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Mil Preguntas

El siguiente video fue publicado hace varios años pero todavía comunica nuestra realidad poderosamente.  ¿Alguna vez has sentido que Dios no estaba presente? ¿Has preguntado si de verdad habrá esperanza para nuestra raza humana tan adolorida y desesperanzada? Que tu pasión sea tal como la de Sharon Irving quien recita esta obra maestra.  Y que tu respuesta también sea “Heme aquí.”

La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

Jóvenes en Misión – Haití

El siguiente es un reporte escrito por Estefania Amador, Valeria Narvaez, Elsie Rodríguez y Rubí Piñón, quienes están sirviendo durante dos meses en Haití a través de Jóvenes en Misión.

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Campamento Sureste.jpgHemos participado en tres campamentos para hijos de pastores, el primero realizado en Puerto Príncipe (Distrito Central), donde participaron 22 niños y adolescentes. El segundo se realizó en Blek (Distrito Sureste) con una asistencia de 26 tambien, y el último en Gonaives, donde participaron cuatro Distritos (NorCentral, Alto Artibonite, Baja Artibonite y Noreste), asistieron 56 hijos de pastores. Agradecemos a Dios por lo que está haciendo en cada una de las vidas de los hijos de pastores.

 

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En los campamentos, hemos ayudado a compartir clases bíblicas y enseñamos a los niños y jóvenes manualidades con materiales reciclados. Varios de ellos han compartido su testimonio y uno de los que más nos bendijo es el de Clelie una joven de 20 años que nos agradeció el enseñarle a reutilizar una camiseta y transformarla en un bolso, ella nos compartió que quiere reproducir lo que aprendió con su iglesia y amigos. También, han brindado palabras de motivación entre los hijos de pastores y en el último de los campamentos tres de ellos decidieron aceptar a Jesús. Es un gran gozo para nosotras formar parte de este proyecto.

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Clase más pequeños en los campamentos.jpgAdemás, estamos trabajando en una Misión Tipo Iglesia, tres días de la semana, hacemos evangelismo, trabajo con niños y jóvenes, visita a hermanos de la congregación, talleres formativos y clases de Español. Estamos muy felices de ver lo que Dios hace cada día en nuestras vidas y en las de las personas con quienes compartimos. Uno de los testimonios que ha impactado nuestras vidas es que los hermanos nos han agradecido las herramientas de evangelismo que les hemos brindado como: el cubo evangelistico y el libro sin palabras, los cuales los hermanos ya han puesto en práctica y estamos viendo los frutos, pues 5 personas han aceptado a Cristo.

 

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Queremos finalizar diciendo que la voluntad de Dios no nos lleva, donde su gracia no nos pueda sostener.

 

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 Bendiciones a todos y gracias por su apoyo en oración.

Un Verano Misionero y Multicultural

Las comunidades de Cecara y Banegas en Santiago, República Dominicana, fueron bendecidas con las experiencias en torno a los proyectos de Misión Global: “Máxima Misión y 4×4: Todo Terreno,” a través de las misioneras de Génesis Wendy Rivera, Sugey Barrón, Joselyn García, y el respaldo de otros hermanos en Cristo de Estados Unidos, Puerto Rico, México y República Dominicana.

Del 7 al 9 de julio, 32 jóvenes pertenecientes a cuatro de los cinco distritos de Dominicana participaron en Máxima Misión, asistidos por el equipo misionero.

Posteriormente, se desarrolló el “4×4 Todo Terreno,” para hacer un total de 17 días en los que se realizaron evangelismo casa por casa, y visitas a nuevos contactos. Además, se llevó a cabo el taller para mujeres: “Ser mujer es maravilloso,” otro taller para matrimonios, Escuelas Bíblicas de Vacaciones, una noche de talentos, así como la proyección de la película: “Cuarto de Guerra.”

Durante la primera semana, el proyecto contó con la colaboración de nueve personas de la Iglesia del Nazareno de Worthington, Estados Unidos, quienes apoyaron con manualidades y regalos para los niños de las dos comunidades, y un programa de Escuela Bíblica de Vacaciones. El apoyo para recibir este grupo vino del ministerio de Trabajo y Testimonio en República Dominicana y de su coordinadora Beverly Brown.

En conjunto, los misioneros también trabajaron a través del servicio comunitario como la limpieza de casas y calles, entrega de ropa y alimentos a familias necesitadas, charlas sobre el cuidado del medio ambiente e higiene personal, lavado de cabeza para niños, reparación y pintura para cinco casas, así como actividades deportivas para adolescentes.

El grupo estuvo conformado –además de las misioneras de Génesis– por Ángel Méran, Reidyn Amador, Elba Duson, y Cristóbal Urbáez de República Dominicana. También participaron Kimberly Vazquez, Keneth Robles, Desireé Pérez, Diana Cruz, Yolanda Avilez y Julio Mercado de Puerto Rico, así como Freya Galindo, de México.

Las Iglesias del Nazareno del Distrito Norte: Ingco, Manahaim, Bella Vista y Cienfuegos, también apoyaron en el desarrollo de las actividades.

“Fue un tiempo de mucha bendición,” relató uno de los participantes. “Pudimos impactar las dos comunidades donde trabajamos. La misma gente se unió al trabajo que estábamos haciendo, por ejemplo, cuando lavamos las cabezas a los niños o cuando limpiábamos las calles.  Durante las reparaciones de las casas la misma comunidad también se acercó a ayudar. No sólo nosotros fuimos a servirles a ellos; ellos también colaboraron para su comunidad.”

Elba Duson dijo: “Yo defino esto como un proyecto de amor, fe y valentía…los días en aquel lugar me enseñaron a ver a Jesús en el rostro de los niños, en la necesidad de las personas, en el clamor de afecto y amor en sus miradas.”

Escrito por Adriana Carreón. Con información de Freya Galindo, coordinadora de Misión Global Área Central.

Una Visión de Nivel Superior

Por Scott Armstrong

¿Cuál es tu pasión? ¿Qué es lo que te hace levantarte de la cama aún en los días malos?

Cuando era un adolescente, probablemente hubiera pensado en esas preguntas como irrelevantes o incluso tontas. Lo que me impulsaba era sacar buenas notas, pero probablemente estaba igualmente apasionado por comer helado o jugar basquetbol. 

Aunque mi pastor de jóvenes y muchos otros oradores nos instaban a compartir nuestra fe con nuestros amigos, yo creo que estaba mayormente enfocado en tratar de no parecer tonto — por cierto, sin éxito. Yo sabía que tenía que estar apasionado acerca de ganar a mi escuela y mi ciudad para Cristo, pero realmente estaba más emocionado porque mi equipo de béisbol o fútbol ganara todo. 

Más de dos décadas después, estoy en un lugar diferente. No me mal interpreten: Me emociona cuando los Royals de Kansas City ganan algunos juegos, y estoy inequívocamente apasionado por las costillas de puerco a la barbacoa, cocinadas lentamente. Pero esas cosas no me impulsan. Hay dos petardos que ahora me despiertan cada mañana con una explosión más ruidosa que cualquier alarma: Cristo y su misión. ¡Estoy consumido por Dios y quiero que todos en este mundo lo conozcan!

Sin embargo, incluso con esas fuerzas impulsándome, ¿por qué algunas veces permito que mi enfoque sea con frecuencia en cosas más pequeñas?

Recientemente escuché al plantador de iglesias, Will Mancini, hablar de ayudar a las iglesias a soñar y planear en grande. Mancini sostiene que la mayoría de los asistentes a la iglesia están conectados a los siguientes elementos: 

  1. Lugar. Si tú alguna vez has intentado abordar la posibilidad de mover las estructuras de la iglesia o permitir que otra congregación use tus instalaciones, tú sabes que la ubicación física es importante para las personas.
  2. Personalidad. El dinamismo y los talentos de muchos líderes atraen e inspiran. Cuando nos sentimos en sintonía con Dios y su reino, algunas veces realmente nos estamos conectando más con cierto tipo de estilo de liderazgo o personalidad. Esta es la razón por la que frecuentemente los miembros dejan una congregación cuando hay un cambio en el liderazgo. 
  3. Programas. “Ellos tienen un gran ministerio de niños.” “Me encanta cantar en el coro.” Los programas nos ayudan a nosotros y a nuestras familias a encajar e involucrarnos en ministerio. 
  4. Personas. Piensa en tus cinco amigos favoritos que son parte de tu iglesia local. ¡Gloria a Dios por relaciones significativas como esas! Al mismo tiempo, si esas cinco personas de repente dejaran de ser parte de la congregación, ¿eso cambiaría adversamente tu actitud?

Para clarificar: ninguna de estas “categorías de conexión” son del todo malas. Nuestras instalaciones son una gran bendición, y ¡preferiríamos tener líderes carismáticos y amigables, a no tenerlos! Una iglesia sin ningún tipo de programa es virtualmente imposible, y ¡la gente amando a la gente es la definición del compañerismo cristiano! A pesar de ello, estoy de acuerdo con Mancini cuando dice que todo eso son visiones de nivel inferior. Ninguno de estos deberían ser metas en sí mismas. Si fallamos en mover nuestro enfoque más allá de estas cuatro áreas, nunca veremos los sueños de multiplicación del nivel superior dar fruto en nuestras iglesias. 

Ese término: “sueños de nivel superior,” me hace pensar en subir las gradas del primer piso al segundo piso.  Y estar en el segundo piso me recuerda de algunos niveles superiores que conocemos más como “aposentos altos”.

En un aposento alto vemos en Juan 13 que Jesús toma una toalla y vasija para lavar los pies de los discípulos. Su tiempo es corto y elige este poderoso medio para “mostrarles el alcance total de su amor” (v.1). 

¿El enfoque de ese primer aposento alto? Servicio. Amor. Cristo. 

Hechos 2 nos habla de otro aposento alto. Casi dos meses después de que Jesús resucitado enviara su Espíritu Santo sobre sus 120 seguidores y ellos fueran enviados a Jerusalén y el mundo con el mensaje multilingüe de arrepentimiento y esperanza. 

¿El énfasis de ese segundo aposento alto? Unidad. Viento. Misión. 

Cuando subimos al aposento alto, nuestros sueños empiezan a subir a un nivel superior también. No nos enfocamos en lo insignificante o lo trivial. Somos dominados por cosas de significado eterno. El lugar, la personalidad, los programas y las personas tienen sus momentos. Pero lo que nos conecta y nos impulsa en el día a día es la obra de Jesucristo en nosotros, entre nosotros, y a través de nosotros. 

Pasé mis años de adolescente siendo un buen chico cristiano. Me gustaba la iglesia y, mayormente, hice buenas decisiones. Pero si tuviera que hacerlo todo otra vez, me saldría del nivel inferior y empezaría a tener sueños de un nivel superior. 

¿Qué hay de ti? ¡¿Tu enfoque está en las pequeñas cosas, o estás obsesionado con Cristo y su misión?!

Ya no titubeemos más. Intencionalmente, subamos por las escaleras hacia el aposento alto. 

Por Qué Jesús Nunca Nos Mandó a Plantar Iglesias – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo publicado en la entrada anterior.

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¿Nuestras acciones coinciden con nuestras palabras? 

Decimos que queremos ver iglesias plantadas desde afuera de nuestra cosecha, pero nuestras acciones y nuestras prácticas de liderazgo frecuentemente no coinciden con nuestras palabras. Y lo triste es que aunque nos enfrentamos con esas inconsistencias, probablemente vamos a seguir repitiendo nuestros comportamientos pasados—esperando resultados futuros diferentes (¿Quizá Ridley Assessment tiene que decir algo a aquellos de nosotros que supervisamos plantadores de iglesias?).

Cada vez que un modelo bíblico para plantación de iglesias es visto como anormal, el camino del cambio vendrá con dolor. 

Para que el cambio saludable ocurra, tenemos que cambiar nuestra eclesiología, misiología, así como lo que celebramos, recompensamos y esperamos. 

Definiciones incompletas = prácticas deficientes

Tenemos una comprensión incompleta de nuestra Comisión. Actuamos como si Jesús nos hubiera enviado a plantar iglesias. Somos enviados a hacer discípulos. Como resultado de hacer discípulos, las iglesias nacen. La importancia del modelo bíblico descansa aquí. No en el crecimiento transferido. No en las divisiones reñidas. Es el evangelismo que resulta en discípulos, quienes acuerdan estar y funcionar como la expresión local del Cuerpo de Cristo. 

Tenemos una compresión incompleta de la iglesia local. Si nuestra definición está incompleta, entonces todo lo que decimos y hacemos, relacionado con la plantación de iglesias, será deficiente. Frecuentemente esperamos que las nuevas iglesias plantadas manifiesten estructuras y organizaciones como las que se observan en iglesias con 20, 40, o 50 años. Con frecuencia, nuestra definición de iglesia local está encerrada con nuestros deseos culturales que no sabemos la diferencia entre las preceptos bíblicos y las preferencias culturales. 

Trabajamos desde una definición incompleta de plantador de iglesia. Si no reconocemos la naturaleza misionera (y de este modo las funciones apostólicas) de los plantadores de iglesia, entonces terminaremos igualándolos con los pastores. Y tómenlo de un pastor que ha estado involucrado en plantación de iglesias: misioneros y pastores tienen diferentes llamados, mezclas de dones, pasiones, y funciones que desempeñar en Reino. Acabamos enviando pastores para hacer trabajo apostólico, o enviando misioneros y esperando que sean pastores. Esto es una tormenta perfecta de problemas, frustraciones, agotamiento y desastres. 

¿Hay otras maneras para plantar iglesias además de las que leemos en el ministerio de Pablo?

Los problemas con nuestros modelos actuales

Sí, y estoy a favor de algunos de estos modelos. ¿Hay momentos cuando una iglesia debe dejar ir a algunos miembros para que ellos comiencen a trabajar en otra área? Sí. ¿Es bueno para una congregación enviar un pastor con varios miembros a plantar una iglesia “instantánea” en una comunidad? Sí, bajo ciertas circunstancias. 

Si bien, esos modelos tienden a ser difíciles de reproducir (en vista de nuestros cuatro millones de no creyentes), suponiendo desafíos de contextualización, que son costosos y a menudo el resultado no es un gran número de discípulos. La importancia de la definición bíblica para la plantación de iglesias no se encuentra aquí. Dichos modelos deberían ser la excepción cuando se trata de plantación de iglesias. Hoy, generalmente, son la expectativa. 

Espero que mis conversaciones “sorprendentes” continúen en el futuro. Esto es necesario mientras nos movemos hacia una dirección donde el modelo bíblico es considerado como la excepción. Pero hasta que nuestras expectativas de plantación de iglesias cambien, debemos hacernos a nosotros mismos una pregunta y reconocer la inquietante respuesta: 

¿Qué es lo que tenemos cada vez que un modelo bíblico es visto como anormal? 

Tenemos un grave problema.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.vergenetwork.org/2013/09/09/why-jesus-never-commanded-us-to-plant-churches/3/

Por Qué Jesús Nunca Nos Mandó a Plantar Iglesias – Parte 1 de 2

Por J. D. Payne

Recientemente hablé con un líder plantador de iglesias de una denominación en particular. Mientras tomábamos un café, él me preguntó acerca del rumbo de nuestra iglesia respecto a la plantación de iglesias. Mi respuesta fue describir nuestras labores misioneras futuras en términos de lo que leemos acerca de esto en Hechos 13-14; 16; 1 Tes. 1:2-10; y Tito 1:5. Él reaccionó con mucha sorpresa como si mis pensamientos vinieran de una fuente anormal. 

Desafortunadamente, a través de los años, me he encontrado a mí mismo sorprendiendo muchas personas durante conversaciones similares. 

¿Qué es lo que revela, respecto a nuestra misiología y convicciones bíblicas cuando pensamos que es extraño proponer que aquellos equipos de plantación de iglesias del primer siglo, tienen algo que enseñarnos? ¿Qué es lo que revela respecto a nuestra mayordomía del Reino cuando vemos esta propuesta como algo peculiar? ¿Es que no reconocemos que existe un problema cuando etiquetamos a un plantador de iglesias como innovador, creativo o inusual, por seguir el modelo Paulino?

Por supuesto, no todo lo que leemos en la Biblia es un precepto. Sin embargo, creo que nuestro hermano Pablo y su ejemplo debería estar en un pedestal para que nosotros lo consideremos. Ustedes saben, Él fue un plantador de iglesias.

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Teniendo la definición correcta

Como mayordomos sabios del misterio de Cristo, debemos apegarnos a una definición  bíblica de plantación de iglesias, esta definición es: el evangelismo que da como resultado nuevas iglesias. O, para comunicarlo en otros términos: el hacer discípulos que da como resultado nuevas iglesias. La importancia del modelo bíblico está en esta definición.  

Imagina qué pasaría si comenzáramos a crear una atmósfera de plantación de iglesias en Norteamérica a través de la cual la expectativa para las nuevas iglesias es que ellas deben estar formadas por 95-100% de nuevos creyentes—en el momento en que esas iglesias son plantadas. 

Considera qué pasaría si nuestras estrategias no incorporan métodos que resulten en nuevas iglesias formadas por 95-100% de ciudadanos del Reino de largo plazo—en el momento de sus nacimientos. 

No necesitamos más sabores

¿Qué pasaría si reconocemos que un uso sabio de los recursos de nuestro Padre (es decir, dinero, personas) debería ser apoyar la plantación de iglesias desde afuera de nuestros campos de cosecha, en lugar de establecer un nuevo trabajo en una comunidad para proveer un estilo diferente de adoración/ministerio para los creyentes que ya están ahí?

No necesitamos otro sabor de iglesia en la tienda de helados del cristianismo; necesitamos grupos misioneros que se conformen con nada menos que el hacer discípulos que dé como resultado nuevas iglesias. 

¿Qué pasaría si equipamos y enviamos a los plantadores de iglesias con la tarea de ir solamente a los perdidos en la comunidad?

Sí, estamos diciendo que proponemos esas cosas, pero empecemos a cuestionar nuestros resultados. 

Intenta esto. La próxima vez que escuches acerca de una nueva iglesia plantada, un número record de nacimientos de iglesias en cierta área, o metas alcanzadas de plantación de iglesias, solo haz la pregunta, “¿Qué porcentaje de miembros de esas iglesias recientemente vinieron al Reino de Dios?”

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

El Humo Subió

Por Rev. Rob Prince

El humo subió cuando dije “Sí” al llamado de Dios al ministerio de tiempo completo. No fue un “humo blanco saliendo de la chimenea, como cuando eligen a un papa;” fue más como un humo tipo “mucha madera húmeda en el fuego.”

Estaba sentado al lado de una fogata en el Campamento de la Iglesia del Nazareno del Distrito Este de Michigan, en una sensación adolescente después de un servicio de reunión de campamento, cuando pensé por primera ve que Dios me estaba llamando a algún tipo de servicio cristiano. 

Estaba en séptimo grado. 

No vi nada escrito en las paredes. (Estábamos al aire libre—sin paredes).

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No escuché una voz audible. (Excepto por el chico dirigiendo en la fogata y tratando de tener un montón de música, desafiando a los adolescentes a cantar, “Haz Señor,” nadie estaba hablando o cantando).

Pero sabía en lo profundo de mis huesos que Dios estaba llamándome. 

¿Por qué Dios me llamaría al ministerio? 

Nunca había hablado en público. 

Yo era bastante raro, 75 libras, pequeño bateador débil de segunda base. 

No era hábil en nada, excepto coleccionando cartas de béisbol y molestando a mis hermanos. 

No tenía idea de lo que realmente hacía un pastor. (Quizá estaba pensando que ellos solamente trabajaban los domingos y miércoles por la noche. En ese momento yo era muy perezoso).

Aún así, sabía que Dios estaba llamándome. 

No sabía que ese llamado me llevaría al Colegio Olivet Nazarene (ahora Universidad) y al Nazarene Theological Seminary (Seminario Teológico Nazareno). Nunca hubiera adivinado que mientras estaba en el seminario serviría en el staff pastoral de una iglesia presbiteriana e iglesias nazarenas en Alanson, Bad Axe, Roseville y Otisville, Michigan y ahora en Lenexa, Kansas. No sabía que sería capaz de predicar no solo en las iglesias maravillosas que me han permitido usar sus púlpitos cada semana—pero también he tenido el privilegio de predicar en Dominica, Rusia, El Salvador, Suazilandia, Israel, Jordania y ahora Cuba. No puedo describir adecuadamente cuán bendecido he sido en mi vida desde que dije “Sí” a Dios alrededor de aquella fogata. 

Nada de humo subió en mi oficina en la Iglesia del Nazareno Metropolitana cuando Dios me llamó a escribir. Otra vez, no vi nada escrito en las paredes (sí había paredes ahí—pero nada escrito en ellas). No escuché una voz audible. Pero una vez más, sabía en lo profundo de mis huesos que Dios me estaba llamando. 

¿Por qué Dios me llamaría a escribir? 

No tenía una especialidad en Inglés. (Tenía una especialidad en psicología—lo que explica algunas cosas ¿no?)

Soy malo delatreando. (¿Se dan cuenta lo que hice aquí?)

Mi gramática no buena es. (Lo hice otra vez, ¡Ja!)

Mi mecanografía apesta. (Si ustedes rascan y huelen la pantalla de sus computadoras, olerían algunas técnicas viciadas de mecanografía).

Aún así, sabía que Dios me estaba llamando. 

He escrito algunos artículos aquí y allá en publicaciones que casi nadie lee. De hecho, una revista que publicó un artículo mío, ahora está extinta; y otra, después de publicar muchos de mis artículos, ahora sólo es una versión en línea. No creo que he sido amable con el mundo editorial. El Sr. Pulitzer no me ha estado recomendando en ninguna asignación para escribir. 

A pesar de toda esa historia (posiblemente con miedo y temblando), la Casa Nazarena de Publicaciones ha acordado publicar mi libro, Siguiendo a Jesús con una Migraña. Hoy estaré firmando el contrato. No estoy seguro cuando será publicado el libro. No estoy seguro si alguien realmente va a leerlo. Esto es lo que sé: Dios me llamó a escribir—y este libro, en muchas formas, es un cumplimiento de ese llamado. 

No sabía que experimentaría una hemorragia cerebral para tener un tema acerca del cual escribir. 

No sabía que pasarían quince años después de haber sentido ese llamado que un libro sería escrito. 

No sabía muchas cosas. 

Sólo sabía que Dios me llamó, y para mí ser obediente significó que tenía que escribir. 

Quizá Dios te está llamando a algo para lo que no estás técnicamente calificado. 

Quizá es algo que piensas que no es posible hacer. 

Quizá tome algún tiempo antes que el llamado dé fruto. (Recuerden—para mí fueron 15 años). 

Quizá alguien sea menos que alentador. (Para los esfuerzos de mi primer libro sometido a publicación, recibí una carta de “Gracias, pero no gracias”).

Quizá otros factores fuera de tu control, sucederán. (Perdí algunos capítulos cuando mi computadora se arruinó hace algún tiempo).

Pero si eres llamado por Dios para alguna tarea y tú sabes en lo profundo de tus huesos—no te preocupes acerca de las razones por las cuales no puedes cumplir el plan de Dios. Sólo hazlo. ¡Sigue ese llamado!

Me encanta lo que dijo Jeremías cuando sabía que Dios lo estaba llamando a hablar. Él escribió: Si digo: “No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre, entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más” (Jeremías 20:9 NVI).

Si Dios te está llamando—y no puedes contenerlo, no puedes dejarlo ir, no puedes hacer otra cosa que seguir el llamado—¡así que síguelo! ¿Habrá desafíos por delante? Probablemente. ¿Serás tentado a renunciar? Quizás. ¿Será fácil? Normalmente, nada grande es fácil. Aún así, Dios tiene preparadas grandes cosas. Cuando Él llama—Él te capacita y empodera para realizar ese llamado. Si Dios te está llamando, Él hará un camino para que logres aquello que Él te está llamando a hacer. 

Tal vez no haya humo subiendo cuando tú digas “sí”—pero después, quizá sí. 

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