Choque Cultural para una Iglesia Unida: Parte II

Continuación del artículo publicado en este blog el 9 de enero, 2009

…Cristo ora por sus discípulos y por nosotros en Juan 17, y habla del choque cultural. Él reconoce que hay una gran diferencia entre el mundo y sus discípulos. “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (v. 6). “No ruego por el mundo, sino por los que me diste” (v. 9). Puesto que hemos elegido seguir a Jesús, dos mundos chocan y esto resulta muchas veces en persecución. “El mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 14). “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (v. 16). Estos dos mundos han chocado en la vida del pueblo de Dios desde Génesis. El autor de Hebreos describe a nuestros abuelos y abuelas en la fe como “extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).

Además, Él quiere que estemos en el centro de este choque de dos mundos. “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (v. 15). “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (v. 18). Pero ésta es una buena noticia, ¿verdad? Este choque cultural ha sido su plan desde el amanecer de tiempo. Debemos estar en el mundo pero no ser del mundo. El responder al llamado de Dios a nuestras vidas significa experimentar el choque de dos mundos con valores, actitudes, y disposiciones contrarias. El servir a Cristo significa caminar diariamente en su presencia y al mismo tiempo caminar en un mundo desesperado y menesteroso.

¿Y vale la pena este choque cultural? Los resultados son muy convincentes: nuestra santificación (v. 17, 19); nuestra unidad (v. 11, 21-23); la transformación de los corazones y la vida de los que todavía no lo conocen a Él (v. 20-21, 23). Entonces oremos como Jesús oraba. Oremos juntos que Dios no nos quite del mundo sino que nos haga agentes de su gracia y nos guarde del mal (v. 15). Oremos que seamos uno, así como Él y el Padre son uno (v. 11, 21). Y roguemos que el Señor continúe santificándonos, haciéndonos santos, formándonos más como su Hijo.

Padre, óyenos ahora. Esta es nuestra oración. Queremos ser una iglesia unida, santa, viva, y creciente para tu gloria.

Un comentario sobre “Choque Cultural para una Iglesia Unida: Parte II

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  1. Para muchos esto resulta solo un sueño idealista, pero creo firmemente que Dios no nos pediría ser algo que no podamos alcanzar, y reconocer la soberanía en Dios en nuestra vida y ceder nuestra voluntad a su voluntad, Esto es una realidad! Comparto esta oración con vosotros. Esta es la iglesia que quiero y que somos: unida, santa, viva y creciente para Dios.

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