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A un Brazo de Distancia: una Reflexión Sobre Cuaresma

En esta época de Cuaresma, he estado reflexionando sobre una inquietante frase: “de lejos.” No parece muy aterradora ni tampoco llamativa, ¿verdad? ¿Por qué diría que es inquietante?

Fue la noche que traicionaron a Jesús, la noche antes de que fuera crucificado. Los pies han sido lavados, la Pascua ha sido servida, y los soldados se han llevado a Jesús del jardín. Los discípulos se han ido –bueno, más o menos. Los tres escritores de los evangelios sinópticos señalan que uno de los tres elegidos de Jesús, el hombre cuya predicación convertiría a 3,000 en un día, y que se convertiría el pilar de la iglesia primitiva, seguía a Jesús “de lejos” (Mt. 26:58; Mc. 14:54; Lc. 22:54).

Generalmente criticamos a Pedro, especialmente cuando Él niega a su Señor e invoca maldiciones sobre él mismo. Gracias a Dios que no somos como Él, ¿verdad?

En un análisis más cercano, durante esta época de Cuaresma, nos damos cuenta que nuestro discipulado se ve mucho como el Pedro de aquel jueves santo. Joan Chittister dice, “Creemos, sí, pero por lo general solo remotamente, solo intelectualmente. Seguimos a Jesús, por supuesto, pero, en realidad, es más como seguirlo a un brazo de distancia, a una distancia agradable, antiséptica. Imperturbable. Nuestro compromiso no es el tipo de compromiso que pone en peligro nuestros trabajos o nuestras relaciones o nuestras posiciones sociales.”

Ay.

Si somos honestos con nosotros mismos, amamos la parte de seguir a Jesús que tiene que ver con multitudes siendo alimentadas y hombres ciegos recibiendo la vista. Incluso los sermones creativos y lecciones que Jesús enseña, a través de las cuales nos inspira y desafía. ¿Pero la parte de la negación? No es muy popular en la actualidad.

¿Será que nos aterra profundamente el sufrimiento? Chittister sostiene que “cuando nos resistimos a sufrir, nos resistimos a crecer…el sufrimiento es un peldaño importante hacia la madurez. Nos mueve de la fantasía a los hechos.”

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No sé ustedes, pero muchas veces yo preferiría tomar los atajos hacia la madurez espiritual en lugar de avanzar dolorosamente a través de pruebas y sufrimientos. Pero ese atajo no existe. Y Cuaresma nos recuerda eso. En esta época nos damos cuenta, junto con Chittister, que somos ascéticos. Por tanto, “debemos estar preparados para rendir algunas cosas si intentamos tener las cosas que incluso son más importantes.”

Con Jesús siendo interrogado, azotado y clavado a una cruz, Pedro todavía no estaba listo para seguirlo ahí. El sacrificio era demasiado grande. El sufrimiento muy cruel. Era mejor seguir a Jesús de lejos.

Quizá en estos días ser inquietado por esa frase no es algo malo. Tal vez nosotros, también, nos examinaremos a nosotros mismos y elegiremos el crecimiento en lugar de la comodidad, la intimidad en lugar de la distancia.

José de Arimatea

Por Scott Armstrong

Dentro de cualquier institución, siempre hay personas que escogen diferentes caminos cuando ésta se ha vuelto inefectiva y anticuada. Trabajan dentro de los parámetros y respetan todos los niveles jerárquicos y de protocolos. Sin embargo, chocan continuamente con el gran monolito con el fin de impulsar un nuevo movimiento. Con frecuencia son criticados por sus posturas.

Y así encontramos a José de Arimatea, un miembro respetable del Sanhedrín, ofreciendo enterrar a Jesucristo, una seria amenaza para el gobierno Judío.

En una ocasión, este Jesús se había levantado en la sinagoga y leído del profeta: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año agradable del Señor”. Muchas cabezas asintieron ese día, hasta que el Proclamador emitió una proclamación audaz: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Los contemporáneos de José se volvieron en su contra, y él mismo se sintió ofendido. Pero había una esperanza casi olvidada en José que lo sobresaltó y lo dejó sin aliento a la vez.

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Había algo acerca de cómo Jesús dignificaba a las mujeres que habían sido olvidadas, mirándolas amorosamente, sin pretensión. Había algo sobre la manera en que se reía con los niños y que llevaba a José a pensar: “¿Qué tal si Yahvéh es diferente de lo que siempre me han enseñado?”

Aun cuando Jesús criticaba severamente al Consejo de liderazgo de José, había algo en sus palabras que le sonaba cierto. ¿Podría ser él el Mesías?

Como consecuencia, en medio del caos en el que se encontraban todos en Jerusalén, este mismo José obedeció la agitación en su corazón después de la crucifixión de Jesús y fue audazmente hacia Pilato para pedir el cuerpo. Requería coraje ir a hacer una petición ante un gobernante corrupto como Pilato, pero especialmente para pedir el cuerpo del hombre que había causado que toda la ciudad se amotinara. Y aun así, la audacia de José fue más grande debido a la avalancha de odio que recibiría de su propio Consejo religioso. Su reputación por los suelos, su influencia puesta en duda, la tradición nos dice que por sus acciones fue puesto luego en prisión y azotado.

Aun mientras tal vez previó el sacrificio que su propia decisión implicaría, el sacrificio del hombre que bajaba del madero comenzó a pesar sobre él.

Los pies y las manos sangrantes de Jesús manchaban la cómoda ropa de José. Con lágrimas, limpió las heridas y honró al difunto envolviéndolo cuidadosamente con un paño nuevo de lino. Aunque se esforzó, la tela se pegaba a las heridas y las manchas carmesí empapaban el lino puro.

Las emociones del momento abrumaban a José.

Había querido honrar a Jesús; sin embargo, por primera vez en su ilustre vida, él fue el que se sintió verdaderamente honrado.

Había venido a ayudar y había terminado siendo ayudado.

Había anhelado en su dolor conocer a Cristo, pero también terminó siendo conocido por el hombre de dolores.

Y cuando lloroso se apresuró a preparar el cuerpo para el entierro antes del Sábado, José de Arimatea se encontró con Jesús de Nazaret por primera vez.

Ya no había necesidad de esconderse. El que había removido a Jesús de la cruz, decidió tomar la suya.

 

Consumado es

Escrito por: Rev. Ken Childress. Trad. por: Ariadna Romero

El odio había clavado a Jesús en la Cruz. Los hombres religiosos se habían vuelto diabólicos en su oposición al Hijo de Dios. Hombres brutales habían llevado a cabo la ejecución del Hijo del Hombre. Mientras Jesús moría, el sol cubrió su rostro con vergüenza, y la tierra tembló desconcertada.

Un sonido escapó de los labios hinchados y resecos. ¿Era un quejido de agonía? ¿Era la divagación de una mente llevada al límite del umbral del dolor? ¡NO! Esas palabras formaron la más breve de las declaraciones que describen el acontecimiento más importante de la historia: “CONSUMADO ES”. Para las mentes torcidas por el odio, aquellos fanáticos religiosos que planearon este asesinato, esas palabras llegaron como un alivio bien recibido, el inquietante y también asombroso Profeta que proclamaba ser el Mesías fue silenciado. Este Maestro magnético quien enseñaba con un poder único, fue silenciado. El Carpintero milagroso ya no era una amenaza para ellos.

Para los brutales soldados, la muerte de Cristo les ofrecía emoción y diversión, algo diferente a los días normales de amenazar con la espada a mujeres y niños.

Para la multitud que curioseaba, la crucifixión de Cristo proveía los temas de chismes del día en los bares y tabernas.

Para los conmocionados discípulos, el repentino final de su líder trajo consternación y desánimo. ¡Había sido tan hermoso el sueño! Sus años con Jesús habían construido esperanzas de cambios sociales y espirituales. Ahora intentarían reconstruir sus vidas, sabiendo que siempre pensarían en lo que pudo haber sido.

Para Jesús, las palabras “CONSUMADO ES” significaban que el amor había superado la brecha entre un Dios santo y el hombre pecador. Esas dos palabras expresaron como una satisfacción del alma, la proclamación de que la puerta de la salvación estaba abierta.

Para el mundo, las palabras “CONSUMADO ES” representan una Carta Magna, una Declaración de Independencia, una Proclamación de Emancipación, todo eso en uno y aún más.

¡Es la Declaración Redentora de los derechos del hombre!

Consumada es la redención eterna, iglesia. ¡Consumada es! ¡Aleluya!

Por Qué La Cuaresma Todavía Importa

Por Jesse Carey

En las seis semanas entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Resurrección, los cristianos alrededor del mundo guardan la época de Cuaresma. 

Sin embargo, en muchos de los círculos modernos cristianos, la práctica de la Cuaresma—a través del ayuno o la renuncia a ciertos artículos o actividades en el día a día de la vida—ha caído en desuso.

Recientemente hablamos con el autor y pastor Matt Chandler acerca de que la Cuaresma es historia, por qué los cristianos deben tomar parte en ella y cómo puedes hacerla parte de tu vida en preparación hacia la Pascua—incluso cuando esto es nuevo para ti.

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Para las personas que tienen un entendimiento a nivel superficial de la Cuaresma, ¿puedes describir qué es la época de Cuaresma y cómo tradicionalmente muchos cristianos lo han usado como un tiempo para un ejercicio verdaderamente espiritual?

La Cuaresma son los 40 días previos a la Pascua. Así que esos 40 días han sido utilizados históricamente por la Iglesia para ayunar una cosa, o algo diferente cada semana, dependiendo del enfoque. Es una forma de tratar de orientar o reorientar la época alrededor de la muerte de Cristo y su resurrección. La meta es una reorientación de nuestros corazones alrededor de la realidad de que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó de la tumba como evidencia de que hemos sido completamente liberados de todo nuestro pecado y que ha sido pagado con su vida, muerte y resurrección. 

¿Cuáles son algunos conceptos erróneos que los cristianos tienen acerca de la Cuaresma?

Yo creo que ellos saben muy poco acerca de lo que es, excepto quizá por un amigo católico en la secundaria o algún conocimiento en la universidad del martes de Carnaval o ver un amigo con las cenizas en su cabeza en Miércoles de Ceniza. Por lo general los evangélicos no entienden o aprecian el calendario de la Iglesia, o realmente no tienen un entendimiento de que a lo largo de la Escritura y a lo largo de historia de la humanidad Dios ha usado las celebraciones, el ayuno y los festivales para formar a su pueblo. 

Para los evangélicos la idea es, “Lee tu Biblia, ora un poco y serás completamente formado.” Pero yo pienso que esa es una perspectiva realmente anémica de las cosas. Aunque ciertamente no quiero quitar mérito a la suficiencia de las Escrituras, simplemente creo que las escrituras enseñan acerca de ciertas épocas y ritmos en los que debemos entregarnos más. 

Crecí en una tradición donde algunos de estos ejercicios externos eran rechazados porque no queríamos ser vistos como muy piadosos o demasiado espirituales o legalistas. Pero cuando se trata de la Cuaresma, ¿por qué esto es una sobrecorrección y es incorrecto asumir esta postura? 

Porque pienso que cualquier disciplina espiritual puede ser tomada y quedar vacía respecto a su propósito de conectarnos en un sentido muy real a nivel físico, espiritual, emocional y mental hacia nuestro Dios. Si estás practicando la Cuaresma donde realmente es una muestra de tu propia piedad, entonces creo que tú estás practicándola incorrectamente. Pienso en las palabras de aliento de Jesús—cuando ayunes, unge tu cabeza, lava tu rostro, porque no tratamos de distorsionar o deformar nuestros cuerpos, solo estamos tratando de orientar nuestras almas.

Cualquiera de las disciplinas espirituales puede convertirse en vacía y rutinaria, y tú puedes decir, “ellos solo están tratando de buscar una manera.” Pero en ese momento, tú estás comenzando a juzgar el corazón de una persona, y voy a ser muy cuidadoso de no dar a mis hermanos y hermanas el beneficio de la duda. 

¿Qué es específico de la Cuaresma que representa algo acerca de la naturaleza de la resurrección, la crucifixión y la naturaleza de Cristo?

Parte de lo que estás haciendo en Cuaresma es renunciar a algo que es deseable en tu corazón para que tú puedas en una forma muy real comenzar a fijar tu mente alrededor de Cristo renunciando a su vida por nosotros. Es una cosa muy pequeña pero creo que puede ser algo muy profundo, como el ayuno mismo. Mientras nos sentimos hambrientos en nuestros estómagos, nuestros corazones recuerdan que tenemos un hambre más grande y tomamos esos momentos de desayuno, almuerzo, cena o lo que sea, y los usamos para clamar—muy parecido a como David lo hace en los Salmos—para que el Señor sea nuestra porción, por un deseo de buscarle y conocerle como un ciervo busca por las aguas, tener un alma que clame por Él y tenga hambre de Él.

La Cuaresma es un proceso.

La Cuaresma es construida sobre la idea de ayunar, y tú mencionaste que nos ayuda a reorientarnos porque constantemente recordamos nuestras necesidades, no solamente físicas sino también espirituales. ¿Tú crees que el ayuno es algo que puede beneficiar a los cristianos no solo en Cuaresma, pero incorporándolo más como una parte habitual en nuestras vidas espirituales?

Ciertamente creo eso y hemos sido enseñados de esta manera durante años. Creo que intercalar temporadas frecuentes de ayuno en tu norma o ritmo de vida para recordarte en una manera más profunda el hecho de desear tener un anhelo y un celo más grande por el Señor, es una buena práctica para incorporar en tu vida. Nosotros funcionamos con un entendimiento—como una regla de vida—cuando piensas acerca de tu búsqueda de Cristo, piensas en esto anualmente, piensas en esto mensualmente, y piensas en esto diariamente, ¿qué te parece pensar seriamente en hacer de Cristo tu tesoro, deseando entender y crecer en el conocimiento de Él?

Si pienso en mi propia vida y los ritmos habituales aquí en la Iglesia Village. Practicamos el Adviento. Damos a nuestra gente la oportunidad de practicar la Cuaresma. Tenemos un servicio de Viernes Santo. Tenemos una serie en enero donde oramos por los problemas sociales que pensamos que son significativos en la actualidad. Nos entregamos a la adoración y oración en el mes de enero. Y estos son ritmos que tratamos de establecer en la iglesia para que sean prácticas anuales. Y también hay algunos ritmos mensuales, semanales y diarios, así sucesivamente hasta nuestras prácticas cada hora que queremos incorporar en nuestra vida para mantener en nosotros un deseo de conocer y amar a Jesús todavía más.

Artículo publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com/article/heres-why-lent-still-matters/

 

Entre la Resurrección y la Cruz

En la Tumba“No podemos negar que nos ha fascinado como evangélicos la tumba vacía, la hemos elevado como la ‘señal’ que demuestra que efectivamente el Señor resucitó.  Pero, también hay una tumba o sepulcro con un cuerpo muerto.  El Hijo de Dios yace inerte dentro de ella entre la resurrección y crucifixión.  La iglesia se ha detenido poco a reflexionar sobre su significado para su fe. Creo que hemos proyectado como los discípulos de Jesús nuestro temor a la muerte.  No nos gusta hablar de ella, de hecho nos aterra.  Tampoco nos gusta hablar de un Dios que ha muerto, el Hijo de Dios.  Como Pedro decimos: ‘Jamás te suceda esto, maestro'” –Marco Velasco.

“Sin importar que tan extraño y chocante sea, ¿pudiera haber un evangelio cristiano donde no sea verdad que Dios se ha encontrado entre los moribundos y los muertos…Emmanuel que es Dios con nosotros [es también] en la sepultura” –A. Lewis.

“Como Jesús habló tan claramente de su muerte, Pedro lo llevó aparte y lo reprendió por hablar de eso.  Pero Jesús se volvió, y frente a todos sus discípulos regañó a Pedro: «¡Pedro, estás hablando como Satanás! ¡Apártate de mí, pues no entiendes los planes de Dios! Te comportas como cualquier ser humano.»” –Marcos 8:32-33 (TLA)

A Cristo Nadie Lo Crucificó

A Cristo Nadie lo Crucificó

*Una Reflexión Escrita por Rev. Raúl Rojas y Editada por Ariadna Romero

Tengo una pregunta para ti: ¿Qué harías sí Dios te diera la oportunidad de escoger el lugar, la hora, el día y la manera en que quieres morir?

Estoy seguro que algunos contestarían: ¡En ningún lugar, a ninguna hora, ningún día y de ninguna manera!  Otros más realistas diríamos: “En un lugar tranquilo, al caer la tarde, en un día domingo – buscando una buena asistencia al funeral – y  de ser posible mientras duermo para no darme cuenta”.  Bueno, tú posiblemente difieras de mí en los gustos, de todas formas serán simplemente pensamientos pues no tenemos la posibilidad de elegir.

Muerte de CristoSin embargo, Jesucristo el hijo de Dios sí escogió la manera en que iba a morir: su corona de espinas, su costado traspasado por una lanza, y su carne desgarrada por el látigo no vinieron a su vida sin que lo supiera, Él los aceptó por amor a ti y a mí.

Ojalá pudiésemos comprender que Jesús no fue una víctima, sino más bien un voluntario para el sacrificio, que no fue apresado contra su voluntad, no fue torturado contra su voluntad, no fue crucificado contra su voluntad, ¡Él todo lo permitió!  ¿Se te hacen familiares las frases: “Mi tiempo no ha llegado,” “Yo pongo mi vida, nadie me la quita,” y “Para esto he venido”? Todas ellas salieron de los labios del Maestro, y no solo para poner freno a la premura de los planes de Satanás en “acabar” con la vida de Jesús.  También los decía para que entendiéramos que a Él nadie le quitó la vida,  sino que la entregó por amor.  A Cristo no lo crucificaron… Él se dejó crucificar.  ¡Gloria a mi Cristo y mi Señor!

Sigamos Su ejemplo y llevemos a Sus pies voluntariamente todas aquellas cosas y sentimientos que nos estorban para servirle y adorarle como Él espera de nosotros.  No sólo le pidamos al Señor que “lo quite de nuestras vidas”.  Enfrentemos nuestras debilidades con el valor que nos demostró nuestro Dios en esa cruz.  Obedezcamos no por temor o por obligación, sino porque buscamos agradarle con humildad.  Traigamos ante el Rey de Reyes y Señor de Señores todo lo que somos y Él nos mostrará lo que podemos llegar a ser bajo Su guía.

¡Haya gratitud en nuestros corazones, pues nunca tendremos con qué pagar semejante demostración de amor y fidelidad!

Reflexiones Sobre Viernes Santo: El Siervo Desfigurado

Cristo Cargando Cruz SangrandoHoy es Viernes Santo.  Este día en el calendario cristiana reconoce y representa la entrega, la persecución y la muerte de Jesucristo.  En la Iglesia Evangélica no estamos muy cómodas con este día.  En algún sentido está bien, porque la crucifixión de Cristo nunca debe llegar a ser rutina.  Si vemos la cruz como un adorno o un símbolo, nada más, hemos perdido todo el poder de este día.  Debemos estar incómodos.

A la vez, no nos gusta estar molestos, especialmente por la brutalidad de Viernes Santo.  No es muy popular en nuestros círculos enfocarnos en la cara desfigurada de Jesús o en su espalda ensangrentada.  Es asqueroso.  Preferimos el Cristo victorioso, ¿no? Dejamos que la Iglesia Católica celebre este día con sus procesiones y misas.

Hace pocos años la Película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” llegó a los cines.  Provocó un montón de discusiones y reacciones, entre ellos el argumento de que la representación de las escenas fue demasiada violenta, demasiada descarada.  Nos golpeó en una forma asombrosa con la sangre, el dolor, y el sufrimiento del Jesús de la Película.  No es el tipo de película que escogemos para ponernos de buen humor.

Aunque no nos gusta admitirlo, Jesús no fue un hombre extremadamente guapo, con el parecer de una estrella de Hollywood.  Isaías 53 nos aclara este asunto.  Mientras lees los siguientes versículos, enfréntate con la realidad de lo que Cristo hizo por ti.  Sí sufrió, sí fue horrible y repugnante.  Fue maltratado por ti y por mí.  Murió en ese árbol por ti y por mí.  Que este Viernes Santo sea un tiempo para contemplarlo una vez más y permitir que nos transforme una vez más.

“No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos…

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:2-3, 5).

1 Corintios 15:14, 20-22, 55-57

Pensando en el cimiento de nuestra fe, es decir, la crucifixión y resurrección de nuestro Señor, he seleccionado la siguiente lectura. Espero que Dios nos bendiga por medio de su palabra.

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe….Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados….¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. ¡Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”

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