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Muéstrame tus Manos

Por Leonard Sweet
(European Nazarene College, 18 de enero, 2011)

Le estaba leyendo Salmo 51:10 a mi madre cuando murió: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 

La clave que lleva a la santidad es tener un corazón limpio.  Entonces dame una imagen de un corazón limpio. ¿Qué es lo que lo acompaña? La única persona santa que ha vivido es Jesús.  Santidad pura.

Lo que pasa aquí con Jesús es el Dios mismo que bajó a la tierra.  ¿Qué tanto bajó? ¿Qué tan abajo vino la Encarnación?  ¿En dónde nació Jesús? ¿En un palacio real? ¿En una cuna? ¿En dónde ocurrió el nacimiento? Ocurrió en un establo oloroso, donde lo primero que Jesús experimentó – ¿qué fue?  Piojos.  Esos pequeños animalitos que viven en la paja. Esos que muerden la carne.  Y el olor del estiércol y de los animales.

Pero Jesús en su Encarnación fue más allá, no solo llegó a lo más bajo de los humanos, sino que también hizo algo que ningún otro Rabino de la historia había hecho o permitido que sucediera.  De hecho, hizo algo que molestó a los mismos discípulos. ¿Qué tan abajo vino la Encarnación? Jesús fue el primer rabino de la historia en ¿qué? Lavarle los pies a sus discípulos.  Eso y más hizo Jesús.  ¡Continuó humillándose!

¡Y déjenme decirles hermanos y hermanas, que ninguno de ustedes puede lavar los pies de alguien sin ensuciarse y mojarse en el proceso!

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¡Esto es Santidad! ¿Quieres una imagen de lo que es la santidad? ¿Tienes un corazón limpio? Bien, esto es lo que acompaña a un corazón limpio – manos sucias.  ¿Tú me dices que tienes un corazón limpio? Yo te digo, muéstrame tus manos.

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Leonard Sweet

¿Tienes tus manos limpias? “Oh, la verdad no quiero ensuciarme.”  “Nosotros vivimos en el mundo, pero no somos de él.”  ¿Qué? ¿Entonces tus manos están demasiado limpias como para que las ensucies? Oh, claro, necesitamos rituales de limpieza todo el tiempo para poder estar limpios.  Pero todo el propósito de limpiarnos es para que nos volvamos a ensuciar…

…Mateo 25 nos dice cual será la respuesta en el juicio final: “Por cuanto lo hiciste a uno de estos mis pequeños…” En otras palabras, esta es la pregunta en el Día del Juicio: Muéstrame tus manos.  ¿Están limpias?  Ve a otro lugar.  Porque un corazón limpio implica tener manos sucias.  Esa es la imagen de la santidad.

 

 

El Superpoder Que No Sabías Que Tenías: Cuatro Beneficios De Una Vida De Oración Activa

Por: Dr. Stan Toler (1950-2017)

“Si pudieras tener un superpoder, ¿Cuál quisieras?” Me encanta hacerle esa pregunta a la gente. Las respuestas son siempre interesantes.

“Volar” encabeza la lista. Otros dirán: “teletransportación, invisibilidad, o visión de rayos x”. Es divertido especular sobre el bien que haríamos si tuviéramos alguna habilidad inusual. ¡O las aventuras que pudiéramos tener!

Todo es fantasía, por supuesto. Aunque en realidad existe un superpoder disponible para ti y para todos. No es tanto un poder que podamos poseer, sino una manera de acceder a una fuente de poder superior. Estoy hablando de la oración.

Cuando oramos, tenemos acceso a la presencia misma de Dios, y Su increíble poder está disponible para nosotros. Como dijo el apóstol Santiago: “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16)

Aquí hay cuatro formas en que podemos aprovechar el poder de Dios cuando oramos:

  1. Los Recursos De Dios Se Vuelven Disponibles.

Jesús dijo: “Si creen, recibirán lo que pidieran en oración”. Esa no es una tarjeta platino para ir a comprar al centro comercial, es una promesa de que Dios responderá y proveerá para aquellos que pidan con fe.

Cuando tenemos una necesidad, con frecuencia  intentamos todo excepto la oración para satisfacerla. Comienza donde está el poder. Comienza llamando a Dios.

  1. Experimentas Una Calma Sobrenatural.

El apóstol Pablo dijo que después de haber orado: “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). No sé qué te parezca, pero creo que ser libre de la ansiedad sería un superpoder genial. Y podría ser tuyo cuando ores con fe.

  1. Haces Desaparecer El Pasado.

Juan escribió: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Una oración de confesión sincera libera el perdón de Dios lavando la culpa, la vergüenza y el remordimiento. Aunque es posible que vivas con algunas consecuencias de tus acciones pasadas, tu oración escuchada en  el cielo hará desaparecer la culpa.

  1. Liberas La Sanidad De Dios.

Dios es misericordioso y con frecuencia libera Su poder de sanación para aquellos que piden humildemente. Santiago escribió: “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.” (Santiago 5:15). ¿Es eso una garantía de que cada oración por sanidad será respondida de la forma que deseamos? No, pero es un indicativo de la relación entre la oración y la sanidad. Con frecuencia nos perdemos del poder de Dios porque simplemente no pedimos para recibirlo.

Sería una lástima tener el superpoder de volar y aun así viajar  a cualquier lugar caminando; o tener super fuerza y permitir que otros te opriman.Desafortunadamente muchos fallamos en utilizar el maravilloso regalo que tenemos disponible para nosotros todos los días: la oración.

¿Qué tan activa es tu vida de oración?

¿Qué harías hoy, incluso ahora, para sacar ventaja de este increíble poder?

¿Cómo has visto el poder de Dios en tu trabajo, en respuesta a tus oraciones?

 

 

 

 

 

Cómo Supe que Dios Estaba Conmigo en el Divorcio de mis Padres

Por Scott Armstrong

Septiembre de 1993. Tenía 15 años. Mi papá y mamá llamaron a una reunión familiar después de la cena. Mi hermano y yo bajamos de nuestras habitaciones, preguntándonos lo que estaba pasando. Normalmente teníamos las famosas “reuniones familiares” una vez al año cuando alguna regla nueva iba a ser implementada o cuando las vacaciones necesitaban planearse o discutirse.

Esta vez era diferente. Había un ambiente estremecedor en la sala. Mi papá exhaló fuertemente mientras mi mamá movía sus manos con nervios e inquietud. Entonces—¡boom!—mi mundo cambió para siempre. Se iban a divorciar. No pudieron resolver sus asuntos. Habían tenido muchas diferencias. Bla, bla, bla.  Aunque no tiene sentido, una parte de mí estaba escuchando todo perfectamente, mientras que otra parte instantáneamente apagó el sonido de sus voces.divorce

Después llegó mi turno. “¿Qué quieren decir, no pudieron resolver sus diferencias? ¿Acaso son una pareja de adolescentes que hoy están juntos y mañana no? ¿Los votos que hicieron hace años significan nada?” Estaba furioso. Estaba triste. Estaba paralizado.

Esa es la realidad #1. Eso de verdad ocurrió. Y, por eso, nunca volveré a ser el mismo.

Aquí está la realidad #2. Dios con nosotros. “…también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré…El Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” (Josué 1:5,9 NVI). “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Escuchamos mucho de esta segunda realidad alrededor del tiempo de Navidad, ¿no? La “Encarnación.” Dios con nosotros. Nos hace sentir bien dentro de nosotros mismos, especial y particularmente cuando las cosas van bien en la vida.

Pero ¿qué sucede cuando la Realidad #1 y la #2 chocan? Como adolescente, sabía que la Realidad #2 era verdad—había escuchado sobre eso cada Navidad desde que nací. Y ciertamente sabía que la Realidad #1 era verdad—la estaba experimentando tal y como una planta rodadora experimenta un tornado. Y déjame ser honesto: fue muy difícil ver cómo la realidad de “Dios con nosotros” podía ser cierta aun cuando la realidad del divorcio estaba frente a mí cada día. Los gritos. Mi mamá mudándose. La primera vez que tuve dos cenas de Acción de Gracias, dos árboles de Navidad, dos casas y ninguna se sentía como un hogar. ¿Dónde estaba Dios en todo esto?

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No tengo una respuesta sencilla. En mi cabeza sabía que Dios estaba conmigo, pero mi corazón y mi vida me decían algo distinto. Las personas de la iglesia, con buenas intenciones, pero con poco tacto, se acercaban a mí y me aseguraban, “Tú sabes, Dios siempre está con nosotros, sin importar lo que pase. Vas a superar esto.” Eso es lo que realmente necesitaba–¡un mini-sermón para sentirme mejor! Ya sabía lo que decían las Escrituras, que Dios estaba en algún lugar en todo este desorden de soledad y enojo, pero ¿dónde?

Puedo mirar hacia atrás y ver algunos indicadores de la presencia de Dios en todo ese lío. Primero, aprendí que Dios mismo “se encarna” en y a través de otras personas. Él está con nosotros porque otros cristianos dan de su tiempo y lágrimas para estar con nosotros también. Siempre decimos que somos “el cuerpo de Cristo” y que tenemos que ser “las manos y los pies” de Cristo en el mundo, ¿entonces por qué nos sorprendemos cuando en realidad sucede? Por medio del amor y la compasión de mi pastor de jóvenes y de otros adolescentes y adultos, sentí la presencia de Dios.

Eso no significa que las personas sabían qué decir; muchas veces ellos dijeron cosas demasiado tontas. Tampoco significa que no estaba molesto, frustrado, o incluso deprimido en varios momentos. Todavía, mientras algunos en mi situación deciden hibernar y nunca volver a hablar con las personas de la iglesia, yo tenía que llegar a los servicios de la iglesia cada semana. Ahí fue donde sentí la presencia de Dios—a través de la música y la predicación por supuesto, pero también mediante el pueblo de Dios que me rodeó con amor los domingos y durante la semana.

En segundo lugar, sabía que Dios estaba conmigo por medio de mis tiempos personales con Él. Antes del divorcio de mis padres, tengo que ser honesto: fui un buen chico cristiano que hacía todas las cosas correctas. Aún así, no tenía una relación profunda con Cristo. Bueno, todo esto cambió cuando me encontré sin esperanza y sin alguien con quien hablar. Normalmente en circunstancias difíciles confiaría en mis padres. Eso no iba a suceder ahora; ¡ellos no poseían precisamente una perspectiva objetiva de su divorcio! Pude hablar con mi pastor de jóvenes, pero él realmente no entendía lo que yo estaba pasando porque sus padres aún seguían felizmente casados. Entonces, ¿a quién podía acudir?

Mi única respuesta era Dios. Yo comencé a ver mis tiempos devocionales no como un quehacer de mi lista, sino como el único tiempo en el que podía ser yo mismo. Yo lloraba delante de Dios. Le gritaba. Comencé a luchar con las palabras que estaba leyendo en las Escrituras. Algunas veces lo que leía me hacía enojar; otras veces me confortaba. No siempre escuchaba una respuesta. Nunca escuché voces del cielo ni recibí otras pruebas tangibles de su existencia. Pero en mis tiempos devocionales, empecé a confiar más en Él. En los momentos más difíciles de mi vida, Él se volvió mi amigo más cercano, y continúa siéndolo hasta este día.

Dios con nosotros. Parece absurdo, ¿no? Especialmente cuando tú estás experimentando la realidad de una vida llena de quebrantamiento y vacío. Pero eso es lo que hace la segunda realidad más fuerte—Dios se especializa en estar con nosotros, no solo en los buenos tiempos cuando lo “sentimos,” pero en los tiempos oscuros llenos de miedo y soledad. Deja que hoy Dios hable su realidad en tu realidad. Dios. Con. Nosotros.

Él Romperá Las Cadenas

*Una reflexión de Julie Clawson, de su libro: Everyday Justice: The Global Impact of Our Daily Choices (Justicia Diaria: El Impacto Global de Nuestras Elecciones Diarias)

 

El himno del siglo XIX “O Holy Night” es uno de mis villancicos favoritos, pero durante años la canté (fuera de tono y con entusiasmo) sin considerar realmente la letra. Pensaba que era solo una bonita canción sobre la noche en que Jesús nació. Sin embargo, poco después de que se estrenara el original de la versión francesa en 1847, un obispo francés denunció la canción por su “falta de gusto musical y total ausencia de espíritu de religión”. Aparentemente su autor, Placide Cappeau, enfrentó la oposición por sus extremos puntos de vista políticos, a saber, su oposición a la desigualdad, la esclavitud, la injusticia y otros tipos de opresión. El obispo no consideraba tales posturas para representar los valores religiosos adecuados. Afortunadamente para nosotros, el ministro que (libremente) tradujo la canción al inglés también compartió los valores de Cappeau. Los temas de justicia y oposición a la esclavitud aparecen en las líneas.

“En verdad nos enseñó a amarnos unos a otros;

Su ley es amor y su evangelio es paz.

Él romperá las cadenas, porque el esclavo es nuestro hermano;

Y en su nombre toda opresión cesará”.

Esta canción captura el mensaje de Pablo a Filemón, un mensaje aparentemente olvidado en la mayor parte de la iglesia en el siglo XIX. Sin embargo, algunas personas valientes estaban dispuestas a adoptar los puntos de vista impopulares y “extremos” porque reconocían esos puntos de vista en la Biblia. Comprendieron la naturaleza revolucionaria del llamado a abrazar al esclavo como su hermano, y así asumieron el desafío de acabar con la esclavitud en su propio tiempo. No fue solo un movimiento social; este fue un compromiso espiritual para buscar justicia y amar a su prójimo. Y a pesar de la oposición, tuvieron éxito.

Puedes escuchar la canción aquí:

 

https://www.youtube.com/watch?v=gZFSvvaM544

 

4 Tentaciones Que Enfrentan Los Líderes

Por: Dan Reiland

Traducido por: Yadira Morales

Es preocupante ver a un líder dotado y talentoso renunciar a toda una vida de ministerio por un momento de tentación. Todos enfrentamos la tentación, y decirle que no, no siempre es fácil.

Ninguno de nosotros como líderes, escaparemos de este desafío, pero la forma en que manejes la tentación determinará, en gran medida, la efectividad y la longevidad de tu ministerio.

Santiago 4: 7-8 nos ayuda a saber qué hacer.“Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y huirá de ustedes. Acércate a Dios y él se acercará a ti.”.

Comencemos con tres preguntas importantes:

¿Cuál es tu mayor tentación? Si lo sabes, puedes luchar contra ella.

¿Tienes uno o dos buenos amigos  con quienes puedes ser sincero? La confesión es buena para el alma y la responsabilidad te ayuda a ser honesto.

¿Sabes que Dios está de tu lado? Dios no te condena a ti ni a mí por nuestras luchas, pero sí quiere que luchemos para vivir una vida santa.

No estoy convencido de que toda la tentación sea del diablo. No estoy seguro de que sea toda guerra espiritual. Algo de esto es simplemente parte de ser humano e imperfecto, y podemos atribuirnos el mérito.

No hay necesidad de iniciar un debate teológico. Si prefieres hacer de la tentación una cuestión totalmente espiritual al afirmar que somos seres espirituales, estoy bien con eso. Si eliges hacerlo completamente espiritual llevándolo al capítulo 3 de Génesis, también puedo manejarlo. Mi propósito aquí es ofrecer ayuda práctica.

La tentación parece agruparse naturalmente en cuatro categorías para los líderes de la iglesia. Si conoces la tentación potencial, es más probable que la veas venir y resistir proactivamente lo que te tienta. Ese es el objetivo aquí. Vamos a nombrar las tentaciones, poseer lo que es nuestro y resistir intencionalmente.

  1. Tentaciones de presión

A medida que tu ministerio crece, gana complejidad y aumentan las demandas, aumenta la presión. Cuando aumenta la presión y disminuye tu margen, puedes ser un blanco fácil para las tentaciones de presión. Aquí hay tres ejemplos comunes. ¿Alguna de estas zonas es de peligro para ti? 500_F_138840528_SoS77i9I6UKL8mQEZEgt76Z5SZRiAB9T

Pérdida de integridad. Por ejemplo, puedes tener la tentación de exagerar demasiado en un mensaje que enseñas. O tal vez podrías doblegarte bajo la presión financiera y usar dinero designado para una cosa, para un propósito completamente diferente.

Cortar esquinas. Las presiones de tiempo, por ejemplo, pueden hacer que dejes de trabajar un sermón el sábado por la noche y que aparezcas el domingo por la mañana mal preparado.

Ira inapropiada. La presión puede hacer que los líderes sean impacientes, duros o incluso  estén enojados con otros sin una razón legítima.

Al aprender a usar herramientas adecuadas para aliviar la presión, como el ejercicio, un día libre, un buen consejero, aprender a decir que no, desarrollar líderes para empoderar, etc., puede ayudarte a manejar la presión de manera saludable.

2. Tentaciones de poder

Me alegra decir que esta tentación parece ser menos común en la iglesia local ahora que quizás hace veinte años. Eso es algo bueno, pero aún acecha en el fondo y es una posibilidad real para cualquiera de nosotros.

Aquí hay tres ejemplos comunes. ¿Alguna de estas trampas es para ti?

Manipular a las personas. Usar tu autoridad o posición para controlar o aprovecharse de las personas en lugar de servirlas. Esencialmente, usar personas para construir tu ministerio, en lugar de construir personas y dejar que construyan el ministerio que Dios les da.

Vivir según diferentes estándares. Elevarse “por encima de la ley” para que el líder viva de acuerdo con un conjunto diferente de reglas de las que otros son responsables.

Convertirte en una persona controladora. Todos los líderes ejercen control por el bien de la organización. Esto es muy diferente a que un líder se convierta en un líder controlador y retenga a las personas en lugar de captarlas y capacitarlas.

Inclinarse a la humildad genuina, poseer el corazón de un servidor y expresar intencionalmente su amor por las personas es una gran ayuda para superar las tentaciones relacionadas con el poder.

3. Tentaciones de pureza

Es difícil evitar la presencia dominante del Internet y las tentaciones que hay en la red. Casi cualquier cosa está a solo un clic de distancia. Esta es una gran tentación. Pero no todas las tentaciones de pureza están en línea.

Los siguientes son tres ejemplos comunes. ¿Alguna de estas tentaciones te atrapa?

La tentación comienza en la mente. La Escritura dice que lleves cautivo todo pensamiento, pero sabemos que no siempre es fácil. Filipenses 4: 8 dice: todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Fidelidad matrimonial en cuestión. Todos conocemos historias de amigos que han perdido sus matrimonios y en muchos casos también perdieron su ministerio. Es desgarrador y puede pasarle a cualquiera. ¡Esta tentación nunca vale la pena!

Coqueteo “inocente”. Un sabio consejero dijo una vez a un grupo de pastores: “Jóvenes líderes, cuidado con el coqueteo inocente, porque no existe tal cosa”. ¡Qué cierto! Lo que comienza inocentemente, incluso mientras trabajan juntos en el ministerio, puede terminar en un desastre.

Es mejor hacer una elección consciente de no jugar con fuego porque es demasiado fácil terminar quemado. Se honesto acerca de tu tentación y habla con un amigo o líder que respetes.

4. Tentaciones de personas

Esta última categoría a menudo no se incluye dentro del tema de la tentación y por lo tanto se pasa por alto, aunque es probable que se encuentre entre las tentaciones más comunes que enfrentará un líder de la iglesia. Trabajamos y servimos a las personas todos los días, y estas tentaciones comunes siempre están con nosotros. Aquí hay tres ejemplos:

Gente complaciente. Esto a menudo encuentra su origen en un corazón genuino para servir a los demás. Pero a veces eso puede volverse lentamente un comportamiento menos genuino, y una orientación al rendimiento puede comenzar a tomar el control, en lugar de ser impulsada por una orientación al propósito.

Espíritu crítico. Incluso el más amoroso de los pastores y líderes voluntarios de la iglesia puede perder la perspectiva bajo todas las demandas del ministerio. Entonces, en lugar de amar, el corazón se vuelve crítico.

Falta de perdón. Los líderes también se lastiman. Si sufres lo suficiente, tu corazón puede endurecerse y es difícil encontrar el perdón.

Un esfuerzo intencional para ser uno mismo, buscar lo mejor de las personas y ser generoso al dar de gracia contribuirá en gran medida a resistir las tentaciones comunes de las personas.

¡La buena noticia en todo esto es que podemos resistirlo! Aunque es difícil, podemos decir que no a la tentación. Podemos recibir sabiduría y aliento de un amigo. ¡Y podemos descansar sabiendo que cuando nos deslizamos o cometemos un error, nuestro Padre en el cielo está por nosotros, no en contra de nosotros! Cada día es un nuevo día y un nuevo comienzo.

Cuida y ora para que no caigas en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Mateo 26:41

 

 

Dan Reiland es el pastor ejecutivo de la Iglesia Wesleyana 12 Rocas en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente se asoció con John Maxwell durante 20 años, primero como Pastor Ejecutivo en la iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como Vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

© 2019 Dan Reiland | El entrenador del pastor – Desarrollando líderes de la iglesia

 

 

14 Puntos A Revisar Para Reconocer Errores Que Dañan Tu Liderazgo (Parte II)

 

En nuestra publicación anterior, iniciamos con el artículo “14 Puntos A Revisar Para Reconocer Errores Que Dañan Tu Liderazgo” escrito por el Pastor Dan Reiland. Hoy continuaremos con la segunda parte del listado de errores que se deben evitar en la vida de cualquier líder o ministro que quiera mejorar su liderazgo.

5. Empiezas, Pero No Terminas

Te diré un pequeño secreto, no terminar lo que comienzas frustra a la gente con la que trabajas y a la que guías. Ser emprendedor y tomar la iniciativa es bueno, pero no lo es  tanto si no terminas las cosas. Si haces esto con demasiada frecuencia, se puede empezar a reflejar en tu carácter.

Si tienes demasiados proyectos sin terminar, es mejor priorizarlos y hacerle saber a tu equipo cuales se van a desechar para que puedan terminar los más importantes.

  • ¿Qué importante proyecto inacabado necesitas terminar?

 

6. Olvidas La Amabilidad

Cuanto más tiempo lidero, más noto la importancia de la consistencia en la amabilidad. La amabilidad representa en muchas maneras el corazón de Dios. Si, los líderes deben ser fuertes y decididos, pero eso no impide que traten a las personas con un espíritu amable. Dios se deleita en la bondad  (Jeremías 9:24).

En otra publicación dedicada a este tema, escribí: “La amabilidad es una cualidad humana esencial que permite la confianza, la conexión y el intercambio genuino. La amabilidad trae paz y gozo en las situaciones llenas de presión. La amabilidad no es una idea nueva, pero a menudo no se desarrolla como un rasgo del liderazgo.

  • ¿Te evaluaría la gente como un líder amable?

 

7. Estás Muy Ocupado Para Orar

Sé que quieres orar, y si tienes una vida de oración fuerte, ¡genial!

Si tu vida de oración no es como te gustaría que fuera, empieza por preguntarte a ti mismo qué es lo que te impide orar. Haz tu mejor esfuerzo para superar los obstáculos. El mejor remedio es comenzar con poco. Intenta una breve oración cada día y construye desde ahí.

No te desanimes ni te sientas culpable, disfruta de unos minutos de oración al día y deja que crezca la cantidad de tiempo. Dios no lleva la cuenta, Él solo quiere pasar tiempo contigo.

  • ¿Estás satisfecho con tu vida de oración?
  • ¿Qué cambio pequeño podrías hacer para que la oración sea parte de tu vida, en lugar de otro pendiente en tu lista de tareas?

 

8. No Priorizas El Desarrollo De Líderes

Pocas cosas son más importantes que desarrollar líderes en tu iglesia. De hecho, junto al poder de la oración y la salvación de las personas, no estoy seguro de que haya algo más importante. Independientemente del lugar en el que ubiques el desarrollo de líderes, confío en que sabes que es esencial darse cuenta de la visión que Dios te ha dado para tu iglesia.

  • ¿Tienes un plan en marcha para desarrollar nuevos líderes?

 

9. Sueñas En Grande, Ejecutas En Pequeño

Esto no se refiere a hablar mucho y no hacer nada, ese no es un error común en el liderazgo. Sin embargo, comunicar grandes sueños sin crear planes y estrategias adecuados, si es común. Eso siempre resulta en una ejecución pobre o limitada. No necesitas reducir tus sueños, sino asegurarte de construir planes que puedan sostenerlos.

  • ¿Tienes un buen plan estratégico en marcha?

 

10. Lideras Con Una Mentalidad De Escasez

Los Mejores Líderes Son Generosos.  No tiene miedo de quedarse sin recursos, solo descubren como hacer más. Esta idea no implica un modelo descuidado de mayordomía. Reconoce tanto la habilidad de ser inteligente con lo que tienes, como la habilidad de trabajar con Dios para conseguir más. El alcance no se limita al dinero o el mundo material, sino que incluye una amplia variedad, desde los frutos del Espíritu hasta una naturaleza desinteresada. En esencia, se trata de tener un espíritu generoso.

  • ¿Te ves más inclinado hacia una mentalidad de escasez o una mentalidad de abundancia?

 

11. Improvisas (haces algo sin planeación) En Lugar De Estar Completamente Preparado

Si estuviéramos en una sala llena de líderes de la iglesia, y el orador preguntara: “¿quién aquí ha sucumbido a improvisar en alguna reunión o mientras da un discurso?” Todas las manos se levantarían. Sucede, pero no es sabio repetirlo, con el tiempo afectará y dañará tu liderazgo.

La preparación es una de esas disciplinas “detrás de escena” que son esenciales para un gran liderazgo. Honestamente, no conozco a ningún líder que haya trabajado por décadas, que no se prepare consistente y diligentemente para todo lo que hacen.

  • ¿Tus colegas te ven como un líder que se prepara bien?

 

12. Eres Juicioso, Resentido, Rencoroso

Sabemos que ser juiciosos, resentidos y rencorosos va en contra de la esencia del evangelio (gracia y perdón) y sin embargo, estas cosas todavía se encuentran en los corazones y las vidas, incluso de algunos de los mejores líderes.

Los caminos más comunes son cosas como: el dolor, el agotamiento, una inseguridad profunda, celos, o un espíritu crítico. Si esta es tu lucha, puede que se requiera más que la determinación humana para cambiar. La oración y la sabiduría de un buen consejero pueden ser beneficioso.

  • ¿Bajo qué circunstancias estás más tentado a juzgar, tener resentimientos o guardar rencores?
  • ¿Cómo superas mejor esa tentación?

 

13.  Ya No Estás Aprendiendo

Los líderes son aprendices; son aprendices de por vida. La forma más rápida de irrelevancia como líderes es dejar de aprender. Mi amigo y mentor John Maxwell ha estado liderando por más de 50 años y hasta el día de hoy es un estudiante feroz. Cada vez que nos enviamos mensajes o conversamos, John menciona algo que ha aprendido, un libro que está leyendo, o una nueva idea en la que está pensando.

  • ¿Eres un estudiante de corazón?
  • ¿Qué has aprendido recientemente?

 

14.  Operas Sin Margen De Tiempo (no calendarizas)

Este es uno de los errores en la lista en el que necesito trabajar. Decir “si” es aparentemente un don espiritual para mí, necesito decir “no” más seguido. Crear márgenes y enfocarme mejor en mis prioridades más productivas. ¿Qué hay de ti?

Admiro a los líderes que conozco que están super centrados, incluso cuando me dicen “no” a mí. No me gusta su “no”  pero lo comprendo. El margen es necesario para cuidar tu alma, descansar y disfrutar la vida. El margen es requerido para estar lo mejor posible y hacer lo mejor posible.

  • ¿Qué área de tu vida necesita más margen?

¿Cómo te fue?

¿Hay dos o tres puntos en los que necesitas trabajar en los próximos meses? No hagas tu lista más larga que eso. Simplemente aborda entre uno y tres a la vez.

 

Dan Reiland es el pastor ejecutivo de la Iglesia 12 Rocas en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente se asoció con John Maxwell durante 20 años, primero como Pastor Ejecutivo en la Iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como Vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

© 2019 Dan Reiland | El entrenador del pastor – Desarrollando líderes de la iglesia.

 

14 Puntos A Revisar Para Reconocer Errores Que Dañan Tu Liderazgo (Parte I)

Por: Dan Reiland

Recién completé mi examen físico anual.

No es muy divertido pasar todo el proceso de chequeo de pies a cabeza, pero es inteligente hacerlo. Mi doctor es excelente y muy minucioso. Empieza con mis signos vitales, realiza un extenso análisis de sangre y luego verifica las cosas que podrían indicar un problema de salud.

Como líder, es una buena idea hacer lo mismo. Es mejor centrarse en las cosas positivas que fortalecen tu liderazgo, pero también es inteligente comparar tus hábitos con una lista de cosas que podrían dañarte a largo plazo.

El liderazgo no es fácil, pero es uno de los esfuerzos más gratificantes que puedas imaginar. El liderazgo es más arte que ciencia, más fluido que estructurado y más desordenado que limpio. Por lo tanto, cualquier ayuda que podamos obtener para un chequeo rápido es útil.

Es por eso que escribí esto para ti. Pude haber enlistado quizás 25 cosas, pero estas 14 son las más importantes y son un buen lugar para comenzar.

  • ¿Qué cosas estás haciendo bien?
  • ¿Qué cosas se necesitan mejorar?
  • ¿Qué sucede con los líderes que entrenas?

Puedes guiarlos a través de este material como una herramienta de desarrollo. Deja que se evalúen a sí mismos y luego haz preguntas que conduzcan a ofrecer estrategias e ideas para ayudarlos a mejorar.

14 Puntos A Revisar:

(Con el tiempo, estas cosas dañarán tu liderazgo si las haces repetidamente).

  1. Piensas En Pequeño

Tener pensamientos negativos, sentirse atado de manos, sin energía y evitar correr riesgos son todas formas de pensamiento pequeño. Hay muchas agendas en competencia, voces que deben escucharse y expectativas aparentemente no negociables que, cuando se mezclan con recursos limitados y energía finita, hacen fácil caer presa del pensamiento pequeño.

A veces me sorprendo orando en grande pero luego liderando en pequeño, eso solo sucede cuando pensamos en pequeño. Lo mismo puede pasarte. Ora en grande, piensa en grande y lidera a lo grande.

¿En qué área o circunstancia estás más tentado a pensar en pequeño?

2. Sacas Conclusiones Apresuradas

“Rápido” es la nueva normalidad, pero ir muy rápido puede crearte problemas. Siempre hay otra versión de la historia. Siempre. Tómate el tiempo para analizar los hechos. A veces solo contar hasta 5 (literalmente) antes de decir algo o de presionar el botón de enviar, puede librarte de problemas. En otras situaciones quizás requieras tomarte algunos días. Si alguien te presiona, no reacciones en exceso, en lugar de eso, cuando sientas que tu temperatura se eleva, disminuye intencionalmente tus pulsaciones. Es mucho más fácil responder con sabiduría cuando no estás alterado.

  • ¿Siempre te tomas el tiempo para oír la otra versión de la historia?
  • ¿Puedes resistirte a hablar o reaccionar apresuradamente?
  • ¿Interrumpes a otros cuando están hablando?

 

3. Te Resistes Al Cambio

Sabes que resistirte al cambio es un mal uso de tu tiempo y energía tanto personal como profesionalmente. Si no cambias, no puedes crecer. Si no innovas en tus ministerios para mantenerte al día con los cambios culturales, tu ministerio se estancará.

  • ¿Cuál es el último cambio personal que realizaste y al que te adaptaste con éxito?

 

  • ¿Cuál fue tu más reciente cambio en la manera de operar un ministerio en particular?

 

4. Evitas Riesgos

Es posible evitar riesgos, pero no puedes liderar y escapar de los riesgos al mismo tiempo.  Es imposible proyectar una visión y hacer progresos sin tomar algunos riesgos. Puede ser en un gran proyecto o en una conversación difícil. No necesitas dar un salto de fe tonto y ciego, pero nunca sabrás con certeza el futuro; por lo tanto, los riesgos son necesarios. ¡Ora, confía en Dios, planifica y lidera!

  • ¿Hay algún riesgo que estás evitando?
  • ¿Cuál es el riesgo actual que estás tomando?

 

*En nuestra siguiente publicación continuaremos con este interesante artículo sobre los diferentes aspectos que debes cuidar en relación a tu liderazgo.

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