Por Scott Armstrong
Uno de los grandes privilegios de servir en Sudamérica es conocer y colaborar con nuestros numerosos líderes e iglesias en Venezuela. Los últimos años han sido difíciles en muchos aspectos para nuestros hermanos y hermanas venezolanos. Sin embargo, han demostrado continuamente integridad y valentía en medio del sufrimiento y el desánimo. Me identifico con Pablo, quien se jactaba de las iglesias de Macedonia: «En grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad» (2 Cor. 8:2). ¡Me siento conmovido por el ejemplo de los cristianos en Venezuela!
Algunos me han preguntado cómo orar específicamente por Venezuela en estos días. Me comuniqué con un amigo y hermano, el reverendo Allan Díaz, pastor y superintendente de distrito en Venezuela. También se desempeña como nuestro Coordinador Regional de Evangelismo para Sudamérica. Si bien sin duda hay cientos de cosas por las que orar, elaboramos las siguientes cuatro peticiones de oración. Esto es por lo que yo personalmente estoy orando en estos días.
¿Cómo orar por Venezuela?
1. Que los venezolanos estén seguros y puedan expresar libremente sus opiniones políticas y religiosas.
2. Que Dios ponga al líder o líderes adecuados para gobernar y lograr la justicia social.
3. Que nuestras iglesias y los nazarenos sepan que este es su momento y sigan ministrando con eficacia y pasión a sus comunidades, como lo han hecho durante años.
4. Sobre todo, ¡que se haga la voluntad de Dios en Venezuela como en el cielo!
Gracias Scott por estos puntos de oración.
El tema de justicia social es de suma importancia porque si hay justicia es probable que haya paz.
El gobierno de Maduro no era deseable, pero tampoco los son las decisiones políticas del mandatario Estadounidense. Oremos por la usticia social global y el respeto por la soberanía de los pueblos sin intevencionismos.
Cambiando de tema. Conocí a tu papá en Kansas en la graduación del CEM y SENDAS.
Dios siga bendiciendo tu ministerio en Suramérica.
Gracias por el comentario, mi hermano. Comparto mucho de lo que expresas. Seguimos orando. Que bueno que hayas conocido a mi padre. Dios te siga usando.