Testimonio «Extremo» Desde Iquitos, Perú

¿Has escuchado de Ministerios Nazarenos Extremos, verdad? Dios está usándolos para hacer grandes cosas, especialmente en Sudamérica.  ¡Todo obrero de ellos es 100% voluntario y están movilizando a cientos de personas de muchos países como misioneros! Acá una pareja misionera trabajando en las selvas de Perú da su testimonio al final de su contrato.

¡Hemos tenido algunos años locos y fantásticos acá!  En parte no puedo creer que los dos años se terminarán y en otros aspectos me parecen interminables.  Dios ha hecho cosas fantásticas para nosotros personalmente, para cada individuo en nuestro grupo y para muchas personas aquí en Iquitos.

Las expectativas que teníamos cuando llegamos al Perú eran de plantar dieciocho (18) nuevas iglesias con 6 pares de norteamericanos y peruanos.  No nos habíamos dado cuenta de las dificultades y la inmensidad de este objetivo.  De nuestro equipo original de 12 40/40s, cuatro (4) partieron del campo en estos veinte seis (26) meses por diferentes motivos.  Sin duda es algo que no esperábamos pero así mismo Dios trajo sanidad y restauración, y en algunos casos proveyó a otros para continuar el trabajo.  Por lo tanto, hemos sido bendecidos terminando bien fuertes con diez (10) 40/40s dedicados, fieles y trabajadores aquí en Iquitos.

Nos hemos dado cuenta que el hecho de que Dios nos ha llamado al trabajo de misiones no ha sido solamente para las personas de Iquitos, Perú, pero también por el trabajo que tenía que hacer en nosotros.  La jornada de tener que aprender un idioma, amar a un grupo de personas diferentes, adoptar una cultura diferente, compartir el amor de Dios en otro idioma y contexto, cambiar de alimentación y clima y vivir con 22 personas en una comunidad ha sido desafiante y gratificante.  Qué lindo ha sido mirar como Dios ha desarrollado y cambiado  cada individuo en este proceso.  Aprender de los demás y ser inspirado por sus historias ha sido una bendición.  No solo los norteamericanos tienen ahora una mejor cosmovisión, sino también los peruanos que vivieron con ellos.  Aquí tenemos algunos ejemplos donde sentimos que Dios “dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman…los predestinados a ser transformados según la imagen de su Hijo.” (Romanos 8:28-29).

Hemos aprendido:

  • Como se expresa una relación verdaderamente sana
  • Que significa tener una comunicación sana y como resolver conflictos
  • Ser menos juzgadores y críticos
  • Confiar diariamente en Dios y en el futuro
  • Ser flexibles y comprobar que todo sale bien
  • Tener más paciencia
  • Ser más abiertos y tener un espíritu de aprendizaje
  • Como usar nuestras fortalezas personales para bendecir a otros
  • Escucharle a Dios más
  • Depender más en Dios
  • Tener una mayor disciplina espiritual

Estamos muy contentos de poder compartir que el trabajo de Dios no solo afectó nuestras vidas, pero también a las personas con quienes estábamos ministrando.  Ahora salimos del campo misionero habiendo plantado quince (15) células y con la esperanza de que vayan continuando creciendo y que se conviertan en iglesias establecidas con hogares permanentes.  Aprendemos que el proceso de “ir al mundo y hacer discípulos” es un proceso que cambia las vidas – espiritualmente nos vacía y nos estimula, y requiere mucho amor y tiempo.  Cuando Dios llama a las personas para que estén en relación con Él, algunos responden y continúan fielmente, otros empiezan pero no continúan, y aun otros lo ignoran.  Cuan gratificante ha sido realmente dejar todas “las semillas plantadas” en las manos de nuestro Creador amado y confiar en Él para los frutos y resultados.  Nosotros damos a Dios toda la gloria y alabanza por lo que Él ha hecho y por habernos dejado participar.

 – Escrito por Kevin y Heather Simpson, Familia de Apoyo, 27 de Septiembre 2011

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑