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Se Buscan: Nuevos Métodos de Iglesia Para las Nuevas Personas de la Iglesia

Por Karl Vaters

Con cada año que pasa, es menos probable que, cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, ocurra usando métodos tradicionales.

No hay nada malo con usar los métodos tradicionales de hacer iglesia. Mientras desees ministrar a los miembros tradicionales de la iglesia. Los tradicionalistas (sea cual sea tu tradición) necesitan lugares para adorar, aprender y ser discipulados. Muchos de ellos se han sentido ignorados, incluso ridiculizados, en los últimos años, ya que muchas iglesias se han apresurado a hacer cambios.

Pero, el miembro de la iglesia tradicional se está muriendo…literalmente.

Si realmente queremos cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, con cada año que pasa, es menos probable que ocurra usando métodos tradicionales.

Los Métodos Tradicionales de la Iglesia Solo Atraerán a las Personas Tradicionales de la Iglesia

Necesitamos nuevas formas de hacer iglesia. Es irónico que yo sea el hombre que diga esto. Por, al menos, dos razones.

Primero, soy una de las personas tradicionales. Un pastor de mediana edad y tercera generación, de una iglesia de ladrillo y mortero, con una hipoteca y un salario de tiempo completo. Seguro, la iglesia que pastoreo tiene un perfil demográfico ligeramente más joven que el promedio. Y sí, comenzamos a vestirnos de manera informal antes de que la mayoría de las iglesias lo hicieran. Pero, si la escena de miembros de la iglesia que visten jeans, bebiendo un café al escuchar el sermón, se siente radical, bueno, esa es solo una evidencia de lo no radicales que realmente somos.

Segundo, como un hombre de la iglesia tradicional, no tengo idea de lo que estoy pidiendo. Ninguna idea. ¿Cómo se vería un cambio radical, inspirado por Dios, que honra a la Biblia, que transforma la vida, y que alcanza a las personas, en la forma en que hacemos iglesia? No tengo idea, pero sé esto. No solo estamos viendo una idea o una nueva forma de hacer iglesia. Necesitamos estar abiertos a muchas nuevas ideas y nuevas formas de hacer la iglesia. Los días de aterrizar en un formato de iglesia en particular, para entonces promoverlo como la manera correcta de hacer iglesia, no pueden terminar lo suficientemente pronto.

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Posibilidades Futuras de la Iglesia

En realidad, hay algunos principios que creo que serán más comunes en los próximos años. Creo que es probable que la iglesia nueva y dinámica sea:

  • Reuniones en grupos más pequeños, en lugar de grupos más grandes, incluso en las grandes ciudades.
  • En sitios no tradicionales.
  • Culto local y menos genérico.
  • Más práctica en cuanto a la misión y alcance
  • Mayor enfoque en la construcción de relaciones
  • Altamente adaptable, incluso experimental
  • Apasionadamente centrada en las verdades fundamentales de la Palabra de Dios

Por lo menos eso espero.

Desafortunadamente, también es muy probable que, mientras que estas nuevas formas de hacer iglesia sean vistas con alegría y alivio por parte de algunos, serán recibidas con escepticismo por muchos.

Levántate y Destaca

Si estás locamente enamorado de Jesús y quieres ayudar a otras personas a enamorarse con locura de Jesús, pero no puedes descubrir cómo hacerlo en un entorno tradicional de iglesia local, esta es mi sugerencia.

Deja de intentar encajar.

Comienza a destacar.

Comienza a ministrar las verdades inmutables de Jesús de maneras que tengan sentido para las personas a las que Dios te llama a ministrar, incluso si son los tipos de personas que no vendrían a una iglesia tradicional. No te preocupes por todos los detractores que te condenarán solo porque lo que estás haciendo es diferente.

La iglesia podría usar un barco lleno de cosas diferentes en este momento.

Y, tampoco soy la única persona tradicional de la iglesia que te animará. Hay muchos de nosotros. Puede que no sepamos cómo hacerlo nosotros mismos, pero tal vez podamos ser como Simeón y Ana. Tal vez podamos reconocer a Jesús cuando se presente en el templo de una manera que nadie más esperaba.

Después de todo, la única forma “correcta” de hacer iglesia es cualquier forma que logre alcanzar a las personas para Jesús.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

 

5 Errores Que Las Iglesias Pequeñas Son Más Propensas a Cometer

Por Karl Vaters

Los diferentes tamaños de iglesias realizan funciones diferentes. Y enfrentan retos distintos. 

Las iglesias pequeñas no solo son versiones más pequeñas de las iglesias grandes. 

Cada tamaño tiene valor, pero las congregaciones de diferentes tamaños realizan diferentes funciones en el cuerpo de Cristo. También tienen distintos retos y ellas tienden a cometer distintos tipos de errores. 

Aquí hay 5 errores que las iglesias pequeñas son más propensas a cometer, en comparación con las que son grandes. Entre más pequeñas, son más susceptibles. 

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1. Aferrarse a Tradiciones Anticuadas

Algunas tradiciones fortalecen una iglesia, otras la debilitan. 

Algunas tradiciones que se usan para fortalecernos, eventualmente nos debilitan si nos aferramos a ellas cuando ha pasado su fecha de caducidad.

Algunas iglesias necesitan hacerse a sí mismas una pregunta muy seria. Concretamente, ‘¿qué es más importante para nosotros? ¿Aferrarnos a tradiciones que están matando nuestra iglesia, o dejar ir algunas tradiciones para salvar la iglesia?’

No, no estoy hablando de principios bíblicos. Sin ellos, no podemos llamarnos iglesia. Pero cualquier otro diferente de ellos, necesitan estar sujetos ligeramente, y algunas veces no en absoluto. 

2. Planeación Deficiente o Inexistente

No hace mucho, estaba hablando con el pastor de una iglesia agonizante. Él estaba emocionado con sus planes para revitalizarla, así que le pedí enviarme un bosquejo de esos planes. ¿Qué me envió? Un calendario de seis meses de sus reuniones de comité. 

Ciertamente, tener el equipo de planeación reunido para tiempos regulares de oración, estrategia y asesoría, es una parte muy valiosa de este proceso. Pero tener más reuniones es un sustituto deficiente de tener un plan. 

Otro pastor en una situación similar me envió una lista de su serie de sermones. Predicar en series puede ser muy útil. Lo he hecho por años. Pero no podemos confundir una serie de sermones con un plan de revitalización más que lo que son las reuniones. Ellas pueden ser elementos de un plan, pero no pueden ser el plan. 

En un reciente, y muy útil Podcast de Thom Rainer acerca de replantar iglesias muertas o agonizantes, Mark Clifton dijo que las iglesias en crisis “generalmente valoran el proceso de decisión por encima del resultado de la decisión.” Las iglesias saludables priorizan los resultados. 

Un plan incluye un mapa del camino para saber cómo llegar de donde estás ahora a un futuro mejor, más deseable. Ciertamente ese plan cambiará con las circunstancias, también la habilidad para adaptarse y cambiar necesita ser construida en ese plan. Pero, para repetir el viejo cliché, aquellos que fallan en planear, planean para fallar. 

3. Asesoría o Evaluación Insuficiente

Entre más pequeña sea la iglesia, más difícil es evaluar su efectividad numéricamente. 

Pero eso no significa que no podemos o no debemos evaluar su efectividad de alguna forma. 

Después de que Jesús envió a los 72, los reunió y les preguntó cómo salió su misión. Luego, les dijo cómo evaluar su efectividad (Lucas 10). 

Cada vez que hacemos cualquier ministerio, necesitamos reunir al liderazgo para analizar: 

    • Lo que salió bien
    • Lo que salió mal
    • Por qué salió bien o mal, y
    • Qué podemos hacer para mejorar la próxima vez.

Yo sé, cuando las cosas están realmente mal, eso puede ser doloroso. Pero es esencial. 

4. Demasiado Enfoque Interno

Muchas iglesias agonizantes están haciendo esto debido a sus muchos años de obvio e intenso conflicto. 

Pero algunas iglesias se sorprenden de estar agonizando, porque, frecuentemente, las personas que permanecen están teniendo un buen tiempo entre ellas. 

“La predicación es grandiosa, la adoración es vibrante y el compañerismo es muy profundo,” es lo que frecuentemente dirán. Pero muchas veces solo se siente así para aquellos que ya pertenecen a esa congregación. 

En un artículo previo, hice una declaración con la cual muchos lectores no estaban de acuerdo. Pero la sostengo. Aquí está otra vez. “Si tu iglesia no está dispuesta a ser cambiada por los no creyentes que vienen a tu iglesia, ellos no vendrán.”

Sí, necesitamos estar dispuestos a permitirles cambiarnos, no solo esperar que nosotros les cambiemos. De hecho, entre más pequeña es la iglesia, esto es más cierto, porque en un grupo más pequeño cada persona tiene un impacto mayor. 

Si no estamos dispuestos a escuchar y adaptar nuestros métodos (pero no nuestra teología central, por supuesto) basados en las necesidades cambiantes de la comunidad que nos rodea, seremos vistos por ellos con una creciente frialdad, distancia e irrelevancia. 

No, la iglesia no debe abandonar nunca a los santos que la construyeron y apoyaron (un reto que abordaré en el artículo complementario acerca de los errores que las iglesias grandes tienden a cometer), pero si todo lo que estamos haciendo es mantener un grupito santo, hemos dejado de ser una luz en la oscuridad. 

5. Dependencia en el Pastor, en Lugar de Hacer Discípulos

Entre más pequeña la iglesia, más necesitamos luchar en contra de la expectativa de que el pastor debe hacer ministerio para los miembros. En lugar de esto, debemos seguir el mandato bíblico de equipar miembros para que hagan la obra del ministerio (Efesios 4:11-12). 

Ninguna iglesia puede sobrevivir si su ministerio no crece más allá de la capacidad del pastor. Necesitamos expandir nuestra base de ministerio a través de equipar e involucrar a todos. 

Lo Que Esta Lista No Significa

Antes de concluir, quiero asegurarme que ningún lector se va pensando algo que no intento decir con la lista, específicamente estos cinco posibles malentendidos. 

Primero, esta lista no es exhaustiva. Ninguna lista puede serlo. 

Segundo, ninguno de estos errores es inevitable, sin importar lo pequeña que la iglesia sea. 

Tercero, éstas no necesariamente son razones para que la iglesia siga siendo pequeña. Entonces, si tu iglesia es pequeña y no está cometiendo ninguno de estos errores, ¡eso es grandioso!

Cuarto, arreglar estos errores tal vez no traiga crecimiento numérico. Hay muchas iglesias saludables, misionales y estratégicas que no tienen estos problemas, pero sigo encontrando que su mayor contribución para Cristo y su iglesia viene en paquetes más pequeños. 

El crecimiento numérico no es la meta. La salud sí. Algunas veces esa salud producirá crecimiento numérico, otras veces no. 

Finalmente, las grandes iglesias no son perfectas. Tal vez no tienden a cometer estos errores, pero ellos tienen sus propios grupos de desafíos.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2017/april/5-mistakes-more-likely-small-churches.html?paging=off

 

Centenario: Nuestra Misión y Valores Medulares

Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: Nuestra Misión

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…

La Iglesia del Nazareno es una iglesia de la Gran Comisión.

Como tal, nuestros miembros procuran testificar fiel y atractivamente a todas las personas, para que la vida de Cristo en uno atraiga otros al amor, la adoración y el servicio de Dios.

Somos llamados, especialmente, a predicar el evangelio al pobre.

Los vehículos básicos por medio de los cuales llevamos nuestra misión son los siguientes: adoración colectiva, evangelismo, ministerio de compasión, discipulado cristiano, y educación.

Debido a que todo el pueblo de Dios constituye “la Iglesia” y porque cada cristiano es llamado al ministerio por virtud de su bautismo, cada creyente en la Iglesia del Nazareno tiene parte en la misión a la cual somos llamados como cuerpo.

La Iglesia del Nazareno sustenta tres valores esenciales importantes:

1. Somos un Pueblo Cristiano: Como miembros de la iglesia universal, nos unimos a los verdaderos creyentes en la proclamación del señorío de Jesucristo y en los credos trinitarios históricos de la fe cristiana.

Apreciamos nuestra herencia wesleyana de santidad y la consideramos la manera de comprender la fe verdadera de acuerdo con la Escritura, la razón, la tradición y la experiencia.

2. Somos un Pueblo de Santidad: Dios, quien es santo, nos llama a una vida de santidad.

Creemos que el Espíritu Santo desea efectuar en nosotros una segunda obra de gracia, conocida con varios términos incluyendo “entera santificación” y “bautismo con el Espíritu Santo” limpiándonos de todo pecado; renovándonos a la imagen de Dios; dándonos el poder para amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y produciendo en nosotros el carácter de Cristo. La santidad en la vida de los creyentes se entiende más claramente como semejanza a Cristo.

3. Somos un Pueblo Misional: Somos un “pueblo enviado” que responde al llamado de Cristo y es capacitado por el Espíritu Santo para ir al mundo, a testificar del señorío de Cristo y participar con Dios en la edificación de la iglesia y la extensión de su reino (2 Corintios 6:1). Nuestra misión (a) principia en la adoración, (b) ministra al mundo en el evangelismo y la compasión, (c) anima a los creyentes a la madurez cristiana a través del discipulado, y (d) prepara a mujeres y hombres para el servicio cristiano a través de la educación cristiana superior.

Centenario: Lo que Creemos y Enseñamos

Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: Lo que Creemos y Enseñamos

Creemos que nosotros somos solamente una parte de la Iglesia Universal de Cristo y compartimos con otros creyentes de otras tradiciones a un Señor, una fe y un bautismo.

Junto con otros protestantes afirmamos la prioridad de salvación por la sola gracia por medio de la fe en Cristo, el sacerdocio de todos los creyentes y la Biblia como la regla final de la fe cristiana y práctica.

Creemos que el Antiguo y Nuevo Testamento revelan la voluntad de Dios para todas las personas concernientes al pecado, la salvación y la nueva vida en Cristo.

Afirmamos que la muerte de Cristo expía los pecados de todas las personas, y que su gracia es efectiva para la salvación de cada persona que la acepta.

Creemos que los cristianos son justificados y santificados por la fe solamente.

Creemos que la gracia santificadora de Cristo se recibe inicialmente en el nuevo nacimiento (regeneración) cuando el Espíritu Santo imparte un nuevo principio de vida espiritual, y la gracia santificadora se incrementa conforme vivimos una vida por el espíritu. Afirmamos que la entera santificación es una provisión de gracia y una posibilidad para todos los creyentes, en donde el corazón es limpio de todo pecado y se llena con amor para Dios y el prójimo.

Centenario: De Dónde Venimos

Conocer nuestra historia y nuestros fundamentos es muy importante para poder identificarnos aun más como Nazarenos. Ver el desarrollo de nuestra iglesia desde sus inicios nos anima a seguir adelante. Compartimos en estos días algunos puntos importantes que además de darte más conocimiento histórico se mostrará tu papel en nuestra Iglesia.


Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: De Dónde Venimos

El linaje Nazareno corre a través de la Reforma Inglesa, la extensión internacional del Metodismo y del Movimiento de Santidad Wesleyano en los Estados Unidos.
La Iglesia del Nazareno emergió como una unión de varias denominaciones de santidad wesleyanas y por el año de 1915 abrazó a siete grupos norteamericanos y británicos previamente separados.

Phineas F. Bresee dio forma al modelo de gobierno de la iglesia. Hiram F. Reynolds nutrió su identidad como una iglesia comprometida a las misiones internacionales.

La Iglesia tuvo una dimensión internacional desde sus inicios. Hoy día, es por intención una iglesia internacional con más de 380 distritos a lo largo del mundo, de los cuales tres cuartas partes están fuera de los Estados Unidos. Hay cerca de 1.7 millones de nazarenos. Más de 66% viven fuera de los Estados Unidos y Canadá.

Nagaland y Contextualizando el Mensaje

Muchas personas se confunden cuando alguien les habla de “contextualización.” Básicamente significa que no podemos compartir el evangelio en un contexto o cultura en la misma manera (con los mismos métodos y estrategias) que lo hacemos en otro. Pensando en esto, lee los siguientes extractos de un artículo (el énfasis en negrita lo puse yo) que recién leí en Relevant Magazine sobre la cultura de los Nagas en un lugar entre Myanmar y la India que se llama Nagaland. Espero sus comentarios también.

“Nyamto Wangsha, el director de una escuela secundaria cristiana en el norte de Nagaland ha estado luchando con el deterioro de su cultura. Él reconoce y aplaude los cambios positivos atribuidos a la conversión de los Naga–más que todo el acabar del “cazar de cabezas” y el establecimiento de un idioma escrito y escuelas. Pero también no vacila en resaltar el deterioro cultural traído de lo que muchos llaman prácticas de conversión irresponsables de parte de los misioneros. ‘Los misioneros vinieron y saltamos de una vida al otro sin el viaje en medio, y eso es peligroso,’ él dice. ‘Entonces ahora tenemos una Biblia en nuestras manos pero no tierra ni tradición. Me duele.’

Por interaccionarse con misioneros americanos, los Naga llegaron a entender que el estilo de vida del Occidente era también la tradición cristiana, explica K. Anglem Konyak, un pastor Naga y autor cristiano. Por eso, él dice que los Naga también entendieron que sus propias tradiciones históricas eran no-cristianas.

Al principio no pudimos distinguir entre cultura y fe. Pensamos que todas las cosas que nuestros antepasados usaron eran malas–canciones y baile tradicional, valores éticos. Todas estas cosas rechazamos con la introducción del cristianismo, y muchas de estas cosas fueron destruidas,’ explica Peihwang Wangsa, un joven profesor de teología en Mon Theological College, en el norte del estado.”

La Bicicleta Precaria

“La vida es como montar una bicicleta; para no perder el equilibrio tienes que seguir moviéndose.”–Einstein

No soy tan viejito (cállense todos ustedes jóvencitos), pero he podido ver a muchas iglesias y muchos ministerios que están en un proceso difícil de balancearse entre dos realidades. De un lado hay una realidad que se llama tradición. Esa realidad es importante y de hecho ha formado mucho del carácter del ministerio a través de los años. Dios ha hecho grandes cosas muchas veces en esta realidad. Del otro lado hay otra realidad que se llama cambio. Usualmente la comunidad que rodea la iglesia vive de este lado y parece chocar contra la tradición.

He observado que iglesias que se paran firmemente en una realidad sin hacerle caso a la otra usualmente marchitan y mueren dentro de algunos años. La iglesia que se mantiene firme en tradición sin cambiar rápidamente llega a ser irrelevante. La iglesia que se tira al cambio sin importar la tradición pierde muchos miembros, y peor, no puede ofrecer algo profundo a la cultura que les rodea.

Nuestro llamado es permanecer en la bicicleta, balanceándonos entre Cambio y Tradición. Pero lo esencial es seguir moviéndose. Muchas iglesias saben que tienen que mantener el equilibrio entre las dos realidades, pero no siguen en moción. Esperan hasta que saben 100% qué hacer o qué no hacer, qué programa funciona o qué estrategia es lo mejor. ¿Has tratado de balancearse en una bicicleta sin moverse? No es una experiencia tan agradable y muchas iglesias están justo en ese apuro.

Montar la bicicleta que se llama ministerio requiere que siempre nos movamos. Dios aclara su llamado y su voluntad no a siervos que se quedan sentados esperando alguna confirmación del cielo, sino que a ellos que están ministrando, que están siempre en moción.

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