«Me Echaron de Sus Mentes»

Foto de Daniel Gomis

Muchos cristianos no comprenden lo que significa sufrir por su fe. Pero, en muchas partes del mundo, sufrir para Cristo es una realidad. Cuando Samba, quien nació en una familia musulmana en el occidente de África, miró las caras de los miembros de su familia y les dijo que no renunciaría su fe en Cristo, ellos estaban asombrados y gritaron, “¡Astafoulah!” o “¡Alá lo prohíbe!” Mientras Samba le contaba esta historia, su pastor le hizo la pregunta que siempre se hace a los creyentes con un trasfondo musulmán: “¿Te echaron de la casa de tu padre?” “No,” Samba dijo. “No me echaron de la casa, pero me echaron de sus mentes.”

“Echar a alguien de la mente” no significa sufrimiento físico—es peor. El creyente se convierte en invisible a su propio pueblo. Samba fue tratado como leproso en su propia casa. Durante los eventos familiares, la gente no le saludaba ni hablaba con él. En una sociedad orientada hacia la comunidad, tal vez esta forma de perseguir es la más difícil.

La iglesia en el occidente de África entiende que el oro es refinado en el horno. Samba, y otros como él, se han identificado con los primeros discípulos quienes “gozaron de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41).

La vida no era fácil, pero Samba perseveraba. Su familia le observaba en silencio, pero le observaba. Al fin, el padre, tocado por la perseverancia de su hijo, oficialmente le reintegró a Samba en la familia. Hoy, tres de los hermanos de Samba también son discípulos de Cristo.

El sufrimiento no es algo que buscamos, ni es algo que deseamos para alguien. Pero tampoco es algo de temer; Dios siempre provee la fuerza y la gracia para aquellos que sufren por el evangelio.

Escrito por Daniel Gomis, pastor de una Iglesia del Nazareno en Dakar, Senegal, y Coordinador de Literatura Francés en África Occidental

4 comentarios sobre “«Me Echaron de Sus Mentes»

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  1. ¡Wow
    Me quedo sin palabras. Es digno de admiración este texto, esta historia que en nuestros tiempos y en países con libertad religiosa, nos negamos a vivirla.
    ¡¡Dios bendiga ricamente a Samba!!

  2. Deveras que yo admiro!a todos los hnos que sufren persecución en diferentes países, y se gozan en la tribulación. la verdad que me averguenza,el que nosotros teniendo un país con tanta
    libertad religioza,no la valoramos y la aprovechamos.
    El Señor siga usando y Bendiciendo a nuestro Hno Samba.
    con mucho Amor.!!

  3. ¡Guau! ¡Que historia! Me hace pensar en el sufrimiento que nuestras ACTITUDES mientras estemos dentro de la dificultad. Seguramente Samba tenía una actitud de santidad para poder ganar la confianza de su padre otra vez – y a la vez, ganar 3 hermanos para Cristo. Quiero ser así – ser como Cristo significa pasar por sufrimiento, pero en humilidad, con actitud positiva.

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