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Porque Esperamos

Por Charles W. Christian

“…pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas…” (Isaías 40:31)

La época de Adviento se trata de una espera; no una espera pasiva, pero el tipo de espera que vemos en este pasaje de Isaías es: una espera expectante. Si es que existe un tipo de espera que sea “divertido” ¡es este! Como cristianos, no solamente nos sentamos y esperamos, nerviosos, malas noticias. En lugar de eso, somos personas que esperamos con ansias la mejor noticia de todas: la plenitud de la presencia de Jesucristo.

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Adviento, como todas las épocas centradas en el reposo de Dios, es un recordatorio de que Dios nos ha llamado a esperar para que estemos preparados en lo siguiente que Él está por hacer. En los Evangelios, por ejemplo, Jesús es bautizado y alabado por la voz del Padre, y después es “llevado al desierto” por el Espíritu Santo, para un tiempo de ayuno y reposo enfocado.

Durante este periodo de descanso, Jesús vence la tentación y se prepara para sus próximos pasos. Cuando su viaje por el desierto llega a su fin, Jesús está listo para el siguiente aspecto de su ministerio en conjunto con Dios, avanzando de acuerdo con el Padre y no de acuerdo con el mundo.

Del mismo modo, mientras entramos en la época de espera para el inicio del Calendario Cristiano (Adviento), somos llamados al reposo, la preparación y la esperanza.

¿Podemos comenzar a poner el año pasado detrás nuestro, para entrar en un tiempo dedicado al reposo? ¿Podemos reenfocar nuestros corazones en la plenitud de la época navideña – la plenitud de la presencia de Cristo guiándonos hacia nuevas aventuras? En las palabras del gran teólogo Jurgen Moltmann, los cristianos son “gente de Adviento:” gente que vive sus vidas esperando verdaderamente la guía de Dios y el movimiento hacia el futuro.

Permitamos que el Espíritu Santo cree en nosotros un Adviento, como familias e iglesias. Esto dará la pauta para una época navideña que verdaderamente esté centrada en Cristo. Más que eso, abrirá nuestros corazones a lo que sea que Dios esté preparando para nosotros en los días venideros. Que encontremos reposo, reenfoque y renuevo mientras Adviento nos mueve hacia Navidad.

Oración para la Semana:

Oh Emanuel, Dios con nosotros, realmente en esta época de Adviento celebramos que no estás escondido en una nube remota, pero escogiste estar con nosotros en lo difuminado y misterioso de nuestras vidas.

En medio de listas y prisas, estás con nosotros como una canción que hace eco en nuestras mentes, como la luz de una vela, como la carta de un amigo. Son signos de tu presencia.

Nos dirigimos a ti en esta época y oramos que produzcas en nosotros gozo, sanidad, bendición y esperanza.

Que algo hermoso comience en nosotros – algo sorprendente y santo.

Que tu mano esté sobre nosotros. Que tu amor nos inunde. Que tu gozo nos abrume.

Que nuestro anhelo por ti sea satisfecho en una noche venidera: Emanuel con nosotros, otra vez.

Amén. (Escrito por Rev. Jerry Chism).

Publicado originalmente en: Holiness Today

¿Qué es lo Que Haces Con el Ladrón?

El Dr. Donald M. Joy escribe en su libro, El Espíritu Santo y Tú, acerca del pecado como un ladrón. Su analogía equipara el principio del pecado con un ladrón armado en el hogar de una persona, un forajido en el corazón. Esto no es exagerado: Juan 10:10 nos dice “el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir.”

Imagínate a ti mismo llegando a casa tarde una noche, para descubrir que un invasor estuvo dentro de tu casa, sosteniendo a tu hijo a punta de pistola. Mientras esperas afuera de tu casa, tienes que tomar una decisión. Debes hacer algo. ¿Pero qué?

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¿Deberías simplemente ignorar el problema y esperar que el criminal decida irse sin hacer daño, saliendo quietamente de tu casa?

¿Deberías entrar lentamente a tu casa, con cuidado de no asustar al forajido, y tratar de negociar con él? ¡Quizá prometa robar solo un artículo por día si lo dejas vivir en tu casa!

O, quizá, debes ir apresuradamente a tu casa, enfrentar al ladrón en potencia, tirarlo al suelo y mantenerlo hacia abajo para que no pueda usar su pistola. Pero después, ¿te sentarías encima de él, día tras día, reprimiendo su intento de maldad hasta que un día te fatigues y él te domine a ti?

Como claramente explica el Dr. Joy, en tus propias fuerzas no puedes destruir al intruso. La única solución real es pedir ayuda de alguien que tiene autoridad y habilidad para eliminar al ladrón.

¿Estás encontrando los paralelismos? Muchos de nosotros minimizamos las capacidades destructivas del pecado. Pero eso nos roba nuestro gozo, mata nuestras relaciones, y destruye nuestras vidas. Si lo ignoramos, el problema empeora. Negociar con el pecado también nos lleva a extraviarnos (¿recuerdas a Adán, Eva y la serpiente?). Tratar de refrenarlo con nuestro propio poder nos deja agotados y, a la larga, derrotados. ¡¿No es esta la descripción de la triste existencia de muchos cristianos?!

La única forma de quitar al intruso es llamar a una autoridad superior, más poderosa. El Dr. Joy finaliza su reflexión exclamando: “¡Aleluya! ¡Dios ha hecho provisión en Cristo para limpiar nuestros corazones de todo pecado!” ¡Sí, aleluya!

Así que, ¿qué estás esperando? ¡El ladrón ha estado presente el tiempo suficiente!

“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.” (Rom. 7:24-25)

Hacia la Efectividad Misional: El Mensaje de la Misión de Dios – Parte 2 de 7

Por Ed Stetzer

Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo. 

En el primer artículo expliqué que la efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei —incluyendo su mensaje, movimiento y marcas—y es representada en la vida de la iglesia local y más allá.

Yo no sé ustedes, pero yo he tenido en muchas listas de quehaceres a lo largo de mi matrimonio. Esa lista es simplemente cuando su esposa los envía afuera (o ya están afuera) para conseguir cosas para ella. La misión es hacer algo por tu esposa, lo que es importante por derecho propio.

Sin embargo, la efectividad de la misión también dependerá del entendimiento de lo que ella quiere que ustedes consigan. En otras palabras, el mensaje es un componente vital para la efectividad misional. Si ustedes malinterpretan u olvidan qué es lo que les pidió su esposa que consigan, fallará la efectividad de la misión.

Con respecto a la missio Dei, el mensaje de misión es un componente vital para la efectividad misional. Si malinterpretamos el mensaje, o recibimos el mensaje incorrecto, la misión se apagará o será completamente errónea. Por tal motivo, es esencial que entendamos el mensaje de la misión de Dios.

Sencillamente, el mensaje de la missio Dei es que Dios está en misión para glorificarse a Sí mismo por medio de avanzar su reino en la tierra a través de los medios de su pueblo, empoderados por su Espíritu, quienes comparten y muestran el evangelio del reino de Dios en Jesucristo.

Hay por lo menos cinco temas que sirven como elementos del mensaje de la misión de Dios.

Elemento 1: La Gloria de Dios

El mensaje de la misión de Dios es que ¡todo se trata de Él! Su gloria es el objetivo final y el punto de la misión. Fuimos creados a su imagen para reflejar su gloria en todas las áreas de nuestras vidas, pero nos rebelamos y distorsionamos la imagen de Dios. Por lo que, Dios está en la misión de redimir y restaurar nuestra imagen dañada para que podamos reflejar su gloria otra vez.

Elemento 2: El Reino de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye el establecimiento de su reino. Richard Bauckham expresa, “La Biblia es un tipo de proyecto orientado al reino de Dios, que es, hacia el cumplimiento de los propósitos de Dios para el bien de toda la creación de Dios…” Porque el núcleo de su misión incluye ambos: su gloria y su reino, Dios siempre ha tenido un patrón de crear un lugar para su pueblo (nosotros) y nos llama a vivir bajo su gobierno y reino.

Desde el principio, Dios deseó que la humanidad extendiera su gobierno y reino a través de todo el orden creado. G.K. Beale argumenta que así como Adán y Eva fueron fieles a Dios en el jardín, viviendo sus mandamientos, disfrutando perfecta comunión con Él, ellos inevitablemente extenderían los límites geográficos del Edén (es decir, su reino) hasta que el Edén cubriera por completo la tierra. Como resultado de vivir bajo el gobierno y reino de Dios, experimentamos bendición.

Elemento 3: El Rey Jesús

El mensaje de la misión de Dios gira en torno a su rey, el Rey Jesús. El primer Adán falló en reflejar la imagen de Dios y gobernar efectivamente como vice-regente de Dios sobre el orden creado. Como resultado de la caída de la humanidad (Gn. 3), somos incapaces de glorificar a Dios. Además, no solo somos incapaces de glorificar a Dios, pero hemos sido aislados y separados de una relación y una conexión con él.

Sin embargo, por el gran amor de Dios por su gloria, reino y creación (y especialmente por los portadores de su imagen), Él envió un segundo y mejor Adán, el Rey Jesús, para redimir a los pecadores (sin mencionar al cosmos en su totalidad).

Por la vida obediente de Cristo, su muerte sacrificial, su sepultura temporal, resurrección victoriosa y ascensión gloriosa al trono, Dios ha exaltado a Cristo hasta lo sumo, otorgándole

…el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Flp. 2:9-11)

Jesús es el centro del reino de Dios (y su misión), porque es en Jesús que Dios está reconciliando al mundo consigo mismo (Col. 1:20).

Elemento 4: El Espíritu de Dios (Poder)

El mensaje de la misión de Dios involucra la morada permanente del Espíritu Santo para que resulte la misión efectiva. Mientras que el Espíritu está definitivamente presente en el Antiguo Testamento (bajo el Antiguo Pacto), el Espíritu bajo el Nuevo pacto habitará en todos los creyentes, empoderándolos para vivir en el reino y el avance de la misión. (Jr. 31:31–34; Ez. 36:22–32; Mt. 28:18–20; Jn. 20:21–22; Hch. 1:8).

Los dos papeles más grandes del Espíritu Santo son convencer al mundo de pecado (Jn. 16:8) y conformar el pueblo de Dios en una comunidad misional adoradora alrededor del mundo (Hch. 1:8) quienes son enviados en misión. Por lo tanto, antes de su ascensión, Jesús les dice a sus discípulos que esperen en Jerusalén para recibir al Espíritu Santo. Alvin Reid afirma:

Cuando Jesús declaró que sus seguidores recibirían poder después de que el Espíritu Santo hubiera venido sobre ellos y que serían testigos, Él se refería a que pudiéramos ser testigos efectivos—pero no en nuestra propia fuerza. La efectividad viene a través del poder del Espíritu Santo.

En resumen, el Espíritu de Dios es la fuente de poder para abrazar, encarnar y representar la misión de Dios.

Elemento 5: Pueblo de Dios

El mensaje de la misión de Dios incluye la participación de su pueblo. Esencialmente, la misión de Dios crea el instrumento de su misión, es decir su pueblo. Somos nosotros. Desde Adán a Israel, de Jesús a la Iglesia, el pueblo de Dios está llamado a participar en la misión de su reino. En Jesús, la Iglesia fue creada como los santos redimidos de Dios para ser sus agentes y testigos mundiales. Por lo tanto, como Emil Brunner una vez directamente señaló, “La iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por la llama.”

Para cumplir la misión de Dios, su pueblo (la Iglesia, nosotros) estamos para compartir verbalmente y demostrar las buenas noticias del reino en Jesús el Rey, a través del poder del Espíritu Santo. Haciendo esto, proclamamos la buena noticia de que Jesús está haciendo todas las cosas nuevas (Ap. 21:5), mientras demostramos esa realidad poniendo en práctica la ética del reino de Dios en todas las áreas de nuestra vida—personal, marital, familiar, social, relacional, cultural, vocacional, etc.

La próxima vez, hablaré de los movimientos de la misión de Dios.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-message-of-gods-mission-par.html

Compasión por los Perdidos

Rev. Ken Childress

Isaías capítulo 6, versículo 8: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”

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¿Es posible, después de haber sido bautizados con el Espíritu Santo, estar satisfechos con lo que vemos? ¿Qué hizo que Jesús llorará sobre Jerusalén? Él tenía un corazón de compasión. Por dondequiera hay almas enfermas de pecado. Necesitamos un bautismo de amor que va hasta el fondo de la enfermedad. Necesitamos clamar a Dios hasta que Él nos traiga a ”la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

Jesús dijo una parábola: “un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones…” (Lucas 10:30). ¿Quién de los que pasó cerca y vio su predicamento fue su prójimo? Aquél que tuvo misericordia de él y lo ayudó (v. 36-37). ¿Estamos despiertos al hecho de que Dios nos ha dado vida eterna? Con el poder que Dios ha puesto a nuestra disposición, ¿cómo podemos descansar cuando vemos a nuestros prójimos? ¿Cómo hemos pecado contra Dios? ¡Cómo nos falta este espíritu de compasión! ¿Lloramos mientras vemos a los que no son salvos? Si no, no estamos llenos del Espíritu Santo. Jesús fue movido a la compasión. ¿Y tú?

Todavía no hemos comprendido la difícil situación de los que no son salvos. Desde mis días de seminario, he tenido muchos amigos que fueron al campo misionero, tengo un poco de idea de lo que significa que Dios amó tanto al mundo que DIO a Jesús (Juan 3:16). Dios dio a Jesús. ¿Qué significa? COMPASIÓN. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Si no tienes poder, no te has arrepentido. Estás pensando, “Eso es lenguaje fuerte.” Es verdad.

¿Quién es el guarda de tu hermano? (Ver Génesis 4:9). ¿Quién es el hijo y heredero? (Ver Gálatas 4:7). ¿Eres sal? (Ver Mateo 5:13). ¿Tienes una vida pura? No te dejes engañar; no vivas en una posición falsa. El mundo quiere conocer cómo ser salvo, y el poder está a tu disposición. ¿Cumpliremos con las condiciones? Dios dice, “Si tú lo haces, Yo lo haré.” Dios lo hará.

Daniel conocía el tiempo en el que él estaba viviendo; él respondió a Dios, y una nación fue salvada. Nehemías cumplió con las condiciones de Dios para su tiempo, y la ciudad fue reconstruida. Dios ha puesto las condiciones. Él derramará su Espíritu en sobre su pueblo.

Si no continuamos, tendremos que enfrentarlo. Tal vez dependa de nosotros traer el Evangelio a las naciones y a nuestra ciudad. Podemos ganar el mundo para Jesús. Podemos abrir la llave. ¿Cuál es la condición? Es rendimiento incondicional. “…no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6). La santidad abre las ventanas del cielo. El Espíritu de Dios será derramado sin medida, hasta que la gente diga, “…¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30).

Con el bautismo del Espíritu Santo viene una demolición del hombre completo y una compasión por el mundo en que vivimos.

Resumen del Foro Urbano 2016 – Parte 2 de 2

Esta es la segunda y última parte del resumen elaborado por la Dra. Deirdre Brower-Latz, con motivo del Foro Urbano de la Iglesia del Nazareno celebrado en Chicago, en julio 2016.

Hemos redescubierto una nueva realidad:

  • Los métodos del pasado no funcionarán, y por lo tanto debemos estar abiertos a nuevas posibilidades
  • Nuestros paradigmas han cambiado
  • Y este cambio es un tanto incómodo pero vital.

Nos hemos dado cuenta que invitar a otros a la misión embrolladora en la ciudad demanda:

  • Empoderamiento de toda persona – hombres y mujeres, liberándolos para que sirvan en la misión desde el frente.
  • Llamar a que los líderes sean agentes de cambio por el bien del Reino de Dios
  • El Reino ya está en nuestro medio

Y, dónde esto está aconteciendo el resultado será: desastroso, creativo, renovador, obediente, difícil, embrollador, incómodo y empoderado por el Espíritu Santo.

Hemos sido desafiados a:

No se olviden, si estamos aquí hoy es que somos líderes y cuando hablamos de estructuras lo que queremos decir con eso es que “nosotros” somos las estructuras y cuando hablamos del poder nosotros somos los que estamos en poder, por lo que cuando decimos que debemos empoderar y soltar lo que esto significa es que debemos empoderar y soltar

Cuando decimos que debemos seguir en obediencia lo que significa es que debemos tomar riesgos y hacerlo con gozo…

Cuando hablamos de ser parte de la “cocina” y no solo llegar a la mesa, lo que queremos decir es que en esas cocinas tal vez seamos los chefs, Cristo es la receta de nuestra vida, el Espíritu Santo es el que hace la mezcla y el resultado es un gran banquete del Reino de Dios para el Rey, nuestro Padre es el anfitrión de este gran banquete para muchas naciones…

Hemos sido llamados a escuchar lo que Dios quiere decirle a la iglesia, a nosotros:

manosSi miramos a nuestras particularidades entonces yo como educadora preguntaría: ¿Qué significa esto para mí? Y me doy cuenta que el Espíritu Santo es el que debe llevarme a ser más generosa, flexible, comprometida, fluida, responsable y a equipar nuevos líderes que sirvan a su generación. Entonces, hemos hablado sobre el liderazgo pastoral que debe ser moldeado Y mi tarea es de crear nuevos métodos de aprendizaje que sean creativos, interesantes y relevantes al contexto del siglo 21, llenos de pasión por la misión y practicando todo lo electrónico para servir mejor a la iglesia… pero también debemos estar arraigados, comprometidos profundamente con la teología de la santidad Wesleyana – ¡quiénes somos y cómo hacemos vital el trabajo del Reino!

Si nos ponemos en los zapatos de otros y pensamos en su particularidad o rol como líder regional, líder de área o distrital o local, nuestro llamado es el mismo, ¿no? El preguntar, ¿Qué es lo que el Espíritu está diciendo? y con corazones abiertos y mentes claras seguirlo para que seamos moldeados…

Yo podría haber mencionado otras cosas más: el llamado al discipulado, los grupos de células, tamaño de las ciudades, pero terminaré al decir que el hilo de esta conversación se puede resumir en una palabra: GRACIA – la maravillosa gracia de Dios que colma la vida de los individuos que se han saturado con la oración – por el bien del Reino de Dios…

Entonces – ¿Qué sigue? ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Cómo oímos lo que Dios nos quiere decir? La belleza de todo esto es que es solo el comienzo de la conversación…

Puedes leer y descargar el resumen completo en español aquí: urban-forum-summary-notes-spanish

Foro de Ministerio Urbano – Parte 2 de 3

Esta es la segunda parte del discurso del Superintendente General David A. Busic presentado en el Foro de Ministerio Urbano de la Iglesia del Nazareno, realizado en Chicago el 13 de julio de 2016. Puedes encontrar la primera parte en la entrada anterior.

Dos meses antes, en octubre del mismo año, Bresee escribió: “El primer milagro después del bautismo del Espíritu Santo fue en la vida de un mendigo. Esto significa que el primer servicio de la iglesia recién bautizada por el Espíritu Santo es al pobre; que su ministerio es hacia aquellos que más lo necesitan. Así como el Espíritu estaba sobre Jesús para predicar el evangelio al pobre, Su Espíritu está sobre Sus siervos con el mismo propósito.”

Otra vez vemos que Paul Benefiel habla al respecto: “Aunque los padres fundadores de la Iglesia del Nazareno vieron que su ministerio primordial era hacia el pobre, y en las ciudades, también es aparente que las iglesias de la denominación generalmente se estaban moviendo fuera de las ciudades y lejos del pobre. De hecho, la mayoría de las iglesias no podían con el tumulto, la tensión y las frustraciones de la ciudad.”

¿De qué manera retomó la Iglesia del Nazareno su ministerio en el contexto urbano? ¿Cuáles fueron las influencias internas y externas que operaban a fin de cambiar su trayectoria inminente y regresar al énfasis original de la Iglesia para con el pobre de las zonas urbanas y el bienestar de las ciudades?

pobreza1Aún así otra visión empezó a surgir a la misma vez. Timothy Smith, un historiador respetado de la Universidad Johns Hopkins, escribió lo que es considerado por muchos como la historia preeminente de la Iglesia del Nazareno. Él describe la historia denominacional en su libro, Llamados a la Santidad. Smith sostuvo que los primeros años de la Iglesia del Nazareno fueron forjados en un acuerdo mutuo con visiones similares pero ligeramente diferentes sobre la vida Cristiana. El resultado fue una tensión creativa y, a su vez, una fuente de conflicto.

En las palabras de Smith: “Ni el origen ni la historia subsecuente de la Iglesia del Nazareno puede ser entendida sin un conocimiento de las dos tradiciones de santidad, una urbana y la otra rural.” 

Las características distintivas que Smith vio como agente leudante en la iglesia urbana (primordialmente por la influencia del norte) incluía una visión nacional, con una inclinación educativa y un gran sentido de entendimiento y empatía con el Wesleyanismo original, vistas en las enseñanzas teológicas y reformas sociales de John Wesley. Sus centros de fuerza eclesiástica fueron primordialmente en las ciudades o suburbios periféricos cercanos.

el-cauca-colombiano-vive-esceptico-y-en-guerra-el-dialogo-entre-el-gobierno-y-las-farc-617x410En contraste, el grupo sureño de Nazarenos que se unieron a la Iglesia poco después fue predominantemente rural y reconocido por su rigurosidad contra la “formalidad y mundanería.” Su enfoque estaba más direccionado hacia el evangelismo agresivo, mover al creyente a que tenga una crisis personal de entera santificación así como la influencia predominante del ethos presente en las famosas campañas evangelísticas del movimiento de Santidad en el siglo XIX.

Esta unión un tanto incómoda entre las tradiciones de la santidad urbana y la rural fue considerada un milagro por muchos y, como Smith observa, una clave para entender el ADN Nazareno. Sin embargo, trajo también una tensión que permaneció a través de los años dentro de la estructura, política y estrategia de la denominación. La denominación ciertamente evolucionó en gran manera desde esos tiempos tempranos. Pero las preguntas polémicas de aquellos días siguen sonando: ¿Puede una iglesia de mentalidad urbana existir junto a una iglesia de mentalidad rural? ¿Será que una iglesia rural puede reorientarse efectivamente para alcanzar los grandes centros urbanos del mundo?

 

Espera la última parte de este discurso en la próxima entrada.

Puedes leer y descargar el discurso completo en español en el siguiente enlace: busic-presentation-urban-forum-july-2016-spanish

Practicando la Santidad Diariamente

Cada miércoles, a partir del 5 de octubre y hasta el 7 de diciembre de 2016, estaremos publicando un artículo enfatizando las diez características de una iglesia Génesis, esto es parte del desarrollo continuo de varias herramientas y materiales que ayudarán a las iglesias a diagnosticar y mejorar su salud.

Por Scott Armstrong

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Había sido un día pesado en la oficina. Tuve conflictos con algunos de mis compañeros de trabajo y un malentendido con mi jefe. Había habido muchas interrupciones no planeadas que me impidieron entrar en ritmo y trabajar en mi enorme lista de cosas por hacer.

Finalmente en casa, me acosté en el sofá con un gran suspiro, exhausto. Comienzo a leer las noticias, tratando de olvidar todas las frustraciones del día.

Mis hijos de 4 y 2 años –en ese entonces- estaban corriendo y chocando sus coches de juguete, haciendo una cantidad exagerada de ruido. Hice como que no los escuchaba y enterré mis ojos en el periódico.

Mi esposa estaba en la cocina preparando la cena y de alguna forma intentando acorralar a los pequeños ruidosos para que no destruyeran el lugar. “Gracias, Señor, por mi maravillosa esposa” –pensé- “Ella es increíble”.

Y seguí con mi lectura.

Ese día ella había trabajado en la oficina la misma cantidad de horas que yo. Me había dicho un poco más temprano que tenía dolor de cabeza. Pero no colapsó en el sofá como lo hice yo. Llegó directo a preparar la comida y cuidar de nuestros hijos.

Algo me decía que debía levantarme y ayudarla en la cocina. “Pero solo sería un estorbo”- reflexioné- “Soy terrible para cocinar”.

Otra punzada en la conciencia me decía que debería al menos jugar con los niños para que no molestaran tanto a su madre. “Pero merezco algo de tiempo para ” –luché contra ese pensamiento- “Nadie sabe las cosas por las que pasé hoy”.

Había predicado y enseñado sobre servidumbre y sacrificio docenas de veces en diferentes congregaciones. Había escrito devocionales y artículos sobre santidad. Pero mis palabras no coincidían con mis acciones – o inacciones – como leer el periódico y defender mi ego.

¿Has tenido momentos así? ¿Instantes donde tus acciones no encajan con los elocuentes discursos que has dicho? ¿Momentos donde actuaste de cierta manera en un lugar específico y completamente diferente en otro lugar?

La quinta característica de una iglesia Génesis es que predique la santidad regularmente y la practique diariamente. Eso es predicar con el ejemplo. Estamos para inspirar apasionadamente a los adultos, adolescentes, -y sí, incluso niños- con nuestro distintivo mensaje de santidad. Y aún más, debemos también vivir de acuerdo con ello en nuestro trabajo, casa y comunidad.

La santidad es conocida con diferentes nombres en diferentes círculos. Entera santificación. La segunda obra de gracia. Morir a uno mismo. Pureza de corazón y de vida. Rendición total. Ser llenos del Espíritu Santo.

Pero quizás la manera más fácil de entender y resumir la santidad es:

SER COMO CRISTO.

Estoy asombrado de lo poco que hablamos sobre la vida de santidad en nuestras iglesias. Me desconcierta la cantidad de personas que piensan que no se puede evitar vivir constantemente en pecado. Me aterroriza escuchar a algunos que creen que la santidad es un concepto periférico de nuestra teología, algo de lo que hablamos una vez cada varios años.

El Dr. Louie Bustle, antiguo Director de Misión Global para la Iglesia del Nazareno, me dijo una vez que el 90% de sus sermones estaban relacionados con la santidad. Me tomó del brazo para asegurarse que tenía mi atención. “Si nuestra gente no comprende la victoria que Cristo nos ofrece, todo lo demás que prediquemos no serán más que solo remedios de autoayuda”.

Tal vez la razón por la que predicamos tan poco sobre la santidad es porque rara vez la vemos en práctica. Miembros de la junta que argumentan venenosamente sobre el color de la alfombra y ponen al pastor contra la pared. Adultos mayores diciendo que ya han pasado al altar un par de ocasiones y no necesitan ir otra vez (insinuando que no tienen áreas en donde necesitan crecer). Liderazgos pastorales que definen la santidad de acuerdo a lo que usas o no usas al vestir y la frecuencia con la que asistes al templo. ¡Todo esto causa confusión en nuestra gente y sirve para diluir el poderoso mensaje que se nos ha confiado!

¿Qué tan a menudo tu iglesia predica y enseña intencionalmente sobre santidad?

¿Los problemas de tu iglesia se resuelven de manera que ejemplifiquen la santidad de pensamiento y de acción?

¿La gente de tu congregación cree verdaderamente que pueden ser como Cristo y vivir sin pecado?

Puse el periódico a un lado. Estaba avergonzado de mi egoísmo y de lo perezoso que estaba siendo como esposo y padre. Rodé por el piso y empecé a luchar con mis bulliciosos hijos. Los cargué y los llevé hacia la cocina. Con mis hijos retorciéndose y riendo bajo mis brazos, le dije a Emily: “Los tres queremos saber si podemos ayudarte de alguna manera.”

Cansada pero sonriendo, ella dijo: “Yo me encargo de la cena si tú te encargas de ese par de bribones”.

Los saqué de la cocina y continuamos jugando. Sabía que aunque al final había hecho lo correcto, éramos tres los bribones aquella noche. La única que en verdad actuó como Cristo desde el principio estaba poniendo la mesa.

Una iglesia Génesis predica santidad regularmente y la practica diariamente.

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

Los tres rasgos que tienen en común quienes transforman el mundo – Parte 2 de 2

Esta entrada es la continuación del artículo anterior.

Escrito por: Nicole Unice

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  1. Valentía

La valentía es el punto de arranque de la autoconciencia y la autoeficacia. Sin valentía, nunca tomarás acción de las percepciones encontradas en la autoconciencia y los sueños creados por la autoeficacia. La valentía son las agallas necesarias para confesar tus más profundos defectos de carácter cuando te has dado cuenta que te están deteniendo. La valentía son las mismas agallas que se necesitan para trabajar tiempo completo e inscribirse en una escuela de posgrado cuando te das cuenta que tus sueños necesitarán más educación.

La valentía dice todavía no soy lo que puedo ser, y puedo hacer algo al respecto. Enfrentar la verdad de nosotros mismos sin valentía es deprimente. Tener sueños de lo que pueden ser nuestras vidas sin valentía es auto-sabotaje. Nada que vale la pena sucede sin trabajo duro –y antes de vencer las dificultades inevitables, la valentía será requerida. 

Afortunadamente, servimos a un Dios que promete “nunca dejarnos, ni abandonarnos,” (Deuteronomio 31:6) que nos ofrece “vida, y vida en abundancia” (Juan 10:10). Cuando estamos en Cristo, Él nos llama a “ser transformados por medio de la renovación de su entendimiento” (Romanos 12:2). Esto es un proceso continuo y siempre profundo que verdaderamente necesita trabajo –el poder del Espíritu Santo, que está activa, consistente, amable, y amorosamente llevándote a la verdad y más cerca de Cristo. No somos llamados como cristianos a ser formados pasivamente por las fuerzas de este mundo, pero somos llamados para ponernos nosotros mismos en las manos de Dios, sabiendo que Él nos está formando a través de las circunstancias para recibir su plenitud, libertad y gozo.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/life/three-traits-every-world-changer-has-common

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