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6 Habilidades Esenciales para Líderes Principales y Ejecutivos

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

A menudo me encuentro con líderes jóvenes que aspiran, en sus palabras, a “estar a cargo.” Ese es un deseo normal y saludable. Lo entiendo, quiero decir, ¿quién no preferiría estar a cargo de las decisiones si esa es una opción, verdad?

Bueno, como se pueden imaginar, hay un poco más de la idea de estar “a cargo.” Y mi corazón y esperanza es que esta publicación podría ser útil.

Existe una idea equivocada, significativa y frecuentemente citada, sobre el liderazgo, y es que cuanto más alto llegas en la organización, tienes mayor libertad para hacer lo que quieras.

La percepción es que por ser el “líder principal” (o uno de ellos) tú, por lo tanto, no te reportas con nadie.

De hecho, ocurre todo lo contrario: cuanto Cuanto más asciendes en una organización, más renuncias a tus derechos y menos opciones tienes.

Además, cuanto más alto sea tu nivel de responsabilidad y autoridad, tienes más personas a quienes informar, no menos. Puede que no sea un informe formal, pero de todos modos debes responder a ellos.

Ya sea en los negocios o en la iglesia, hay una larga lista de personas a quienes los líderes principales responden desde las partes interesadas hasta la junta directiva.

La lista incluye a los clientes, influyentes clave, funcionarios denominacionales, miembros y asistentes de la iglesia, socios, donadores, y la lista continúa. Otra vez, es posible que no tengan autoridad formal, pero tienen influencia y son importantes.

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Puede haber pocos, o quizás ninguno por encima del líder principal en el organigrama, pero eso no refleja las realidades de poca libertad y mucha responsabilidad.

El liderazgo superior es un rol que se comprende mejor antes de entrar en él, en vez de más tarde. Es difícil comunicar algunos de esos matices, pero lo que se puede describir con claridad son las habilidades únicas que son obligatorias.

Algunas de las seis habilidades que he enumerado pudieran parecer que cualquier rol de liderazgo las necesitaría, pero para el líder principal, estas habilidades no son negociables.

El factor crítico aquí es que debido a que son habilidades, se pueden aprender. Y debido a que se pueden aprender, pueden mejorar en cualquier o en todo hacia lo que se incline y practique.

6 habilidades esenciales:

1) Traducir la visión a la estrategia.

Traducir la visión en una estrategia viable requiere primero la capacidad de seleccionar, confiar, desarrollar y trabajar con un equipo de liderazgo. Nunca he conocido a un líder o ejecutivo que pueda hacerlo por sí mismo.

De hecho, algunos líderes sénior tienen una personalidad y un cableadoque los hace realmente buenos en lo que hacen, pero también crean algunas espacios significativos que requieren que un equipo haga que todo suceda.

La estrategia, (un plan para hacer que el sueño se convierta en realidad), es una habilidad no negociable para cualquier líder sénior.

2) Comunicar fe y esperanza.

La habilidad para comunicar lo que crees a nivel del corazón es una obligación. Además, necesita convertirse en algo natural para ti. He visto a John Maxwell y Kevin Myers hacer esto por años. Simplemente no se cansan de eso.

La fe de estos grandes líderes en la capacidad de una persona para convertirse en su mejor yo a menudo excede la fe de esa persona en sí misma. Su capacidad para comunicar la esperanza de un futuro mejor para toda la organización es muy fuerte.

La fe y la esperanza también incluyen la idea de comunicar la calma en una tormenta y un resultado positivo.

La clave es que la fe y la esperanza deben ser sinceras. Como líder sénior, no puedes simplemente leer y citar la próxima gran idea. Debes haberlo interiorizado, ser dueño de ello y creerlo de corazón.

3) Levantar y empoderar a los líderes.

En una iglesia grande o muy grande, esto generalmente significa selección manual del equipo principal. En una iglesia más pequeña, puede significar seleccionar líderes voluntarios clave.

En cualquiera de los casos, siempre incluye la capacidad de soltar responsabilidades clave con un empoderamiento genuino para que esos líderes hagan su trabajo. Los líderes principales que más luchan son aquellos que administran a nivel micro y no confían en sus principales líderes para hacer su trabajo.

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4) Demostrar auto-liderazgo y cultivar vitalidad espiritual.

Si usted es o desea ser un líder sénior en una iglesia local, el crecimiento espiritual auto dirigido hacia la madurez es imprescindible.

Esto ciertamente no sugiere algún tipo de superioridad o mejor noción que otros. De hecho, la mayoría de los que servimos en algún puesto ejecutivo o de alto nivel admitimos  rápidamente nuestros defectos y debilidades.

La buena noticia es que la autoconciencia y la seguridad te ayudan/nos ayudan a ser honestos con Dios sobre quiénes somos y cuánto lo necesitamos.

Los buenos líderes tienen buenos mentores, pero se requiere auto-liderazgo para la disciplina y la constancia.

No hay nadie para sostener tu mano y pedirte que te hagas cargo de tus responsabilidades cotidianas; tu primera responsabilidad es buscar a Dios y la madurez espiritual.

Los que lideras dependen de tu caminar auténtico y creciente con Dios.

5) Resolver problemas y tomar decisiones difíciles en niveles complejos.

Los problemas grandes y más complejos (a menudo en toda la organización) problemas para resolver son multidimensionales, grises en vez de negros o blancos, y no presentan una respuesta clara u obvia.

De hecho, a menudo presentan múltiples opciones sobre las cuales otros, a quienes sirven, tienen opiniones muy fuertes y diferentes.

El liderazgo superior es más un arte que una ciencia que requiere intuición y llamadas de juicio.

Aquí hay un ejemplo claro, a veces debe elegir entre dos opciones menos que ideales.

Otra forma de verlo es que no importa cuán buena sea la decisión, hay un grupo que no estará contento. Poder tomar decisiones difíciles es una habilidad esencial para cualquier líder sénior.

Si prefiere un mundo más claro y en blanco y negro, el liderazgo superior puede no ser para ti.

Esto no pretende ser desalentador, es solo parte del territorio, y un líder experimentado puede manejar esto con calma.

6) Tomar riesgos y liderar el cambio.

No hay riesgo de escape y cambio si deseas progreso.

Los riesgos que tomas no son siempre públicos o grandiosos como iniciar un proyecto de construcción o recaudar millones de dólares.

Puede ser algo privado como una conversación que es naturaleza de confrontación, pero el resultado es significativo.

El proceso de cambio nunca termina. Junto al impulso, el cambio es algo en lo que piensan constantemente los altos directivos.

El cambio es perturbador pero necesario. La comodidad es el enemigo del progreso y de una organización saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

10 Grandes Principios de Relación que Aprendí de John Maxwell – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo anterior.

6) Admitir errores y perdonar rápidamente.

Asumir la responsabilidad de sus acciones es esencial para las relaciones saludables y productivas.

Si te equivocas, sé el propietario. Si tratas mal a alguien, pide perdón. Ponerse a la defensiva o hacer una reverencia nunca mejora la relación. Puede que tengas razón, pero si necesitas ganar, perderás en el largo plazo.

Cuando recibas una injusticia, perdona rápidamente. Vivirás con menos estrés y disfrutarás la vida más plenamente.

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7) Siempre da más de lo que tomas.

Puede haber algunas personas en tu vida que pienses que es imposible darles. Entiendo. John sería una de esas personas en mi vida. Pero eso no significa que no deberíamos tratar de ser generosos de todos modos.

Y con la mayoría de las personas, nunca sabrás, puedes establecer tu objetivo para dar más de lo que tomas. Sin embargo, esto no se trata de una tabla de puntuación. Si haces un seguimiento, te has perdido el punto. Es una cosa del nivel del corazón. Es una forma de vida, y cuando tus motivos son puros, te traerá una gran alegría.

8) Agregar valor a las personas.

Puedes agregar valor a las personas de maneras simples y grandes. Agregar valor no es más complejo que la idea de cómo contribuyes a su vida, para que su vida sea mejor.

Puede ser tan simple como una palabra amable y alentadora, y puede ser tan complicado como una vida de tutoría. A veces implica suficiente amor y coraje para tener una conversación dura y honesta.

El mayor valor que puede agregar a cualquier persona es el mensaje de Jesucristo. El regalo de la vida eterna es el mayor y más alto valor que puedes aportar a alguien.

9) Nunca puedes alentar a nadie demasiado.

Los dos sabemos la respuesta, pero déjame preguntarte de todos modos. ¿Alguna vez te ha animado demasiado alguien? Por supuesto no.

El estímulo es el combustible emocional que permite a las personas aguantar más tiempo, llegar más lejos y cavar más profundo de lo que se creía posible.

Ya sean tus hijos, un empleado, voluntarios en la iglesia, un compañero de trabajo o tu vecino, tómate el tiempo para darles un estímulo frecuente y sincero. Tu liderazgo aumentará por eso.

10) La confianza es el alma de todas las relaciones.

Cuando se trata de una relación, la confianza es como una promesa. Y nunca debes romper una promesa.

De hecho, esa es la esencia de la confianza. La gente cuenta contigo para cumplir tus promesas. Esto refleja tu personaje y, finalmente, quién eres.

Ninguna persona razonable espera la perfección, pero sí espera honestidad, amabilidad y hacer lo que dices que harás.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com

10 Grandes Principios de Relación que Aprendí de John Maxwell – Parte 1 de 2

Por Dan Reiland

Si no inviertes en amistades, puedes terminar viajando por la vida solo. La verdad alentadora es que las buenas relaciones no son tan difíciles. Requieren tiempo, amor y la disposición no siempre para salirse con la tuya.

John Maxwell ha sido un gran amigo y mentor por más de 35 años. Estoy muy agradecido por su amor, creencia e inversión en mí.

Él me ha enseñado mucho sobre las relaciones a lo largo de los años; Podría llenar un libro. Pero por ahora, compartiré solo diez de mis principios favoritos contigo.

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10 grandes principios de relación:

1) Vemos personas a través de nuestra propia lente.

Tu autoconciencia, tu autoestima y tu auto- percepción establecen la base de todas tus relaciones. La forma en que te ves a ti mismo y la forma en que ves la vida da forma a cómo ves y relacionas con los demás.

Ya sea que vea el vaso medio lleno o medio vacío, se transferirá todo el tiempo.

Cuando inviertes en ti mismo, en tu crecimiento personal y en tu madurez, tus relaciones siempre mejorarán.

2) A la gente no le importa cuánto sepas, hasta que sepan cuánto te importan.

Cuidar de las personas no es automático. No a todos les importa. Estoy seguro de que te has encontrado con gente en el camino que está claro que simplemente no les importa.

No puedes aprender a preocuparte, no es una habilidad, pero puedes decidir preocuparte. Puedes pedirle a Dios que te ayude a ser más cuidadoso.

Si deseas liderar el largo recorrido, no es suficiente ser excelente en lo que haces. Si no te preocupas sinceramente por las personas y vives de tal manera que lo demuestras, tu liderazgo sufrirá.

A la gente no le importa cuánto sabes, hasta que sepan cuánto te importan.

3) Escuchar desde el corazón cambia las cosas.

Uno de los mejores regalos que puedes dar a cualquiera es escuchar de verdad.

A menudo tenemos prisa, hay mucho que hacer, ¿verdad? Entonces, cuando disminuyes la velocidad por un minuto o una hora y realmente escuchas, comunicas que valoras a esa persona. Puede cambiarles la vida.

Escuchar desde el corazón requiere la habilidad de hacer una conexión a nivel del alma. Comunicas empatía, interés y el deseo de ayudar mucho más escuchando que simplemente con tus palabras.

4) Creer lo mejor en las personas generalmente saca lo mejor de la gente.

Incluso un reloj roto es correcto dos veces al día. Lo siento, pero me encanta esa línea cursi porque es verdad. Lo que buscas lo encontrarás.

Me sorprendió un día cuando me preguntaron por qué los pastores y las personas solo dicen las cosas buenas de alguien en el funeral. ¿Por qué querrías enfatizar las deficiencias de alguien?

Todos somos defectuosos e imperfectos, pero cuando alguien dice lo mejor de nosotros, a menudo nos elevamos a un nivel más alto.

5) Las personas que están lastimadas lastiman a otras personas.

Cuando la respuesta a una situación es mayor que el problema en cuestión, el verdadero problema siempre es sobre otra cosa. El líder sabio aprende cómo llegar al verdadero problema.

Las personas que están sufriendo no necesariamente quieren lastimar a la gente, pero es como un león con una espina en la pata, no puede evitarlo. Si podemos ayudar a las personas a eliminar la espina, podemos ayudarlos a vivir mejor. A su vez, si estás en una relación con ellos, tu vida también mejora.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Un Proceso de 5 Pasos para que los Líderes Manejen sus Errores

Escrito por Dan Reiland

Cuando te encuentras al frente, dirigiendo, los pasos en falso son parte del viaje. Si no estás cometiendo errores, probablemente no estés liderando.

Todos los líderes cometen errores, la clave es no cometer el mismo error dos veces. Si un líder repite el mismo error, es una indicación de que no están aprendiendo.

Seguramente hice lo que me correspondía en cuanto a desastres y todavía no me libré de ellos. Con suerte, no son tan frecuentes en estos días, y el contexto también es importante. Es decir, estás haciendo más cosas bien que mal. Pero, de nuevo, si lideras en aguas inexploradas, cometerás errores.

Los líderes que intentan encubrir, justificar o minimizar sus errores a menudo luchan con problemas más profundos. Puede ser cualquier cosa, desde orgullo, inseguridad, hasta no querer que el error sea revelado.

Pero otras veces nos tomamos todo demasiado en serio. Y es muy beneficioso estar en un entorno que es indulgente con nuestros errores.

En 12Stone damos dos premios divertidos cada mes en nuestra reunión de todo el personal. Uno se llama el Buen Pájaro, y se entrega para un gran liderazgo de servicio. El otro se llama Pájaro Sucio, y es una especie de nuestro premio “Tonto y re-tonto”. ¡Lo más temible es que creo que a nuestro personal le encanta obtener más éste último! Nos reímos y lo pasamos muy bien con eso. Lo importante es que podemos reírnos de las tonterías que hacemos y los errores que cometemos porque es un entorno seguro y saludable.

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Un proceso de 5 pasos para manejar bien tus errores: 

1) Acéptalo por completo.

En más de una ocasión, relacionado con el problema de uno de los miembros de mi equipo, le dije a nuestro pastor principal: “Soy responsable de esta situación y estoy en ella”.

Si algo es directamente tu culpa, es aún más importante que lo aceptes por completo. Algunas veces se trata de dar una disculpa, luego sigue adelante.

No trates de esquivarlo, esconderlo o pasar el camión por encima de otra persona. Solo acepta el error y sigue adelante.

2) Divúlgalo rápidamente.

Cuando cometas un error, habla de inmediato. Esto es valiente y limpia el ambiente. Les permite a todos avanzar hacia soluciones y progresar en lugar de asignar culpas.

Si algo sale mal, deberías ser el primero en decir: “Oye, cometí un error.” No “Mi culpa.” No lo minimices. Es mejor decir: “Ese es mi error”. Nuestras palabras como líderes hacen la diferencia.

No es necesario que sea un gran problema. De hecho, todo lo que se necesita es una afirmación equilibrada y práctica.

Tu jefe o tu equipo te amarán por ello, y tu revelación sincera y madura aumenta la confianza. Tendrán más respeto por ti porque lo viste, lo aceptaste y hablaste.

Y nunca es una buena idea pedirle a tu jefe que lo descubra alguien más que tú.

3) Resuélvelo correctamente.

Si no se resuelven, los errores aumentan, no mejoran.

Las soluciones ayudan a salir de un problema para progresar. Una buena solución cambia el enfoque del tono negativo de un “error” a uno de avance y progreso. Sumérgete en profundidad para arreglar el error. El trabajo cosmético que es suficiente para cubrir la superficie realmente no soluciona el problema. Las soluciones que permanecen requieren mucho más que solo un retoque.

Comprender qué salió mal y la diferencia entre, por ejemplo, una falla del sistema o un error humano es esencial.

Se requiere seguimiento, repetidamente, hasta que esté completamente rectificado. Esto podría lograrse en unos días, o podría llevar semanas o meses. No importa, resuélvelo correctamente sea lo que sea necesario.

4) Aprende de ello profundamente.

Si eres como yo o la mayoría de los líderes, nos movemos bastante rápido. Hay mucho que hacer, así que tengo una tendencia a avanzar un poco…demasiado rápido. ¿Qué hay de ti?

Una vez que se resuelve un problema, voy a lo siguiente. Pero eso no significa que realmente haya aprendido algo.

Es importante para mí tomarme un tiempo para pensar qué fue lo que me llevó a cometer el error.

Por ejemplo, ¿me falta experiencia? Tomé la decisión equivocada, y si es así, ¿por qué? ¿No pensé lo suficiente sobre los problemas? ¿Estaba distraído? ¿Fue más circunstancial? Este proceso será relevante y útil para ti también.

A partir de ahí, es aconsejable tomar unos minutos para reconocer cómo lo haría mejor la próxima vez.

5) Supéralo apropiadamente.

Es importante superar tu error y seguir adelante.

No te rindas. Si has completado los primeros cuatro pasos, suéltalo.

Haz coincidir tu nivel de respuesta con el tamaño del error.

Por ejemplo, digamos que arruinaste una cita, te perdiste una y nunca haces eso. Todo el proceso debería demorar unos cinco minutos. Acepta el error, dirígete con una disculpa, establece una nueva cita, descubre qué se descompuso en su sistema y supéralo.

O, por ejemplo, cometiste un gran error de presupuesto, y ahora estás en el hoyo por tanto dinero. Eso es un error de una magnitud diferente.

Va a ser complejo incluso antes de comenzar. Tomará tiempo entender lo que realmente sucedió. Puede llevar meses resolver el problema, etc.

Pero todavía comienza en el mismo lugar. Aceptarlo por completo y divulgarlo por completo, luego profundizar en la solución y el aprendizaje.

Ahí está.

  1. Aceptarlo por completo.
  2. Divulgarlo rápidamente.
  3. Resolverlo correctamente.
  4. Aprender de ello profundamente.
  5. Superarlo apropiadamente.

¡Comparte esto a tu personal y amigos que también son líderes!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

7 Errores Comunes de Comunicación Para Evitar

Por Dan Reiland

Algunos de nosotros nunca tendremos ese gran talento dado por Dios para “mover a las masas,” pero todos podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación pública para satisfacer la necesidad donde Dios nos ha colocado.

No importa si hablas a un salón con 50 personas o 3 mil personas, los elementos fundamentales de buena comunicación son los mismos. Yo no predico mucho, pero enseño mucho. Esto no me deja fuera. Hay profesores aburridos así como hay predicadores aburridos.

Como líderes, todos tenemos la responsabilidad de convertirnos en mejores comunicadores, incluso si la enseñanza no es central en nuestro rol.

¡Aquí están 7 de los errores más comunes, evítalos y te sentirás mejor!

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1) Hablar demasiado tiempo.

Una buena regla es mantener tu charla más corta si no es tu don principal. Incluso si eres bueno, establece un límite de tiempo y manténlo. Las personas responden mejor cuando saben con qué pueden contar. En pocas palabras, cuando llegues al final de tus notas, detente.

Si “necesitas” comunicarte durante más tiempo en un ambiente de enseñanza, hay varias cosas que puedes hacer para dividir el tema y ayudarte a mantenerlo más interactivo.

2) No saber cómo cerrar.

¿Cuántas veces has escuchado a un orador que parece ir en círculos para siempre? Querías gritar: “¡Aterriza el avión!” (¡Termina!) Patti, mi esposa, solía tener una señal con la mano que me indicaba que aterrizara el avión.

Cuando escribas tu discurso, tienes que saber hacia dónde te diriges. Ten un propósito singular en mente y responde estas dos preguntas. ¿Qué quieres que ellos sepan? ¿Qué quieres que hagan? Termina con precisión y claridad en tu motivación o desafío espiritual.

Los comunicadores expertos tienen un propósito singular en mente y saben cómo cerrar.

3) Buscando aprobación, en lugar de cambio.

Al igual que un buen liderazgo, la buena comunicación comienza con la autoconciencia. Complacer a los demás y la inseguridad son grandes obstáculos para una buena comunicación. Te preocupas demasiado por lo que la gente piense de ti que te centras en ellos.

Saber quién eres y sentirte cómodo con lo que eres es una parte importante de una gran comunicación.

Los comunicadores que son seguros de sí mismos se mantienen alejados de cosas como la exageración, o forzar el humor solo para hacer reír, y suavizar la verdad.

El objetivo final de cualquier comunicador en la iglesia local es mover a las personas hacia el cambio para su bien, de acuerdo con los valores bíblicos y la vida de Cristo.

4) Demasiado contenido, muy poca aplicación.

A todos nos gusta dejar que nuestro conocimiento bíblico salga de vez en cuando, y obviamente es bueno ser apasionados por las Escrituras. Pero el objetivo de nuestra comunicación no es información; es transformación Eso hace que la aplicación sea increíblemente importante.

Recuerdo que las epístolas son básicamente mitad contenido, mitad aplicación. Menos es más. Francamente, es más trabajo reducir el contenido. Como comunicador, debemos hacer el trabajo, no hacer que los oyentes trabajen para comprender lo que estamos diciendo.

Recuerda, ¿qué quieres que ellos sepan y qué quieres que hagan?

5) Integridad intelectual sobre intensidad espiritual.

El estudio diligente es una parte vital de la buena comunicación, pero la oración trae el verdadero poder que cambia la vida.

Tu preparación en el estudio es una disciplina requerida; no puedes comunicar un sermón o una lección esto. La verdad es que podemos comunicar un mensaje sin oración. Eso da miedo y hace que la charla sea casi inútil en términos de eternidad.

Uno de los atributos que más respeto, y que aprendí de nuestro pastor principal, Kevin Myers, es un profundo compromiso y pasión por la oración. La oración es una parte profundamente integral de tu preparación para comunicar cualquier cosa. Los resultados son obvios.

6) Sin Conexión.

Tu capacidad de ser auténtico y conectarte a un nivel del corazón crea la mejora más notable en tu comunicación.

Las historias son una de las mejores formas de conectar, y puedes aumentar tu conexión mejorando tu capacidad para contar una historia. La autenticidad te hace ganar mucha confianza en la sala.

Leer la audiencia también es clave para que entiendas qué tan bien te conectas. Un “orador público” habla a las personas, un comunicador tiene una conversación con la gente. Él o ella ve y siente la temperatura emocional de la audiencia y ajusta el tono de la conversación a medida que avanzan.

7) Subestimar la importancia de la motivación.

Cuando hay cambio, la verdadera transformación es la meta (Romanos 12:2, Efesios 4: 11-16), simplemente no puedes dejar de motivar a quienes les hablas.

Un buen comunicador siempre da esperanza. Ayuda a la gente a creer que pueden hacerlo, y Dios los ayudará con la parte que no pueden hacer solos.

No se trata de pelusa, cristianismo light (ligero) o gracia barata. La motivación se necesita para inspirar a la gente primero a querer cambiar y, en segundo lugar, elevar la confianza en sí mismo lo suficiente como para intentarlo.

Este artículo fue publicado originalmente: danreiland.com

8 Buenas Preguntas Para Evaluar a tu Iglesia

Por Dan Reiland

Es fácil estar tan ocupado haciendo el ministerio que no tomas el tiempo para evaluar tu ministerio.
Pero evaluar es mejorar.

Es como tu examen físico anual. Nadie quiere hacerse un chequeo, un análisis de sangre, y tal vez una prueba o dos, pero así aprendes lo que necesitas saber.

Entonces, por supuesto, necesitas poner en práctica lo que aprendes.

Plan de 4 puntos para mejorar:

  • Haz las preguntas correctas.
  • En un proceso grupal, da respuestas honestas.
  • Determina el plan de prioridades para mejorar.
  • Toma acción.

Comienza por hacer las preguntas correctas.

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8 buenas preguntas que ayudarán a que tu ministerio mejore:

1) ¿Cómo es que la cultura única de tu iglesia te ayuda a progresar?

Sam Chand escribió un excelente libro titulado Rompiendo el Código de Cultura de tu Iglesia. Afirma que más que la visión, los programas, el dinero o el personal, la cultura tiene el mayor impacto en el futuro de tu iglesia.

¿Cómo describirías tu cultura? ¿Esto es lo que quieres? ¿Tu cultura de iglesia, está ayudando o perjudicando mientras persigues el propósito de Dios para tu iglesia? ¿Qué cambios necesitas hacer? Si la cultura es saludable, ¿qué prácticas existen para mantenerse saludable?

2) ¿Cómo describirías la moral general de tu iglesia?

¿Están las personas felices con tu iglesia? Esa pregunta parece muy subjetiva, pero es sorprendentemente fácil de responder.

¿Confían en el liderazgo? ¿Están motivados acerca de la misión? ¿Están apasionados por seguir a Jesús? ¿Hay impulso? ¿Se resuelven los problemas con relativa facilidad (sin resistencia significativa)? Tienes la idea.

La moral y la cultura están estrechamente vinculadas. Si estás luchando y, la cultura y la moral no son ideales, te insto a verter tu energía de liderazgo allí primero.

3) ¿Cuál es tu acercamiento a la formación espiritual en tu iglesia?

¿Existe un sentido general de que la gente está buscando a Dios? No se trata de perfección, pero ¿ves progreso? ¿Qué factores consideras importantes para ayudar a evaluar la madurez espiritual? Considera cosas como la oración, el servicio a los demás, la obediencia y la generosidad financiera. ¿Qué tal el fruto del Espíritu como el amor, la alegría y la paz, etc.?

¿Utilizan grupos pequeños? ¿Cómo se desarrolla la comunidad? ¿Qué prioridad tiene la verdad bíblica? Un gran enfoque general para evaluar el crecimiento espiritual es reunir historias de cambio de vida.

4) ¿Estás desarrollando nuevos líderes?

Junto al favor de Dios, todo se eleva y cae en el liderazgo. ¿Los líderes de tu iglesia demuestran una fuerte profundidad espiritual y corazón de siervo? ¿Cuál es tu plan para encontrar y desarrollar nuevos y mejores líderes? No alcanzarás tu potencial como iglesia sin una dedicación seria a este proceso.

5) ¿Cómo describirías la fuerza de tus equipos de voluntarios?

¿Son tus voluntarios parte de equipos vibrantes y productivos o una banda de supervivientes que luchan? Mucho de eso depende de cómo seleccionas, entrenas, animas y empoderas a tus voluntarios. ¿Reclutas para una visión o simplemente para hacer una tarea?

Todas las iglesias se enfrentan a la presión de necesitar personas que sirvan como voluntarios, pero la forma en que construyas los equipos hace una diferencia significativa. ¿Cómo calificarías la conciencia de grupo de tus ministerios voluntarios? ¿Cuál es el primer y mejor paso para fortalecer tus equipos?

6) ¿Qué te dicen los indicadores financieros?

Es relativamente fácil medir los resultados cuando se trata de dinero. La oferta semanal define la realidad. Al mismo tiempo, uno de los desafíos más grandes que un líder enfrentará es inspirar exitosamente a la gente a confiar en Dios con sus finanzas y permanecer fiel para dar con generosidad.

¿Eres audaz en tu enseñanza de la verdad de Dios sobre el dinero? ¿Ofrecen formación práctica sobre la gestión del dinero? ¿Personalmente, modelas la generosidad? ¿Dónde eres más fuerte con respecto al dinero, la fe o la práctica?

7) ¿Estás en misión?

Primero debes estar claro sobre el propósito de tu iglesia. ¿Cuál es tu misión/visión – exactamente? ¿Tu congregación tiene un buen sentido de lo que eso significa? ¿Estás actuando sobre esa misión?

Es esencial que tus líderes se vuelvan y permanezcan alineados juntos en esa misión. Siempre se sentirá como si estuvieras nadando río arriba si no se dirigen hacia la misma dirección.

8) ¿Su gente invita con entusiasmo a otros a sus servicios de adoración?

He entrenado iglesias donde la gente tenía obviamente sentimientos tibios sobre el servicio de adoración. No estaban motivados para invitar a alguien, aunque tuvieran un amigo que querían traer.

No siempre es el servicio de adoración, pero comienza allí. ¿Hay algo con tu iglesia que haría que tu congregación se detuviera para invitar a sus amigos?

Esta es una enorme combinación evangelística. Si tu gente está comprometida con la visión lo suficiente para invitar a la gente a la iglesia, y su experiencia de adoración (desde la guardería para los pequeñitos hasta la manera de hacer la invitación) vale la pena invitar a la gente – ¡es la combinación por la que trabajas!

Confío en que estas preguntas te serán útiles a ti y a la salud de tu iglesia.

¡Oro por la sabiduría de Dios para tu liderazgo y su favor sobre ti!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

Consejos Prácticos Para Liderar a Personas Difíciles

Esta es la continuación de la entrada anterior escrita por Dan Reiland. 

1) Descubre el trasfondo.

Cuando una persona se vuelve difícil, y la situación parece persistir, trata de poner el tema a un lado y llevar la conversación a un nivel más personal.

Llega a lo obvio para descubrir si hay algo más profundo. Mi pregunta favorita es “¿Qué es lo que realmente te molesta aquí?” Es importante hacer esa pregunta de una manera amable y cuidadosa.

Cuando te conectas con el problema real, es mucho más fácil amar y liderar a alguien.

2) Maneja bien tus propias emociones.

Es vital permanecer emocionalmente consciente de ti mismo y en control. Cuando pierdes el control, pierdes.

Esto no significa reprimirse o distanciarse, sino que de las cosas que aparecen en la lista del fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, amabilidad, tolerancia, bondad, fidelidad, mansedumbre, ¡el dominio propio está incluido! (Gálatas 5:22)

Cuando te enfadas, pierdes tu liderazgo.

No puedes impedir que alguien “presione tus botones”, pero no tienes que bajar a su nivel.

Aquí está un plan práctico para cuando una persona difícil esté desequilibrándote.

  • Cuenta hasta 5.
  • Baja el volumen.
  • Siéntate en tu silla.
  • Habla deliberadamente.
  • Pide tiempo de espera, si es necesario.

A largo plazo, los impulsivos nunca ganan la carrera.

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3) Establece términos y límites.
Hasta ahora, he enfatizado nuestro enfoque con personas difíciles. Cómo manejamos nuestro corazón, pensamientos y emociones.

Pero algunas personas son simplemente difíciles casi todo el tiempo. No queremos estar cerca de ellos, y puede ser difícil amarlos.

Los términos y los límites son saludables y necesarios. Aquí están los límites que uso.

Mi primer límite es el respeto. La persona puede estar en desacuerdo conmigo y expresar su insatisfacción con mi liderazgo, pero debe ser respetuoso.

Mi segundo límite es la alineación. Necesitamos ponernos de acuerdo sobre la misión general y dirigirnos en la misma dirección. No puede llegar a ser todo acerca de su agenda personal.

Mi tercer límite es el progreso. Las conversaciones difíciles son parte del liderazgo, y no es raro quedarse atrapado por un tiempo. ¡Pero necesitamos progresar pronto!

4) Comunica expectativas claras.
Establecer claras expectativas es vital para trabajar con una persona difícil.

Piensa en lo que se necesita para una relación sana, para progresar en el ministerio y deja eso claro.

5) Llévalos a un terreno más elevado.
Esta es tu oportunidad para alentar e inspirar.

No se trata de vender y ganar, no se trata de cerrar un trato como si estuvieras en oferta.

¡Ayúdalos a verse a sí mismos y a la situación de manera distinta y para su bienestar!
• Establece un terreno en común.
• Comunica su valor. Afirma a la persona.
• Apunta hacia la visión más grande.
• Adviérteles de las consecuencias de continuar en el mismo camino.

6) Elije tus batallas.
A veces la gente llamará a tu puerta con la intención de “tener una pelea.” Y a veces la situación aumenta al nivel de una batalla.

Siempre pregúntate, ¿es necesario pelear esta batalla? A veces es importante dejarla de lado para escalar una montaña más alta.

7) Enfócate en las soluciones.
La resolución de algún tipo es necesaria.

Las soluciones productivas son las mejores.

Lo peor es dejar una situación que es un desastre. Alguien tiene que limpiarlo. Si no lo haces, alguien más debe hacerlo.

Dos preguntas cruciales que ayudan a aportar discernimiento y resolución:
• ¿Qué te gustaría que yo hiciera de manera diferente?
• ¿Qué deseas?

Cuando sabes lo que la persona quiere, puedes ser claro acerca de si serás o no capaz de acceder. Al final, a veces tienes que decir no y mantener tu terreno. Y a veces debes quitar a la persona del liderazgo.

Siempre habrá personas difíciles a quienes serás responsable de liderar. Definitivamente: ¡La forma en que los lideras puede cambiarte, puede cambiarlos a ellos y también a la iglesia!

Liderando Gente Difícil

Por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Probablemente sea cierto que la persona más difícil que dirijo soy yo.

Eso también podría ser cierto para ti.

Pero más allá de esa realidad, hay quienes parecen ser genuinamente inconscientes del impacto negativo que tienen sobre otros a su alrededor. Y hay algunos que parecen tener una extraña sensación de satisfacción al crear problemas y obtener reacciones de la gente.

Estas personas difíciles podrían ser un líder voluntario, un compañero de trabajo, un miembro del personal, incluso un miembro de la familia. Puede ser casi cualquier persona que tengas la responsabilidad de dirigir.

Cuando permites que la gente difícil “se salga con la suya,” cualquier ambiente puede llegar a ser tóxico.

Entonces, ¿cómo podemos liderar mejor a las personas difíciles y sobrevivir para contar la historia?

Empecemos con lo que no funciona.

5 respuestas comunes a las personas difíciles, que no funcionan:

  1. Evitar a la persona y la situación.
  2. Ceder y rendirse. Darles lo que quieren, dejar que ellos se salgan con la suya.
  3. Permitir que su comportamiento continúe. No les das lo que quieren, pero dejas que la persona continúe con la negatividad, el chisme, etc.
  4. Pasar la responsabilidad de tratar con esa persona a otra persona, para que maneje la situación.
  5. Activar y conquistar.

La Escritura nos da una visión para hacerlo de una mejor manera:

“Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.” Romanos 12:18 (NVI)

El contexto en este capítulo, comenzando con el versículo 9, es amar a la gente. El versículo 17 dice “no pagues mal por mal,” y el versículo 19 dice “no tomes venganza.”

El pasaje provee en principio, la intuición práctica que necesitamos para tratar con personas difíciles de acuerdo al corazón de Dios.

Nos dice cómo debemos ver a la gente. Especialmente cuando lees el versículo 17, “ten cuidado de hacer lo correcto.”

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He aquí un gran resumen práctico:

  • Soy responsable de cómo trato a los demás.
  • Puedo no ser responsable de cómo me tratan.
  • Soy responsable de cómo reacciono a aquellos que son difíciles.

Primero, necesitas disponer tu corazón:

A)  Difícil no es una enfermedad.

No huyas de las personas difíciles que tienes que dirigir. Es natural alejarse de la gente difícil, pero no ayuda.

Si bien puede ser contraproducente moverse hacia personas difíciles, es importante aceptar que es parte de tu responsabilidad como líder.

Es fácil amar a tus amigos y seguidores, pero la prueba real de tu liderazgo es cómo influencias a quienes te ponen a prueba.

B) Perdona y déjalo ir.

Una de las situaciones más desalentadoras en el ministerio son los líderes que se vuelven heridos, amargados y viven con remordimiento.

Esto puede verse reflejado, principalmente, en las situaciones más extremas, pero todavía sucede con demasiada frecuencia. 

El perdón no es fácil, pero siempre es el mejor camino.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

 

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