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Pastores, la Iglesia no es Nuestra Plataforma Personal

Escrito por Karl Vaters. Traducido por Yadira Morales.

 

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo.

La iglesia le pertenece a Jesús.

No es propiedad de su denominación, sus donantes, sus miembros, su personal o su pastor principal.

Jesús dijo que edificaría su iglesia, y que no va a renunciar a esa propiedad para dárnosla a nosotros ni a nuestras ideas.

Como pastor, esta es una lección que necesito recordar constantemente, así que pensé en compartir ese recordatorio contigo también.

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Por qué existe la iglesia

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo. Nuestro papel es equipar a los miembros de la iglesia para promulgar esos propósitos, tanto dentro como fuera de los muros de la iglesia.

La iglesia existe para dar a conocer a Jesús, no para hacer famosos a los pastores.

Sin embargo, seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Nosotros (tratamos de) tomar el control porque sin nuestra fuerte mano en la rueda (creemos) la iglesia se derrumbará. El presupuesto no se cumplirá. La membresía no crecerá. La visión de diez años no se realizará.

El papel del pastor

Esto sucede en iglesias de todo tipo y tamaño. Desde el carismático pastor fundador de la mega-iglesia interdenominacional y dinámica, hasta el pastor patriarcal a largo plazo de la congregación tradicional de siglos de antigüedad.

Tenemos grandes ideas. Grandes proyectos. Oportunidades emocionantes. Y es tentador utilizar los recursos a nuestra disposición, es decir, las personas, la construcción y las finanzas de la iglesia que pastoreamos, para lograrlos.

Pero no es nuestro trabajo lograr que un grupo de personas esté de acuerdo con nosotros y cumpla nuestra visión. No importa cuán buena sea esa visión.

Como pastor, nuestro llamado es ayudar al cuerpo de la iglesia a que juntos (re) descubramos los propósitos de Dios, luego que participemos en ellos a medida que el Espíritu Santo nos guíe a todos.

Si queremos construir una plataforma, un proyecto o un ministerio basado en nuestras ideas, debemos comenzar un ministerio paraeclesiástico, o un negocio con fines de lucro. No usar un cuerpo de iglesia para llevar eso a cabo.

El enfoque del pastor

El enfoque nunca debe estar en el pastor, sino en Jesús.

• No en la predicación, sino en el equipamiento.

• No en la presentación, sino en el discipulado.

• No en la música, sino en la adoración.

• No en el edificio, sino en la reunión.

• No en la plataforma, sino en las personas.

• No en los asientos llenos (o vacíos), sino en la cruz vacía.

Siempre y solamente.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

Entrenamiento Génesis – 2018

Desde Guatemala, México y Estados Unidos, ocho misioneras viajaron hasta Santo Domingo en República Dominicana, para recibir un entrenamiento misionero durante el mes de abril de este año.

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Misioneras Génesis – 2018

Una de las estrategias de la iniciativa Génesis de la región Mesoamérica, para continuar haciendo discípulos semejantes a Cristo en los centros urbanos, es el envío de misioneros voluntarios a las ciudades grandes de México, América Central y el Caribe. Estos voluntarios, apoyados por sus iglesias locales y distritos, son enviados en equipos para servir en los sitios determinados.

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Maritza, María de los Ángeles, Marlene y Jhoselyn – Sitio Génesis: Querétaro, México

Ingrid Jocholá, Joselyn García, Keila Molina y Marleidy Sánchez con asignación a la ciudad de Panamá, Panamá; y Jhoselyn Barrios, María de los Ángeles Romero, Maritza Mendoza y Marlene Valadez con asignación a Querétaro, México, recibieron capacitaciones, talleres y herramientas que les serán de utilidad en el campo misionero, específicamente en la tarea de plantar nuevas iglesias.

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Ingrid, Marleidy, Joselyn y Keila – Sitio Génesis: Panamá, Panamá

El entrenamiento contó con la participación de líderes y misioneros de diferentes lugares: Erika Chaves (Ministerios Nazarenos de Compasión – Área Haití), Óscar García (Evangelismo – República Dominicana), Amable Polanco (Evangelismo y Misión Global – Panamá), Monte Cyr (Ministerios de Escuela Dominical y Discipulado – Mesoamérica), Miguel e Irene Garita (Cuidado Misionero – Mesoamérica), Scott y Emily Armstrong (Génesis y Misión Global – Mesoamérica), y Freya Galindo (Misión Global – Área Central). Además, durante todo el mes, las misioneras contaron con el apoyo y respaldo de Gary y Naomi Faucett (Estados Unidos), quienes sirven como Facilitadores de Cuidado Misionero para los voluntarios de Génesis.

Las misioneras pudieron visitar algunas congregaciones nazarenas en Dominicana, participando a través de la enseñanza bíblica o la predicación. Así también realizaron algunos diagnósticos y actividades comunitarias donde pusieron en práctica ciertos aprendizajes de las capacitaciones recibidas.

Ellas tienen un gran reto por delante, sin embargo, aunque el desafío es enorme estas nuevas misioneras están seguras y confiadas en Dios, pues Él será quien las acompañe en esta tarea, y saben que es Él quien las ha llamado a ser parte de su misión.

“Después oí la voz del Señor, que decía: ‘¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?’ Entonces respondí yo: ‘Heme aquí, envíame a mí.’” (Isaías 6:8)

Para más información sobre cómo ser un misionero voluntario con Génesis, haz clic en el enlace: mesoamericagenesis-es.org/aplicar/

 

Transforma: Cambia, Evoluciona

El pasado 9, 10 y 11 del mes de marzo, 53 jóvenes originarios de República Dominicana y Haití se unieron para apoyar y participar en la primera Máxima Misión del distrito Oriental de Dominicana en la ciudad de Higüey; usando así sus dones y talentos para servir al Señor. Durante ese fin de semana los jóvenes se estuvieron movilizando en 5 áreas: Comunión, Servicio, Evangelismo, Discipulado y Compasión, a través de llevar la semilla de salvación a dicha comunidad. Para esta gran labor también se unieron al trabajo la Primera y Segunda Iglesias del Nazareno en Higüey, sirviendo a la comunidad Juan Pablo Duarte.

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Líderes del distrito Oriental, así como la coordinadora de Misión Global Elba Isabel Duson y el pastor Ramón Joseph presidente de JNI en este distrito, trabajaron con gran esmero y dedicación para la realización de esta gran actividad. La Máxima Misión llevó por nombre “Transforma: Cambia, Evoluciona” Este tema nace del deseo de ver vidas transformadas por medio de la renovación del Espíritu Santo y el ejemplo que vemos en Hechos 17:6 donde toda una nación fue trastornada por el mensaje de salvación.  

 

MMHiguey3.pngLos participantes fueron parte de tiempos devocionales, realizaron evangelismo casa por casa y en las calles, también ayudaron en recolección de basura, limpieza de vertederos, y concientización a la comunidad del cuidado del ambiente, además llevaron a cabo una campaña evangelística con presentaciones artísticas, tuvieron una escuela bíblica muy divertida, realizaron una charla con adolescentes bajo el tema “Tú eres especial”, y una charla con padres de familia, por último se hizo entrega de juguetes a los niños, y donaciones de ropa y zapatos a las personas de la comunidad.

 

MMHiguey5.pngUno de los participantes, Lioni Taveras dijo: “Mi vida fue marcada durante esta Máxima Misión, donde pude compartir con diferentes personas quienes dejaron una huella en mi corazón, salimos a predicar, servimos a la comunidad, y hasta limpiamos casas…me di cuenta que no solo es predicar la Palabra De Dios, también debemos mostrar la compasión. Así que tengo un reto por delante: ¡escuchar la voz de Dios y ser obediente a él!”

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MMHiguey7.pngElba Duson expresó: “Al terminar el fin de semana me di cuenta que la transformación no sucede de manera espontánea, sino que es un proceso que inicia con nuestras vidas hasta llegar a la vida de otros. Vi como Dios trabajó de manera individual en cada participante, cómo confesaban sus pecados y su necesidad de Dios en medio de la experiencia vivida; no solo la comunidad recibía el llamado a ser transformados sino que esto ya había iniciado en nuestras propias vidas.”

 

 

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Misión Global, Distrito Oriental República Dominicana

“Oren por mí, Quiero Entregarme a Dios”

En una de las ciudades de México donde se realizó Proyecto Pablo, se anunció la capacitación para los misioneros voluntarios que deseaban trabajar en dicho proyecto. Los talleres dieron inicio, y los organizadores suponían que todos los presentes eran participantes del proyecto. Nadie se percató que entre los presentes había un hombre de unos 35 años que llegaba por primera vez sin saber de qué trataba la actividad.

Cuando se acercaba el final del taller, el maestro invitó a los presentes al altar para orar comprometiéndose con el Señor y el proyecto. Mientras la gente caminaba al altar, el joven visitante alzó la mano y le dijo al maestro: “Oren por mí, quiero entregarme a Dios”, así que, antes de orar por los misioneros, guió en oración al joven visitante quien con lagrimas en sus ojos entregó su vida a Jesucristo.

Al siguiente día, los talleres continuaron y el joven estaba ahí de nuevo. Los hermanos de la iglesia lo felicitaron por su decisión de seguir a Cristo y por haber regresado y unirse a los misioneros.

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Al final de los talleres, el joven comentó a los organizadores que él había llegado de otra ciudad y que había vivido una vida de violencia, vicios y malos negocios. Lo que lo llevó a poner en peligro su vida y a abandonar a su esposa e hijos. El día que encontró la iglesia, sentía una gran necesidad de Dios pero pensaba que no merecía su perdón, pues había hecho muchas cosas malas. Dijo que durante el taller escuchó muchas veces fue que “Dios anda buscando al pecador”, así que eso dio convicción a su corazón y lo llevó a tomar la decisión de entregarse a Cristo.

El pastor le ofreció la primer clase de discipulado, y los misioneros lo invitaron a salir a compartir el evangelio por las calles. Desde ese día no ha dejado de testificar de su nueva fe a sus compañeros de trabajo, a sus vecinos y amigos. También le ha compartió por teléfono su testimonio a su esposa, le ha pedido perdón y se ha propuesto recuperar su matrimonio. Nuestro nuevo hermano en Cristo continúa siendo discipulado y recientemente ha sido bautizado. El pastor y los misioneros están muy sorprendidos ya que todo transcurrió en un periodo 3 semanas.

¡La gloria sea para Dios!

Fuente: Rev. Manuel Molina, coordinador de Proyecto Pablo

Este testimonio fue publicado originalmente en: mesoamericaregion.org

Cuatro Citas de Billy Graham que se Quedaron en mi Mente

Por Scott Armstrong

Desde hace tres semanas cuando murió Billy Graham a la edad de 99, he estado reflexionando sobre su vida y legado. Cuatro de sus citas se han quedado conmigo y me gustaría compartirlas contigo aquí:

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  1. “Ser un cristiano es más que una conversión instantánea – es un proceso diario por medio del cual creces para ser más y más como Cristo.”

Casi cualquier estudioso categorizaría al Rev. Graham como un teólogo y predicador “Reformado,” así que algunos de nosotros como wesleyanos estaríamos sorprendidos de saber que él predicaba y escribía con frecuencia sobre santificación. A pesar de que su comprensión sobre la entera santificación es corta en comparación a cómo la definió Juan Wesley; Graham sabía que las multitudes de nuevos creyentes que se acercaban a sus avivamientos necesitaban continuar en el camino de santidad para ser “hechos justos.” ¿Cómo tendría lugar esta “santificación progresiva”? Graham constantemente se refería a una doble práctica, permanecer en Cristo y obedecer su Palabra.

En su libro, El Espíritu Santo, Graham bellamente lo describe de esta forma, “Somos santificados en la medida en que somos poseídos por el Espíritu Santo. Nunca es una cuestión sobre cuánto poseemos tú y yo del Espíritu Santo, sino cuánto de nosotros tiene Él.”

  1. “Mucha gente está dispuesta a tener a Jesús como parte de sus vidas – mientras que no les cueste nada. Ellos incluso profesan la fe en Jesús y se unen a una iglesia. Pero para ellos Jesús es casi como una póliza de seguro – algo que obtienen y luego olvidan hasta que mueren. ¿Qué te detiene de ser su discípulo?”

En una pequeña reflexión sobre Mateo 8:21-22, Billy Graham escribe esas palabras. Él sabía que Jesús era claro: absolutamente nada se debe interponer en el camino para ser su discípulo. En un eco al libro de Dietrich Bonhoeffer “El Costo del Discipulado,” él exhorta a cualquiera que use a Cristo y el Cristianismo como un bien: algo que nos hace sentir cómodos en nuestro destino eterno mientras no se demande nada de nosotros en nuestras vidas diarias. ¡No! El discipulado requiere disciplina, y, ciertamente, es mejor conocido por ser una cruz que cargamos a lo largo del camino hacia nuestra propia muerte.

  1. “El valor es contagioso. Cuando un hombre valiente asume una postura, las columnas de otros se refuerzan.

Curiosamente, esta puede ser su cita más famosa. Es citada en un sinnúmero de páginas web de “Citas Rápidas” y llegó a tener un amplio atractivo cuando apareció por primera vez en su artículo, “Un Tiempo para el Valor Moral,” en Reader’s Digest en julio de 1964. El Rev. Graham después admitiría que los tiempos habían cambiado drásticamente en las décadas desde que escribió esas palabras, pero esa necesidad de carácter seguía siendo la misma. De hecho, él siempre creyó que el problema de pecado y la esencia del evangelio permanecieron iguales, incluso cuando la cultura y los eventos actuales evolucionaron con una velocidad asombrosa. ¿Quién tendría el valor de vivir una vida íntegra y hablar la verdad en amor a este mundo herido? Su propia vida fue la respuesta a esa pregunta, incluso mientras nos invitaba a responderla – y a vivirla – de la misma manera.

  1. La forma más grande de alabanza es el sonido de los pies consagrados en busca de los perdidos e indefensos.

Finalicemos aquí, pues esta cita habla profundamente sobre misión y evangelismo. ¡Que el corazón y la vida de Billy Graham se multiplique miles de veces en un ejército actual de seguidores de Cristo que demuestren apasionadamente el amor de Dios a un mundo quebrantado!

Evangelismo a Goteo

Escrito por: Jeff Christopherson. Trad. por: Yadira Morales

¿Los discípulos se están convirtiendo en hacedores de discípulos?

¿Funciona el evangelismo a goteo? Si alimentamos lo suficiente al discípulo, ¿se convertirá en un poderoso guerrero del Reino de Dios?

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Esta es la versión que seguramente escucharás: “Tenemos que centrarnos en nuestra gente. Muchos de ellos son inmaduros y necesitan desesperadamente instrucción espiritual. Si priorizamos el crecimiento y la madurez de nuestra gente, entonces eso tendrá un impacto indirecto en su pasión y capacidad de vivir en misión y compartir el evangelio.” Y así diseñamos nuestras iglesias para crecer, consciente o inconscientemente, a través de este filtro.

Este razonamiento al principio parece prudente, pero con demasiada frecuencia el objetivo declarado nunca llega a buen término. En lugar de creyentes apasionados, movilizados, y maduros, los esfuerzos de la iglesia terminan propiciando que la gente se enfoque en el interior y se aísle cada vez más del mundo al que se les ha encomendado alcanzar. En lugar de un guerrero del reino, nuestros esfuerzos de goteo solo parecen reunir a un hombre de iglesia aislado, apartado y evangelísticamente impotente.

En realidad, cuanto más tiempo tome para que los nuevos discípulos se conviertan en discipuladores, más improbable es que prioricen este trabajo. Con el tiempo, la atracción gravitatoria de sus nuevas relaciones en la iglesia los extraerá de sus relaciones con otros que están lejos de Dios y de su iglesia. Cuanto más fuerte sea la señal que la iglesia envía de ‘ven y ve’ a ‘ir y decir’, será menos probable que ocurra el evangelismo personal. Lo que es peor, cuanto más se observa al pastor como un ‘contador’ en lugar de ‘hacedor’, es menos probable que el rebaño se involucre personalmente en el trabajo de evangelización.

Por lo tanto, la teoría de evangelismo por goteo sufre dos fallas fatales: crea un liderazgo ocupado que, en su actividad, se vuelve mayoritariamente evangelizado; y, en nuestros interminables esfuerzos por ‘equipar’, involuntariamente hemos aislado a la fuerza misionera del campo misionero.

Nuevos creyentes y el evangelismo

Es por eso que es vital crear estructuras para liberar a los nuevos creyentes en la cosecha, inmediatamente después de la conversión. Escribiendo a la iglesia en Corinto, Pablo les recuerda a los creyentes que a todos los que han sido reconciliados con Dios por medio de Cristo se les ha confiado el mensaje de reconciliación (2 Corintios 5:16-21). Este trabajo no es para aquellos que han cruzado cierto umbral de santificación; es una misión dada a todos aquellos que han confiado en Jesús para su salvación. “Dios salva y envía” no es un cliché trillado; más bien, es el doble patrón que Dios usa a lo largo de las Escrituras y la historia para fomentar su trabajo misionero en el mundo.

El vínculo temporal entre el ahorro y el envío maximiza el potencial de impacto evangelístico y construye ritmos de vida que fomentan la intencionalidad evangelística a lo largo del proceso de maduración del nuevo creyente.

Primero, quienes recientemente han llegado a la fe tienen muchas más probabilidades de vivir, aprender, trabajar y jugar con aquellos que están lejos de Dios y de su iglesia. Sus patrones previos de vida probablemente fueron infundidos con aquellos que necesitan ver y escuchar el evangelio. No solo están en relación con los perdidos, sino que estas relaciones son el contexto principal para modelar la transformación que trae el evangelio.

¿Quién mejor para notar el cambio de pensamiento y práctica que sigue a la conversión que aquellos amigos que han visto el fruto de la injusticia que una vez definió la vida de una persona? Dado que el puente relacional a estas relaciones ya está en su lugar, es sabio aprovecharlos de inmediato por el bien del evangelio.

Segundo, este nivel de intencionalidad evangelística crea ritmos que deberían definir la vida de cualquiera que busque caminar fielmente con Cristo. El malestar y la apatía hacia el evangelismo, que con demasiada frecuencia caracterizan a la iglesia de Dios, es probablemente atribuible al hecho de que muchos creyentes nuevos internalizaron las prioridades de su iglesia que no lograron involucrarlos en el evangelismo al principio de sus caminatas cristianas.

Como resultado, para que el fervor evangelístico marque la iglesia de Dios una vez más, deben desaprender todo tipo de hábitos que parecen implicar que el evangelismo es un agregado arbitrario a una vida cristiana por lo demás suficiente. Vincular el ahorro y el envío le permite a la iglesia construir prácticas saludables desde el principio, en lugar de esperar que los ritmos saludables emerjan místicamente después de que ya se hayan forjado patrones muy contradictorios.

Esta mentalidad no implica necesariamente que es innecesario equipar y entrenar a los creyentes para la madurez. Lo que está en cuestión no es este objetivo loable, sino la búsqueda del discipulado de una manera que esté desconectada de la obra del evangelismo. No podemos esperar que el crecimiento de un discípulo extraído en la madurez se filtre a una cosecha en espera, sin importar la calidad y cantidad del buffet sagrado que ofrecemos.

Después de todo, si el hacer discípulos es la asignación que Jesús dio a su iglesia, entonces el evangelismo realmente no está terminado hasta que los evangelizados se encuentren como evangelistas y discipuladores.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

 

7 Pasos Para Comenzar a Convertirse en Una Iglesia Con la Que la Gente Quiere Comprometerse – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo publicado en la entrada anterior.

4. Descubre tu Llamado – Luego Sé Bueno en Él

Cada líder e iglesia necesita descubrir quién eres y lo que estás llamado a hacer. ¡Luego, haz eso y eso!

Da a la gente algo con lo que valga la pena comprometerse, no es una cuestión de competir con la gran iglesia en la calle. No se trata de ofrecer mejores instalaciones, eventos más grandes o incluso predicar mejor. Se trata de descubrir a lo que Dios te ha llamado a ti y a tu iglesia para ser grande, y luego ser grande en eso.

La excelencia no se limita a las iglesias con grandes presupuestos.

No hay excusa para la segunda categoría. No cuesta más tiempo ni dinero hacerlo bien. Sólo se necesita un compromiso total.

5. No Solo Hable – Cuelgue y Escuche

Nadie quiere una relación en la que un lado sea el único que hable. Tenemos televisión y películas para eso.

Pero incluso la televisión y las películas están dando paso a los medios de comunicación social. Una de las mejores partes acerca de ver un programa que tiene algún zumbido de los medios de comunicación social es charlar sobre ello en Twitter y Facebook mientras se transmite.

La gente quiere comprometerse con los demás, no sólo sentarse pasivamente mientras alguien habla.

Lamentablemente, la iglesia no tiene la reputación de estar abierta al diálogo o a preguntas difíciles. Y definitivamente no está abierta a la crítica.

No, no tienes que convertir tu sermón en un grupo de discusión (aunque, algunas iglesias lo hacen con gran éxito), pero debe haber una manera fácil y obvia para que las personas se involucren, dialoguen, charlen y sientan que su vida y su opinión importan.

Y los líderes, especialmente los pastores de pequeñas iglesias, necesitan participar en esas conversaciones. Escuchar, participar y aprender, no solo enseñar.

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6. Sigue Aprendiendo y Mejorando

Me comunico, ministro y dirijo muy diferente hoy a cuando comencé en el ministerio pastoral hace 35 años. De hecho, lo hago de manera diferente de lo que lo hacía hace diez años. Y espero cambiar al menos de ese modo en los próximos cinco años.

Ahora tengo más de 30 años de experiencia ministerial además de mi entrenamiento formal en el ministerio. Pero esa experiencia importa hoy menos que nunca. Si no estoy constantemente aprendiendo, escuchando y creciendo, me quedaré atrás muy rápidamente. 

Pero eso no debe intimidarnos. Aprender y crecer es Discipulado 101. Es fundamental ser un seguidor de Jesús, sin mencionar ser un líder de la iglesia.

7. Ofrecer a la Gente un Desafío Digno de su Tiempo y Talentos

Jesús nunca hizo el discipulado fácil. Siempre ha inspirado a la gente hacia un mayor compromiso a través de llamarlos a un mayor desafío.

Demasiados líderes limitan las expectativas que tienen para que sus miembros se sienten en un banco y llenen los espacios en ministerios existentes. Creemos que no podemos pedir más de ellos porque… bueno… ¡ni siquiera están haciendo eso!

Pero muchos miembros de la iglesia poco cooperativos y, recientemente, gente sin iglesia, no están tan desinteresados como pensamos. Al igual que algunos de los niños bulliciosos en la escuela, no están saltándose clase porque estamos pidiendo demasiado de ellos. Están actuando así porque no están siendo desafiados.

La gente está decidiendo que salir de la iglesia es mejor que aburrirse en la iglesia. No los culpo.

Si no desafiamos a la gente a través de una experiencia genuina de adoración, comunión, discipulado y ministerio, harán una de cuatro cosas: 1) ir a una iglesia que los desafíe más, 2) ir a una iglesia que les dé mejor entretenimiento, 3) aparecen físicamente, pero se desconectan en todo lo demás, o 4) dejan de ir a la iglesia por completo.

La gente quiere ir a una iglesia donde son desafiados a algo más grande que ellos mismos y donde sus dones están siendo utilizados para favorecer esa causa.

Si pides poco, obtendrás poco compromiso. Pide mucho y tu gozo puede ser completo.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2017/february/7-steps-to-start-becoming-church-people-want-to-commit-to.html

7 Pasos Para Comenzar a Convertirse en Una Iglesia Con la Que la Gente Quiere Comprometerse – Parte 1 de 2

Por Karl Vaters

Las personas que no van a la iglesia, no quieren ir a la iglesia. Ellos no están saliendo tarde de la cama el domingo por la mañana deseando tener un lugar más eclesiástico donde estar.

De hecho, un creciente número de personas que van a la iglesia no quieren ir, tampoco. Si no les damos algo con lo que valga la pena comprometerse, pronto se irán.

No es que las personas sean menos capaces de hacer compromisos de lo que solían ser. Simplemente se comprometen de manera diferente. Pero demasiadas iglesias no han comprendido esa realidad.

Entonces, ¿cómo hacemos que las personas se comprometan con la iglesia / ministerio que lideramos? ¿Especialmente cuando nuestra iglesia es pequeña y está luchando?

No tengo todas las respuestas, ni mucho menos. Pero he aprendido un puñado de principios durante tres décadas de ministerio que han ayudado a nuestra iglesia a ser un lugar con el que la gente se entusiasma por estar comprometida.

Estos pasos no te costarán ningún dinero extra y muy poco tiempo extra – el tiempo extra debido a la curva de aprendizaje. No se trata de añadir a tu calendario ya limitado y sobrecargado de presupuesto. No se trata de hacer más grandes las cosas. Se trata de enfocarse en hacer mejor la iglesia. Trabajar de manera más inteligente, no más difícil.

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Donde Nuestro Enfoque Necesita Estar

Pero primero, a pesar del título de este artículo, el desafío que tenemos ante nosotros no es que la gente vaya a la iglesia.

Se trata de inspirar a la gente a comprometerse a:
• Adorar a Jesús
• Relaciones genuinas con el pueblo de Dios
• Hacer discípulos
• Hacer ministerio para los necesitados

Si tu enfoque es tratar de lograr que las personas se comprometan con tu horario de servicio dominical, tu preferencia denominacional, mantener tu iglesia o algo así, podrías dejar de leer ahora mismo. De hecho, podrías cerrar tu iglesia ahora mismo.

Los días de las personas que van a la iglesia por algo menos que una relación genuina con Jesús han terminado. Sí, todavía hay un residuo de esas personas, pero están muriendo, literalmente. Y no serán reemplazados por un nuevo grupo. Tampoco deberían serlo.

Pero si quieres a la gente de tu iglesia porque tienes una pasión por ayudarlos a conectar con Jesús y la familia de Dios, sigue leyendo.

1. Eliminar lo que no sea Jesús

Si la gente continúa yendo a la iglesia, no será porque tienen un sentido de lealtad a una tradición, la mayoría de ellos nunca la han tenido en sus vidas para empezar. Y no será porque quieren divertirse. Tienen mejor entretenimiento en el teléfono que está en su bolsillo, con el que nunca podríamos competir. 

Lo único que los sacará de su casa y los llevará a nuestras iglesias es si les damos una causa digna de vivir (y morir). Es decir, una presentación auténtica del evangelio de Jesús – a través de nuestras palabras y nuestras vidas.

Si tus tradiciones generacionales u otra cosa, ayudan a la gente a hacer eso, ¡genial! Sigue haciéndolo. Pero si no, no dejes que las preferencias personales de tu iglesia eviten que la gente vea a Jesús.

Ya sea que esté escondido detrás de vitrales o luces láser y máquinas de niebla, cualquier cosa que oscurece a Jesús en lugar de revelarle, necesita ser desechada.

2. Enfatizar las Relaciones por Encima del Espectáculo o la Tradición

Para las pequeñas iglesias especialmente, ser una iglesia con la que la gente quiere comprometerse, comienza y termina con las relaciones.

Necesitamos ayudar a las personas a hacer conexiones con Jesús y el uno con el otro.

Necesitamos ayudar a las personas a hacer conexiones con Jesús y el uno con el otro. Luego trabajar juntos para construir puentes con los que están fuera de las paredes del templo. 

Mucho después de que nuestras tradiciones se han vuelto obsoletas y el espectáculo ha sido reemplazado por un espectáculo más grande en algún otro lugar, las relaciones genuinas, con Jesús y la gente, durarán.

3. Sé Genuino

La gente es mucho menos ingenua de lo que solía ser. Pueden detectar la falsedad en las personas muy rápidamente.

Esto es especialmente importante para los líderes de la iglesia, porque tenemos una cultura en la que el respeto por el liderazgo es menor de lo que ha sido en un laaaaargo tiempo – mayormente por buenas razones.

El respeto ya no viene con la posición de pastor o líder. De hecho, es probable que se vea más con escepticismo que con honor. Ese escepticismo sólo será superado practicando lo que predicamos.

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