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5 Pasos que Ayudan a los Líderes de la Iglesia a Mantenerse Fuera de Problemas

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Nadie nunca comienza en el ministerio esperando arruinarlo, fallar o renunciar.

Todos comenzamos con una gran visión, entusiasmo y sueños de cambiar el mundo para bien.

Entonces, ¿qué va mal?

¿Por qué los líderes buenos y piadosos (personal de la iglesia y voluntarios) terminan estrellándose en el ministerio, y acaban fuera de él?

La respuesta a esa pregunta es, obviamente, complicada, pero en esencia no somos capaces de anticipar y prepararnos para tiempos y/o temporadas difíciles en el ministerio.

Esto no tiene el propósito de crear paranoia. No hay ninguna necesidad de vivir en miedo o quemar energía con una preocupación innecesaria. El liderazgo nunca está libre de riesgos. Pero podemos saber que la presión, la tentación y los errores vendrán. Podemos ser inteligentes y anticiparlos. Podemos permanecer cerca de Dios y seguir siendo fuertes.

Hay un viejo dicho en el boxeo que afirma: El golpe que no ves venir es el que te deja fuera. Eso es tan cierto.

Mi amigo Carey Nieuwhof escribió un libro nuevo y fantástico titulado: “No lo vi venir: Superando los siete desafíos más grandes que nadie espera y todo el mundo experimenta.” Es un gran libro. El título lo dice todo.

La intencionalidad es la clave.

Recuerdo bien mi servicio de ordenación. Realmente fue un momento sagrado. El mensaje, el compromiso y la oración al final, todo eso me marcó. Hay un recuerdo después de la ceremonia que todavía me hace sonreír.

El Superintendente de Distrito, a quien amo y respeto, se acercó a mí en la recepción para transmitir unas palabras de sabiduría y ánimo. Él dijo: “Dan, Dios te ha dado la capacidad y la oportunidad, quiero que me prometas que harás tu mejor esfuerzo para no echarlo a perder.” ¡Eso fue todo! No estaba seguro de cómo responder en ese  momento. Me preguntaba si él se lo decía a todos, o solo a mi. Pero todos estos años más tarde, veo la sabiduría. Tenemos que ser intencionales, o lo echaremos a perder.

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Quiero ofrecer algunas recomendaciones que serán útiles para ti así como lo han sido para mí durante muchos años en el ministerio. Estos cinco pasos te ayudarán a ser intencional.

5 pasos que te ayudarán a ti y a tu equipo a mantenerse fuera de problemas:

1) Reconoce que te puede suceder a ti.

Los líderes de la categoría de mayor riesgo son aquellos quienes creen que eso no les puede pasar a ellos. Operan con un enorme y peligroso punto ciego.

La verdad es que cualquiera de nosotros puede quedarse fuera del ministerio. Una vez más, sin intención de causar paranoia – solo es la realidad. Ninguno de nosotros está por encima de la posibilidad arruinar algo a gran escala. Y rara vez se da el caso de saltar directamente a una crisis moral o un incumplimiento ético de carácter. Comienza lenta e inocentemente. Detéctalo a tiempo.

El enemigo trabaja horas extras para tentarte. No lo tomes a la ligera.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

Este es un consejo muy grande y sabio.

2) No coquetees.

Todos sabemos que es mejor no jugar con fuego. Cuando nos descuidamos, el fuego tiene ventaja y nos quemamos. Coquetear es como jugar con fuego, las llamas te hipnotizan y te arrastran. Entonces, antes de que te des cuenta, la situación se pone demasiado caliente, y te conviertes en pan tostado.

El coqueteo no se trata solo de un comportamiento inapropiado con el sexo opuesto. De hecho, para algunos líderes coquetear con el poder, la fama y la fortuna es una tentación mucho mayor.

La opción de no coquetear es tuya. Es una elección. No ves lo cerca que se puede bailar del precipicio. El coqueteo no vale la pena. En el mejor de los casos es una experiencia hueca, en el peor…bueno, todos sabemos las historias.

3) Conocer tu debilidad.

Todos tenemos un punto débil donde somos más vulnerables. Cuando se trata de postres, mi debilidad son las galletas de chocolate. Son tan buenas; ¡es difícil comer solo una!

El azúcar de comer galletas en exceso puede hacer daño, pero nada parecido a lo que sucede en el liderazgo cuando nuestra vulnerabilidad permanece desconocida o sin vigilancia.

Cuando la presión es alta, y la resistencia es baja, el problema está cerca. Aquí hay una situación común, tú trabajas largas horas en el ministerio y te cansas. El exceso de cansancioconduce al agotamiento. Eso deja la puerta abierta a un punto más débil.

Cuando conoces tu vulnerabilidad, puedes ser inteligente, guarda tu corazón y permanece fuerte. Tú estarás mucho más preparado porque lo verás venir.

4) Trabajar en un ambiente que es lo suficientemente sano como para compartir la verdad.

Nada mejor que un medio ambiente saludable y productivo donde se puede decir la verdad sin repercusión. Ningún líder puede cumplir con éxito sus responsabilidades, manejar la presión, y resolver problemas por sí solo.

Iglesias y en especial los equipos de liderazgo están diseñados para operar en comunidad, no de forma independiente. En pocas palabras, nos necesitamos unos a otros. Cuando nos enfrentamos a la tentación, las inseguridades, los miedos, y la duda,  necesitamos tener un lugar seguro para hablar. Una conversación abierta y honesta puede ayudar a prevenir las situaciones más peligrosas antes de que lleguen demasiado lejos.

¿Con quién puedes hablar, que sea inteligente, fuerte y se interese por ti?

5) Permanece honesto delante de Dios.

Delante de Dios no podemos ocultar lo que nos está pasando. Pero nos perdemos gran parte de la ayuda de Dios cuando pretendemos que podemos manejarlo nosotros mismos.

Habla con Dios. Mantente cerca de Él. Sé honesto acerca de tus luchas. El Espíritu Santo trae sabiduría y poder, aprovecha su ayuda. Todos cometemos errores, pero no hay necesidad de permitir que la tentación se convierta en un patrón que puede poner en riesgo tu ministerio.

Cuando le das un nombre al problema, el pecado o la tentación, se elimina una gran parte de su poder. Cuando también lo resistes, con la ayuda de Dios, puedes superarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com.

El Lado “más Suave” del Liderazgo Puede ser más Fuerte de lo que Piensas

Por Dan Reiland

Es cierto que nadie quiere seguir a un líder inseguro, indeciso o ineficaz.

Cualidades como la confianza, la determinación y el valor son esenciales y necesarias. Los grandes líderes pueden manejar las difíciles circunstancias que se les presentan.

Pero los líderes de mente dura también deben ser de corazón tierno, o su liderazgo se vuelve frío y duro.

La fuerza y ​​el poder del liderazgo de Jesús estaban representados por cosas como una paloma, una cruz y una toalla. Estos son claramente símbolos de cualidades como la humildad, el sacrificio, el amor y la obediencia, por nombrar solo algunos.

La gente acudía a Jesús no por su poder, sino por su compasión. Tenía poder, pero nunca lo alardeó.

La gente escuchó las enseñanzas de Jesús no por su estado sino por su sabiduría. Sí, Jesús enseñó con autoridad, pero fue la autoridad sometida. Jesús solo hizo la voluntad de su padre.

Este lado “más suave” del liderazgo demuestra la verdadera fortaleza del Reino. Este tipo de fuerza es mucho más difícil de vivir a largo plazo.

Estamos tentados a adoptar el poder “rápido”. Es más fácil declarar, ordenar y controlar, pero ese tipo de fuerza no dura. Las personas se resienten y te dejan al primer signo de dificultad o lucha en el ministerio.

La fuerza del reino es lo opuesto a la fuerza mundana. Nace en la sumisión, prospera mediante la obediencia y se sostiene a través del amor.

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7 demostraciones del Reino de auténtica fuerza de liderazgo espiritual:
(¿En cuáles eres bueno y en cuáles necesitas trabajar?)

1) Gracia
Estamos llamados a un ministerio de reconciliación. Nuestro enfoque es la redención. Y somos responsables no solo de comunicar, sino también de demostrar la gracia. Nuestra salvación se basa en la gracia y, por lo tanto, nuestro liderazgo debe seguir ese ejemplo. La gracia no sugiere una ejecución descuidada, estándares bajos o evitar decisiones difíciles. Significa que tu corazón se inclina hacia la misericordia, el perdón y las segundas oportunidades. La disposición de tu corazón guía tu liderazgo. Se necesita mucha más fuerza para perdonar que para condenar.

La gracia no descarta la ley, sino que la media para abrazar nuestra humanidad. La gracia hace lo mismo por nuestro liderazgo.

2) Apreciación
La apreciación es aceite a la fricción del liderazgo. El liderazgo causa movimiento y el movimiento causa fricción. Sin algo que suavice la fricción en el ministerio, puede ser demasiado para que lo soporten el personal y los voluntarios. 

Cuando los líderes están bajo presión, la expresión de aprecio es una de las primeras cosas que salen por la ventana. Eso es un gran error. Las expectativas claras son importantes y la apreciación genuina te permite aferrarte a esas expectativas importantes.

¡La apreciación levanta el ánimo de los voluntarios y el personal que diriges!

3) Humildad
A pesar de que Jesús estaba en su naturaleza Dios, no insistió en la igualdad con Dios para su propio beneficio. De hecho, se vació para servir.

Es fácil para nosotros desordenarnos según el lugar en el que estemos en el organigrama. Aunque sabemos que la posición no tiene casi nada que ver con nuestra influencia real, todavía nos preocupan los títulos.

Jesús cambió su título por una toalla y lavó los pies de las personas. Él era el rey de reyes, pero vivió como un siervo de todos.

Renunciar a nuestros “derechos” es fundamental para la fuerza de liderazgo y el poder basado en el Reino.

4) Aliento
Uno de mis rasgos favoritos de liderazgo o habilidades para enseñar es el estímulo. Probablemente porque es tan mal entendido. A menudo se ve como el lado “suave” del liderazgo, y en ocasiones incluso se considera una pérdida de tiempo.

Los líderes alentadores tienen un corazón generoso y son todo menos débiles. Se necesita un líder fuerte, seguro y maduro para dar crédito constantemente a los demás, formar a las personas e inspirarlos a un ministerio más grande.

El estímulo proporciona el combustible emocional que permite a las personas que lideras aguantar más tiempo, llegar más lejos y profundizar más de lo que creían posible.

5) Amor
En su forma más pura, la fuerza del amor proviene de la abnegación. Un líder amoroso es un sirviente desinteresado de la gente.

Se requería una fuerza increíble para que Jesús fuera a la cruz y diera su vida por nosotros. Esa fuerza se originó en el amor de Dios, y por obediencia, Jesús nos amó más allá de lo que pudiéramos ganar o merecer.

Cuando reflexiono sobre este tipo de amor, me desafían a examinar la profundidad del amor que tengo por aquellos a quienes sirvo e inspirado para amar aún más profundamente.

El amor aporta gran fuerza, poder y eficacia a tsu liderazgo.

6) Escuchar
Los mejores líderes escuchan bien. No saltan a conclusiones, hacen buenas preguntas y comunican que les importa al tratar de comprender.

La mayoría de nosotros preferiríamos hablar, dirigir y “hacer que las cosas sucedan”. Pero se necesita paciencia y sabiduría para saber cuándo y cómo escuchar con verdadera empatía. Eso requiere la fuerza de la disciplina personal.
Cuando la gente sabe que te importa, tus influencias aumentan.

Los líderes que se niegan a escuchar a menudo se meten en problemas. Cuando los líderes no escuchan, la gente deja de hablar contigo. El resultado es que no sabes dónde están, y puedes terminar cegado. La frase más común que escucho de un líder que no escucha es: “No lo vi venir”.

7) Amabilidad
La amabilidad es una cualidad de liderazgo que permite la confianza, la conexión y el intercambio genuino. Hay verdadera fuerza en la bondad.

  • La amabilidad trae paz y alegría a situaciones llenas de presión.
  • La amabilidad gana los corazones de los que están lejos de Dios.
  • Dios se deleita en la bondad.

. . . pero el que se jacta se jacta de esto: que tengan el entendimiento de conocerme, que yo soy el Señor, que ejercito la bondad, la justicia y la justicia en la tierra, porque en esto me deleito “, declara el Señor. Jeremías 9:24

Puedes ver el balance. Justicia, rectitud y bondad.

No es complicado ser amable, pero puede ser difícil de practicar de manera constante al ritmo que la mayoría de los líderes siguen.

La fortaleza del reino para el liderazgo espiritual no siempre parece una fortaleza como la ve el mundo. Aprender a mezclar los dos requiere esfuerzo y práctica intencional.

6 Habilidades Esenciales para Líderes Principales y Ejecutivos

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

A menudo me encuentro con líderes jóvenes que aspiran, en sus palabras, a “estar a cargo.” Ese es un deseo normal y saludable. Lo entiendo, quiero decir, ¿quién no preferiría estar a cargo de las decisiones si esa es una opción, verdad?

Bueno, como se pueden imaginar, hay un poco más de la idea de estar “a cargo.” Y mi corazón y esperanza es que esta publicación podría ser útil.

Existe una idea equivocada, significativa y frecuentemente citada, sobre el liderazgo, y es que cuanto más alto llegas en la organización, tienes mayor libertad para hacer lo que quieras.

La percepción es que por ser el “líder principal” (o uno de ellos) tú, por lo tanto, no te reportas con nadie.

De hecho, ocurre todo lo contrario: cuanto Cuanto más asciendes en una organización, más renuncias a tus derechos y menos opciones tienes.

Además, cuanto más alto sea tu nivel de responsabilidad y autoridad, tienes más personas a quienes informar, no menos. Puede que no sea un informe formal, pero de todos modos debes responder a ellos.

Ya sea en los negocios o en la iglesia, hay una larga lista de personas a quienes los líderes principales responden desde las partes interesadas hasta la junta directiva.

La lista incluye a los clientes, influyentes clave, funcionarios denominacionales, miembros y asistentes de la iglesia, socios, donadores, y la lista continúa. Otra vez, es posible que no tengan autoridad formal, pero tienen influencia y son importantes.

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Puede haber pocos, o quizás ninguno por encima del líder principal en el organigrama, pero eso no refleja las realidades de poca libertad y mucha responsabilidad.

El liderazgo superior es un rol que se comprende mejor antes de entrar en él, en vez de más tarde. Es difícil comunicar algunos de esos matices, pero lo que se puede describir con claridad son las habilidades únicas que son obligatorias.

Algunas de las seis habilidades que he enumerado pudieran parecer que cualquier rol de liderazgo las necesitaría, pero para el líder principal, estas habilidades no son negociables.

El factor crítico aquí es que debido a que son habilidades, se pueden aprender. Y debido a que se pueden aprender, pueden mejorar en cualquier o en todo hacia lo que se incline y practique.

6 habilidades esenciales:

1) Traducir la visión a la estrategia.

Traducir la visión en una estrategia viable requiere primero la capacidad de seleccionar, confiar, desarrollar y trabajar con un equipo de liderazgo. Nunca he conocido a un líder o ejecutivo que pueda hacerlo por sí mismo.

De hecho, algunos líderes sénior tienen una personalidad y un cableadoque los hace realmente buenos en lo que hacen, pero también crean algunas espacios significativos que requieren que un equipo haga que todo suceda.

La estrategia, (un plan para hacer que el sueño se convierta en realidad), es una habilidad no negociable para cualquier líder sénior.

2) Comunicar fe y esperanza.

La habilidad para comunicar lo que crees a nivel del corazón es una obligación. Además, necesita convertirse en algo natural para ti. He visto a John Maxwell y Kevin Myers hacer esto por años. Simplemente no se cansan de eso.

La fe de estos grandes líderes en la capacidad de una persona para convertirse en su mejor yo a menudo excede la fe de esa persona en sí misma. Su capacidad para comunicar la esperanza de un futuro mejor para toda la organización es muy fuerte.

La fe y la esperanza también incluyen la idea de comunicar la calma en una tormenta y un resultado positivo.

La clave es que la fe y la esperanza deben ser sinceras. Como líder sénior, no puedes simplemente leer y citar la próxima gran idea. Debes haberlo interiorizado, ser dueño de ello y creerlo de corazón.

3) Levantar y empoderar a los líderes.

En una iglesia grande o muy grande, esto generalmente significa selección manual del equipo principal. En una iglesia más pequeña, puede significar seleccionar líderes voluntarios clave.

En cualquiera de los casos, siempre incluye la capacidad de soltar responsabilidades clave con un empoderamiento genuino para que esos líderes hagan su trabajo. Los líderes principales que más luchan son aquellos que administran a nivel micro y no confían en sus principales líderes para hacer su trabajo.

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4) Demostrar auto-liderazgo y cultivar vitalidad espiritual.

Si usted es o desea ser un líder sénior en una iglesia local, el crecimiento espiritual auto dirigido hacia la madurez es imprescindible.

Esto ciertamente no sugiere algún tipo de superioridad o mejor noción que otros. De hecho, la mayoría de los que servimos en algún puesto ejecutivo o de alto nivel admitimos  rápidamente nuestros defectos y debilidades.

La buena noticia es que la autoconciencia y la seguridad te ayudan/nos ayudan a ser honestos con Dios sobre quiénes somos y cuánto lo necesitamos.

Los buenos líderes tienen buenos mentores, pero se requiere auto-liderazgo para la disciplina y la constancia.

No hay nadie para sostener tu mano y pedirte que te hagas cargo de tus responsabilidades cotidianas; tu primera responsabilidad es buscar a Dios y la madurez espiritual.

Los que lideras dependen de tu caminar auténtico y creciente con Dios.

5) Resolver problemas y tomar decisiones difíciles en niveles complejos.

Los problemas grandes y más complejos (a menudo en toda la organización) problemas para resolver son multidimensionales, grises en vez de negros o blancos, y no presentan una respuesta clara u obvia.

De hecho, a menudo presentan múltiples opciones sobre las cuales otros, a quienes sirven, tienen opiniones muy fuertes y diferentes.

El liderazgo superior es más un arte que una ciencia que requiere intuición y llamadas de juicio.

Aquí hay un ejemplo claro, a veces debe elegir entre dos opciones menos que ideales.

Otra forma de verlo es que no importa cuán buena sea la decisión, hay un grupo que no estará contento. Poder tomar decisiones difíciles es una habilidad esencial para cualquier líder sénior.

Si prefiere un mundo más claro y en blanco y negro, el liderazgo superior puede no ser para ti.

Esto no pretende ser desalentador, es solo parte del territorio, y un líder experimentado puede manejar esto con calma.

6) Tomar riesgos y liderar el cambio.

No hay riesgo de escape y cambio si deseas progreso.

Los riesgos que tomas no son siempre públicos o grandiosos como iniciar un proyecto de construcción o recaudar millones de dólares.

Puede ser algo privado como una conversación que es naturaleza de confrontación, pero el resultado es significativo.

El proceso de cambio nunca termina. Junto al impulso, el cambio es algo en lo que piensan constantemente los altos directivos.

El cambio es perturbador pero necesario. La comodidad es el enemigo del progreso y de una organización saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

10 Grandes Principios de Relación que Aprendí de John Maxwell – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo anterior.

6) Admitir errores y perdonar rápidamente.

Asumir la responsabilidad de sus acciones es esencial para las relaciones saludables y productivas.

Si te equivocas, sé el propietario. Si tratas mal a alguien, pide perdón. Ponerse a la defensiva o hacer una reverencia nunca mejora la relación. Puede que tengas razón, pero si necesitas ganar, perderás en el largo plazo.

Cuando recibas una injusticia, perdona rápidamente. Vivirás con menos estrés y disfrutarás la vida más plenamente.

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7) Siempre da más de lo que tomas.

Puede haber algunas personas en tu vida que pienses que es imposible darles. Entiendo. John sería una de esas personas en mi vida. Pero eso no significa que no deberíamos tratar de ser generosos de todos modos.

Y con la mayoría de las personas, nunca sabrás, puedes establecer tu objetivo para dar más de lo que tomas. Sin embargo, esto no se trata de una tabla de puntuación. Si haces un seguimiento, te has perdido el punto. Es una cosa del nivel del corazón. Es una forma de vida, y cuando tus motivos son puros, te traerá una gran alegría.

8) Agregar valor a las personas.

Puedes agregar valor a las personas de maneras simples y grandes. Agregar valor no es más complejo que la idea de cómo contribuyes a su vida, para que su vida sea mejor.

Puede ser tan simple como una palabra amable y alentadora, y puede ser tan complicado como una vida de tutoría. A veces implica suficiente amor y coraje para tener una conversación dura y honesta.

El mayor valor que puede agregar a cualquier persona es el mensaje de Jesucristo. El regalo de la vida eterna es el mayor y más alto valor que puedes aportar a alguien.

9) Nunca puedes alentar a nadie demasiado.

Los dos sabemos la respuesta, pero déjame preguntarte de todos modos. ¿Alguna vez te ha animado demasiado alguien? Por supuesto no.

El estímulo es el combustible emocional que permite a las personas aguantar más tiempo, llegar más lejos y cavar más profundo de lo que se creía posible.

Ya sean tus hijos, un empleado, voluntarios en la iglesia, un compañero de trabajo o tu vecino, tómate el tiempo para darles un estímulo frecuente y sincero. Tu liderazgo aumentará por eso.

10) La confianza es el alma de todas las relaciones.

Cuando se trata de una relación, la confianza es como una promesa. Y nunca debes romper una promesa.

De hecho, esa es la esencia de la confianza. La gente cuenta contigo para cumplir tus promesas. Esto refleja tu personaje y, finalmente, quién eres.

Ninguna persona razonable espera la perfección, pero sí espera honestidad, amabilidad y hacer lo que dices que harás.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com

10 Grandes Principios de Relación que Aprendí de John Maxwell – Parte 1 de 2

Por Dan Reiland

Si no inviertes en amistades, puedes terminar viajando por la vida solo. La verdad alentadora es que las buenas relaciones no son tan difíciles. Requieren tiempo, amor y la disposición no siempre para salirse con la tuya.

John Maxwell ha sido un gran amigo y mentor por más de 35 años. Estoy muy agradecido por su amor, creencia e inversión en mí.

Él me ha enseñado mucho sobre las relaciones a lo largo de los años; Podría llenar un libro. Pero por ahora, compartiré solo diez de mis principios favoritos contigo.

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10 grandes principios de relación:

1) Vemos personas a través de nuestra propia lente.

Tu autoconciencia, tu autoestima y tu auto- percepción establecen la base de todas tus relaciones. La forma en que te ves a ti mismo y la forma en que ves la vida da forma a cómo ves y relacionas con los demás.

Ya sea que vea el vaso medio lleno o medio vacío, se transferirá todo el tiempo.

Cuando inviertes en ti mismo, en tu crecimiento personal y en tu madurez, tus relaciones siempre mejorarán.

2) A la gente no le importa cuánto sepas, hasta que sepan cuánto te importan.

Cuidar de las personas no es automático. No a todos les importa. Estoy seguro de que te has encontrado con gente en el camino que está claro que simplemente no les importa.

No puedes aprender a preocuparte, no es una habilidad, pero puedes decidir preocuparte. Puedes pedirle a Dios que te ayude a ser más cuidadoso.

Si deseas liderar el largo recorrido, no es suficiente ser excelente en lo que haces. Si no te preocupas sinceramente por las personas y vives de tal manera que lo demuestras, tu liderazgo sufrirá.

A la gente no le importa cuánto sabes, hasta que sepan cuánto te importan.

3) Escuchar desde el corazón cambia las cosas.

Uno de los mejores regalos que puedes dar a cualquiera es escuchar de verdad.

A menudo tenemos prisa, hay mucho que hacer, ¿verdad? Entonces, cuando disminuyes la velocidad por un minuto o una hora y realmente escuchas, comunicas que valoras a esa persona. Puede cambiarles la vida.

Escuchar desde el corazón requiere la habilidad de hacer una conexión a nivel del alma. Comunicas empatía, interés y el deseo de ayudar mucho más escuchando que simplemente con tus palabras.

4) Creer lo mejor en las personas generalmente saca lo mejor de la gente.

Incluso un reloj roto es correcto dos veces al día. Lo siento, pero me encanta esa línea cursi porque es verdad. Lo que buscas lo encontrarás.

Me sorprendió un día cuando me preguntaron por qué los pastores y las personas solo dicen las cosas buenas de alguien en el funeral. ¿Por qué querrías enfatizar las deficiencias de alguien?

Todos somos defectuosos e imperfectos, pero cuando alguien dice lo mejor de nosotros, a menudo nos elevamos a un nivel más alto.

5) Las personas que están lastimadas lastiman a otras personas.

Cuando la respuesta a una situación es mayor que el problema en cuestión, el verdadero problema siempre es sobre otra cosa. El líder sabio aprende cómo llegar al verdadero problema.

Las personas que están sufriendo no necesariamente quieren lastimar a la gente, pero es como un león con una espina en la pata, no puede evitarlo. Si podemos ayudar a las personas a eliminar la espina, podemos ayudarlos a vivir mejor. A su vez, si estás en una relación con ellos, tu vida también mejora.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Un Proceso de 5 Pasos para que los Líderes Manejen sus Errores

Escrito por Dan Reiland

Cuando te encuentras al frente, dirigiendo, los pasos en falso son parte del viaje. Si no estás cometiendo errores, probablemente no estés liderando.

Todos los líderes cometen errores, la clave es no cometer el mismo error dos veces. Si un líder repite el mismo error, es una indicación de que no están aprendiendo.

Seguramente hice lo que me correspondía en cuanto a desastres y todavía no me libré de ellos. Con suerte, no son tan frecuentes en estos días, y el contexto también es importante. Es decir, estás haciendo más cosas bien que mal. Pero, de nuevo, si lideras en aguas inexploradas, cometerás errores.

Los líderes que intentan encubrir, justificar o minimizar sus errores a menudo luchan con problemas más profundos. Puede ser cualquier cosa, desde orgullo, inseguridad, hasta no querer que el error sea revelado.

Pero otras veces nos tomamos todo demasiado en serio. Y es muy beneficioso estar en un entorno que es indulgente con nuestros errores.

En 12Stone damos dos premios divertidos cada mes en nuestra reunión de todo el personal. Uno se llama el Buen Pájaro, y se entrega para un gran liderazgo de servicio. El otro se llama Pájaro Sucio, y es una especie de nuestro premio “Tonto y re-tonto”. ¡Lo más temible es que creo que a nuestro personal le encanta obtener más éste último! Nos reímos y lo pasamos muy bien con eso. Lo importante es que podemos reírnos de las tonterías que hacemos y los errores que cometemos porque es un entorno seguro y saludable.

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Un proceso de 5 pasos para manejar bien tus errores: 

1) Acéptalo por completo.

En más de una ocasión, relacionado con el problema de uno de los miembros de mi equipo, le dije a nuestro pastor principal: “Soy responsable de esta situación y estoy en ella”.

Si algo es directamente tu culpa, es aún más importante que lo aceptes por completo. Algunas veces se trata de dar una disculpa, luego sigue adelante.

No trates de esquivarlo, esconderlo o pasar el camión por encima de otra persona. Solo acepta el error y sigue adelante.

2) Divúlgalo rápidamente.

Cuando cometas un error, habla de inmediato. Esto es valiente y limpia el ambiente. Les permite a todos avanzar hacia soluciones y progresar en lugar de asignar culpas.

Si algo sale mal, deberías ser el primero en decir: “Oye, cometí un error.” No “Mi culpa.” No lo minimices. Es mejor decir: “Ese es mi error”. Nuestras palabras como líderes hacen la diferencia.

No es necesario que sea un gran problema. De hecho, todo lo que se necesita es una afirmación equilibrada y práctica.

Tu jefe o tu equipo te amarán por ello, y tu revelación sincera y madura aumenta la confianza. Tendrán más respeto por ti porque lo viste, lo aceptaste y hablaste.

Y nunca es una buena idea pedirle a tu jefe que lo descubra alguien más que tú.

3) Resuélvelo correctamente.

Si no se resuelven, los errores aumentan, no mejoran.

Las soluciones ayudan a salir de un problema para progresar. Una buena solución cambia el enfoque del tono negativo de un “error” a uno de avance y progreso. Sumérgete en profundidad para arreglar el error. El trabajo cosmético que es suficiente para cubrir la superficie realmente no soluciona el problema. Las soluciones que permanecen requieren mucho más que solo un retoque.

Comprender qué salió mal y la diferencia entre, por ejemplo, una falla del sistema o un error humano es esencial.

Se requiere seguimiento, repetidamente, hasta que esté completamente rectificado. Esto podría lograrse en unos días, o podría llevar semanas o meses. No importa, resuélvelo correctamente sea lo que sea necesario.

4) Aprende de ello profundamente.

Si eres como yo o la mayoría de los líderes, nos movemos bastante rápido. Hay mucho que hacer, así que tengo una tendencia a avanzar un poco…demasiado rápido. ¿Qué hay de ti?

Una vez que se resuelve un problema, voy a lo siguiente. Pero eso no significa que realmente haya aprendido algo.

Es importante para mí tomarme un tiempo para pensar qué fue lo que me llevó a cometer el error.

Por ejemplo, ¿me falta experiencia? Tomé la decisión equivocada, y si es así, ¿por qué? ¿No pensé lo suficiente sobre los problemas? ¿Estaba distraído? ¿Fue más circunstancial? Este proceso será relevante y útil para ti también.

A partir de ahí, es aconsejable tomar unos minutos para reconocer cómo lo haría mejor la próxima vez.

5) Supéralo apropiadamente.

Es importante superar tu error y seguir adelante.

No te rindas. Si has completado los primeros cuatro pasos, suéltalo.

Haz coincidir tu nivel de respuesta con el tamaño del error.

Por ejemplo, digamos que arruinaste una cita, te perdiste una y nunca haces eso. Todo el proceso debería demorar unos cinco minutos. Acepta el error, dirígete con una disculpa, establece una nueva cita, descubre qué se descompuso en su sistema y supéralo.

O, por ejemplo, cometiste un gran error de presupuesto, y ahora estás en el hoyo por tanto dinero. Eso es un error de una magnitud diferente.

Va a ser complejo incluso antes de comenzar. Tomará tiempo entender lo que realmente sucedió. Puede llevar meses resolver el problema, etc.

Pero todavía comienza en el mismo lugar. Aceptarlo por completo y divulgarlo por completo, luego profundizar en la solución y el aprendizaje.

Ahí está.

  1. Aceptarlo por completo.
  2. Divulgarlo rápidamente.
  3. Resolverlo correctamente.
  4. Aprender de ello profundamente.
  5. Superarlo apropiadamente.

¡Comparte esto a tu personal y amigos que también son líderes!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

7 Errores Comunes de Comunicación Para Evitar

Por Dan Reiland

Algunos de nosotros nunca tendremos ese gran talento dado por Dios para “mover a las masas,” pero todos podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación pública para satisfacer la necesidad donde Dios nos ha colocado.

No importa si hablas a un salón con 50 personas o 3 mil personas, los elementos fundamentales de buena comunicación son los mismos. Yo no predico mucho, pero enseño mucho. Esto no me deja fuera. Hay profesores aburridos así como hay predicadores aburridos.

Como líderes, todos tenemos la responsabilidad de convertirnos en mejores comunicadores, incluso si la enseñanza no es central en nuestro rol.

¡Aquí están 7 de los errores más comunes, evítalos y te sentirás mejor!

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1) Hablar demasiado tiempo.

Una buena regla es mantener tu charla más corta si no es tu don principal. Incluso si eres bueno, establece un límite de tiempo y manténlo. Las personas responden mejor cuando saben con qué pueden contar. En pocas palabras, cuando llegues al final de tus notas, detente.

Si “necesitas” comunicarte durante más tiempo en un ambiente de enseñanza, hay varias cosas que puedes hacer para dividir el tema y ayudarte a mantenerlo más interactivo.

2) No saber cómo cerrar.

¿Cuántas veces has escuchado a un orador que parece ir en círculos para siempre? Querías gritar: “¡Aterriza el avión!” (¡Termina!) Patti, mi esposa, solía tener una señal con la mano que me indicaba que aterrizara el avión.

Cuando escribas tu discurso, tienes que saber hacia dónde te diriges. Ten un propósito singular en mente y responde estas dos preguntas. ¿Qué quieres que ellos sepan? ¿Qué quieres que hagan? Termina con precisión y claridad en tu motivación o desafío espiritual.

Los comunicadores expertos tienen un propósito singular en mente y saben cómo cerrar.

3) Buscando aprobación, en lugar de cambio.

Al igual que un buen liderazgo, la buena comunicación comienza con la autoconciencia. Complacer a los demás y la inseguridad son grandes obstáculos para una buena comunicación. Te preocupas demasiado por lo que la gente piense de ti que te centras en ellos.

Saber quién eres y sentirte cómodo con lo que eres es una parte importante de una gran comunicación.

Los comunicadores que son seguros de sí mismos se mantienen alejados de cosas como la exageración, o forzar el humor solo para hacer reír, y suavizar la verdad.

El objetivo final de cualquier comunicador en la iglesia local es mover a las personas hacia el cambio para su bien, de acuerdo con los valores bíblicos y la vida de Cristo.

4) Demasiado contenido, muy poca aplicación.

A todos nos gusta dejar que nuestro conocimiento bíblico salga de vez en cuando, y obviamente es bueno ser apasionados por las Escrituras. Pero el objetivo de nuestra comunicación no es información; es transformación Eso hace que la aplicación sea increíblemente importante.

Recuerdo que las epístolas son básicamente mitad contenido, mitad aplicación. Menos es más. Francamente, es más trabajo reducir el contenido. Como comunicador, debemos hacer el trabajo, no hacer que los oyentes trabajen para comprender lo que estamos diciendo.

Recuerda, ¿qué quieres que ellos sepan y qué quieres que hagan?

5) Integridad intelectual sobre intensidad espiritual.

El estudio diligente es una parte vital de la buena comunicación, pero la oración trae el verdadero poder que cambia la vida.

Tu preparación en el estudio es una disciplina requerida; no puedes comunicar un sermón o una lección esto. La verdad es que podemos comunicar un mensaje sin oración. Eso da miedo y hace que la charla sea casi inútil en términos de eternidad.

Uno de los atributos que más respeto, y que aprendí de nuestro pastor principal, Kevin Myers, es un profundo compromiso y pasión por la oración. La oración es una parte profundamente integral de tu preparación para comunicar cualquier cosa. Los resultados son obvios.

6) Sin Conexión.

Tu capacidad de ser auténtico y conectarte a un nivel del corazón crea la mejora más notable en tu comunicación.

Las historias son una de las mejores formas de conectar, y puedes aumentar tu conexión mejorando tu capacidad para contar una historia. La autenticidad te hace ganar mucha confianza en la sala.

Leer la audiencia también es clave para que entiendas qué tan bien te conectas. Un “orador público” habla a las personas, un comunicador tiene una conversación con la gente. Él o ella ve y siente la temperatura emocional de la audiencia y ajusta el tono de la conversación a medida que avanzan.

7) Subestimar la importancia de la motivación.

Cuando hay cambio, la verdadera transformación es la meta (Romanos 12:2, Efesios 4: 11-16), simplemente no puedes dejar de motivar a quienes les hablas.

Un buen comunicador siempre da esperanza. Ayuda a la gente a creer que pueden hacerlo, y Dios los ayudará con la parte que no pueden hacer solos.

No se trata de pelusa, cristianismo light (ligero) o gracia barata. La motivación se necesita para inspirar a la gente primero a querer cambiar y, en segundo lugar, elevar la confianza en sí mismo lo suficiente como para intentarlo.

Este artículo fue publicado originalmente: danreiland.com

8 Buenas Preguntas Para Evaluar a tu Iglesia

Por Dan Reiland

Es fácil estar tan ocupado haciendo el ministerio que no tomas el tiempo para evaluar tu ministerio.
Pero evaluar es mejorar.

Es como tu examen físico anual. Nadie quiere hacerse un chequeo, un análisis de sangre, y tal vez una prueba o dos, pero así aprendes lo que necesitas saber.

Entonces, por supuesto, necesitas poner en práctica lo que aprendes.

Plan de 4 puntos para mejorar:

  • Haz las preguntas correctas.
  • En un proceso grupal, da respuestas honestas.
  • Determina el plan de prioridades para mejorar.
  • Toma acción.

Comienza por hacer las preguntas correctas.

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8 buenas preguntas que ayudarán a que tu ministerio mejore:

1) ¿Cómo es que la cultura única de tu iglesia te ayuda a progresar?

Sam Chand escribió un excelente libro titulado Rompiendo el Código de Cultura de tu Iglesia. Afirma que más que la visión, los programas, el dinero o el personal, la cultura tiene el mayor impacto en el futuro de tu iglesia.

¿Cómo describirías tu cultura? ¿Esto es lo que quieres? ¿Tu cultura de iglesia, está ayudando o perjudicando mientras persigues el propósito de Dios para tu iglesia? ¿Qué cambios necesitas hacer? Si la cultura es saludable, ¿qué prácticas existen para mantenerse saludable?

2) ¿Cómo describirías la moral general de tu iglesia?

¿Están las personas felices con tu iglesia? Esa pregunta parece muy subjetiva, pero es sorprendentemente fácil de responder.

¿Confían en el liderazgo? ¿Están motivados acerca de la misión? ¿Están apasionados por seguir a Jesús? ¿Hay impulso? ¿Se resuelven los problemas con relativa facilidad (sin resistencia significativa)? Tienes la idea.

La moral y la cultura están estrechamente vinculadas. Si estás luchando y, la cultura y la moral no son ideales, te insto a verter tu energía de liderazgo allí primero.

3) ¿Cuál es tu acercamiento a la formación espiritual en tu iglesia?

¿Existe un sentido general de que la gente está buscando a Dios? No se trata de perfección, pero ¿ves progreso? ¿Qué factores consideras importantes para ayudar a evaluar la madurez espiritual? Considera cosas como la oración, el servicio a los demás, la obediencia y la generosidad financiera. ¿Qué tal el fruto del Espíritu como el amor, la alegría y la paz, etc.?

¿Utilizan grupos pequeños? ¿Cómo se desarrolla la comunidad? ¿Qué prioridad tiene la verdad bíblica? Un gran enfoque general para evaluar el crecimiento espiritual es reunir historias de cambio de vida.

4) ¿Estás desarrollando nuevos líderes?

Junto al favor de Dios, todo se eleva y cae en el liderazgo. ¿Los líderes de tu iglesia demuestran una fuerte profundidad espiritual y corazón de siervo? ¿Cuál es tu plan para encontrar y desarrollar nuevos y mejores líderes? No alcanzarás tu potencial como iglesia sin una dedicación seria a este proceso.

5) ¿Cómo describirías la fuerza de tus equipos de voluntarios?

¿Son tus voluntarios parte de equipos vibrantes y productivos o una banda de supervivientes que luchan? Mucho de eso depende de cómo seleccionas, entrenas, animas y empoderas a tus voluntarios. ¿Reclutas para una visión o simplemente para hacer una tarea?

Todas las iglesias se enfrentan a la presión de necesitar personas que sirvan como voluntarios, pero la forma en que construyas los equipos hace una diferencia significativa. ¿Cómo calificarías la conciencia de grupo de tus ministerios voluntarios? ¿Cuál es el primer y mejor paso para fortalecer tus equipos?

6) ¿Qué te dicen los indicadores financieros?

Es relativamente fácil medir los resultados cuando se trata de dinero. La oferta semanal define la realidad. Al mismo tiempo, uno de los desafíos más grandes que un líder enfrentará es inspirar exitosamente a la gente a confiar en Dios con sus finanzas y permanecer fiel para dar con generosidad.

¿Eres audaz en tu enseñanza de la verdad de Dios sobre el dinero? ¿Ofrecen formación práctica sobre la gestión del dinero? ¿Personalmente, modelas la generosidad? ¿Dónde eres más fuerte con respecto al dinero, la fe o la práctica?

7) ¿Estás en misión?

Primero debes estar claro sobre el propósito de tu iglesia. ¿Cuál es tu misión/visión – exactamente? ¿Tu congregación tiene un buen sentido de lo que eso significa? ¿Estás actuando sobre esa misión?

Es esencial que tus líderes se vuelvan y permanezcan alineados juntos en esa misión. Siempre se sentirá como si estuvieras nadando río arriba si no se dirigen hacia la misma dirección.

8) ¿Su gente invita con entusiasmo a otros a sus servicios de adoración?

He entrenado iglesias donde la gente tenía obviamente sentimientos tibios sobre el servicio de adoración. No estaban motivados para invitar a alguien, aunque tuvieran un amigo que querían traer.

No siempre es el servicio de adoración, pero comienza allí. ¿Hay algo con tu iglesia que haría que tu congregación se detuviera para invitar a sus amigos?

Esta es una enorme combinación evangelística. Si tu gente está comprometida con la visión lo suficiente para invitar a la gente a la iglesia, y su experiencia de adoración (desde la guardería para los pequeñitos hasta la manera de hacer la invitación) vale la pena invitar a la gente – ¡es la combinación por la que trabajas!

Confío en que estas preguntas te serán útiles a ti y a la salud de tu iglesia.

¡Oro por la sabiduría de Dios para tu liderazgo y su favor sobre ti!

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

 

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