Antes de Crecer

Durante las siguientes semanas, en preparación para el Día de Pentecostés (12 de junio, 2011), estaremos escribiendo sobre la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas y qué diferencia hace en la vida de su pueblo mientras tocamos al mundo que nos rodea.  En la entrada previa y en las siguientes tres, Yeri Nieto, pastor de jóvenes en Villa Flores, Chiapas, México, nos habla sobre la oración y la búsqueda del rostro de Dios.

En el Día de Pentecostés (Hechos 2), se inauguró la presencia del Espíritu Santo en la nueva comunidad que declaraba a Jesucristo como su único Señor.  Una nueva comunidad que ahora llamamos «Iglesia».

Y muchos autores le han escrito a la Iglesia cristiana para «volver a los principios de la Iglesia primitiva», motivándonos a que nuestra fe sea más sencilla y con mejores resultados. Porque, ¡cómo es posible que un pequeño grupo de ciento veinte personas de pronto crezca a más de diez mil en sólo un par de discursos! Por supuesto, estos discursos eran poderosos, ya que estaban soportados por la presencia viviente del Dios Espíritu, pero también estaban soportados por el testimonio de la comunidad creyente.

Ojalá supiéramos qué oraban, en Hechos 1, Jacobo y Judas, Juan, Pedro, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo de Alfeo y Simón el Zelote; porque si lo supiéramos podríamos orar las mismas palabras, a fin de que el Espíritu Santo venga a nuestras congregaciones e inunde de repente a toda la hermandad y empecemos a crecer de manera superlativa. Pero Lucas no nos dice nada de eso. Lo que sí nos dice es que los ciento veinte estaban juntos y unánimes…

¿Podría ser eso lo que nos hace falta?

Pienso que si vivimos y oramos en unidad, de pronto vendrá del cielo un estruendo como de un viento recio, y soplará, y llenará nuestra casa de oración, y todos seremos llenos del Espíritu Santo.

3 comentarios sobre “Antes de Crecer

Agrega el tuyo

  1. Considero que fue bueno no saber qué oraban de lo contrario lo convertiríamos en rezos sin éxito. La iglesia simplemente no ora. Sin oración no hay nada.
    Simplemente orar, orar con el alma y espíritu, el fruto de esa relación será una revelación de Dios y así dejaremos de opinar. La gente no necesita opiniones, sino revelación. Todo comienza en lo privado.
    Me da tristeza ver como algunas congregaciones interceden por otra persona en menos de 1 minuto, sin sentir nada, sin hacer empatía, sin poner el alma en la oración… (no me refiero al tiempo sino a la actitud que tenemos) nos hace falta devoción y suma reverencia.

  2. Lo que falta:
    Fe para creer que Dios es el mismo que se puede manifestar como lo hacía en los tiempos bíblicos.
    Dejarnos de comparar con RELIGIONES y con la historia de éstas y, vivir la nuestra que se encuentra plasmada en la verdad de la luz bíblica.
    Apartar nuestra mirada del pensamiento humano de cómo son «las cosas de Dios» y enfocarnos en que Dios ha de revelarlo a aquellos que le buscan con su ser, sin necesidad de seguir patrones y/o trámites burocráticos que son trabas al avance del Reino de Dios
    Adueñarnos y atesorar en nuestro corazón la Palabra Viva que hará «cosquillas» en nuestro corazón para que el ES se manifieste en nuestras vidas.
    Prácticar los mandatos del Señor por AMOR y no por obligación, creyendo en recibir las PROMESAS inmersas en ellos.
    Dejar de ver y señalar a los otros, dejando de trabajar para nuestro Reino y empezar a trabajar para el Reino de Dios

Replica a Lilián Calvo Balcázar Cancelar la respuesta

Blog de WordPress.com.

Subir ↑