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Siendo como Ellos

Por Freya Galindo Guevara

“…Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.” 1 Corintios 9:22 

Cuando el mensaje de salvación ha cambiado nuestras vidas, llegamos a estar apasionados por compartirlo. Y eso implica que tendremos que buscar las mejores formas de hacerlo con ánimo y eficacia. El apóstol Pablo tenía un anhelo intenso de compartir con otras personas la Palabra de Dios y su propio testimonio. No obstante, él se da cuenta de algo: aunque quiere compartir con toda la gente, conforme va recorriendo las ciudades y los pueblos se percata de que todos son distintos.  Se ven, hablan, piensan y se comportan de manera distinta. ¿Será que se puede compartir el mismo mensaje con personas tan diferentes?

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Él mismo nos da la respuesta: sí. Pablo menciona que por voluntad propia decide actuar como un siervo y así alcanzar a la mayor cantidad de gente posible. Sus principios no cambian, tampoco su identidad que está arraigada en Cristo, pero sí trata de introducirse en el ambiente de distintos grupos de personas.  Y su único propósito es compartirles el mensaje del evangelio, no solo hablándoles sino también viviendo como ellos. No es que Pablo pone en juego su comportamiento cristiano.  Lo que hace es tratar de entender las perspectivas de los diversos grupos, no desde un lugar distante o alejado, sino acercándose y aún volviéndose como uno de ellos.

Todos estamos rodeados de personas que, aunque son diferentes tienen algo en común: necesidad de Dios. Tal vez no se ven o no hablan diferente, pero sí piensan distinto a nosotros. ¿Estamos tratando de entender su perspectiva? ¿Intentamos compartir el único mensaje que puede cambiar vidas estando a lo lejos? ¿O hacemos el esfuerzo de acercarnos a aquellos que lo necesitan?

Que la urgencia e importancia de hablar del evangelio nos impulse a acercarnos a las personas.  Que voluntariamente decidamos, sin perder nuestra identidad cristiana, volvernos como ellos para que puedan escuchar de la salvación de Dios y también verla por medio de nuestro testimonio.

*Freya Galindo sirve como misionera con la Iglesia del Nazareno y es coordinadora de Misiones Globales para el Área Central: Costa Rica, Cuba, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.

Belleza en la Diversidad

Por Freya Galindo Guevara

Hay algunos chistes que empiezan más o menos así: “Estaba un chino, un estadounidense, un mexicano y un español, cuando de repente…” El punto de estas historias es mostrar con exageración las diferencias entre nacionalidades, y mencionar las impresiones o clichés que se tienen de las personas que pertenecen a esos países.

En la actualidad, gracias a fenómenos como la globalización, encontramos a personas de lugares distantes y distintos en el mundo viviendo en una misma ciudad, incluso en un mismo vecindario. Uno puede adivinar que alguien es extranjero porque su aspecto físico o su ropa son diferentes, o también porque habla en otro idioma. Es fácil marcar las diferencias que saltan a la vista entre una persona y otra, mayormente cuando son de otro país que no es el nuestro.

En muchas ocasiones el mundo resalta las diferencias entre razas, culturas o nacionalidades, solo para dividir, discriminar o ridiculizar; y como siempre Dios nos muestra que en su Reino no es así. Él ha puesto belleza en la diversidad, ¿imaginas si todos fuéramos exactamente iguales? Creo que sería muy aburrido.

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Llegará un día en que toda esa diversidad de grupos humanos que han existido en la tierra, aún siendo de diferentes países, razas, idiomas y pueblos, estarán juntos haciendo una misma cosa: “…delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. Gritando a gran voz: ¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!” (Apocalipsis 7:9-10).

Mientras ese día llega, aprendamos a apreciar la diversidad que Dios ha creado, pues ese ha sido su plan desde el inicio. Reconozcamos que somos diferentes, pero que eso no nos separe, al contrario, que sea lo que nos una cuando buscamos adorar al mismo Dios.

*Freya Galindo sirve como misionera con la Iglesia del Nazareno y es coordinadora de Misiones Globales para el Área Central: Costa Rica, Cuba, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.

Cruzar las Barreras

Por Freya Galindo Guevara

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:14

Podemos definir la cultura como el conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc., no solo se refiere a aspectos superficiales o visibles, la cultura va más profundo, está dentro de las personas y es parte de ellas.

Las barreras culturales son los distintos factores que en un momento dado pueden afectar directa o indirectamente, de manera negativa o positiva, la interrelación de personas de culturas diferentes. Atravesar las barreras culturales no es fácil, pero si miramos a la Biblia, y si vemos a nuestro mejor ejemplo, Jesús, entendemos que es posible.

Jesús se hizo carne, se hizo hombre, se hizo como uno de nosotros e incluso ¡habitó entre nosotros! Jesús mismo se sumergió en nuestra cultura.  No solo compartió un mensaje desde un púlpito o un micrófono; en verdad habitó con nosotros los seres humanos.  Se identificó con nuestra carne y debilidad, y lo impresionante es que ¡nos invita a hacer lo mismo!  No bastará sumergirnos en nuestra propia cultura, nuestras ideas, nuestros valores, o nuestras costumbres.

Sumergirse.

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En una piscina, si alguien se mete de verdad en ella acabará todo mojado porque se sumergió. Jesús quiere lo mismo de nosotros, pero no que lo hagamos en nuestra cultura sino en la cultura de otros. ¿Qué caso tiene que nos sumerjamos en nuestra misma cultura? Eso es algo que ya conocemos y que nos es familiar, donde nos sentimos cómodos, y no implica reto alguno. Dios quiere algo más de cada uno de nosotros.

Nuestro Dios es multicultural, así que Él nos envía a amar a todas las personas, incluso cuando se ven diferentes a nosotros. Me atrevo a decir que: aún más cuando se ven distintos a nosotros. Porque al final, cuando no compartimos las mismas costumbres, ideas, ni idioma, sin embargo entendemos que somos humanos y que tenemos la misma necesidad de Dios, su salvación y su perdón: ahí es verdaderamente donde mostramos amor por el prójimo.

Jesús se hizo carne, se hizo humano y vivió con nosotros. Él nos invita a cruzar las barreras que nos hacen diferentes, y a crear puentes que nos permitan vernos como iguales en cuanto a nuestra necesidad de Él.

*Freya Galindo sirve como misionera con la Iglesia del Nazareno y es coordinadora de Misiones Globales para el Área Central: Costa Rica, Cuba, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.

 

 

COM – Nicaragua, 2017

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¿Hablar o escuchar? 

Por Freya Galindo

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¿Qué te gusta más: hablar o escuchar? 

Soy de esas personas que les cuesta mucho trabajo estar callada, quienes me conocen saben que hablo mucho y tengo que hacer un gran esfuerzo cuando se trata de guardar silencio. Cuando hablamos decimos lo que pensamos, es más, algunas veces ni siquiera pensamos lo que decimos. Sin embargo, para escuchar necesitamos hacer un esfuerzo de enfocar nuestra atención solamente en quien está hablando y razonar lo que estamos escuchando. 

Muchos han dicho que tenemos una boca para hablar poco, y tenemos dos orejas para escuchar mucho. Pero en realidad, usamos mucho la boca y el oído poco. 

Hay muchos factores que influyen para que NO escuchemos: 

1. Si sólo hablamos y nunca callamos. 

2. Si nos distraemos con algo más (ruido). 

3. Si, simplemente, no queremos escuchar. 

listenPuede haber más razones, generalmente estas son las más comunes. Si revisamos las historias en la Biblia de siervos de Dios, vamos a darnos cuenta que la mayoría de ellos no estaba capacitado para realizar la tarea que Dios les había encargado, más allá de eso, pienso que Dios elegía (y todavía elige), a personas incapaces e imperfectas, pero que quisieran ESCUCHAR. Así es como encontramos la historia de Moisés. 

Dios, por medio de su Ángel, llamó la atención de Moisés, y así él se acerca, cuando Dios tiene su atención, le habla por su nombre: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: “Heme aquí”. Esa fue la primera de muchas conversaciones entre ellos dos. Lo que me gusta de este personaje bíblico es que estuvo dispuesto a ESCUCHAR a Dios, y de esa manera aprendió a escuchar a Dios. Desde Éxodo hasta Números son menos las veces que Moisés le habla a Dios y muchas más las veces que Dios le habla a Moisés. 

Él también aprendió a escuchar a las personas y al pueblo que estaba dirigiendo. Una y otra vez lo que Dios mandaba requería esfuerzo, sacrificio y fe, sin embargo, a pesar de que los mandatos no fueran fáciles, Moisés escuchó al Señor. En otras ocasiones el pueblo de Israel se quejaba de él o murmuraba contra él, aun así él decidió escuchar. 

Lo mejor de Moisés es que OBEDECIÓ lo que Dios le dijo. La Biblia menciona varias veces que “Moisés hizo conforme Jehová dijo…” o “el pueblo hizo conforme Jehová dijo por medio de Moisés…” Dios no quiere solamente buenos oidores, sino que quiere buenos oidores que sean también hacedores. 

En el Antiguo Testamento Dios hablaba a su pueblo y a las personas a través jueces y profetas. Su presencia descendía a lugares específicos sobre personas específicas. También hablaba a través de ángeles, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Y así llegamos a la parte en que Dios se encarnó en Jesús para hablar directamente con quien quisiera escucharle. 

¿Crees que todavía Dios habla? Dios llamó la atención de Moisés a través de un arbusto encendido en llamas que no se consumía… ¿cómo Dios está llamando tu atención? 

Si tú alguna vez has pedido que Dios te hable, ¡no te preocupes! Dios ya te ha hablado o te está hablando: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” Juan 16:13 (NVI). 

Dios está dispuesto a hablarte y a dirigir tu vida, de hecho Él está hablando aquí, a través de este artículo, pero ¿quieres solamente hablarle, que Él te escuche y que haga tu voluntad? O de verdad, ¿estás dispuesto a escucharlo? Y, más importante ¿estás dispuesto a obedecerlo?

Misión Global Área Central

Hace unos días, los coordinadores de Misión Global de cada área en nuestra Región Mesoamérica, tuvieron un tiempo de retiro y entrenamiento. Estaremos compartiendo con ustedes los testimonios y peticiones de oración de cada uno de ellos.

A continuación el testimonio de Freya Galindo, quien está sirviendo como coordinadora de Misión Global área Central:

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Gracias a Dios porque nos permite servirle, no porque lo merecemos, sino por su misericordia y amor. Tengo la oportunidad en este tiempo de coordinar Misión Global para el área Central, es una bendición y al mismo tiempo es todo un reto.

Desde hace más de seis años he estado involucrada en varios proyectos misioneros de corto y largo plazo en mi país de origen, México; y recientemente participé como misionera voluntaria de Génesis, en Santo Domingo, República Dominicana. Cada una de estas experiencias ha marcado mi caminar con Cristo, y me ha ayudado a confirmar la voluntad de Dios, especialmente, mi llamado a las misiones. Ahora es un gran privilegio ser parte de encontrar, entrenar y enviar a otros que también están sintiendo el llamado de Dios al campo misionero.

El desafío es grande, pues el área Central está conformada por cinco países: Panamá, Costa Rica, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, que a su vez se dividen en trece distritos; pero ¡sé que Dios es fiel! y desde ya se está moviendo para levantar hombres y mujeres que quieren involucrarse en lo que Él está haciendo.

Como Misión Global del área Central estamos trabajando para realizar dos Campamentos de Orientación Misionera en el año 2017, en dos de los cinco países que conforman el área, que sirvan como plataforma para desarrollar proyectos misioneros en cada uno de los distritos. También queremos seguir apoyando a nuestras misioneras de Génesis: Wendy y Laritza, quienes están sirviendo en Santiago, República Dominicana y Guadalajara, México, respectivamente; y, por supuesto, es nuestro anhelo enviar más misioneros del área Central a formar parte de Génesis.

Tus oraciones por este ministerio, por estos planes y por cada uno de los coordinadores distritales de Misión Global, son fundamentales para que Dios se siga moviendo y tocando vidas, para que haya corazones dispuestos a decir obedientemente: “Aquí estoy Señor, ¡envíame!”

Si tú tienes interés o conoces a alguien interesado en misiones que vive en el área Central, contacta a Freya: fgalindo@mesoamericaregion.org

La incapacidad física… No es un impedimento

Freya y Alejandra

Freya y Alejandra

Alejandra García es de Guatemala, pero sirve como misionera voluntaria en Génesis desde hace más de un año. Ella junto con Freya Galindo, están organizando una iglesia en la comunidad de El Almirante, Santo Domingo, Rep. Dominicana y les dejamos una maravillosa historia de lo que Dios está haciendo en la vida de algunos miembros.

Hermano Carlos

DSC00202Deseo compartir dos casos muy especiales que tenemos dentro de la misión.

Uno de ellos es hno. Carlos, quien hace tres años le dio una derrame que lo dejo incapacitado para moverse y habla con dificultad. Desde hace 4 meses le visitamos en su hogar, él acepto al Señor en su corazón y se le dan estudios para discipulado.

El cambio que el Señor ha hecho en la vida de hno. Carlos es increíble, pues anteriormente estaba en depresión.  Ahora cada domingo está listo para ir a la iglesia e incluso, recorre un aproximado de 6 cuadras en su silla de ruedas eléctrica, para llegar al culto. Su semblante ha cambiado, está más contento, habla con más claridad, y tiene un anhelo por aprender más de la palabra de Dios.

Es una bendición conocer a este hermano y verlo en la iglesia levantando la única mano que puede mover, para alabar al Señor. El 24 de mayo se realizaron bautizos y él fue uno de los que quiso realizar ese acto, tan hermoso como parte de su testimonio.  Las lágrimas rodaban en su rostro al momento que el agua caía sobre su cabeza; no eran lágrimas de tristeza, sino de felicidad, pues era algo que anhelaba.

Domingo García

DSC00197Una tarde en la que salimos a evangelizar, encontramos al hermano Domingo sentado afuera de su casa, le compartimos la palabra del Señor, pero él, no quiso recibir al Señor como su Salvador.

Hace algunos años él tuvo un accidente automovilístico el cual afectó su columna, dejándolo incapacitado.  Después de su accidente él visito una iglesia y le dijeron que no debía buscar a Dios solo por estar enfermo.  Por ese motivo él ya no quería saber nada de las iglesias.

A la siguiente semana  de encontrarlo afuera de su casa, realizamos un culto al aire libre, frente a la construcción del templo y Dios toco su corazón, él acepto al Señor como su Salvador, y desde ese momento recibe sus estudios de discipulado.

Dios ha transformado su vida, su crecimiento espiritual se puede ver en la forma de hablar, y aun pasando por dificultades económicas y de salud, su fe crece más y más en El Señor.

El deseaba ser bautizado, pero por su condición física al igual que hermano Carlos, no podían ser sumergidos, pero por supuesto, eso no era impedimento para el bautismo y el significado real de tal sacramento.

¡Gloria a Dios porque nada les impidió ser bautizados! Sigamos orando por estas jóvenes y su ministerio en la ciudad de Santo Domingo.

Buenas Noticias

Queremos compartir contigo algunas de las buenas noticias que hemos visto tras un año de servicio en Santo Domingo y Veracruz a través del ministerio Génesis, enfocado en la plantación y organización de nuevas Iglesias. Quizás pienses que una iglesia no puede hacer mucho en la ciudad, pero ¿qué tal si una planta otra y esas dos plantan otras dos y esas cuatro plantan otras cuatro y así sucesivamente? Esta es nuestra estrategia, lee y comparte estas buenas noticias.

Mujeres de Haina colaborando con la instalación del rótulo

Mujeres de Haina colaborando con la instalación del rótulo

En la comunidad de Haina en Santo Domingo, Luz Jiménez y Zabdi Jéssica Delgado han apoyado durante un año a un grupo de personas que se reúne para conocer y acercarse más a Cristo. Ellas ya lograron sus primeros miembros bautizados, 9 personas que fielmente hacen la decisión pública de que Jesucristo es su salvador. Pero además de esta gran noticia, hace unos días, se adquirió un rótulo de “Iglesia del Nazareno Génesis” (nombre de la nueva congregación) para el local donde se reúnen y fue impactante que el día que iban a colocarlo, muchas personas de la comunidad que ya las conocen, se acercaron a brindar apoyo, aun cuando no son asistentes fieles a la iglesia o no han tomado su decision por Cristo. Ellas han creado un impacto y la comunidad las ha adoptado como sus compañeras de milicia ¡qué gran privilegio y bendición!

Nuevo templo en El Almirante, Sto Domingo

Nuevo templo en El Almirante, Sto Domingo

Por otro lado, Freya y Alejandra están a pocos días de ser parte de ver el templo construido en El Almirante, ciudad de Santo Domingo donde ellas ministran. Aunque la membresía en este lugar todavía no es muy grande, para ellas es una respuesta saber que la nueva congregación tendrá un lugar para sus actividades: clases, cultos, talleres, entre otros. Han recibido apoyo de la iglesia madre y también de un grupo de Indiana. Los niños que participan con ellas son la clave para que en unos años, este templo pueda ser lleno por el Espíritu Santo.

Más hacia el norte del mapa mundial, en la ciudad de Veracruz, México, los misioneros Marvin, René y Daniela han estado trabajando en algunas colonias para ver un despertar en los corazones sedientos por Cristo. Ellos han involucrado a miembros de la iglesia madre, específicamente en la comunidad de La Loma, donde dos mujeres especialmente, han estado sintiendo la pasión por el ministerio y por servir a Dios a tiempo completo. ¡Gloria a Dios porque a través de este esfuerzo, Él está levantando nuevos obreros en su caminar!

Mujeres de la iglesia madre sirviendo en La Loma

Mujeres de la iglesia madre sirviendo en La Loma

Estamos agradecidos por un año de servicio de estos siete misioneros, quienes se consideren a sí mismos como completamente cambiados y desean ser siervos que transformen esos lugares y al regresar a sus países, también logren un avivamiento local. ¡No tengas miedo! ¡Él es el que hace la obra, nuestra responsabilidad es obedecer únicamente!

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