Archivo de la categoría: El Llamado

Una Visión de Nivel Superior

Por Scott Armstrong

¿Cuál es tu pasión? ¿Qué es lo que te hace levantarte de la cama aún en los días malos?

Cuando era un adolescente, probablemente hubiera pensado en esas preguntas como irrelevantes o incluso tontas. Lo que me impulsaba era sacar buenas notas, pero probablemente estaba igualmente apasionado por comer helado o jugar basquetbol. 

Aunque mi pastor de jóvenes y muchos otros oradores nos instaban a compartir nuestra fe con nuestros amigos, yo creo que estaba mayormente enfocado en tratar de no parecer tonto — por cierto, sin éxito. Yo sabía que tenía que estar apasionado acerca de ganar a mi escuela y mi ciudad para Cristo, pero realmente estaba más emocionado porque mi equipo de béisbol o fútbol ganara todo. 

Más de dos décadas después, estoy en un lugar diferente. No me mal interpreten: Me emociona cuando los Royals de Kansas City ganan algunos juegos, y estoy inequívocamente apasionado por las costillas de puerco a la barbacoa, cocinadas lentamente. Pero esas cosas no me impulsan. Hay dos petardos que ahora me despiertan cada mañana con una explosión más ruidosa que cualquier alarma: Cristo y su misión. ¡Estoy consumido por Dios y quiero que todos en este mundo lo conozcan!

Sin embargo, incluso con esas fuerzas impulsándome, ¿por qué algunas veces permito que mi enfoque sea con frecuencia en cosas más pequeñas?

Recientemente escuché al plantador de iglesias, Will Mancini, hablar de ayudar a las iglesias a soñar y planear en grande. Mancini sostiene que la mayoría de los asistentes a la iglesia están conectados a los siguientes elementos: 

  1. Lugar. Si tú alguna vez has intentado abordar la posibilidad de mover las estructuras de la iglesia o permitir que otra congregación use tus instalaciones, tú sabes que la ubicación física es importante para las personas.
  2. Personalidad. El dinamismo y los talentos de muchos líderes atraen e inspiran. Cuando nos sentimos en sintonía con Dios y su reino, algunas veces realmente nos estamos conectando más con cierto tipo de estilo de liderazgo o personalidad. Esta es la razón por la que frecuentemente los miembros dejan una congregación cuando hay un cambio en el liderazgo. 
  3. Programas. “Ellos tienen un gran ministerio de niños.” “Me encanta cantar en el coro.” Los programas nos ayudan a nosotros y a nuestras familias a encajar e involucrarnos en ministerio. 
  4. Personas. Piensa en tus cinco amigos favoritos que son parte de tu iglesia local. ¡Gloria a Dios por relaciones significativas como esas! Al mismo tiempo, si esas cinco personas de repente dejaran de ser parte de la congregación, ¿eso cambiaría adversamente tu actitud?

Para clarificar: ninguna de estas “categorías de conexión” son del todo malas. Nuestras instalaciones son una gran bendición, y ¡preferiríamos tener líderes carismáticos y amigables, a no tenerlos! Una iglesia sin ningún tipo de programa es virtualmente imposible, y ¡la gente amando a la gente es la definición del compañerismo cristiano! A pesar de ello, estoy de acuerdo con Mancini cuando dice que todo eso son visiones de nivel inferior. Ninguno de estos deberían ser metas en sí mismas. Si fallamos en mover nuestro enfoque más allá de estas cuatro áreas, nunca veremos los sueños de multiplicación del nivel superior dar fruto en nuestras iglesias. 

Ese término: “sueños de nivel superior,” me hace pensar en subir las gradas del primer piso al segundo piso.  Y estar en el segundo piso me recuerda de algunos niveles superiores que conocemos más como “aposentos altos”.

En un aposento alto vemos en Juan 13 que Jesús toma una toalla y vasija para lavar los pies de los discípulos. Su tiempo es corto y elige este poderoso medio para “mostrarles el alcance total de su amor” (v.1). 

¿El enfoque de ese primer aposento alto? Servicio. Amor. Cristo. 

Hechos 2 nos habla de otro aposento alto. Casi dos meses después de que Jesús resucitado enviara su Espíritu Santo sobre sus 120 seguidores y ellos fueran enviados a Jerusalén y el mundo con el mensaje multilingüe de arrepentimiento y esperanza. 

¿El énfasis de ese segundo aposento alto? Unidad. Viento. Misión. 

Cuando subimos al aposento alto, nuestros sueños empiezan a subir a un nivel superior también. No nos enfocamos en lo insignificante o lo trivial. Somos dominados por cosas de significado eterno. El lugar, la personalidad, los programas y las personas tienen sus momentos. Pero lo que nos conecta y nos impulsa en el día a día es la obra de Jesucristo en nosotros, entre nosotros, y a través de nosotros. 

Pasé mis años de adolescente siendo un buen chico cristiano. Me gustaba la iglesia y, mayormente, hice buenas decisiones. Pero si tuviera que hacerlo todo otra vez, me saldría del nivel inferior y empezaría a tener sueños de un nivel superior. 

¿Qué hay de ti? ¡¿Tu enfoque está en las pequeñas cosas, o estás obsesionado con Cristo y su misión?!

Ya no titubeemos más. Intencionalmente, subamos por las escaleras hacia el aposento alto. 

Por Qué Jesús Nunca Nos Mandó a Plantar Iglesias – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo publicado en la entrada anterior.

0e3326081_1414100612_small-groupslightstock60283smallkatiehickman-1.jpg

¿Nuestras acciones coinciden con nuestras palabras? 

Decimos que queremos ver iglesias plantadas desde afuera de nuestra cosecha, pero nuestras acciones y nuestras prácticas de liderazgo frecuentemente no coinciden con nuestras palabras. Y lo triste es que aunque nos enfrentamos con esas inconsistencias, probablemente vamos a seguir repitiendo nuestros comportamientos pasados—esperando resultados futuros diferentes (¿Quizá Ridley Assessment tiene que decir algo a aquellos de nosotros que supervisamos plantadores de iglesias?).

Cada vez que un modelo bíblico para plantación de iglesias es visto como anormal, el camino del cambio vendrá con dolor. 

Para que el cambio saludable ocurra, tenemos que cambiar nuestra eclesiología, misiología, así como lo que celebramos, recompensamos y esperamos. 

Definiciones incompletas = prácticas deficientes

Tenemos una comprensión incompleta de nuestra Comisión. Actuamos como si Jesús nos hubiera enviado a plantar iglesias. Somos enviados a hacer discípulos. Como resultado de hacer discípulos, las iglesias nacen. La importancia del modelo bíblico descansa aquí. No en el crecimiento transferido. No en las divisiones reñidas. Es el evangelismo que resulta en discípulos, quienes acuerdan estar y funcionar como la expresión local del Cuerpo de Cristo. 

Tenemos una compresión incompleta de la iglesia local. Si nuestra definición está incompleta, entonces todo lo que decimos y hacemos, relacionado con la plantación de iglesias, será deficiente. Frecuentemente esperamos que las nuevas iglesias plantadas manifiesten estructuras y organizaciones como las que se observan en iglesias con 20, 40, o 50 años. Con frecuencia, nuestra definición de iglesia local está encerrada con nuestros deseos culturales que no sabemos la diferencia entre las preceptos bíblicos y las preferencias culturales. 

Trabajamos desde una definición incompleta de plantador de iglesia. Si no reconocemos la naturaleza misionera (y de este modo las funciones apostólicas) de los plantadores de iglesia, entonces terminaremos igualándolos con los pastores. Y tómenlo de un pastor que ha estado involucrado en plantación de iglesias: misioneros y pastores tienen diferentes llamados, mezclas de dones, pasiones, y funciones que desempeñar en Reino. Acabamos enviando pastores para hacer trabajo apostólico, o enviando misioneros y esperando que sean pastores. Esto es una tormenta perfecta de problemas, frustraciones, agotamiento y desastres. 

¿Hay otras maneras para plantar iglesias además de las que leemos en el ministerio de Pablo?

Los problemas con nuestros modelos actuales

Sí, y estoy a favor de algunos de estos modelos. ¿Hay momentos cuando una iglesia debe dejar ir a algunos miembros para que ellos comiencen a trabajar en otra área? Sí. ¿Es bueno para una congregación enviar un pastor con varios miembros a plantar una iglesia “instantánea” en una comunidad? Sí, bajo ciertas circunstancias. 

Si bien, esos modelos tienden a ser difíciles de reproducir (en vista de nuestros cuatro millones de no creyentes), suponiendo desafíos de contextualización, que son costosos y a menudo el resultado no es un gran número de discípulos. La importancia de la definición bíblica para la plantación de iglesias no se encuentra aquí. Dichos modelos deberían ser la excepción cuando se trata de plantación de iglesias. Hoy, generalmente, son la expectativa. 

Espero que mis conversaciones “sorprendentes” continúen en el futuro. Esto es necesario mientras nos movemos hacia una dirección donde el modelo bíblico es considerado como la excepción. Pero hasta que nuestras expectativas de plantación de iglesias cambien, debemos hacernos a nosotros mismos una pregunta y reconocer la inquietante respuesta: 

¿Qué es lo que tenemos cada vez que un modelo bíblico es visto como anormal? 

Tenemos un grave problema.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.vergenetwork.org/2013/09/09/why-jesus-never-commanded-us-to-plant-churches/3/

Por Qué Jesús Nunca Nos Mandó a Plantar Iglesias – Parte 1 de 2

Por J. D. Payne

Recientemente hablé con un líder plantador de iglesias de una denominación en particular. Mientras tomábamos un café, él me preguntó acerca del rumbo de nuestra iglesia respecto a la plantación de iglesias. Mi respuesta fue describir nuestras labores misioneras futuras en términos de lo que leemos acerca de esto en Hechos 13-14; 16; 1 Tes. 1:2-10; y Tito 1:5. Él reaccionó con mucha sorpresa como si mis pensamientos vinieran de una fuente anormal. 

Desafortunadamente, a través de los años, me he encontrado a mí mismo sorprendiendo muchas personas durante conversaciones similares. 

¿Qué es lo que revela, respecto a nuestra misiología y convicciones bíblicas cuando pensamos que es extraño proponer que aquellos equipos de plantación de iglesias del primer siglo, tienen algo que enseñarnos? ¿Qué es lo que revela respecto a nuestra mayordomía del Reino cuando vemos esta propuesta como algo peculiar? ¿Es que no reconocemos que existe un problema cuando etiquetamos a un plantador de iglesias como innovador, creativo o inusual, por seguir el modelo Paulino?

Por supuesto, no todo lo que leemos en la Biblia es un precepto. Sin embargo, creo que nuestro hermano Pablo y su ejemplo debería estar en un pedestal para que nosotros lo consideremos. Ustedes saben, Él fue un plantador de iglesias.

Group-photo+(1+of+1).jpg

Teniendo la definición correcta

Como mayordomos sabios del misterio de Cristo, debemos apegarnos a una definición  bíblica de plantación de iglesias, esta definición es: el evangelismo que da como resultado nuevas iglesias. O, para comunicarlo en otros términos: el hacer discípulos que da como resultado nuevas iglesias. La importancia del modelo bíblico está en esta definición.  

Imagina qué pasaría si comenzáramos a crear una atmósfera de plantación de iglesias en Norteamérica a través de la cual la expectativa para las nuevas iglesias es que ellas deben estar formadas por 95-100% de nuevos creyentes—en el momento en que esas iglesias son plantadas. 

Considera qué pasaría si nuestras estrategias no incorporan métodos que resulten en nuevas iglesias formadas por 95-100% de ciudadanos del Reino de largo plazo—en el momento de sus nacimientos. 

No necesitamos más sabores

¿Qué pasaría si reconocemos que un uso sabio de los recursos de nuestro Padre (es decir, dinero, personas) debería ser apoyar la plantación de iglesias desde afuera de nuestros campos de cosecha, en lugar de establecer un nuevo trabajo en una comunidad para proveer un estilo diferente de adoración/ministerio para los creyentes que ya están ahí?

No necesitamos otro sabor de iglesia en la tienda de helados del cristianismo; necesitamos grupos misioneros que se conformen con nada menos que el hacer discípulos que dé como resultado nuevas iglesias. 

¿Qué pasaría si equipamos y enviamos a los plantadores de iglesias con la tarea de ir solamente a los perdidos en la comunidad?

Sí, estamos diciendo que proponemos esas cosas, pero empecemos a cuestionar nuestros resultados. 

Intenta esto. La próxima vez que escuches acerca de una nueva iglesia plantada, un número record de nacimientos de iglesias en cierta área, o metas alcanzadas de plantación de iglesias, solo haz la pregunta, “¿Qué porcentaje de miembros de esas iglesias recientemente vinieron al Reino de Dios?”

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

El Humo Subió

Por Rev. Rob Prince

El humo subió cuando dije “Sí” al llamado de Dios al ministerio de tiempo completo. No fue un “humo blanco saliendo de la chimenea, como cuando eligen a un papa;” fue más como un humo tipo “mucha madera húmeda en el fuego.”

Estaba sentado al lado de una fogata en el Campamento de la Iglesia del Nazareno del Distrito Este de Michigan, en una sensación adolescente después de un servicio de reunión de campamento, cuando pensé por primera ve que Dios me estaba llamando a algún tipo de servicio cristiano. 

Estaba en séptimo grado. 

No vi nada escrito en las paredes. (Estábamos al aire libre—sin paredes).

Resultado de imagen para campfire

No escuché una voz audible. (Excepto por el chico dirigiendo en la fogata y tratando de tener un montón de música, desafiando a los adolescentes a cantar, “Haz Señor,” nadie estaba hablando o cantando).

Pero sabía en lo profundo de mis huesos que Dios estaba llamándome. 

¿Por qué Dios me llamaría al ministerio? 

Nunca había hablado en público. 

Yo era bastante raro, 75 libras, pequeño bateador débil de segunda base. 

No era hábil en nada, excepto coleccionando cartas de béisbol y molestando a mis hermanos. 

No tenía idea de lo que realmente hacía un pastor. (Quizá estaba pensando que ellos solamente trabajaban los domingos y miércoles por la noche. En ese momento yo era muy perezoso).

Aún así, sabía que Dios estaba llamándome. 

No sabía que ese llamado me llevaría al Colegio Olivet Nazarene (ahora Universidad) y al Nazarene Theological Seminary (Seminario Teológico Nazareno). Nunca hubiera adivinado que mientras estaba en el seminario serviría en el staff pastoral de una iglesia presbiteriana e iglesias nazarenas en Alanson, Bad Axe, Roseville y Otisville, Michigan y ahora en Lenexa, Kansas. No sabía que sería capaz de predicar no solo en las iglesias maravillosas que me han permitido usar sus púlpitos cada semana—pero también he tenido el privilegio de predicar en Dominica, Rusia, El Salvador, Suazilandia, Israel, Jordania y ahora Cuba. No puedo describir adecuadamente cuán bendecido he sido en mi vida desde que dije “Sí” a Dios alrededor de aquella fogata. 

Nada de humo subió en mi oficina en la Iglesia del Nazareno Metropolitana cuando Dios me llamó a escribir. Otra vez, no vi nada escrito en las paredes (sí había paredes ahí—pero nada escrito en ellas). No escuché una voz audible. Pero una vez más, sabía en lo profundo de mis huesos que Dios me estaba llamando. 

¿Por qué Dios me llamaría a escribir? 

No tenía una especialidad en Inglés. (Tenía una especialidad en psicología—lo que explica algunas cosas ¿no?)

Soy malo delatreando. (¿Se dan cuenta lo que hice aquí?)

Mi gramática no buena es. (Lo hice otra vez, ¡Ja!)

Mi mecanografía apesta. (Si ustedes rascan y huelen la pantalla de sus computadoras, olerían algunas técnicas viciadas de mecanografía).

Aún así, sabía que Dios me estaba llamando. 

He escrito algunos artículos aquí y allá en publicaciones que casi nadie lee. De hecho, una revista que publicó un artículo mío, ahora está extinta; y otra, después de publicar muchos de mis artículos, ahora sólo es una versión en línea. No creo que he sido amable con el mundo editorial. El Sr. Pulitzer no me ha estado recomendando en ninguna asignación para escribir. 

A pesar de toda esa historia (posiblemente con miedo y temblando), la Casa Nazarena de Publicaciones ha acordado publicar mi libro, Siguiendo a Jesús con una Migraña. Hoy estaré firmando el contrato. No estoy seguro cuando será publicado el libro. No estoy seguro si alguien realmente va a leerlo. Esto es lo que sé: Dios me llamó a escribir—y este libro, en muchas formas, es un cumplimiento de ese llamado. 

No sabía que experimentaría una hemorragia cerebral para tener un tema acerca del cual escribir. 

No sabía que pasarían quince años después de haber sentido ese llamado que un libro sería escrito. 

No sabía muchas cosas. 

Sólo sabía que Dios me llamó, y para mí ser obediente significó que tenía que escribir. 

Quizá Dios te está llamando a algo para lo que no estás técnicamente calificado. 

Quizá es algo que piensas que no es posible hacer. 

Quizá tome algún tiempo antes que el llamado dé fruto. (Recuerden—para mí fueron 15 años). 

Quizá alguien sea menos que alentador. (Para los esfuerzos de mi primer libro sometido a publicación, recibí una carta de “Gracias, pero no gracias”).

Quizá otros factores fuera de tu control, sucederán. (Perdí algunos capítulos cuando mi computadora se arruinó hace algún tiempo).

Pero si eres llamado por Dios para alguna tarea y tú sabes en lo profundo de tus huesos—no te preocupes acerca de las razones por las cuales no puedes cumplir el plan de Dios. Sólo hazlo. ¡Sigue ese llamado!

Me encanta lo que dijo Jeremías cuando sabía que Dios lo estaba llamando a hablar. Él escribió: Si digo: “No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre, entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más” (Jeremías 20:9 NVI).

Si Dios te está llamando—y no puedes contenerlo, no puedes dejarlo ir, no puedes hacer otra cosa que seguir el llamado—¡así que síguelo! ¿Habrá desafíos por delante? Probablemente. ¿Serás tentado a renunciar? Quizás. ¿Será fácil? Normalmente, nada grande es fácil. Aún así, Dios tiene preparadas grandes cosas. Cuando Él llama—Él te capacita y empodera para realizar ese llamado. Si Dios te está llamando, Él hará un camino para que logres aquello que Él te está llamando a hacer. 

Tal vez no haya humo subiendo cuando tú digas “sí”—pero después, quizá sí. 

7 Excusas Para No Hacer La Obra Misionera

75a06325a984739f922199fc34b99e91.jpg

 

Infografía creada por: Jorge H. Gutiérrez.

Publicada en: http://www.celestialstereo.net/7-excusas-para-no-hacer-la-obra-misionera/

¿Qué Pensaría mi Mamá?

Por Scott Armstrong

“Y todo el que por mi causa haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o terrenos, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.” (Mateo 19:29) 

¿Alguna vez has estado en una situación donde te preguntas: ¿Qué pensaría mi mamá si estuviera aquí? 

confundido_1

Tal vez estás mirando una película que contiene imágenes y contenido objetable.  Quizás te encuentras en un lugar con amigos donde sabes que no debes estar.  La pregunta – esa pregunta – surge en tu mente, ¡y casi te hace sudar al pensar en lo incómodo de tener a tu mamá allí contigo en ese ambiente! 

Es interesante la influencia que tienen nuestros familiares u otra gente en nuestro caminar diario.  Quisiéramos ser únicos e individualistas, pero más y más me estoy dando cuenta de que somos productos de las relaciones alrededor.  Vivimos en comunidad.  Aun la persona que deseara encerrarse en el closet y nunca ver a nadie no podría escaparse de la influencia que ha tenido la gente antes en su vida – una influencia que todavía continúa en el presente y lo hará en el futuro. 

¿Y esto es saludable, no? Cuando tomamos nuestras decisiones debemos considerar los efectos en las vidas de los demás siempre, ¿no? 

¡Claro que sí!  A la vez, déjame explicar cuándo esto se puede convertir en negativo. 

Por 13 años mi esposa y yo hemos tenido el privilegio de desarrollar misioneros desde América Latina y el Caribe.  Nuestros objetivos son tres: Encontrar, Entrenar, y Enviar misioneros de estos países.  Y he visto un avivamiento en jóvenes quienes están respondiendo a un llamado misionero tal como Isaías, diciendo, “¡Heme aquí, envíame a mí!” Miles de jóvenes de nuestras naciones se han movilizado en los últimos años para ministrar en tierras lejanas y culturas ajenas.  ¡Gloria a Dios por eso! 

A la vez, la parte más difícil de mi trabajo es ver a los una vez llamados y apasionados después de los años no siguiendo su llamado porque valoraban más lo que alguien decía sobre ello. 

“Yo tengo llamado misionero, pero ¿qué diría mi novio?” 

“Dios me ha llamado a las naciones, pero ¿cómo puedo dejar a mi familia? 

“Yo quiero impactar el mundo, pero ¿qué pensaría mi mamá?” 

La historia de la humanidad está repleta de gente que en alguna ocasión dijeron sí a Dios, pero después escogieron el bienestar de su novia, sus padres, o sus amigos. 

¿Serás también uno de ellos? Toda esta gente debe influenciarnos y sin duda debemos tomarles en cuenta.  ¡Nuestra familia debe ser la prioridad #2 en nuestra vida después de la prioridad #1: Dios y su voluntad!  Y allí está: Después de Dios y su voluntad. 

Hay buenas noticias: la historia de la humanidad está repleta también de gente que en alguna ocasión dijeron sí a Dios, y después fueron usados por Él para impactar el mundo entero porque seguían diciendo sí a Él en momentos pequeños y grandes. 

No hagas algo tonto.  No deseches a tu familia porque malinterpretaste mis palabras (y las palabras de Jesús).  ¡Ámales e invierte tu tiempo y fuerzas en ellos!  ¡No los descuides! 

Y a la vez que sepas: Un hacedor de la historia nunca vive su vida en temor diciendo, “¿Qué pensaría mi mamá?” 

Yendo un poco adelante

Pastor Gerardo Aguilar

Oí de un hombre padre de familia enfermo de cáncer con un diagnóstico de sólo semanas de vida. Decidió testificar en su iglesia local. El hombre se paró enfrente; su esposa e hijos están sentados en las primeras bancas. El hombre habló y dijo: Sé que moriré pronto. Sé la causa y tengo la idea de cuándo podría ser mi último día. En realidad –dijo él–, todos en este lugar estamos muriendo de alguna manera, pero algunos no saben de qué morirán y cuándo será esto. Es cuestión de tiempo.

Creo que nadie espera decir esto tan fácil sabiendo que la gente que más amas está en primera fila y lo escuchará sin escollo.

Una etapa crucial en la vida de Jesús fue en Getsemaní momentos previos a su pasión y muerte en la cruz. Fue un lugar donde hizo oración al Padre teniendo una plática similar a la de aquel hombre enfermo de cáncer. Jesús sabe que pronto morirá, y sabe muy bien cómo. Sabe también que sus amigos le abandonarán sin excepción. Morir es cuestión de tiempo.

Mateo 26:39 nos dice: Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

oracion-de-jesus

Quiero resaltar las palabras iniciales del verso: “Yendo un poco adelante…’’ Estas palabras expresan que el Señor Jesús quiso voluntariamente seguir lo iniciado para completar el plan de salvación del hombre; por ello, el Señor fue ministrado por el Espíritu Santo esa noche en Getsemaní. Hablar en intimidad con su Padre trajo la fortaleza necesaria para continuar su misión redentora. Pidió sumisamente en oración al Padre que se hiciera Su soberana voluntad y no la propia.

  • ¿Has pensado desistir de un plan y propósito de Dios para tu vida?
  • ¿Estás invirtiendo tu tiempo, es decir, tu vida en lo que realmente vale?
  • ¿Has pedido al Señor que se haga Su voluntad y no la tuya en tu vida?

El padre de familia de nuestra historia finalmente habló victorioso a su iglesia y familia citando Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí.” Se aferró a la voluntad de Dios en su vida.

En esta Cuaresma, imita la obediencia y perseverancia de Cristo evidenciada en Getsemaní. Atiende el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Vive para Cristo.

Cumple el propósito para el cual estás en esta vida.

Ama a Dios sobre todas las cosas y sírvele como nunca antes.

En estos días, ¡vamos un poco adelante!

A Donde He Llegado

A continuación compartimos el testimonio de Freivy López, quien sirvió como misionero voluntario de Génesis en Honduras.

Dos años han transcurrido y nunca habría imaginado todo lo que he aprendido en San Pedro Sula; Dios ha sido bueno en todo momento, el impulsor y precursor de mi aprendizaje. “A donde he llegado” más que una frase, es una pregunta que hace referencia al lugar donde vivo y en el cual sirvo.

13435575_1146916835361158_5628675009556298702_n

Quiero compartir diez puntos esenciales que Dios ha hecho en y a través de mí, moldeando mi carácter, personalidad y fortaleciendo gran parte de mi vida espiritual:

  1. CREÉ AMISTADES FUERTES

Siempre he considerado que la soledad puede vencerse de muchas maneras y una de ellas es creando lazos de amistad, estos dos años me di a la tarea de generar amistades con personas del barrio Barandillas, me llaman: Amigo, Freivy, Profe, Pastor, Misionero y la mejor: “Hermano Trigueño”, esto me ha permitido tener seguridad para caminar por las calles del barrio.

Dentro de la iglesia local los lazos de amistad han sido de gran bendición en muchos momentos, los hermanos de la iglesia han apoyado al proyecto directamente y han ofrecido su ayuda en momentos de enfermedad.

  1. GUIÉ A JÓVENES A LAS MISIONES

Cada actividad que se desarrolló contenía diversos enfoques, uno de ellos era motivar a otros jóvenes a ver las misiones como un estilo de vida. Pamela Alvarado y Emanuel Guerrero son jóvenes de la Iglesia Central a quienes busqué para dirigirlos a un pensamiento misional. Emanuel fue de gran ayuda en las brigadas odontológicas. Pamela y su JNI fueron un gran apoyo en muchas de nuestras actividades, además de participar directamente como maestra y discipuladora del sitio Génesis.

Dentro del Distrito enfoqué mi predicación en las misiones, motivando a jóvenes, en los campamentos y cultos distritales, a vivir una vida llena de pasión en Jesús. Durante las asambleas de MNI busqué motivar a los pastores a no rendirse ante las dificultades del país y a contagiar a sus congregaciones con una vida de evangelismo.

  1. DESARROLLÉ LIDERAZGO Y UNA FUERTE AMISTAD CON EMANUEL GUERRERO.

Una de las amistades más fuertes que he tenido durante este tiempo ha sido la de Emanuel, busqué guiarlo tanto en temas personales como ministeriales, apoyándolo a desarrollar muchos de sus talentos, ya que vi una gran capacidad para seguir con el trabajo, con ese fin lo involucré en muchas de nuestras actividades, lo impulsé a la predicación y al aprendizaje de nuestra doctrina.

  1. FORTALECÍ TALENTOS

He desarrollado o mejorado mucho mis talentos, cantar fue una de mis grandes proezas, en ocasiones tenía que hacerlo en los devocionales y cultos del punto Génesis, esto conllevó a mejorar y aprender cosas nuevas en la guitarra y el bajo.  

  1. CONSOLIDÉ MI FORMA Y MÉTODO DE PREDICACIÓN.

Mi primera experiencia en mi forma de predicación fue en Dominicana, llegar a Honduras generó el mismo reto, tener una predicación natural y fuerte en Palabra. Que no fuera un mexicano predicándoles, sino alguien que comprendía la situación de ser un catracho. Además, gracias a otros viajes que tuve durante este tiempo a otros países, Dios ha dado una visión diferente en mi forma de predicación.

  1. FORTALECÍ MIS DISCIPLINAS ESPIRITUALES.

Considero que todos experimentamos este fortalecimiento durante nuestro servicio, vivir en otro país y pasar diversas dificultades me han permitido buscar más de la presencia de Dios.

Cada día busque más de Él y no permití que nada pudiera afectarme. Además debo agradecer que durante los devocionales Merit y Eunice fueran de gran apoyo espiritual.  

  1. DESARROLLÉ MI PROPIO MATERIAL DE TRABAJO.

Debido a las necesidades, creé mi propio material evangelístico y de discipulado. Gracias a Dios este material fue de gran bendición para muchos niños y adultos del barrio. Además de desarrollar proyectos únicos enfocados a las necesidades de la comunidad.

  1. CONSOLIDÉ MI LLAMADO.

En 2012 mi vida tomó un rumbo muy diferente, Dios habló a mí dirigiéndome hacia las Misiones; en estos últimos meses Dios ha vuelto a cambiar el rumbo de mi vida, ahora dirigido al Pastorado, he buscado su dirección y me he puesto en sus manos. Estoy seguro que mi vida es totalmente de Él y le serviré en todo lo que Él me pida.  

  1. VENCÍ MI SOLEDAD (APRENDÍ A VIVIR CON ELLA)

Vivir solo no es fácil, la tecnología nos acerca a la familia y tenemos amigos en el lugar donde servimos, pero nunca será igual. La soledad es nuestra mayor enemiga, sé que muchos no podrán comprender esto pero hablo con madurez; vivir solo conlleva a tener nuestras propias reglas, condiciones y obligaciones, pero hay más cosas como tentaciones que muchos no expresamos pero las tenemos y es ahí donde debemos estar más que preparados. Estos dos años me enfoque en buscar mis propias alternativas con las cuales vencerla.  

  1. DESARROLLE UNA VISIÓN DIFERENTE SOBRE MISIONES.

Ahora tengo más claro que significa una vida misional, sé que no es fácil pero disfruto hacerlo. Jugar con niños, orar por un enfermo, dar clases, evangelizar y discipular, son parte de mi vida. Es por eso que dedicaré mi vida a servir a Dios.

A %d blogueros les gusta esto: