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El Deseo de Dios: Entre las Naciones

“Por eso, Señor, te alabo entre las naciones y canto salmos a tu nombre” – Salmo 18:49

En mi “muro” de Facebook, un amigo mío escribió en tono de broma que yo encuentro alusiones a las misiones mundiales en todos los versículos de las Escrituras. Claro que es una gran exageración. La Biblia contiene 32 mil versículos y tan sólo unos 200 de ellos contienen referencias obvias al evangelismo mundial.

Seguro, hay gente que cree que hay que usar mucho la imaginación para encontrar referencias a misiones en mi lista de versículos misioneros. Habiendo dicho esto, no debería ser dificultoso ver la significancia misionera en un versículo que dice, “Por eso, Señor, te alabo entre las naciones y canto salmos a tu nombre” (Salmo 18:49).  Las connotaciones de misión mundial en esas palabras tienen un eco tan claro que hasta Pablo lo cita en Romanos 15:9 para hacer énfasis en cuanto al deseo de Dios de que todos los pueblos en todo el mundo sean bienvenidos a Su Reino.

Photo credit: YWAM Lausanne’s School of Worship (SOW) and Eglise évangélique Provence 24

Photo credit: YWAM Lausanne’s School of Worship (SOW) and Eglise évangélique Provence 24

Aun así, pídale a la gente a su alrededor que haga una lista de cada versículo de la Bibla en el que encuentren el tema de las misiones. Raramente recitarán Salmo 18:49.  Ésta es una omisión; una enorme omisión. Si Pablo coloca Salmo 18:49 al frente y centro, creo que deberíamos verlo dentro del “Top 10” de versículos misioneros. A decir verdad, su eco resuena en la declaración misionera de la denominación nazarena: “Hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones.” 

Salmos 18:49 fue también un versículo misionero clave para el teólogo alemán Peter Beyerhaus, quien lo utilizó al formular la Declaración de Frankfurt en cuanto a las misiones mundiales ( http://institut-diakrisis.bekenntnisbruderschaft.de/fd.pdf ).

Esa declaración enumera “siete elementos básicos indispensables de la misión.” El segundo elemento declara que “el primer y supremo objetivo de la misión es el de glorificar el nombre del único Dios a través del mundo entero y la proclamación de la soberanía de Jesucristo.”  Para proveer fundamento bíblico, Beyerhaus señaló Salmo 18:49 y la alusión de Pablo al mismo en el libro de Romanos.

La implementación de Salmo 18:49 por parte de Pablo deja en claro que la Gran Comisión de Jesús (Mateo 28:19-20) no es la primera ocasión en que la Biblia hace mención de la evangelización mundial. Mucho antes del nacimiento de Jesús, las Sagradas Escrituras proclamaban el deseo de Dios para las naciones. De hecho, Salmo 18:49 es uno de 120 versículos misioneros del Antiguo Testamento: http://home.snu.edu/~hculbert/biblical.htm

En luz de pasajes del Antiguo Testamento vinculados a la actividad misionera, tales como Salmo 18:49, Bob Sjogren argumenta que Jesús no nos dio la Gran Comisión. Debido a que el Antiguo Testamento claramente habla con frecuencia en cuanto al evangelismo mundial, ¡Sjogren dice que Jesús simplemente reiteró la Gran Comisión!

De tanto en tanto escucho a gente decir que debemos ganar a todos “en nuestra casa” antes de hacer cualquier tipo de evangelización en otras partes del mundo. Todos los que dicen eso deben observar cuidadosamente la palabra “naciones”. ¡Es plural, no singular! Su idea de “los nuestros primero y luego, eventualmente otras personas” contradice el espíritu de Salmo 18:49. Además de eso, el antagonizar el evangelismo local y el evangelismo mundial descarrila el cumplimiento del profundo deseo de Dios.

A través de Salmo 18:49, Dios llama a su pueblo a proclamarle “entre las naciones”. Apropiémonos de estas palabras inspiradas por el Espíritu Santo que fueron compuestas hace mucho tiempo por David. Todos nosotros debemos involucrarnos en esta proclamación mundial mediante la oración, el ofrendar, la movilización, e inclusive yendo.

*Esta reflexión (publicada originalmente en Engage Magazine) por parte de Howard Culbertson, profesor de misiones en Southern Nazarene University, es parte de su serie de estudio de las escrituras revelando la misión como el centro del deseo de Dios.

Sin Lugar para “Todas las Naciones”

"Nec Spe, Nec Metu" por Francesco Boneri

“Nec Spe, Nec Metu” por Francesco Boneri

En el pasado hemos publicado en este blog varias reflexiones de Dr. Howard Culbertson, catedrático de Misiones y Evangelismo Mundial, de Southern Nazarene University (Bethany, OK, USA) y traducidas por José Samuel Mérida.  En las siguientes semanas estaremos reproduciendo otras reflexiones y creemos que son buenos recursos para líderes de MNI, pastores y líderes en general con deseos de conocer más sobre misiones.  Para todas las entradas visita el blog: La Misión Desde el Corazón de Dios.

Sin Lugar para “Todas las Naciones”

 
Rara vez la historia de cuando Jesús expulsó a los comerciantes del Templo da lugar a una charla sobre el evangelismo mundial. Eso es lamentable, si tomamos en cuenta que Jesús citó a Isaías 56:7 como la razón de sus acciones: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones.”

 
Cuando se habla de la historia de la purificación del Templo casi nunca se menciona la frase en Isaías: “para todas las naciones”. Una razón puede ser que solo en Marcos aparece el versículo completo de Isaías. Sin embargo, al ignorar esas últimas 3 palabras de Isaías 56:7, podríamos estar perdiendo lo que en realidad estaba sucediendo aquel día. El punto central quizás no era el comercio corrupto y abusivo que se estaba dando. El punto central pudo haber sido que el Patio de los Gentiles había sido invadido para esta actividad. Eso básicamente desalojó del Templo a los que no eran judíos y significaba que el Templo ya no podía ser en realidad una “casa de oración para todas las naciones.”
 
Mateo, Marcos y Lucas ubican la purifiación del Templo en el Lunes Santo. El viernes de esa semana, Jesús murió en sacrificio “por los pecados de todo el mundo” (1 Juan 2:2). Por lo tanto, cuando Jesús entró en el Templo al inicio de la Semana Santa, esa carga por todo el mundo era muy grande en Él. Tal vez ya estaba pensando en las palabras que compartiría más adelante sobre predicar el evangelio a “toda criatura” (Marcos 16:15) y ser testigos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
 
Dado lo que Jesús enfrentaría más adelante esa semana, es lógico que Su corazón estuviera pensando ese lunes en “todas las naciones”. Eso lo habría hecho especialmente sensible a que el Patio de los Gentiles estuviera invadido por comerciantes y cambistas. Mientras los negocios fraudulentos ciertamente profanaban el Templo santo de Dios, la gota que pudo haber derramado el vaso para Jesús fue ver el espacio de los Gentiles usurpado y convertido “en cueva de ladrones” (una frase de Jeremías 7:11). Con los Gentiles desalojados del lugar, el Templo ya no podría ser “una casa de oración para todas las naciones.”
 
La vida de Jesús inicia en Belén donde “no había lugar” para él. ¿No es irónico que al final de su vida terrenal, Jesús encontró otro rótulo de “no hay lugar”? ¡Este impedía el ingreso al Templo a las multitudes por las que él estaba a punto de morir! ¿Nos sorprende, entonces, que sus emociones llegaran al límite aquel día? Tal vez las nuestras deberían hacer lo mismo cuando algo impide que “todas las naciones” vengan a adorar a su Creador.

La Realización de los Planes de Dios

La Realización de los Planes de Dios

Por Dr. Howard Culbertson

Publicado en Engage Magazine el 09 de octubre 2012

“Porque esto es lo que el Señor nos ha mandado: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta los confines de la tierra” (Hechos 13:47).

Siempre reflexionamos sobre las palabras de Jesús: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19-20).   De vez en cuando, alguien concluye que este mandato se aplica sólo a aquellos que estuvieron cara a cara con Jesús en el momento cuando se lo dio.  Eso, por ejemplo, es lo que algunos líderes de la Reforma creyeron y enseñaron.

Los primeros escritos cristianos indican que varios de los 12 apóstoles dejaron su tierra natal para proclamar las Buenas Nuevas.  Tenemos informes, por ejemplo, de Andrés quien evangelizó en Grecia, mientras que Santiago, podría haber ido a Egipto.  Judas (Tadeo) pudo haber acabado en Persia y Mateo en Etiopía.  El “Dudador” Tomás presuntamente fue a la India a predicar el evangelio y plantar iglesias.

¿Fue tal actividad misionera del primer siglo todo lo que Jesús quiso decir en su Gran Comisión? No lo fue, si Hechos 13:47 se va a tomar en serio.  El relato de Pablo donde habla del mandato divino es una cita de Isaías 42:6 en lugar de una repetición de Mateo 28:19-20.  Sin embargo, Hechos 13:47 contiene “fin del mundo”, la frase que Jesús usó en Hechos 1:8 y ciertamente comunica el sentido de la idea de “todos los grupos de personas” a los cuales se refiere Mateo 28:19-20.

En cuanto al contexto en el que Pablo pronunció las palabras de Hechos 13:47, estaba predicando en Antioquía Pisidia en su primer viaje misionero.  Él estaba hablando ese día a una audiencia predominantemente gentil. Ninguno de los apóstoles originales estaba presente.

Pablo hace énfasis en decirle a su audiencia que “el Señor nos ha mandado.” Cuando dice “nosotros”, Pablo está incluyendo los nuevos creyentes gentiles que le escuchaban aquel día. Esto estaría en consonancia con su declaración en otra ocasión de que todos los que pertenecen a Cristo son hijos de Abraham (Gálatas 3:7, 29). Es evidente que Pablo sentía que la orden de llevar las Buenas Nuevas hasta los confines de la tierra, se dirigió a todo el pueblo de Dios.

Hace ochenta años un erudito griego, A.T. Robertson, escribió un clásico resumen versículo por versículo del Nuevo Testamento.  Los seis volúmenes fueron titulados Imágenes en palabras desde el Nuevo Testamento.  En sus comentarios sobre Hechos 13:47, Robertson recordó a sus lectores que muchos siglos habían pasado desde que Lucas escribió ese versículo.  Comentó además que si se calcula desde el momento de la escritura original de Isaías, incluso muchos siglos más han pasado. Robertson señaló a continuación que, en el momento en que estaba escribiendo, más de la mitad de la población mundial todavía no había escuchado el Evangelio. “El pueblo de Dios”, concluyó Robertson tristemente, “es lento en la ejecución de los planes de Dios para la salvación.”

Triste, pero cierto. Ochenta años más tarde, sigue siendo cierto. Tenemos órdenes claras de marcha, y todavía estamos perdiendo de tiempo.

– Howard Culbertson es Profesor de Misiones y Evangelismo Mundial en Southern Nazarene University, en Bethany, Oklahoma, EE.UU.  Culbertson, quien anteriormente se desempeñó como misionero en Italia y Haití, ha publicado numerosos artículos, libros y capítulos de libros sobre misiones. Para acceder a sus muchos recursos sobre la misión, visita http://home.snu.edu/~hculbert/.

¿Una Declaración de Misión Desde la Cruz?

¿Una Declaración de Misión Desde la Cruz?

Por Dr. Howard Culbertson

(Publicado en Engage Magazine el 16 de Marzo del 2012)

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Durante la historia cristiana los creyentes han preguntado sobre esta frase – registrada en Mateo 27:46 y Marcos 15:34 – más que todas las otras “Siete Palabras (o Dichos) desde la Cruz.”  “¿Cómo pudo Dios abandonar a Dios?” preguntamos.  Un conocido mío mantiene que estas palabras prueban la creencia de los Testigos de Jehová que Jesús no era Dios.

Tres cosas distinguen a este “dicho” de las otras seis “Palabras/Dichos de Jesús desde la Cruz.” Este es la única reportada por más de un Evangelio.  Es la única de las siete “palabras” enmarcada como una pregunta, y es la única que es una cita del Antiguo Testamento.

Ese punto final puede ser crucial para entender por qué Jesús gritó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” ¿Este grito agónico refleja un sufrimiento personal? ¿O más bien, estaba Jesús tratando de comunicar algo más?

Estudiosos de la Biblia nos rueguen a leer estos versículos de la Biblia en su contexto más amplio.  Hagámoslo con esta “Palabra desde la Cruz.”  Esas palabras vienen del cancionero hebreo donde se encuentran la apertura del Salmo 22.  A raíz de esta pregunta inicial, el Salmo 22 se construye hasta un clímax que tenían los antiguos israelitas cantando:

“Todos los confines de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y todas las familias de las naciones se postrarán delante de él, por el dominio pertenece al Señor y él regirá las naciones…Las generaciones futuras se le informe sobre el Señor.  Ellos proclamarán su justicia a un pueblo aún por nacer” (Salmo 22:27, 30b-31).

¿Será que nuestra preocupación sobre el impacto de esta “Palabra desde la Cruz” en nuestra creencia de que Dios es uno y trino (un solo Dios en tres personas) nos hace olvidar la razón que Jesús citó el Salmo 22? La muerte se le mira fijamente a la cara.  En ese momento, él no podría haber cantado ni citado un salmo entero. ¿Es posible que Jesús se las arreglara para gritar la primera línea del Salmo 22 con la esperanza de que, en sus mentes, los espectadores pensaran en todo el salmo entero (como, de hecho, a menudo hacemos cuando escuchamos una frase de una canción bien conocida)?

¿Fue el deseo de Jesús en el día de su crucifixión hacer hincapié en las predicciones del Salmo 22 acerca de los confines de la tierra recordando y volviéndose al Señor? ¿Será que esta “palabra desde la cruz” era una declaración de que la justicia de Dios iba a ser proclamada a las personas por nacer? Entre paréntesis, las proyecciones múltiples de la Película Jesús que ahora se están realizando en los pueblos lejanos del mundo vienen a la mente mía.

Buen argumento se puede basar en la opinión que, en esos momentos antes de su muerte, Jesús estaba señalando a las profecías al final del Salmo 22. Para los espectadores de ese día en el Calvario (así como para todos aquellos que leíamos los Evangelios en los años venideros), esta “Palabra desde la Cruz” podría ser considerada un adelanto de la Gran Comisión (Mateo 28:19-20) que Jesús daría a sus seguidores después de Su resurrección y antes de Su ascensión.

– Howard Culbertson es Profesor de Misiones y Evangelismo Mundial en Southern Nazarene University, en Bethany, Oklahoma, EE.UU.  Culbertson, quien anteriormente se desempeñó como misionero en Italia y Haití, ha publicado numerosos artículos, libros y capítulos de libros sobre misiones. Para acceder a sus muchos recursos sobre la misión, visita http://home.snu.edu/~hculbert/.

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