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Llamados a Santidad – Parte 2 de 3

En la entrada anterior del blog, compartí la introducción de un mensaje de santidad memorable por la Dra. Nina Gunter. Hoy y en la última entrega de la semana, compartiré el resto de su sermón.

En las 11 páginas del Estatuto Histórico de nuestro Manual, las palabras santidad y santificación son referenciadas más de 70 veces.

La Santidad es nuestro llamado.

La Santidad es nuestro ímpetu.

La Santidad es nuestra pasión.

La Santidad es nuestro fuego.

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  • Las personas hacen preguntas sobre santidad.
  • Las principales denominaciones quieren saber más sobre el movimiento de santidad.
  • La iglesia católica romana está haciendo preguntas. De hecho, ellos enviaron un representante a la reunión del Proyecto de Estudio Wesleyano de Santidad.
  • Los jóvenes se sienten atraídos hacia la fuerza integral del mensaje de santidad.

La Junta de Superintendentes Generales con superintendentes generales y obispos de la tradición wesleyana participaron, a través de representación de la Junta, en un consorcio para definir el movimiento de santidad.

El coordinador, Kevin Mannoia, antiguo obispo de la Iglesia Metodista Libre y actualmente capellán graduado de la Universidad de Azusa Pacífico, publicó 10 frases (las primeras cinco las compartiré aquí, las últimas cinco al finalizar la semana) que son elementos descriptivos de características del movimiento de santidad.

  1. Carácter transformado basado, mayormente, en la alteridad de Dios.

Nosotros también seremos “otro.”

Hemos recibido el mandato: “No se conformen a este mundo.”

  • Jesús oró por sus seguidores, “Ellos no son de este mundo, así como yo no soy del mundo.”
  • Como creyentes, estamos “apartados.”
  • Jesús se dio a sí mismo por nosotros y purificó para sí mismo “un pueblo elegido” o “un pueblo especial totalmente comprometido a hacer buenas acciones.” Tito 2:14
  • Esto no significa que somos extremistas—si así fuera, tendemos a ser sectarios. Sino que somosun pueblo especial.
  • La comunidad alrededor entonces verá a los seguidores de Cristo como personas diferentes con valores piadosos, principios cristianos, ciudadanos íntegros.
  • A través de los años, alrededor del mundo, la Iglesia del Nazareno ha ido a donde no somos deseados, nos hemos quedado, hemos vivido como Cristo hasta que la comunidad ha dicho, “No se vayan. No podríamos lograrlo sin ustedes.”
  1. Compromiso responsable basado en la encarnación de Dios.

Dios no estuvo satisfecho siendo “otro,” sino que tomó la iniciativa de vivir con y en nosotros.

Como resultado nosotros tomamos la iniciativa para comprometernos con aquello que está quebrantado entre nosotros. Esta es la Missio Dei que deriva de la naturaleza de Dios.

Un compromiso social y misional—expresiones encarnacionales de santidad personal y social.

Esto incluye ministerio—hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones. No puedes separar santidad y misiones.

Este compromiso misional está aquí—allá—en todas partes—e incluye el ministerio entre los pobres, los marginados y excluidos. Nos compromete a compensar la injusticia. Ahora nos unimos con Dios en sus propósitos. Este es el optimismo de la gracia. La gracia trae la plenitud a partir del caos.

La Missio Dei (La Misión de Dios) es comprendida de una mejor manera en el idioma del Reino. Vivir el Reino abraza a Dios en adoración en medio de contextos transnacionales, multilingües, multiculturales y transgeneracionales.

  1. Relaciones saludables basadas en la naturaleza trina de Dios.

Relaciones basadas en el modelo recíproco del Reino.

  • Sumisión voluntaria
  • Unidad a partir de la diversidad

No hay unidad hasta que primero haya diversidad. Si no hay unidad, no hay poder.

  • Tenemos desacuerdos, pero no nos destruimos.

Fue dicho de la iglesia en el Nuevo Testamento, “Miren cuánto se aman unos a otros.” Esto es, “Miren cómo se relacionan, se aceptan y se incluyen unos a otros.”

Las relaciones saludables son una característica de un pueblo santo—una iglesia santa.

El Espíritu Santo es el gran unificador. La prueba del Espíritu son sus obras de amor. Juan Wesley habló de un “amor puro hacia Dios y los hombres.” Dios santifica a todos juntos.

  1. Decisiones sabias basadas en la libre elección de Dios de impartir el libre albedrío.

Dios nos ha dado la gracia de tener libertad para elegir.

La determinación no tiene sentido.

La sabiduría viene de la presencia de Cristo en nosotros.

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5

Dios nos da libertad para usar la sabiduría que Él nos da.

  1. Pensamiento curioso basado en lo impresionante que es Dios.

En su creatividad Dios nos hizo a su imagen. Él desató su creatividad en nosotros. Dios no es un micro-administrador. Él es el Creador y Él la entrega a la humanidad. Dios dijo, “Ve y señorea sobre la tierra. Cuida de mi creación.”

Este pensamiento curioso se relaciona a nuestra filosofía de artes liberales. Buscamos a Dios en todas las disciplinas…con todas las aventuras…todos los grandes descubrimientos. Nos volvemos aprendices de por vida de la verdad de Dios…de su mundo…su gente.

Por lo tanto, la iglesia abraza el aprendizaje—artes liberales—en la educación.

J.B. Champan dijo, “Necesitamos construir escuelas o morir como iglesia. “Necesitamos ser espiritualmente rectos, intelectualmente correctos y académicamente fuertes.” En un movimiento de santidad, hay pensamiento curioso y crítico, basado en lo impresionante que es Dios.

***El resto de este sermón será publicado más adelante en esta semana.

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Comunidad Misional – Parte 4 de 7

Por Ed Stetzer

La comunidad es el vehículo de la misión de Dios. 

En esta serie de artículos, estamos viendo el tema de efectividad misional. Una vez más, efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento, y marcas—y representada en la vida de la iglesia local.

Hasta ahora, he abordado el mensaje y movimiento de la misión de Dios. En los siguientes artículos, describiré las marcas de la efectividad misional. En esencia, estaré respondiendo la siguiente pregunta: ¿cómo se ve el mensaje y movimiento de la misión para ser representado en la vida de la iglesia local?

Viendo la gran narrativa de la Escritura, he llegado a creer que hay al menos tres marcas de representar la misión de Dios. Hoy, abordaré la marca de comunidad.

La Marca Misional de Comunidad Explicada

En Génesis 1, somos introducidos a Dios y su misión. Aprendemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen, colocándolos en el jardín, y les dijo “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Gn. 1:28).

Desde el principio, la Biblia comunica que Dios está en la misión de crear un pueblo para Sí mismo, que será el vehículo por el cual Él avance su reino por todo el orden creado, así teniendo su gloria —manifestado en las vidas de los portadores de su imagen—llenar el mundo entero.

Por lo tanto, una marca de la misión de Dios es la creación de un pueblo o de una comunidad, que sirve a Dios como el vehículo para avanzar su reino. Esta es la esencia de la marca misional de comunidad. Y esta marca está presente en ambos Pactos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, en lugares como Éxodo 19:4-6 y 1 Pedro 2:9-12. Estos pasajes apuntan a la realidad de Dios creando una comunidad para Sí mismo.

En el contexto de Éxodo 19, Dios estableció su pacto con Israel, el cual, de acuerdo con Christopher Wright, hizo a Israel una comunidad misional. En su epístola, Pedro tomó prestado el lenguaje de Éxodo 19. Ambos pasajes encuentran su origen en Génesis 1:26-28.

Aprendemos aquí que la comunidad misional es: (1) creada por Dios y para Dios, (2) diferente del mundo por su obediencia a la Palabra de Dios, y (3) usada por Dios como una comunidad atractiva para el mundo.

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#1: Creada Por Dios y Para Dios

En los pasajes citados anteriormente, Dios es Aquél que creó su pueblo. Él creó a Adán y Eva, Israel, y la Iglesia. El pueblo de Dios es su posesión, su pueblo especial. Una comunidad misional entiende que ha sido creada por Dios y para Dios.

Esta comprensión no solo dirige la comunidad a una correcta relación con Dios, sino también unos con otros. ¿Por qué? Porque ellos son una familia que ha sido traída por su Padre y Rey. Una iglesia que está en una correcta relación con Dios, estará en una correcta relación uno con el otro.

#2: Diferente del Mundo por su Obediencia a la Palabra de Dios

Habiendo sido colocados en el jardín, Dios no solo dio a Adán y Eva el mandato cultural (Gn. 1:28), sino que Él también dio a Adán instrucciones para guardar y mantener el jardín y así mismo disfrutar de libertad comiendo de todos los árboles, excepto de uno. Adán debía pasar estas instrucciones a Eva. La obediencia a la Palabra de Dios fue la diferencia entre vivir y ampliar el Edén, y ser echados fuera del Edén.

En el contexto del pacto de Dios con Israel (Ex. 19), Dios le dio a Israel Diez Mandamientos para gobernar sus vidas, así como más de 600 mandamientos para aplicar como pueblo. La obediencia a la Palabra y los mandamientos de Dios fue la diferencia entre disfrutar una larga vida en la Tierra Prometida, y ser llevados cautivos en Babilonia.

Con respecto a la Iglesia, Pedro les exhorta a ser santos (1 Pe. 1:15-16), a desear la leche espiritual pura de la Palabra de Dios (2:2), y acercarse a Jesús, la piedra viva (2:4). Si lo hicieran, Pedro explicó que ellos serían “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (2:5).

Parece que ese deseo por la Palabra y ese acercamiento a Jesús son prerrequisitos para que la comunidad de Dios sea santa y diferente. Por tanto, todo lo que se trate de la comunidad de Jesús debe girar en torno a Él y a su Palabra. Muchos describen esto como un enfoque centrado en el evangelio.

#3: Usado por Dios como una Comunidad Atractiva para el Mundo

Ambos, Moisés y Pedro, usaron lenguaje de sacerdocio para describir cómo la comunidad (o nación) está para relacionarse hacia aquellos de afuera. El término “sacerdocio”, aplicado para la comunidad en ambos pasajes escriturales, habla de vivir en la presencia de Dios y mediar entre Dios y aquellos fuera de la comunidad. Así como Israel debía ser un pueblo que permanecía en la presencia de Dios, reflejando su luz gloriosa y siendo un mediador para las naciones viviendo en oscuridad, así también la Iglesia.

Como las iglesias locales son creadas por Dios y para Dios, y obedecen la Palabra de Dios (en todas las áreas de la vida, individual y corporativamente), Dios las usa como un mecanismo ‘atractivo’ para acercar a otros a Él. Mientras las iglesias encarnan y representan la vida de Dios, ellos se vuelven una comunidad atractiva para un mundo vigilante. De hecho, Pedro comparte esto, que al observar nuestras buenas obras, aquellos que están lejos de Dios vendrán a glorificarlo (1 P. 2:12).

La Marca Misional de Comunidad Ejemplificada

four_ways_gospel_centered_theology_225.jpgLa Iglesia de Jerusalén en Hechos sirve como ejemplo de una iglesia que expuso la marca misional de comunidad. Cuando Lucas nos dio un vistazo de la iglesia primitiva en Jerusalén, él reveló que ellos estaban dedicados a Dios, sus líderes, su Palabra, y unos a otros (Hch. 2:42-47). Como resultado de la transformación del evangelio, ellos atrajeron muchos judíos a su familia de la fe. Se podría decir que la iglesia en Jerusalén tenía una sólida fuerza centrípeta en movimiento, usada para acercar a muchas personas de la comunidad.

La Iglesia de Jerusalén también tenía muchos líderes que procuraron proteger la integridad del ministerio y la misión (Hch. 4, 5, 6, 7, 15) así como añadir estructuras para mejorar el ministerio y la misión a la comunidad (Hch. 6:1-7). En pocas palabras, la Iglesia en Jerusalén se distinguió como una comunidad de fe en su contexto local.

Mientras que la iglesia de Jerusalén tenía una fuerte base comunal que evidenció un enfoque centrado en el evangelio, eventualmente ellos permitieron que su etnocentrismo, preferencias, tradiciones, rituales y prácticas menoscabaran su efectividad misional. Como resultado, ellos se convirtieron en una comunidad que existió para su propia gloria, descuidaron la obediencia a la Palabra en todas las áreas de la vida, y se volvieron una comunidad no atractiva debido a barreras innecesarias que ellos levantaron.

La marca de una comunidad habla de un pueblo misional. Para encarnar y representar la marca de ser un pueblo misional, las iglesias deben ser intencionales en enseñar que iglesia, o ‘venir a’ la iglesia, no se trata de creyentes consumiendo elementos de una máquina expendedora religiosa, sino se trata de ser parte del pueblo de Dios (una comunidad), que existe para su gloria, obedece su Palabra, y es usada por Él como una señal atractiva al mundo.

En el siguiente artículo, hablaré más acerca de la marca misional de envío.

Artículo publicado originalmente en:  http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-missional-community.html

Hacia la Efectividad Misional: Los Movimientos de la Misión de Dios – Parte 3 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios es atractiva y encarnacional.

No sé por qué, pero tengo una fascinación con los yoyos. Ahora, yo no sé usar un yoyo. Aún así, encuentro divertido y entretenido la manera en que un hábil jugador de yoyo (si puedo usar ese término) lanza el yoyo con gran fuerza rítmica solo para hacerlo regresar con un rebote energético para ser lanzada hacia atrás y regresar a su punto de partida.

Regularmente uso el yoyo y su movimiento como una forma de describir la misión de Dios. Así como un yoyo, cuando es usado apropiadamente, tiene una función de “ir” y “venir”, también así la misión de Dios. Los misiólogos a veces hacen referencia a este ir y venir, como las fuerzas (movimientos) centrípeta y centrífuga de la misión de Dios.

El Movimiento Centrípeto de la Misión de Dios

El movimiento centrípeto (venir) de la misión de Dios se observa con mayor claridad en el Antiguo Testamento en la nación de Israel. Dios puso a Israel en medio de las naciones. En la Tierra Prometida ellos fueron llamados para ser luz a las naciones—para vivir de tal manera que las otras naciones fueran atraídas a Jerusalén (vea Ex. 19:5-6; Dt. 28:10; Is. 49:6). Como Israel encarnara y representara la vida de Dios (es decir, el reino de Dios), ellos debían ser una ‘señal atractiva’ para un mundo vigilante.

El movimiento centrípeto de la misión de Dios permanece como una parte del llamado misional de Dios para el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento. En el Sermón del Monte, Jesús les enseñó a sus seguidores, “Ustedes son la sal de la tierra…Ustedes son la luz del mundo…Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mt. 5:13, 14, 16) Pedro usa un lenguaje similar que se encuentra en su epístola (1 P. 2:9-12).

La fuerza centrípeta de la misión expresa que la misión no se trata solamente de ir o hacer (misiones), también se trata de ser. Por lo tanto, la identidad y naturaleza del pueblo de Dios manifestado en la manera que ellos viven el mandato cultural, la Gran Comisión, y su relación con Dios se vuelve un elemento misional atractivo en medio de un mundo perdido y decadente.

El Movimiento Centrífugo de la Misión de Dios

El movimiento centrífugo (ir) de la misión de Dios se ve más claramente en el Nuevo Testamento—a pesar de estar presente en el AT en lugares como Josué 2, Jeremías 27 y Jonás. Sin embargo, de una forma más pronunciada, Jesús presenta el cambio de paradigma de ir cuando da la Gran Comisión (Mt. 28:18-20; Hch. 1:8).

La Gran Comisión enseña que la misión de Dios no solo es local, sino global. Y no es responsabilidad del mundo venir al área donde la iglesia local se encuentra, pero es la responsabilidad de la iglesia ir al mundo.

La Gran Comisión (así como Hch. 1:8) es iniciada en el libro de Hechos y debe ser continuada hoy en día. En lugar de que las personas vinieran a Jerusalén, los creyentes salieron desde Jerusalén. Algunos han tomado Hechos 1:8 y han creado una estrategia de misiones (centrífuga) que incluye misiones locales, misiones nacionales y misiones internacionales.

Aunque pienso que esto es de ayuda, también me gustaría que pensáramos en Hechos 1:8 como una misión transcultural, étnica, racial. En otras palabras, los creyentes judíos tenían que cruzar, centrífugamente, fronteras transculturales, étnicas y raciales para poder compartir el evangelio con aquellos que estaban lejos de Dios.

Esto es un punto importante para los creyentes que viven en un contexto urbano—por no mencionar para todos los cristianos, dado que vivimos en un mundo globalizado. Durante la última mitad del siglo, nuestro mundo ha experimentado urbanización—una afluencia de personas mudándose a las ciudades.

Por lo tanto, nuestras ciudades y sus áreas urbanas contienen mucha diversidad—comúnmente son multiculturales, multiétnicas y multirraciales. Y la realidad es que la diversidad no está desacelerando; si acaso está acelerando. Aquellos viviendo en o alrededor de centros urbanos tal vez encuentren sus propios habitantes de Jerusalén, de Judea, de Samaria y extranjeros.

El siguiente es un gráfico para ayudarnos a entender las diferencias entre los diversos grupos—que no sólo se encuentran alrededor del mundo, sino también donde vivimos, trabajamos y jugamos—la Iglesia ha sido y es llamada centrífugamente a alcanzar a todos, simultáneamente.

Observen que Hechos 1:8 es una descripción del libro de Hechos, no un orden que seguimos. En otras palabras, no alcanzamos primero nuestra Jerusalén, después nuestra Judea, y así sucesivamente.

Ya estamos, ahora, en lo último de la tierra. La misión es de cualquier lugar a cualquier lugar.

Pero todavía hay algunas cosas que podemos aprender acerca del tipo de personas que debemos alcanzar. He aquí una manera de pensar en esto.

  • Jerusalén – Cualquier lugar dentro de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe.
  • Judea – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, pero que comparte una misma cosmovisión.
  • Samaria – Cualquier lugar de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, que tiene una cosmovisión ligeramente diferente, a menudo es poco apreciado e incluso mal visto, pero que comparte algunas similitudes con ustedes.
  • Lo último de la tierra – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe que difiere radicalmente de la cosmovisión con algunas, o alguna, similitud.

Déjenme resumir esto.

La misión de Dios se mueve en dos direcciones.

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Primero, se mueve “atractivamente” (magnéticamente) a través de las vidas transformadas de su pueblo. Por tanto, es importante para las iglesias enseñar y equipar a los creyentes para vivir vidas transformadas, piadosas, que estén centradas en Jesús el rey y que demuestren la ética de su reino. La misión de la vida atractiva puede y dirige, a aquellos que están lejos de Dios, a preguntar “¿Qué debo hacer para ser salvo?”

Segundo, la misión de Dios se mueve “encarnacionalmente” (externamente) a través del pueblo de Dios siendo enviado a un mundo perdido, decadente y diverso. Por lo tanto, es importante para las iglesias enseñar, equipar, exhortar y proveer vías para que los creyentes participen en la misión mundial de Dios, de alcanzar a aquellos que están lejos de Dios, un movimiento que comienza con nuestros prójimos pero que se mueve a las naciones.

La misión de la vida encarnacional puede y dirige a la reunión de todas las naciones en un solo pueblo—gente de toda tribu, nación, lengua y pueblo (Ap. 5:9; 7:9). La próxima vez, hablaré acerca de la marca de una comunidad misional.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-movements-of-gods-mission-p.html

Hacia la Efectividad Misional: El Mensaje de la Misión de Dios – Parte 2 de 7

Por Ed Stetzer

Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo. 

En el primer artículo expliqué que la efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei —incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Yo no sé ustedes, pero yo he tenido en muchas listas de quehaceres a lo largo de mi matrimonio. Esa lista es simplemente cuando su esposa los envía afuera (o ya están afuera) para conseguir cosas para ella. La misión es hacer algo por tu esposa, lo que es importante por derecho propio.

Sin embargo, la efectividad de la misión también dependerá del entendimiento de lo que ella quiere que ustedes consigan. En otras palabras, el mensaje es un componente vital para la efectividad misional. Si ustedes malinterpretan u olvidan qué es lo que les pidió su esposa que consigan, fallará la efectividad de la misión.

Con respecto a la missio Dei, el mensaje de misión es un componente vital para la efectividad misional. Si malinterpretamos el mensaje, o recibimos el mensaje incorrecto, la misión se apagará o será completamente errónea. Por tal motivo, es esencial que entendamos el mensaje de la misión de Dios.

Sencillamente, el mensaje de la missio Dei es que Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo por medio de avanzar su reino en la tierra a través de los medios de su pueblo, empoderados por su Espíritu, quienes comparten y muestran el evangelio del reino de Dios en Jesucristo.

Hay por lo menos cinco temas que sirven como elementos del mensaje de la misión de Dios.

Elemento 1: La Gloria de Dios

El mensaje de la misión de Dios es que ¡todo se trata de Él! Su gloria es el objetivo final y el punto de la misión. Fuimos creados a su imagen para reflejar su gloria en todas las áreas de nuestras vidas, pero nos rebelamos y distorsionamos la imagen de Dios. Por lo que, Dios está en la misión de redimir y restaurar nuestra imagen dañada para que podamos reflejar su gloria otra vez.

Elemento 2: El Reino de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye el establecimiento de su reino. Richard Bauckham expresa, “La Biblia es un tipo de proyecto orientado al reino de Dios, que es, hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios para el bien de toda la creación de Dios…” Porque el núcleo de su misión incluye ambos: su gloria y su reino, Dios siempre ha tenido un patrón de crear un lugar para su pueblo (nosotros) y nos llama a vivir bajo su gobierno y reino.

Desde el principio, Dios deseó que la humanidad extendiera su gobierno y reino a través de todo el orden creado. G.K. Beale argumenta que así como Adán y Eva fueron fieles a Dios en el jardín, viviendo sus mandamientos, disfrutando perfecta comunión con Él, ellos inevitablemente extenderían los límites geográficos del Edén (es decir, su reino) hasta que el Edén cubriera por completo la tierra. Como resultado de vivir bajo el gobierno y reino de Dios, experimentamos bendición.

Elemento 3: El Rey Jesús

El mensaje de la misión de Dios gira en torno a su rey, el Rey Jesús. El primer Adán falló en reflejar la imagen de Dios y gobernar efectivamente como vice-regente de Dios sobre el orden creado. Como resultado de la caída de la humanidad (Gn. 3), somos incapaces de glorificar a Dios. Además, no solo somos incapaces de glorificar a Dios, pero hemos sido aislados y separados de una relación y una conexión con él.

Sin embargo, por el gran amor de Dios por su gloria, reino y creación (y especialmente por los portadores de su imagen), Él envió un segundo y mejor Adán, el Rey Jesús, para redimir a los pecadores (sin mencionar al cosmos en su totalidad).

Por la vida obediente de Cristo, su muerte sacrificial, su sepultura temporal, resurrección victoriosa y ascensión gloriosa al trono, Dios ha exaltado a Cristo hasta lo sumo, otorgándole

…el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Flp. 2:9-11)

Jesús es el centro del reino de Dios (y su misión), porque es en Jesús que Dios está reconciliando al mundo consigo mismo (Col. 1:20).

Elemento 4: El Espíritu de Dios (Poder)

El mensaje de la misión de Dios involucra la morada permanente del Espíritu Santo para que resulte la misión efectiva. Mientras que el Espíritu está definitivamente presente en el Antiguo Testamento (bajo el Antiguo Pacto), el Espíritu bajo el Nuevo pacto habitará en todos los creyentes, empoderándolos para vivir en el reino y el avance de la misión. (Jr. 31:31–34; Ez. 36:22–32; Mt. 28:18–20; Jn. 20:21–22; Hch. 1:8).

Los dos papeles más grandes del Espíritu Santo son convencer al mundo de pecado (Jn. 16:8) y conformar el pueblo de Dios en una comunidad misional adoradora alrededor del mundo (Hch. 1:8) quienes son enviados en misión. Por lo tanto, antes de su ascensión, Jesús les dice a sus discípulos que esperen en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Alvin Reid afirma:

Cuando Jesús declaró que sus seguidores recibirían poder después de que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos y que serían testigos, Él se refería a que pudiéramos ser testigos efectivos—pero no en nuestra propia fuerza. La efectividad viene a través del poder del Espíritu Santo.

En resumen, el Espíritu de Dios es la fuente de poder para abrazar, encarnar y representar la misión de Dios.

Elemento 5: Pueblo de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye la participación de su pueblo. Esencialmente, la misión de Dios crea el instrumento de su misión, es decir su pueblo. Somos nosotros. Desde Adán a Israel, de Jesús a la Iglesia, el pueblo de Dios está llamado a participar en la misión de su reino. En Jesús, la Iglesia fue creada como los santos redimidos de Dios para ser sus agentes y testigos mundiales. Por lo tanto, como Emil Brunner una vez directamente señaló, “La iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por la llama.”

Para cumplir la misión de Dios, su pueblo (la Iglesia, nosotros) estamos para compartir verbalmente y demostrar las buenas noticias del reino en Jesús el Rey, a través del poder del Espíritu Santo. Haciendo esto, proclamamos la buena noticia de que Jesús está haciendo todas las cosas nuevas (Ap. 21:5), mientras demostramos esa realidad poniendo en práctica la ética del reino de Dios en todas las áreas de nuestra vida—personal, marital, familiar, social, relacional, cultural, vocacional, etc.

La próxima vez, hablaré de los movimientos de la misión de Dios.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-message-of-gods-mission-par.html

Hacia la Efectividad Misional: Una Introducción – Parte 1 de 7

Por Ed Stetzer

¿Qué es misión? ¿Qué es misiones? ¿Qué es misional? 

Como la mayoría de las personas, quiero que lo compro funcione y sea efectivo en lo que fue creado para hacer.

Por ejemplo, tengo un teléfono inteligente (Smartphone) que lleva registro de mi vida.

Yo llamo, envío mensajes, navego en la web, uso Twitter, Facebook, Maps para obtener direcciones, hacer citas en el calendario, etc. Me ayuda a funcionar a un nivel alto. De hecho, debo confesar que no puedo imaginar regresar a la era previa a los smartphones. Supongo que yo podría administrar, pero no sin hacer ajustes considerables.

Sin embargo, la buena noticia es que los smartphones están aquí para quedarse y las tecnologías y capacidades serán cada vez más para ayudar a mejorar nuestras vidas en alguna forma.

Pero ¿qué si de repente mi teléfono inteligente no funciona efectivamente? ¿Qué si la pantalla comienza a congelarse frecuentemente y Siri empieza a decirme a donde quiere ir ella, en lugar de que yo se lo diga? Yo estaría probablemente frustrado y buscaría una actualización. ¿Por qué? Porque queremos que lo que compramos funcione efectivamente en lo que fue creado y diseñado para hacer.

En cuanto a la misión de Dios (missio Dei), Dios compró un vehículo (la Iglesia) a través del cual Él lleva a cabo su misión en el mundo. La Iglesia es el Plan A de Dios para continuar su misión en el mundo.

No hay Plan B.

De esta manera, el diseño y la finalidad de la creación de la Iglesia es ser el vehículo por medio del cual Dios (a través de la buena noticia de Jesucristo) crea un pueblo para Sí mismo, de todos los pueblos de la tierra. Como resultado, el ADN de la Iglesia es, y debe continuar siendo, misional.

Nacimos de la misión de Dios para la misión de Dios.

Así como queremos que nuestros smartphones (y las otras cosas que compramos) operen de acuerdo a su diseño y propósito original, Dios quiere que la Iglesia, que Él compró por la sangre de Cristo, sea fiel a su propósito y, sí, efectiva en continuar su misión por todo el mundo. Después de todo, uno pensaría que si el pueblo de Dios entendió la gravedad de cómo Jesús compró su salvación y cómo su salvación está relacionada a la misión de Dios y su rol en ella, ellos serían misionalmente efectivos.

Para entender la efectividad misional, permítanme definir lo que quiero decir con misional y efectividad misional.

El término misional ha sido usado bastante en los últimos 20 años. Mientras que misional se ha popularizado, no ha experimentado un uso consistente o una definición consensuada.

Una de las razones por las que hay mucha confusión alrededor de esta palabra es porque el término misional es un adjetivo. Por definición, los adjetivos no son fáciles de definir, porque son usados para cumplir el propósito del autor. Uno ve esto en la manera en que misional ha sido utilizado. Todavía, la flexibilidad de misional es tanto un beneficio como una frustración. Porque muchos profesionales, teóricos, y rivales se han mantenido ocupados definiendo, defendiendo, y diseccionando el término, el significado del término se ha vuelto borroso y ha causado que algunos renuncien a la palabra por completo.

Sin embargo, yo no estoy a admitir esta conclusión. Yo creo que misional tiene un valor duradero. La pregunta no es dónde debe ser usado el término, pero cómo debe ser usado. ¿Cómo deberíamos definir misional?

De la forma más simple, misional es un adjetivo que describe a una persona o iglesia que participa en la missio Dei.

Pero, claro, lo simple necesita ser desarrollado.

Por ejemplo, aunque esto no es todo el significado, la idea de misional ciertamente incluye misiones. Lesslie Newbigin y otros han ayudado a distinguir los términos misión y misiones. Newbigin entiende misión como el término inclusivo que se refiere a la tarea completa por la cual la Iglesia es enviada al mundo, y misiones como las actividades intencionales diseñadas para crear presencia Cristiana en lugares donde no hay esa presencia, o por lo menos no hay presencia efectiva.

Entonces, es una palabra grande porque es una misión grande.

A la luz de lo que he señalado anteriormente, yo entiendo misional como la totalidad de abrazar, encarnar y representar la misión de Dios en el mundo.

Mientras estoy agradecido por toda la conversación, libros y conferencias misionales, todavía estoy preocupado por el hecho de que muchos parecen no entender completamente la esencia de misional.

Andreas Köstenberger correctamente concluye, “Una iglesia que está insegura de su misión no será efectiva en llevarla a cabo.” Eso es exactamente lo que vemos en muchas iglesias en el Occidente.

La mayoría de los acercamientos de la iglesia a la misión todavía están basados en las estrategias del siglo XX, que encuentran sus raíces en la Ilustración de la imaginación—si trabajamos más duro, creamos más estrategias, y técnicas, entonces podemos alcanzar a más personas. Las iglesias frecuentemente empiezan con ellas mismas y cómo ellas—a través de sus estrategias, programas y ministerios—pueden alcanzar a más gente.

Las iglesias entonces funcionan como creadoras de la misión, lo que al final dirige a una falta de efectividad misional.

Así que, permítanme ser claro acerca de la efectividad en este contexto.

La efectividad misional abraza la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Por lo tanto, la efectividad misional empieza con la misión de Dios. Empieza con la iglesia preguntándose a sí misma cómo Dios ve la misión y crea su identidad, naturaleza y prácticas alrededor de su misión.

Para ayudar a desafiar y animar a los líderes de la iglesia (y a sus iglesias) hacia la efectividad misional, esta serie de artículos analizará el mensaje, movimiento, y formas de la misión de Dios. Y después concluirá con una aplicación para la iglesia del siglo XX.

 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-introduction-part-1-of-7.html

¿De Quién es la Misión?

Hablamos muchas veces del missio Dei, la misión de Dios. Ese término se refiere a que Dios siempre inicia la salvación, siempre obra y nuestra acción es una respuesta a él. Aun más, nuestra misión primero fue y todavía es SU MISIÓN. Pienso que será beneficioso meditar sobre algunos textos que ilustran muy bien esta realidad. Espero que les bendigan.

“En el principio, creó Dios…” (Génesis 1:1).

“…entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre…” (Génesis 3:8-9).

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Ecc. 3:11)

“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Juan 1:14).

“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).

“Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo” (Apocalípsis 3:20).

inversa, la misión de Cristo crea una iglesia (Moltmann)

“No es la iglesia la que tiene una misión de salvación para cumplir en el mundo; es la misión del Hijo y del Espíritu Santo a través del Padre que incluye a la iglesia.” –Jürgen Moltmann

¿Qué Significa “Misional”?

La palabra “misional” sólo se ha usado por 10 años. El primer texto que introdujo esta palabra fue Missional Church: A Vision for the Sending of the Church in North America, publicado en 1998. Resulta interesante que la intención de los autores en usar esa palabra fue centralizar la Iglesia en el missio Dei, o la misión de Dios. Es decir, el significado original del término se refirió a la acción de Dios en el mundo, redimiendo a toda creación a Él. Los autores decían que la Iglesia tenía una oportunidad especial de re-descubrir su identidad como pueblo enviado por Dios al mundo como testigos del evangelio.

Sin embargo, en estos días, la palabra “misional” ha llegado a ser muy confusa. La mayoría de personas todavía la usan para recalcar que la misión no se trata principalmente de nosotros, sino de Dios y su misión. Pero, ¿qué es la misión de Dios y qué significa participar en ella? No hay mucho consenso sobre este tema o esta palabra.

Algunos la usan para describir sus programas o la iniciativa de muchas iglesias de crear declaraciones de misión y propósito que guían todo lo que se hace en la iglesia. Otros usan “misional” para referirse a crecimiento o plantación de iglesias o al movimiento de ser sensible a los inconversos en nuestros cultos. Al antropólogo nazareno Dr. Chuck Gailey le incomoda el uso de esta palabra porque muchos la entienden en su propia manera y, por eso, no tiene significado estable.

Yo he usado la palabra misional algunas veces en este mismo blog. Siempre mi deseo ha sido formar líderes “misionales” en la región y mundo. Para mí, esto se trata de desarrollar futuros misioneros y a la vez de desarrollar a mucha gente que nunca va a llegar a ser misioneros oficialmente, pero que sí están metiéndose en la misión de Dios donde estén. Quiero escuchar de ustedes. ¿Han escuchado esta palabra mucho en estos días o casi no? ¿Cómo se ha usado en sus iglesias o qué significa esta palabra para ustedes?

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