiento; muchas veces se equivocaron en algunos asuntos. Pero ejercer la misión de Dios fue algo natural para ellos y la Iglesia.

¿Dónde estamos hoy? ¿Leemos la Biblia como ellos la leyeron? ¿Para nosotros, hablamos más de misiones (como un proyecto o programa) o de la misión en sí? ¿Salir para alcanzar el mundo es algo normal y para todos o algo super-espiritual y sólo para los élites?

Me dio mucho gusto hablar con algunos miembros de la Primera Iglesia de Tonalá quienes habían aceptado al Señor muy recientemente por el ministerio y testimonio de personas en la iglesia. ¡105 años después la misión no se había detenido! Y mi participación en un domingo ordinario fue un pequeñito eslabón en la gran cadena de ministerio que se había llevado a cabo por el último siglo. ¡La misión sigue! ¡La visión se sigue compartiendo! Y todavía se puede ver el fruto de nuestros primeros obreros que cimentaron la fundación de nuestra fe.

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