Archivo de la categoría: El Mundo Hoy

El Último Discurso de Martin Luther King Jr.

Hoy conmemoramos el 50 Aniversario de un día triste en la historia de los Estados Unidos – y del mundo. A las 6:01pm el 4 de abril de 1968, el Dr. Martin Luther King Jr. recibió un disparo en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, Tennessee. Teniendo solo 39 años, fue pronunciado muerto a las 7:05pm en el hospital St. Joseph’s.

King fue predicador y activista de los derechos civiles, y ha servido como un ejemplo poderoso de valentía y justicia para millones alrededor del mundo, incluyéndome.  Aunque reconocemos sobriamente que todavía falta mucho trabajo con respecto a la igualdad de razas y otros asuntos de justicia social por los cuales él luchó, la voz del Dr. King todavía nos habla y nos impulsa 50 años después.

El día antes de ser asesinado, Martin Luther King Jr. se dirigió a miles de personas que estaban apoyando una huelga difícil y tumultuosa por trabajadores de saneamiento en Memphis.  Él hablaba por los desempleados y empobrecidos.  En honor de su legado, reproduzco la transcripción de su último discurso acá.  Que las palabras y la vida de Martin Luther King Jr. nos inspire y nos inquiete hoy, y en los años venideros.Martin Luther King Jr.

————

Les agradezco muy bondadosamente, amigos míos.

A medida que escuchaba a Ralph Abernathy en su elocuente y generosa introducción, me hizo pensar en mí, y me preguntaba de quién estaría él hablando. Siempre es bueno oír a tu mejor amigo y socio decir algo bueno acerca de ti, y Ralph Abernathy es el mejor amigo que tengo en el mundo. Estoy feliz de ver a cada uno de ustedes aquí esta noche a pesar de la advertencia de una tormenta. Me demuestran que están determinados a seguir de cualquier manera.

Algo está pasando en Memphis, algo está pasando en nuestro mundo. Y ¿saben qué? si estuviera parado al comienzo de la era, con la posibilidad de echarle una vistazo general, tipo panorámica, a toda la historia humana hasta ahora, y el Todopoderoso me dijera, “Martin Luther King, ¿en que era te gustaría vivir?”

Yo abordaría mi vuelo mental hacia Egipto, y vería a los hijos de Dios en su magnífica travesía, desde los oscuros calabozos de Egipto cruzando el…, mejor dicho, pasando a través del Mar Rojo, a través del desierto, hacia la tierra prometida. Y a pesar de la magnificencia, no pararía ahí.

Me iría hasta Grecia, y llevaría mi mente al Monte Olimpo. Y vería a Platón, Aristóteles, Sócrates, Eurípides, y Aristófanes, reunidos en el Partenón, y los vería en el Partenón hablando de los grandes y eternos asuntos de la realidad. Pero no me detendría ahí. Incluso iría a los tiempos de auge del Imperio Romano, y vería los progresos de allá, a través de diversos emperadores y líderes. Pero no me detendría ahí.

Incluso aparecería por los días del Renacimiento y echaría una mirada rápida a todo lo que el Renacimiento hizo por la cultura y la estética en la vida del hombre. Pero no me detendría ahí.

Incluso iría por los caminos del hombre por quién yo he sido nombrado, en qué ambiente vivía, y observaría cómo Martín Lutero clavaba sus noventa y cinco Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a 1863 y vería a un vacilante presidente llamado Abraham Lincoln finalmente llegar a la conclusión que tenía que firmar la Proclamación de la Emancipación. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a los primeros años de la década de los 30’s, vería a un hombre batallando con los problemas de la bancarrota de su país salir con un grito elocuente, diciendo “No hay nada que temer, salvo al temor mismo.” Pero no me detendría ahí.

Extrañamente, me volvería hacia el Todopoderoso y le diría: –Si me permitieras vivir solo unos cuantos años en esta segunda parte del siglo veinte, seré feliz.

Ahora, esto es hacer una declaración extraña, porque el mundo está hecho un embrollo. La nación está enferma, el problema está en la tierra, confusión por todas partes. Pero yo sé, en cierta forma, que solamente cuando está lo suficientemente oscuro puedes ver las estrellas. Y veo a Dios obrando en este período del siglo veinte de tal modo que los hombres, en alguna extraña manera están respondiendo.

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johanesburgo, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Y otra razón por la que estoy feliz de vivir en este período, es que hemos sido arrastrados al punto donde vamos a tener que luchar con problemas con los que el hombre ha intentado luchar a través de la historia, pero las exigencias no lo forzaban a hacerlo. La supervivencia exige que luchemos con ellos. Ahora bien, el hombre por años ha hablado de la Guerra y la Paz. Pero ahora ya no es posible tan solo hablar acerca de ello. Ya no se trata de una opción entre la violencia y la no-violencia en este mundo; es no-violencia o no-existencia. Y en eso estamos hoy.

Y también, en la revolución de los derechos humanos, si algo no se hace, y se hace de prisa, para sacar a las personas de color del mundo de sus largos días de pobreza, sacarlos de sus largos años de dolor y abandono, el mundo entero está condenado a muerte. Pues ahora simplemente estoy feliz de que Dios me haya permitido vivir en este período, para ver lo que se está desarrollando. Y me siento feliz que me haya permitido estar en Memphis.

Puedo recordar, – puedo recordar cuando los negros iban por ahí, como a menudo ha dicho Ralph, rascándose donde no les pica y riéndose cuando no les hacen cosquillas. Pero ese día se ha terminado. Ahora vamos en serio y estamos determinados a ganar nuestro justo lugar en el mundo de Dios.

Y de esto es de lo que se trata. No estamos ocupados en una protesta negativa y discusiones negativas con nadie. Estamos diciendo que estamos determinados a ser hombres; estamos determinados a ser personas. Estamos diciendo…estamos diciendo que somos hijos de Dios. Y si somos hijos de Dios, no tenemos que vivir de la manera en que nos obliguen a vivir.

Pues ahora, ¿qué es lo que significa todo esto en este gran período en la historia? Significa que debemos seguir juntos. Debemos estar unidos y mantener la unidad. ¿Saben qué? Siempre que el faraón deseaba prolongar el período de la esclavitud en Egipto, él tenía una fórmula favorita para lograrlo. ¿Saben cuál era? Él mantenía a los esclavos peleando entre ellos mismos. Pero siempre que los esclavos se unían, algo pasaba en la corte del faraón, y él no podía mantener a los esclavos en esclavitud. Cuando los esclavos se unen, ese es el comienzo de salir de la esclavitud. Ahora, pues, mantengamos esa unidad.

En segundo lugar, repasemos el estado de los asuntos. El asunto es la justicia. El tema es el rechazo de Memphis de ser justo y honesto en sus tratos con sus servidores públicos, que son en este momento los trabajadores sanitarios. Pues ahora tenemos que fijar la atención en ello. Que es siempre un problema con un poco de violencia. Ustedes saben lo que pasó el otro día, y la prensa trató solamente lo de las ventanas rotas. Leí los artículos. Muy pocas veces llegaron a mencionar el hecho que mil trescientos trabajadores sanitarios están en huelga, y que Memphis no está siendo justo con ellos, y que el alcalde Loeb tiene una terrible necesidad de un doctor. Ni llegaron a mencionar eso.

Pues ahora vamos a marchar de nuevo, y tenemos que marchar de nuevo, para poner este asunto en donde se supone que debe estar, y obligar a todos a ver que hay mil trescientos hijos de Dios sufriendo aquí, hay veces que pasan hambre, pasan a través de las oscuras y tristes noches preguntándose cómo saldremos de esto. Ese es el tema. Y tenemos que decirle a la nación, que sabemos como saldremos de esto. Porque cuando las personas se aferran a lo que está bien, y se disponen a sacrificarse por eso, entonces no hay estación intermedia hasta la victoria.MLK & Coretta

No vamos a permitir que un mazo cualquiera nos detenga. Somos maestros en nuestro movimiento de la No-violencia, en desarmar fuerzas policiales; no saben qué hacer. Los he visto muy a menudo. Yo me acuerdo que en Birmingham, Alabama, cuando estábamos ahí en esa majestuosa lucha, día tras día salíamos de la iglesia bautista de la Calle 16. Salíamos por cientos, y el “Toro” Connor decía “¡Suéltenles los perros!”, y ahí venían. Pero nos fuimos delante de los perros cantando “No voy a dejar que nadie me mande de vuelta.”

Después el “Toro” Connor decía: “¡Abran las mangueras de incendio!” Y como les dije a ustedes la otra noche, el “Toro” Connor no sabía de historia. Él sabía un tipo de física que de alguna forma, no tenía que ver con la metafísica que nosotros sabíamos. Y que fue el hecho de que había un cierto tipo de fuego que ningún agua lo podía apagar. Y nos fuimos en frente de las mangueras de incendio. Ya conocíamos el agua. Y si éramos bautistas o de alguna otra denominación, hemos sido sumergidos. Y si fuéramos metodistas, o de alguna otra, hemos sido rociados. Pero conocíamos el agua. Eso no nos pudo detener.

Y nosotros solo fuimos adelante, ante los perros, y los mirábamos; y proseguíamos adelante enfrente de las mangueras del agua y las mirábamos. Y solo seguimos adelante cantando, “Sobre mi cabeza, veo la libertad en el aire.” Y luego nos metían en los furgones, y a veces nos amontonaban ahí adentro como sardinas en lata. Y nos metían adentro y el viejo “Toro” decía: “¡Llévenselos!” Y lo hacían, y nosotros íbamos en el furgón cantando, “Debemos Vencer.” Y de vez en cuando estábamos en la cárcel, y veíamos a los carceleros mirando a través de las ventanillas conmovidos por nuestras oraciones, y conmovidos por nuestras palabras y nuestras canciones. Y había un poder ahí, al cual el “Toro” Connor no se pudo ajustar, así que terminamos transformando al “Toro” en un buey, y ganamos nuestra lucha en Birmingham. Ahora tenemos que continuar en Memphis, tal cual. Los convoco para que estén con nosotros cuando salgamos el lunes.

Ahora…acerca de las órdenes judiciales. Tenemos una y vamos a ir a la Corte mañana a pelear contra esta orden ilegal e inconstitucional. Todo lo que le decimos a Norteamérica es “Que sea verdad lo que dicen en los papeles.” Si yo viviera en China, o hasta en Rusia, o cualquier país totalitario, tal vez podría entender algunos de estas órdenes ilegales. Tal vez podría entender la denegación de ciertos privilegios básicos de la Primera Enmienda, porque no se han comprometido a eso, por allá. Pero en alguna parte yo leí acerca de la libertad de asamblea. En alguna parte leí algo acerca de la libertad de expresión. En alguna parte leí acerca de la libertad de prensa. En alguna parte he leído que la grandeza de Norteamérica es el derecho a reclamar por los derechos. Y así como digo que no vamos a dejar que ningún perro o mangueras de agua nos manden de vuelta, tampoco vamos a dejar que ningún mandato nos eche de vuelta. Vamos a seguir.

Los necesitamos a todos ustedes. ¿Saben? Lo que es hermoso para mí es ver todos estos ministros del evangelio. Es un cuadro maravilloso. ¿Quién se supone que tiene que articular los anhelos y las aspiraciones de las personas, sino el predicador? De alguna manera, el predicador debe tener una especie de fuego encerrado en sus huesos; y dondequiera que esté la injusticia, él debe declararla. En cierta forma, el predicador debe ser un Amós, quien dice: “Cuando Dios habla, ¿quién no profetizará?” De nuevo con Amós, “¡Que la justicia corra como las aguas, y la virtud como un torrente!” En cierta forma, el predicador debe decir, con Jesús, “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido, y Él me ha ungido para tratar con los problemas de los pobres.”

Deseo encomendar a los predicadores, bajo el mando de estos nobles hombres: James Lawson, quien ha estado en esta lucha por muchos años. Él ha estado en la cárcel por luchar; ha sido expulsado de la Universidad de Vanderbilt por esta lucha; pero él sigue adelante, luchando por los derechos de su pueblo. El reverendo Ralph Jackson, Billy Kiles; solo podría seguir leyendo la lista pero el tiempo no lo permitirá. Pero quiero agradecerles a todos ellos, y quiero que ustedes les agradezcan, porque muchas veces los predicadores no están preocupados mas que por ellos mismos. Y siempre estoy feliz de ver un ministro que hace la diferencia.

Está bien hablar de las “largas túnicas blancas del más allá,” con todo lo que simbolizan, pero últimamente la gente quiere trajes, y vestidos, y zapatos para vestirse aquí abajo. Está bien hablar de las “calles que manan leche y miel,” pero el Señor nos ha mandado a preocuparnos por los suburbios de aquí abajo y por sus hijos que no llegan a las tres comidas diarias. Está bien hablar de la nueva Jerusalén, pero algún día el predicador de Dios debe hablar acerca de la nueva New York, de la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, el nuevo Los Ángeles, el nuevo Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.

Pues ahora, otra cosa que tendremos que hacer es esta: Siempre sujetemos nuestra directa acción externa al poder económico del boicot. Ahora somos individualmente pobres, somos pobres si nos comparan con la sociedad blanca en Norteamérica. Somos pobres. Nunca te detengas ni olvides que colectivamente –eso significa, todos juntos– colectivamente somos más ricos que todas las naciones del mundo, con la excepción de nueve. ¿Han pensado acerca de eso? Una vez que te vayas de los Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, Alemania Occidental, Francia, y podría nombrar otros, colectivamente el negro americano es más rico que la mayoría de las naciones del mundo. Tenemos una ganancia anual de más de treinta billones de dólares al año. Lo cual es más que todas las exportaciones de los Estados unidos y más que el presupuesto nacional de Canadá. ¿Sabían eso ustedes? Hay poder ahí, si es que sabemos cómo armar un fondo común.

No tenemos que discutir con nadie. No tenemos que insultar ni andar actuando mal con nuestras palabras. No necesitamos ningún ladrillo o botellas de vidrio; no necesitamos ningún cóctel molotov. Necesitamos ir alrededor de estas tiendas, y estas masivas industrias en nuestro país, y decir: “Dios nos envió aquí para decirles a ustedes que no están tratando bien sus hijos. Y hemos venido aquí para pedirles que hagan el primer ítem de su agenda, un trato justo para los hijos de Dios. Pues ahora, si ustedes no están preparados para hacer eso, nosotros sí tenemos una agenda que debemos seguir. Y nuestra agenda reclama el retiro del sostén económico de ustedes.”

Y así, como resultado de esto, esta noche les estamos pidiendo que salgan y les digan a sus vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis. Vayan y díganles que no compren la leche Sealtest. Díganles que no compren, – ¿cuál es el otro pan? – el pan Wonder. ¿Y cuál es la otra compañía de pan, Jesse? Díganles que no compren el pan de Hart’s. Como ha dicho Jesse Jackson, hasta ahora solamente los basureros de la calle han experimentado el dolor. Ahora tenemos cómo redistribuir el dolor. Estamos eligiendo estas compañías porque no han sido justas en la póliza de empleos, y las estamos eligiendo porque pueden comenzar el proceso de decir que van a soportar las necesidades y los derechos de estos hombres que están en huelga. Y luego pueden ir a la ciudad… al centro de la ciudad y decirle al alcalde Loeb que haga lo que corresponde.

Ahora no solo eso, tenemos que fortalecer las instituciones negras. Les hago este llamado para que retiren su dinero de los bancos del centro, y depositen su dinero en el banco Tri-State. Queremos un movimiento bancario en Memphis. Vayan a la asociación de ahorros y préstamos. No estoy pidiéndoles algo que no hagamos nosotros mismos en SCLC. El juez Hooks y otros pueden decirles que tenemos una cuenta aquí, en esta asociación de ahorros y préstamos de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur. Estamos pidiéndoles que sigan lo que estamos haciendo, pongan su dinero ahí. Tienen seis o siete compañías de seguros negras aquí en la ciudad de Memphis. Saquen su seguro ahí. Queremos tener una aseguradora.

Pues ahora éstas son algunas cosas prácticas que podemos ir haciendo. Comenzamos el proceso de construir una base económica más grande. Y al mismo tiempo, seguimos pidiéndoles que aprieten donde realmente duele, y les pido seguir ahí hasta el final.

Ahora déjenme decir algo, mientras me muevo hacia mi conclusión: tenemos que entregarnos a esta lucha hasta el final. Nada podría ser más trágico que frenarla en este punto en Memphis. Tenemos que verla terminada. Cuando hagamos nuestra marcha, tenemos que estar ahí. Así signifique salir del trabajo, así signifique salir de la escuela, – estén ahí. Preocúpate por tu hermano. Puede que tú no estés en huelga. Pero, en cualquier caso, o nos vamos para arriba juntos, o juntos nos vamos para abajo.

MLK speechDejemos que se desarrolle algo así como una peligrosa generosidad. Un día un hombre vino a Jesús y quería hacerle algunas preguntas sobre unos temas vitales de la vida. Al final, lo que él quería era engañar a Jesús, y mostrarle que él sabía un poquito más que lo que Jesús sabía y hacerle sentir desubicado…

Ahora, esa pregunta pudo fácilmente haber terminado en un debate filosófico y teológico. Pero Jesús inmediatamente descolgó esa pregunta del aire y la ubicó en una curva peligrosa, entre Jerusalén y Jericó. Y habló de cierto hombre que cayó en manos de ladrones. Se acuerdan que un Levita y un sacerdote pasaron por la vereda de enfrente; no se detuvieron a ayudarlo. Finalmente vino un hombre de otra raza. Se bajó de su bestia, decidió no ser compasivo a través de intermediarios. Se bajó hasta él, le administró primeros auxilios, y ayudó a ese hombre necesitado. Jesús terminó diciendo que éste fue un buen hombre, éste fue un gran hombre, porque tenía la capacidad de proyectar el “Yo” en el “Tú” y de preocuparse por su hermano.

Ahora, como saben, nosotros usamos bastante nuestra imaginación para tratar de determinar por qué el sacerdote y el Levita no se detuvieron. Hay veces que decimos que ellos estaban apurados yendo a una reunión de la iglesia, una junta eclesiástica y tenían que ir allá abajo a Jerusalén para no llegar tarde a la reunión. En otras veces especulamos que había una ley religiosa, que si uno estaba comprometido en ceremonias religiosas no podía tocar un cuerpo humano veinticuatro horas antes de la ceremonia. Y de vez en cuando comenzamos a preguntarnos si tal vez no iban a Jerusalén, o a Jericó, mejor dicho, a organizar una Asociación para Mejorar las Calles de Jericó. Es una posibilidad. Tal vez sintieron que era mejor tratar de raíz el problema de la causa, en vez de quedar atascados en un efecto individual.

Pero les voy a decir qué es lo que mi imaginación me dice. Es posible que esos hombres tuvieran miedo. Verán, la calle a Jericó es una calle peligrosa. Me acuerdo cuando la Sra. King y yo estuvimos por vez primera en Jerusalén. Alquilamos un auto y manejamos de Jerusalén hasta Jericó. Y tan pronto estuvimos en esa calle, le dije a mi señora, “me doy cuenta porque Jesús usaba esta escena para sus parábolas.” Es una calle sinuosa, serpenteante. Es realmente ideal para una emboscada. Sales de Jerusalén, que está más o menos a 1200 millas – o mejor dicho, 1200 pies sobre el nivel del mar. Y a la hora que se llega a Jericó, quince o veinte minutos después, estás más o menos a 2200 pies bajo el nivel del mar. Esa es una calle peligrosa. En los días de Jesús llegó a conocerse como el “Sendero Sangriento.” Y ¿sabes qué?, es posible que el sacerdote y el Levita miraran al hombre en el suelo y se preguntaran si los ladrones aún andaban por ahí. O es posible que ellos sintieran que el hombre en el suelo, estaba meramente fingiendo. Y estaba actuando como si le hubieran robado y herido, para agarrarlos ahí, para atraerlos ahí para un ataque fácil y rápido. Así que la primera pregunta que hizo el sacerdote, la primera pregunta que el Levita hizo: “Si me detengo a ayudar e este hombre, ¿qué me va a pasar a mí?” Pero luego vino el buen Samaritano, y cambió la pregunta: “Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué es lo que le va a pasar a él?”

Esa es la pregunta en frente de ustedes esta noche. No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a mi trabajo?” No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a todas esas horas que usualmente gasto en la oficina todos los días y todas las semanas como pastor?” La pregunta no es, “si me detengo a ayudar a este hombre necesitado, ¿qué es lo que me va a pasar a mí?” La Pregunta es, “si no me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que les va a pasar a ellos?” Esa es la Pregunta.

Levantémonos esta noche con toda prontitud. Enfrentémosles con una gran determinación. Y movámonos en estos poderosos días, estos días de desafío, para hacer de Norteamérica lo que debe ser. Tenemos una oportunidad de hacer de Norteamérica una mejor nación. Y quiero agradecerle a Dios una vez más, por permitirme estar aquí con ustedes.

¿Saben?, varios años atrás estaba en la ciudad de Nueva York, autografiando el primer libro que había escrito. Y mientras estaba ahí sentado autografiando libros, vino una mujer negra demente. La única pregunta que escuché de ella fue, “¿Es usted Martin Luther King?” Y yo estaba mirando hacia abajo y le dije, “Sí.” El próximo minuto sentí algo golpeando mi pecho. Antes que me diera cuenta, había sido apuñalado por esta mujer demente. Me llevaron rápido al hospital de Harlem. Era un oscuro sábado por la tarde. Y la navaja se había enterrado, y los rayos x revelaron que la punta de la navaja estaba en la orilla de mi aorta, la arteria principal, y una vez que esté perforada te ahogas en tu propia sangre; ese es tu final.

El día siguiente salió en el New York Times, que si nada más hubiera estornudado, me habría muerto. Y bueno, después de cuatro días, me permitieron, tras la operación, después de que mi pecho había sido abierto y la navaja había sido removida, moverme en una silla de ruedas en el hospital. Me permitieron leer algo de mi correspondencia que había llegado, y de todas partes de los estados y del mundo, me llegaron cartas bondadosas. Leí unas cuantas, pero de una de ellas nunca me olvidaré. He recibido una del presidente y el vice-presidente; se me ha olvidado lo que decían esos telegramas. Recibí una visita y una carta del gobernador de Nueva York, pero se me ha olvidado lo que decía esa carta. Pero había otra carta que vino de una niña pequeña, una niña que era una estudiante en la escuela secundaria de White Planes. Y vi la carta y nunca la olvidaré. Simplemente decía,

Querido Dr. King:

Soy una estudiante del noveno grado en la escuela secundaria de White Planes.

Ella decía,

A pesar que no importa, me gustaría mencionar que soy una niña blanca.

Leí en el diario de su desgracia y su sufrimiento.

Y leí que si hubiera estornudado, se hubiera muerto.

Y simplemente le estoy escribiendo para decirle que estoy muy feliz de que no haya estornudado.

Y yo quiero decir esta noche – y quiero decir esta noche que yo, también estoy feliz porque no estornudé. Porque si hubiera estornudado, no hubiese estado aquí en 1960, cuando los estudiantes en todas partes del sur comenzaron a sentarse para almorzar en los buffets. Y supe que, mientras ellos se sentaban, en verdad estaban levantándose por lo mejor del Sueño Americano y llevando a toda la nación de regreso a esos grandes pozos de democracia, los cuales fueron cavados bien hondos por nuestros padres fundadores, en la Declaración de la Independencia y la Constitución.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1961, cuando decidimos sacar un pasaje hacia la libertad y acabamos con la segregación en los viajes interestatales.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1962, cuando los negros en Albany, Georgia, decidieron enderezar sus espaldas. Y en dondequiera que los hombres y las mujeres enderecen sus espaldas, ellos irán en alguna dirección, porque nadie puede cabalgar sobre tu espalda a no ser que esté doblada.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1963, cuando el pueblo negro de Birmingham, Alabama, elevó la conciencia de esta nación y le dio existencia al proyecto Ley de los Derechos Humanos.

Si hubiera estornudado, no hubiera tenido la oportunidad tarde ese año, en Agosto, de tratar de contarle a Norteamérica un sueño que había tenido.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado allá abajo en Selma, Alabama, para ver el gran movimiento de allá.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado en Memphis para ver una comunidad unirse a esos hermanos y hermanas que estaban sufriendo.

Estoy tan feliz porque no estornudé.

Y me decían que… — Pues ahora ya no importa, ahora. No importa lo que pase ahora. Partí de Atlanta esta mañana y mientras estábamos listos en el avión – éramos seis. El piloto dijo por el sistema de comunicación, “Perdonen por el atraso, pero tenemos al Dr. Martin Luther King en el avión. Y para asegurar que todos los bolsones fueran revisados y asegurar que nada estuviera mal en el avión, tuvimos que revisar todo cuidadosamente. Y tuvimos el avión resguardado, y con vigilancia toda la noche.”MLK quote


Y luego llegué a Memphis. Y algunos comenzaron a decir amenazas, o hablar acerca de las amenazas que circulaban por ahí, o ¿qué me pasaría con algunos de nuestros hermanos blancos enfermos?

Y bueno, yo no sé lo que pasará ahora; se nos vienen días difíciles. Pero de verdad, ahora no me importa, porque he estado en la cima de la montaña.

Y no lo tomo en cuenta.

Como cualquier persona, me gustaría vivir una larga vida – la longevidad tiene su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. ¡Yo solo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Así que esta noche estoy feliz;

No hay nada que me perturbe;

¡Yo no le tengo miedo a ningún hombre!

¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!

Cuatro Citas de Billy Graham que se Quedaron en mi Mente

Por Scott Armstrong

Desde hace tres semanas cuando murió Billy Graham a la edad de 99, he estado reflexionando sobre su vida y legado. Cuatro de sus citas se han quedado conmigo y me gustaría compartirlas contigo aquí:

1510077655849.jpg

  1. “Ser un cristiano es más que una conversión instantánea – es un proceso diario por medio del cual creces para ser más y más como Cristo.”

Casi cualquier estudioso categorizaría al Rev. Graham como un teólogo y predicador “Reformado,” así que algunos de nosotros como wesleyanos estaríamos sorprendidos de saber que él predicaba y escribía con frecuencia sobre santificación. A pesar de que su comprensión sobre la entera santificación es corta en comparación a cómo la definió Juan Wesley; Graham sabía que las multitudes de nuevos creyentes que se acercaban a sus avivamientos necesitaban continuar en el camino de santidad para ser “hechos justos.” ¿Cómo tendría lugar esta “santificación progresiva”? Graham constantemente se refería a una doble práctica, permanecer en Cristo y obedecer su Palabra.

En su libro, El Espíritu Santo, Graham bellamente lo describe de esta forma, “Somos santificados en la medida en que somos poseídos por el Espíritu Santo. Nunca es una cuestión sobre cuánto poseemos tú y yo del Espíritu Santo, sino cuánto de nosotros tiene Él.”

  1. “Mucha gente está dispuesta a tener a Jesús como parte de sus vidas – mientras que no les cueste nada. Ellos incluso profesan la fe en Jesús y se unen a una iglesia. Pero para ellos Jesús es casi como una póliza de seguro – algo que obtienen y luego olvidan hasta que mueren. ¿Qué te detiene de ser su discípulo?”

En una pequeña reflexión sobre Mateo 8:21-22, Billy Graham escribe esas palabras. Él sabía que Jesús era claro: absolutamente nada se debe interponer en el camino para ser su discípulo. En un eco al libro de Dietrich Bonhoeffer “El Costo del Discipulado,” él exhorta a cualquiera que use a Cristo y el Cristianismo como un bien: algo que nos hace sentir cómodos en nuestro destino eterno mientras no se demande nada de nosotros en nuestras vidas diarias. ¡No! El discipulado requiere disciplina, y, ciertamente, es mejor conocido por ser una cruz que cargamos a lo largo del camino hacia nuestra propia muerte.

  1. “El valor es contagioso. Cuando un hombre valiente asume una postura, las columnas de otros se refuerzan.

Curiosamente, esta puede ser su cita más famosa. Es citada en un sinnúmero de páginas web de “Citas Rápidas” y llegó a tener un amplio atractivo cuando apareció por primera vez en su artículo, “Un Tiempo para el Valor Moral,” en Reader’s Digest en julio de 1964. El Rev. Graham después admitiría que los tiempos habían cambiado drásticamente en las décadas desde que escribió esas palabras, pero esa necesidad de carácter seguía siendo la misma. De hecho, él siempre creyó que el problema de pecado y la esencia del evangelio permanecieron iguales, incluso cuando la cultura y los eventos actuales evolucionaron con una velocidad asombrosa. ¿Quién tendría el valor de vivir una vida íntegra y hablar la verdad en amor a este mundo herido? Su propia vida fue la respuesta a esa pregunta, incluso mientras nos invitaba a responderla – y a vivirla – de la misma manera.

  1. La forma más grande de alabanza es el sonido de los pies consagrados en busca de los perdidos e indefensos.

Finalicemos aquí, pues esta cita habla profundamente sobre misión y evangelismo. ¡Que el corazón y la vida de Billy Graham se multiplique miles de veces en un ejército actual de seguidores de Cristo que demuestren apasionadamente el amor de Dios a un mundo quebrantado!

Edman, Billy y los Héroes

Por Scott Armstrong

¿Alguna vez has escuchado de V. Raymond Edman?

Excepto por los graduados y empleados del Wheaton College, probablemente no. Edman fue un ministro y escritor americano que fungió como el cuarto presidente del Wheaton College en Illinois de 1940 a 1965.

Recientemente Ed Stetzer, el Director Ejecutivo del Centro para Evangelismo de Billy Graham en Wheaton, habló en la Conferencia Exponencial en Orlando. Él resaltó el hecho de que, poco después de que Edman se convirtiera en presidente del Wheaton College, su hermano escuchó a un joven predicador mientras estaba de vacaciones en Florida. El hermano de Edman y otro miembro de la junta del Wheaton College decidieron contratar al predicador como un carrito en un campo de golf, y luego ofrecieron pagar por la colegiatura de su primer año si decidía ir a la universidad ahí.

¿El nombre de ese joven predicador?

Billy Graham.

Graham aceptó la oferta y se inscribió en Wheaton en el otoño de 1940. Muchos años después él escribió en su autobiografía, “Edman se ganó mi corazón inmediatamente. En uno de mis primeros días ahí cruzando el campus, me saludó una persona que no reconocí. ‘¡Hola, Bill!’ dijo él. Al siguiente día descubrí que él era el presidente de la universidad.” Billy no pudo superar el hecho de que, a pesar de nunca haber conocido al hombre, ¡Edman ya sabía su nombre!

Su segundo encuentro tuvo lugar en una reunión de oración cuando el Dr. Edman le dijo a Billy que había escuchado cosas buenas sobre él de su mamá y hermano, y que si necesitaba algo no dudara en contactarlo. Graham escribiría, “Nunca soñé que éste sería el inicio de una de las amistades más cálidas, perdurables e importantes de toda mi vida. Aquí estaba un hombre profundamente en las cosas de Dios, su vida saturada con la Escritura y la oración. Aquí estaba un hombre de valor e integridad–pero sobre todo compasión…Él era un maravilloso oyente. Su consejo y oraciones generalmente eran breves pero daban en el punto.”

Joel Woodruff nota que el Dr. V. Raymond Edman se convirtió en un padre espiritual y amigo de Billy Graham, y tendría un impacto de por vida en la vida y ministerio de Graham. Incluso recomendó que Billy lo reemplazara como pastor predicador en la Iglesia local Tabernáculo, mientras Graham todavía era un estudiante. Para hacer más fácil la tarea de predicación para Billy, Edman le proveería bosquejos de sermones que él podría adaptar, ya que sabía que Billy tenía una carga académica completa y no tenía tiempo de prepararse.

sermon-prep-process-620x324.jpg

Como ustedes probablemente saben, la semana pasada–el 21 de febrero, 2018–Billy Graham murió. Muchos tributos dignos fueron escritos en su honor, y el derroche de amor expresado por cristianos y no cristianos se extendió por igual alrededor del mundo. No está de más decir que quizá él es el evangelista más famoso y fructífero desde el Apóstol Pablo. Sin embargo, es la historia de su mentor la que actualmente me tiene atrapado. El presidente de una universidad que sabe los nombres de sus estudiantes. Un líder inimaginablemente ocupado que no solamente permitió que lo reemplazara como pastor un estudiante universitario, pero que tomó tiempo para proveerle bosquejos de sermones. ¿No es asombroso? Como dirían los líderes de la Conferencia Exponencial de Plantación de Iglesias: Edman fue verdaderamente un “hacedor de héroes.” Él no vio a Graham – o cualquier otro líder joven – como una amenaza, al contrario, invirtió en ellos y los formó para cambiar el mundo.

Tal vez no habías escuchado de V. Raymond Edman hasta hace 10 minutos. Pero definitivamente has escuchado – y probablemente has sido impactado de alguna forma por – el Rev. Billy Graham. Y ese es el punto.

¿Serás un V. Raymond Edman?

¿Elegirás servir, lanzar y empoderar a nuevos líderes?

¿Serás un hacedor de héroes?

Ora por la Ciudad

IMG_0411

¿Sabías que hoy es el último día de nuestros 40 Días de Oración por las ciudades de Mesoamérica? En Génesis, al iniciar cada año, nos dedicamos a interceder por las poblaciones urbanas en nuestra región. Hemos orado para que Dios nos dé su visión para la ciudad. Hemos orado que Dios levante misioneros para la ciudad. Hemos orado para que Dios nos use ¡para transformar nuestras ciudades! Y está sucediendo. Él está cambiando nuestras ciudades en México y Martinica, Honduras y Haití, Granada y Guatemala. Y, mientras hemos orado por otros, ¡Dios también ha comenzado una transformación en nosotros!

Espero que te hayas unido a nosotros en este viaje. Si no lo hiciste, o si no sabías acerca de esto, ¿por qué no tomas el desafío tú mismo o tu iglesia para dedicar 40 días a la oración? ¡Tenemos los recursos para ayudarte! 

Hace dos años, Gary y Naomi Faucett, nuestros Promotores de Cuidado Misionero en Génesis (ese título tan largo básicamente significa que, ¡aman muchísimo a nuestros misioneros!), proveyeron un retiro muy necesario para nuestros misioneros ministrando en San Pedro Sula, Honduras. Desde el quinto piso del hotel, Eunice Zaragoza, Freivy López, y Merit Córdova, contemplaron la inmensa ciudad debajo de ellos. Freivy comenzó a mostrar a Gary todos los vecindarios de San Pedro Sula:

“Gary, ese sector de la ciudad es muy peligroso. Se supone que no debemos ir ahí de noche. Pero igual vamos porque hemos iniciado una célula en ese lugar.”

“Aquel lugar es donde se concentra la actividad de las pandillas. Pero ahí también hay niños. Jugamos con ellos en el parque cada sábado.”

“Mira, la mayoría de drogas que pasan por Honduras, provienen del barrio de allá. ¿Pero ves ese apartamento? Ahí es donde empezamos a ver que muchos jóvenes vienen para conocer al Señor. Dios está haciendo algo en ese sitio.”

Gary codeó a Freivy y medio bromeando dijo, “¡Parece que San Pedro Sula es muy peligrosa, hermano! ¿Vas a estar bien?!”

Freivy asintió. “Definitivamente. Pero amo esta ciudad.”

¿Amas tu ciudad? ¿Amas los lugares de alto riesgo, o solo los sitios cómodos? ¿Cuándo fue la última vez que de verdad oraste por tu ciudad?

Ahora es una tradición. En cada retiro, buscamos un lugar desde donde podamos ver la ciudad. Y oramos. La foto de arriba es de los Coordinadores de Misión de Global en Nueva York en octubre pasado, orando por esa gran metrópolis, pero también por todas nuestras ciudades. La foto que ves abajo es de nuestro equipo de Guadalajara orando por la ciudad con más de 6 millones de habitantes.

¿Te comprometes? ¿Te unes a nosotros para orar por la ciudad? Esto no se termina después de 40 días. Encuentra una azotea en algún lugar o una ventana en un quinto piso, y toma una foto de tu familia o tu iglesia orando.

La ciudad se ha introducido en nosotros; ahora está bajo nuestra piel. Es caótica, ruidosa, y muchas veces peligrosa.

Y así como Freivy, la amamos.

“Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.” (Jer. 29:7 NVI)

GDL pray for the city.png

 

 

No Nos Olvidemos

Para muchos alrededor del mundo, un desastre en otro país capta nuestra atención mientras que los medios de comunicación lo cubren. Somos motivados a orar, a menudo a dar, e incluso algunas veces a enviar un equipo de ayuda. ¡Gracias, Señor, por tu Iglesia alrededor del mundo que ha hecho todo esto y ha ayudado a aliviar las enormes necesidades ante nosotros!

Al mismo tiempo, en el Caribe no hemos olvidado la devastación de los recientes huracanes que destruyeron muchas de nuestras islas. Mucho después que los equipos televisivos se han ido, el trabajo de reconstrucción todavía se está realizando. Y seguirá así por los meses y años que vendrán, en lugares como Puerto Rico, Dominica y San Martín. Ministerio Nazarenos de Compasión ha publicado tres videos en el mes pasado que muestran cómo esas tres naciones todavía están sufriendo. Sin embargo, al final de estos videos, ellos han elegido resaltar imágenes de esperanza: una sonrisa de una mujer que perdió su hogar, una congregación orando y abrazándose, un pastor de pie en el púlpito aun cuando las paredes del templo están destruidas. Todavía puedes ser parte de este proceso de reconstrucción. Puedes ayudar a llevar esperanza a miles de familias heridas en esos lugares. Por favor visita www.ncm.org para más información.

logo-compasion.png

Aquí están los videos. No nos olvidemos. Actuemos.

La Verdadera Historia de San Nicolás

Escrito por Adam Estle

*Este es un artículo publicado por la organización Evangélicos por el Conocimiento del Medio Oriente (Evangelicals for Middle East Understanding).

¿Te has preguntado dónde se originó la historia de Santa Claus? Tal vez te estés preguntando, “¿Qué tiene que ver Santa Claus con aumentar mi conocimiento del Medio Oriente?” ¡Nos alegra que preguntes!

Para responder esta pregunta centenaria planteada por Virginia O’Hanlon, “Sí, hay un Santa Claus.” El nombre de Santa Claus es un anglicismo del alemán ‘Sinterklass’ que literalmente significa San Nicolás. Los colonizadores holandeses y alemanes de América trajeron a su amado santo con ellos a sus nuevos, mayormente protestantes (y no admiradores de santos) vecinos. La tradición se fusionó con el Padre británico de la Navidad (ver el personaje de Charles Dickens “el fantasma de la Navidad presente” en “El Cuento de Navidad”), y ¡voilá! Santa Claus fue un gran hito.

San Nicolás, el hombre, era ciertamente una persona real. Era un obispo cristiano de Myra en Lycia, que en la actualidad es Turquía. (Aquí está la conexión con el Medio Oriente.) San Nicolás vivió en el siglo 4 (15 de marzo 270 – 6 de diciembre 343). Por si no lo sabes, este fue un tiempo desafiante para ser un cristiano, pues el emperador romano Diocleciano castigaba severamente a cualquiera que se afiliaba a la nueva religión. Afortunadamente esto no desvió a Nicolás. Él se dio a conocer, aunque no a propósito, como alguien que hacía regalos – ayudando a cualquiera que podía, y tratando de hacerlo de manera anónima.

Una de sus hazañas más famosos involucró a un hombre pobre que tenía tres hijas, pero no podía pagar la dote apropiada para ellas. Esto significaba que ellas seguirían solteras y probablemente, en ausencia de cualquier otra posibilidad de empleo, tendrían que convertirse en prostitutas. Al escuchar la difícil situación de las jóvenes, Nicolás decidió ayudarlas, pero siendo muy modesto como para ayudar a la familia en público (o para salvarlas de la humillación de aceptar caridad), él fue a la casa en la oscuridad durante tres noches consecutivas y arrojó por la ventana de la casa una bolsa llena de monedas de oro. La tercera noche el padre se escondió para atrapar y agradecer a quien quiera que les hubiera hecho este regalo. Nicolás le suplicó que lo guardara en secreto. Como pueden asumir, esto no sucedió, en vista de que estás leyendo esta historia después de más de 1700 años.

24338506115_2141418da6_b.jpg

Por todas sus obras de caridad, amor, compasión y bondad fue encarcelado y maltratado bajo el mandato de Diocleciano. Cuando Diocleciano murió, Constantino subió al poder. Constantino emitió el Edicto de Milán en 313 que liberó a Nicolás de prisión y lo devolvió a servir a su comunidad. En 325 Constantino llevó a cabo la 1ª reunión ecuménica de cristianos (el Concilio de Nicaea) que procuró establecer unidad en la doctrina cristiana. Nicolás fue un miembro de este concilio y golpeó famosamente a un hombre llamado Arias quien declaró que Cristo no era divino. Después él se disculpó, pero añadió que no podía soportar escuchar que su Señor fuera calumniado. A pesar de esto, él fue alguien determinante en la formación de las ramas de las creencias básicas del cristianismo en la Trinidad.

Mientras la modernidad, por sí misma, es dada a enfocarse más en Santa Claus que en Jesús en esta época, recordemos quién era realmente San Nicolás. Él era un cristiano del Medio Oriente, y así como nuestros hermanos y hermanas en el Medio Oriente hoy, él sirvió a Jesús a pesar de circunstancias difíciles.

Deja que el ejemplo de Nicolás de Myra (aunque lo veamos vestido de rojo y blanco tomando una Coca-Cola) nos recuerde cómo debemos luchar, a pesar de la adversidad, para mostrar el amor que Jesús modeló. A través del alboroto y el consumismo que rodea la visión contemporánea de Santa Claus, recordemos quién fue en realidad San Nicolás y cómo su historia amplía el verdadero significado de la Navidad.

Por favor recuerda orar por nuestros hermanos y hermanas en Cristo en todo el Medio Oriente, donde la Navidad no es una festividad en la mayoría de sus comunidades. Ora que ellos sean capaces de buscar tiempo y oportunidades para celebrar la venida de Jesús a la tierra, no solo durante esta temporada, pero durante todo el año.

Una Misión Insólita

Por Ken Childress

 “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.” Juan 20:21

Una lectura rápida de este versículo podría darnos la impresión de que Jesús está diciendo, “El Padre me envió primero; ahora es tu turno.” Pero hay más que solo eso en este versículo. Él también está diciendo, “De la misma manera que el Padre me envío, es como yo les envío a ustedes.” La pregunta crucial es: ¿Cómo Dios envió a Jesús?

Filipenses 2 nos da un conocimiento adecuado de la naturaleza de la misión de Jesús. Él se humilló a Sí mismo, Él tomó la forma de un siervo, y se hizo obediente hasta la muerte (Fil. 2:6-11). Jesús fue de las riquezas celestiales a los harapos terrenales; de la exaltación a la humillación; de la autoridad a la obediencia; del significado al rechazo; de la comodidad a la dificultad; de la seguridad al peligro; de la gloria al sacrificio; de la vida a la muerte. ¡Y Él nos llama a ir al mundo exactamente de la misma forma!

Lee la lista de nuevo. Todas aquellas transiciones humillantes van en contra de lo habitual. Tratamos de tener una posición más alta, no vaciarnos de nosotros mismos. Queremos más significado, más seguridad, más autoridad, más atención, más comodidad. Pero Jesús nos llama a morir a nosotros, a tomar nuestra cruz y seguirle. Él nos envía, así como Él fue enviado.

tender-la-mano.jpg

¿Tu actitud corresponde a la actitud de Jesús? ¿Tomas tu misión tan en serio como para entrar en las profundidades de este mundo –sin importar que esas profundidades estén en otro país, tu propia ciudad, o incluso tu propia familia– y vivir el evangelio de humildad para que otros vean? La misión de Jesús es redimir este mundo, y Él desea hacer brillar la luz en cada vil y oscura esquina –a través de ti y de mí. Él llama a sus seguidores a ir a prisiones y campos de concentración, a antros de opio y burdeles, a colonias de leprosos y pabellones psiquiátricos. También los llama a ir a clubes nocturnos, salas de conferencias empresariales, salones universitarios, y arenas deportivas. No hay ningún lugar demasiado incómodo, peligroso o difícil. ¿Estás dispuesto? Así como el Padre lo envió a Él, Él nos envía a nuestra comunidad.

 

Se Buscan: Nuevos Métodos de Iglesia Para las Nuevas Personas de la Iglesia

Por Karl Vaters

Con cada año que pasa, es menos probable que, cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, ocurra usando métodos tradicionales.

No hay nada malo con usar los métodos tradicionales de hacer iglesia. Mientras desees ministrar a los miembros tradicionales de la iglesia. Los tradicionalistas (sea cual sea tu tradición) necesitan lugares para adorar, aprender y ser discipulados. Muchos de ellos se han sentido ignorados, incluso ridiculizados, en los últimos años, ya que muchas iglesias se han apresurado a hacer cambios.

Pero, el miembro de la iglesia tradicional se está muriendo…literalmente.

Si realmente queremos cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, con cada año que pasa, es menos probable que ocurra usando métodos tradicionales.

Los Métodos Tradicionales de la Iglesia Solo Atraerán a las Personas Tradicionales de la Iglesia

Necesitamos nuevas formas de hacer iglesia. Es irónico que yo sea el hombre que diga esto. Por, al menos, dos razones.

Primero, soy una de las personas tradicionales. Un pastor de mediana edad y tercera generación, de una iglesia de ladrillo y mortero, con una hipoteca y un salario de tiempo completo. Seguro, la iglesia que pastoreo tiene un perfil demográfico ligeramente más joven que el promedio. Y sí, comenzamos a vestirnos de manera informal antes de que la mayoría de las iglesias lo hicieran. Pero, si la escena de miembros de la iglesia que visten jeans, bebiendo un café al escuchar el sermón, se siente radical, bueno, esa es solo una evidencia de lo no radicales que realmente somos.

Segundo, como un hombre de la iglesia tradicional, no tengo idea de lo que estoy pidiendo. Ninguna idea. ¿Cómo se vería un cambio radical, inspirado por Dios, que honra a la Biblia, que transforma la vida, y que alcanza a las personas, en la forma en que hacemos iglesia? No tengo idea, pero sé esto. No solo estamos viendo una idea o una nueva forma de hacer iglesia. Necesitamos estar abiertos a muchas nuevas ideas y nuevas formas de hacer la iglesia. Los días de aterrizar en un formato de iglesia en particular, para entonces promoverlo como la manera correcta de hacer iglesia, no pueden terminar lo suficientemente pronto.

millennials-960x640.jpg

Posibilidades Futuras de la Iglesia

En realidad, hay algunos principios que creo que serán más comunes en los próximos años. Creo que es probable que la iglesia nueva y dinámica sea:

  • Reuniones en grupos más pequeños, en lugar de grupos más grandes, incluso en las grandes ciudades.
  • En sitios no tradicionales.
  • Culto local y menos genérico.
  • Más práctica en cuanto a la misión y alcance
  • Mayor enfoque en la construcción de relaciones
  • Altamente adaptable, incluso experimental
  • Apasionadamente centrada en las verdades fundamentales de la Palabra de Dios

Por lo menos eso espero.

Desafortunadamente, también es muy probable que, mientras que estas nuevas formas de hacer iglesia sean vistas con alegría y alivio por parte de algunos, serán recibidas con escepticismo por muchos.

Levántate y Destaca

Si estás locamente enamorado de Jesús y quieres ayudar a otras personas a enamorarse con locura de Jesús, pero no puedes descubrir cómo hacerlo en un entorno tradicional de iglesia local, esta es mi sugerencia.

Deja de intentar encajar.

Comienza a destacar.

Comienza a ministrar las verdades inmutables de Jesús de maneras que tengan sentido para las personas a las que Dios te llama a ministrar, incluso si son los tipos de personas que no vendrían a una iglesia tradicional. No te preocupes por todos los detractores que te condenarán solo porque lo que estás haciendo es diferente.

La iglesia podría usar un barco lleno de cosas diferentes en este momento.

Y, tampoco soy la única persona tradicional de la iglesia que te animará. Hay muchos de nosotros. Puede que no sepamos cómo hacerlo nosotros mismos, pero tal vez podamos ser como Simeón y Ana. Tal vez podamos reconocer a Jesús cuando se presente en el templo de una manera que nadie más esperaba.

Después de todo, la única forma “correcta” de hacer iglesia es cualquier forma que logre alcanzar a las personas para Jesús.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

 

A %d blogueros les gusta esto: