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Mirando la Verdad, sin Verla

Por Hiram Vega

Durante su ministerio en la tierra, Jesús impactó muchas vidas,  y aún al final de su carrera su vida seguía estremeciendo otras vidas.

Una de ellas fue la del hombre más poderoso del lugar. Poncio Pilato, representante del imperio romano y gobernador de esa region. Jesús fue llevado ante Pilato por las autoridades religiosas, para que fuera juzgado por él, aún cuando ellos ya habían determinado el resultado del juicio. Pilato era un gobernante endurecido, acostumbrado a aplastar rebeliones, para poder conservar su posición y para mantener el dominio romano.                    

¿Qué se podia esperar entonces de Pilato al ver a Jesús? Lo más probable es que considerara su tiempo demasiado valioso como para entrenenerse en un prisionero de poco valor político, y rapidamente lo mandara ejecutar. Sin embargo algo asombroso ocurrió:

Pilato llegó a estar tan convencido de la inocencia de Jesús, que lo declaró no culpable en tres ocasiones diferentes.

La primer ocasión Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: “ningún delito hallo en este hombre” (Lc. 23:4).

La segunda ocasión les dijo: “―Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte” (Lc. 23:14-15).

Y la tercera justo antes de que lo entregara para ser crucificado, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente. “―Soy inocente de la sangre de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes!”

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Tambien buscó no condenar a Jesús de diferentes maneras.

  • Primero lo envió a Herodes para que él lo interrogase (Lc. 23:5-12).
  • Después propuso azotarlo en lugar de crucificarlo (Lc. 23:16).
  • Y aún hizo un tercer intento de librar a Jesús dada la costumbre que se tenía durante la pascua de liberar un preso, pero la gente pidió a Barrabás (Lc. 23:17-25).

Queda claro que Pilato sabía que Jesús no era un preso normal, ni siquiera una persona común.  Las últimas palabras de Pilato hacia Jesús, vinieron en forma de una pregunta: ―¿Y qué es la verdad? —preguntó Pilato.Dicho esto, salió otra vez a ver a los judíos. ¡No esperó a escuchar la respuesta!

Parece increíble, estár frente a la Verdad y no verla, el hombre que tuvo la última oportunidad de tener un diálogo con la Verdad, no tomó el tiempo para oírla.

Hoy día pasa igual. Mucha gente espera la Semana Santa con ansias, pero no para escuchar el milagro que ocurrió en ella, sino para olvidar el trajín cotidiano.  Sin embargo, por cada Pilato que decide no escuchar, hay otro que dice que sí. Esa es la Victoria de la cruz. Conscientes de esto, no permitamos que la incredulidad de unos pocos, nos desvíe de la misión de llevar el mensaje de la verdad a muchos otros, que sí la escucharán.

 

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Hiram Vega es miembro del Equipo de Predicación y Enseñanza de Chase Oaks Church en Español, Plano, TX.

Barrabás, el Hijo del Padre

Por Hiram Vega

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas el nombre de Barrabás? Muy probablemente recuerdas a un asesino que fue liberado de ser crucificado, y Jesús murió en su lugar. Y es muy cierto.

Después de ser arrestado, Jesús enfrentó varios juicios: uno de ellos ante el rey Herodes, otro ante las autoridades religiosas, y otro ante la autoridad romana.

Es precisamente en el juicio ante el gobernador romano, Pilato, que aparece el nombre de Barrabás. Su nombre se menciona en los evangelios Mateo 27:15-26; Marcos 15:6-15; Lucas 23:18-24; y Juan 18:40. Y es interesante descubrir cómo la vida de este personaje oscuro se cruza con la de Jesús.

Jesús estaba de pie ante Poncio Pilato, quién ya lo había declarado inocente de cualquier cosa digna de muerte (Lucas 23:15). Pilato sabía que Jesús estaba siendo acusado por los líderes religiosos para conservar su poder y privilegios, ya que sentían que el pueblo se iba tras el nuevo profeta. Pilato, de manera extraña, buscó la forma de liberar a Jesús y al mismo tiempo mantener la paz, por lo que ofreció a la multitud una elección: la liberación de Jesús o la liberación de Barrabás, un malhechor bien conocido que había sido encarcelado por insurrección en la ciudad y por homicidio (Lucas 23:19).

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La liberación de un prisionero judío era costumbre antes de la fiesta de la Pascua (Marcos 15:6). El gobernador romano concedió el perdón a un criminal como un acto de buena voluntad hacia los judíos a quienes él gobernaba. La elección de Pilato ante ellos no podría haber sido más clara: un asesino de alto perfil e incitador de la violencia que era incuestionablemente culpable, o un maestro y un hacedor de milagros que era claramente inocente. La multitud presente eligió Barrabás para ser liberado, azuzados por los líderes religiosos.

Pilato no esperaba esta respuesta. Él en realidad buscaba liberar al inocente. Inclusive la esposa de Pilato, entrometiéndose de manera sorprendente en un área que no le correspondía, le envió un mensaje: No tengas nada que ver con este inocente (Mateo 27:19). Sin embargo, ellos no sabían que la muerte de Jesús en la cruz ya estaba profetizada. 

El hecho de que apareciera Barrabás, que en arameo significa el hijo del Padre, fue para recordarle a la humanidad, que Jesús, el Hijo de Dios (el otro hijo del Padre), había venido a buscar y a salvar lo que se había perdido, en este caso tú y yo, y venía a morir en una cruz para pagar el precio por nuestra salvación y reconciliarnos con el Padre. ¡Qué estupenda noticia! Sin embargo, hoy día siguen habiendo millones de Barrabases que no han oído del Hijo del Padre que vino a morir en su lugar. Hoy es el día para compartir este mensaje a los que están alejados de la casa del Padre viviendo perdidamente, para informarles que el precio ya fue pagado y que es tiempo de volver a casa.

¿Irás a ellos? ¿Les dirás?

 

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Hiram Vega es miembro del Equipo de Predicación y Enseñanza de Chase Oaks Church en Español, Plano, TX.

Ajustar las Velas

Por Raphael Rosado

Recuerdo una ocasión en que veníamos de regreso de un retiro de jóvenes en el área montañosa de mi país.  Al entrar a uno de los pueblos que están en el trayecto nos percatamos que el tráfico estaba totalmente congestionado y no se movía. De todos los días en que podíamos pasar por ese pequeño lugar, se nos había antojado hacerlo el día en que se corría el maratón del pueblo.  La carretera que habíamos seleccionado estaría cerrada por varias horas.

Nos empezamos a asustar cuando vimos que las personas se estaban bajando de los vehículos y sacando comida y sillas (cómo terminamos saliendo de allí es una aventura que contaré otro día). Cuatro personas íbamos en ese viaje. El primero se quejó: “Qué suerte la nuestra.” El segundo más optimista dijo: “Quizás abran pronto.” Sólo al tercero se le ocurrió decir: “Tal vez haya otra ruta.”  La pregunta que debes estar haciéndote es: ¿Qué rayos hacía yo? Pues yo me reía recordando una cita famosa que ilustraba muy bien nuestra situación, va algo así: “Los pesimistas se quejan del viento, los optimistas esperan que cambie, los realistas ajustan las velas.”

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Ante una situación difícil, ni quejarse, ni sentarse a esperar, ni mis disquisiciones filosóficas sobre nuestra situación fueron algo útiles. Sólo el que intentó adaptarse a la situación y buscar una ruta alterna nos ayudó a llegar a nuestros hogares.

Dios es especialista en ajustar las velas, sobre todo cuando se trata del ser humano. Cuando el hombre pecó en el Edén, el plan de Dios fue trastocado, pero Dios no se quejó. Tampoco se sentó a esperar. Dios encontró una ruta alterna hacia nuestro corazón. Dios nos habló a través de los patriarcas, la ley, los profetas y, finalmente, cuando la humanidad se negó a escuchar, Dios nos habló a través de su propio Hijo, Jesús.

Todo ajuste es pequeño para Dios cuando se trata de su amor por ti. No hay nada que él no haría para llegar a tu corazón.

Recuerda durante Semana Santa que no existe un ajuste de velas más grande que el que ocurrió en el Calvario. Si Dios mismo estuvo dispuesto a ajustar las velas porque te amó, ¡cuánto más nosotros debemos esforzarnos por ajustar nuestros planes para acomodar a los demás! Amar al prójimo significa dejar de quejarnos por las cosas que la gente hace mal.  También significa dejar de esperar que ellos cambien para acomodarnos.  Tal vez, amar al prójimo significa que soy yo quien tengo que ajustar las velas para llegar a su corazón y alcanzarlos con el amor de Dios.

Después de todo, eso precisamente fue lo que Jesús hizo por mí en el Calvario.

Regresa a la Historia del Calvario

Por Raphael Rosado

¡Cuánto admiro a las personas que tienen verdadera vocación por lo que hacen! Como dice el refrán: “Haz aquello que te apasiona y no trabajarás un día en tu vida.” Sin embargo, es importante entender que la pasión no es un accidente, tampoco es algo con lo que se nace y mucho menos es el resultado del éxito.

Por ejemplo, Picasso no nació siendo Picasso. Por el contrario, su genialidad fue el producto de muchos factores: su ambiente, su época y, sobre todo, su voluntad. Las obras maestras son mucho más que el producto del talento del autor. Saca a Picasso de su época y “Guernica” nunca es pintada. Más aun, Picasso sólo pudo pintar “Guernica” una vez y, no importa cuánto lo intentó, nunca pudo pintar una igual. La pasión que requirió pintar esa obra maestra del arte moderno es hija de un momento y de una historia. Difícilmente se entiende la pasión con la que se pintó el cuadro si no se entiende el significado histórico que tiene.

Dele a una persona con el mismo talento que Picasso los mismos instrumentos y difícilmente podrá pintar el cuadro. No importa cuanto lo intente una persona que carece de la pasión que emana de una conexión personal con la situación que representa, nunca podrá producir el mismo resultado que él.

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Lo mismo ocurre en nuestra vida cristiana.  Dios nos ha dado unas herramientas para pintar el cuadro de nuestra relación con él: la oración, la Biblia, el ayuno y las demás disciplinas espirituales. Sin embargo, la utilización mecánica de esas herramientas no puede producir una obra maestra.

Para que nuestra práctica de las disciplinas espirituales pueda producir un cuadro digno de museo, es necesario que entendamos que nuestra relación con Dios es el producto de la historia del sacrificio de Jesús en la cruz. Solamente cuando nuestros actos provienen de nuestra identificación personal con la historia del Calvario puede nacer en nuestro corazón la pasión necesaria para poder pintar con lo mejor de nuestra vida.  Ese es el único cuadro que Dios acepta y el único que nos hace sentir realizados.           

Me entristece el corazón ver a los hijos de Dios luchando todos los días tratando de “cumplir con su deber” de orar, de leer la Biblia o de congregarse, un “deber” que los desgasta, cansa y entristece. Qué diferente sería mi relación con Dios si en vez de nacer de un sentido del deber, naciera de mi pasión por él.  Te invito a que en esta Semana Santa regreses al Calvario y permitas que la historia de la cruz te llene de la pasión necesaria para pintar la obra maestra que Dios espera de ti.

 

Una Mirada a Cuaresma

Recientemente, concluimos nuestros 40 días de oración enfocados en las ciudades de la Región Mesoamérica. Cada enero, iniciamos el año calendario pidiendo al Señor que empiece un génesis en nosotros y en las poblaciones urbanas alrededor del mundo. ¡Sigamos intercediendo por estas ciudades, demos y sirvamos sacrificialmente para ser testigos de su transformación!

En 2018, esos 40 días terminaron justo algunos días antes de que comience otra experiencia de 40 días. En el calendario cristiano, este próximo miércoles marca el inicio de Cuaresma. Esta es una época significativa donde como seguidores de Cristo hacemos justamente eso: seguimos a Cristo, y lo seguimos específicamente a la cruz.

Nuestros amigos de “A Plain Account” han compartido una definición de Cuaresma (abajo) que espero sea de ayuda para ti y tu congregación durante este tiempo.

Cuaresma es un periodo de ayuno y dolor por nuestro pecado en preparación para la celebración de la Pascua. Los tonos morados que decoran muchos santuarios en esta época representan dolor, lamento, y sufrimiento. Sin embargo, el color morado también es un color de la realeza, que nos recuerda el sacrificio de nuestro Rey, Jesús.

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Cuaresma es una costumbre sumamente antigua. Hay una tradición que sugiere que los Apóstoles originalmente instituyeron esta práctica.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, Cuaresma dura 40 días, sin contar domingos. La ceniza representa nuestro arrepentimiento, el dolor por nuestros pecados, y nuestra mortalidad. El periodo de 40 es común en la Biblia, está asociado con Moisés, Elías, Noé, Jonás, Jesús y otros. La ceniza representa la muerte y destrucción producto del pecado. Recibir una unción de ceniza es un signo de arrepentimiento.

Durante este tiempo, las personas comúnmente ayunan algo como el chocolate, la televisión, o el comer carne. El propósito del ayuno es aumentar nuestra conciencia de la presencia de Dios. También puedes considerar añadir algo a tu vida durante Cuaresma, como una disciplina espiritual o el ser más generoso. Puede ser una buena forma de empezar un nuevo hábito.

Cuaresma concluye con la Semana Santa, iniciando con el Domingo de Ramos (la Entrada Triunfal) e incluye el Jueves Santo (cuando Jesús lava los pies de sus discípulos), Viernes Santo y Sábado Santo (un día de profunda tristeza por la muerte de Cristo).

Durante Cuaresma reconocemos nuestra necesidad y nos arrepentimos de nuestro pecado. La esencia del pecado es una relación rota. Es cuando le decimos “no” al llamado de Dios a amar en cada momento. Incluso en este momento lúgubre del año, la Resurrección está en el ambiente. Hay esperanza. Hay perdón. La Pascua viene.

José de Arimatea

Por Scott Armstrong

Dentro de cualquier institución, siempre hay personas que escogen diferentes caminos cuando ésta se ha vuelto inefectiva y anticuada. Trabajan dentro de los parámetros y respetan todos los niveles jerárquicos y de protocolos. Sin embargo, chocan continuamente con el gran monolito con el fin de impulsar un nuevo movimiento. Con frecuencia son criticados por sus posturas.

Y así encontramos a José de Arimatea, un miembro respetable del Sanhedrín, ofreciendo enterrar a Jesucristo, una seria amenaza para el gobierno Judío.

En una ocasión, este Jesús se había levantado en la sinagoga y leído del profeta: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año agradable del Señor”. Muchas cabezas asintieron ese día, hasta que el Proclamador emitió una proclamación audaz: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Los contemporáneos de José se volvieron en su contra, y él mismo se sintió ofendido. Pero había una esperanza casi olvidada en José que lo sobresaltó y lo dejó sin aliento a la vez.

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Había algo acerca de cómo Jesús dignificaba a las mujeres que habían sido olvidadas, mirándolas amorosamente, sin pretensión. Había algo sobre la manera en que se reía con los niños y que llevaba a José a pensar: “¿Qué tal si Yahvéh es diferente de lo que siempre me han enseñado?”

Aun cuando Jesús criticaba severamente al Consejo de liderazgo de José, había algo en sus palabras que le sonaba cierto. ¿Podría ser él el Mesías?

Como consecuencia, en medio del caos en el que se encontraban todos en Jerusalén, este mismo José obedeció la agitación en su corazón después de la crucifixión de Jesús y fue audazmente hacia Pilato para pedir el cuerpo. Requería coraje ir a hacer una petición ante un gobernante corrupto como Pilato, pero especialmente para pedir el cuerpo del hombre que había causado que toda la ciudad se amotinara. Y aun así, la audacia de José fue más grande debido a la avalancha de odio que recibiría de su propio Consejo religioso. Su reputación por los suelos, su influencia puesta en duda, la tradición nos dice que por sus acciones fue puesto luego en prisión y azotado.

Aun mientras tal vez previó el sacrificio que su propia decisión implicaría, el sacrificio del hombre que bajaba del madero comenzó a pesar sobre él.

Los pies y las manos sangrantes de Jesús manchaban la cómoda ropa de José. Con lágrimas, limpió las heridas y honró al difunto envolviéndolo cuidadosamente con un paño nuevo de lino. Aunque se esforzó, la tela se pegaba a las heridas y las manchas carmesí empapaban el lino puro.

Las emociones del momento abrumaban a José.

Había querido honrar a Jesús; sin embargo, por primera vez en su ilustre vida, él fue el que se sintió verdaderamente honrado.

Había venido a ayudar y había terminado siendo ayudado.

Había anhelado en su dolor conocer a Cristo, pero también terminó siendo conocido por el hombre de dolores.

Y cuando lloroso se apresuró a preparar el cuerpo para el entierro antes del Sábado, José de Arimatea se encontró con Jesús de Nazaret por primera vez.

Ya no había necesidad de esconderse. El que había removido a Jesús de la cruz, decidió tomar la suya.

 

El ídolo de la seguridad – Parte 3 de 3

Escrito por: Jon Huckins

Esta entrada es la última parte del artículo anterior.

People-surround-JesusDe manera interesante, me encuentro con estas cosas durante la Semana Santa. Esta es la semana en la que Jesús muestra al mundo cómo se debería vivir la vida. Es una vida marcada no por aislamiento o derrocamiento triunfante, pero por sufrimiento, sacrificio y amor desinteresado para la prosperidad de otros. Es una vida que cruza fronteras y límites para devolver la humanidad, la dignidad y la imagen de Dios en todas las personas “equivocadas” a quienes Él debía temer y de quienes debía alejarse. Una vida que termina con el pronunciamiento de esta oración por sus enemigos, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Estas son las historias que contamos en la Escuela Dominical y decimos, “Vaya, Jesús no tenía miedo de nada y yo haría cualquier cosa para vivir y amar así.” 

¿Imagínate si Él hubiera preferido adorar al ídolo de la seguridad y nunca dejar la seguridad de su pequeña sinagoga galilea para poder leer la Torá y permanecer aislado de la violencia del mundo? Esa historia no reflejaría el corazón de un Dios que literalmente se movió en nuestro vecindario humano para recordarnos cómo es el amor.

Así que, pon atención al miedo comprensible, la parálisis y la tentación para adorar al ídolo de la seguridad. Si soy completamente honesto, todavía esto es difícil para mí. No es cosa fácil y no estoy contento teniendo que hacer estas decisiones intencionales para mantener la perspectiva en un mundo que se siente tan inestable. Pero amigos, esto es la belleza, el desafío y el misterio de seguir a un Dios que ama a sus enemigos, quien nos invita a amar hasta el punto de la muerte, mientras somos avivados por la esperanza y la realidad de la Resurrección.

Que así sea.

Publicado originalmente en: http://jonhuckins.net/missionalivingandadvocacy/the-idol-of-safety/

Adviento con Tim Spivey – Parte 2

Escrito por: Tim Spivey / Trad. por: Erika Chaves

3. La Nochebuena es, sin duda, la mejor oportunidad de alcance al año. adviento1

El consultor de iglesias, Bill Easum, siempre perspicaz, escribe esto:

Uno de los grandes pecados de la iglesia moderna se está convirtiendo en una celebración de la Navidad en la casa cuando es una de las mejores noches de evangelización del año. Sólo el 16% de la población de Estados Unidos está en un culto los domingos en promedio, mientras que el 47% de la población de Estados Unidos va al culto en la víspera de Navidad.

Y si eso no es suficiente para convencerte, más personas de las que asisten al culto en la víspera de Navidad volverán en el futuro que los que asisten a los servicios de Semana Santa. Así, es posible decir, desde un punto de vista evangelístico que Nochebuena es más importante para el crecimiento de su iglesia que la Pascua o Resurección. Es difícil de creer que algunas iglesias no ofrecen nada en la víspera de Navidad.

Parte de la razón por la que una gran cantidad de iglesias no lo hacen, es por algunos funcionarios/líderes no quieren tener que servir en la víspera de Navidad. Yo veo esto … un poco. Uno de cumpleaños de mis hijas es el día de Nochebuena. Sin embargo, esa no es una razón suficiente para perder una oportunidad tan exquisita. Rote varios miembros del personal en un año, haga un año de descanso, si es necesario. Pero, como señala Easum la tasa de retención en la víspera de Navidad está por encima de la de Semana Santa. ¿Podríamos seriamente pensar en no celebrar la Pascua porque nuestros hijos están en sus vacaciones de primavera?

4. Su gente quiere. ¿Hay algo en nuestra sociedad que se compara con la temporada de Navidad? Nop. Cambiamos nuestra música, los colores que usamos y gastamos el dinero de otra manera. Pasamos horas decorando nuestra casa durante un mes del año. Sin embargo, algunos líderes de la iglesia siguen creyendo el mito de que la gente no quiere una dimensión espiritual en esta época del año.

Una vez más digo … error.

A veces no estoy seguro de que consideramos cuidadosamente la perspectiva del mundo, pues a la vez la cultivamos en nuestra gente cuando se escuchan cosas tontas como: “Sabemos que mucha gente va a estar fuera de la ciudad y muchos de nosotros quieren estar con nuestras familias … así que no vamos a cumplir el _________”. No es sólo que esto está fuera del enfoque teológico. Está fuera de lugar también. Tal punto de vista traiciona una suposición de que todo el mundo tiene una perfecta, armoniosa y unida familia junto a la que quieren estar. Este no es el caso. Algunas personas necesitan la fuerza espiritual que Adviento / Navidad ofrece para sobrevivir a los días de fiesta con o sin sus familias.

Más importante aún, la gente está pensando espiritualmente durante el tiempo de Adviento / Navidad de todos modos. Me di cuenta de esto un año cuando yo estaba predicando en una iglesia que tenía alrededor de 900 asistentes regulares y lanzamos juntos un servicio de última hora en la víspera de Navidad en un martes por la noche esperando a unos 100 … y visualicé 1100. Al final resultó que, casi todo el mundo quería celebrar a Cristo el día de Nochebuena. No sólo vinieron, sino que trajeron sus amigos y familiares con ellos. Fue absolutamente hermoso.

Hay más razones para celebrar el Adviento / Navidad que sólo estas cuatro. Pero, consigue una más. Puedes hacer la celebración de Adviento y lanzar la casa por la ventana (velas, guirnaldas, etc.), o puedes hacerla mínima (un servicio de víspera de Navidad y una serie especial de mensajes). A este punto, tal vez el servicio de Nochebuena es todo lo que puedes lograr.

La decisión es suya. Sin embargo, yo te animo para que no dejes pasar esta oportunidad año tras año. Si usted lo hace, usted estará perdiendo una oportunidad de oro para moldear personas, alcanzarlas y levantar el nombre de Cristo de una manera especial.

¿Algún pensamiento? ¿Celebra su iglesia Adviento o Navidad? ¿Qué diferencia hace?

Tomado de: http://www.patheos.com/blogs/jesuscreed/2014/12/03/advent-with-tim-spivey/

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