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6 Habilidades Esenciales para Líderes Principales y Ejecutivos

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

A menudo me encuentro con líderes jóvenes que aspiran, en sus palabras, a “estar a cargo.” Ese es un deseo normal y saludable. Lo entiendo, quiero decir, ¿quién no preferiría estar a cargo de las decisiones si esa es una opción, verdad?

Bueno, como se pueden imaginar, hay un poco más de la idea de estar “a cargo.” Y mi corazón y esperanza es que esta publicación podría ser útil.

Existe una idea equivocada, significativa y frecuentemente citada, sobre el liderazgo, y es que cuanto más alto llegas en la organización, tienes mayor libertad para hacer lo que quieras.

La percepción es que por ser el “líder principal” (o uno de ellos) tú, por lo tanto, no te reportas con nadie.

De hecho, ocurre todo lo contrario: cuanto Cuanto más asciendes en una organización, más renuncias a tus derechos y menos opciones tienes.

Además, cuanto más alto sea tu nivel de responsabilidad y autoridad, tienes más personas a quienes informar, no menos. Puede que no sea un informe formal, pero de todos modos debes responder a ellos.

Ya sea en los negocios o en la iglesia, hay una larga lista de personas a quienes los líderes principales responden desde las partes interesadas hasta la junta directiva.

La lista incluye a los clientes, influyentes clave, funcionarios denominacionales, miembros y asistentes de la iglesia, socios, donadores, y la lista continúa. Otra vez, es posible que no tengan autoridad formal, pero tienen influencia y son importantes.

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Puede haber pocos, o quizás ninguno por encima del líder principal en el organigrama, pero eso no refleja las realidades de poca libertad y mucha responsabilidad.

El liderazgo superior es un rol que se comprende mejor antes de entrar en él, en vez de más tarde. Es difícil comunicar algunos de esos matices, pero lo que se puede describir con claridad son las habilidades únicas que son obligatorias.

Algunas de las seis habilidades que he enumerado pudieran parecer que cualquier rol de liderazgo las necesitaría, pero para el líder principal, estas habilidades no son negociables.

El factor crítico aquí es que debido a que son habilidades, se pueden aprender. Y debido a que se pueden aprender, pueden mejorar en cualquier o en todo hacia lo que se incline y practique.

6 habilidades esenciales:

1) Traducir la visión a la estrategia.

Traducir la visión en una estrategia viable requiere primero la capacidad de seleccionar, confiar, desarrollar y trabajar con un equipo de liderazgo. Nunca he conocido a un líder o ejecutivo que pueda hacerlo por sí mismo.

De hecho, algunos líderes sénior tienen una personalidad y un cableadoque los hace realmente buenos en lo que hacen, pero también crean algunas espacios significativos que requieren que un equipo haga que todo suceda.

La estrategia, (un plan para hacer que el sueño se convierta en realidad), es una habilidad no negociable para cualquier líder sénior.

2) Comunicar fe y esperanza.

La habilidad para comunicar lo que crees a nivel del corazón es una obligación. Además, necesita convertirse en algo natural para ti. He visto a John Maxwell y Kevin Myers hacer esto por años. Simplemente no se cansan de eso.

La fe de estos grandes líderes en la capacidad de una persona para convertirse en su mejor yo a menudo excede la fe de esa persona en sí misma. Su capacidad para comunicar la esperanza de un futuro mejor para toda la organización es muy fuerte.

La fe y la esperanza también incluyen la idea de comunicar la calma en una tormenta y un resultado positivo.

La clave es que la fe y la esperanza deben ser sinceras. Como líder sénior, no puedes simplemente leer y citar la próxima gran idea. Debes haberlo interiorizado, ser dueño de ello y creerlo de corazón.

3) Levantar y empoderar a los líderes.

En una iglesia grande o muy grande, esto generalmente significa selección manual del equipo principal. En una iglesia más pequeña, puede significar seleccionar líderes voluntarios clave.

En cualquiera de los casos, siempre incluye la capacidad de soltar responsabilidades clave con un empoderamiento genuino para que esos líderes hagan su trabajo. Los líderes principales que más luchan son aquellos que administran a nivel micro y no confían en sus principales líderes para hacer su trabajo.

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4) Demostrar auto-liderazgo y cultivar vitalidad espiritual.

Si usted es o desea ser un líder sénior en una iglesia local, el crecimiento espiritual auto dirigido hacia la madurez es imprescindible.

Esto ciertamente no sugiere algún tipo de superioridad o mejor noción que otros. De hecho, la mayoría de los que servimos en algún puesto ejecutivo o de alto nivel admitimos  rápidamente nuestros defectos y debilidades.

La buena noticia es que la autoconciencia y la seguridad te ayudan/nos ayudan a ser honestos con Dios sobre quiénes somos y cuánto lo necesitamos.

Los buenos líderes tienen buenos mentores, pero se requiere auto-liderazgo para la disciplina y la constancia.

No hay nadie para sostener tu mano y pedirte que te hagas cargo de tus responsabilidades cotidianas; tu primera responsabilidad es buscar a Dios y la madurez espiritual.

Los que lideras dependen de tu caminar auténtico y creciente con Dios.

5) Resolver problemas y tomar decisiones difíciles en niveles complejos.

Los problemas grandes y más complejos (a menudo en toda la organización) problemas para resolver son multidimensionales, grises en vez de negros o blancos, y no presentan una respuesta clara u obvia.

De hecho, a menudo presentan múltiples opciones sobre las cuales otros, a quienes sirven, tienen opiniones muy fuertes y diferentes.

El liderazgo superior es más un arte que una ciencia que requiere intuición y llamadas de juicio.

Aquí hay un ejemplo claro, a veces debe elegir entre dos opciones menos que ideales.

Otra forma de verlo es que no importa cuán buena sea la decisión, hay un grupo que no estará contento. Poder tomar decisiones difíciles es una habilidad esencial para cualquier líder sénior.

Si prefiere un mundo más claro y en blanco y negro, el liderazgo superior puede no ser para ti.

Esto no pretende ser desalentador, es solo parte del territorio, y un líder experimentado puede manejar esto con calma.

6) Tomar riesgos y liderar el cambio.

No hay riesgo de escape y cambio si deseas progreso.

Los riesgos que tomas no son siempre públicos o grandiosos como iniciar un proyecto de construcción o recaudar millones de dólares.

Puede ser algo privado como una conversación que es naturaleza de confrontación, pero el resultado es significativo.

El proceso de cambio nunca termina. Junto al impulso, el cambio es algo en lo que piensan constantemente los altos directivos.

El cambio es perturbador pero necesario. La comodidad es el enemigo del progreso y de una organización saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

La Evidencia de su Presencia

La Evidencia de Su Presencia

Por Dra. Erika Ríos Hasenauer

La predicadora fogosa de Colombia, advirtió al grupo de organizadoras del poder de Dios en sus predicaciones.

– Cuando predique, la gente comenzará a emocionarse, pero cuando ore, estén listos porque la mayoría se caerá.  Tal vez no han visto algo así aquí aún.

Pero, cuando hablamos de sentir la presencia del Espíritu Santo en nuestros cultos o vidas, ¿a qué nos referimos?

Dios no se glorifica en la arrogancia, ni existe algo llamado “unción a granel”.  Aunque como líderes hemos visto la Presencia de Dios y manifestación sobrenatural sobre los participantes de congresos previos, no es ninguna garantía que existirá ahora, si nuestro corazón y actitud no está en darle la gloria a Dios – o simplemente no es Su tiempo.

La presencia de Dios en algo o sobre alguien, se llama unción.  Es una cobertura de la que tenemos que estar seguros cada vez que nos atrevamos a abrir los labios y dar Su palabra, donde sea que nos encontremos.

Su unción no se compra, es gratuita, pero no significa que sea barata.  El precio es entrega, compromiso, humillación.

La unción de Dios usualmente se hace evidente y de diferentes formas.  Un sermón resulta en muchas rodillas en el altar, como Whitefield cuando predicaba; un canto trae lágrimas en los ojos de alguien; una oración trae convicción de pecado o salvación; un acto de generosidad trae alabanza a Dios; un grupo misionero trae bendición donde quiera que vaya, e iglesias son plantadas; siervos se levantan, mujeres, hombres y niños corren a los pies de Cristo; naciones se humillan y el reino de Dios se extiende.  El mover de Dios comienza.

Cuando no existe la unción de Dios, sin haber humillación.  Sin humillación, matamos la obra del Espíritu Santo.  Nos esforzamos extraordinariamente en mantener vivo un ministerio que ya está condenado a morir.  Sustituimos a Dios por cosas que huelan a Dios.  Reemplazamos el mover de Dios por programas de iglesia.  Nos contentamos con un crecimiento de iglesia natural en lugar de ganar a los perdidos.

En los tiempos bíblicos, cuando Dios descendía, especialmente en los tiempos de andanza en el desierto, el pueblo lo sabía porque existía una nube o fuego.  El pueblo estaba acostumbrado a esto, era la misma presencia de Dios no de vez en cuando, sino continua.

Pero cuando Dios realmente se revelaba era en el lugar santísimo.  Moisés era el escogido.  Nadie más era invitado.  El precio de ir sin haber sido llamado era la muerte.

Tal pareciera que hoy, siervos e iglesias, tenemos los conceptos un poco de cabeza.

– Queremos la unción y poder de Dios sin pagar el precio, es decir compromiso.

– Confundimos lo que Sí es de Dios con cosas del enemigo, y pentecostalismos.

– Condenamos a ver morir un mover real del Espíritu Santo por temor, indiferencia, y estructuras.

– Nos contentamos con un pequeño toque de Dios de vez en cuando en nuestras iglesias o actividades, en vez de un verdadero derramamiento de Su Presencia.

– No animamos a los siervos llamados y escogidos ni les sostenemos en todas formas posibles.

Que el Señor nos ayude a ser Su Pueblo, y tomar la autoridad como este.  Somos Real Sacerdocio, Nación Santa, Pueblo Escogido, Pueblo de luz y de autoridad.

JUNAMEX 2010: Un Padre Maravilloso

“Pero el Padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.  Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lucas 15:22-24).

¡Buenas noches en este momento y saludos desde Oaxtepec, Morelos, México!  Estoy escribiendo desde JUNAMEX 2010 donde más de mil jóvenes estamos escuchando y respondiendo al llamado de Dios.  Que oren por nosotros mientras concluimos esta noche y mañana con el culto de celebración y clausura.  ¡Dios está trayendo revolución a nosotros y al mundo a través de nosotros!

Quiero compartir algunas notas breves del sermón impactante de anoche.  Jean David Larochelle, Presidente de JNI para Sudamérica, nos trajo un mensaje glorioso de la historia famosa del hijo pródigo.  Resaltó cuatro cosas que el Padre hace al hijo y también nos ofrece cuando volvemos a Él.

  1. “Sacad el mejor vestido, y vestidle.”  El padre en el texto está vistiendo al hijo sucio en ropa de lujo y honor.  Y a la vez nos ofrece honor cuando regresamos a Él.  Si él envió a su Hijo unigénito para que muriera en la cruz por nosotros, significa que somos sus hijos y tenemos herencia en su reino.  ¡Alcemos nuestros rostros con denuedo, y aceptemos el honor que el Padre nos obsequia!
  2. “Poned un anillo en su mano.” En tiempos bíblicos, el anillo se usó para sellar los documentos oficiales del rey.  El anillo poseía autoridad, hasta para proclamar vida o muerte sobre sus sujetos.  ¡Y ahora Dios nos da autoridad también para ser sus obreros, ministrando a un mundo quebrantado!
  3. “…y calzado en sus pies.”  Sólo esclavos no tenían sandalias para proteger los pies.  El Papá está en muchos sentidos liberando a su hijo de nuevo.  ¡¿Y cuánto más nos ofrece libertad y rompe las cadenas que nos atan cuando acudimos a Él?!
  4. “Traed el becerro gordo…”  El regreso del hijo merece una gran fiesta, y más, el papá estaba diciendo que quería convivir con su hijo amado.  Cenar en esa cultura todavía hoy día significa entrar en intimidad, en una amistad sumamente cercana.  ¿Recuerden la promesa en Apocalipsis 3:20? “…Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” ¡Dios nos invita a cenar con él, a conocerle íntimamente y que nos conozca así también!

La respuesta a la prédica fue increíble.  Más de 150 jóvenes vinieron al altar, muchos con lágrimas y todos con rendición total.  Fue un gusto poder orar con varios.

Dios quiere traer revolución, y quiere ofrecernos honor, autoridad, libertad, e intimidad, pero requerirá quebrantamiento delante de Él.  ¡Y me da gusto decir que los jóvenes nazarenos de México están dispuestos para tal entrega!

Poder y Presencia

Recientemente me he dado cuenta de que hay muchas personas que están proclamando la Gran Comisión como nuestro deber, y así es.  Pero me preocupa cuando nunca se menciona lo que nos ayuda a realizarla. ¡Jesús no solamente exige que hagamos discípulos, Él también nos da el poder y presencia para cumplirla con gozo y eficacia!

En Mateo 28:18 y 20 encontramos estos dos estímulos esenciales:

1. “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” El primer estímulo es la Autoridad Delegada. Tenemos que recordar que cuando predicamos el evangelio del reino de Dios, no estamos en una batalla contra “carne ni sangre” sino contra principados y potestades (Efesios 6:12). Es una lucha espiritual donde necesitamos armas espirituales. Jesucristo lo sabía y por eso nos concede la misma autoridad que recibió de su Padre para que prediquemos el mensaje de salvación.

2. “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” El segundo estímulo es la Compañía Garantizada. Además de darnos su poder o autoridad, Él prometió estar con nosotros para siempre, continuamente, sin interrupción alguna, “las 24 horas, los 365 días del año”, hasta el fin del mundo. ¡Qué bendita sorpresa! No sólo el poder, sino también la presencia de nuestro Señor nos ayudará a predicar el evangelio del reino de Dios.

La tarea que nos encomendó el Señor no es sencilla. Requiere un compromiso y estilo de vida que dé testimonio constante de Jesús. Tampoco es una tarea solamente para algunos especialistas, o pastores y misioneros oficiales, es para cada hijo de Dios.  Las misiones son la razón de existir de cada discípulo de Cristo y de la iglesia. ¡Si debemos cumplir la Gran Comisión, pero podremos por el poder y presencia de nuestro Señor y Salvador!

La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Gran Comisión: Parte VII

Mateo 28:20

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).

¿Tiene este programa un plan de jubilación? ¿Qué tipo de estabilidad laboral encontramos aquí? “¡He aquí yo estoy con vosotros todos los días!” Si usted encuentra su seguridad en cualquier cosa que no sea Dios, no está bien. No puede ser. Si dependemos de algo que no es Dios, estamos quebrantándolo a Él. Dios es nuestro recurso. Dios es nuestra autoridad. Dios es nuestra seguridad. Sin Él, no podemos hacer nada.

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