Hacia la Efectividad Misional: Una Introducción – Parte 1 de 7

Por Ed Stetzer

¿Qué es misión? ¿Qué es misiones? ¿Qué es misional? 

Como la mayoría de las personas, quiero que lo compro funcione y sea efectivo en lo que fue creado para hacer.

Por ejemplo, tengo un teléfono inteligente (Smartphone) que lleva registro de mi vida.

Yo llamo, envío mensajes, navego en la web, uso Twitter, Facebook, Maps para obtener direcciones, hacer citas en el calendario, etc. Me ayuda a funcionar a un nivel alto. De hecho, debo confesar que no puedo imaginar regresar a la era previa a los smartphones. Supongo que yo podría administrar, pero no sin hacer ajustes considerables.

Sin embargo, la buena noticia es que los smartphones están aquí para quedarse y las tecnologías y capacidades serán cada vez más para ayudar a mejorar nuestras vidas en alguna forma.

Pero ¿qué si de repente mi teléfono inteligente no funciona efectivamente? ¿Qué si la pantalla comienza a congelarse frecuentemente y Siri empieza a decirme a donde quiere ir ella, en lugar de que yo se lo diga? Yo estaría probablemente frustrado y buscaría una actualización. ¿Por qué? Porque queremos que lo que compramos funcione efectivamente en lo que fue creado y diseñado para hacer.

En cuanto a la misión de Dios (missio Dei), Dios compró un vehículo (la Iglesia) a través del cual Él lleva a cabo su misión en el mundo. La Iglesia es el Plan A de Dios para continuar su misión en el mundo.

No hay Plan B.

De esta manera, el diseño y la finalidad de la creación de la Iglesia es ser el vehículo por medio del cual Dios (a través de la buena noticia de Jesucristo) crea un pueblo para Sí mismo, de todos los pueblos de la tierra. Como resultado, el ADN de la Iglesia es, y debe continuar siendo, misional.

Nacimos de la misión de Dios para la misión de Dios.

Así como queremos que nuestros smartphones (y las otras cosas que compramos) operen de acuerdo a su diseño y propósito original, Dios quiere que la Iglesia, que Él compró por la sangre de Cristo, sea fiel a su propósito y, sí, efectiva en continuar su misión por todo el mundo. Después de todo, uno pensaría que si el pueblo de Dios entendió la gravedad de cómo Jesús compró su salvación y cómo su salvación está relacionada a la misión de Dios y su rol en ella, ellos serían misionalmente efectivos.

Para entender la efectividad misional, permítanme definir lo que quiero decir con misional y efectividad misional.

El término misional ha sido usado bastante en los últimos 20 años. Mientras que misional se ha popularizado, no ha experimentado un uso consistente o una definición consensuada.

Una de las razones por las que hay mucha confusión alrededor de esta palabra es porque el término misional es un adjetivo. Por definición, los adjetivos no son fáciles de definir, porque son usados para cumplir el propósito del autor. Uno ve esto en la manera en que misional ha sido utilizado. Todavía, la flexibilidad de misional es tanto un beneficio como una frustración. Porque muchos profesionales, teóricos, y rivales se han mantenido ocupados definiendo, defendiendo, y diseccionando el término, el significado del término se ha vuelto borroso y ha causado que algunos renuncien a la palabra por completo.

Sin embargo, yo no estoy a admitir esta conclusión. Yo creo que misional tiene un valor duradero. La pregunta no es dónde debe ser usado el término, pero cómo debe ser usado. ¿Cómo deberíamos definir misional?

De la forma más simple, misional es un adjetivo que describe a una persona o iglesia que participa en la missio Dei.

Pero, claro, lo simple necesita ser desarrollado.

Por ejemplo, aunque esto no es todo el significado, la idea de misional ciertamente incluye misiones. Lesslie Newbigin y otros han ayudado a distinguir los términos misión y misiones. Newbigin entiende misión como el término inclusivo que se refiere a la tarea completa por la cual la Iglesia es enviada al mundo, y misiones como las actividades intencionales diseñadas para crear presencia Cristiana en lugares donde no hay esa presencia, o por lo menos no hay presencia efectiva.

Entonces, es una palabra grande porque es una misión grande.

A la luz de lo que he señalado anteriormente, yo entiendo misional como la totalidad de abrazar, encarnar y representar la misión de Dios en el mundo.

Mientras estoy agradecido por toda la conversación, libros y conferencias misionales, todavía estoy preocupado por el hecho de que muchos parecen no entender completamente la esencia de misional.

Andreas Köstenberger correctamente concluye, “Una iglesia que está insegura de su misión no será efectiva en llevarla a cabo.” Eso es exactamente lo que vemos en muchas iglesias en el Occidente.

La mayoría de los acercamientos de la iglesia a la misión todavía están basados en las estrategias del siglo XX, que encuentran sus raíces en la Ilustración de la imaginación—si trabajamos más duro, creamos más estrategias, y técnicas, entonces podemos alcanzar a más personas. Las iglesias frecuentemente empiezan con ellas mismas y cómo ellas—a través de sus estrategias, programas y ministerios—pueden alcanzar a más gente.

Las iglesias entonces funcionan como creadoras de la misión, lo que al final dirige a una falta de efectividad misional.

Así que, permítanme ser claro acerca de la efectividad en este contexto.

La efectividad misional abraza la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Por lo tanto, la efectividad misional empieza con la misión de Dios. Empieza con la iglesia preguntándose a sí misma cómo Dios ve la misión y crea su identidad, naturaleza y prácticas alrededor de su misión.

Para ayudar a desafiar y animar a los líderes de la iglesia (y a sus iglesias) hacia la efectividad misional, esta serie de artículos analizará el mensaje, movimiento, y formas de la misión de Dios. Y después concluirá con una aplicación para la iglesia del siglo XX.

 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-introduction-part-1-of-7.html

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 3 julio 2017 en El Misionero Nazareno, El Mundo Hoy, Evangelismo, La Iglesia, La Misión, Liderazgo, Otro y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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