Miedo…y Palomitas

Por Cathy Spangler

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

El miedo es algo que se construye. Enseñamos a nuestros hijos a tener “miedo” a una estufa caliente o al tráfico. El miedo nos protege del peligro algunas veces; en otras palabras, muy frecuentemente es saludable tener miedo.

Entonces ¿por qué la Biblia dice millones de veces “No tengas miedo”?

Hace unos momentos dejé que mi caballo, Palomitas, fuera a pastar. Cuando abrí la puerta, él me miró como si yo lo estuviera amenazando. Él resopló y se hizo para atrás. Entonces me di cuenta que mi abrigo estaba agitándose por el viento y eso lo estaba asustando. Ninguno de los otros caballos notó mi abrigo…solo estaban emocionados por la libertad de poder salir. Mientras lo animaba con cariño, mi caballo finalmente consiguió que pasaran sus nervios y galopó tan rápido como pudo.

Palomitas es un caballo de 21 años, cuarto de milla, que compré hace 6 años. Él había tenido problemas de “confianza” cuando comencé a montarlo; siempre estaba asustado por algo. Una vez, cuando mi esposo y yo estábamos en una cabalgata, un sistema de riego automático se acercó a nosotros – uno de los que va y viene. Palomitas estaba aterrorizado y giró en círculos porque yo no lo dejaba escapar. Él tropezó, cayó y clavó mi pierna debajo de él.

animal-brown-horse.jpg

Después de pasar una noche en el hospital, me recuperé. Pero me di cuenta que ahora yo también tenía un problema con el miedo. Cuando monté a Palomitas y se asustó, yo también me asusté. Un año después, ¡Palomitas se asustó y cayó conmigo otra vez! Esta vez no me lastimé, pero el miedo era algo que había dominar incluso para montarlo.

Cuando le presenté toda esta situación al SEÑOR, Él señaló que mi miedo no solo estaba relegado a montar a Palomitas. De hecho, mi miedo estaba impidiendo que Él me usara en diferentes áreas de mi vida.

Me da miedo manejar en ciudades.

Me da miedo no agradarle a los demás o de no ser efectiva.

Me da miedo pararme frente a las personas.

Me da miedo el conflicto o la confrontación.

Parecía que Dios estaba diciendo, “Te digo ‘no tengas miedo’ porque el miedo se interpone entre nosotros. Tu miedo necesita ser rápidamente reemplazado por confianza o este espíritu de cobardía encontrará un punto de apoyo. ¡Te está robando tu poder, tu amor, tu dominio propio! ¡Deshazte de tu miedo a través de estirar tu fe!”

Debido a su miedo continuo, no puedo montar más a Palomitas. ¡Es tan decepcionante! Ese caballo es pequeñito, bonito y dulce pero no puedo usarlo para nada. Ojalá que nunca se diga de mí que Dios me ama, pero que no puede usarme por mi miedo abrumador. No – Estoy arrepintiéndome y renunciando a mis miedos. Estoy reemplazando la cobardía por la fe y diciéndome a mi misma cada día, “NO TENGO un espíritu de cobardía, ¡sino de poder, amor y dominio!”

¿Y qué hay de ti?

 

Invertir Tiempo

“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” (Salmo 90:12).

El tiempo es un recurso precioso que a menudo parece no ser suficiente. Pero la verdad es que, la manera en que inviertes los minutos y horas que se te han dado, demuestra lo que es más importante para ti.

Por ejemplo, considera: ¿Estás distraído con tareas innecesarias–diversiones que no tienen valor eterno–cuando el Señor te está llamando a propósitos más grandes? ¿Estás eligiendo el entretenimiento por encima de conocer a Dios a través de su Palabra y de la oración? ¿Pasas las horas reflexionando sobre tus miedos en lugar de agradecer a Dios por todo lo que ha hecho y descansar en Él? ¿Pasas más tiempo quejándote acerca de otros en vez de ministrarlos?

pexels-photo-280264.jpeg

El tiempo que tienes ciertamente es limitado. El Señor te llama a invertir tu tiempo en objetivos provechosos, como buscarle a Él y bendecir a otros. Así que, preguntale, “Señor, ¿cómo puedo pasar mi vida en una manera que te agrade?” Él te enseñará a emplear tu tiempo sabiamente si lo escuchas a Él y le respondes en obediencia. Entrégale tu tiempo diariamente.

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

Absolutamente Nada

“Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios,[a] ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios” (Romanos 8:38 NTV).

Debe haber algo en tu mente–un pecado, una mala decisión, el rechazo de alguien, o una prueba en particular–es algo que te hace sentir como si el Padre no te amara o no te pudiera amar. Sin embargo, una vez que crees en Jesús como tu Señor y Salvador, NADA puede separarte de su amor. Ni la gente. Ni las circunstancias. Ni los ángeles, ni los demonios, ni todo el ejército del enemigo. ABSOLUTAMENTE NADA, mis amigos.

fraternal-men-praying-for-each-other.jpg

El Salmo 34:18 es claro, “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.” Así que, cuando te sientes indigno o derrotado, es cuando el Padre está más cerca, empujándote tiernamente para que regreses a Él.

El movimiento más peligroso que puedes hacer es resistir su amor. Así que busca su rostro hoy. Confiesa tus fallas. Pídele que te enseñe. Agradécele por invitarte a volver. Luego alaba su santo nombre y ámalo con todo tu corazón. Disfruta siempre de su amor en su presencia.

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

¿Una Voz? ¿Cuál Voz?

“Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba” (Hechos 22:9 DHH).

Arrestado y de pie ante una multitud lista para lincharlo, Pablo relata la historia de su conversión. Fue el momento decisivo de su vida; literalmente (y metafóricamente también) él había sido ciego, pero ahora veía. Ve una luz brillante. Cae al piso. Escucha una voz del cielo. Inicia un diálogo que transformaría para siempre a este terrorista en un apóstol.

Y en medio de su testimonio nos encontramos con la turba enardecida.  Aparentemente, aquellos que iban con Pablo también vieron la luz. Sin embargo, no escucharon nada fuera de lo ordinario. Lo que fue muy claro para Pablo, –suficiente para dar su vida por ello– ni siquiera fue audible para los demás.

20160620220943-escuchar.jpeg

¿Alguna vez has estado en un servicio o un campamento donde los demás están respondiendo en masa al llamado de Dios, mientras que tú cruzas los brazos, confundido o incluso escéptico? Todos están escuchando Su voz y teniendo comunión con Él, pero tú solo te preguntas porqué tanto alboroto.

¿Podría ser que Dios estuviera hablándoles a todos (incluido tú)? La única diferencia es que tú no escuchaste Su voz.

No dejes de escuchar Su voz hoy. ¡Presta atención a la conversación!

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

Consuelo Ofrecido

“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados” (Isaías 40:1-2).

Entre los capítulos 39 y 40 del libro de Isaías, podemos notar una transición. De los capítulos 1 al 39 Dios le advierte al pueblo de Dios que necesitan cambiar sus caminos o serán deportados al exilio. ¿Conoces el final? Bueno, no cambiaron sus caminos. Sí, se fueron al exilio.

Dios les dio generaciones para arrepentirse, pero no escucharon sus advertencias. ¡Su desobediencia pecaminosa se agravaba! Se esperaría que la reacción de Dios fuera un frustrado: “¡Te lo dije!”. Ciertamente se lo merecían.

Sin embargo, donde es esperado el castigo, es ofrecido el consuelo. Donde se merecen palabras duras, la ternura es, en cambio, la respuesta. Donde se justifica el juicio, el perdón se extiende.

Es asombroso. Y es suficiente para hacerte empezar a creer que Dios los ama—y nos ama—a pesar de nuestra desobediencia.

pexels-photo-226616.jpeg

No importa lo que hayas hecho y no importa lo que hayas escuchado antes, la invitación está vigente hasta hoy. Consuelo, ternura y perdón siguen siendo ofrecidos. ¡Acéptalos ya!

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

7 Errores Comunes de Comunicación Para Evitar

Por Dan Reiland

Algunos de nosotros nunca tendremos ese gran talento dado por Dios para “mover a las masas,” pero todos podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación pública para satisfacer la necesidad donde Dios nos ha colocado.

No importa si hablas a un salón con 50 personas o 3 mil personas, los elementos fundamentales de buena comunicación son los mismos. Yo no predico mucho, pero enseño mucho. Esto no me deja fuera. Hay profesores aburridos así como hay predicadores aburridos.

Como líderes, todos tenemos la responsabilidad de convertirnos en mejores comunicadores, incluso si la enseñanza no es central en nuestro rol.

¡Aquí están 7 de los errores más comunes, evítalos y te sentirás mejor!

conferencia.jpg

1) Hablar demasiado tiempo.

Una buena regla es mantener tu charla más corta si no es tu don principal. Incluso si eres bueno, establece un límite de tiempo y manténlo. Las personas responden mejor cuando saben con qué pueden contar. En pocas palabras, cuando llegues al final de tus notas, detente.

Si “necesitas” comunicarte durante más tiempo en un ambiente de enseñanza, hay varias cosas que puedes hacer para dividir el tema y ayudarte a mantenerlo más interactivo.

2) No saber cómo cerrar.

¿Cuántas veces has escuchado a un orador que parece ir en círculos para siempre? Querías gritar: “¡Aterriza el avión!” (¡Termina!) Patti, mi esposa, solía tener una señal con la mano que me indicaba que aterrizara el avión.

Cuando escribas tu discurso, tienes que saber hacia dónde te diriges. Ten un propósito singular en mente y responde estas dos preguntas. ¿Qué quieres que ellos sepan? ¿Qué quieres que hagan? Termina con precisión y claridad en tu motivación o desafío espiritual.

Los comunicadores expertos tienen un propósito singular en mente y saben cómo cerrar.

3) Buscando aprobación, en lugar de cambio.

Al igual que un buen liderazgo, la buena comunicación comienza con la autoconciencia. Complacer a los demás y la inseguridad son grandes obstáculos para una buena comunicación. Te preocupas demasiado por lo que la gente piense de ti que te centras en ellos.

Saber quién eres y sentirte cómodo con lo que eres es una parte importante de una gran comunicación.

Los comunicadores que son seguros de sí mismos se mantienen alejados de cosas como la exageración, o forzar el humor solo para hacer reír, y suavizar la verdad.

El objetivo final de cualquier comunicador en la iglesia local es mover a las personas hacia el cambio para su bien, de acuerdo con los valores bíblicos y la vida de Cristo.

4) Demasiado contenido, muy poca aplicación.

A todos nos gusta dejar que nuestro conocimiento bíblico salga de vez en cuando, y obviamente es bueno ser apasionados por las Escrituras. Pero el objetivo de nuestra comunicación no es información; es transformación Eso hace que la aplicación sea increíblemente importante.

Recuerdo que las epístolas son básicamente mitad contenido, mitad aplicación. Menos es más. Francamente, es más trabajo reducir el contenido. Como comunicador, debemos hacer el trabajo, no hacer que los oyentes trabajen para comprender lo que estamos diciendo.

Recuerda, ¿qué quieres que ellos sepan y qué quieres que hagan?

5) Integridad intelectual sobre intensidad espiritual.

El estudio diligente es una parte vital de la buena comunicación, pero la oración trae el verdadero poder que cambia la vida.

Tu preparación en el estudio es una disciplina requerida; no puedes comunicar un sermón o una lección esto. La verdad es que podemos comunicar un mensaje sin oración. Eso da miedo y hace que la charla sea casi inútil en términos de eternidad.

Uno de los atributos que más respeto, y que aprendí de nuestro pastor principal, Kevin Myers, es un profundo compromiso y pasión por la oración. La oración es una parte profundamente integral de tu preparación para comunicar cualquier cosa. Los resultados son obvios.

6) Sin Conexión.

Tu capacidad de ser auténtico y conectarte a un nivel del corazón crea la mejora más notable en tu comunicación.

Las historias son una de las mejores formas de conectar, y puedes aumentar tu conexión mejorando tu capacidad para contar una historia. La autenticidad te hace ganar mucha confianza en la sala.

Leer la audiencia también es clave para que entiendas qué tan bien te conectas. Un “orador público” habla a las personas, un comunicador tiene una conversación con la gente. Él o ella ve y siente la temperatura emocional de la audiencia y ajusta el tono de la conversación a medida que avanzan.

7) Subestimar la importancia de la motivación.

Cuando hay cambio, la verdadera transformación es la meta (Romanos 12:2, Efesios 4: 11-16), simplemente no puedes dejar de motivar a quienes les hablas.

Un buen comunicador siempre da esperanza. Ayuda a la gente a creer que pueden hacerlo, y Dios los ayudará con la parte que no pueden hacer solos.

No se trata de pelusa, cristianismo light (ligero) o gracia barata. La motivación se necesita para inspirar a la gente primero a querer cambiar y, en segundo lugar, elevar la confianza en sí mismo lo suficiente como para intentarlo.

Este artículo fue publicado originalmente: danreiland.com

Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer #4

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la quinta y última publicación de nuestra serie, en lo que se refiere a cómo los pastores pueden desarrollar límites para tener un ministerio saludable.  Son cuatro claves del proceso, pensando en ellas como cuatro vallas que delimitan un ministerio saludable.

Ya he compartido las primeras tres vallas “Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos y Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos.”

En una iglesia que planté hace muchos años, sabía que poner en práctica esos límites iba a ser vital si continuaba trabajando a tiempo completo en LifeWay Research. Desde el principio, mi equipo de  liderazgo y yo creamos la descripción de mi trabajo tomando en cuenta esos límites.

picket-fences-349713_960_720.jpg

Conoce tus límites.

La cuarta publicación apoya que un ministerio saludable involucra conocer lo que puedes y no puedes hacer.

En aquella iglesia hice tres y SOLO tres cosas: me reunía con mi staff/aprendices, oraba cerca del 70% del tiempo, y lideraba un pequeño grupo en mi casa.

Uno de los beneficios que este límite trajo a la iglesia fue que éramos claramente una iglesia que no estaba centrada en el pastor. Estaba a la vanguardia con mi rol en la iglesia. Expliqué que no podía oficiar funerales, ir a visitar, hacer llamadas o realizar juntas. Esto abrió las puertas para que nuestra congregación notara áreas de servicio en las que eran necesitados, y para que respondieran a ellas. 

Escoge los límites de acuerdo a tu situación, iglesia y dones.

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué esas tres cosas? Porque esas eran las tres cosas que SOLAMENTE YO podía hacer. Puede que mi límite no se parezca al tuyo, pero Dios me llamó a enseñar y orar, y eso es parte de lo que hago.

Liderar el grupo pequeño era un componente realmente importante de mi descripción laboral. Estaba orientado a la misión e incluía a muchos de mis vecinos.

Mi grupo pequeño me brindó la facilidad de conectarme con la gente que necesitábamos alcanzar. Me previno de desarrollar una visión de túnel y solo predicar y hablar con mi staff cada semana, y al mismo tiempo me recordaba que no podía enseñar lo que no estaba viviendo.

El otro componente importante que me trajo mi grupo pequeño fueron las interacciones personales de manera regular. Cuando tu iglesia crece, necesitas sacrificar algo de interacción personal. Eso puede ser difícil porque mucha gente busca la ministración pastoral  debido a que los pastores son apasionados y poseen dones para servir, proveer cuidados generales etc.

Una sola persona no puede cuidar a la gente de esa manera si pasan de 100. Es por eso que la típica iglesia americana es en tamaño menor de 100 miembros. Cuando una iglesia crece por encima de esa cifra significa que debes estar dispuesto a permitir que algunas de esas relaciones cercanas cambien y se transformen a lo largo del camino.

Un grupo pequeño es un perfecto lugar de encuentro para conocer la necesidad  de cuidado pastoral cuando tu iglesia ha crecido más allá de tu habilidad para proveer a la congregación entera. Ahí es donde el verdadero pastoreo y relaciones de amistad pueden ocurrir.

Ser pastor es un asunto solitario. Interactúas con mucha gente, pero no estás en comunión con muchas de ellas. Un grupo pequeño es una parte integral para la solución de ese problema.

Sé claro y consistente en lo que puedes y no puedes hacer.

La clave para establecer este límite es conocer lo que puedes y no puedes hacer. Las iglesias querrán que hagas todo. Deberás hacer algunas cosas, pero trata de que sean las cosas correctas.

Típicamente, “lo correcto” se alineará con tus dones. Es en las demás otras áreas  donde debes invitar a otros a trabajar a tu lado y formar un equipo. Este equipo es el que en realidad te ayudará a alcanzar lo que Dios te ha llamado a hacer como líder.

Cuando estableces estas cuatro vallas – Reconoce Tu Rol En La Iglesia, Busca Límites Emocionalmente Sanos, Cuida El Rebaño…Incluso De Otros Cristianos y Aprende Lo Que Puedes Y No Puedes Hacer- habilitarás y alentarás el crecimiento en ti y en tu iglesia. Sin estas cuatro reglas, es muy probable que experimentes el agotamiento en el ministerio y obstaculices el desarrollo de aquellos bajo tu cuidado y la iglesia en general.

Debes ser intencional sobre la viabilidad a largo plazo de ti, de tu familia, tu ministerio y tu iglesia. Si no lo eres, tus límites estarán comprometidos y tu agenda estará saturada y sobre todo tu cuerpo y tu espíritu estarán exhaustos.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

Cuida el Rebaño…Incluso de Otros Cristianos #3

Escrito por: Ed Stetzer. Trad. por: Ariadna Romero.

Esta es la cuarta publicación de nuestra serie con respecto a pastores que desarrollan límites saludables en su ministerio. Estoy compartiendo cuatro puntos clave en el proceso, pensando en ellos como cuatro vallas alrededor de un ministerio saludable.

Ya he compartido las dos primeras publicaciones: Reconoce tu rol en la iglesia y Busca límites emocionalmente sanos.

La siguiente quizás sea la más difícil de implementar en nuestra cultura. También me imagino que generará mucho desacuerdo. Sin embargo, creo que demuestra un enfoque bíblico sobre el pastoreo de una congregación, en lugar de convertir a la iglesia en un lugar donde un grupo de clientes exige que su área de interés sea la primordial.

La tercera valla que apoya un ministerio sano es cuidar tu rebaño, incluso si es de otros cristianos.

landscape-398500_960_720.jpg

Quizás pueda parecer irónico, pero algunas de las personas de la que debes cuidar tu iglesia más tenazmente son, en efecto, otros creyentes. Si no lo haces, el enfoque del ministerio será responder a los intereses especiales de los clientes cristianos. Eso significa que tu ministerio (y sus límites) estarán concentrados en mantener clientes felices –y no existirán límites-.

Escribí sobre esto en otra publicación llamada “Por qué no tengo problemas para ayudar a los cristianos a avanzar”.

La inspiración para ese tema vino de un incidente que ocurrió después de un servicio en “Grace Church”, la iglesia que planté y pastoreé cuando trabajé tiempo completo en “LifeWay Research” (algo que me fue posible hacer gracias a muchos límites).

Básicamente animé a un visitante que estaba claramente bien preparado en cuanto a las profecías del Apocalipsis (y disfrutaba compartiendo sus interpretaciones con cualquiera que conocía) a salir de nuestra iglesia y moverse a otra que encajaría mejor con su pasión y creencias.

Ahora, permíteme clarificar el pensamiento detrás de mis acciones. Si alguien de mi congregación acude a mi después del servicio diciendo: “He estado leyendo y tengo algunas dudas sobre las profecías ¿podemos platicarlo?” Me tomaría un tiempo enseguida para discutir sobre ello. Sin embargo este no era el caso.

Esta persona era obviamente un profesional. De hecho, me comentó que sus amigos lo llamaban: “el Terrorista de las Profecías”. Esa fue su presentación. Él no tenía preguntas. Quería entrar en mi iglesia para encontrar gente que le diera la atención que deseaba. Quería que tuviéramos una conversación solo para debatir conmigo- y convencerme.

Y yo tenía mis límites. No hago ese tipo de cosas. Además, en ese entonces pastoreaba una congregación que también tenía límites. No necesitábamos al “Terrorista de las Profecías” distrayéndonos de nuestra misión.

Quizás tu no hayas conocido al “Terrorista de las Profecías”, pero te apuesto que has conocido a otros cristianos similares. Hay “Calvinistas”, “Carismáticos”, Maestros Particulares”, Cristianos Políticos”, y la lista continua y continua.

Tu iglesia no es una plaza pública para que la gente debata u opine. Es un lugar que debes proteger y pastorear. Tú creas los límites – tanto personal como congregacionalmente.

A la gente no le gustará eso, pero si tú permites que tu iglesia se convierta en una reunión de grupos con intereses especiales, entonces tu ministerio estará construido sobre una base que será el mantenerlos contentos. O en mantenerlos separados. Además de prometerles atención y pasar el resto de tu vida tratando de cumplirles.

Hay una mejor manera, aunque no a todos les guste.

Crear límites saludables para tu iglesia significa saber quiénes  son como iglesia, en dónde están, hacia dónde van y qué significa eso para la gente de afuera. Tu iglesia no es un lugar para cristianos conflictivos que quieren dominar tu tiempo para que les des la libertad de hacer lo que quieran. Aprovecha ese tiempo para dar consejerías, no para argumentar con ese tipo de personas.

Por otra parte, una plática de ese tipo con personas no cristianas siempre será bienvenida, podría hacerlo todo el día. Si alguien se me acerca y dice: “He estado leyendo a Deepak Chopra y me puso a pensar profundamente.” Me sentaría y hablaría con él en un dos por tres sobre lo que Jesús dice acerca de Deepak.

Hay una gran diferencia entre esas dos situaciones.

Los cristianos que quieren discutir quieren entrar a la iglesia para que se les preste atención, y eso destruye los límites. Los no cristianos que quieren discutir necesitan ser llevados a la iglesia para que puedan escuchar el evangelio de Jesucristo.

La realidad más importante es que “los Terroristas de las Profecías” y otros cristianos problemáticos no van a dejar de caminar con Jesús porque no estén mi iglesia. Encontrarán un lugar –probablemente una iglesia (y un pastor) que no tenga límites establecidos.

Sin embargo, si es en tu iglesia, supongo que hay mucha gente que va a ser expulsada, incluyendo a muchos que necesitan a Jesús.

Los límites son establecidos por los cuidadores del rebaño. Esos son los términos usados en muchos lugares de la Escritura. Debes ser un cuidador del rebaño. Tu iglesia no es una sociedad voluntaria de opiniones o grupos de intereses personales. Es un cuerpo que necesita estar en una comunidad en la que sirvan el uno al otro, guiados por pastores y líderes enfocados en una misión en común.

Así que, esta es una valla valiente dentro del ministerio, pero es esencial. Tú y tu iglesia deben reconocer que la misión es más importante que los grupos con intereses especiales. Tu iglesia necesita límites para que no pases tu tiempo tratando de mantener a los cristianos problemáticos felices y tranquilos.

Esos límites te costarán que algunas personas se vayan, pero guiarán a tu iglesia de maneras poderosas y te liberarán para ministrar sobre el dolor, que de otra forma será pasado por alto.

En la conclusión de esta serie, explicaré la valla final del ministerio: Aprende lo que puedes y no puedes hacer.

Esta serie de artí­culos fue publicada originalmente en: EdStetzer.com

A %d blogueros les gusta esto: