¿Qué Clase de Personas?

En nuestra entrada anterior, informamos sobre el  10.º Aniversario Del 4×4 Todo Terreno, en Monterrey, México un viaje misionero que concluyó el 1 de enero de 2020 y tuvo resultados significativos.  En los siguientes días publicaremos varios testimonios de algunos jóvenes que participaron, comenzando hoy con Valeria Rodríguez.

Mi nombre es Valeria Rodríguez Valdéz y soy de Monterrey, Nuevo León. Tengo 14 años y desde hace dos años Dios confirmó mi llamado a las misiones.

Durante el 4×4, a mi equipo y a mí nos tocó ir a una casa con mucha necesidad, y ofrecimos limpiarla.  Nos encontramos con una joven de 19 años que cuidaba a su abuelita en estado de cama y que no podía moverse ni hablar. Evidentemente fuimos un gran apoyo para ellos – nos expresaba que no sabía cómo agradecernos. Lo que más me impactó fue el momento en que nos reunimos para orar por la joven (Kelly) y la señora (Cristina).  Tuvimos un tiempo en el que no podíamos parar de llorar y le pedimos a Dios que la cuidara y sanara, que les diera fortaleza para seguir adelante. Nos fuimos muy alegres, y esta dinámica la repetimos por tres días. Siete personas aceptaron a Cristo en su corazón.

Al terminar los tres días allí salimos llenos de ánimo y pudimos contestar la pregunta: ¿Qué clase de personas pagan para ir a un lugar que no conocen, con personas que jamás han visto, para limpiar sus casas? Respuesta: La clase de personas a las que no les importa lo que haya que hacer con tal de compartir de la Palabra de Dios.

En Valle del Roble, la primera ocasión que salimos nos dimos cuenta de la necesidad de la colonia.  Tuvimos la oportunidad de orar por un joven que se estaba drogando, por unos hermanos consagrados a la muerte, por un matrimonio que se drogaba, y por un padre y sus hijos que habían creado una pandilla.  También oramos por la hija de una señora que es cristiana y que le había estado pidiendo a Dios que enviara a alguien que le hablara a su hija, ya que a ella no la escuchaba.  Pues, se cumplió su oración. Fue hermoso saber que éramos nosotros a los que Dios había enviado.

¿Qué clase de personas pagan para ir a un lugar que no conocen, con personas que jamás han visto, y preguntan por mi necesidad? La clase de jóvenes que están atentos a la guía del Santo Espíritu, y que están interesados por los que no han sido salvos.

Después de compartirle a un policía que tuvo una mala experiencia con los cristianos, decidimos presentarnos a las casas de la gente y pedir perdón por las experiencias malas con otros cristianos. Nos dimos cuenta que las personas reaccionaban diferente.  Tenían interés de escuchar y de compartir lo que les había pasado y tuvimos mayor respuesta.  Fue un día extraordinario y sorprendente. Sentimos al Espíritu Santo guiándonos.  Deseo sentirme así cada día de mi vida.

¿Qué clase de personas pagan para ir a un lugar que no conocen, con personas que jamás han visto, para pedir perdón por la hipocresía de muchos otros cristianos? La clase de cristianos que aman a los pecadores como Cristo los amó, y que no les importa humillarse por reconciliar a una persona con Dios.

Quiero invitar a la iglesia a que den buen testimonio.  Que empecemos por nosotros mismos, y que evangelicemos en donde estemos.  Que dejemos que sea el Espíritu guiándonos a donde quiera que vayamos. Les exhorto a tomar el evangelismo como estilo de vida.  Todos sin excepción estamos llamados a compartir de las buenas nuevas.  No importa si nunca antes lo has hecho, cuando Dios manda, hay que obedecer, su Espíritu nos guía y da la palabra. No se pierdan de ninguna actividad evangelística de su iglesia.  ¡Anímense, pues Dios está con nosotros!

10.º Aniversario Del 4×4 Todo Terreno

El programa conocido como 4×4 Todo Terreno fue diseñado para jóvenes que, habiendo participado en un COM, tuvieran una experiencia misionera y confirmaran su llamado a las misiones en la mejor época del año: la última semana de diciembre, entre Navidad y Año Nuevo.  Es una época donde las familias se reúnen para compartir tiempo en armonía, se intercambian regalos, se dan abrazos, la música especial es imprescindible, hay mucha comida, llegan al hogar aquellos que viven lejos y los buenos deseos de amor y paz están en los corazones de todos. El 4×4 Todo Terreno se ha convertido en un evento que lleva a los hogares urbanos esperanza, paz, amor y salvación a través de compartir a Jesucristo como el mejor regalo que la gente puede recibir en el año.

Este año se llevó a cabo del 26 de diciembre de 2019 al 1 de enero de 2020 el décimo 4×4 Todo Terreno, y sucedió en la ciudad de Monterrey, México, en apoyo a los misioneros con el ministerio de Génesis, Daniel y Andrea Santiago.  Un talentoso y hermosísimo grupo de 22 jóvenes y adolescentes de los distritos Sur, Sur Fronterizo, Oriente, Occidente y Noreste llegaron con todo para ser usados por Dios en las colonias Fomerrey 23 y Valle del Roble.  Los participantes se organizaron en equipos y prepararon lo que hacía falta para dar inicio con el evangelismo personal, casa por casa, así como en la Escuela Bíblica, orar por los enfermos y familias, limpiar sus hogares, hacerles compañía, y presentar a Jesucristo como Señor y Salvador, que era lo que la gente estaba necesitando.  Al realizar células de oración y contar una historia bíblica, se le invitaba a la gente reunida a identificarse con los personajes, y así fue como muchos aceptaron a Jesucristo.  Los devocionales de cada mañana y la retroalimentación por las noches eran claves para mejorar y ser más intencionales al siguiente día.

Podría seguir contando mucho más de esto, sin embargo, sólo quiero glorificar al Señor Dios Todopoderoso por su amor y protección para este grupo.  Además estoy agradecida con Él por darme el privilegio de dirigir durante 10 años a muchos jóvenes, viéndolos desarrollarse y crecer en gracia para con Dios y los hombres.

Les dejo con sus testimonios de victoria en las siguientes entradas.   Sigamos orando, ofrendando y yendo. Obedezcamos Su llamado, y reconciliemos al mundo con Él.

Enero, 2020

María Eugenia Rodríguez Urrutia.

“Y Dios Creó Al Misionero”

Mi nombre es Victoria Natividad Trujillo Ríos. Mi membresía pertenece a la Primera Iglesia del Nazareno en Ocozocoautla de Espinosa Chiapas, Distrito Sur de México.

Al iniciar el proyecto, anhelaba que Dios me permitiera escucharlo, poder rendir todo mi ser al decir: “Sí, Señor, hágase tu propósito en mí”.

Llegando a Comitán, fue muy sorprendente lo que vimos. Tuvimos la oportunidad de ir a un hospital maternal donde los hermanos prepararon alimentos para repartir. Hubo testimonios, cantos y una pequeña reflexión. Nunca en mi vida había visto esto: la mayoría de las personas al ver que llegamos, rápidamente se acercaron a donde estábamos, muchos de ellos con peticiones deseando que pudiéramos orar por ellas. Se levantó una lista de oración al ver la fe que cada uno de ellos tenía, y Dios nos enseñó muchas cosas.

Continuando con el viaje en Trinitaria, llegamos a casa de una hermana llamada Ayda que vive en Michoacán (una colonia de ahí). Su testimonio de cómo ha servido a Dios como plantadora de iglesias durante toda su vida fue algo realmente hermoso. En Trinitaria aprendí a romper ciertos límites que no sabía que tenía.  Además tomaba tiempo para contemplar la grandeza de Dios al ver el cielo y sentir esa paz, esa calma y tranquilidad, que será nuestro hogar, que somos parte de ello y que un día estaremos allí.

En Unión Juárez y Lázaro Cardenas conocimos a hermanos con corazones hermosos y una disposición increíble para todo. Visitamos y evangelizamos hogares en esos dos lugares y realizamos campañas evangelísticas.

Para concluir el viaje tuvimos un culto unido donde asistieron la mayoría de los hermanos de los lugares donde estuvimos. Hubo tiempo de testimonios donde cada hermano compartió lo que había recibido de parte de Dios.  Fue sorprendente cómo Dios obró en cada lugar de maneras distintas, pero con un mismo fin.

Amo a Dios, porque en el transcurso del culto de clausura de este viaje tocó mi corazón, pude oír una frase que necesitaba escuchar y llenó todo dentro de mí, es: ¡y Dios creó al misionero!

Sé que me faltan muchas cosas por aprender. Estoy segura que cada día Dios me guiará para cumplir y dar lo mejor de mí conforme a Su propósito. Antes de iniciar este viaje, Dios acomodó todas las cosas: la escuela, lo económico, mi familia.  Sin duda, esta experiencia ha sido de gran bendición para mi vida.

Proyecto Pablo En Oaxaca

PP Ostuta y UH 2020

Campamento De Orientación Misionera En Minatitlán

COM Minatitlán 2020

“Servir Es Gratificante”

En la entrada anterior, publicamos el testimonio de un joven misionero voluntario en sus experiencias con la Avanzada Misional, en el Distrito Sur de Chiapas. Hoy conoceremos a otra jóven que participó en esa experiencia misionera y que desea que otros jóvenes conozcan sobre lo que Dios hizo en su vida y ministerio. Si tú también quieres involucrarte en las misiones, ¡déjanos un comentario abajo!

Mi nombre es Alejandra Morales, soy miembro de la Iglesia del Nazareno “Jesús de Nazaret” en la colonia el Jobo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Distrito Sur de México.

Poder participar en el viaje de Avanzada Misional fue de bendición para mi vida. Agradezco primeramente a Dios el privilegio que me otorgó de estar en este proyecto, a mi iglesia “Jesús de Nazaret” y a las iglesias locales por apoyarnos con sus oraciones. Esto ha sido para mí una bonita experiencia, ya que pude compartir de Jesús, de cómo él obra en cada persona y el amor que tuvo para con nosotros; pude comprender que así como deseo que mi familia busque de Dios y sea salva, también anhelo que sea para las demás personas.

Dios se manifestó grandemente en cada uno de los lugares a los que pudimos llevar su Palabra, en donde conocimos a personas que nos cobijaron, nos brindaron su apoyo económico y social para el ministerio de payasos y gastos misioneros. Dios nos bendijo con una ofrenda que nos serviría para la evangelización que haríamos en Trinitaria, ya que ahí no había recursos, ni una iglesia. Dios preparó el escenario donde trabajaríamos y preparó también los corazones.

Vimos las necesidades de cada familia y su deseo de buscar a Dios, ser parte de eso te llena de gozo y te impresionas de lo que Dios hace por medio de su Palabra. Pudimos escuchar grandes testimonios, cómo Dios nos levanta de lo más vil para ser nuevas criaturas en él. Poder servir es tan gratificante, que ya sea en el evangelismo casa por casa, o con los niños en un pequeño show de payasos, es de bendición para la vida de las personas y también para la nuestra.

Así que animo a los jóvenes como nosotros a poder hacerlo, y comprendo que a veces hay temor del lugar o las carencias, pero puedo asegurar que Dios está en cada paso, cuidándonos y abriendo caminos.  Él es amor, y este ministerio así como cualquier otro es completamente eso, amor.

 

 

 

Campamento De Orientación Misionera En República Dominicana

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“El Hermano Misionero”

La semana pasada  publicamos el informe sobre un viaje misionero en el Distrito Sur de México en nuestro post llamado: Cinco Paradas, Cientos de Vidas Cambiadas. Hoy compartiremos el testimonio de uno de los jóvenes que sirvió como misionero voluntario en esa experiencia transcultural. Si tienes interés en este tipo de actividades o en misiones en general, ¡responde abajo en la sección de comentarios!

Soy Abner Gutiérrez Rivera, y pertenezco a la MTI Iglesia del Nazareno “Puerta de Fe” en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en la Zona Ribera del Distrito Sur de México.

Hermanos, quiero testificarles que hasta hoy mi experiencia ha sido increíble. Todo inició cuando decidí tomar el curso de Misiones Transculturales y cubrir el requerimiento de llevar a cabo un viaje misionero en el que se visitarían 5 poblaciones del Estado de Chiapas, en un lapso de 23 días.

Previa oración de nuestro líder Freivy, Director de Misiones, iniciamos el recorrido el 23 de noviembre de 2019, y hasta ese momento sentía cierta incertidumbre sobre mi llamado misionero.  Conocí a mis compañeros de viaje y fui consciente de que estaríamos al servicio de Dios durante todo este tiempo. ¡Tener la oportunidad de testificar lo que Él ha hecho en mi vida y compartirlo es increíble!

El primer lugar visitado fue Soyatitán, y al observar la emoción de los hermanos al recibirnos y escuchar por primera vez que me decían: “el hermano misionero” tuve la intención de aclararles que estábamos aprendiendo, que era mi primera experiencia. Sonreía nervioso,  pero en mi interior me gocé porque me encanta poder servir a Dios de esa manera. Sin embargo, estaba preocupado por las expectativas que habíamos creado entre los hermanos que nos esperaban ansiosos.

Algo que tocó mi corazón fue conocer a los hermanos que trabajan como payasitos cristianos en la población y que se hacen llamar: “los Pancholines”. Al vernos evangelizar se acercaron, nos llevaron a su casa y nos enseñaron los materiales con los que trabajan en su  ministerio.  El Señor puso en el corazón de ellos obsequiarnos un traje completo de payaso, pintura y otros artículos de juegos, etc. Aprendí una gran lección: nuestro Dios es un Dios vivo y hace posible todas las cosas, ya que nosotros solo teníamos el maquillaje para trabajar con los niños. Fue increíble escuchar a Dios mediante la gente que recibía a Cristo y el ministerio de payasitos.

La segunda población fue Comitán, donde realmente encontramos pocas dificultades para el ministerio.  Aunque se trata de una ciudad eminentemente católica tradicionalista y encontramos personas que tenían literatura católica especial para responder a protestantes, ahí estaba Dios, dándonos palabra para responder con base en las Escrituras.  Con la asesoría del pastor David junto con Freivy, pudimos ver cómo la Palabra del Señor no vuelve vacía, fue un reto muy bonito para mí.

Realmente sentí la presencia de Dios tocando mi vida y haciéndome entender la necesidad de que todo mundo le conozca, fue una experiencia inolvidable. Por la noche subía al techo del templo a orar y miraba al cielo, reconociendo que Él está presente siempre en nuestras vidas.

La siguiente población fue la Colonia Michoacán, una zona rural.  Allí se presentaron mis primeras barreras de comodidad y de miedos, por ejemplo, las arañas y cucarachas.  Sin embargo, aprendí una lección: debemos depender totalmente de Dios y esos miedos dárselos a Él.

Fue de mucha enseñanza la población de la Trinitaria, porque Freivy corrigió muchos detalles de mi manera de evangelizar, ya que aún estoy aprendiendo, y me fue mucho mejor en las siguientes ocasiones. Realmente fue un reto pero Dios y mis compañeros me ayudaron en mi debilidad y eso me hizo sentir como en una familia.

La población de Unión Juárez, municipio de la Trinitaria, fue también una experiencia increíble.  Tuvimos el respaldo de la iglesia, hacíamos el show de payasos y empezamos a evangelizar a los niños con una buena respuesta.  Después fuimos a una población cercana llamada San Marcos Jalal, y sentimos cómo Dios nos usó en el ministerio porque para la mayoría de esos niños era la primera vez que veían un payasito e incluso era la primera vez que escuchaban de Cristo. Aprendimos otra gran lección: Dios te pone en gracia con los hombres con el don que tengas, al obrar en tu vida de forma increíble.

Por último visitamos la población de Lázaro Cárdenas. Fue maravilloso tener la experiencia de evangelizar a una persona que empezó peleando y terminó llorando, aceptando al Señor y pidiendo a Dios que cambiara su vida.  Verdaderamente fue transformacional en mi vida como cristiano.

Cada vez siento más y más fuerte a Dios en mi vida, y sé que este es mi llamado, mi ministerio. Seguiré trabajando para buscar la entera santificación y la dependencia total hacia él. Lo más bonito  es recordar que lo único que le dije fue: “heme aquí envíame a mi” y decir SI a todo lo que él me llamara a hacer.  Y aquí estoy, sirviéndole y no puedo decir más que gracias Dios por llevarnos y traernos con bien.

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