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8 Buenas Preguntas Para Evaluar a tu Iglesia

Por Dan Reiland

Es fácil estar tan ocupado haciendo el ministerio que no tomas el tiempo para evaluar tu ministerio.
Pero evaluar es mejorar.

Es como tu examen físico anual. Nadie quiere hacerse un chequeo, un análisis de sangre, y tal vez una prueba o dos, pero así aprendes lo que necesitas saber.

Entonces, por supuesto, necesitas poner en práctica lo que aprendes.

Plan de 4 puntos para mejorar:

  • Haz las preguntas correctas.
  • En un proceso grupal, da respuestas honestas.
  • Determina el plan de prioridades para mejorar.
  • Toma acción.

Comienza por hacer las preguntas correctas.

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8 buenas preguntas que ayudarán a que tu ministerio mejore:

1) ¿Cómo es que la cultura única de tu iglesia te ayuda a progresar?

Sam Chand escribió un excelente libro titulado Rompiendo el Código de Cultura de tu Iglesia. Afirma que más que la visión, los programas, el dinero o el personal, la cultura tiene el mayor impacto en el futuro de tu iglesia.

¿Cómo describirías tu cultura? ¿Esto es lo que quieres? ¿Tu cultura de iglesia, está ayudando o perjudicando mientras persigues el propósito de Dios para tu iglesia? ¿Qué cambios necesitas hacer? Si la cultura es saludable, ¿qué prácticas existen para mantenerse saludable?

2) ¿Cómo describirías la moral general de tu iglesia?

¿Están las personas felices con tu iglesia? Esa pregunta parece muy subjetiva, pero es sorprendentemente fácil de responder.

¿Confían en el liderazgo? ¿Están motivados acerca de la misión? ¿Están apasionados por seguir a Jesús? ¿Hay impulso? ¿Se resuelven los problemas con relativa facilidad (sin resistencia significativa)? Tienes la idea.

La moral y la cultura están estrechamente vinculadas. Si estás luchando y, la cultura y la moral no son ideales, te insto a verter tu energía de liderazgo allí primero.

3) ¿Cuál es tu acercamiento a la formación espiritual en tu iglesia?

¿Existe un sentido general de que la gente está buscando a Dios? No se trata de perfección, pero ¿ves progreso? ¿Qué factores consideras importantes para ayudar a evaluar la madurez espiritual? Considera cosas como la oración, el servicio a los demás, la obediencia y la generosidad financiera. ¿Qué tal el fruto del Espíritu como el amor, la alegría y la paz, etc.?

¿Utilizan grupos pequeños? ¿Cómo se desarrolla la comunidad? ¿Qué prioridad tiene la verdad bíblica? Un gran enfoque general para evaluar el crecimiento espiritual es reunir historias de cambio de vida.

4) ¿Estás desarrollando nuevos líderes?

Junto al favor de Dios, todo se eleva y cae en el liderazgo. ¿Los líderes de tu iglesia demuestran una fuerte profundidad espiritual y corazón de siervo? ¿Cuál es tu plan para encontrar y desarrollar nuevos y mejores líderes? No alcanzarás tu potencial como iglesia sin una dedicación seria a este proceso.

5) ¿Cómo describirías la fuerza de tus equipos de voluntarios?

¿Son tus voluntarios parte de equipos vibrantes y productivos o una banda de supervivientes que luchan? Mucho de eso depende de cómo seleccionas, entrenas, animas y empoderas a tus voluntarios. ¿Reclutas para una visión o simplemente para hacer una tarea?

Todas las iglesias se enfrentan a la presión de necesitar personas que sirvan como voluntarios, pero la forma en que construyas los equipos hace una diferencia significativa. ¿Cómo calificarías la conciencia de grupo de tus ministerios voluntarios? ¿Cuál es el primer y mejor paso para fortalecer tus equipos?

6) ¿Qué te dicen los indicadores financieros?

Es relativamente fácil medir los resultados cuando se trata de dinero. La oferta semanal define la realidad. Al mismo tiempo, uno de los desafíos más grandes que un líder enfrentará es inspirar exitosamente a la gente a confiar en Dios con sus finanzas y permanecer fiel para dar con generosidad.

¿Eres audaz en tu enseñanza de la verdad de Dios sobre el dinero? ¿Ofrecen formación práctica sobre la gestión del dinero? ¿Personalmente, modelas la generosidad? ¿Dónde eres más fuerte con respecto al dinero, la fe o la práctica?

7) ¿Estás en misión?

Primero debes estar claro sobre el propósito de tu iglesia. ¿Cuál es tu misión/visión – exactamente? ¿Tu congregación tiene un buen sentido de lo que eso significa? ¿Estás actuando sobre esa misión?

Es esencial que tus líderes se vuelvan y permanezcan alineados juntos en esa misión. Siempre se sentirá como si estuvieras nadando río arriba si no se dirigen hacia la misma dirección.

8) ¿Su gente invita con entusiasmo a otros a sus servicios de adoración?

He entrenado iglesias donde la gente tenía obviamente sentimientos tibios sobre el servicio de adoración. No estaban motivados para invitar a alguien, aunque tuvieran un amigo que querían traer.

No siempre es el servicio de adoración, pero comienza allí. ¿Hay algo con tu iglesia que haría que tu congregación se detuviera para invitar a sus amigos?

Esta es una enorme combinación evangelística. Si tu gente está comprometida con la visión lo suficiente para invitar a la gente a la iglesia, y su experiencia de adoración (desde la guardería para los pequeñitos hasta la manera de hacer la invitación) vale la pena invitar a la gente – ¡es la combinación por la que trabajas!

Confío en que estas preguntas te serán útiles a ti y a la salud de tu iglesia.

¡Oro por la sabiduría de Dios para tu liderazgo y su favor sobre ti!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

Consejos Prácticos Para Liderar a Personas Difíciles

Esta es la continuación de la entrada anterior escrita por Dan Reiland. 

1) Descubre el trasfondo.

Cuando una persona se vuelve difícil, y la situación parece persistir, trata de poner el tema a un lado y llevar la conversación a un nivel más personal.

Llega a lo obvio para descubrir si hay algo más profundo. Mi pregunta favorita es “¿Qué es lo que realmente te molesta aquí?” Es importante hacer esa pregunta de una manera amable y cuidadosa.

Cuando te conectas con el problema real, es mucho más fácil amar y liderar a alguien.

2) Maneja bien tus propias emociones.

Es vital permanecer emocionalmente consciente de ti mismo y en control. Cuando pierdes el control, pierdes.

Esto no significa reprimirse o distanciarse, sino que de las cosas que aparecen en la lista del fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, amabilidad, tolerancia, bondad, fidelidad, mansedumbre, ¡el dominio propio está incluido! (Gálatas 5:22)

Cuando te enfadas, pierdes tu liderazgo.

No puedes impedir que alguien “presione tus botones”, pero no tienes que bajar a su nivel.

Aquí está un plan práctico para cuando una persona difícil esté desequilibrándote.

  • Cuenta hasta 5.
  • Baja el volumen.
  • Siéntate en tu silla.
  • Habla deliberadamente.
  • Pide tiempo de espera, si es necesario.

A largo plazo, los impulsivos nunca ganan la carrera.

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3) Establece términos y límites.
Hasta ahora, he enfatizado nuestro enfoque con personas difíciles. Cómo manejamos nuestro corazón, pensamientos y emociones.

Pero algunas personas son simplemente difíciles casi todo el tiempo. No queremos estar cerca de ellos, y puede ser difícil amarlos.

Los términos y los límites son saludables y necesarios. Aquí están los límites que uso.

Mi primer límite es el respeto. La persona puede estar en desacuerdo conmigo y expresar su insatisfacción con mi liderazgo, pero debe ser respetuoso.

Mi segundo límite es la alineación. Necesitamos ponernos de acuerdo sobre la misión general y dirigirnos en la misma dirección. No puede llegar a ser todo acerca de su agenda personal.

Mi tercer límite es el progreso. Las conversaciones difíciles son parte del liderazgo, y no es raro quedarse atrapado por un tiempo. ¡Pero necesitamos progresar pronto!

4) Comunica expectativas claras.
Establecer claras expectativas es vital para trabajar con una persona difícil.

Piensa en lo que se necesita para una relación sana, para progresar en el ministerio y deja eso claro.

5) Llévalos a un terreno más elevado.
Esta es tu oportunidad para alentar e inspirar.

No se trata de vender y ganar, no se trata de cerrar un trato como si estuvieras en oferta.

¡Ayúdalos a verse a sí mismos y a la situación de manera distinta y para su bienestar!
• Establece un terreno en común.
• Comunica su valor. Afirma a la persona.
• Apunta hacia la visión más grande.
• Adviérteles de las consecuencias de continuar en el mismo camino.

6) Elije tus batallas.
A veces la gente llamará a tu puerta con la intención de “tener una pelea.” Y a veces la situación aumenta al nivel de una batalla.

Siempre pregúntate, ¿es necesario pelear esta batalla? A veces es importante dejarla de lado para escalar una montaña más alta.

7) Enfócate en las soluciones.
La resolución de algún tipo es necesaria.

Las soluciones productivas son las mejores.

Lo peor es dejar una situación que es un desastre. Alguien tiene que limpiarlo. Si no lo haces, alguien más debe hacerlo.

Dos preguntas cruciales que ayudan a aportar discernimiento y resolución:
• ¿Qué te gustaría que yo hiciera de manera diferente?
• ¿Qué deseas?

Cuando sabes lo que la persona quiere, puedes ser claro acerca de si serás o no capaz de acceder. Al final, a veces tienes que decir no y mantener tu terreno. Y a veces debes quitar a la persona del liderazgo.

Siempre habrá personas difíciles a quienes serás responsable de liderar. Definitivamente: ¡La forma en que los lideras puede cambiarte, puede cambiarlos a ellos y también a la iglesia!

Liderando Gente Difícil

Por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Probablemente sea cierto que la persona más difícil que dirijo soy yo.

Eso también podría ser cierto para ti.

Pero más allá de esa realidad, hay quienes parecen ser genuinamente inconscientes del impacto negativo que tienen sobre otros a su alrededor. Y hay algunos que parecen tener una extraña sensación de satisfacción al crear problemas y obtener reacciones de la gente.

Estas personas difíciles podrían ser un líder voluntario, un compañero de trabajo, un miembro del personal, incluso un miembro de la familia. Puede ser casi cualquier persona que tengas la responsabilidad de dirigir.

Cuando permites que la gente difícil “se salga con la suya,” cualquier ambiente puede llegar a ser tóxico.

Entonces, ¿cómo podemos liderar mejor a las personas difíciles y sobrevivir para contar la historia?

Empecemos con lo que no funciona.

5 respuestas comunes a las personas difíciles, que no funcionan:

  1. Evitar a la persona y la situación.
  2. Ceder y rendirse. Darles lo que quieren, dejar que ellos se salgan con la suya.
  3. Permitir que su comportamiento continúe. No les das lo que quieren, pero dejas que la persona continúe con la negatividad, el chisme, etc.
  4. Pasar la responsabilidad de tratar con esa persona a otra persona, para que maneje la situación.
  5. Activar y conquistar.

La Escritura nos da una visión para hacerlo de una mejor manera:

“Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.” Romanos 12:18 (NVI)

El contexto en este capítulo, comenzando con el versículo 9, es amar a la gente. El versículo 17 dice “no pagues mal por mal,” y el versículo 19 dice “no tomes venganza.”

El pasaje provee en principio, la intuición práctica que necesitamos para tratar con personas difíciles de acuerdo al corazón de Dios.

Nos dice cómo debemos ver a la gente. Especialmente cuando lees el versículo 17, “ten cuidado de hacer lo correcto.”

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He aquí un gran resumen práctico:

  • Soy responsable de cómo trato a los demás.
  • Puedo no ser responsable de cómo me tratan.
  • Soy responsable de cómo reacciono a aquellos que son difíciles.

Primero, necesitas disponer tu corazón:

A)  Difícil no es una enfermedad.

No huyas de las personas difíciles que tienes que dirigir. Es natural alejarse de la gente difícil, pero no ayuda.

Si bien puede ser contraproducente moverse hacia personas difíciles, es importante aceptar que es parte de tu responsabilidad como líder.

Es fácil amar a tus amigos y seguidores, pero la prueba real de tu liderazgo es cómo influencias a quienes te ponen a prueba.

B) Perdona y déjalo ir.

Una de las situaciones más desalentadoras en el ministerio son los líderes que se vuelven heridos, amargados y viven con remordimiento.

Esto puede verse reflejado, principalmente, en las situaciones más extremas, pero todavía sucede con demasiada frecuencia. 

El perdón no es fácil, pero siempre es el mejor camino.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

 

Reavive la Iglesia – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior, escrita por Dan Reiland y traducida por Yadira Morales y Erika Chaves.

  1. Establece confianza y esperanza.

turn-aroundNo es raro que una iglesia luche por haber sufrido algún tipo de dolor o desaliento. Esto implica generalmente la confianza rota y con ello erosiona la esperanza.

Se necesita sanidad para restablecer la confianza y esto lleva tiempo. Hay varias maneras de que esto pueda suceder, y a menudo requiere múltiples esfuerzos. Por ejemplo, el pastor puede enseñar una serie de sermones de “pastoreo” a través de los Salmos. El pastor o miembros de la junta pueden llevar pequeños grupos de discusión para que se dé una conversación honesta. Y un consultor externo puede ser contratado para ayudar a la congregación a través de una temporada difícil.

Si la confianza rota no es el problema, pero la congregación está cansada y tiene poca esperanza, la esperanza puede ser restaurada por victorias rápidas y visión. ¡Recuerda a la congregación que la Iglesia es la idea de Dios y Él es el dueño! ¡Él quiere que funcione y le da el poder del Espíritu Santo para ese mismo propósito!

  1. Realiza el poder de ganancias rápidas.

El ministerio efectivo de la iglesia es más como una maratón que como una carrera de velocidad. Es un largo camino lleno de colinas y vueltas. Las pequeñas victorias en el camino son vitales para terminar la carrera y esenciales para iniciar el proceso de entrega.

Una iglesia pequeña se desanimó y pensaron que podrían hacer nada. Todas las paredes en su auditorio estaban cubiertas de paneles de madera oscura y varias bombillas estaban quemadas. Era deprimente. El pastor inspiró a la congregación para recaudar alrededor de $800 para pintura, suministros y bombillas. Derribaron el revestimiento de madera y pintaron una capa de pintura blanca fresca y era como si estuvieran en el cielo. ¡Ellos estaban encendidos de nuevo!

Otro pastor levantó alrededor de $600 y comenzó una cooperativa de alimentos en su ciudad. Su iglesia llegó a estar enfocada en el exterior y en un fin de semana se sintieron renovados y con baterías recargadas. Ambas congregaciones comenzaron a creer que podían cambiar las cosas. ¡Las pequeñas victorias les dieron esperanza tangible y práctica para el éxito en el futuro!

  1. Crea intensidad espiritual dentro de tu visión.

Con los años he trabajado con cientos de iglesias, muchas de los cuales elaboraron una declaración de misión / visión inteligente, bíblica y creativa. Pero por alguna razón no parecía funcionar. En muchos casos, uno de los ingredientes principales es que falta vitalidad espiritual. No parece ser una sensación de intensidad espiritual llevar consigo una pasión para hacer que las cosas sucedan y hacer un esfuerzo adicional para alcanzar a una persona más.

La oración es el núcleo de la intensidad espiritual y la evangelización es la segunda, muy cercana. Juntos van a mantener una iglesia con una llama encendida y caliente por la visión. La intensidad no sugiere rareza. No es un sentido ascético de culpa impulsando el sacrificio. En realidad es todo lo contrario. Su origen proviene de personas que realmente aman a Dios y están encendidos por el trabajo del Reino, tanto es así que la alegría y el servicio son un subproducto natural.

La visión requiere de estrategia. Si no estás seguro de por dónde empezar, concéntrate en mejorar tres áreas.

  1. Tu servicio de adoración
  2. Tu ministerio de niños
  3. Tu ministerio de grupos pequeños

Y siempre apunta a los procesos ministeriales con desarrollo del liderazgo.

Para obtener ideas sobre el desarrollo del liderazgo, visita mi blog en http://danreiland.com

El Dr. Dan Reiland sirve como Pastor Ejecutivo en Iglesia 12Stone en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente se asoció con John Maxwell durante 20 años, primero como Pastor Ejecutivo en la Iglesia wesleyana Skyline en San Diego, y luego como Vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY. Él y el Dr. Maxwell todavía disfrutan de la asociación en una serie de proyectos relacionados con la iglesia.

 

Reavive la Iglesia – Parte 1 de 2

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Imagen Original de Bob Whitesel

 

Escrito por: Dan Reiland

Traducido por: Yadira Morales y Erika Chaves

Una división de la iglesia, un líder fracasado, el cambio de la economía o una congregación envejecida, hay muchas razones para que una iglesia esté luchando y en desnivel. De hecho, de las aproximadamente 350.000 iglesias en los EE.UU, muchas más están en necesidad de un cambio de tendencia importante que las que están saludables y creciendo.

Es cierto que tanto la plantación de iglesias y el modelo multi-sitio son estrategias altamente productivas para avanzar en la iglesia local, pero no podemos ignorar o descartar las decenas de miles de iglesias que luchan. ¡Siempre hay esperanza!

Mi amigo Brad Powell llevó a su iglesia hacia un gran cambio y encontró tanta pasión por ayudar a las iglesias en dificultades que escribió un libro titulado: Cambie su Iglesia para bien (Thomas Nelson), lo recomiendo bastante.

Hay capas de complejidad involucradas en cualquier escenario de cambio, pero los principios básicos son siempre similares. Los siguientes puntos prácticos te ayudarán a llevar a tu iglesia al lugar que soñaste que podría llegar.

  1. Piensa en el liderazgo.

La mayoría de las iglesias con dificultades piensa en los problemas. Los líderes piensan en soluciones. John Maxwell dice: “Todo sube y baja en el liderazgo.” Es cierto. Una iglesia puede ser amable, libre de deudas, y enseñar la Biblia y todavía no va a ninguna parte.

Un líder trae propósito a la fiesta. Es muy bueno que la iglesia se reúna, pero después de unos pocos cientos de domingos de “iglesia” sin un propósito claro, la gente encuentra otras cosas que hacer. “Ocupado” ya no es una virtud. Ganar a la gente para Jesús siempre ha sido el tema central y la misión de la iglesia, cualquier otra cosa aparte de eso, solo es estar ocupado haciendo iglesia. Se necesita liderazgo para conducir la misión porque la iglesia se desvía naturalmente hacia la comodidad en comunión en lugar de arriesgarse para alcanzar a la gente.

El pastor y los líderes deben estar dispuestos a tomar decisiones difíciles o un cambio de tendencia no va a suceder. La mayoría de las iglesias están sólo a una decisión difícil de un gran avance, y el líder general sabe lo que es. Es la voluntad y el coraje lo que realmente hace la diferencia.

  1. Di la verdad.

No puedes resolver un problema si no vas a admitir que hay un problema. Las iglesias y sus líderes trabajan duro para mantener a todos contentos y que todo sea bonito. El problema con esto es que no es real. Siéntete cómodo con los problemas porque siempre los tendrás. Los buenos líderes resuelven y por lo tanto mueven el balón por el campo. Esencialmente un líder avanza (hacia la visión), resuelve problemas y ayuda a las personas.

Es saludable hablar de un área de ministerio que está débil y en necesidad de mejorar. Tal vez sea el ministerio de los niños, o tal vez el equipo de ujieres o el grupo de alabanza.

Eso está bien, siempre y cuando hagas algo al respecto. La perfección no es la meta, el punto es hacer progreso. Las conversaciones no deben ser negativas o desalentadoras, simplemente honestas. Nunca permitas que las reuniones se conviertan en sesiones de quejas. Reúne pequeños grupos de líderes que serán francos, positivos y producirán soluciones. ¡Puede hacerse!

Espera la segunda parte en la próxima entrada.

Comunicando Una Visión – Parte III

“Comunicando Una Visión” – Parte III

Por Dan Reiland

  • Diga la verdad

El Reino de Dios no avanza sin sacrificio. Jesús estableció esa verdad en la cruz. Puede que no seamos llamados a ese crucial sacrificio, pero estamos llamados a darnos a nosotros mismos para ver la misión avanzar.Megaphone

¿Cuál es su realidad actual? ¿Qué debe cambiar? ¿Qué es simplemente inaceptable mientras progresa en su visión? ¿Cuál es la imagen de su futuro preferido? Coloque todo tal cual es. Hay una etiqueta de costo adjunta a todo esto. Sea sincero con respecto al costo. No lo haga sonar fácil. Una visión de la talla de Dios nunca es fácil de alcanzar. Costará tiempo, dinero y energía – y generalmente mucho de estas tres cosas. ¡La belleza radica en el hecho de que todo vale la pena! Manténgase positivo y lleno de fe, pero diga la verdad.

  • Hágale saber a las personas cómo pueden participar

Hágale saber a la congregación que ellos son necesarios. Dígales cómo es que ellos son necesarios. Por ejemplo, se necesitan para servir, orar y dar financieramente. Sea específico. No mendigue ni levante sentido de culpabilidad, ¡capte la visión! Haga historias. Hable sobre el cambio en la vida. Sea personal. Diga lo que Dios está haciendo en su vida.

Siempre soy animado por lo que hace el Espíritu Santo en cualquier servicio de adoración donde haya bautismos. Parte del ministerio de salvación y el cielo mismo es revelado en ese momento santo del bautismo. No importa cuán específica sea su visión, el bautismo está conectado al propósito de todas las iglesias locales. Cuando las personas ven la “salvación” y el cambio en la vida son animados a ir más profundo en la visión. ¿De qué otras formas puede usted decir la historia de lo que usted cree que Dios quiere hacer? Sea consistente en su comunicación y celebre los éxitos en el camino.

Como nota personal, yo sé que comunicar una visión efectivamente es desafiante. Requiere habilidad humana y ayuda divina. No se desanime. Comunicar la visión no es un evento, es parte de lo que hace un líder. Nunca te detengas. Aprenda el ritmo, manténlo y  confíe en que Dios hará la parte que sólo Él puede hacer.

*Esta entrada es la continuación de un artículo empezado en las dos entradas anteriores.

**El Dr. Dan Reiland sirve como pastor ejecutivo en la iglesia 12 Stone en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente colaboró con John Maxwell durante 20 años, primero como pastor ejecutivo en la Iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

Comunicando Una Visión – Parte II

All Arrows Point“Comunicando Una Visión” – Parte II

Por Dan Reiland

  • Conéctese con las personas

Por favor entienda que aunque la visión no “se trata de usted”, usted es el líder y comienza por usted. Los seguidores siempre encuentran al líder primero, no a la visión primero. Nadie nunca se mete a una iglesia debido a la declaración de visión. Primero creen y te siguen a ti, luego a la visión. Es esencial que usted se conecte a nivel del corazón con las personas que usted dirige. Ya sea un grupo pequeño o la iglesia entera. Sin esa conexión del corazón ellos no confiarán en usted y si ellos no confían en usted no le seguirán. ¿Entonces qué significa eso? Sea usted mismo. No trate de hacer feliz a todo el mundo. Ame a las personas. Sea amable con ellas. Pero manténgase enfocado en la visión que Dios le ha dado.

  •  Asegúrese de que su visión es creíble

Esto a menudo no se discute. Es complicado. La línea entre la práctica y la fe es difícil de discernir debido a que la línea divisoria entre ellas no es clara. Es subjetivo. ¿Qué es fe prudente? ¿Qué es fe imprudente? Nunca tendrás demasiada fe, pero Dios concede sabiduría práctica. Las dos deben ir juntas para que la visión gane tracción. La línea entre lo natural y lo sobrenatural es esencial para captar la visión.

Por ejemplo, si su iglesia tiene 200 miembros y usted dice a su congregación que usted cree que Dios hará crecer su iglesia a 2000 personas en un año, usted puede estar llevando la fe más allá de lo prudente. O al menos más allá de lo que Dios ha prometido y esa es la esencia del asunto. ¿Qué le ha dicho Dios a usted que quiere hacer? Cuando usted escuche a Dios, entonces deje que la fe le ayude a captar lo que Él quiere. Cuando usted conoce los planes de Dios para su iglesia, su confianza crece y usted puede ayudar a la gente a que crean junto con usted.

*Este artículo comenzó en la entrada anterior y será continuado en la próxima.

**El Dr. Dan Reiland sirve como pastor ejecutivo en la iglesia 12 Stone en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente colaboró con John Maxwell durante 20 años, primero como pastor ejecutivo en la Iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

Comunicando Una Visión – Parte I

“Comunicando una Visión” – Parte I

Por Dan Reiland

Una cosa es tener una visión, y otra cosa es comunicar la visión de una forma emotiva tal que realmente suceda. La visión es poderosa. Mueve a las personas y cambia las cosas. ¿Qué seríamos capaces de hacer en nuestras Iglesias locales si la visión fuese captada y lanzada correctamente?

En este artículo me gustaría hablar sobre comunicar una visión. Voy a comenzar asumiendo que usted tiene una visión clara. Y su misión es ayudar a las personas a ver lo que usted ve, creer en la visión y tomar acción. Este proceso no se trata de ganar personas que hagan lo que usted quiere. Se trata de inspirar a otros a ver lo que Dios ha hecho claro para usted e inspirarlos a meterse en ese sueño con todo su corazón. Por favor tome nota: Las personas no darán más por la visión de lo que  usted daría.

Camera VisionLos siguientes puntos le ayudarán a comunicar su visión.

  • Establezca el nivel de su convicción

¿Está usted completamente comprometido? ¿Usted realmente cree que Dios le dio esta visión? ¿Está usted apasionado? ¿Está dispuesto a sacrificarse? No hago estas preguntas para declarar lo evidente, o porque yo dudo de usted. Simplemente pregunto para reafirmar la importancia de que usted esté consciente y apasionadamente comprometido con la visión. Cuando usted está 100% comprometido y no vuelve atrás, entonces usted está listo para comunicar.

  • Haga clara la visión

La claridad demanda simplicidad. Si usted necesita varias páginas de anotaciones para hablar de la visión, usted está en problemas. Usted necesita ser capaz de decirlo en pocas palabras. En la iglesia 12Stone, nosotros podemos declarar nuestra visión en seis palabras: Inspirar Vida, Compartir Vida, Dar Vida. Y si usted asiste, verá que solamente son tres palabras. Inspirar, Compartir, Dar. Las personas saben exactamente qué significan. Hay una versión más larga (pero no mucho), y por supuesto podemos enseñar sermones enteros sobre el tema, ¡pero el punto es mantenerlo simple y hacerlo claro! Cuando usted abraza eso, usted está listo para hacer clara la visión. Usted necesita decir su visión una y otra vez. Use la creatividad para ayudar a mantenerla fresca, ¡pero dígala con frecuencia!

*Este artículo se continuará en las próximas entradas…

**El Dr. Dan Reiland sirve como pastor ejecutivo en la iglesia 12 Stone en Lawrenceville, Georgia. Anteriormente colaboró con John Maxwell durante 20 años, primero como pastor ejecutivo en la Iglesia Wesleyana Skyline en San Diego, luego como vicepresidente de Liderazgo y Desarrollo de la Iglesia en INJOY.

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