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Una Mirada a Cuaresma

Recientemente, concluimos nuestros 40 días de oración enfocados en las ciudades de la Región Mesoamérica. Cada enero, iniciamos el año calendario pidiendo al Señor que empiece un génesis en nosotros y en las poblaciones urbanas alrededor del mundo. ¡Sigamos intercediendo por estas ciudades, demos y sirvamos sacrificialmente para ser testigos de su transformación!

En 2018, esos 40 días terminaron justo algunos días antes de que comience otra experiencia de 40 días. En el calendario cristiano, este próximo miércoles marca el inicio de Cuaresma. Esta es una época significativa donde como seguidores de Cristo hacemos justamente eso: seguimos a Cristo, y lo seguimos específicamente a la cruz.

Nuestros amigos de “A Plain Account” han compartido una definición de Cuaresma (abajo) que espero sea de ayuda para ti y tu congregación durante este tiempo.

Cuaresma es un periodo de ayuno y dolor por nuestro pecado en preparación para la celebración de la Pascua. Los tonos morados que decoran muchos santuarios en esta época representan dolor, lamento, y sufrimiento. Sin embargo, el color morado también es un color de la realeza, que nos recuerda el sacrificio de nuestro Rey, Jesús.

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Cuaresma es una costumbre sumamente antigua. Hay una tradición que sugiere que los Apóstoles originalmente instituyeron esta práctica.

Comenzando con el Miércoles de Ceniza, Cuaresma dura 40 días, sin contar domingos. La ceniza representa nuestro arrepentimiento, el dolor por nuestros pecados, y nuestra mortalidad. El periodo de 40 es común en la Biblia, está asociado con Moisés, Elías, Noé, Jonás, Jesús y otros. La ceniza representa la muerte y destrucción producto del pecado. Recibir una unción de ceniza es un signo de arrepentimiento.

Durante este tiempo, las personas comúnmente ayunan algo como el chocolate, la televisión, o el comer carne. El propósito del ayuno es aumentar nuestra conciencia de la presencia de Dios. También puedes considerar añadir algo a tu vida durante Cuaresma, como una disciplina espiritual o el ser más generoso. Puede ser una buena forma de empezar un nuevo hábito.

Cuaresma concluye con la Semana Santa, iniciando con el Domingo de Ramos (la Entrada Triunfal) e incluye el Jueves Santo (cuando Jesús lava los pies de sus discípulos), Viernes Santo y Sábado Santo (un día de profunda tristeza por la muerte de Cristo).

Durante Cuaresma reconocemos nuestra necesidad y nos arrepentimos de nuestro pecado. La esencia del pecado es una relación rota. Es cuando le decimos “no” al llamado de Dios a amar en cada momento. Incluso en este momento lúgubre del año, la Resurrección está en el ambiente. Hay esperanza. Hay perdón. La Pascua viene.

José de Arimatea

Por Scott Armstrong

Dentro de cualquier institución, siempre hay personas que escogen diferentes caminos cuando ésta se ha vuelto inefectiva y anticuada. Trabajan dentro de los parámetros y respetan todos los niveles jerárquicos y de protocolos. Sin embargo, chocan continuamente con el gran monolito con el fin de impulsar un nuevo movimiento. Con frecuencia son criticados por sus posturas.

Y así encontramos a José de Arimatea, un miembro respetable del Sanhedrín, ofreciendo enterrar a Jesucristo, una seria amenaza para el gobierno Judío.

En una ocasión, este Jesús se había levantado en la sinagoga y leído del profeta: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año agradable del Señor”. Muchas cabezas asintieron ese día, hasta que el Proclamador emitió una proclamación audaz: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Los contemporáneos de José se volvieron en su contra, y él mismo se sintió ofendido. Pero había una esperanza casi olvidada en José que lo sobresaltó y lo dejó sin aliento a la vez.

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Había algo acerca de cómo Jesús dignificaba a las mujeres que habían sido olvidadas, mirándolas amorosamente, sin pretensión. Había algo sobre la manera en que se reía con los niños y que llevaba a José a pensar: “¿Qué tal si Yahvéh es diferente de lo que siempre me han enseñado?”

Aun cuando Jesús criticaba severamente al Consejo de liderazgo de José, había algo en sus palabras que le sonaba cierto. ¿Podría ser él el Mesías?

Como consecuencia, en medio del caos en el que se encontraban todos en Jerusalén, este mismo José obedeció la agitación en su corazón después de la crucifixión de Jesús y fue audazmente hacia Pilato para pedir el cuerpo. Requería coraje ir a hacer una petición ante un gobernante corrupto como Pilato, pero especialmente para pedir el cuerpo del hombre que había causado que toda la ciudad se amotinara. Y aun así, la audacia de José fue más grande debido a la avalancha de odio que recibiría de su propio Consejo religioso. Su reputación por los suelos, su influencia puesta en duda, la tradición nos dice que por sus acciones fue puesto luego en prisión y azotado.

Aun mientras tal vez previó el sacrificio que su propia decisión implicaría, el sacrificio del hombre que bajaba del madero comenzó a pesar sobre él.

Los pies y las manos sangrantes de Jesús manchaban la cómoda ropa de José. Con lágrimas, limpió las heridas y honró al difunto envolviéndolo cuidadosamente con un paño nuevo de lino. Aunque se esforzó, la tela se pegaba a las heridas y las manchas carmesí empapaban el lino puro.

Las emociones del momento abrumaban a José.

Había querido honrar a Jesús; sin embargo, por primera vez en su ilustre vida, él fue el que se sintió verdaderamente honrado.

Había venido a ayudar y había terminado siendo ayudado.

Había anhelado en su dolor conocer a Cristo, pero también terminó siendo conocido por el hombre de dolores.

Y cuando lloroso se apresuró a preparar el cuerpo para el entierro antes del Sábado, José de Arimatea se encontró con Jesús de Nazaret por primera vez.

Ya no había necesidad de esconderse. El que había removido a Jesús de la cruz, decidió tomar la suya.

 

El ídolo de la seguridad – Parte 3 de 3

Escrito por: Jon Huckins

Esta entrada es la última parte del artículo anterior.

People-surround-JesusDe manera interesante, me encuentro con estas cosas durante la Semana Santa. Esta es la semana en la que Jesús muestra al mundo cómo se debería vivir la vida. Es una vida marcada no por aislamiento o derrocamiento triunfante, pero por sufrimiento, sacrificio y amor desinteresado para la prosperidad de otros. Es una vida que cruza fronteras y límites para devolver la humanidad, la dignidad y la imagen de Dios en todas las personas “equivocadas” a quienes Él debía temer y de quienes debía alejarse. Una vida que termina con el pronunciamiento de esta oración por sus enemigos, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Estas son las historias que contamos en la Escuela Dominical y decimos, “Vaya, Jesús no tenía miedo de nada y yo haría cualquier cosa para vivir y amar así.” 

¿Imagínate si Él hubiera preferido adorar al ídolo de la seguridad y nunca dejar la seguridad de su pequeña sinagoga galilea para poder leer la Torá y permanecer aislado de la violencia del mundo? Esa historia no reflejaría el corazón de un Dios que literalmente se movió en nuestro vecindario humano para recordarnos cómo es el amor.

Así que, pon atención al miedo comprensible, la parálisis y la tentación para adorar al ídolo de la seguridad. Si soy completamente honesto, todavía esto es difícil para mí. No es cosa fácil y no estoy contento teniendo que hacer estas decisiones intencionales para mantener la perspectiva en un mundo que se siente tan inestable. Pero amigos, esto es la belleza, el desafío y el misterio de seguir a un Dios que ama a sus enemigos, quien nos invita a amar hasta el punto de la muerte, mientras somos avivados por la esperanza y la realidad de la Resurrección.

Que así sea.

Publicado originalmente en: http://jonhuckins.net/missionalivingandadvocacy/the-idol-of-safety/

Adviento con Tim Spivey – Parte 2

Escrito por: Tim Spivey / Trad. por: Erika Chaves

3. La Nochebuena es, sin duda, la mejor oportunidad de alcance al año. adviento1

El consultor de iglesias, Bill Easum, siempre perspicaz, escribe esto:

Uno de los grandes pecados de la iglesia moderna se está convirtiendo en una celebración de la Navidad en la casa cuando es una de las mejores noches de evangelización del año. Sólo el 16% de la población de Estados Unidos está en un culto los domingos en promedio, mientras que el 47% de la población de Estados Unidos va al culto en la víspera de Navidad.

Y si eso no es suficiente para convencerte, más personas de las que asisten al culto en la víspera de Navidad volverán en el futuro que los que asisten a los servicios de Semana Santa. Así, es posible decir, desde un punto de vista evangelístico que Nochebuena es más importante para el crecimiento de su iglesia que la Pascua o Resurección. Es difícil de creer que algunas iglesias no ofrecen nada en la víspera de Navidad.

Parte de la razón por la que una gran cantidad de iglesias no lo hacen, es por algunos funcionarios/líderes no quieren tener que servir en la víspera de Navidad. Yo veo esto … un poco. Uno de cumpleaños de mis hijas es el día de Nochebuena. Sin embargo, esa no es una razón suficiente para perder una oportunidad tan exquisita. Rote varios miembros del personal en un año, haga un año de descanso, si es necesario. Pero, como señala Easum la tasa de retención en la víspera de Navidad está por encima de la de Semana Santa. ¿Podríamos seriamente pensar en no celebrar la Pascua porque nuestros hijos están en sus vacaciones de primavera?

4. Su gente quiere. ¿Hay algo en nuestra sociedad que se compara con la temporada de Navidad? Nop. Cambiamos nuestra música, los colores que usamos y gastamos el dinero de otra manera. Pasamos horas decorando nuestra casa durante un mes del año. Sin embargo, algunos líderes de la iglesia siguen creyendo el mito de que la gente no quiere una dimensión espiritual en esta época del año.

Una vez más digo … error.

A veces no estoy seguro de que consideramos cuidadosamente la perspectiva del mundo, pues a la vez la cultivamos en nuestra gente cuando se escuchan cosas tontas como: “Sabemos que mucha gente va a estar fuera de la ciudad y muchos de nosotros quieren estar con nuestras familias … así que no vamos a cumplir el _________”. No es sólo que esto está fuera del enfoque teológico. Está fuera de lugar también. Tal punto de vista traiciona una suposición de que todo el mundo tiene una perfecta, armoniosa y unida familia junto a la que quieren estar. Este no es el caso. Algunas personas necesitan la fuerza espiritual que Adviento / Navidad ofrece para sobrevivir a los días de fiesta con o sin sus familias.

Más importante aún, la gente está pensando espiritualmente durante el tiempo de Adviento / Navidad de todos modos. Me di cuenta de esto un año cuando yo estaba predicando en una iglesia que tenía alrededor de 900 asistentes regulares y lanzamos juntos un servicio de última hora en la víspera de Navidad en un martes por la noche esperando a unos 100 … y visualicé 1100. Al final resultó que, casi todo el mundo quería celebrar a Cristo el día de Nochebuena. No sólo vinieron, sino que trajeron sus amigos y familiares con ellos. Fue absolutamente hermoso.

Hay más razones para celebrar el Adviento / Navidad que sólo estas cuatro. Pero, consigue una más. Puedes hacer la celebración de Adviento y lanzar la casa por la ventana (velas, guirnaldas, etc.), o puedes hacerla mínima (un servicio de víspera de Navidad y una serie especial de mensajes). A este punto, tal vez el servicio de Nochebuena es todo lo que puedes lograr.

La decisión es suya. Sin embargo, yo te animo para que no dejes pasar esta oportunidad año tras año. Si usted lo hace, usted estará perdiendo una oportunidad de oro para moldear personas, alcanzarlas y levantar el nombre de Cristo de una manera especial.

¿Algún pensamiento? ¿Celebra su iglesia Adviento o Navidad? ¿Qué diferencia hace?

Tomado de: http://www.patheos.com/blogs/jesuscreed/2014/12/03/advent-with-tim-spivey/

Reflexión sobre el Domingo de Ramos: Sentir o no Sentir

Entrada TriunfalUna historia bíblica que siempre me llamó la atención es la que conocemos como la entrada triunfal.  Juan nos relata que seis días antes de la pascua Jesús fue recibido y aclamado en Jerusalén como rey (Juan 12:12-13).  Seis días después ese mismo pueblo le pidió a Pilato que crucificara a Jesús (Juan 19).   Se me hizo muy difícil entender cómo era posible que un pueblo reconociera a Jesús como su rey y seis días después pidiera su muerte.

Entonces comencé a mirar mi propia vida espiritual. Cuantas veces había soñado con proyectos por realizar en el ministerio que despertaban en mí el sentir de trabajar fuerte para luego abandonarlos en el tintero.  Cuantas veces luego de un culto maravilloso había sentido nuevas fuerzas para el ministerio para luego regresar a mis viejas estrategias.  Cuantas veces luego de un campamento o un retiro había salido sintiéndome lleno del Espíritu Santo y listo para compartirlo con otros, solo para ver la aguja descender a la “E” en tan solo unos pocos días. Cuando me sentía bien gritaba: “Hosana”; cuando me sentía mal gritaba: “Crucifícale.”

Espero que hayas podido identificar la palabra clave en el párrafo anterior.  ¡Sentir! Qué mucho nos gusta sentir.  Qué fácil creemos que es la vida cuando somos estimulados por nuestras emociones.  Lamentablemente, si nuestra vida depende de las emociones, nunca lograremos nada porque ninguna emoción es permanente.  Hace falta algo más. Hace falta un verdadero compromiso. La verdadera relación con Jesús no es una emoción, es una decisión.

Déjame darte un ejemplo: Una de las decisiones más convincentes que tomé en mi vida fue respecto a mi carrera de abogado. Aquella requería una gran inversión de tiempo, dinero y esfuerzo.  Luego de mucho análisis, acepté el reto.  Recuerdo las veces que mi reloj despertador sonaba a las cuatro de la mañana para levantarme a estudiar.  Honestamente me daban ganas de tirarlo contra la pared.  Pero no lo hice. (¡Puro milagro!) Día tras día, a pesar de no querer, a pesar de no sentir, a pesar de no ver la luz al final del túnel, hice mi trabajo. Fui fiel a mi decisión y obtuve mi diploma. (¡Otro milagro!)  Que tu sí sea sí, que tu no sea no, (Mateo 5:37) no podemos depender de nuestro estado anímico.

En nuestra vida cristiana, en especial como líderes, habrá muchos momentos en que no sentiremos nada, en que vamos a pensar que la tarea no vale la pena.  Es en esos momentos que debemos recordar que tenemos un compromiso con Jesús y él siempre merece lo mejor de nosotros. Jesús es nuestro rey y no importa lo que pase, ninguna mala emoción nos hará tirar la toalla. De hecho, en lugar de gritar: “Crucifícale,” decideremos día tras día llevar su cruz en sacrificio como él nos ha enseñado.

*Gracias a Raphael Rosado por haber escrito esta reflexión significativa.

Celebrando la Pascua

Celebrando la Pascua

Por Rev. Fernando Almeida

El calendario litúrgico Cristiano nos informa que una vez más nos acercamos a la Pascua. ¿Pero qué significa este evento para los Cristianos de todo el mundo? ¿Cómo lo podemos vivir de forma significativa?

Me gustaría resaltar algunas reflexiones que preparen nuestro espíritu para vivir este tiempo con la intensidad que se merece, para ello consideraremos no solamente textos del Antiguo Testamento sino también del Nuevo Testamento.

La Pascua como liberación
Al estudiar el libro de Éxodo del Antiguo Testamento, nos damos cuenta que la institución de la fiesta de la pascua se dio en el contexto de la liberación del pueblo de Israel del Egipto (Éxodo 12:1). Israel estaba viviendo años de opresión, bajo esclavitud, por parte de la nación del Egipto.

Dios escucha al clamor de su pueblo y envía a Moisés con un mensaje profética de liberación del pueblo de Israel (Éxodo 3:7).

Cruz LuzEn el Nuevo Testamento, la Pascua está asociada con la muerte y resurrección de Jesucristo (1 Coríntios 5:7), y como resultado de este acto de Dios, Él hace la liberación del Cristiano en diferentes áreas del vivir cristiano, por medio de la fe (Romanos 1:16, 17) en lo que Jesucristo hizo en la cruz:

  • Liberación del Pecado (Efesios 2:1-10)
  • Liberación de la muerte (1 Corintios 15:51-58)
  • Liberación de los poderes espirituales (Efesios 1:15-23)

La Pascua como reconciliación
Además de liberación, la Pascua significa también reconciliación. En el Antiguo Testamento, vemos que esta era una fiesta celebrada no solo en familia, sino que también como cuerpo. Todo el Israel debía hacer esta celebración, y las familias se unían para esta celebración (Éxodo 12:1).

De igual modo, el apóstol Pablo nos habla de reconciliación por medio de la Obra de Cristo en la cruz:

  • Reconciliación con Dios (Romanos 5:1)
  • Reconciliación entre los pueblos del mundo (Efesios 2:11-22).

Es importante resaltar que esto no es automático (Efesios 2:10; Romanos 5:1), sino que es necesario que el hombre acepte por la fe el regalo que Dios le da, por medio de la Obra de Jesucristo. Sin eso, no hay posibilidad de reconciliación.

La Pascua como impulso hacia la misión
El acto de la gracia de Dios demostrado en la liberación de Israel de la esclavitud de los Egípcios debería ser un acto más allá de simplemente hacerle sentir bien al pueblo. Dios estaba cumpliendo su propósito de tener una nación que fuera de bendición para las demás naciones (Génesis 12:1-3). Como resultado de la acción de Dios, cuando Dios les constituye como nación leemos:

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y como os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa.” (Éxodo 19:4-6)

En la relación especial que Dios tiene con su pueblo, está el propósito de que este pueblo especial sea reino de sacerdotes, es decir que pueda mediar Dios hacia el mundo. El Pueblo de Israel tenía una Misión a cumplir.

De igual modo, en la celebración de la Santa Cena en el Nuevo Testamento, Pablo instruye en como el sacrificio de Cristo en la Cruz, es un medio para cumplir con la misión de anunciar “… la muerte del Señor (…) hasta que él venga.” (1 Coríntios 11:23-26)

Como Iglesia, somos llamados a vivir este tiempo de celebración Cristiana como un medio para anunciar las buenas noticias de liberación y reconciliación que Él tiene para el mundo. Una de las formas de seguir proclamando estas verdades es a través de la contribución para el avance del trabajo misionero de la Iglesia.

Usemos este tiempo de celebración de Pascua para que nos acerquemos más a Dios y sintamos la urgencia de hacer conocida Su Misión de rescate para el mundo.

¿Qué significa para ti este tiempo en el calendario cristiano? Comparte con nosotros.

–Rev. Fernando Almeida es Presbítero en la Iglesia del Nazareno sirviendo como misionero global en la Región de Sudamérica. Parte de sus funciones son las de desafiar los Nazarenos a responder al llamado de Dios para Misiones.

Oración 201: Relación

woman prayingOración 201: Relación

Por Cindy North en Engage Magazine

Esta mañana, la oscuridad espiritual crecía a mi alrededor. El clamar a Dios para que me guardara de la desesperación me trajo liberación. En instantes, las letras que pasaban por mis auriculares atravesaron la penumbra que me rodeaba.
 
Resiste… la ayuda está en camino… Él dijo que nunca te dejariía ni abandonaría…
(“Help is on the Way” — Michael W. Smith, del disco A New Hallelujah)
 
Al leer Lucas 11:33 esta semana me di cuenta por primera vez de cómo Jesús se llenó de ira ante la tumba de Lázaro. ¿Se debe su enojo a la separación que la muerte causa en las relaciones? La promesa de vida puede ser escuchada en sus palabras a Marta, “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás” (Juan 11:25-26). Será posible que lo que Jesús le estaba diciendo a Marta era, “La muerte causa una separación que es dolorosa, pero dentro de poco conocerás la vida y una relación en mí que durará por siempre, así que resiste, la ayuda está en camino”?
 
En medio de Semana Santa la oscuridad parece reinar. Mientras revivimos la historia, escucho a Cristo asegurándole ésto a sus discípulos. “Pedro, esta noche me negarás tres veces… Tengo que partir y tú no estás listo aún para acompañarme, pero pronto lo estarás… Resiste, la ayuda está en camino” (Juan 13:36-38).
 
La resurrección atravesó la desesperación por la muerte el Domingo de Pascua. El dominio de la muerte fue acabado. Cristo no solamente consiguió victoria sobre la muerte, sino que la seguridad de la vida eterna se volvió real para todos los que creemos en Él. Su garantía de que conoceríamos su presencia se completó el día de Pentecostés.
 
Jesús envió al Espíritu Santo para reconfortar, para traer una mayor comunión, y para dar poder. De hecho, Cristo se refiere al Espíritu Santo como nuestro Ayudador (Juan 16:7). A través del Espíritu Santo tenemos la manera de estar con Cristo siempre.
 
La comunión con Cristo no está limitada por el espacio o el tiempo. Mientras que la oración y la meditación intencionales son necesarias para darle a Dios nuestra atención absoluta, tenemos la posibilidad de clamar a Él en cualquier momento.
 
Pablo nos anima a orar sin cesar (1 Tes. 5:17). A medida que Dios santifica nuestros corazones, el deseo de tener unidad con Cristo aumenta. La oración trae vitalidad a nuestras vidas y estamos intricadamente conectados con Dios mediante este medio de comunicación que Dios nos ofrece. El Espíritu de Dios decide moverse en conjunto con nuestro anhelo por Dios, y nuestra vigilancia y clamor a Dios producen una profunda y fidedigna relación.
 
Práctica de oración:
Las oraciones cortas ofrecen una gran oportunidad para sintonizar nuestros corazones con el Espíritu Santo durante nuestras actividades regulares diarias. Estas frases cortas, que incluyen tanto una referencia a Dios así como el profundo anhelo de nuestros corazones, nos ayudan a reorientar nuestras mentes y enfocarnos en Dios. Algunos ejemplos de oraciones cortas pueden ser los siguientes:
 
“Espírito Santo, lléname.”
“Dame fuerzas, Jesús.”
“Mi Dios y mi todo.” (una oración usada por San Francisco)
“Abba, te pertenezco.”
Frases de himnos o canciones pueden ser utilizadas como oraciones cortas, o uno puede crear nuevas oraciones. Escoja una frase para meditar y utilícela contínuamente a lo largo del día.
 
Tómese tiempo hoy para dar una caminata de oración durante su descanso del almuerzo. Utilice una oración corta mientras lava los platos, mientras trabaja en el jardín, o mientras hace un cambio de aceite al auto. Note cómo su espíritu se vuelve más sensible a los movimientos de Dios en su mundo al reorientar su corazón y su mente a esa “pequeña voz”.

Morir Para Vivir

SÁBADO SANTO

(San Juan 19:38-42)

Por: Josué Aceituno Ramos

El Sábado Santo (antiguamente Sábado de Gloria) culmina para los cristianos la Semana Santa.  Tras conmemorar el día anterior la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección.

Son los días de la sepultura de Jesús y de su descenso al lugar de los muertos, es decir, de su extremo abajamiento para liberar a los que moraban en el reino de la muerte.

Consideremos que Jesús tuvo tres etapas durante la semana: agonía, muerte y resurrección.  Todos como hijos de Dios normalmente pasamos por estas tres etapas, tenemos que agonizar a nosotros mismos, para que Jesús viva en nosotros.  Tenemos que morir a nosotros mismos, para que Cristo brille.  Y tenemos que resucitar para que la muerte de Cristo sea reflejada en nosotros para gloria de Dios padre.

Amigo mío, necesitas morir para vivir.  Y te aseguro que tu posterior estado será mejor que tu anterior estado, porque Él te hará sentar entre reyes.  Eres hijo del Rey.  No temas morir a ti mismo ni entregar todo.  Con tal rendición, resucitarás a mejor vida en Cristo Jesús.

“Humillaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que él os exalte cuando fuera tiempo” (1 Pedro 5:6).

Jesus from the Deesis Mosaic

Jesús del Deesis Mosaic (Photo credit: jakebouma)

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