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Diferencia de Ingresos (“Income Gap”)

 

Encontré esta imagen (Título: “Income Gap” o “Diferencia de Ingresos”) en una revista de arte hace una semana. La artista se llama Luba Lukova y en su arte intenta hablar del mundo y despertarnos a algunas realidades. ¿Qué ves en esta imagen?

Personalmente pienso en el hecho de que el problema de hambre en nuestro mundo no es un problema de escasez sino de distribución. Es decir, según los expertos, hay suficiente comida para alimentar a cada uno de los 6.7 billones de habitantes en esta tierra, sólo es que algunos comen demasiado y hasta botan lo que sobra y otros ni tienen un pedacito de pan durante todo el día. Si piensas que estás en el segundo grupo, contempla la diferencia entre tú y los más pobres del mundo.

¿Qué podemos hacer para distribuir los tenedores más efectivamente?

La Ventana 10/40

Imagen Informativa de la Ventana 10/40

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Yo También: Una Reflexión Sobre “la Eucaristía Viva”

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Una reflexión de Rob Bell en su libro Jesús Quiere Salvar a Los Cristianos (“Jesus Wants to Save Christians”):

“Un Cristiano es una Eucaristía viva, permitiendo que su cuerpo se quiebre y su sangre sea derramada para la sanidad del Mundo.  En 1 Corintios 9 Pablo escribe que, “me he hecho a los judíos como judío”, y después, “a los que están sujetos a la ley…como sujeto a la ley”, y entonces “a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley,” y después concluye con, “me he hecho débil a los débiles”.

…Autora Anne Lamott dice que el sermón más poderoso del mundo son dos palabras: “Yo también”.

Yo también.  Cuando estás esforzándote, cuando estás dolido, lastimado, cojo, dudando, cuestionando, no aguantando, a punto de otra recaída y alguien puede identificarse contigo — alguien conoce las tentaciones a tu puerta, alguien ha sentido el dolor que sientes, cuando alguien puede mirarte a los ojos y decir, “Yo también” y en realidad quiere decirlo—te puede salvar.  Cuando no eres juzgado, ni sermoneado, ni menospreciado, sino que alguien demuestra que te entiende, sabe lo que sientes, que no estás solo, eso es ‘Yo también’…

…Para comenzar a entender la Eucaristía, para empezar a captar que el Padre dio su primogénito, significa sentir lo que otros sienten, sufrir cuando ellos sufren, regocijarse cuando ellos se regocijan.  La Iglesia dice al mundo, ‘Yo también'” (pp.150-152).

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El Plan De Redención: El Plan de Dios

El Plan de Redención: El Plan de Dios

La Gran Comisión: Parte II

Mateo 28:16-20

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

Dios tomó la iniciativa de redimir al mundo. Esa no es nuestra misión. Nosotros no la persuadimos para que lo hiciera. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

El plan de redención siempre ha sido el plan de Dios. Nosotros llamamos a esto “Gracia preveniente.” Dios se movió a favor nuestro. Mientras estábamos todavía en nuestros pecados, Cristo murió por nosotros (véase Romanos 5:8). Él comenzó su plan antes de la fundación del mundo. Esta ha sido siempre su sueño, su plan, y su propósito.

Él escogió un remanente al que llamó iglesia para que lo ayude a llevar a cabo su plan. La propagación del plan redentor deberá ser a través de la iglesia. Nosotros somos la iglesia. Él nos ha llamado para que nos involucremos en su deseo divino. Dios no desea que ninguno perezca (véase 2 Pedro 3:9). Él ha destinado que cada uno forme parte de su reino. Él ha hecho las provisiones para que esto sea una realidad. Dios nos ha llamado a compartir el anhelo de su corazón. Ésta es su misión. Ahora es nuestra misión.

Puedo preguntarle:

¿Cómo ve usted su compromiso en la iglesia?

¿Es su meta, su propósito, el enfoque de sus planes, el ganar al mundo?

¿Está su sueño de día y de noche enfocado en la redención del mundo?

¿Qué lo hace llorar a usted?

¿Qué lo perturba?

¿Es su cansancio el resultado de su compromiso interminable en la redención del hombre?

¿Late su corazón con el corazón de Dios?

¿Ve usted cada situación y cada persona involucrada como resultado de su participación en la fuerza redentora de Dios en esta hora?

¿Podría yo decir atrevidamente que si esto no es una realidad para usted, entonces no ha comprendido el impacto del evangelio según San Mateo?

Reflexiones Sobre el Día de Resurrección

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“¡No está aquí, pues ha resucitado, como dijo!” (Mateo 28:6).

Hoy es el mejor día del calendario cristiano.  ¡Jesús vive!  ¡Él resucitó de los muertos y vive hoy!  Pero no sólo experimentó la Resurrección, ¡él es la Resurrección!

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Pero este día no sólo significa que él resucitó y que él es la Resurrección.  ¡Además significa que nosotros podemos juntarnos en su resurrección (y por supuesto también en su muerte; pues, nadie puede resucitarse si no se haya muerto primero)!

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección” (Romanos 6:5).

El llamado es juntarnos con él en su muerte para poder conocerle en el poder de su resurrección.  El llamado es conocerlo tanto, amarlo tanto, llegar a ser cómo él tanto que participemos naturalmente en su misión al mundo.  Con este Cristo resucitado, vivo, salimos de la tumba para ofrecernos al mundo.  ¡Que la pasión de Jesús y la pasión de Pablo, quién escribió las siguientes palabras, sea la nuestra también en este glorioso Día de Resurrección!

“…a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:10-11).

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Compasión, el Reflejo de Jesús en el Mundo

Diariamente ocurren todo género de desgracias: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. En casos tan lamentables la compasión nos mueve a realizar campañas, colectas, o prestar servicio voluntario para apoyar en las labores de ayuda humanitaria.

Lee: Romanos 12:10 – 21.

Durante tu vida, seguro participarás de algunas actividades de compasión y sin duda eso será fantástico. ¿Pero que pasará después de ello, cuando vuelvas a tu vida cotidiana? ¿Será posible que sólo recuerdes la compasión como un ministerio lindo, o una actividad que únicamente se puede realizar en grupo y lejos de tu hogar?

La compasión va más allá de un nombrecito que se usa para realizar jornadas médicas o realizar actividades cada cierto tiempo. La compasión debe ser un estilo de vida que permita a los demás glorificar el nombre de Dios por ver el amor y reflejo de Jesús en ti.

Ante todo, debe quedar claro que tener compasión y sentir lástima no es lo mismo.

En el pasaje de Romanos 12:10-21 piensa en lo siguiente y responde para ti mismo:

¿Amas y respetas a tu prójimo (a tus amigos, vecinos, familia, compañeros de estudio o trabajo)? (v.10)

¿Sirves al Señor con fervor (realizas tus ministerios con amor, vives reflejando el amor de Dios día con día)? (v.11)

¿Ayudas a los hermanos necesitados (no es una limosna la que te hace compasivo; ¿conoces a alguien que tiene necesidad y le has ayudado en el último mes?)? (v.13)

¿Bendices en lugar de maldecir? (v. 14)

¿Eres solidario con los humildes? (v. 16)

¿Haces lo bueno delante de TODOS (o sólo en la iglesia y tu familia)? (v. 17)

¿Has ayudado a tus enemigos (o no te importa si necesitan algo que solo tú puedes darles)? (v.19-20)

Piensa en esto: la compasión es el método por medio de la cual Dios se muestra a los demás. Es una de las más grandes pruebas que Dios existe–no sólo en el mundo, sino también en tu corazón.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente Previo en Misión Mundial MAC

Choque Cultural para una Iglesia Unida: Parte II

Continuación del artículo publicado en este blog el 9 de enero, 2009

…Cristo ora por sus discípulos y por nosotros en Juan 17, y habla del choque cultural. Él reconoce que hay una gran diferencia entre el mundo y sus discípulos. “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (v. 6). “No ruego por el mundo, sino por los que me diste” (v. 9). Puesto que hemos elegido seguir a Jesús, dos mundos chocan y esto resulta muchas veces en persecución. “El mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 14). “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 16). Estos dos mundos han chocado en la vida del pueblo de Dios desde Génesis. El autor de Hebreos describe a nuestros abuelos y abuelas en la fe como “extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).

Además, Él quiere que estemos en el centro de este choque de dos mundos. “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (v. 15). “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (v. 18). Pero ésta es una buena noticia, ¿verdad? Este choque cultural ha sido su plan desde el amanecer de tiempo. Debemos estar en el mundo pero no ser del mundo. El responder al llamado de Dios a nuestras vidas significa experimentar el choque de dos mundos con valores, actitudes, y disposiciones contrarias. El servir a Cristo significa caminar diariamente en su presencia y al mismo tiempo caminar en un mundo desesperado y menesteroso.

¿Y vale la pena este choque cultural? Los resultados son muy convincentes: nuestra santificación (v. 17, 19); nuestra unidad (v. 11, 21-23); la transformación de los corazones y la vida de los que todavía no lo conocen a Él (v. 20-21, 23). Entonces oremos como Jesús oraba. Oremos juntos que Dios no nos quite del mundo sino que nos haga agentes de su gracia y nos guarde del mal (v. 15). Oremos que seamos uno, así como Él y el Padre son uno (v. 11, 21). Y roguemos que el Señor continúe santificándonos, haciéndonos santos, formándonos más como su Hijo.

Padre, óyenos ahora. Esta es nuestra oración. Queremos ser una iglesia unida, santa, viva, y creciente para tu gloria.

Choque Cultural para una Iglesia Unida: Parte I

Si tú leíste la entrada que escribí el 5 de enero de 2009 (hace cuatro días), te diste cuenta de que Dios nos está enseñando otra vez desde la oración de Cristo en Juan 17. Yo escribí el siguiente artículo para la página web de la Región MAC. Examinaremos este pasaje en dos partes…

Cuando usted piensa en una iglesia unida, ¿en cuáles pasajes bíblicos piensa? Yo siempre pienso en Juan 17, quizás es el pasaje más famoso que toca este asunto. Pero muchas veces pensamos que ser una iglesia unida significa salir completamente “del mundo” nunca dejando que “el mundo” nos contamina y de hecho jamás involucrándonos con gente del mundo. ¿Pero en realidad nos enseña esto Juan 17?

Yo crecí siendo hijo de pastor nazareno, y recuerdo a algunos misioneros que contaron historias del trabajo increíble de Dios alrededor del mundo. Como estudiante en el seminario y ahora como ministro del evangelio, mi amor a nuestro enfoque denominacional en las misiones ha crecido mucho. Las misiones nacen del corazón de Dios y son parte del corazón de la Región MAC. No somos llamados solamente a cumplir la Gran Comisión en México y América Central; somos llamados para ir y hacer discípulos a todas las naciones (Mt. 28:18-20).

Y parte de la misión es el choque cultural. El servir a Cristo transculturalmente a menudo significa que experimentaremos costumbres distintas a las nuestras: cambios que chocan con nuestras referencias emocionales, físicas, mentales, y hasta espirituales.

Se continuará en la próxima entrada…

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