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10 Formas Para Ayudarte a Vivir Una Vida Normal Cuando La Vida No Es Normal

Por: Dan Reiland

He estado reflexionando sobre el estrés y las presiones que todos estamos pasando en estos días y he tratado de enfocarme en las cosas prácticas que ayudan a promover la salud espiritual y mental.

Ya sea usted un líder de la Iglesia, un padre liderando su familia o esté dirigiendo en el campo de los negocios, todos necesitamos apoyarnos en aquello que nos ayuda a pensar y vivir saludablemente de manera que podamos cuidar mejor y liderar a otros.

Esto no se descarta:

  • La realidad de la situación.

No hay duda de que están sucediendo cosas devastadoras en el mundo, y el COVID-19 encabeza la lista en este momento. Mi sugerencia no pretende hacer que los grandes problemas desaparezcan mágicamente, pero si nos ayudan a seguir liderando con un espíritu positivo.

  • La necesidad de estar alertas.

Se necesita la vasta mayoría de nuestro tiempo para manejar lo que no es normal en nuestro entorno. Sin embargo, tenemos que permanecer fuertes, humanos, conectados, y recordar las pequeñas cosas, las cosas importantes que resuelven los grandes problemas en todo el mundo.

  • La necesidad de enfocarnos en la esperanza que proviene de Cristo.

Jesús es y ha sido siempre quien ha prometido ayudarnos en aquello que no podemos resolver. Él es quién da sabiduría para resolver los problemas, fortaleza para soportar los retos y es la esperanza para nuestro destino final. Estoy ofreciendo algunos elementos del día a día que realmente ayudan. Mientras más tranquilo, preparado y en paz estés personalmente, mejor podrás guiar a las personas por las que Dios te hizo responsable.

10 Formas Para Ayudarte a Vivir Más “Normal”

(¿Qué es normal? Ya sé…pero cada uno de nosotros tiene un normal, nuestro normal, y cuando esto se perturba, lo reconocemos.)

La meta para ti no es que hagas las 10.

Selecciona las que más te ayudan.

No permitas que esto se convierta en una tarea; deja que sea un estilo de vida.

  • Establece una nueva rutina.

Somos criaturas de hábitos, nuestra rutina es esencial, pero una rutina es distinta a la monotonía. Una rutina ofrece estabilidad de manera que permanecemos saludables y más productivos. La monotonía es cuando estás estancado, sin crecer y no experimentas salud espiritual. Muchos de nosotros hemos interrumpido nuestras rutinas recientemente. Algunos de ustedes tienen niños en casa que van a hacerlo también. Amas a tus hijos, pero tenerlos en casa cambia tu rutina en gran manera.

Además, añádele el hecho de que quizás todos ustedes están en casa todo el tiempo. No es necesario decir más.

Modifica los sistemas de tu familia.

Haz nuevos planes.

Establece nuevas rutinas.

Te animo enfáticamente a organizar y simplificar. Eso no resolverá todos tus problemas, pero ayuda a levantar tu espíritu. Mejor aún, te dará algo en lo que puedes ver resultados inmediatos y tangibles. En un tiempo donde sientes que nada está bajo control, esto ayudará a tu salud mental y disposición.

  • Contacta a tus amigos.                                                                                                                                                                                                              ainur-iman-IrjcB5DbM18-unsplashProbablemente estás en contacto con tus amigos y colegas con los cuales te conectas con regularidad.  Te sugiero que consideres conectarte con amigos y colegas con los cuales no has hablado, a los cuales no les has escrito un mensaje de texto o un mensaje por las redes sociales por un largo tiempo. Contáctalos y dales seguimiento. Déjales saber que piensas en ellos, un mensaje de texto o cualquier otro método es fenomenal. Toma un momento para orar por ellos y hazles saber que lo hiciste.

No hagas de esto un proyecto, o un pendiente en tu lista de cosas por hacer, considéralo un privilegio para animar a alguien hoy. Esto le dará calor a tu corazón y elevará tu pensamiento.

  • Toma tiempo para estar tranquilo.

Tiempo para estar tranquilos es algo que todos necesitamos desesperadamente, en especial durante tiempos de miedo e inseguridad. Mi mundo es ruidoso, la quietud no tiene precio para mí. Voy a admitir que, si estoy mucho tiempo solo o tranquilo, comenzaré literalmente a buscar alguien con quien hablar, pero una reflexión sosegada es esencial para el bienestar de tu alma.

No me refiero solo o específicamente a tu tiempo de quietud o a tu devocional diario, aunque pueda que prefieras combinarlos, sino a un tiempo de quietud real, solo para permanecer tranquilo para pensar y reflexionar. Yo me tomo una o dos tazas de té al día, y eso es muy centrado y una buena pausa para la reflexión. No descartes el impacto de las cosas pequeñas, las cosas simples de tu vida. ¿Cuáles son esas cosas o simples placeres que te ayudan a mantenerte firme?

  • Mantén tu cuerpo en movimiento.

No estoy promoviendo una rutina de ejercicios o una disciplina específica, aunque esa siempre es una buena idea. Eso depende de ti. Me refiero literalmente a mantener tu cuerpo en movimiento. Es muy fácil permanecer inmóvil y convertirse en un sedentario en la mayor parte de los roles del liderazgo. Permítete moverte varias veces al día. Si estás en un estudio profundo o al teléfono o escribiendo correos, levántate y estírate, da varias vueltas o vuélvete loco y haz algunas flexiones. Camina un poco. Lo que sea.  Mantente en movimiento; tu cuerpo fue diseñado para eso y eso lo ayuda a sentirse mejor y liderar mejor.

  • Haz algo sencillo por alguien más.

Hacer cosas prácticas y físicas por otras personas se está volviendo cada vez más complicado debido a que sabiamente todos permanecemos socialmente distantes. Sin embargo, podemos encontrar maneras de amar y cuidar a las personas. Recientemente escuché sobre alguien que repartía comida a una pareja de ancianos que tenían miedo de ir al supermercado. Fue por medio de una llamada telefónica y un poquito de dinero. Otra persona recogió un medicamento para un amigo. La clave es que esto debe ser un gozo para usted, no una tarea. Sin culpa, es un “voy a hacerlo” y no un “tengo que hacerlo”.

  • Toma un descanso de las redes sociales.

Usándolas sabiamente, las redes sociales son una herramienta útil que mejora nuestro ministerio de manera significativa. Sin embargo, podemos tomar un descanso de estas, incluso es saludable aún por unas horas. Usa ese tiempo para leer un buen libro, uno que no esté relacionado con tu trabajo.

La duración de tu descanso depende obviamente de ti. Algunos ayunan de las redes sociales por semanas; otros solo las cierran por medio día, de vez en cuando. Lo importante es que puedas hacerlo, y lo hagas. Toma pequeños descansos sin importar la duración. Si no puedes dejar el teléfono por unas pocas horas, quizás sea difícil encontrar y experimentar “lo normal”.

7)  ¡Ríe!

ben-white-4K2lIP0zc_k-unsplashEste es un tiempo muy serio en nuestro planeta, pero necesitamos respirar y sentirnos normales por un rato. La risa es maravillosa para tu alma. Es una medicina natural que te ayuda a permanecer fresco y restaura tu energía física y emocional de manera que puedes invertir en ello y guiar a otros a hacer lo mismo. Para mí, puede ser un episodio de un programa de televisión, o simplemente compartir una historia cómica con un amigo por teléfono o ¡un juego de mesa con la familia!

¿Y para ti?

No permitamos que el enemigo tome ventaja de lo que está pasando alrededor nuestro, robándonos todo el gozo de nuestras almas. Encuentra el humor de cada día en tu vida.

8)  Exprese agradecimiento

Pocas cosas restauran y fortalecen más tu alma que un corazón agradecido. En estos días sería muy fácil quedar atrapado pensando en lo que no tienes, esa es una respuesta natural a la pérdida y todos la experimentamos en un nivel u otro. La emoción que acompaña esa experiencia puede ser desde decepcionante hasta aplastante. Pero quedarse varado allí pensando en esto no te ayuda. Trata lo más que puedas de concentrarte en lo que sí tienes y en la esperanza de un futuro mejor. Aquellos a los que diriges no esperan que seas un super humano, pero sí cuentan contigo para tener esperanza.

9)  Escuche música.

Soy un fan de los Beatles y estoy orgulloso de ello. A mi nueva nieta ya le encantan los Beatles a sus seis semanas de edad. (Instruye al niño…)

¿Qué tipo de música te gusta?

La música hace maravillas para el alma. Escucha a alguna de tus melodías favoritas tanto como puedas, y por supuesto, ¡tu música de adoración favorita es una gran elección también! Solo no te sientas culpable…si te gusta la música country, pop, clásica, cualquiera, está bien, ¡súbele al volumen!

10)  Ora por las promesas de Dios de amor y esperanza.

He dejado lo mejor para el final. Acércate a Dios, y Él se acercará a ti. “Mientras más tiempo llevo de cristiano más perplejo y desorientado” me siento cuando no estoy íntima y, diariamente cercano en mi relación con Jesús. Me encanta pasar tiempo con Dios. Sus promesas me mantienen avanzando en los días duros.

Uno de mis pasajes favoritos se encuentra en el Salmo 34:4-9:

Busqué a Jehová, y él me oyó,

Y me libró de todos mis temores.

Los que miraron a él fueron alumbrados,

Y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó, y le oyó Jehová,

Y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,

Y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen.

© 2020 Dan Reiland | El Entrenador del Pastor – Desarrollando los líderes de la Iglesia.

Oración y Esperanza

Por: Junta de Superintendentes Generales 27 Mar, 2020

Aunque estos son tiempos difíciles, el pasado fin de semana fue una bendición para la Iglesia del Nazareno, ya que los servicios de adoración de todo el mundo fueron transmitidos en vivo por Internet o por video. Muchas iglesias reportaron que alcanzaron a más personas que nunca con las buenas nuevas de Jesucristo. Las personas que normalmente no se sentirían cómodas en asistir a un edificio de la iglesia ingresaron al espacio digital y encontraron gracia y paz. ¡Le damos gracias al Señor por esto!

También apreciamos profundamente los esfuerzos que muchas de nuestras iglesias están realizando para satisfacer las necesidades que enfrentan de manera creativa. Hemos visto muchos ejemplos de respuestas creativas que van desde una congregación en Maine, EUA, que se ha ofrecido para llenar el vacío que existe en las entregas de alimentos para los ancianos; a los pastores nazarenos de Cabo Verde que fueron invitados conducir un servicio de adoración al país a través de una estación de televisión nacional; a las clases de la escuela dominical reunidas por videoconferencia; a una iglesia en la que las personas condujeron a un estacionamiento y  ofrecieron su adoración desde sus autos mientras el pastor y los líderes de adoración dirigían desde una plataforma al aire libre; a un grupo de jóvenes en Ohio, EUA, que decidió alegrar a las personas que viven en un centro de atención para personas mayores a través de la actuación de un drama (desde una distancia adecuada, por supuesto) Estas son solo algunas de las muchas historias que podríamos compartir. Todos estos son testimonios de la fidelidad de Dios y la creatividad de nuestro pueblo. Los tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias.

Algunos han pedido sugerencias sobre cómo orar durante esta temporada de COVID-19. Aquí les presentamos algunas maneras en las que puede enfocar su intercesión:

  1. Ore para que los líderes de sus países, estados, provincias y ciudades reciban sabiduría. Pídale a Dios que les dé buen juicio y discernimiento para saber lo que se necesita hacer para proteger a sus ciudadanos. Ore por su país y por otros países que puedan estar enfrentando situaciones difíciles y complejas diferentes a las que usted pueda estar experimentando. Cada región del mundo está tratando de superar la pandemia.
  2. Ore por protección sobre los profesionales médicos y trabajadores de la salud que trabajan para atender a los más enfermos y más necesitados. Ore para que Dios les provea comprensión y fuerza sobrenatural mientras realizan sus tareas diarias. Muchos se enfrentan a la escasez de los suministros médicos más básicos. Ore por los investigadores, científicos y fabricantes que están trabajando para encontrar curas y producir equipos de tratamiento.
  3. Ore por sanidad y consuelo en aquellos que están enfermos, solitarios y temerosos, particularmente los más vulnerables y en peligro. Esto incluye a los ancianos, aquellos con condiciones de salud crónicas preexistentes, aquellos sin atención médica adecuada y aquellos que están aislados debido a la cuarentena.
  4. Ore por aquellos que están en mayor riesgo económico. El mundo entero se enfrenta a enormes implicaciones financieras, pero para quienes son familias de un solo ingreso, quienes cuidan de niños y padres mayores en el hogar, quienes trabajan por cuenta propia, quienes trabajan en la industria de servicios y muchos otros, este es un momento especialmente devastador.
  5. Ore por los pastores y líderes de la junta de su iglesia para que sepan cómo conducir los ministerios y la misión de la iglesia local integrando de forma equilibrada la precaución, valor y la compasión. Los pastores se encentran en la línea del frente proveyéndole cuidado al pueblo de Dios. Si puede, recuerde apoyar financieramente a su iglesia en un momento en que las reuniones públicas no son posibles.
  6. Ore por la Iglesia en todo el mundo, incluidas las de otras tradiciones y denominaciones. Si bien le pedimos a Dios que ponga fin a la pandemia, también oramos para que la iglesia encuentre formas de servir, consolar y amar a nuestro prójimo por el bien de Cristo y la sanidad del mundo.

​​​​​​​​​​​​​​Phineas Bresee soñó con una iglesia mundial cuando dijo: “El sol nunca se pone en la Iglesia del Nazareno”. Hoy ese sueño es una realidad. Literalmente podemos cubrir la tierra con nuestras oraciones, las 24 horas del día. Seamos fieles a ese llamado.

“Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén (Efesios 3:20-21)

Gracia y paz a todos,

​​​​​​​La Junta de Superintendentes Generales

 

Sitio web de la Iglesia del Nazareno

 

Cristianismo En Tiempos De Calamidades: Lecciones De Habacuc

Por: Dr. Antonio Carlos Barro

“Calamidad (del latín calamitate) o catástrofe significa desgracia pública, flagelo. La calamidad pública es una situación anormal, causada por desastres que provocan daños y pérdidas y que implican un compromiso sustancial en la capacidad de respuesta del poder público de la entidad afectada”.

En este punto de nuestra historia, es casi imposible que existan personas que no estén conscientes de la calamidad que ha afectado al mundo. Todos están siendo afectados sin ningún respeto. Nada ni nadie se escapa.

Pensando en ello, busqué en el profeta Habacuc y la calamidad que asolaba su tiempo, algunas respuestas a los problemas que enfrentamos. Es una palabra pastoral (hay otros textos en internet que cubren otros aspectos, lee https://coletivobereia.com.br/igreja-e-irresponsabilidade-social-os-paradoxos-da-pandemia-de-2020/) que escribí pensando solo en cómo podemos enfrentar estos próximos e inciertos días.

Este hombre es poco conocido en las Escrituras. Sabemos que vivió al mismo tiempo que el profeta Jeremías y que tenía una fe extraordinaria arraigada en las tradiciones de la relación de Dios con su pueblo. Él vivió en el sur de Israel y sus profecías, como Jeremías, datan de justo antes de la invasión de Babilonia a Jerusalén en 597 a. C.

Habacuc discutía con Dios lo que parecía ser su injusta manera de actuar. Estaba desconcertado por el hecho de que la maldad, la lucha y la opresión eran galopantes en Judá, pero aparentemente Dios no hacía nada al respecto. Cuando le dijeron que el Señor se estaba preparando para hacer algo a través de los “crueles” babilonios (1:6), su perplejidad solo se intensificó: ¿cómo Dios, que es “demasiado puro para mirar el mal” (1:13), indica a tal nación “ejecutar juicio”(1:12) sobre un pueblo “más justo que ellos” (1:13)?

Dios dejó claro, sin embargo, que eventualmente el destructor corrupto sería destruido. Al final, Habacuc aprendió a descansar en las acciones soberanas de Dios y a esperar Su obra con un espíritu de adoración. Aprende a esperar pacientemente en la fe (2:3-4) porque el reino de Dios se expresará universalmente (2:14).

El libro termina con una nota de fe y esperanza: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.” (3:17-19).
Aquí hay algunas lecciones para nosotros, aunque se pueden establecer otras.

  1. Todos estamos sujetos a desastres de todo tipo. Puede ser sanitario, económico, político, social, relacional, etc. Estos desastres afectan a todos sin distinción. No hay tal cosa como orar y pensar que nada me pasará a mí ni a mi familia.
  2. Israel fue el pueblo de Dios en el pasado y no se salvó. De hecho, fue Dios mismo quien levantó a Babilonia contra Su pueblo. No fue una acción de Babilonia ajena a la voluntad soberana de Dios.
  3. Habacuc entendió lo que Dios estaba haciendo y decidió tener fe y esperanza para el futuro. Uno de los versos más bellos de la Biblia expresa que Dios está trabajando y que la gente conocerá Su nombre y que Su gloria se verá en todo el mundo: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (2:14).
  4. Debemos tener esa misma confianza. Dios no ha olvidado sus propósitos, su misión aún no ha terminado. Si Habacuc estaba vivo para escribir, nosotros también. Escribamos nuestra esperanza, escribamos sobre Dios actuando sobre nosotros durante este tiempo. ¿Podría una calamidad ser tan fuerte como para sacudir y destruir los objetivos de Dios para Su pueblo?
  5. Seamos realistas. Habacuc fue a ver qué estaba pasando. Vio la escasez, vio la falta de comida, vio una situación afligida. Sabía que sacudiría a todos.
  6. Sin embargo, cuando vio los resultados de la calamidad avecinándose, se levanta en un grito de fe y esperanza: “aun…”. Aunque todo está como está, aunque no puedo verlo, aunque todo esté seco y sin posibilidad de reverdecimiento. Aun así.
  7. Aun así, profetiza: “Me regocijaré en el Señor y me regocijaré en el Dios de mi salvación”. Las circunstancias deben llevarnos a la alabanza de Dios y no a la desesperación; deben llevarnos a creer y no al estado de incredulidad. Si las circunstancias determinan si creemos o no, entonces todos hemos terminado con nuestra relación con Dios.
  8. Finalmente, Habacuc expresa su total confianza en la soberanía de Dios. Ese Dios soberano es tu fuerza y ​​te sacará de esta calamidad. Quizás la doctrina que más se cuestionará en estos días por el pueblo de Dios sea exactamente esta: la soberanía de Dios. Entonces, habrá personas que escribirán sobre las injusticias de Dios, sobre la ineficacia de Dios, sobre el silencio de Dios.
  9. Depende de nosotros, que somos el pueblo de Dios, actuar con fe, valor y valentía.
  10. Hagamos como Habacuc. No estaba alejado de la realidad, sabía lo que estaba sucediendo, fue a ver los resultados de esa calamidad.
  11. Ahora depende de cada uno de nosotros actuar en nuestra calamidad. Puedes cuestionar a Dios, pero finalmente debes creer en Su soberanía. Puedes transmitir, como Habacuc, con tus palabras y acciones un mensaje de esperanza a quienes estén desconcertados. Puedes ser una luz en la oscuridad. Puedes ser un proveedor. Puedes ser lo que Dios quiere que seas: sal de la tierra y luz del mundo.

Conclusión

Fue para esta hora que Dios te salvó. Él no solo te salvó para ir al cielo, sino para traer el cielo a la tierra. ¡Tráelo ahora y pronto!

Él te salvó para brillar hoy y no en la eternidad. Él te salvó para hacer el bien hoy. Él te salvó para vivir esta crisis con fe y audacia.

Cree y obedece. Cree y haz. Hoy y siempre recuerda que Dios aún no ha cumplido su promesa de que toda la tierra será llena del conocimiento de su gloria. Pensar en ello brinda una gran tranquilidad con respecto al futuro.

Dr. Antonio Carlos Barro

Director General, Facultad Teológica Sudamericana

Londrina, Paraná, Brasil

Una Carta Pastoral A Nuestra Familia Nazarena Global

Mucho ha cambiado en muy poco tiempo. Nuestro ciclo diario de noticias está lleno de informes sobre la pandemia mundial de COVID-19. Los líderes gubernamentales, profesionales médicos, investigadores y científicos están trabajando diligentemente para detener la marea del contagio y para proteger a los ciudadanos de sus países. Todos hemos sido impactados en mayor o menor grado.

Las autoridades nacionales, estatales y municipales nos han aconsejado restringir nuestras reuniones públicas, mantener la distancia social y observar rigurosos protocolos de salud. La amenaza es grave y real: es necesaria una acción inmediata para “aplanar la curva” dentro de lo posible. Creemos que es esencial que como iglesia en todo el mundo hagamos nuestra parte, incluso mientras la misión de la iglesia continúa.

Hemos estado en comunicación continua con los líderes regionales, de área y de distrito. Estamos escuchando informes maravillosos de cómo nuestras iglesias están respondiendo con compasión y creatividad; siendo cuidadosas pero valientes. Muchos están haciendo su parte para adaptarse porque entienden que el ministerio cristiano se extiende mucho más allá de las paredes de un edificio. Las crisis a menudo revelan nuestra dependencia de Dios y las oportunidades para realizar el ministerio que antes no podíamos ver. Gracias por permitir que la luz de su testimonio brille intensamente.

Sin embargo, también nos damos cuenta de que hay muchos desafíos nuevos, totalmente distintos a los que hemos enfrentado en nuestra vida. Debido a que la Iglesia del Nazareno es una iglesia global, es difícil hacer recomendaciones generalizadas que se adapten a cada situación. En nuestros diversos países, existen diferentes protocolos gubernamentales de salud que recomiendan restricciones en las reuniones. Si bien creemos en la importancia vital de la reunión de los santos, debido a la naturaleza altamente contagiosa de este virus, y como una forma de mostrar nuestro respeto a las autoridades gubernamentales y de amar a nuestro prójimo, pedimos a todas las iglesias locales que cooperen y que sigan las recomendaciones de su nación, estado y municipio. Además, estamos capacitando a los líderes de distrito para que ofrezcan directivas y pautas a las iglesias locales en materia de reuniones congregacionales de acuerdo con las instrucciones del departamento de salud. Encontraremos nuestro rumbo durante este tiempo con la ayuda de Dios y la fuerza del cuerpo de Cristo.

Queremos llamar a la iglesia a la oración. Como dijo uno de nuestros superintendentes de distrito: “Ore ahora y con frecuencia. ¡Ore por la paz! Ore por paciencia. Ore para que el Espíritu Santo que no está sujeto a ninguna de las restricciones temporales, llegue a las personas en sus hogares. Ore para que Su poder fluya de nosotros en una compasión y convicción a la semejanza de Cristo, tanto que, aunque no nos reunamos para celebrar un servicio de adoración de acuerdo con nuestras costumbres, experimentemos la presencia de Jesús y lo reflejaremos en todo lo que decimos y hacemos”.

Finalmente, recordemos la palabra de Dios: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1: 7). El pueblo de Dios no vive con miedo ni responde con pánico. Sabemos que Dios nunca nos dejará ni nos abandonará. El perfecto amor echa fuera el temor. Además, se nos ha dado el poder del Espíritu Santo para responder con amor y gracia a nuestro prójimo, independientemente de nuestras circunstancias. Se nos ha dado una mente sensata para tomar decisiones sabias y el fruto del Espíritu para darnos amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad y dominio propio mientras seguimos a Jesús y oramos para que se haga su voluntad, en la tierra como en el cielo.

Oramos por la sanidad divina del COVID-19, pero también oramos para que tengamos la gracia para ser fieles a nuestra misión, “hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones”. Las fronteras nacionales podrán estar cerradas temporalmente, el distanciamiento social podrá ser necesario por un tiempo, pero el evangelio no será disuadido.

Gracia y paz para todos,

La Junta de Superintendentes Generales

Eugénio R. Duarte

David W. Graves

David A. Busic

Gustavo A. Crocker

Filimão M. Chambo

Carla D. Sunberg

Carta Pastoral Sitio Web

 

Declaración De Nuestros Superintendentes Generales Sobre El Coronavirus

Declaración de nuestros Superintendentes Generales sobre el coronavirus: https://nazarene.org/es/article/declaracion-de-la-junta-de-superintendentes-generales-sobre-el-coronavirus

Para nuestra familia nazarena mundial:

Estos son días sin precedentes en la vida de la iglesia y para los ciudadanos del mundo. La pandemia mundial como resultado del nuevo coronavirus (COVID-19) nos ha llevado a un territorio desconocido. La buena noticia es que todo esto no es una sorpresa para Dios, y aunque pudiéramos sentirnos poco preparados e inseguros, sabemos que podemos poner nuestra fe y confianza en Dios. Lo alentamos a que no viva en un espíritu de temor, sino que permita que Su paz lo guíe y dirija todos los días. Hoy, oramos para que la paz de Cristo nos traiga calma en medio de esta tormenta.

A lo largo de la historia, la iglesia ha sido utilizada por Dios para reflejar a Cristo en tiempos de crisis. Este es el momento para que la iglesia brille y para que llegue en amor santo a aquellos en nuestras comunidades que están en necesidad. No permita que los prejuicios moldeen nuestra opinión con respecto a grupos particulares de personas, sino que “ame a su prójimo”. Tenga en cuenta quienes serán los más afectados por las restricciones y esté preparado para compartir sus recursos con los necesitados.

La Junta de Superintendentes Generales y otros líderes de la Iglesia del Nazareno continúan monitoreando de cerca la propagación de COVID-19 y su impacto en la iglesia y las personas en todo el mundo. Estamos trabajando en estrecha colaboración con los distritos y las iglesias para proporcionar orientación sobre cuestiones legislativas y jurisdiccionales durante este tiempo.

Haga clic aquí para obtener pautas generales para las iglesias locales.

Continuamos orando por todos los afectados por esta enfermedad y creemos en la sabiduría, la sanidad, la bendición y la dirección del Señor durante este momento difícil. No nos alejemos de nuestra fe ni cedamos al miedo durante estos tiempos difíciles, “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Para obtener la información más reciente sobre COVID-19, visite el sitio web de la Organización Mundial de la Salud.

 

 

 

 

 

 

Jesús No Es La Solución

Este artículo ha sido traducido del siguiente enlace:

https://iamchrisgilmore.com/2019/08/05/jesus-is-not-the-solution/

Cada vez que nos enfrentamos a la desesperación en nuestro país, uno de los refranes más comunes es: “La gente solo necesita a Jesús”. Amigos míos, les tengo malas noticias: Jesús no es la solución. Al menos no el Jesús que la mayoría de nosotros conocemos.

Ese Jesús que es un pequeño agregado a nuestras vidas. El que mantenemos cerca en caso de que nos encontremos en problemas o necesitemos asegurarnos de que somos buenas personas. El Jesús que solo existe después de un acuerdo mental de que él es Dios y nos pedirá poco a cambio de reconocerlo (además de invitar a las personas a la iglesia y tratar de maldecir menos).

Este Jesús nos permite ocupar sillas en la iglesia con corazones prejuiciosos y sistemas sin control. Este Jesús nos permite orar “venga a nosotros tu Reino” sin considerar las implicaciones.

Este Jesús nos permite imaginar que somos discípulos fieles, mientras la mayoría de nuestro aprendizaje viene de las noticias de nuestra compañía de cable. Este Jesús hará tu vida mejor con tan solo orar en el altar o levantar las manos con la cabeza inclinada.  Este Jesús es fácil.

Este Jesús se adapta cómodamente a los dioses del poder, la riqueza y la movilidad ascendente. A este Jesús no le importa compartir espacio porque este Jesús también está enamorado de esas cosas.

Este Jesús nos permite albergar odio y amargura. Este Jesús nos permite distanciarnos del mundo y sentirnos bien por ello.

Este Jesús seguramente no quiso decir que amáramos a nuestros enemigos y pusiéramos la otra mejilla, porque este Jesús es razonable y de verdad solo quiere que seamos felices y saludables para llegar al cielo alguna mañana luminosa.

Este Jesús ha sido invitado a los corazones de los dueños de esclavos, violadores, abusadores, predicadores hambrientos de poder, supremacistas blancos, idólatras, traficantes de guerra y cosas por el estilo, y no ha hecho nada más que ayudarlos a sentirse más santos en su falta de semejanza a Cristo.

Él es poco más que un accesorio de campaña y una carta para salir del infierno si todo esto resulta ser cierto.

Este Jesús no tiene poder. Y es un fraude.

Sin embargo, existe un Jesús diferente.

Uno que no está en deuda con el sueño americano. Uno que no se dobla como una caña cuando los políticos nos piden que cambiemos nuestras convicciones por la promesa de poder. Uno que no nos pide muy poco.

Este Jesús es el Señor.

Este Jesús arroja fuera a los charlatanes y llama a la gente religiosa: “sepulcros blanqueados”. Tienen los himnos y los sonidos correctos, y las calcomanías, pero nada de vida y amor en su interior.

Este Jesús no nos permitirá sentarnos complacientes. Este Jesús no nos permitirá conformarnos con lugares comunes. Este Jesús no solo quiere convertirte en una mejor versión de ti mismo. Este Jesús no tolerará nuestros prejuicios o palabras violentas, o el espacio que hacemos para otros dioses. Este Jesús demanda que nos arrepintamos y dejemos todas aquellas cosas que asemejan  muerte y destrucción.

Aunque las disfrutemos. O las queramos. O vendamos nuestras almas para justificarlas.

Este Jesús nos instruye a amar a nuestro prójimo, dar la bienvenida al marginado, cuidar a los enfermos y encarcelados. Este Jesús está menos preocupado por las fronteras, los presupuestos, la seguridad y las enmiendas constitucionales de lo que nos gustaría pensar.

Este Jesús pondrá en duda todas nuestras lealtades. A uno mismo, a la familia, a los políticos, al país.

Este Jesús no es seguro. Él interrumpirá todo. Nos pondrá en desacuerdo con las personas que siguen al otro Jesús y a los reinos del mundo. Habrá heridas, dolor y úlceras. Él nos dijo esto, que seguirlo traería división porque seguirlo lo pone todo de cabeza.

Este Jesús dijo: “si quieren seguirme, estén preparados para ir a la muerte”. El otro Jesús nos convence que esto fue solo una hipérbole y que podemos seguir viviendo la vida que nosotros queramos.

El verdadero Jesús, el de Nazaret, el que fue crucificado bajo las leyes romanas y resucitó de los muertos, él es el Señor. Y él es el único que vale la pena conocer.

Este Jesús y todo el trastorno, la dificultad y la dura reflexión que exige merecen la pena. Con este Jesús encontramos que esta es la única forma de vivir verdaderamente.

Con este Jesús encontramos cambios y transformaciones para nosotros mismos y para todo el mundo roto. Con este Jesús encontramos que hay otro Reino donde los últimos son los primeros y los más grandes son los sirvientes y que incluso la muerte conduce a la victoria.

Este Jesús nos empuja fuera de nuestras paredes y zonas de confort, de los puntos de conversación partidistas y respuestas con aire acondicionado y nos confronta con lo que es real, verdadero, correcto y bueno. Este Jesús transforma mentes y votos y conductas y adicciones y prioridades y conversaciones y actitudes y vecindarios.

Conozcamos a este Jesús. Sigámosle.

Permitamos que este Jesús tenga acceso total a todos nuestros prejuicios, comodidades y quebrantamiento para hacer lo que quiera. Que haga su mejor trabajo en lugares que ni siquiera nos damos cuenta de que necesitan trabajo.

Destruyamos  al falso Jesús que durante mucho tiempo se ha enmascarado en nuestros santuarios y nos ha instado seguir durmiendo.  Alejemos la apatía y la comodidad. Alejémonos de los dioses del poder, la riqueza y el éxito personal para proclamar plenamente y en alta voz que Jesús es el Señor.

Y entonces cambiaremos el mundo.

 

 

 

 

Misioneros en Paraguay Sacrifican sus Sueños por Seguir a Dios

Yoan y Astrid Camacaro recientemente aceptaron el llamado a ser misioneros en Paraguay para la Iglesia del Nazareno después de servir como pastores en Ecuador por más de cinco años.

Aunque son humildes y están dispuestos a ir a donde Dios los guíe, su llamado a las misiones no pasó de la noche a la mañana. 

Yoan creció en Venezuela en la comunidad desfavorecida de Andrés Bellos. Comenzó a asistir a la Iglesia del Nazareno al entrar a la adolescencia y se involucró en muchos aspectos de la iglesia.

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Desde que era niño, el sueño de Yoan era ser un jugador profesional de béisbol y sacar a su familia de la pobreza. Su abuela le dio un guante de béisbol como regalo cuando era joven, y su familia rápidamente se dio cuenta de que era muy talentoso. 

Mientras iba creciendo, iba mejorando y era observado por los cazatalentos profesionales. Un día, recibió una llamada telefónica de los Atlanta Braves, quienes le hicieron una oferta para firmar un contrato para ir a Estados Unidos a jugar béisbol. Ese mismo día, recibió una llamada de su superintendente de distrito local quien creía que Yoan tenía un don para el ministerio y le sugirió que asistiera al Seminario Nazareno en Quito, Ecuador. 

Sin saber qué hacer, Yoan fue a su Biblia y encontró el versículo en Mateo 6:33: “Pero busca primero su reino y su justicia, y todo lo demás será añadido”.

En ese momento, Yoan sabía lo que tenía que hacer. Rechazó la oferta de jugar béisbol profesional, y fue al seminario. 

Durante su tiempo en el seminario, Yoan conoció a su esposa, Astrid, quien nació en un hogar cristiano en Ecuador y sintió el llamado al ministerio a los 15 años. 

Mientras crecía, Astrid se desempeñó como líder de jóvenes y maestra de escuela dominical. Ella tiene una fuerte pasión por el discipulado y el mentoreo de jóvenes para involucrarlos en el ministerio y las misiones.

Desde entonces, han terminado el seminario; se casaron en 2011 y vivieron en Venezuela por un tiempo donde nació su hijo, Yared. Yoan también está cursando actualmente una maestría en estudios interculturales en el Seminario Nazareno de las Américas en Costa Rica.

En 2013, los Camacaros plantaron una iglesia en Ibarra, Ecuador, donde han pastoreado hasta su reciente llamado a las misiones. 

“Estamos muy contentos de comenzar esta nueva aventura y servir a Dios con amor y pasión”, dijo Yoan. “Sabemos que vienen grandes cosas para el país de Paraguay y estamos listos para desarrollar estrategias de crecimiento”.

Ahora, Yoan espera que Dios use a su hijo para cumplir su sueño de convertirse en un jugador de béisbol profesional. 

Celebramos el Ingreso de la Iglesia del Nazareno a un Nuevo País

El siguiente artículo fue publicado originalmente en: Nazarene.org.

La Iglesia del Nazareno ha ingresado a un nuevo país en la Región de Eurasia a través de un plantador de iglesias y evangelista de la localidad llamado Sam*.

Para los misioneros no es fácil ingresar a este país ya que el gobierno prohíbe las actividades cristianas de evangelismo; así que cuando Sam expresó el deseo de plantar Iglesias del Nazareno en su propia nación, los líderes regionales se reunieron con él para discernir la dirección de Dios.

Como resultado, el joven y su esposa se han convertido en nazarenos y representan el primer paso de la denominación para establecer su presencia allí.

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El primer Nazareno
Sam creció en una familia sin ningún trasfondo religioso, pero cuando su hermana menor tenía 7 años, se convirtió al cristianismo a través de su involucramiento con una iglesia protestante local.

“No nos alegramos por eso”, dijo Sam. “Estábamos completamente en contra del cristianismo”.

Varios años después, su hermana se enfermó de muerte. Sam, que se había mudado para buscar trabajo, corrió a casa a su lecho de muerte, donde todo lo que le quedaba eran piel y huesos.

Miembros de su iglesia la visitaron para orar por ella.

“Un miembro me habló de la grandeza de Dios y de lo que es posible en Él”, dijo Sam. “Ella comenzó a compartir el amor de Cristo. Ella me compartió acerca de Juan 11:25 – Jesús le dijo: ‘Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera'”.

Al recibir estas palabras, Sam tuvo la esperanza de que si llegaba a creer que Jesús era real y confiaba en Él, su hermana podría ser sanada.

“Entonces, acepté a Jesucristo como mi salvador personal”, dijo Sam. “Pude ver que de inmediato ella estaba mejor. Aunque había estado enferma durante seis meses, una semana después se pudo levantar y caminar. Pasó por una operación exitosa, y ahora está sana. Ella es un testimonio vivo.”

Llamado al ministerio
Este milagro sanador llevó a Sam a entregar su vida a Cristo. Fue a India y se inscribió en Instituto Bíblico del Sur de India(South India Bible School). Aquí es donde Sam se encontró por primera vez con la Iglesia del Nazareno.

Completó su educación y regresó a su país de origen equipado para compartir el evangelio con su pueblo. Él compartió pacientemente acerca de Jesús con su familia y amigos, y eventualmente, toda su familia aceptó a Cristo.

“Tenemos una iglesia allí en mi aldea”, dijo Sam. “Mi tío está encargado de la iglesia. Estoy tan emocionado y feliz porque ahora todos estamos en el mismo lugar, siguiendo a Dios”.

Asociación con la denominación nazarena
En 2017, Sam volvió a contactar a un líder nazareno en India quien estaba supervisando las Iglesias del Nazareno en varios países.

El año siguiente, se reunió con otros líderes nazarenos regionales. Sam recibió la invitación de unirse a la denominación y a establecer la Iglesia del Nazareno en su país de origen.

“Admiro el trabajo que él y su esposa están haciendo con su gente”, dijo un líder de área en la localidad. “Me encanta la pasión y el compromiso que tienen para compartir el evangelio con las personas”.

Evangelismo de amistad
Sam primero establece amistades con las personas antes de hablar sobre lo que Dios ha hecho por él y su familia.

“Comienzo estableciendo una relación [con las personas]”, dijo Sam. “Después de crear una amistad íntima y cercana, los llamo y tal vez vamos a tomar un café o algo, y luego comienzo a compartirles de Cristo”.

En una ocasión, fue invitado a predicar en una iglesia de una aldea fuera de la ciudad. Después, se detuvo en una carnicería.

“Tuve una conversación con el chico que estaba trabajando”, dijo Sam. “Hice una amistad con él y su familia. Tuve el privilegio de alcanzarlos, y les compartí el amor de Cristo. Ahora todos están en Cristo. Este mes los bautizaré”.

Ante la persecución
A pesar del derecho legal de practicar la fe cristiana, Sam y su esposa enfrentan discriminación por su fe.

Recientemente, se mudaron a una ciudad más grande. Sin embargo, una serie de propietarios se negaron a alquilarles un apartamento cuando descubrieron que la pareja era cristiana. Finalmente, la pareja encontró a una persona cristiana que les alquiló un apartamento.

A pesar de estas circunstancias hostiles, Sam abrió su propio negocio para poder compartir a Cristo a través de conversaciones normales.

“Comenzamos el ministerio en este país en septiembre pasado, y ahora ya tenemos un pequeño grupo de compañerismo que adora al Señor Jesús”, dijo el coordinador de estrategia de área. “Esperamos ver más cosas hermosas que sucederán a través del ministerio de Sam y su esposa en un futuro cercano”.

*Nombre ficticio por seguridad.

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