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Belleza en la Diversidad

Por Freya Galindo Guevara

Hay algunos chistes que empiezan más o menos así: “Estaba un chino, un estadounidense, un mexicano y un español, cuando de repente…” El punto de estas historias es mostrar con exageración las diferencias entre nacionalidades, y mencionar las impresiones o clichés que se tienen de las personas que pertenecen a esos países.

En la actualidad, gracias a fenómenos como la globalización, encontramos a personas de lugares distantes y distintos en el mundo viviendo en una misma ciudad, incluso en un mismo vecindario. Uno puede adivinar que alguien es extranjero porque su aspecto físico o su ropa son diferentes, o también porque habla en otro idioma. Es fácil marcar las diferencias que saltan a la vista entre una persona y otra, mayormente cuando son de otro país que no es el nuestro.

En muchas ocasiones el mundo resalta las diferencias entre razas, culturas o nacionalidades, solo para dividir, discriminar o ridiculizar; y como siempre Dios nos muestra que en su Reino no es así. Él ha puesto belleza en la diversidad, ¿imaginas si todos fuéramos exactamente iguales? Creo que sería muy aburrido.

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Llegará un día en que toda esa diversidad de grupos humanos que han existido en la tierra, aún siendo de diferentes países, razas, idiomas y pueblos, estarán juntos haciendo una misma cosa: “…delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. Gritando a gran voz: ¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!” (Apocalipsis 7:9-10).

Mientras ese día llega, aprendamos a apreciar la diversidad que Dios ha creado, pues ese ha sido su plan desde el inicio. Reconozcamos que somos diferentes, pero que eso no nos separe, al contrario, que sea lo que nos una cuando buscamos adorar al mismo Dios.

*Freya Galindo sirve como misionera con la Iglesia del Nazareno y es coordinadora de Misiones Globales para el Área Central: Costa Rica, Cuba, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.

Más Melocotones, Mejores Melocotones

Por David Busic

Hace algunos meses, pasé la tarde con Junior y Jaci Rodrigues. Ellos son nazarenos, plantadores de iglesia, y han ayudado a formar cinco congregaciones. Aunque ambos son de Brasil, ellos han plantado y están pastoreando una iglesia en Argentina. La ciudad donde su iglesia está ubicada es un terreno difícil. Es la capital académica del país y el hogar de muchas universidades. Siendo muy secular y posmoderna, la ciudad está más alineada con Norteamérica y la Europa occidental que con otros lugares de Sudamérica. Un porcentaje elevado de la población son ateos y agnósticos. Ellos son la única iglesia evangélica en todo el vecindario urbano.

El templo está ubicado en un vecindario semicomercial, cerca de muchos apartamentos y casas pequeñas. Ellos pudieron comprarlo a un buen precio porque durante muchos años fue una clínica ilegal de abortos. El propietario de la clínica falleció en la clínica y por varios meses no pudieron encontrarlo. Por lo tanto, muchos en el vecindario creen que el edificio tiene una maldición. La iglesia se reúne en el primer piso y los Rodrigues viven en el segundo piso junto a sus dos hijos. La congregación está creciendo y están teniendo un impacto del Reino entre sus vecinos.

En la parte trasera del edificio hay un pequeño patio. Ahí hay un árbol de melocotón que nunca antes había dado fruto. Sin embargo, después de que ellos se mudaron, el árbol de melocotón de repente comenzó a dar melocotones. ¡Muchos, muchos melocotones! Tantos que, de hecho, era muy difícil mantenerlos fuera del suelo y un número considerable de melocotones comenzó a caer en el patio trasero de la vecina. Un día su vecina vino a visitarlos. Jaci la invitó a entrar y dijo “Estoy segura que usted está aquí por los melocotones que están cayendo en su patio. Lo sentimos mucho. Con gusto podemos ir y limpiar por usted.”

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La vecina respondió: “Estoy aquí por los melocotones, pero no porque estoy molesta. Tengo curiosidad y tengo una pregunta. Por los últimos 20 años he vivido en la casa de al lado. Esta casa ha sido una clínica de abortos y ese árbol de melocotón ha estado muerto. No había dado fruto – ni un solo melocotón. Pero, cuando ustedes se mudaron con su iglesia, de repente revivió y empezó a dar fruto. Quiero saber, ¿qué pasó? ¿acaso hechizaron al árbol?”

Jaci estaba sorprendida pero preparada. “No,” le dijo, “No hay ningún hechizo. Todo lo que puedo decirle es que este lugar era un lugar de oscuridad y muerte, pero ahora es un lugar resplandeciente, de luz y vida. Supongo que esa es la razón por la cual ¡Dios está bendiciendo nuestro árbol de melocotón!”

La vecina quedó intrigada y comenzó a asistir a la iglesia. Hoy ella es una nueva cristiana y está creciendo en su fe.

Esta asombrosa historia me recuerda cuando Jesús les habló a sus discípulos sobre cómo ser fructíferos misionalmente: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada… [pero] si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.” (Juan 15:5,7 NVI).

El Pastor Junior y Jaci Rodrigues están esperando, confiando y permaneciendo en Cristo Jesús. Cristo en ellos está trayendo luz y vida a lugares oscuros. Fue un privilegio para mí ordenarlos como presbíteros de la Iglesia del Nazareno.

En el sermón inaugural de la capilla del Seminario Teológico Nazareno, el Superintendente General J. B. Champan desafió a la facultad y a los estudiantes con una misión clara: “Más predicadores – mejores predicadores.” Siempre me ha gustado esa frase. Me gustaría sugerir un pequeño cambio a la frase y convertirla en una oración. Qué pasaría si todos nuestros fuertes misionales, cada iglesia local, tuvieran una declaración similar: “Más melocotones – mejores melocotones.”

Más fruto – mejor fruto. Que así sea para todos nosotros.

El Lado “más Suave” del Liderazgo Puede ser más Fuerte de lo que Piensas

Por Dan Reiland

Es cierto que nadie quiere seguir a un líder inseguro, indeciso o ineficaz.

Cualidades como la confianza, la determinación y el valor son esenciales y necesarias. Los grandes líderes pueden manejar las difíciles circunstancias que se les presentan.

Pero los líderes de mente dura también deben ser de corazón tierno, o su liderazgo se vuelve frío y duro.

La fuerza y ​​el poder del liderazgo de Jesús estaban representados por cosas como una paloma, una cruz y una toalla. Estos son claramente símbolos de cualidades como la humildad, el sacrificio, el amor y la obediencia, por nombrar solo algunos.

La gente acudía a Jesús no por su poder, sino por su compasión. Tenía poder, pero nunca lo alardeó.

La gente escuchó las enseñanzas de Jesús no por su estado sino por su sabiduría. Sí, Jesús enseñó con autoridad, pero fue la autoridad sometida. Jesús solo hizo la voluntad de su padre.

Este lado “más suave” del liderazgo demuestra la verdadera fortaleza del Reino. Este tipo de fuerza es mucho más difícil de vivir a largo plazo.

Estamos tentados a adoptar el poder “rápido”. Es más fácil declarar, ordenar y controlar, pero ese tipo de fuerza no dura. Las personas se resienten y te dejan al primer signo de dificultad o lucha en el ministerio.

La fuerza del reino es lo opuesto a la fuerza mundana. Nace en la sumisión, prospera mediante la obediencia y se sostiene a través del amor.

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7 demostraciones del Reino de auténtica fuerza de liderazgo espiritual:
(¿En cuáles eres bueno y en cuáles necesitas trabajar?)

1) Gracia
Estamos llamados a un ministerio de reconciliación. Nuestro enfoque es la redención. Y somos responsables no solo de comunicar, sino también de demostrar la gracia. Nuestra salvación se basa en la gracia y, por lo tanto, nuestro liderazgo debe seguir ese ejemplo. La gracia no sugiere una ejecución descuidada, estándares bajos o evitar decisiones difíciles. Significa que tu corazón se inclina hacia la misericordia, el perdón y las segundas oportunidades. La disposición de tu corazón guía tu liderazgo. Se necesita mucha más fuerza para perdonar que para condenar.

La gracia no descarta la ley, sino que la media para abrazar nuestra humanidad. La gracia hace lo mismo por nuestro liderazgo.

2) Apreciación
La apreciación es aceite a la fricción del liderazgo. El liderazgo causa movimiento y el movimiento causa fricción. Sin algo que suavice la fricción en el ministerio, puede ser demasiado para que lo soporten el personal y los voluntarios. 

Cuando los líderes están bajo presión, la expresión de aprecio es una de las primeras cosas que salen por la ventana. Eso es un gran error. Las expectativas claras son importantes y la apreciación genuina te permite aferrarte a esas expectativas importantes.

¡La apreciación levanta el ánimo de los voluntarios y el personal que diriges!

3) Humildad
A pesar de que Jesús estaba en su naturaleza Dios, no insistió en la igualdad con Dios para su propio beneficio. De hecho, se vació para servir.

Es fácil para nosotros desordenarnos según el lugar en el que estemos en el organigrama. Aunque sabemos que la posición no tiene casi nada que ver con nuestra influencia real, todavía nos preocupan los títulos.

Jesús cambió su título por una toalla y lavó los pies de las personas. Él era el rey de reyes, pero vivió como un siervo de todos.

Renunciar a nuestros “derechos” es fundamental para la fuerza de liderazgo y el poder basado en el Reino.

4) Aliento
Uno de mis rasgos favoritos de liderazgo o habilidades para enseñar es el estímulo. Probablemente porque es tan mal entendido. A menudo se ve como el lado “suave” del liderazgo, y en ocasiones incluso se considera una pérdida de tiempo.

Los líderes alentadores tienen un corazón generoso y son todo menos débiles. Se necesita un líder fuerte, seguro y maduro para dar crédito constantemente a los demás, formar a las personas e inspirarlos a un ministerio más grande.

El estímulo proporciona el combustible emocional que permite a las personas que lideras aguantar más tiempo, llegar más lejos y profundizar más de lo que creían posible.

5) Amor
En su forma más pura, la fuerza del amor proviene de la abnegación. Un líder amoroso es un sirviente desinteresado de la gente.

Se requería una fuerza increíble para que Jesús fuera a la cruz y diera su vida por nosotros. Esa fuerza se originó en el amor de Dios, y por obediencia, Jesús nos amó más allá de lo que pudiéramos ganar o merecer.

Cuando reflexiono sobre este tipo de amor, me desafían a examinar la profundidad del amor que tengo por aquellos a quienes sirvo e inspirado para amar aún más profundamente.

El amor aporta gran fuerza, poder y eficacia a tsu liderazgo.

6) Escuchar
Los mejores líderes escuchan bien. No saltan a conclusiones, hacen buenas preguntas y comunican que les importa al tratar de comprender.

La mayoría de nosotros preferiríamos hablar, dirigir y “hacer que las cosas sucedan”. Pero se necesita paciencia y sabiduría para saber cuándo y cómo escuchar con verdadera empatía. Eso requiere la fuerza de la disciplina personal.
Cuando la gente sabe que te importa, tus influencias aumentan.

Los líderes que se niegan a escuchar a menudo se meten en problemas. Cuando los líderes no escuchan, la gente deja de hablar contigo. El resultado es que no sabes dónde están, y puedes terminar cegado. La frase más común que escucho de un líder que no escucha es: “No lo vi venir”.

7) Amabilidad
La amabilidad es una cualidad de liderazgo que permite la confianza, la conexión y el intercambio genuino. Hay verdadera fuerza en la bondad.

  • La amabilidad trae paz y alegría a situaciones llenas de presión.
  • La amabilidad gana los corazones de los que están lejos de Dios.
  • Dios se deleita en la bondad.

. . . pero el que se jacta se jacta de esto: que tengan el entendimiento de conocerme, que yo soy el Señor, que ejercito la bondad, la justicia y la justicia en la tierra, porque en esto me deleito “, declara el Señor. Jeremías 9:24

Puedes ver el balance. Justicia, rectitud y bondad.

No es complicado ser amable, pero puede ser difícil de practicar de manera constante al ritmo que la mayoría de los líderes siguen.

La fortaleza del reino para el liderazgo espiritual no siempre parece una fortaleza como la ve el mundo. Aprender a mezclar los dos requiere esfuerzo y práctica intencional.

Grandes Líderes Piensan en Pequeño

Por Gustavo Crocker

En una conocida historia, alguien pregunta a D.L. Moody cómo había estado la reunión evangelística nocturna. Su célebre respuesta fue, “Tuvimos dos conversiones y media.” El entrevistador respondió, “¿Te refieres a dos adultos y un niño?” “No,” replicó Moody, “dos niños y un adulto. El adulto solo tiene la mitad de su vida para seguir a Cristo. Los niños tienen sus vidas enteras para seguirlo.”

Este intercambio me recuerda a la inclinación de pensar en los niños como “quienes aún no son participantes del reino de Dios.” ¡Esto no puede estar más alejado de la verdad! Los grandes líderes piensan en los niños como protagonistas del reino de Dios y del plan de Dios para la reconciliación. Ellos los ven como personas cruciales para su misión.

Jesús utilizó niños para ilustrar algunas de las verdades más grandes sobre el reino de Dios. Jesús les recordó a los discípulos que no solamente los niños son un modelo de fe para entrar al Reino, pero que se nos requiere examinarnos a nosotros mismos en cómo recibimos a los niños en nuestro medio.

¿Qué significa poner a los niños en el medio?

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Mateo registra la discusión de los discípulos sobre la grandeza en el reino de los cielos. Antes de que Jesús respondiera, Él describió una vívida metáfora de liderazgo: Él puso un niño en el medio. Poner a los niños en el medio significa que no podemos pensar en los niños como personajes secundarios. La verdadera conversación de liderazgo debe comenzar con la perspectiva de que los niños importan y están en el centro del plan de Dios para la redención.

Los niños son un modelo de fe. La respuesta audaz de Jesús a sus discípulos resalta el poder dañino de “crecer” (Mateo 18). “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.” La fe como la de un niño es absolutamente necesaria para disfrutar la plenitud de las riquezas de su reino. La fe de un niño es pura, es genuina, sin prejuicios. Mientras los niños crecen, su fe, ya contaminada por la tendencia de Adán al pecado, es deteriorada por las sociedades agnósticas, materialistas, egocéntricas que los moldean y educan. Mientras nuestra fe se vuelve más compleja, empezamos a cuestionar incluso las verdades más evidentes. Para disfrutar la rica y pura bendición del reino de Dios, debemos volvernos como niños.

Los niños son el campo misionero más listo y dispuesto. Alrededor del mundo, en cualquier país o cultura, más de 3 cuartos (75%) de los adultos que están llenando nuestras iglesias recibieron a Cristo entre las edades de 4 y 18 años. Los misiólogos han definido a este grupo de edad como la ventana 4/14, el grupo de personas que está más listo y es menos alcanzado.

Desafortunadamente, pensamos en ellos como “una manera de atraer a sus padres,” “una fuga de nuestros presupuestos y programas,” “una distracción para nuestros servicios solemnes,” o incluso como “entidades no productivas quienes no votan ni ofrendan.” Los discípulos estaban en el mismo barco. Mateo 19 narra otro evento de Jesús y los niños. Mientras las personas traían sus niños a Jesús para que orara por ellos y los bendijera, los discípulos reprendieron a sus padres. La respuesta de Jesús fue empática: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.” No seas obstáculo para los niños. Tú fuiste uno de ellos.

A través de la historia de la iglesia, los téologos y profesionales han discutido la “veracidad de la fe de un niño.” Los líderes bienintencionados, contagiados por el insecto del “crecimiento,” cuestionan la validez de la conversión de un niño. D.L. Moody responde a ellos: “Es una obra maestra del diablo hacernos creer que los niños no pueden entender la religión. ¿Cristo hubiera hecho de un niño el estándar de fe si hubiera sabido que no era capaz de entender sus palabras?”

Los niños son el campo misionero más productivo. ¡Coséchalo!

Los niños pueden ser agentes de la misión de Dios. No podemos dejar de ministrar solo a los niños y jóvenes. Los grandes líderes invirten en la niñez y la juventud como agentes de la misión transformadora de Dios. Los niños y jóvenes son capaces de compartir el amor de Cristo a sus familiares, amigos, redes sociales, y de guiar a otros a unirse a su fe.

La Escritura está llena de historias de niños y jóvenes utilizados por Dios para cumplir su misión:

…un jovencito objeto de tráfico, José, trajo esperanza a su pueblo…

…un pastorcito de ovejas, David, derrotó a un gigante y se convirtió en rey de Israel…

…un joven ministro, Samuel, guió al pueblo de Dios mientras servía en tiempos de sequedad y desesperación…

…un niñito anónimo pero bien preparado, proveyó recursos para la alimentación milagrosa de Jesús a cinco mil personas…

…y Jesús mismo, siendo todavía era un niño pequeño, declaró su compromiso con los negocios de su Padre…

Fue dicho por el profeta Isaías: “y un niño pequeño los guiará” (Isaías 11:6).

Los grandes líderes expresan su grandeza pensando en pequeño. Debemos enfocarnos en los niños de nuestro medio.

Ante el Sufrimiento y los Problemas Sociales

Escrito por: Rvdo. Leonel de León, Coordinador de Estrategia del Área Norcentral de la Iglesia del Nazareno

Amados y amadas, ante el sufrimiento y los problemas sociales que vivimos, comparto:

Nuestras oraciones por las circunstancias, son súplica al Señor para que intervenga en cuidar, proteger y asistir a su pueblo. También oramos por un milagro, pero las circunstancias no cambiarán mientras la naturaleza caída del ser humano prevalezca.

Si leemos e interpretamos la historia, descubriremos que los problemas sociales han sido parte de la naturaleza caída del ser humano, y que el Señor a quienes ha cambiado y movilizado es a su pueblo en el AT y a su iglesia para producir los cambios.

A veces nos frustramos al ver que no hay respuestas “concretas” a nuestras oraciones, esperamos una “revolución angelical” para que impere la justicia, la igualdad y el amor, pero lamentablemente no se da. Por lo tanto cuando pedimos oración es para que la iglesia se fortalezca e intervenga no con pancartas de protesta a favor de un sector político o social extremo, sino con el mensaje poderoso de justicia, y arrepentimiento. “El Reino de Dios se ha acercado…” y este Reino es diferente al del hombre.

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Nos duele mucho ver niños, jóvenes y adultos masacrados, nos lastima el corazón ver el deterioro social, infraestructural y cultural por el odio, el vandalismo y la represalia, pero nuestras oraciones, solo ayudan para que el Señor toque, sane e intervenga para que la iglesia haga su papel de sal y luz.

Cuando Inglaterra logró salir adelante de la inminente destrucción, Winston Churchill puso a orar al pueblo y el milagro fue que el pueblo cambió su actitud y la victoria fue el resultado. Por lo tanto, oremos, NO para que caigan misiles del cielo en contra de los malos, oremos, NO para que se muera la gente pervertida, pero SÍ, por favor oremos para que el Señor cambie nuestra actitud, nuestra estrategia, ante esas circunstancias que vivimos y dejemos que el Dios a quién oramos nos dirija. No le impongamos a Dios nuestros deseos o nuestras intenciones. El silencio de Dios, muchas veces es el SELAH de la iglesia. (Selah significa quedarse quieto meditando en el mensaje de Dios)

América Latina, ha sufrido la guerra civil, los saqueos, el vandalismo, el dolor de la pérdida de seres queridos. Hermanos entre hermanos se han matado, porque unos pertenecían a un bando y otros a otro. La iglesia no es un partido político, ni pertenece a ningún bando humano específico, la iglesia es de Cristo, su mensaje es diferente a cualquier mensaje ideológico extremo, la iglesia está inmersa entre culturas, pero ni la cultura, ni las ideologías deben estar sobre el mensaje del Reino ni sobre el gobierno de Cristo. La misión de la iglesia es alcanzar a los buenos y a los malos, su mensaje NO es discriminatorio, no se ajusta a ningún tinte político o ideológico, el mensaje del Reino es JESUCRISTO, dando oportunidad al caído para que se levante. Por eso la iglesia PROTESTA A FAVOR DE LA PAZ Y LA JUSTICIA, y no de una ideología humana caída.

Creo poderosamente que el Dios de la historia está con nosotros y llora al ver esta situación, pero ESE DIOS DE LA HISTORIA, espera que la iglesia haga su papel de luz y sal. Juntos, bajo la bandera de Cristo y en el Poder del Espíritu Santo, podemos intervenir para que nuestros pueblos sufran menos.

Este artículo fue publicado originalmente en: mesoamericaregion.org

La(s) Reforma(s) de la Iglesia

*Durante el mes de octubre estaremos enfocándonos en el 500 Aniversario de la Reforma Protestante. 

Por Charles W. Christian

Al mirar hacia la Reforma Protestante, recordamos el deseo continuo de Dios de tener una correcta relación con su Iglesia.

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La Reforma antes de Lutero

Aunque el catalizador para la serie de eventos conocidos hoy como la Reforma Protestante se desencadenó en 1517 cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenburg, hacía tiempo que la Iglesia estaba ya vinculada al proceso de reforma. De hecho, uno podría decir que, desde la caída de Adán y Eva en el Jardín del Edén, Dios ha estado reformando. Hoy en día, la Iglesia continúa su proceso de reforma.

La venida de Jesús y el nuevo Reino que Él encarnó fue una confirmación de la reforma que Dios había estado intentando realizar a través del Antiguo Testamento. Incluso después de la resurrección de Jesús, sus discípulos sintieron la necesidad de una reforma en curso. La experiencia del Pentecostés en Hechos 2 apoyó a la Iglesia en el cumplimiento de el mandato de Jesús (Mateo 28) de “ir a todas las naciones,” porque el Reino de Dios desafía limitaciones y fronteras sociales.

La obra de Dios entre los gentiles por medio de los ministerios de Pedro y Pablo añadieron otra dimensión de reforma, culminando en acuerdos clave entre los líderes de la iglesia primitiva en Hechos 15. A través de las palabras de Pablo y otros escritores, el resto del Nuevo Testamento demuestra una variedad de “mini-reformas” que se necesitaban en medio de una creciente y cambiante feligresía. Dios, amorosa y continuamente, reforma la Iglesia.

La “siguiente generación” de creyentes, comúnmente denominados como los Padres y Madres de la Iglesia, experimentaron oportunidades innumerables de reforma, de las cuales, las más conocidas fueron los Concilios Ecuménicos y la formulación de credos en los primeros ocho siglos de la historia de la Iglesia. Estos pasos hacia la reforma los guiaron a la unidad entre varios grupos, pero también resultó en escisiones. Principalmente, en las ramificaciones orientales y occidentales de la Iglesia (los grupos Ortodoxo y Católico Romano, respectivamente) experimentaron un separación oficial en 1054 d.C.

En el Umbral de Lutero y Más Allá

En la época de Martín Lutero, el escenario había sido apartado especialmente para un renuevo estremecedor. Un siglo antes de Lutero, por ejemplo, un sacerdote y profesor checo llamado Jan Hus (1369-1415) había sido condenado a muerte por escritos y protestas acerca de las acciones de importantes líderes de la iglesia. De hecho, después de que Lutero publicara sus 95 tesis, muchos comenzaron a referirse a Lutero como un ”Hussita moderno.” Muchos factores rodearon la contribución de Lutero a la reforma en los inicios del siglo XVI; su educación, la invención de la imprenta de Gutenburg, y los influyentes amigos de Lutero, permitieron que su mensaje trascendiera los confines de su pueblo y de Alemania, y que se convirtiera en un catalizador clave de las reformas que ya estaban teniendo lugar alrededor del mundo. Desde ahí vinieron otros movimientos: calvinistas, arminianos, anabautistas, cuáqueros, puritanos y wesleyanos, solo por nombrar algunos.

Este artículo fue publicado originalmente en: Holiness Today

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Comunidad Misional – Parte 4 de 7

Por Ed Stetzer

La comunidad es el vehículo de la misión de Dios. 

En esta serie de artículos, estamos viendo el tema de efectividad misional. Una vez más, efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento, y marcas—y representada en la vida de la iglesia local.

Hasta ahora, he abordado el mensaje y movimiento de la misión de Dios. En los siguientes artículos, describiré las marcas de la efectividad misional. En esencia, estaré respondiendo la siguiente pregunta: ¿cómo se ve el mensaje y movimiento de la misión para ser representado en la vida de la iglesia local?

Viendo la gran narrativa de la Escritura, he llegado a creer que hay al menos tres marcas de representar la misión de Dios. Hoy, abordaré la marca de comunidad.

La Marca Misional de Comunidad Explicada

En Génesis 1, somos introducidos a Dios y su misión. Aprendemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen, colocándolos en el jardín, y les dijo “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Gn. 1:28).

Desde el principio, la Biblia comunica que Dios está en la misión de crear un pueblo para Sí mismo, que será el vehículo por el cual Él avance su reino por todo el orden creado, así teniendo su gloria —manifestado en las vidas de los portadores de su imagen—llenar el mundo entero.

Por lo tanto, una marca de la misión de Dios es la creación de un pueblo o de una comunidad, que sirve a Dios como el vehículo para avanzar su reino. Esta es la esencia de la marca misional de comunidad. Y esta marca está presente en ambos Pactos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, en lugares como Éxodo 19:4-6 y 1 Pedro 2:9-12. Estos pasajes apuntan a la realidad de Dios creando una comunidad para Sí mismo.

En el contexto de Éxodo 19, Dios estableció su pacto con Israel, el cual, de acuerdo con Christopher Wright, hizo a Israel una comunidad misional. En su epístola, Pedro tomó prestado el lenguaje de Éxodo 19. Ambos pasajes encuentran su origen en Génesis 1:26-28.

Aprendemos aquí que la comunidad misional es: (1) creada por Dios y para Dios, (2) diferente del mundo por su obediencia a la Palabra de Dios, y (3) usada por Dios como una comunidad atractiva para el mundo.

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#1: Creada Por Dios y Para Dios

En los pasajes citados anteriormente, Dios es Aquél que creó su pueblo. Él creó a Adán y Eva, Israel, y la Iglesia. El pueblo de Dios es su posesión, su pueblo especial. Una comunidad misional entiende que ha sido creada por Dios y para Dios.

Esta comprensión no solo dirige la comunidad a una correcta relación con Dios, sino también unos con otros. ¿Por qué? Porque ellos son una familia que ha sido traída por su Padre y Rey. Una iglesia que está en una correcta relación con Dios, estará en una correcta relación uno con el otro.

#2: Diferente del Mundo por su Obediencia a la Palabra de Dios

Habiendo sido colocados en el jardín, Dios no solo dio a Adán y Eva el mandato cultural (Gn. 1:28), sino que Él también dio a Adán instrucciones para guardar y mantener el jardín y así mismo disfrutar de libertad comiendo de todos los árboles, excepto de uno. Adán debía pasar estas instrucciones a Eva. La obediencia a la Palabra de Dios fue la diferencia entre vivir y ampliar el Edén, y ser echados fuera del Edén.

En el contexto del pacto de Dios con Israel (Ex. 19), Dios le dio a Israel Diez Mandamientos para gobernar sus vidas, así como más de 600 mandamientos para aplicar como pueblo. La obediencia a la Palabra y los mandamientos de Dios fue la diferencia entre disfrutar una larga vida en la Tierra Prometida, y ser llevados cautivos en Babilonia.

Con respecto a la Iglesia, Pedro les exhorta a ser santos (1 Pe. 1:15-16), a desear la leche espiritual pura de la Palabra de Dios (2:2), y acercarse a Jesús, la piedra viva (2:4). Si lo hicieran, Pedro explicó que ellos serían “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (2:5).

Parece que ese deseo por la Palabra y ese acercamiento a Jesús son prerrequisitos para que la comunidad de Dios sea santa y diferente. Por tanto, todo lo que se trate de la comunidad de Jesús debe girar en torno a Él y a su Palabra. Muchos describen esto como un enfoque centrado en el evangelio.

#3: Usado por Dios como una Comunidad Atractiva para el Mundo

Ambos, Moisés y Pedro, usaron lenguaje de sacerdocio para describir cómo la comunidad (o nación) está para relacionarse hacia aquellos de afuera. El término “sacerdocio”, aplicado para la comunidad en ambos pasajes escriturales, habla de vivir en la presencia de Dios y mediar entre Dios y aquellos fuera de la comunidad. Así como Israel debía ser un pueblo que permanecía en la presencia de Dios, reflejando su luz gloriosa y siendo un mediador para las naciones viviendo en oscuridad, así también la Iglesia.

Como las iglesias locales son creadas por Dios y para Dios, y obedecen la Palabra de Dios (en todas las áreas de la vida, individual y corporativamente), Dios las usa como un mecanismo ‘atractivo’ para acercar a otros a Él. Mientras las iglesias encarnan y representan la vida de Dios, ellos se vuelven una comunidad atractiva para un mundo vigilante. De hecho, Pedro comparte esto, que al observar nuestras buenas obras, aquellos que están lejos de Dios vendrán a glorificarlo (1 P. 2:12).

La Marca Misional de Comunidad Ejemplificada

four_ways_gospel_centered_theology_225.jpgLa Iglesia de Jerusalén en Hechos sirve como ejemplo de una iglesia que expuso la marca misional de comunidad. Cuando Lucas nos dio un vistazo de la iglesia primitiva en Jerusalén, él reveló que ellos estaban dedicados a Dios, sus líderes, su Palabra, y unos a otros (Hch. 2:42-47). Como resultado de la transformación del evangelio, ellos atrajeron muchos judíos a su familia de la fe. Se podría decir que la iglesia en Jerusalén tenía una sólida fuerza centrípeta en movimiento, usada para acercar a muchas personas de la comunidad.

La Iglesia de Jerusalén también tenía muchos líderes que procuraron proteger la integridad del ministerio y la misión (Hch. 4, 5, 6, 7, 15) así como añadir estructuras para mejorar el ministerio y la misión a la comunidad (Hch. 6:1-7). En pocas palabras, la Iglesia en Jerusalén se distinguió como una comunidad de fe en su contexto local.

Mientras que la iglesia de Jerusalén tenía una fuerte base comunal que evidenció un enfoque centrado en el evangelio, eventualmente ellos permitieron que su etnocentrismo, preferencias, tradiciones, rituales y prácticas menoscabaran su efectividad misional. Como resultado, ellos se convirtieron en una comunidad que existió para su propia gloria, descuidaron la obediencia a la Palabra en todas las áreas de la vida, y se volvieron una comunidad no atractiva debido a barreras innecesarias que ellos levantaron.

La marca de una comunidad habla de un pueblo misional. Para encarnar y representar la marca de ser un pueblo misional, las iglesias deben ser intencionales en enseñar que iglesia, o ‘venir a’ la iglesia, no se trata de creyentes consumiendo elementos de una máquina expendedora religiosa, sino se trata de ser parte del pueblo de Dios (una comunidad), que existe para su gloria, obedece su Palabra, y es usada por Él como una señal atractiva al mundo.

En el siguiente artículo, hablaré más acerca de la marca misional de envío.

Artículo publicado originalmente en:  http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-missional-community.html

Hacia la Efectividad Misional: El Mensaje de la Misión de Dios – Parte 2 de 7

Por Ed Stetzer

Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo. 

En el primer artículo expliqué que la efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei —incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Yo no sé ustedes, pero yo he tenido en muchas listas de quehaceres a lo largo de mi matrimonio. Esa lista es simplemente cuando su esposa los envía afuera (o ya están afuera) para conseguir cosas para ella. La misión es hacer algo por tu esposa, lo que es importante por derecho propio.

Sin embargo, la efectividad de la misión también dependerá del entendimiento de lo que ella quiere que ustedes consigan. En otras palabras, el mensaje es un componente vital para la efectividad misional. Si ustedes malinterpretan u olvidan qué es lo que les pidió su esposa que consigan, fallará la efectividad de la misión.

Con respecto a la missio Dei, el mensaje de misión es un componente vital para la efectividad misional. Si malinterpretamos el mensaje, o recibimos el mensaje incorrecto, la misión se apagará o será completamente errónea. Por tal motivo, es esencial que entendamos el mensaje de la misión de Dios.

Sencillamente, el mensaje de la missio Dei es que Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo por medio de avanzar su reino en la tierra a través de los medios de su pueblo, empoderados por su Espíritu, quienes comparten y muestran el evangelio del reino de Dios en Jesucristo.

Hay por lo menos cinco temas que sirven como elementos del mensaje de la misión de Dios.

Elemento 1: La Gloria de Dios

El mensaje de la misión de Dios es que ¡todo se trata de Él! Su gloria es el objetivo final y el punto de la misión. Fuimos creados a su imagen para reflejar su gloria en todas las áreas de nuestras vidas, pero nos rebelamos y distorsionamos la imagen de Dios. Por lo que, Dios está en la misión de redimir y restaurar nuestra imagen dañada para que podamos reflejar su gloria otra vez.

Elemento 2: El Reino de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye el establecimiento de su reino. Richard Bauckham expresa, “La Biblia es un tipo de proyecto orientado al reino de Dios, que es, hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios para el bien de toda la creación de Dios…” Porque el núcleo de su misión incluye ambos: su gloria y su reino, Dios siempre ha tenido un patrón de crear un lugar para su pueblo (nosotros) y nos llama a vivir bajo su gobierno y reino.

Desde el principio, Dios deseó que la humanidad extendiera su gobierno y reino a través de todo el orden creado. G.K. Beale argumenta que así como Adán y Eva fueron fieles a Dios en el jardín, viviendo sus mandamientos, disfrutando perfecta comunión con Él, ellos inevitablemente extenderían los límites geográficos del Edén (es decir, su reino) hasta que el Edén cubriera por completo la tierra. Como resultado de vivir bajo el gobierno y reino de Dios, experimentamos bendición.

Elemento 3: El Rey Jesús

El mensaje de la misión de Dios gira en torno a su rey, el Rey Jesús. El primer Adán falló en reflejar la imagen de Dios y gobernar efectivamente como vice-regente de Dios sobre el orden creado. Como resultado de la caída de la humanidad (Gn. 3), somos incapaces de glorificar a Dios. Además, no solo somos incapaces de glorificar a Dios, pero hemos sido aislados y separados de una relación y una conexión con él.

Sin embargo, por el gran amor de Dios por su gloria, reino y creación (y especialmente por los portadores de su imagen), Él envió un segundo y mejor Adán, el Rey Jesús, para redimir a los pecadores (sin mencionar al cosmos en su totalidad).

Por la vida obediente de Cristo, su muerte sacrificial, su sepultura temporal, resurrección victoriosa y ascensión gloriosa al trono, Dios ha exaltado a Cristo hasta lo sumo, otorgándole

…el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Flp. 2:9-11)

Jesús es el centro del reino de Dios (y su misión), porque es en Jesús que Dios está reconciliando al mundo consigo mismo (Col. 1:20).

Elemento 4: El Espíritu de Dios (Poder)

El mensaje de la misión de Dios involucra la morada permanente del Espíritu Santo para que resulte la misión efectiva. Mientras que el Espíritu está definitivamente presente en el Antiguo Testamento (bajo el Antiguo Pacto), el Espíritu bajo el Nuevo pacto habitará en todos los creyentes, empoderándolos para vivir en el reino y el avance de la misión. (Jr. 31:31–34; Ez. 36:22–32; Mt. 28:18–20; Jn. 20:21–22; Hch. 1:8).

Los dos papeles más grandes del Espíritu Santo son convencer al mundo de pecado (Jn. 16:8) y conformar el pueblo de Dios en una comunidad misional adoradora alrededor del mundo (Hch. 1:8) quienes son enviados en misión. Por lo tanto, antes de su ascensión, Jesús les dice a sus discípulos que esperen en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Alvin Reid afirma:

Cuando Jesús declaró que sus seguidores recibirían poder después de que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos y que serían testigos, Él se refería a que pudiéramos ser testigos efectivos—pero no en nuestra propia fuerza. La efectividad viene a través del poder del Espíritu Santo.

En resumen, el Espíritu de Dios es la fuente de poder para abrazar, encarnar y representar la misión de Dios.

Elemento 5: Pueblo de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye la participación de su pueblo. Esencialmente, la misión de Dios crea el instrumento de su misión, es decir su pueblo. Somos nosotros. Desde Adán a Israel, de Jesús a la Iglesia, el pueblo de Dios está llamado a participar en la misión de su reino. En Jesús, la Iglesia fue creada como los santos redimidos de Dios para ser sus agentes y testigos mundiales. Por lo tanto, como Emil Brunner una vez directamente señaló, “La iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por la llama.”

Para cumplir la misión de Dios, su pueblo (la Iglesia, nosotros) estamos para compartir verbalmente y demostrar las buenas noticias del reino en Jesús el Rey, a través del poder del Espíritu Santo. Haciendo esto, proclamamos la buena noticia de que Jesús está haciendo todas las cosas nuevas (Ap. 21:5), mientras demostramos esa realidad poniendo en práctica la ética del reino de Dios en todas las áreas de nuestra vida—personal, marital, familiar, social, relacional, cultural, vocacional, etc.

La próxima vez, hablaré de los movimientos de la misión de Dios.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-message-of-gods-mission-par.html

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