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Entonces, ¿Qué Es Un Nazareno?

Hoy es el primer día de las Convenciones y Asamblea General de la Iglesia del Nazareno. Estos eventos son celebrados cada cuatro años, y esta vez en Indianápolis, Indiana estamos esperando más de 15,000 asistentes y delegados para tener tiempos de adoración corporativa, entrenamiento, compañerismo y negocios. Sin embargo, quizá nos estamos adelantando. Algunos pueden preguntar, “En todo caso, ¿Qué es un Nazareno?” En un día tan emocionante como hoy, el Rev. Daron Brown nos recuerda nuestros, igualmente emocionantes, comienzos. 

Escrito por Daron Brown
De su columna Pressing On

Al cabo de unos días en mi primer año en la Universidad Nazarena Trevecca, uno de los chicos en mi dormitorio me hizo a un lado. Él no era parte de la iglesia, estaba en Trevecca por una beca escolar de béisbol. Él pasó su primera semana asombrado, viéndonos como los muchachos de la Iglesia del Nazareno, preguntándose a él mismo en qué se había metido. Con voz baja, medio avergonzado y medio distraído, él susurró, “¿Qué es un Nazareno?”

Desde entonces he hecho esa pregunta docenas de veces. A pesar de que hay diferentes formas de responderla, quizá la mejor respuesta es mirar en retrospectiva cómo recibimos ese nombre. 

En el primer siglo, la ciudad de Nazaret en Galilea era considerada una comunidad de segunda clase. Esta actitud se puede apreciar en la respuesta de Natanael a Felipe cuando él habla a su amigo acerca de “Jesús de Nazaret.” Felipe evidencia el escepticismo de él: “¡De Nazaret!…¿Acaso de allí puede salir algo bueno?” (Juan 1:46, NVI). La respuesta que se asume para la pregunta retórica de Felipe era “Por supuesto que no. Nada importante sucede en Nazaret.”

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En Lucas 4 cuando Jesús regresó a Nazaret, él fue físicamente rechazado y casi asesinado por los habitantes de su misma ciudad de origen. La respuesta de ellos puede ser descrita como, “¿Por qué deberíamos escucharte? No eres mejor que nosotros.” Ser un “Nazareno” en el primer siglo no te hacía ganar mucha credibilidad. 

Es notable que la segunda persona de la Trinidad viniera a nosotros por medio de un lugar remoto como Nazaret. Dios mismo elige residir en una comunidad donde la gente creyó que la bondad no existía. Al hacer esto, Él nos recordó que no somos muy rápidos en distinguir entre el bien y el mal. Es un problema que hemos tenido desde los primeros capítulos de Génesis. 

Unos 700 años antes del nacimiento de Jesús, Isaías anticipó la vida de Cristo con las palabras, “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.” (Isaías 53:3, NVI). Al adoptar el rol de un marginado, Jesús el Nazareno mostró su solidaridad con aquellos que eran excluidos, perseguidos, y sin esperanza. 

Diecinueve siglos después, en Los Ángeles, California, un predicador de la Iglesia Metodista Episcopal llamado Phineas F. Bresee sintió el llamado a llevar el mensaje de Santidad a las familias pobres—las personas marginadas de la ciudad, quienes no eran bienvenidos por la gente adinerada en asociaciones importantes. Dejando su denominación sobre el tema, él se asoció con un conocido médico y ex-presidente de la Universidad del Sur de California, Joseph P. Widney. En 1895, ellos se unieron con otros en la comunidad para empezar una nueva iglesia. El difunto historiador Timothy Smith dijo que al hacer esto Bresee “declaró que la única cosa nueva en el movimiento era su determinación de predicar el evangelio al necesitado, y ofrecer esa clase de iglesia, la cual ellos podrían llamar suya” (Called Unto Holiness, Vol. 1, p. 110). El nombre que eligieron para su movimiento fue sugerido por Widney, quien dijo que el término “Nazareno” simbolizaba “la esforzada, humilde misión de Cristo…a quien el mundo se vuelve, en su miseria y desesperación, para tener esperanza” (Ibid. p.11).

Desde esa fecha, casi 122 años después, nuestro compañerismo se ha expandido a más de 160 áreas alrededor del mundo. Encontrarás Nazarenos de diversas etnias y contextos socioeconómicos, adorando en hermosos santuarios, edificios construidos con bloques de cemento y centros comerciales. Nuestras miles de iglesias tal vez tengan diferentes personalidades y programas, pero seguimos compartiendo una aspiración en común. Primero y ante todo, nos motiva llevar al mensaje de Santidad al pobre y al necesitado a nuestro alrededor. Segundo, abrazamos la identidad de Dios quien se convirtió a sí mismo en un marginado para alcanzar a los marginados de este mundo—gente como nosotros. 

Desde mi primer año en Trevecca, he mejorado en responder “¿Qué es un Nazareno?” Estos días la mejor respuesta que puedo dar es: “Ven con nosotros a los vecindarios. Déjanos mostrarte el ministerio en la cárcel, el jardín comunitario, el banco de alimentos, los programas de mentores y alimentación escolar. Únete a nosotros mientras trabajamos junto a los que sufren—los enfermos, los ancianos, y los adictos—y después tú entenderás claramente lo que significa ser un Nazareno. 

Daron Brown vive y pastorea en Waverly, Tennessee.

Este artículo fue publicado originalmente en: pbusa.org

¿Invertimos más en llevar a la gente a la iglesia? ¿O a Jesús?

Escrito por: Karl Vaters. Trad. por: Yadira Morales

La asistencia a la iglesia debe ser una herramienta para ayudar a las personas a acercarse a Jesús. No debe ser de otra manera.

Tengo una confesión que hacer.

Como pastor, he invertido demasiado en hacer que la gente asista a la iglesia.

Mi salario depende de ello.

Mi reputación depende de ello.

Mi sentido de autoestima depende de ello.

Todo a un grado mucho mayor de lo que me siento cómodo.

Y no estoy solo.

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¿Vienes a la Iglesia? ¿O a Jesús?

La forma en que la mayoría de los sistemas de la iglesia están estructurados, muchos pastores tienen una mayor participación en hacer que la gente venga a la iglesia que en hacer que vengan a Jesús. De hecho, a veces es perjudicial para nuestra línea de fondo que la gente se acerque demasiado a Jesús.

Cuando las personas están más comprometidas con la iglesia que con Jesús, ellos

  • Asistirán regularmente y en silencio
  • Pasarán todas sus horas de voluntariado en la iglesia
  • Darán todas las donaciones de caridad a la iglesia
  • Serán felices con el status quo

Cuando las personas están más comprometidas con Jesús que con nuestras iglesias, ellos podrían

  • Ser voluntarios para algunos de los ministerios fuera de las paredes de la iglesia
  • Encontrar otros lugares que son dignos de algunas de sus donaciones caritativas
  • Salir cuando Dios los llama a ministerio de tiempo completo
  • Desafiar el status quo
  • Hacernos sentir amenazados por la reducción de la línea divisoria clérigo/laico

Pero tenemos que hacerlo de todos modos.

Tenemos que señalarle a la gente a Jesús más que a la iglesia.

La Iglesia es una herramienta, no una meta

Superar nuestra tendencia a enfatizar la iglesia más que enfatizar a Jesús no será fácil. Y no estoy en posición de señalar con el dedo. Soy una parte del problema como cualquiera.

Pero tengo un anhelo. Más. Mejor. Más profundo. Quiero vivir, predicar y discipular a la gente de tal manera que estén comprometidos con Jesús, no solo con su iglesia.

Por supuesto, la iglesia es valiosa. Es importante que participemos en un cuerpo local de creyentes a través de la adoración, el compañerismo, el discipulado y el ministerio. Si no importara, dejaría el pastorado hoy.

No se nos ordena liderar a la gente a la iglesia. Se nos ordena discipularlos en una relación más profunda con Jesús.

La asistencia a la iglesia no es la meta. Es una herramienta para ayudarnos a alcanzar la meta.

Como líder, tengo que recordar eso regularmente.

Una cuestión de integridad pastoral

No quiero dirigir a un grupo de amables, educados asistentes a la iglesia, ni perder mi tiempo entreteniendo a creyentes aburridos.

Quiero participar en la reunión, el entrenamiento y la liberación de un ejército de adoradores de Jesús, amantes de la gente, quienes rompen barreras cambiantes del mundo. las 

A veces siento que mi trabajo depende de lo primero. Mi integridad depende de esto último.

También quiero que mis facturas sean pagadas. Pero tomar decisiones pastorales que tienen más que ver con retener nuestros trabajos que con hacer discípulos, ha hecho muchas iglesias anémicas.

La iglesia que yo pastoreo no es una excepción a eso. Por lo menos no tanto una excepción como debe ser. Eso no es su culpa tanto como es mía.

Jesús prometió que si servimos primero a su reino, “todas estas cosas” serán añadidas.

Confiemos en que Él haga eso y dé vuelta a la iglesia.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2016/january/invested-in-bringing-people-to-church-or-jesus.html?paging=off

La Fe de la Próxima Generación

Por David A. Busic

Se ha realizado mucha investigación y ha habido mucha discusión acerca del impacto de los millennials (aquellos que están llegando a ser adultos en los principios del siglo XXI) en la iglesia y el impacto de la iglesia en los millennials. La mayoría de los datos tienden a enfocarse en los aspectos negativos de su demografía. 

Sin embargo, en mi constante interacción con líderes jóvenes nazarenos — tanto pastores como laicos — me siento muy animado con su amor para la iglesia y su compromiso con la tradición Wesleyana de santidad. 

He llegado a varias conclusiones acerca del ministerio con y entre los millennials. 

Primero, dirigir la iglesia como si “aquí no pasara nada,” no los alcanzará. En 2016, 23 por ciento de las iglesias organizadas reportaron que no tienen jóvenes en su congregación. Piensa en ello… 5,207 iglesias nazarenas no tienen ni un solo joven entre 12 y 29 años. Además de esto, investigación reciente sobre todas las iglesias protestantes en los Estados Unidos, informa que 50 por ciento de los estudiantes en nuestros ministerios juveniles se irá de la iglesia después de salir del bachillerato. Una mayor preocupación del Reino, muchos de estos jóvenes adultos también abandonarán su fe en Cristo. 

Es importante preguntar: ¿Por qué estos jóvenes se están yendo?

Tendencias alarmantes demandan que reconsideremos en oración que “aquí no pasa nada.” No es el momento de ir a lo seguro. Los desafíos nunca han sido tan altos ni las oportunidades tan grandes. 

Segundo, y del lado positivo, estudios muestran que 94 por ciento de los cristianos vienen a la fe en Cristo entre los 4 y 30 años (85 por ciento entre los 4 y 14 años). Más allá, a pesar de que la mitad de los jóvenes adultos están yéndose de la iglesia después del bachillerato, la mitad se está quedando. Así como la iglesia debe preguntarse por qué algunos se están yendo, es esencial descubrir por qué la otra mitad se está quedando y encontrar maneras de replicar esas razones en nuestros contextos locales. ¿Cómo es que los jóvenes adultos están encontrando identidad, pertenencia y propósito en sus congregaciones, que los hace querer ser parte nosotros?

Aquellos que están dispuestos a quedarse, tienen esperanza y sueños para la iglesia. Descubrí esto en una serie de grupos de enfoque con millennials, realizada en los últimos 12 meses. Aprendí que ellos quieren ser parte de una iglesia que es auténtica, honesta, encarnacional, que hace la diferencia, y sobre todo, que está centrada en Cristo. Las preguntas que ellos están haciendo a la iglesia son simples, pero al mismo tiempo profundas: 

  1. ¿Ustedes (la iglesia) están haciendo las preguntas correctas? ¿Conocen los problemas más profundos que el mundo está enfrentando ahora, y están dispuestos a enfrentar estos problemas directamente? 
  2. ¿Están siendo honestos acerca de las deficiencias de la iglesia? ¿Están dispuestos a hacer el arduo trabajo de cambiar para ser relevantes en el futuro para la gloria de Dios? 
  3. ¿Ustedes me quieren?
  4. ¿Ustedes me necesitan?

Los millennials, indudablemente, harán las cosas diferentes a sus predecesores. Ellos no están motivados por las mismas cosas que las generaciones anteriores. Ellos no están inspirados por mantener instituciones. Pero ellos darán sus vidas a un movimiento de Dios que desea su ayuda.

Vuelo 3411 y la Iglesia

Por Scott Armstrong

Abril 2017 no ha sido el mejor de los meses para United Airlines. Tal vez ustedes han escuchado acerca del pasajero David Dao quien fue arrastrado violentamente por el pasillo de un avión por un elemento de seguridad, después de negarse a dejar su asiento el 9 de abril, 2017 (ahora él ha llegado a un acuerdo con la línea aérea). El video nos dejó a todos horrorizados y United recibió mala prensa después de la desagradable experiencia. 

Soy un viajero frecuente en United Airlines y hoy recibí un correo de Oscar Muñoz, su CEO (por cierto, no sabía que éramos amigos tan cercanos). Él ofreció disculpas por el notable incidente y también declaró “las acciones significativas hablarán más alto que las palabras.” 

Sé que firmas y abogados de relaciones públicas están involucrados en la construcción de estas disculpas, así que no soy suficientemente ingenuo como para pensar que este es nuestro amigo Oscar compartiendo su corazón en la computadora, a altas horas de la noche. Sin embargo, en mi opinión, toda la carta está excelentemente escrita. No ofrece excusas y detalla nuevas políticas que se han adoptado para asegurar que el servicio al cliente es la prioridad más alta. 

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En un momento dado, Muñoz declara: 

“Durante las semanas pasadas, hemos estado trabajando con urgencia para responder dos preguntas: ¿Cómo sucedió esto, y cómo podemos hacer lo mejor para asegurar que esto no vuelva a ocurrir nunca? Sucedió porque nuestras políticas corporativas fueron puestos por encima de nuestros valores compartidos. Nuestros procedimientos se interpusieron en medio de lo que nuestros empleados saben que es correcto.”  

Esos dos últimos enunciados están haciendo eco en mi cerebro. ¿Los captaron? 

Las políticas fueron puestas por encima de los valores. 

Los procedimientos fueron más importantes que “lo que es correcto.”

Yo vuelo en United, pero mi preocupación por el servicio al cliente de la aerolínea es mínima en comparación con nuestra misión como Iglesia de hacer discípulos a la semejanza de Cristo en las naciones.  ¿Entonces por qué estoy escribiendo sobre esto? 

Yo creo que la forma en que United está manejando esto tiene mucho para decir a la Iglesia. Espero que nosotros como ministros del evangelio descubramos lo que ellos encontraron después de mucha introspección, comunicación y tensión – antes, en lugar de más tarde. 

Es que en nuestros peores momentos como Iglesia, hemos permitido lentamente que las políticas reemplacen nuestros valores. Los procedimientos que originalmente fueron colocados para servir a “lo que es correcto,” gradualmente se convirtieron en dueños de esclavos que provocaron que prioridades esenciales como la misión o el carácter se sometieran bajo una tortura de una adherencia dogmática a las reglas. 

Decimos que valoramos la gracia, pero los recién llegados tienen que saltar a través de muchos aros moralistas antes de probar que merecen servir o liderar. 

Decimos que valoramos la santidad, pero guardamos rencor y cada reunión de junta es una lucha de poder pasiva-agresiva. 

Decimos que valoramos la niñez, pero veamos qué sucede cuando los niños del vecindario ensucien la alfombra y hablen durante todo el servicio.

Decimos que valoramos la misión, pero casi siempre esperamos que “ellos” vengan a “nosotros” en lugar de hacerlo al revés. 

¿Necesito continuar?

Que no suceda un fiasco del nivel de United Airlines para que como Iglesia nos comprometamos a una evaluación introspectiva de nuestras prácticas. Dolerá. Por momentos no nos gustará lo que veamos. 

Pero es necesario. De hecho, es bíblico. Jesús habla de este proceso en términos de podar y producir fruto: 

“Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.” (Lucas 13:6-9)

Debemos evaluar nuestra efectividad preguntando: ¿Estamos dando fruto como congregación? Para parafrasear a Oscar Muñoz: ¿cómo podemos hacer lo mejor para asegurar que, cualquier acción que no refleja la imagen y la voluntad de Cristo para nosotros, no vuelva a ocurrir nunca?

¡Esta autoevaluación valdrá la pena! Empezaremos a ver nuevamente a nuestra comunidad como Jesús la ve. Seremos conocidos nuevamente por la forma en que servimos y nos amamos el uno al otro. Llegaremos al punto de reconocer que las acciones significativas hablan mucho más alto que las palabras. 

En ese momento, nuestros valores dictarán nuestras políticas, y no viceversa. 

Eso, mis amigos, es una Iglesia de la que quiero ser parte. 

Eso es un vistazo del reino. 

Desarrollo de liderazgo: No hay éxito sin sucesión

Por Gustavo A. Crocker

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“Si estás planeando para un año, siembra arroz, si estás planeando para una década, planta árboles; si tú estás planeando para toda una vida, invierte en personas.” Proverbio Chino

La sustentabilidad de cada congregación, organización, comunidad, o ambiente social–sin importar su tamaño y complejidad­–descansa no solo en la calidad de sus líderes, pero también en la forma en que esos líderes preparan otros para dirigir después que ellos se hayan ido. Yo he aprendido este importante principio mientras que he sido testigo y he presidido servicios de ordenación con la iglesia. Todavía recuerdo el antiguo lenguaje de nuestro Manual que declaraba que “la perpetuidad de la iglesia depende en gran parte de las aptitudes espirituales, el carácter y la forma de vida de sus ministerios.” Yo añadiría que la sustentabilidad de cada congregación depende en gran parte de la habilidad de la iglesia para desarrollar nuevos líderes desde adentro. En otras palabras, la longevidad de nuestra iglesia depende en la calidad de nuestros líderes actuales y en el desarrollo de una nueva generación de líderes siervos que llevarán nuestra iglesia a donde Dios quiere que esté.

El apóstol Pablo fue muy consciente de esta realidad. Él recibió de Bernabé y sus discípulos—quienes también lo recibieron de Cristo—el privilegio de proclamar las buenas nuevas de salvación al mundo. Al principio de su ministerio, él se dio cuenta que la labor era más grande que sus capacidades y el cumplimiento de su tarea dependería de su habilidad para entrenar, equipar, empoderar y lanzar a otros para el bien del reino de Dios. Su éxito no estuvo necesariamente basado en sus logros misioneros, sino en su enfoque de multiplicarse él mismo en otros. Habiendo aprendido de aquellos quienes le encomendaron, él instruyó al joven Timoteo a hacer lo mismo:

“ Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.” (2 Timoteo 2:2 NVI)

 De Cristo a sus discípulos, de los discípulos a Bernabé, de Bernabé a Pablo, de Pablo a Timoteo, de Timoteo a personas confiables, de personas confiables a otros, y de otros a nosotros, este principio de sucesión de liderazgo ha sido la clave de la iglesia para estar presente, viva e involucrada en cada generación. Indudablemente, no hay éxito sin sucesión.

La sucesión de liderazgo no es un paradigma organizacional complejo. Por el contrario, es un principio orgánico simple que básicamente depende de la visión, el equipamiento y el empoderamiento. Los líderes visionarios son aquellos quienes, desde el principio de su recorrido, se dan cuenta que no son permanentes pero la iglesia sí. Como resultado, ellos se dan cuenta que uno de sus roles primarios es encontrar personas confiables en quienes encomendar la iglesia desde el primer día. Estos líderes emergentes, recién identificados no necesitan ser un producto terminado. Así como cualquiera de nosotros, cada miembro de nuestra congregación es “un líder en preparación.” Todo lo que tenemos que hacer es descubrirlos en oración a través de ver su potencial y disposición. Tenemos que recordar que “cuando vemos a un pastorcito de ovejas, Dios ve un rey…”

Esta mentalidad de sucesión ayuda a los líderes a invertirse ellos mismos en aquellas vidas que han sido encargadas a ellos como sus sucesores potenciales. Y a pesar de que el líder no hace la decisión de la sucesión, él o ella prepara el terreno para eso. Después de pasar tiempo con Josué, Caleb, y los líderes de otras tribus, Moisés recibió instrucciones de Dios para la sucesión: “Dale a Josué las debidas instrucciones; anímalo y fortalécelo, porque será él quien pasará al frente de este pueblo y quien les dará en posesión la tierra que vas a ver” (Deuteronomio 3:28 NVI). Mientras Moisés no llegó a liderar el pueblo a la Tierra Prometida, parte de su sucesión fue equipar y desarrollar los líderes que eventualmente terminarían dicha tarea.

En cambio, fallar en el desarrollo de nuevos líderes va a llevarnos al fracaso. El “Síndrome de Josué” es uno de los clásicos ejemplos bíblicos donde un líder piadoso falló en preparar la siguiente generación y, como resultado, su trabajo solo estuvo limitado a la duración de su liderazgo. Josué terminó su recorrido en lo que muchos considerarían como una “conquista exitosa de la Tierra Prometida.” Sin embargo, después que él murió: “También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10 NVI). Su tarea finalizó con él.

¡Transmítelo! Recuerda: No hay éxito sin sucesión.

La Junta de Superintendentes Generales reitera el llamado a la compasión

La Junta de Superintendentes Generales reitera el llamado a la compasión ante las últimas resoluciones para los refugiados

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A la luz de los recientes decretos emitidos en los Estados Unidos y las decisiones de otros gobiernos del mundo respecto al estado de los refugiados, la Junta de Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno insta a los gobiernos de todas partes a implementar rápidamente sistemas a través de los cuales, de manera aceptable y legítima, los refugiados puedan encontrar seguridad y protección en nuestros países. Además, instamos al Presidente de los Estados Unidos, el Congreso, y otros departamentos del Estado para hacer de esta orden temporal un asunto urgente para que Estados Unidos continúe siendo conocido como una nación de compasión y hospitalidad a aquellos que son oprimidos, vulnerables y marginados.

Reiteramos nuestra declaración de Noviembre 2015, cuando la significativa inmigración global y el conflictivo debate político en muchos países, nos obligó a hablar clara y bíblicamente en este desafiante tema, invitando a todos los nazarenos a expresar amor cristiano a los inmigrantes que habitan entre nosotros:

La palabra hebrea, gēr, y la palabra griega, xenos, pueden ser definidas como “inmigrante.”

“Cuando el inmigrante morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al inmigrante que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo…”(Levítico 19:33-34, RVR1960). Nuestro Señor citó “Ámalo como a ti mismo,” ¡como parte del Gran Mandamiento!

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui inmigrante, y me recogisteis” (Mateo 25:35, RVR1960).

“No se olviden de brindar hospitalidad a los inmigrantes, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta!” (Hebreos 13:2, NTV).

A la vez que reconocemos la complejidad de las leyes migratorias en muchas naciones, la Junta de Superintendentes Generales exhorta a los nazarenos alrededor del mundo:

  • A tratar a los inmigrantes con amor, respeto y misericordia.
  • A participar sacrificialmente en la respuesta del ministerio de compasión, a nivel local, nacional y global para ayudar a los refugiados e inmigrantes.
  • A animar a sus respectivos gobiernos a aprobar leyes equitativas que permitan la reunificación familiar, permisos de trabajo legal para inmigrantes productivos en la fuerza laboral, y vías para que los inmigrantes indocumentados puedan obtener la condición de inmigrante autorizado.
  • A seguir el claro mandato bíblico de amar, recibir, ayudar, evangelizar y discipular a los inmigrantes cercanos a nosotros.

 

Junta de Superintendentes Generales

Publicado originalmente en: http://www.nazarene.org/article/bgs-echoes-call-compassion-after-latest-refugee-rulings

Foro de Ministerio Urbano – Parte 1 de 3

Esta es la primera parte del discurso del Superintendente General David A. Busic presentado en el Foro de Ministerio Urbano de la Iglesia del Nazareno, realizado en Chicago el 13 de julio de 2016.

La Iglesia del Nazareno empezó en 1895 en la ciudad de Los Ángeles, California. Phineas F. Bresee es considerado el fundador de la Iglesia del Nazareno, quien dejó una posición prominente y cómoda en la Iglesia Metodista para servir a los pobres y adictos en el centro de la ciudad de Los Ángeles. Una de sus entradas en su diario decía: “Había sido mi deseo tener un lugar en el corazón de la ciudad, el cual podría convertirse en un “centro de fuego santo” y donde el evangelio pudiera ser predicado al pobre.”

La Iglesia del Nazareno recibió su nombre cuando sus líderes laicos y ministros fundadores pasaron una noche entera en oración. La mañana siguiente, un laico llamado J.P. Widney (el segundo presidente de la Universidad del Sur de California), sugirió el nombre como señal de que esta nueva Iglesia pudiera ser identificada con ese aspecto del ministerio de Jesús quien se dedicó a servir a las clases más bajas y aquellos que habían sido marginados.  

Las minutas de la reunión organizativa de la Primera Iglesia del Nazareno en Los Ángeles, California, en el día 20 de octubre de 1895, decían lo siguiente:


reflejo-de-lo-que-ocurre-en-el-sur-de-la-ciudad-315x180Habiendo sido claramente llamados por Dios para continuar con su obra en la conversión de pecadores, la santificación de creyentes y edificación en la santidad de aquellos encomendados a nuestro cuidado, nos asociamos con la Iglesia de Dios bajo el nombre Iglesia del Nazareno. Deseamos buscar la simplicidad y poder de la Iglesia primitiva del Nuevo Testamento. El campo de trabajo al cual nos sentimos llamados es a los barrios olvidados de las ciudades y dondequiera que haya lugares desechados y almas buscando perdón y purificación del pecado. Este trabajo lo haremos a través de agencias en misiones urbanas, servicios evangelísticos, visitas casa en casa, cuidado a los pobres y moribundos. Para este fin nos esforzamos personalmente a caminar con Dios e invitar a otros a hacer lo mismo.

Con esta declaración, el Dr. Phineas F. Bresee y otros Nazarenos apasionados por esta misión se juntaron con un mismo propósito y lanzaron el movimiento urbano. El compromiso de los Nazarenos con las ciudades trajo un nuevo interés por las masas por parte de otros grupos e iglesias.

img_5067Este compromiso a las ciudades sirvió como una motivación viable a lo largo de los primeros años de esta nueva denominación. Pero con el pasar del tiempo, el concepto del crecimiento de iglesia conocido como “Redención y Ascensión” trajo una tendencia en desarrollo para las iglesias de reubicarse en los suburbios a donde sus miembros se estaban mudando. Paul Benefiel, superintendente de distrito en el Distrito de Los Ángeles en ese tiempo, sugirió que era posible que la Iglesia del Nazareno se estaba apartando del propósito original del Dr. Bresee en 1901, evidenciado en una declaración que escribió en Nazarene Messenger, el 31 de diciembre de 1901: “La evidencia de la presencia de Jesús en nuestro medio es llevar el evangelio, especialmente al pobre. Esto debe ser algo genuino; es más que un sentimiento; no puede ser simulado o imitado con éxito.”

 

Espera más de este discurso en la siguiente entrada.

Puedes leer y descargar el discurso completo en español aquí: busic-presentation-urban-forum-july-2016-spanish

 

Quebranta Mi Corazón, Señor

Recientemente recibí la siguiente reflexión del Rev. Howie Shute. Howie y su esposa Bev sirvieron por muchos años en el Cuerno de África como misioneros con la Iglesia del Nazareno, y fueron parte de un movimiento de Dios verdaderamente asombroso, en esos países. Actualmente sirven como pastores de la Iglesia del Nazareno Victory Hills en Kansas City, Kansas. Mi oración es que las palabras de Howie puedan atravesar nuestros corazones y nos lleven a hacer la misma oración que Dios le está enseñando a Él.

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Por Rev. Howie Shute

Es algo maravilloso estar cerca de personas que tienen fuego por el Señor y quieren ser usados en su Reino, multiplicando a los seguidores de Jesús y plantando iglesias…Bev y yo estuvimos entusiasmados de ser parte de un movimiento en el Cuerno de África, pero hemos estado hambrientos de ver a Dios moverse en una gran manera otra vez, aquí donde ministramos.

Dios me ha hablado muy claramente durante la semana pasada. Si puedo parafrasear lo que he escuchado de parte del Señor, es esto:

Howie, tú tienes un deseo de multiplicar a los seguidores de Jesús a través de una red de iglesias orgánicas en Kansas City y más allá. Tú quieres alcanzar a las personas que no están en la iglesia, especialmente aquellos que viven en hogares rotos. Esto es bueno, pero tu deseo de hacer esto es más un sentido de obligación que un corazón quebrantado por los perdidos.

copia-de-joven_triste_4_uym¡Vaya! Hay momentos cuando escuchas al Señor, que Él realmente mueve tu mundo. Este fue uno de esos momentos. ¡Él tiene razón (por supuesto)! ¡Siempre la tiene! Mientras pensaba en mi deseo de alcanzar a los perdidos, reconocí que era un sentido de obligación que me había dado la visión de alcanzar a los perdidos de nuestra ciudad. Si las personas que no tienen a Jesús están perdidas y no van para el cielo, entonces debemos, por obligación, compartir a Jesús con ellos. ¿A qué otra conclusión podemos llegar – especialmente cuando conocemos que la Biblia es tan clara en que hay otro destino para aquellos que no conozcan a Jesús personalmente?

Odiamos si quiera decir la palabra. No quisiera poner la palabra en esto que estoy escribiendo ahora. Es aterrador solo de pensarlo. El infierno es un asunto muy desagradable. Desafortunadamente, no se va solo porque lo ignoremos. No desaparece si no creemos en él. No podemos escapar de él, incluso si pensamos que somos muy buenos como para ir ahí. O tenemos una relación personal con Jesús, o no la tenemos. Si no hemos entrado a una relación con Dios por medio de arrepentirnos de nuestros pecados y confiando en la muerte sacrificial de Jesús en la cruz, entonces estamos perdidos y en camino a este lugar, que es espantoso de mencionar. El infierno espera por los que no están siguiendo a Jesús. Este terrible pensamiento de obligación no solamente nos da un sentido de obligación, pero debería quebrantar nuestro corazón.

Es por eso que estoy poniéndolo en primer lugar en mi lista de oración en estos días. “¡Oh, Dios, quebranta mi corazón por los perdidos!” ¿Te unirás conmigo a esta oración? Ora por mí para que yo tenga un corazón quebrantado por los perdidos, entonces Dios nos usará en gran manera para alcanzar a la gente para Jesús. 

Mientras desarrollamos una relación más apasionada con Dios, Él nos dará su corazón, y su corazón está quebrantado por los perdidos. Y si Dios responde nuestra oración de darnos una mayor intimidad con Él y quebrantar nuestros corazones por los perdidos, veremos suceder cosas asombrosas en toda nuestra ciudad y en el mundo. Así que ora conmigo, “Quebranta Mi Corazón, Señor.”

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