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Fondo de Evangelismo Mundial

Una de las cosas que nos caracteriza como denominación es nuestro corazón misionero.  La manera principal de impulsar la obra misionera alrededor del mundo economicamente es por el Fondo de Evangelismo Mundial (FEM). ¿Pero qué es el FEM?

El Fondo de Evangelismo Mundial sostiene la misión de la Iglesia del Nazareno uniendo las ofrendas de cada persona e iglesia para financiar ministerios en todas partes. A cada iglesia se le pide que ofrende una porción de sus fondos anuales para aportar a la meta de hacer discípulos semejantes a Cristo en todas las naciones.

¿Por qué existe el Fondo de Evangelismo Mundial?

En el año 1923, la Iglesia del Nazareno se movió a un sistema de financiamiento centralizado llamado Presupuesto General. En el año 1997, el nombre fue cambiado a Fondo de Evangelismo Mundial, pero el propósito se mantuvo igual: sostener ministerios valiosos por medio del financiamiento constante de la misión. El Fondo de Evangelismo Mundial provee la red misional y el dinero no designado que todos los ministerios nazarenos necesitan. Sus ofrendas crean y sostienen ministerios, y permiten que el personal ministerial extienda el evangelio.

¿Cómo funciona el Fondo de Evangelismo Mundial? 

Cuando usted ofrenda, el dinero va a la Oficina del Tesorero General donde los fondos son distribuidos a varias regiones, misioneros y ministerios alrededor del mundo. El Fondo de EvangelismoMundial no solo le provee a los ministerios activos el dinero que necesitan, si no que también se utiliza este dinero para asegurar que se está cumpliendo con proveer para las necesidades legales, federales y de apoyo para que los ministerios estén asegurados lo mejor posible y puedan sostenerse en los años venideros.

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Aquí hay algunos ejemplos de ministerios que funcionan bajo el financiamiento directo o la red de ministerios del Fondo de Evangelismo Mundial:

Puede leer Engage Magazine para conocer las historias de personas que han sido ayudadas por ministerios nazarenos. ¡Todo esto es posible gracias a las ofrendas de personas como usted!

¿Cómo se recibe el Fondo de Evangelismo Mundial?

Mucho del dinero recibido viene directamente de iglesias locales como parte del plan de Financiamiento de la Misión. Cuando usted ofrenda, su iglesia da el diezmo de ese dinero a la Iglesia del Nazareno a nivel global. La meta del Fondo del Evangelismo Mundial para cada iglesia es de 5.5% de sus ingresos del año, excluyendo las ofrendas misioneras.

Algunas iglesias deciden recaudar fondos por medio de la Ofrenda de Semana Santa y la Ofrenda de Acción de Gracias para el Fondo para la Evangelización Mundial. Estas dos ofrendas se colectan todos los años y los Ministerios de Mayordomía proveen recursos promocionales e informativos para ayudar a las iglesias a promover las ofrendas con sus congregaciones. Las iglesias también usan las Promesas de Fe para recaudar fondos durante el año. Animamos a las iglesias a que activamente involucren a sus congregaciones en conocer acerca del trabajo misionero y responder donando a través del Fondo de Evangelismo Mundial. Muchas iglesias escogen invertir más de la meta de 5.5% para el ministerio y esas ofrendas hacen una gran diferencia. 

Gracias

Cuando una iglesia cumple su meta de diezmo para el Financiamiento de la Misión, incluyendo el 5.5% para el Fondo de Evangelismo Mundial, es reconocida como una Iglesia de Evangelismo Mundial. Todas las Iglesias de Evangelismo Mundial reciben un agradecimiento especial por su fiel generosidad a la misión. Además, Misiones Nazarenas Internacionales reconoce a las iglesias que han cumplido con su meta de 5.7% para el Fondo de Evangelismo Mundial. Haga clic aquí para leer más acerca del reconocimiento de estas iglesias.

Ningunos de los ministerios sostenidos por el Fondo de Evangelismo Mundial serían posibles sin las ofrendas de personas como usted. Es un placer colaborar con usted para llevar el evangelio alrededor del mundo. Le damos las gracias por su fidelidad al dar y orar por la obra misionera nazarena en todas partes. 

Esta información fue publicada originalmente en el sitio web de la Iglesia del Nazareno.

Informe de Misión: ‘Misionero’

Por Howard Culbertson

Hoy en día, la gente usa la palabra “misionero,” por lo menos, de cuatro formas:

  • Como una descripción para todos los cristianos;
  • Como una etiqueta para las personas que están haciendo cualquier tipo de ministerio en cualquier lugar;
  • Como una categoría especializada para cualquier persona con una experiencia de ministerio transcultural, ya sea de largo plazo o solo por algunos días;
  • Como un título para aquellos que tienen un llamado y poseen dones para un ministerio transcultural.

Así que, ¿cuál es la mejor opción? Y, ¿hay alguna razón para preferir una opción por encima de la otra? Yo estoy a favor de la última opción. Para mí, ese uso de la palabra encaja mejor con cómo los creyentes son descritos en Romanos 12, Efesios 4 y 1 Corintios 12. Esos tres pasajes comparan la Iglesia con un organismo viviente. Así como un cuerpo de carne y sangre, la Iglesia de Cristo está compuesta por muchos miembros diferentes, cada uno tiene un rol importante que jugar para el organismo. Observando que un cuerpo no puede funcionar si solo estuviera hecho de ojos y orejas, Pablo escribe que la iglesia sería disfuncional si todos los creyentes intentan hacer el mismo trabajo. A este respecto, Pablo hace algunas preguntas retóricas: “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿son todos maestros?” Obviamente Pablo espera un “no” a esas tres preguntas hechas en 1 Corintios 12.

At_SKC_0.jpgPara estar seguros, la palabra “misionero” no está en ese pasaje. Una razón es que “misionero” tiene su raíz en el latín, un idioma que solo llegó a ser utilizado años y años después de los tiempos del Nuevo Testamento. No obstante, la metáfora de Pablo de un cuerpo es muy relevante a la manera en cómo usamos “misionero.” Empezando con Pablo y Bernabé, la Iglesia ha reconocido que Dios llama y capacita personas específicas para dar sus vidas cruzando barreras geográficas, culturales, y de idioma para llevar a cabo movimientos de plantación de iglesias; personas como Milly y Agnes Ibanda (ver foto) quienes, junto con su familia, recientemente fueron enviados de la iglesia en la República Democrática del Congo, para servir en Madagascar. Aquellos que van son personas para quienes la palabra “misionero” se acuñó en los años 1600.

La ampliación del significado de “misionero” de su uso original, se ha hecho con buenas intenciones. Sin embargo, no siento que ha infundido urgencia o propósito a los creyentes poco interesados. Por otro lado, quedarse con el uso original limitado de “misionero” sí ayuda a la Iglesia por medio de:

  • Recordarnos la necesidad de ser intencionales acerca de llevar a la iglesia a “donde todavía no hay iglesia” (en lugar de tener personas que digan, “estamos haciendo todo lo que Dios espera de nosotros si somos ‘misioneros’ en nuestros vecindarios”).
  • Abrazar la imagen de la iglesia como un cuerpo hecho de miembros con diferentes funciones, una de las cuales es seguir el llamado de divino de llevar el Evangelio a través de las fronteras culturales, geográficas y de idioma a “donde todavía no hay iglesia.”
  • Reconocer que Dios no espera que todos empaquen sus maletas y tomen un vuelo internacional. Algunos van a ir. Otros van a enviar. Eso representa el significado de la palabra “misionero” tal y como fue acuñada originalmente.

Nota: Reservar el título de “misionero” para aquellos que están haciendo un tipo de ministerio específico, en lugar de aplicarlo más ampliamente, no justifica que cada creyente no esté involucrado apasionadamente por medio de orar, dar, movilizar, o ir y alcanzar tanto a los vecindarios cercanos, como a evangelizar hasta lo último de la tierra.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/mission-briefing-missionary

Informe de Misión: Choque Cultural

Por Howard Culbertson. Trad. por Maximiliano Pimentel

Las personas frecuentemente piensan que los sentimientos provocados por encuentros con comida extraña o costumbres, constituyen el “choque cultural.” En realidad, esos breves momentos de incomodidad no son lo que los antropólogos quieren decir con choque cultural.

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Los antropólogos y psicólogos, usan el término “choque cultural” para describir la confusión, duda, y nerviosismo común en las personas que recientemente han comenzado a vivir transculturalmente y que también están experimentando una o más de las sensaciones a continuación:

  • Nostalgia exagerada
  • Sueño excesivo
  • Pérdida del sentido del humor
  • Evasión del contacto con lugareños, pasando tiempo en el correo electrónico, la Internet y las redes sociales
  • Sufrir enfermedades psicosomáticas
  • Sentimientos frecuentes de aburrimiento o apatía
  • Ataques inexplicables de llanto
  • Comer compulsivamente
  • Disminución de la capacidad para trabajar efectivamente
  • Alto nivel de irritabilidad
  • Hostilidad hacia las personas de la cultura anfitriona
  • Jingoísmo o súper patriotismo
  • Estereotipar a las personas de la cultura anfitriona
  • Atención exagerada a la limpieza

El verdadero choque cultural es, por lo tanto, más arraigado que la inconformidad momentánea experimentada cuando se confrontan cosas extrañas para comer, o normas sociales desconocidas. Lo que los antropólogos llaman choque cultural surge de un largo periodo de adaptación a formas desconocidas de hacer, organizar, percibir, y valorar las cosas. De hecho, debido a que las personas experimentan síntomas del choque cultural durante un periodo de tiempo en vez de en un acontecimiento aislado, algunos antropólogos lo llaman “ciclo de adaptación” más que “choque cultural.”

Los síntomas del choque cultural son muy notorios en algunas personas y menos en otras. Sin embargo, el ciclo de adaptación (o choque cultural) –– luna de miel, frustración, ajuste, y aceptación –– es inevitable. Aunque el choque cultural no es una condición médica, la desorientación psicológica, el aislamiento, y el exceso de sueño pueden ser comparados con organismos yendo de un choque físico a un trauma.

Los síntomas del choque cultural pueden ir y venir durante un periodo de tiempo. Describiendo su experiencia en Senegal, la misionera Linda Louw dijo, “pensé que el choque cultural era algo por lo que pasas y se termina, pero sigue ocurriendo.”

La sensación de inquietud e irritabilidad aguda, común en la etapa de frustración, puede ser detonada por cosas simples. La etapa de ajuste usualmente no surte efecto hasta que una persona se familiariza y se siente cada vez más cómoda en una cultura nueva.

Afortunadamente, los efectos del choque cultural pueden ser, en cierto modo, mitigados. Aquí hay media docena de sugerencias de adaptación:

  • Date cuenta de lo que te pasa, y por qué.
  • Recuerda que esto le sucede a cada expatriado en mayor o menor medida, y que las personas regularmente sobreviven a esto.
  • Niégate a caer en el deseo de aislarte de las personas. Elige, por el contrario, relacionarte con aquellos de la cultura anfitriona.
  • Involúcrate en un pasatiempo que involucre, de alguna forma, el lugar donde sirves.
  • Sé audaz en alcanzar a personas de la cultura anfitriona, con el fin de construir una red de confidentes, incluyendo una lista de individuos que pueden ayudarte a mejorar tu idioma y adquisición.
  • Cultiva, intencionalmente, tu curiosidad acerca de la vida silvestre, la geografía, la fauna, la historia, la literatura, las comidas, las normas sociales, los cuentos infantiles, los proverbios, las leyendas y fábulas del lugar donde sirves.

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

Informe de Misión: Ventana 10/40

Por Howard Culbertson

Hace unos 30 años, el misiólogo Luis Bush acuñó la frase “Ventana 10/40.” Él hizo esto para enfocar la atención a un área específica del mundo donde millones de personas tienen poco o ningún acceso al Evangelio.

Bush pidió a los creyentes que dibujaran un rectángulo imaginario en el globo, que iba desde 10 grados al norte del ecuador, hasta 40 grados al norte del ecuador, extendiéndose de la parte occidental de África justo hacia el este de Japón. Señalando esa ventana rectangular imaginaria, Bush suplicó a la Iglesia que se movilizara en oración, e igualmente que movilizara personas y recursos, para evangelizar y discipular a la gente perteneciente a grupos de personas no alcanzadas y menos alcanzadas ubicados en la mitad del norte de África, el Medio Oriente y las áreas que una vez fueron gobernadas por los antiguos imperios babilónico y persa, así como una gran parte de Asia, incluyendo India y China.

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Las estadísticas de la Ventana 10/40 pueden ser impresionantes. Dos tercios de toda la gente en la tierra vive en esa área rectangular. De los 55 países del mundo menos evangelizados, la mayoría está en la Ventana 10/40. De las grandes ciudades menos evangelizadas, la mitad está en la Ventana 10/40. La mayoría de los musulmanes, hindúes, budistas, y sijs, vive en la Ventana 10/40.

Lamentablemente, la Ventana 10/40 es también el hogar de 8 de cada 10 de los más pobres de los pobres en la tierra.

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Muchas áreas en la Ventana 10/40 son lugares que el Director de Misión Global Nazarena, Verne Ward, describe como “donde la iglesia aún no está.” Siendo que solo 10% de la actual fuerza misionera cristiana es enviada ahí, la situación no está cambiando tan rápido. Desafortunadamente, casi 9 de 10 personas que viven en la Ventana 10/40 permanecen fuera del alcance de los esfuerzos evangelísticos actuales.

En varios países de la Ventana 10/40, los cristianos sufren persecución física e incluso la muerte, a causa de su fe. Debido a la hostilidad anti-cristiana y a las exigentes restricciones del gobierno, muchos misioneros en la Ventana 10/40 se han vuelto creativos en cómo evangelizan y discipulan a las personas. Muchos de los países no otorgan visas a trabajadores religiosos. Por ello, han sido etiquetados como áreas de acceso creativo. Por estas y otras razones, Patrick Johnstone, de Operation World, ha llamado a esta área el “cinturón resistente.”

Atrayendo la atención a la tarea evangelística por realizar, el concepto visualmente dramático de la Ventana 10/40, ha inspirado a muchos para ofrecerse a sí mismos para el servicio misionero en algunos de los lugares más difíciles y desafiantes.

Evidentemente, los países de la Ventana 10/40 no son los únicos lugares que necesitan misioneros. Así que, este no es un llamado a remover misioneros de otras áreas del mundo y enviarlos todos a la Ventana 10/40. Los países de la Ventana 10/40 no son los únicos en el mundo con pecadores que necesitan misioneros que crucen barreras culturales y de idioma para hablarles acerca de la gracia redentora de Dios. Sin embargo, la Ventana 10/40 comprende grandes bloques de personas que, mediante cualquier definición, hoy en día no han sido alcanzados ni evangelizados.

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¡Debemos orar para que Dios llame a más y más obreros a los campos de cosecha en los países de la Ventana 10/40!

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

 

Informe de Misión: Sé un Enviador

Por Howard Culbertson

En ocasiones, la gente piensa que la única forma en que ellos pueden participar en el evangelismo “hasta lo último de la tierra,” es volando hacia otro país. Están equivocados. “Ir” es solo una de las vías para involucrarse en la misión mundial. De hecho, aquellos quienes dejan su hogar para convertirse en misioneros necesitan un grupo consagrado y entusiasta que los apoye desde casa.

Hace algunos años, Steven Hawthorne escribió un capítulo en Perspectivas en el Movimiento Cristiano, acerca de quienes apoyan a “los que van” (así llamaba a los misioneros). Hawthorne quien creció en una casa pastoral nazarena, llamó a ese capítulo simplemente, “Enviadores.” Él se dio cuenta que el Apóstol Pablo tal vez había pensado, así como Dios, en Enviadores humanos, cuando él preguntó retóricamente: “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?” (Romanos 10:15).

El Apóstol Juan no tenía duda de animar a las personas para convertirse en Enviadores de misioneros. La versión AMP (Amplified Bible) de la Biblia, interpreta el versículo 7 y parte del versículo 8 en 3 Juan como: “Porque ellos [misioneros viajeros] salieron por el bien del Nombre [de Cristo]. Así que deberíamos apoyarles.” ¿Cómo es que los Enviadores apoyan y cuidan a los misioneros? Bien, el pasaje en 3 Juan parece referirse al apoyo material. Lo mismo es verdad con las palabras de Pablo a los Romanos acerca de un viaje planeado a España (Romanos 15:22-24). Ciertamente, se trata de dinero – mucho dinero – el cual se necesita para el evangelismo mundial. Sin embargo, los enviadores pueden y deben hacer más que dar dinero. Por ejemplo, en casi cada una de las cartas de Pablo, él pedía a sus Enviadores que oraran por su ministerio.

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R.A. Torrey, el fundador del Instituto Bíblico Moody, creía eso. Torrey una vez escribió: “La efectividad del misionero en el campo y los resultados de su labor, están directamente relacionados con el misionero en sí mismo y, de igual forma, con el hombre o la mujer que ora constantemente por él en su casa.”

Además del dinero y la oración, los Enviadores colaboran en el cumplimiento de la Gran Comisión en maneras que van desde mantener actualizados los boletines de misiones hasta ubicar y enviar equipo o recursos necesarios. Ciertamente, una variedad de dones y talentos pueden ser usados para facilitar el trabajo de los misioneros sirviendo en lugares lejanos.

Aquí hay seis áreas en las que los enviadores pueden apoyar a los misioneros:

— Apoyo emocional (dándoles ánimo a través de correos electrónicos, cartas, conversaciones por Skype, yendo a los servicios de gira misionera, etc.).

— Movilización (creando conciencia de las misiones globales en sus iglesias locales y distritos).

— Apoyo financiero (dando, y animando a otros a dar).

— Oración intercesora por el evangelismo mundial (orando e involucrando a otros en la oración).

— Ayuda logística (proveyendo hospedaje y transporte para los misioneros en gira misionera, haciendo arreglos para enviar cosas, solucionando detalles para eventos, entre otras cosas).

— Asistencia en la re-entrada (siendo un oyente “confiable,” ayudando a los misioneros que regresan a encontrar su camino de vuelta en casa, y demás).

Los Enviadores han sido conocidos por ser tan apasionados en su apoyo a los misioneros que ellos han adaptado su estilo de vida para orar más, servir más y dar más.

Sé un Enviador. Impacta “hasta lo último de la tierra” desde tu puerta.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

Informe de Misión: Contextualización

Por Howard Culbertson

Cuando los creyentes de una cultura introducen el “evangelio inmutable” a personas de otra cultura, ¿cómo evitan ellos que las Buenas Nuevas no sean rechazadas como una importación foránea? La respuesta breve es una palabra: Contextualización. 

Cuando el cristianismo se mueve de una cultura a otra, hay peligro de que sea enseñado como una pertenencia de la primera cultura, y que esté fuera de lugar en la segunda. Las posibilidades de que eso ocurra pueden ser disminuidas si el Evangelio será proclamado y vivido en formas culturalmente comprensibles. Ese proceso de conectar significativamente la revelación bíblica con una cultura específica se denomina “contextualización.”

El misiólogo Darrell Whiteman lo dijo de esta forma: “La contextualización intenta comunicar el mensaje en palabra y acción, y establecer la iglesia en maneras que tengan sentido para las personas en su contexto local cultural.”

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Que el evangelio “tenga sentido” para la gente de una cultura no significa, por supuesto, que todos se apresurarán a aceptarlo. Las personas deben decidir si están dispuestas a hacer los cambios necesarios en su vida para que Jesús sea su Señor y Salvador. Desde luego, eso no quiere decir que la gente debe abandonar su identidad étnica o cultural para seguir a Jesús. La contextualización auténtica está basada en la premisa que cuando las personas permiten al poder transformador de Cristo entrar a sus vidas, ellos serán mejores nicaragüenses, japoneses o búlgaros o navajos de lo que eran antes. 

La contextualización no significa quitar o diluir la esencia del Evangelio para hacerlo más aceptable. Por el contrario, la buena contextualización retrata expresiones del “Evangelio inmutable” que son más fieles a la Escritura de lo que serían de otra manera. El Espíritu Santo guía a la contextualización a permitir que la Escritura sea lo más poderosa y transformadora posible en cada contexto cultural. 

La contextualización adecuada mueve la proclamación del evangelio más allá de una sensación de extrañeza a permitir que cada grupo de personas pueda escuchar a Dios decir: “Este mi diseño para ti.” La contextualización permite que la gente de cada cultura vea que Yahveh, el Creador del universo quien se revela a sí mismo en Jesucristo, los ama y quiere una relación con ellos. 

En términos tangibles, la contextualización implica la formulación de expresiones teológicas en cosas como las ilustraciones de un sermón, estilos de música, arte, toma de decisiones, elecciones de estilo de vida, programas y horarios de iglesias, métodos de predicación y enseñanza, el proceso de discipulado, alcance evangelístico, selección de liderazgo e incluso arquitectura. 

Debe quedar claro, como dice el profesor de misiones Zane Pratt, que el fin último de la contextualización “no es comodidad, sino claridad.” Por tanto, la contextualización auténtica no implica el ablandamiento o blanqueamiento de los mandamientos radicales de Jesús. De hecho, la contextualización permite que el Evangelio sea ofensivo a cada cultura por las razones exactamente correctas. Whiteman ha dicho que la buena contextualización asegura que el Evangelio “encuentre a las personas en el nivel de sus necesidades más profundas.” 

La contextualización auténtica deberá viajar sobre dos rieles. Un riel es una fidelidad inquebrantable a la Escritura. El otro riel es el de la comunicación y vivencia de la Palabra del Señor en maneras que son familiares a las personas en un contexto cultural particular. 

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

Derribando las Paredes en Honduras

Honduras futbol 1Derribando las Paredes en Honduras

Por Richard Gammill / Trad. por Ed Brussa

Originalmente publicado en Engage Magazine el 10 de marzo de 2016

Comenzó como varios salones de clase que ministraban a 20 niños y jóvenes. Luego se convirtió en una cancha de fútbol que alcanzaba a 160 jóvenes del vecindario. La pasión de un pastor y la voz de Dios dieron lugar al cambio.
Cristian Juarez es pastor de la Iglesia del Nazareno Tres de Mayo en Tegucigalpa, la capital de Honduras. Él era un hombre con una visión. Como la mayoría de los hondureños, el pastor Cristian es un entusiasta del fútbol pero además tiene pasión por ministrar a los jóvenes. La combinación de estas dos pasiones es el comienzo de nuestra historia.Honduras inset
Cristian tuvo la visión de crear una cancha de fútbol cerca de su iglesia de Tres de Mayo, donde él podría invitar a los jóvenes de su vecindario para que fueran a jugar. La iglesia ocupa un edificio de dos plantas. El segundo nivel contiene un moderno y cómodo santuario. El nivel de bajo se encontraba dividido en salones de escuela dominical, con un promedio de 20 niños en concurrencia. Durante dos años, él se dedicó a buscar un predio no muy costoso en las cercanías. Dos iglesias nazarenas en los Estados Unidos estaban listas para apoyar este proyecto si se encontraba un lugar apropiado. Al no encontrar nada, una de las iglesias decidió ofrecer su apoyo a otro proyecto.
Parecía que su sueño había llegado a su fin. Entonces, una mañana durante su tiempo devocional él sintió que Dios le hablaba. Esto es lo que él oyó “Utiliza lo que ya tienes. Deshazte de los salones y crea el espacio necesario para una cancha de fútbol.”
El pastor se vio deslumbrado por la idea. Él se dirigió a la junta de su iglesia con esta nueva visión y ellos también se vieron sorprendidos. “Nuestros salones tienen tan solo tres años de construidos. Son muy atractivos; ¿por qué habríamos de deshacernos de ellos?”
Él se dirigió ante su padre, quien lo ayudaba en el ministerio. El señor Juarez también pensó que se trataba de una idea ridícula. “¿Estás seguro de que lo que escuchaste era la voz de Dios?”
Sintiéndose rechazado, él pasó tiempo en oración, buscando la certeza de la voluntad de Dios. Él volvió a presentarse ante la junta y ante su padre. “De veras creo que Dios nos está dirigiendo a hacer esto por el bien de los jóvenes de nuestro vecindario.” A pesar de mantener su escepticismo, la junta y su padre aprobaron el proyecto radical y se pusieron de acuerdo en ofrecer su apoyo. Las paredes de los salones desaparecieron y fueron reemplazadas por césped artificial y por arcos.
Los jóvenes hondureños siempre están buscando lugares donde jugar al fútbol. En 2013, cuando la invitación del pastor Cristian fue compartida en el vecindario, veinticuatro jugadores se presentaron. Durate el primer año él contó con tres equipos de ocho jugadores cada uno, los cuales participaban del ministerio. Durante los siguientes dos años, el ministerio creció rápidamente. Hoy en día, a tres años de comenzar el ministerio, más de 160 jóvenes se atan los botines cada semana para jugar al fútbol en el lugar donde una vez existieron paredes.
La iglesia considera esta liga como una forma de alcance. Los atletas no tienen por qué ser cristianos, pero se compromenten a concurrir a un servicio para jóvenes cada jueves por la noche. Los jugadores escuchan del evangelio durante la adoración del jueves por la noche y comparten durante devocionales en grupo los días de juego.Honduras futbol 2
Antes de que las paredes cayeran, 20 niños y jóvenes concurrían a la escuela dominical. Ahora, más de 160 jóvenes que antes estaban fuera del alcance de la iglesia reciben el evangelio. Sin embargo, esto no termina aquí. El pastor Cristian se encuentra alcanzando activamente a los vecindarios donde viven sus jugadores y ha establecido seis puntos de predicación. Él también dirige una liga de adultos en una cancha de fútbol que se encuentra a pocas cuadras del mercado central, en el centro de la ciudad. A través de esa liga, Cristian ministra a más de 200 hombres cada semana. El amor del pastor Cristian por la juventud y por el fútbol se ha combinado para crear un enorme campo de testimonio y ministerio.
Existen 25 iglesias nazarenas en la zona metropolitana de Tegucigalpa, la cual es notoria por su violencia y su crimen. Cientos de niños y jóvenes hondureños han huído hacia los Estados Unidos. Al darse a conocer el éxito del ministerio del pastor Cristian, muchas de estas iglesias han decidido establecer un ministerio de fútbol como manera dinámica de alcanzar a la juventud en riesgo.
Tres de Mayo es la primer iglesia nazarena en Honduras en emplear una cancha de fútbol dentro de sus premisas como herramienta evangelística. Esto está por cambiar. El liderazgo de la iglesia en Honduras piensa replicar este ministerio a través de todo el país. Casi una docena de iglesias hondureñas cuentan con propiedad que permitiría construir el mismo tipo de cancha de fútbol como la que se utiliza en Tres de Mayo. Otras iglesias necesitarán encontrar propiedades cercanas que sean apropiadas y poco costosas.
Los dos distritos de Honduras están buscando a iglesias (y distritos) en América del Norte para colaborar junto a ellos y ayudarlos a hacer de esta visión una realidad. El concepto es el de organizar ligas de equipos juveniles durante el día y permitir que equipos de adultos alquilen las canchas por la noche. Una vez establecidos, cada centro de fútbol podría ser autosustentable e incluso podría llegar a sustentar a otros tipos de ministerios de compasión.
Jason Courtney, coordinador de Trabajo y Testimonio, sigue de cerca este emprendimiento. Él calcula que la construcción de cada cancha de fútbol costará unos $10 mil (dólares americanos) en lo referente a materiales de construcción, luces y equipamiento. Él está buscando equipos de Trabajo y Testimonio para apoyar este proyecto.

Gente de los Zapatos

Escrito por: Teanna Sunberg

zapatosUno no puede olvidarse de una lluvia como esa: 90 minutos de agua cayendo estrepitosamente. Mi principal pensamiento era, “¿Cómo hicieron estas familias para sobrevivir durante la noche?”

Hasta ese punto en la migración global, nosotros ingenuamente creíamos que la ola de refugiados de oriente medio se reduciría a cuentagotas al llegar al invierno. Al menos esperábamos que se enlentecería ya que los Balcanes en enero demuestran a la naturaleza en su peor estado de ánimo – rasga y mastica la piel si se le da la oportunidad.

Dentro del campamento, una penosa carpa hacía su más fútil esfuerzo por proteger de la lluvia las ropas y el calzado donado, pero no había espacio para la gente, ni siquiera para el más pequeño de nosotros. Había familias por todos lados, empapadas y pegadas unas a otras en un desorden tembloroso y embarrado, llenos de hambre y cansancio. Los voluntarios que intentaban suplir las necesidades de las personas ofreciéndoles calzado se vieron sobrecargados.

En mi vista periférica, vi repentinamente los pies mojados de un bebé acurrucados en los brazos de una madre – ambos temblando hasta en el alma. La hermana mayor se encontraba de pie a su lado y dijo algunas palabras en inglés. Ella se convirtió en la traductora para nuestro intercambio.

 “¿Tiene algún zapato que me pueda dar, por favor?” Ella había esperado pacientemente para que su madre y su hermano recibieran ayuda.

 Miré a lo que en algún momento fueron sus zapatos, los cuales se encontraban llenos de agujeros, cubiertos de barro y con la suela suelta.

 “¿Cuánto hace que tus zapatos están así?”

Ella se encogió de hombros y dijo, “Mucho tiempo. Días. Pero luego de la lluvia que cayó anoche tengo mucho frío.”

Así que buscamos un par de zapatos. Ella y yo nos pusimos a buscar un zapato tamaño 37 para una muchacha siria de 14 años de edad. Le grité a los voluntarios: “¡37 de mujer! ¿Alguien tiene 37 de mujer?”

Éste es un tamaño popular de zapatos de mujer. Es el más común.

Nada. Los de 38 también se habían agotado. Probamos un 36. Éste era dolorosamente pequeño.

 El voluntario se encogió de hombros en un gesto de desesperanza. Esta niña tenía días de viaje por delante. Con 14 años de edad, así como mis hijas, yo no podía dejarla partir del campamento sin zapatos.

 La tomé de la mano y la llevé desesperadamente a la entrada de la carpa de voluntarios. Los minutos se nos iban rápidamente — el llamado para subir al autobús se acercaba. Haciéndonos camino entre cajas y personas, comenzamos a revisar la montaña de prendas, abrigos y zapatos. El reloj seguía su cuenta regresiva.

“Sólo un par de estúpidos zapatos tamaño 37,” murmuré yo.

La finalidad del llamado en árabe llego a nuestros oídos: “A cargar el autobús.”

Gentilmente, ella puso su mano sobre mi brazo. “No se preocupe. No hay zapatos. Tengo que ir. Shukran” (“gracias” en árabe).

Ella salió de la carpa y se adentró en la lluvia. Ella se había ido.

Sole peopleDesde setiembre hemos puesto zapatos de todos los colores y tamaños a lo largo de la carretera balcánica, y los hemos visto marchar hacia la libertad. A través de todo esto, yo no he olvidado la cara o la gentil resignación de mi amiga siria.

Hoy nos encontramos desesperados por zapatos. Somos capaces de dar 50 pares semanalmente. La necesidad estimada es de 1,000 por semana.

 Mil personas que han transitado a través del hielo y la tormenta con zapatos como los de mi amiguita en Roszke. A veces llegan sin calzado alguno.

 Debido a que la necesidad de calzado en el campamento es tan grande, hay una celebración cada vez que el Ministerio Nazareno de Compasión de Europa Central entrega una caja de zapatos. Nos conocen como la Gente de los Zapatos.

Coraje para el viaje – es nuestro lema a lo largo de la carretera de refugiados. Coraje para el alma. Coraje para el cuerpo a través de la lluvia y de la nieve, y a través de las frígidas temperaturas. Coraje para mantener la esperanza en la noche oscura. Coraje para creer que hay vida después del viaje.

 * Teanna Sunberg es misionera, madre y escritora, y disfruta de estudiar, escribir y enseñar en el área de la misiología. Junto con su esposo, Jay, ellos tienen el gozo y privilegio de servir a los habitantes del Área de Europa Central dentro de la Región Eurasia. Actualmente, su familia vive en Budapest, Hungría, pero ellos también han hecho su hogar en Bulgaria y Rusia durante los últimos 17 años. Ella es autora de varios artículos y capítulos de publicaciones relacionadas a las misiones, incluyendo el libro de misiones de Misión Nazarena Internacional, titulado Cold Winds, Warm Hearts (Vientos Fríos, Corazones Cálidos). Esta historia ha sido impresa con el permiso del sitio web del Área de Europa Central.

Originalmente publicado en: http://engagemagazine.com/content/gente-de-los-zapatos

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