La historia de Raju
Por Gina Grate Pottenger en Engage Magazine el 12 de marzo, 2014
Mientras que Raju* se apiñaba en la pequeña habitación que compartía en la casa de su hermano en Katmandú, él sabía que su vida se estaba desenmarañando con rapidez. Él había transicionado desde sacerdote religioso en servicio a ídolos, a construir bombas para un grupo político subterráneo, y ahora huía y se ocultaba en la ciudad.
Cuando él era pequeño, su padre era sacerdote de una religión en la cual servía a varios dioses. Raju estaba en entrenamiento para convertirse en sacerdote de la misma manera, pero desde joven su interés era la política. Él se involucró en ese campo a la edad de 11 años, luego de que un pariente cercano fuera asesinado por el gobierno.

“Me afectó mucho, así que comencé a pensar en por qué él había sido asesinado.”
Como niño, él comenzó a reclutar a individuos para unirse al partido de oposición. Al crecer, entrenó a los nuevos miembros del partido. Eventualmente, él comenzó a construir bombas y a enseñarle a otros cómo hacerlo. A pesar de que él jamás utilizó ninguna de sus bombas, la gente a la que entrenó sí las usó en varios lugares. Él se involucraba en protestas y en una ocasión pasó un mes en la cárcel.
Sus 35 años de involucramiento en la política de oposición llegaron a un alto cuando las fuerzas militares comenzaron a buscarlo. A pesar de tener esposa y cuatro hijas, él se vio forzado a dejarlos para escapar rumbo a la ciudad capital, donde podría ocultarse en una habitación dentro de la casa de su hermano.
Encerrado en la casa día tras día, con miedo de ser reconocido y capturado, él tuvo mucho tiempo para reflexionar acerca de su situación y de cuánto extrañaba a su familia. No parecía existir un fin para su predicamento.
El único lugar donde él se sentía a salvo era un pequeño puesto de té donde bebía té Nepalés con leche y especias. La dueña del local se percató de su aspecto pálido y ansioso, y le dio un Nuevo Testamento, diciéndole, «Lea esto y verá que le dará paz.”
Él se llevó el Nuevo Testamento a su casa pero no lo leyó. No estaba interesado en explorar otra religión.
Un día, alguien golpeó a su puerta. Al abrirla, se encontró con soldados del ejército. Ellos estaban inspeccionando documentos de identidad. Él se había despojado de su documento de identidad, así que al sentirse intimidado por los hombres, tomó su Nuevo Testamento y dijo, «Soy Cristiano. Ésta es mi Biblia.”
Cuando los soldados vieron el libro se volvieron más amistosos. Ellos le sugirieron obtener un documento de identidad mediante su iglesia local, le agradecieron por su tiempo y partieron.
«Cuando me encontré en esa situación pensé acerca de mi tarea anterior construyendo bombas, y cuando hacía tareas de sacerdote, pero todo mi trabajo jamás me salvaría al encontrarme en peligro. Pero la Biblia me salvó en una hora crítica. El libro me salvó la vida. ¿Qué había dentro de la Biblia? Debía haber algo muy bueno dentro de ella.»A partir de entonces, Raju sintió curiosidad acerca de esta religión, y el día sábado él tomó su Biblia y marchó valientemente a través de la ciudad. Pero él no tenía idea de dónde encontraría una iglesia. Se acercó a un hombre y le preguntó si conocía alguna iglesia en el área. El hombre resultó ser un pastor, y Raju fue junto a él a su iglesia.
«Entré a la iglesia y el servicio comenzó mientras que yo me sentaba en uno de los asientos de más atrás; yo sólo observaba lo que ocurría. En esa ocasión, el predicador estaba predicando acerca del amor de Dios. Llegué a darme cuenta de que sólo Dios podía ayudarme a vivir, y decidí aceptar a Cristo ese mismo día.»
Cuando su hermano se enteró de que Raju había decidido seguir a Jesús, él lo echó de su casa. Ahora Raju se encontraba sin hogar, sin trabajo, sin dinero, y sin un lugar donde vivir. La mujer del puesto de té y el pastor lo ayudaron a conseguir ropa y un lugar donde vivir, y lo ayudaron a integrarse a la vida de la iglesia.
Durante meses, otras personas pagaron su alquiler y le trajeron arroz para comer. Al ver suplidas sus necesidades básicas, en ocasiones a través de medios milagrosos, su nueva fe comenzó a crecer.
Él también pasó varios años recibiendo educación teológica.
Cuando la tensión política se redujo, Raju quiso plantar una iglesia en su aldea de origen. Durante este tiempo él se puso en contacto con Dilli Ijam, el superintendente de distrito de la Iglesia del Nazareno en Nepal. Cuando Ijam pudo pasar tiempo con Raju y observarlo en su ministerio, él se dio cuenta de que Raju sería un candidato perfecto para liderar un proyecto semilla del ministerio de compasión en su distrito, debido a su trasfondo en agricultura. Raju aceptó el proyecto y se familiarizó más con la denominación y sus doctrinas. Rápidamente decidió unirse a la Iglesia del Nazareno.
Mientras que supervisaba el proyecto semilla, Raju plantó una iglesia nazarena en su aldea.
Pero hubo desafíos al reunirse con su familia. Su esposa, quien se encontraba involucrada en manera activa dentro de la religión anterior de su esposo, se había molestado al enterarse de que él se había convertido en ministro cristiano. Ella ni siquiera bebía un vaso de agua que él le diera.
A pesar de que su esposa se resistía a su nueva fe, sus hijas llegaron a conocer a Jesús, una a la vez. Pronto, todas oraban por su madre. Ellas también se involucraron en la iglesia, una de ellas sirviendo como líder de oración, otra cantando en el coro y enseñándole a los niños, y otra se encuentra activa dentro de Juventud Nazarena Internacional.
Luego de cinco años, la esposa de Raju finalmente se enamoró de Jesús y se convirtió en seguidora. Hoy en día, cuando él se ausenta de la iglesia, ella dirige los servicios en su lugar.
«Estoy tan agradecido de que todos en mi familia se hayan convertido en cristianos. Todos estamos creciendo en Cristo y creo que esto es una gran ganancia en mi vida», dijo él.
Ellos han plantado una segunda iglesia que ya cuenta con más de 50 miembros. Los sábados, Raju trabaja en la primer iglesia, y los domingos lidera la segunda.
«Personalmente puedo decir que este hombre tiene la fuerza requerida para liderar este ministerio», dijo Ijam. «Él no piensa dos veces antes de compartir a Jesucristo, ya sea junto a sus vecinos en el autobús o donde sea. Él tiene la capacidad para predicar y además tiene una gran capacidad para enseñar. Sus prédicas están influenciando a mucha gente.»
*Su nombre ha sido cambiado por motivos de seguridad.
— Traducido por Ed Brussa.
Dios bendiga grandemente y lo guarde a este hermano dondequiera que se encuentre.