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Foro de Ministerio Urbano – Parte 3 de 3

Esta es la última parte del discurso del Superintendente General David A. Busic presentado en el Foro de Ministerio Urbano de la Iglesia del Nazareno, realizado en Chicago el 13 de julio de 2016. Puedes encontrar la primera y segunda parte en la entrada anterior.

Tengo una pasión creciente por el contexto de ministerio urbano porque estoy convencido de que la plantación de iglesias y el ministerio de renovación en los centros urbanos del mundo necesita de más estudio y pericia para que la Iglesia del Nazareno siga creciendo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para el año 2030 seis de cada diez personas vivirán en la ciudad y para el 2050 este porcentaje subirá a siete de cada diez. Estas proyecciones casi duplicarán la población urbana global a 6.4 billones de personas.

resize-of-mex1The Associated Press reportó en junio de 2014 que por primera vez en un siglo la información del censo Americano indica que la mayoría de las ciudades más grandes de Estados Unidos están creciendo con mayor velocidad que los suburbios que las rodean. La Región Asia-Pacífico de la Iglesia del Nazareno ha reportado 107 ciudades de más de un millón que tienen menos de 3% de presencia Cristiana. A medida que la Iglesia del Nazareno ha ido creciendo en afluencia y socioeconómicamente en las últimas décadas, ha hecho un trabajo adecuado en alcanzar las áreas suburbanas y rurales. Sin embargo, al ministerio en las ciudades no le ha ido tan bien. Esta es una realidad desconcertante especialmente teniendo en cuenta las predicciones recientes en cuanto al crecimiento urbano que no muestra buena señal para el futuro de nuestra denominación.

Las ciudades son centros de diversidad cultural. Las ciudades marcan el paso de la economía global y local. Las ciudades moldean las áreas artísticas, educativas y tecnológicas de la sociedad. Los profesionales jóvenes e inmigrantes están moviéndose a las áreas urbanas por decenas de miles. Pero las ciudades permanecen como un desafío para las iglesias porque son caras, complejas y secularizadas. Además, los habitantes en la ciudad moderna son resistentes y escépticos al concepto de que la religión de cualquier tipo pueda solucionar los problemas globales de nuestro día. Por estas y otras razones la mayoría de nuestras ciudades no tienen suficientes iglesias.

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Las estrategias más comunes para el ministerio urbano de la Iglesia del Nazareno se han concentrado en centros de ministerio de compasión y en las congregaciones étnicas. Mientras que éstos continúan siendo modelos importantes, no pueden ser los únicos métodos para tratar las complejidades del mundo urbano. El “mundo urbano” se ha convertido en algo más que las personas que lo habitan en sus límites – se ha convertido en una cosmovisión en donde todos vivimos independientemente de donde esté localizada nuestra dirección.  

Si nuestras estrategias urbanas han de ser exitosas debemos aprender a dirigir la misión en vez de preocuparnos por la estructura. A mi amigo, Michael Mata, le gustaba decir: “Cuando se trata de las ciudades, la función debe preceder la forma.” Y por lo tanto hemos hecho algo más que invitarte a participar de esta mesa redonda. Te hemos invitado a que entres hasta la cocina y nos ayudes a determinar qué comida debemos servir al orar por tener la mente de Cristo.

Timothy Keller dijo: “Así como va la ciudad, va el mundo.” ¿Puede la Iglesia del Nazareno crear un movimiento urbano otra vez? Esta es mi esperanza y oración.

Puedes leer y descargar el discurso completo en el siguiente enlace: busic-presentation-urban-forum-july-2016-spanish

La Necesidad de los Asuntos Espirituales

Por: Dr. David W. Graves

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En un viaje reciente a la Región Asia-Pacífico, me impresionó el número y calidad de líderes jóvenes que encontré ahí. Tuve la oportunidad de predicar en la capilla del Seminario Teológico Nazareno de Asía-Pacífico, en el Colegio Nazareno Filipino en la ciudad de Baguio, Filipinas, en el Colegio Bíblico del Sudeste de Asia en Bangkok y la Escuela Bíblica Nazarena en Myanmar del norte. En cada una de estas instituciones educativas, encontré jóvenes adultos fuertes y apasionados que se están preparando para ser pastores en la Iglesia del Nazareno. Fui desafiado por sus vidas y su amor por el Señor.

Me quedé impresionado con la gran necesidad de profesores, pastores y superintendentes de distrito para ser mentores de la siguiente generación de líderes. Necesitamos líderes hoy en día como Priscila y Aquila (Hechos 18). Ellos formaron el primer equipo ministerial de esposo y esposa en la iglesia Cristiana. Parece que ya eran cristianos cuando Pablo los conoció en Corinto. Cuando él se fue de Corinto, la pareja lo acompañó hasta Éfeso donde ellos permanecieron a petición de él.

Sin duda, ellos continuaron agitando el interés que Pablo había provocado en la sinagoga (versículo 19), pero el ser mentores de Apolos (versículos 24-26) es lo que Lucas identifica como la contribución más significativa de esta pareja en Éfeso.

Apolos era de Alejandría, que tuvo una de las comunidades judías más grandes fuera de Siria-Palestina y donde muchos judíos hicieron su negocio para conocer y apreciar la cultura griega. Apolos vino a Éfeso con dos grandes fortalezas. Era un “hombre ilustrado” (Hechos 18:24)—eso para decir, que él fue capacitado formalmente en retórica. Esta habilidad combinada con el conocimiento profundo de la Biblia Hebrea, lo hizo un poderoso orador en la sinagoga (Hechos 18:25-26). Él fue un creyente en Jesús pero tuvo conocimiento limitado de Él y su enseñanza. Reconociendo el potencial de Apolos, Priscila y Aquila fueron sus mentores. Con la firme comprensión del evangelio, Apolos se trasladó a Acaya donde realizó un ministerio altamente eficaz como maestro de nuevos convertidos (1 Corintios 3:6).

Hoy, el ser mentores de líderes jóvenes, todavía es un ministerio vital. Reconocer el potencial que Dios ha dado a nuevos cristianos y después invertir tiempo y energía en ayudarles a florecer sigue siendo un elemento clave en la preparación de la próxima generación de liderazgo de la iglesia. Te animo, si eres un pastor, un laico, o un líder de distrito, a pensar en un joven cristiano con un potencial de liderazgo. Pide a Dios que te muestre cómo puedes ayudar a esa persona a convertirse en alguien útil para Dios y su reino. Este será uno de los usos más gratificantes de tu tiempo y energía. Estoy muy agradecido por aquellos que han sido mis mentores varias veces en mi vida—mis padres, mis maestros de escuela dominical, líderes de jóvenes, profesores, superintendentes de distrito, hermano, y otros pastores. Es mi deseo animar y ser mentor de la siguiente generación de líderes. Que Dios nos ayude mientras trabajamos juntos.

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