Empapado

Una Reflexión De Cathy Spangler

“Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.”  (Hab. 2:1).

La otra noche tuve un gran tiempo de reflexión. Estaba meditando en Habacuc 2:1-2 y preguntándole al Espíritu Santo, “¿Qué significa: sobre mi guarda estaré? ¿Qué es una guarda? ¿Cómo uno afirma el pie?”

Las preguntas seguían surgiendo conforme leía el verso 2: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

¿Cuál visión? ¿Por qué hay que escribirla? ¿Qué significa: “aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”? (v 3).

Mientras procesaba todo esto, miré por mi ventana y me di cuenta que había llovido otra vez. El suelo estaba mojado; las calles tenían charcos. De golpe la Palabra del Señor vino a mí y escribí:

Como las lluvias que empapan el suelo, lloveré. Recíbela como tierra sedienta. Salpica en esa lluvia como lo hacen los pájaros.clean-clear-close-up-1100946.jpg

En el pasado llovió y derramé Mi Espíritu, pero Mi pueblo no quiso mojarse. ¡Consideraron Mi Presencia como una molestia; una carga; una amenaza!

A medida que la lluvia cae sobre las superficies que cubren el suelo, algunas se endurecen y no son receptivas, por lo que el Espíritu Santo pasará de largo.

Prepárate, confiesa, perdona, deshazte de las ofensas y durezas. ¡Ábrete a mí! Búscame a mí, no a mis dones o milagros. Busca el agua viva de Mi presencia. Si, chapotea en ella. Sé lavado y refrescado sin temores. Porque de mi trono fluye un goteo que se convierte en una corriente rápida y fluida y luego en un río ancho y profundo. El río trae curación a las multitudes y da vida a lo que estaba muerto y sin vida.

Benditos aquellos que vienen…

A beber de mí

A disfrutarme

A ser limpios, nuevos, completos

¡Te invito a recibir el último reinado!”

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Vivificar

Freya Galindo Guevara

A lo largo de nuestra vida seguramente hemos tenido que atravesar por alguna o varias situaciones que nos han desanimado o desalentado, donde nos hemos sentido abatidos, afligidos, y preocupados.  Quizá nos hemos sentido debilitados, sin fuerzas, o como si hubiéramos perdido nuestra energía.  Y muchas veces en lugar de que estos momentos nos acerquen más a Dios, nos alejan de Él poco a poco y terminamos por desenfocarnos.

Vivificar significa dar vitalidad o fuerza a una persona que estaba débil o a una cosa que había perdido la energía.  Lo contrario de vivificar es desanimar o desalentar.

El Salmo 119 es conocido como el capítulo más largo de la Biblia. Hay mucho que se puede decir sobre este Salmo: tiene una división en 22 apartados (de 8 versículos cada uno) que están identificados por una letra del alfabeto hebreo; a lo largo del pasaje hay varios términos que se utilizan como sinónimo de la ley de Dios (palabra, mandamientos, estatutos, dichos, juicios, testimonios); el salmista hace comparaciones entre andar en los mandamientos de Dios y andar en los caminos propios del ser humano, además de todos los elogios que recibe la Palabra de Dios, entre otros aspectos.

La primera vez que encontramos el término VIVIFICAR en el Salmo 119 es en el versículo 25 que dice: “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” Y al continuar leyendo todo el capítulo el verbo vivificar aparece nueve veces más, ¿no es interesante? Si buscas este mismo término en toda la Biblia aparece 22 veces en total, ¡y diez de ellas están en un solo salmo!  

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Tal vez vivificar no es un verbo que utilicemos muy a menudo cuando nos referimos a las Escrituras, y esto me ha hecho pensar: conocemos que la Biblia es nuestro instructivo, nuestro mapa, y nuestra luz.  Pero, ¿cuántas veces proclamamos que la Biblia tiene la capacidad de VIVIFICAR?

Si estamos desanimados, afligidos, abatidos, si sentimos que no tenemos fuerzas o estamos debilitados, ¿nos acercamos inmediatamente a la Biblia para que Dios, a través de su Palabra, nos dé fuerzas, vitalidad y energía? Quizá sí nos acercamos a la Biblia, pero no inmediatamente. Sin embargo ¡esa es la respuesta! La manera en que el Señor puede vivificarnos es si lo buscamos mediante su misma Palabra: “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” (Sal. 119:93).

La próxima vez que te sientas desanimado o desalentado ¡abre tu Biblia! Las palabras ahí plasmadas pueden animarte, alentarte, sí, definitivamente ¡pueden vivificarte!

 

5 Errores que Causan una Lenta Fuga en tu Influencia

Por Dan Reiland

Todos cometemos errores, eso es parte del liderazgo. Cuando te adentras en lo desconocido y tomas un nuevo territorio, es imposible que todo salga bien, todo el tiempo.

Sin embargo, algunos errores son esos errores no intencionales pero evitables que, con el tiempo, disminuyen lentamente tu influencia.

Son lentos, sutiles y, por lo tanto, no se notan tan fácilmente. Tu liderazgo no se ve afectado de inmediato como un error más dramático, o como lo que una mala decisión puede causar, pero poco a poco tu influencia se erosiona.

Es como una fuga prolongada en uno de los neumáticos de tu automóvil. Puedes seguir conduciendo durante mucho tiempo pero, eventualmente, la llanta se desinfla y tu avance se detiene.

Si no lo arreglas, no puedes ir a ninguna parte. Peor aún, he visto a algunas personas tratar de conducir sobre el suelo con ese golpe, golpe, golpe, y todos sabemos lo bien que va.

Lo que da miedo es que debido a que estos errores suelen ser lentos y sutiles, como he mencionado, a menudo pasan desapercibidos o no son atendidos. Incluso cuando alguien los señala, el líder sigue adelante. Me ha pasado eso mientras conducía mi auto.

En un semáforo, un hombre apunta mi neumático y grita en voz alta. “¡Tu llanta está baja!” Lo miro de forma amistosa, reconociendo el hecho y pienso “sí, claro, quizás más tarde. Tengo que seguir adelante ahora mismo.” Varios días después, estoy manejando con una fuga en el neumático.

Liderar con una fuga así simplemente no funciona. Cuando sabes cuáles son estos errores, puedes evitarlos.

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Juntos podríamos enumerar un buen número de errores, de este tipo en específico, pero estoy presentando cinco de los más comúnmente experimentados.

 5 errores de liderazgo que causan una lenta fuga en tu influencia:

1) Permitir que la velocidad y la presión maten tu amabilidad.

Más gente, más presión, ¿no? Amamos a las personas, y es un privilegio servir, pero seamos honestos, no es fácil satisfacer todas las necesidades y solicitudes.

Luego, agrega velocidad a la mezcla y el liderazgo realmente se vuelve complejo. “Más rápido” parece ser un valor central de liderazgo en estos días. No es intencional, pero así es.

Cuando la velocidad y la presión se suman, la amabilidad simple puede ser suprimida en tus relaciones diarias. Eso no indica que te comportes de una manera abiertamente mezquina, sino más bien se trata de la ausencia de bondad. Y eso siempre se nota y se siente.

Aquellos a quienes lideres te darán gracia por un rato, pero con el tiempo esto te alcanzará y disminuirá tu influencia.

Disminuir la velocidad es difícil pero necesario. Sé intencional al expresar bondad hacia aquellos a quienes sirves y diriges.

2) Liderar desde la emoción en lugar del pensamiento.

Siempre es importante comunicarse con un sentimiento de emoción auténtica, directamente desde el corazón. Liderar con ese tipo de autenticidad es igual de vital.

Sin embargo, el liderazgo impulsado por las emociones a menudo brinda malas decisiones, cambios confusos o de última hora e ideas que son incongruentes con sus valores fundamentales.

Cuando las emociones como el desaliento, la frustración, la ira, los celos, etc., puedan moldear tu comportamiento de liderazgo, verás lentamente una disminución en tu influencia general.

Tu mejor liderazgo siempre comienza con tu mejor pensamiento. Se requiere un pensamiento enfocado, disciplinado y maduro para un mejor liderazgo. Demuestra tu liderazgo con mucho corazón, pero primero, guíalo con el pensamiento correcto.

3) Cuestionar a la gente en lugar de hacer preguntas.

Los grandes líderes hacen grandes preguntas, pero hay una diferencia significativa entre hacer preguntas y cuestionar.

Las preguntas perspicaces buscan información útil para ayudar a alguien, pero el cuestionamiento se siente como un interrogatorio que busca acorralar, atrapar o incluso herir a alguien.

Las preguntas provienen de la necesidad de comprensión, el cuestionamiento proviene de un lugar inherente de desconfianza. Es raro que un líder haga esto a sabiendas, pero las batallas internas que resultan en cosas como el miedo y la inseguridad pueden hacer que las preguntas se conviertan en cuestionamientos.

Las preguntas buscan algo que está ahí, cuestionar hace presunciones sobre cosas que no están allí. Esto disminuye rápidamente la influencia de un líder.

4) Aprovechar la autoridad sobre el empoderamiento.

El comando y el control pueden parecer un antiguo estilo de liderazgo, pero se introduce sigilosamente en la mezcla más a menudo de lo que piensas.

Sus formas más sutiles están empaquetadas en cosas como la micro gestión, el uso de políticas sobre la influencia y el impulso de una agenda personal. Estas cosas erosionarán lentamente el liderazgo de cualquiera.

El poder real se basa en la base de la confianza y no depende de la autoridad formal basada en el organigrama.

La autoridad puede parecer rápida y eficiente, y en el momento es cierto, pero a largo plazo, el liderazgo autoritario te costará gran parte de tu influencia.

El empoderamiento confía, valora y construye a las personas. El empoderamiento abarca la libertad con pautas y reconoce resultados.

5) Fallar en hacer lo que dices que harás.

El no hacer lo que dices que harás puede ser uno de los errores de liderazgo más grandes y más comunes que existen, y es tan fácil de evitar.

Rara vez recomiendo que alguien deje de usar frases como: “Lo haré,” o “Me encargaré de eso,” etc., pero eso sería mejor que no hacer lo que dices. Pero la verdad es que no abordaría el problema real.

El problema real a menudo se origina en algo tan inocente como ser olvidadizo o estar demasiado ocupado, pero también puede representar un problema de carácter. De cualquier manera, eventualmente disminuirá tu influencia.

Las personas a las que sirves y diriges deben saber que pueden contar contigo. No importa si es algo pequeño, como decirle a alguien que lo llamarás por la mañana, o enviarás por correo electrónico la información que solicitó. Si dijiste que lo harías, absolutamente debes hacerlo.

Evita estos errores de liderazgo de una “lenta fuga” a toda costa y tu liderazgo obtendrá una ventaja distintiva.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: DanReiland.com

Una Propuesta Riesgosa

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado pensando en la parábola de los talentos. Y me ha inquietado.

Conoces la historia, ¿cierto? Mateo 15 nos dice que un hombre le da a uno de sus siervos cinco talentos, al otro le da dos, y al último le da uno. Después de pasar mucho tiempo lejos, el amo regresa para encontrar que los siervos han duplicado el dinero (en aquel tiempo el valor de un talento era de más de mil dólares; ¡esa es una buena inversión!). El tercer siervo fue cauteloso. Él no desperdició el dinero, en sí, pero tampoco lo invirtió. Lo enterró, asegurándose que su amo recibiera de nuevo su talento una vez que regresara; sin problema.

Excepto que, ¡esto fue un gran problema! El juicio contra este hombre fue severo, incluyendo “tinieblas,” y también “lloro y crujir de dientes.”

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Constantemente he escuchado (incluso he predicado) sobre este pasaje, que debemos ser buenos administradores con nuestro dinero, cuidándolo, y usándolo sabiamente para el Reino. Estos son principios buenos para adherir, pero no es exactamente lo que está ocurriendo en esta historia.

La parábola de los talentos es menos sobre “usar nuestros talentos sabiamente” y habla más sobre arriesgar todo por el Amo y su Reino. Quiero decir, ¿qué hubiera pasado si las estrategias de inversión de los primeros dos obreros fracasaban? ¡Por lo menos el último siervo no hubiera perdido mil dólares! En retrospectiva podemos justificar el riesgo, pero verdaderamente ¡fue una decisión radical la de esos dos hombres!

El incremento masivo de los talentos de esos dos siervos, quienes arriesgaron todo, no es una lección sobre una sabia administración del dinero. Es un llamado a dar el paso y salir de lo seguro y lo convencional para vivir por fe. Poner todo en manos de Dios es la mejor inversión que podemos hacer, pero mientras tanto será también una aventura emocionante.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un riesgo que te dejó boquiabierto y con el estómago revuelto? ¿Cuándo fue la última vez que diste un paso de fe a tal grado que sabías que fracasarías si Dios no estaba ahí?

Hay un momento asombroso en el libro de Éxodo cuando la nación de Israel se encuentra a orillas del Mar Rojo. Los carros del Faraón se están acercando rápidamente, Moisés y su pueblo comienzan a rogar a Dios que los salve. La respuesta de Dios es bastante contundente: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! (Ex. 14:15 NVI). ¿En marcha, Dios? Te refieres, en marcha ¡¿hacia el Mar Rojo?! ¿No ves el problema con esto?

Para ser más claro, Dios estaba diciendo, “¡Dejen de orar y muévanse!”

Creo que éste es un mensaje que muchos de nosotros necesitamos escuchar…y obedecer. Sin embargo, muchos cristianos son las personas que conozco tienen más temor al riesgo. Estamos más preocupados con nuestra propia seguridad que con el anhelo de cambiar el mundo. Preferimos estar cómodos e ir al cielo que compartir con otros para que ellos no vayan al infierno.

Ese no es el evangelio que Jesús predica. Leonard Sweet, en su libro La Vida Bien Jugada, dice “Jesús no quiere que sus seguidores, de cualquier edad, se acomoden y agachen sus cabezas. Los discípulos no son llamados a evitar riesgos de gran escala y desafíos genuinos. Un discípulo de Jesús opera en un mundo de riesgo. Jesús mismo se colocó en la línea de fuego de la historia. Algunas veces, también Él nos llama a colocarnos en la línea de fuego de la historia” (p. 169).

Enlistarse para ir a las líneas de fuego va en contra del sentido común más básico, así como del instinto humano de autoprotección. Sin embargo, parece que encaja perfectamente en el Reino: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará” (Mt. 16:25 NVI).

¿Estás conmigo? Entonces dejemos de enterrar nuestros talentos, y comencemos a invertirlos audazmente. Dejemos de quejarnos sobre el ejército detrás de nosotros y caminemos hacia el Mar Rojo frente a nosotros. Las líneas de fuego y un mundo transformado nos esperan.

 

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 2 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Una herramienta sencilla para el Aprendizaje

Si la meta de Pablo de desarrollar cuatro generaciones de aprendices parece inalcanzable para ti y tu iglesia, entonces tengo buenas noticias para ti. No es así. Este objetivo es muy factible si tú y tu iglesia siguen cinco pasos simples.

Eric Metcalf es un multiplicador de discípulos, y ha utilizado los cinco pasos de aprendizaje con otros líderes muy a menudo. Eric no se asusta ante un buen desafío. El último grupo pequeño que dirigió regularmente atrajo a 16 personas, y fue un desafío. Algunos eran sólidos seguidores de Cristo; la mayoría no lo eran. Algunos eran solteros, algunos parejas que viven juntas, y algunos casados. ¡Algunos eran  muy duros! Y algunos eran nuevos creyentes, entre ellos una persona con un trasfondo musulmán, otra con un trasfondo judío (y una novia católica), y otro prácticamente sin antecedentes religiosos en absoluto.

Tú puedes imaginar las discusiones animadas y el estilo de vida representados en el grupo que se reunía y concluir: “Creo que un pastor tiene que dirigir a un grupo así!” Eric esel pastor de una de las sedes de la Iglesia Comunidad Cristiana en el lado norte de Chicago. Él y su esposa, Erin, disfrutan especialmente de ese grupo, pero Eric sabía que tenía una vocación más grande que solamente dirigir este grupo diverso. Desde el primer día, él estaba orando acerca de qué miembro (o miembros)  él podría entrenar como un aprendiz para tomar el liderazgo de este grupo o dirigir uno nuevo.

“Hey, tengo esta idea, y quiero ir más allá,” Eric dijo al grupo. Luego continuó: “Para que nuestro grupo llegue a más gente, voy a pedir a algunos de ustedes que consideren tomar un papel de liderazgo aprendiz y se reúnan conmigo semanalmente. Podemos tomar un café o lo que sea, pero durante ese tiempo les ayudaré a llegar al lugar donde se sientan seguros y capaces de dirigir a un grupo.” Grace, una de los seguidores de Cristo, dijo a Eric, “Realmente veo la necesidad de llevaar algunas de las mujeres en el grupo más profundamente a la rendición de cuentas entre ellas. Creo que puedo ayudarles a hacer eso, si tú me dejas dirigirlas.” A Eric le encantó la idea, y ella se convirtió en su primer aprendiz.

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Eric utilizó la misma herramienta sencilla de aprendizaje de cinco pasos con Grace que había utilizado con otras docenas de líderes durante los últimos años paraayudarles a crecer en su liderazgo. Durante los siguientes ocho meses, Eric y Grace utilizaron estos cinco pasos como una guía para desarrollarla hasta llegar al punto donde ella estaba dirigiendo su propio grupo. A continuación los cinco pasos desglosados:

  1. Yo hago. Tú observas. Hablamos. Como el líder experimentado, Eric lidera el grupo y le dice a Grace, “Tú solo observarás todo lo que sucede en nuestro pequeño grupo, y despuéstomaremos un tiempo para reunirnos y hablar de lo que has observado.” Antes de la próxima reunión de grupo pequeño, Eric y Grace hacen un análisis, y esto incluye las siguientes preguntas: “¿Qué funcionó?” “¿Qué no funcionó” y “¿Cómo podemos mejorar” Esta vez el análisis necesita continuar a lo largo de los cinco pasos.
  2. Yo hago. Tú ayudas. Hablamos. En esta etapa del desarrollo, Eric da su aprendiz, Grace, una oportunidad para ayudar a la parte principal de la reunión de grupo pequeño. En este caso, Eric pidió a Grace “¿Podrías dirigir el tiempo para romper el hielo al principio si yo hago el resto?” Grace estuvo de acuerdo. Una vez más, la pequeña reunión de grupo debe estar seguida de una sesión informativa uno-a-uno, entre el líder y el aprendiz.
  3. Tú haces. Yo ayudo. Hablamos. Ahora Grace hace la transición de ayudar a Eric a tomar la mayor parte de las responsabilidades de liderazgo para el grupo pequeño. Como Eric ha tenido una semana excepcionalmente ocupada, él toma la oportunidad para preguntar a Grace, “¿Podrías dirigir la mayor parte de la reunión de esta semana? Si lo haces, yo puedo encargarme de la actividad para romper el hielo al principio y la oración al final, además voy a estar allí con ustedes todo el tiempo.” Graceestá de acuerdo, y como ella lo ha visto dirigir al grupo suficientes veces, se siente muy cómoda y lo hace muy  bien. Eric está delegando gradualmente las responsabilidades a su nuevo líder en desarrollo.
  4. Tú haces. Yo observo. Hablamos. El proceso de aprendiz de Graceestácasi completo  a medida que crece cada vez más confianza en su papel como líder. Eric la llevó a liderar toda la reunión cada semana, mientras que la observa, y él le da la responsabilidad de encontrar un proyecto de servicio para el grupo. En su tiempo de retroalimentación, Eric dice: “Creo que estás lista para el liderazgo; ¿tú crees que estás lista?” Con una sonrisa, Grace dice: “Creo que estoy lista.” Tanto el líder como el aprendiz deben sentirse listos para el siguiente paso, y comienzan a planear, ya sea que Grace se haga cargo del grupo o que dirijaun nuevo grupo, y que Eric dirija el siguiente.
  5. Tú haces. Alguien más observa. Aquí es donde el proceso de multiplicación completa el círculo. Eric dice: “Grace, ¡lo has hecho muy bien! ¿Has comenzado a pensar en quién puedes guiar para repetir este proceso?,” Grace dice, ‘ya tengo dos personas que han expresado su interés, y yo voy a reunirme con uno de ellos esta semana.’ Grace, la antiguo aprendiz, es ahora líder, y ella comienza a desarrollar nuevos aprendices. Como Eric ha desarrollado e impulsado varios aprendices, continúa trabajando con Gracey otros líderes en calidad de entrenador.

¡Los cinco pasos para aprendizaje son realmente así de simples! Si utilizas constantemente estos cinco pasos, se pueden desarrollar otros líderes que ya sabrán cómo desarrollar otros líderes.

Un mundo de Multiplicadores de Discípulos en una generación

En un discurso inaugural, el almirante William McRaven provocó a los graduados de la Universidad de Texas, con esta exhortación: “Si cada uno de ustedes cambió la vida de sólo 10 personas, y cada una de esas personas cambió la vida de otras 10 personas—sólo 10—a continuación, en seis generaciones esta clase habrá cambiado la vida de toda la población del mundo, ocho mil millones de personas “.

Las palabras del almirante son un gran desafío, no sólo para los graduados universitarios, sino para mí, ¡y para la iglesia! Para cambiar el mundo, tenemos que cambiar no sólo las personas, sino también movilizar a las personas como agentes de cambio. Puesto que la iglesia es mucho más grande que la clase de graduación, ya tenemos un buen impulso. También tenemos el Espíritu Santo en nosotros, y el Dios del universo quiere que suceda. ¡Podemos hacerlo!

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

5 Pasos para la Multiplicación de Discípulos – Parte 1 de 2

Por David Ferguson y Warren Bird

Una herramienta sencilla para seguidores de Cristo que pueden discipular  a otros.

Me pregunto si fuera de la reverencia de que Jesús es divino, a veces desestimamos sus experiencias haciendo discípulos y pensamos: Bueno, eso es porque es Jesús; Él es Dios. Por supuesto que es el mejor impulsor de personas en el universo. Por lo tanto admiramos cómo fue el mentor de otros que salieron y cambiaron el mundo, pero lo descartamos como si eso fuera posible para alguien que es Dios encarnado. Yo he hecho eso.

El apóstol Pablo no cometió ese error. Oyó la visión de Jesús del reino de Dios, cómo podemos hacerlo posible, él reclutó a un joven aprendiz llamado Timoteo (Hechos 16:1-3). Me encanta que Pablo eligió a Timoteo, porque Timoteo era un joven que no tenía una vida perfecta, con quien nos podríamos identificar. El padre de Timoteo no estaba cerca; quizás porque era un padre ausente, o había abandonado a Timoteo y a su madre por completo. La Escritura describe a Timoteo como alguien tímido (1 Cor. 16: 10-11). Estaba muy preocupado acerca de si su vida podría hacer un impacto.

Pero Pablo lo agarra e incluso le escribe cómo van a cambiar el mundo juntos: “Las cosas que me has oído decir en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos también para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2).

¿Cuántas generaciones de aprendizaje es lo que ves en ese versículo? Pablo está diciendo, en efecto, “Timoteo, no te contentes con ser un seguidor de Cristo; piensa en los demás, el resto del mundo. Sé que tienes un tiempo difícil por pensar en el impacto, ¡pero yo quiero que pienses en el impacto exponencial! Vamos a vivir nuestras vidas con el fin de impactar por lo menos cuatro generaciones.”

  • La primera generación de aprendizaje: Jesús a Pablo
  • La segunda generación de aprendizaje: Pablo a Timoteo
  • Tercera generación de aprendizaje: Timoteo a “personas de confianza”
  • Cuarta generación de aprendizaje: “personas de confianza” a “otros”

Este versículo nos llama a guiar a los multiplicadores a discipular a la cuarta generación. ¡Eso es el impacto exponencial!

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Pablo estaba explicando a Timoteo (y a nosotros) que si queremos ver que se hagan discípulos en todas las naciones—un movimiento de multiplicación del reino—sucederá a través del aprendizaje. El aprendizaje es la capacidad fundamental de cualquier movimiento de Dios.

Lo que Pablo descubrió es la diferencia entre el impacto y el impacto exponencial. Si somos guiados por el Espíritu y el compromiso de la misión, nuestras vidas pueden tener un impacto. Pero cuando añadimos la pieza de reproducción e incluso multiplicamos a través del aprendizaje, ahí es cuando el impacto exponencial es posible. Es entonces cuando comenzamos a ver un movimiento de hacedores de héroes.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

3 Conceptos Comúnmente Erróneos Sobre Los Misioneros

*El siguiente artículo fue publicado originalmente por Ardeo Global en:

https://www.ardeo.org/blog/2019/8/21/3-common-misconceptions-about-missionaries

Creemos que para ayudarte a obtener algo de claridad en tus próximos pasos en lo que respecta al trabajo misionero, debes saber qué conceptos erróneos existen sobre la vida misionera. Las siguientes son tres cosas que nuestra cultura malinterpreta acerca de lo que es ser un misionero.

1.) Ser misionero es una posición, no un llamado.

Hay una gran diferencia entre tener la vocación y tener el llamado. La vocación está centrada en lo que se hace, es la descripción del trabajo. Es la vista panorámica de tu propósito. Sin embargo, el llamado es más profundo, es el regalo que solo tú puedes darle al mundo. El llamado es cómo se viste tu vocación.

Por ejemplo, la vocación de alguien puede ser dedicarse a la docencia, sin embargo, ¡su llamado puede ser completamente diferente a su vocación! Puede sentirse atraído por la enseñanza pero el propósito dado por Dios no es solo enseñar, es darle a los niños un lugar seguro donde puedan crecer y convertirse en lo que están destinados a ser. El llamado va mucho más allá de la posición que desempeñamos.

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De la misma forma, una persona que sirve en las misiones en un sitio extranjero puede tener el título de “misionero” pero su propósito está arraigado y basado en algo mucho más profundo. Quizás sea darles de su tiempo a las mujeres maltratadas para que así ellas sepan que son dignas de ser amadas. Tal vez sea orar por los enfermos en las calles, mirándolos a los ojos y comunicándoles que son conocidos por el Padre. O quizás es ayudar a otros a conectarse con Dios a través de la adoración. Sea lo que sea, la realidad es que tienes algo que solo tú puedes darle al mundo. Ser misionero no es necesariamente vivir según tu propósito. Profundizar sobre lo que fuiste creado para ser, también es la manera de vivir guiado por tu propósito.

Esto no niega que Dios nos llama a una misión específica en el campo. Aun así, es importante reconocer que ser misionero no cumple completamente con tu llamado.

El Padre tiene algo mucho más profundo para que tú lo descubras. ¿Estás emocionado por saber qué es?

2.) No verás milagros todos los días.

Cuando la gente piensa en la vida que debe llevar un misionero, piensan en el movimiento evangélico más grande que se puedan imaginar. Visualizan a los misioneros orando constantemente por las personas, viendo a la gente sanar y observando a las personas aceptar a Jesús como su Salvador sin parar. Ven avivamientos en carpas que viajan de ciudad en ciudad, demonios siendo arrojados a diestra y siniestra. Se imaginan el libro de los Hechos anunciado en tiempo real.

A decir verdad, ser misionero puede ser decepcionante algunas veces. Mucha gente va al campo misionero con una gran expectativa de que van a ver a la gente correr hacia Jesús en masa. Sin embargo, con frecuencia suele suceder que es una batalla simplemente lograr que las personas se presenten a reuniones de café preparadas para hablar acerca de la Biblia.

¡Qué no se malentienda! Los milagros si ocurren en el campo misionero pero ¿por qué hay más expectación por ver milagros en las misiones de sitios extranjeros que en tu propia vida, ahí donde estás ahora? Dejemos esa pregunta para que cada quien la medite por su cuenta.

Los milagros si suceden en el campo misionero, y generalmente ocurren después de mucha oración y de pasar tiempo con el Padre. Con frecuencia, después de una temporada de sequía en el ministerio, un misionero aprende en verdad lo que es una dependencia total de Dios. Todo el trabajo que esperamos ver en la vida de las personas ha sido hecho por Él en la cruz muchos años atrás. Depende de Él llevar a cabo su increíble misterio a través de nosotros en el campo misionero. La única forma en que podemos verlo hacer lo que anhela es a través de la intimidad con Él.

Lo que nos lleva al punto 3.

3.) Los misioneros son realmente muy especiales y santos.

Esta es probablemente una de las peores mentiras que creemos acerca de cualquier posición ministerial. Tal vez pienses: no creo que los misioneros sean más santos que yo” y sin embargo vale la pena decir que muy en el fondo hay un poco de temor en la idea de ser misionero porque no te sientes a la altura. ¿Por qué no estarías a la altura si todos estamos en el mismo plano ante Dios?

Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.” Col.3:11

¡El mismo espíritu que está en ti estaba en la Madre Teresa y en Pablo! Buenas noticias, no hay presión de ningún tipo. No tienes  que igualar a nadie. Solo tienes que vivir para ti mismo. No tienes que llenar los zapatos de nadie. ¡Solo usa tus zapatos!

Elegir participar en misiones a largo plazo es una decisión muy importante. Saber que hay un llamado más profundo que simplemente ser misionero, que los milagros no suceden todos los días, y que los misioneros no son personas especiales, puede ayudarte a darte cuenta que tú lo puedes hacer.

¿Qué hacer con Paquito? – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior. 

2. Cuando ministremos a los adolescentes debemos poseer un Compromiso con el Carácter y la Consistencia.

Esto tiene que ver con las expectativas.

Estoy asombrado de escuchar en qué tan bajo concepto tienen algunos de mis amigos y colegas a nuestros adolescentes. “El mundo es diferente a como lo era veinte años atrás. ¿Cómo esperar que estos niños hagan algo que valga la pena y que dure?”. Algunos incluso han dicho que la santidad no es para los niños y adolescentes –¡no es posible para ellos con su inmadurez y por todo lo que el mundo les ofrece!

Permíteme sugerir algo radical aquí: Que el, “sean santos como yo soy santo”, ¡también es posible para nuestros adolescentes!.  Virtudes como la integridad, pureza y, sí, consistencia, son realmente realizables para un Ted de trece años o para una Kami de catorce. Es asombroso lo que los adolescentes pueden hacer cuando saben que otros dependen realmente de su carácter y consistencia. He visto a Manolo, un adolescente de 14 años de Guatemala llegar primero al ensayo del grupo de alabanza y ha empezado a liderar un estudio bíblico en su casa, aun cuando sus padres no quieren tener nada que ver con la iglesia.  He visto a David, que tiene también catorce y es de Costa Rica, pasar su primer año en el grupo de jóvenes haciendo garabatos con el papel que se desecha y ahora es el primero en terminar su curso discipulado y clases de los Artículos de Fe.

Es mejor poner altas expectativas y decepcionarnos de vez en cuando a tenerlas bajas y estar llorando constantemente por la mediocridad de nuestros jóvenes.

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3. Ministrar a los adolescentes requiere de un Compromiso con el ministerio cristiano.

En Latinoamérica, muy pocas iglesias tienen un pastor asalariado de tiempo completo, por no hablar de un pastor de jóvenes de cualquier tipo. Y más de los dos tercios de la población mexicana y centroamericana son menores de treinta. Imagina, ¡qué tipo de iglesia local crea esto!

En la mayoría de las iglesias de las que he sido parte en los últimos quince años, ha habido un buen número de adolescentes enseñando en la Escuela Dominical, sirviendo como ujieres dando la bienvenida a las personas que entran a la iglesia, tocando o cantando en el grupo de alabanza, etc.  En varias congregaciones, ¡me he asombrado de ver a jóvenes de doce o trece años a los que les permiten predicar! ¿Por qué es este el caso? Si vives en un vecindario donde hay niños y adolescentes, es mejor que tu iglesia se llene de jóvenes y niños y en tus equipos ministeriales debe haber niños y adolescentes.

Este fenómeno no solo está limitado a las paredes del templo.  Nuestro ministerio actual en Latinoamérica busca entrenar misioneros de este lugar para plantar iglesias y evangelizar. Parte de eso es proveerles de oportunidades para ser voluntarios en un corto tiempo donde puedan probar su llamado. ¿Entonces qué pasa cuando los adolescentes – aún cuando las políticas dicen que ellos no pueden ser misioneros voluntarios debido al seguro u otros problemas importantes- deciden que quieren plantar iglesias como parte de uno de esos equipos? Elisa (doce años) y otros adolescentes me han enseñado mucho acerca de su misión y pasión al tocar puertas y dormir en pisos en las colinas de las colonias rurales en México.

Incidentalmente, esto no puede ser explicado solo por la diferencia de culturas.  Podría hablar de Julie y Jeremy en los suburbios de USA, que como adolescentes tienen sus peculiaridades como cualquiera, pero sirvieron en nuestro concilio de jóvenes y quienes testificaban constantemente de su fe en la escuela.  Cuando la consistencia es esperada, las vidas pueden ser cambiadas desde Peoria a Panamá.

De alguna manera estoy un poco apenado al pensar en retrospectiva en mis días como pastor de jóvenes, cuando permitimos a los adolescentes tener su noche juvenil, donde ellos dirigieron el “gran servicio”. En realidad es una gran idea, por supuesto, es una fantástica manera para capacitarles en el ministerio. Pero, ¿quién dijo que los adolescentes deben ser relegados a los temas de las noches? ¿Qué dice esto cuando tenemos ministerios enteros para y por ellos, y ni siquiera les permitimos ministrar con nosotros en el día a día de la vida de la iglesia?

Como vieron, el nombre de este artículo es “¿Qué hacer con Paquito?” Si Paquito tiene trece años y constantemente actúa como si se hubiera tomado diez latas de Mountain Dew (un refresco americano), la pregunta es un dilema. Pero quizá la respuesta pueda ser hallada en un profundo compromiso con la comunidad, carácter, consistencia y ministerio cristiano.

Mientras termino este artículo, tengo que aclarar que mi intención aquí no ha sido criticar a alguien. Reflexionando en mi ministerio por más de veinte años, he sido criticado por mis propias deficiencias y errores. Ministrar a adolescentes es una aventura que requiere muchos hombres y mujeres llamados por Dios y que sean apasionados por amar y discipular a este grupo. Me quito el sombrero ante todos ustedes y considero un privilegio ministrar con ustedes y con ellos.

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