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Grandes Líderes Piensan en Pequeño

Por Gustavo Crocker

En una conocida historia, alguien pregunta a D.L. Moody cómo había estado la reunión evangelística nocturna. Su célebre respuesta fue, “Tuvimos dos conversiones y media.” El entrevistador respondió, “¿Te refieres a dos adultos y un niño?” “No,” replicó Moody, “dos niños y un adulto. El adulto solo tiene la mitad de su vida para seguir a Cristo. Los niños tienen sus vidas enteras para seguirlo.”

Este intercambio me recuerda a la inclinación de pensar en los niños como “quienes aún no son participantes del reino de Dios.” ¡Esto no puede estar más alejado de la verdad! Los grandes líderes piensan en los niños como protagonistas del reino de Dios y del plan de Dios para la reconciliación. Ellos los ven como personas cruciales para su misión.

Jesús utilizó niños para ilustrar algunas de las verdades más grandes sobre el reino de Dios. Jesús les recordó a los discípulos que no solamente los niños son un modelo de fe para entrar al Reino, pero que se nos requiere examinarnos a nosotros mismos en cómo recibimos a los niños en nuestro medio.

¿Qué significa poner a los niños en el medio?

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Mateo registra la discusión de los discípulos sobre la grandeza en el reino de los cielos. Antes de que Jesús respondiera, Él describió una vívida metáfora de liderazgo: Él puso un niño en el medio. Poner a los niños en el medio significa que no podemos pensar en los niños como personajes secundarios. La verdadera conversación de liderazgo debe comenzar con la perspectiva de que los niños importan y están en el centro del plan de Dios para la redención.

Los niños son un modelo de fe. La respuesta audaz de Jesús a sus discípulos resalta el poder dañino de “crecer” (Mateo 18). “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.” La fe como la de un niño es absolutamente necesaria para disfrutar la plenitud de las riquezas de su reino. La fe de un niño es pura, es genuina, sin prejuicios. Mientras los niños crecen, su fe, ya contaminada por la tendencia de Adán al pecado, es deteriorada por las sociedades agnósticas, materialistas, egocéntricas que los moldean y educan. Mientras nuestra fe se vuelve más compleja, empezamos a cuestionar incluso las verdades más evidentes. Para disfrutar la rica y pura bendición del reino de Dios, debemos volvernos como niños.

Los niños son el campo misionero más listo y dispuesto. Alrededor del mundo, en cualquier país o cultura, más de 3 cuartos (75%) de los adultos que están llenando nuestras iglesias recibieron a Cristo entre las edades de 4 y 18 años. Los misiólogos han definido a este grupo de edad como la ventana 4/14, el grupo de personas que está más listo y es menos alcanzado.

Desafortunadamente, pensamos en ellos como “una manera de atraer a sus padres,” “una fuga de nuestros presupuestos y programas,” “una distracción para nuestros servicios solemnes,” o incluso como “entidades no productivas quienes no votan ni ofrendan.” Los discípulos estaban en el mismo barco. Mateo 19 narra otro evento de Jesús y los niños. Mientras las personas traían sus niños a Jesús para que orara por ellos y los bendijera, los discípulos reprendieron a sus padres. La respuesta de Jesús fue empática: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.” No seas obstáculo para los niños. Tú fuiste uno de ellos.

A través de la historia de la iglesia, los téologos y profesionales han discutido la “veracidad de la fe de un niño.” Los líderes bienintencionados, contagiados por el insecto del “crecimiento,” cuestionan la validez de la conversión de un niño. D.L. Moody responde a ellos: “Es una obra maestra del diablo hacernos creer que los niños no pueden entender la religión. ¿Cristo hubiera hecho de un niño el estándar de fe si hubiera sabido que no era capaz de entender sus palabras?”

Los niños son el campo misionero más productivo. ¡Coséchalo!

Los niños pueden ser agentes de la misión de Dios. No podemos dejar de ministrar solo a los niños y jóvenes. Los grandes líderes invirten en la niñez y la juventud como agentes de la misión transformadora de Dios. Los niños y jóvenes son capaces de compartir el amor de Cristo a sus familiares, amigos, redes sociales, y de guiar a otros a unirse a su fe.

La Escritura está llena de historias de niños y jóvenes utilizados por Dios para cumplir su misión:

…un jovencito objeto de tráfico, José, trajo esperanza a su pueblo…

…un pastorcito de ovejas, David, derrotó a un gigante y se convirtió en rey de Israel…

…un joven ministro, Samuel, guió al pueblo de Dios mientras servía en tiempos de sequedad y desesperación…

…un niñito anónimo pero bien preparado, proveyó recursos para la alimentación milagrosa de Jesús a cinco mil personas…

…y Jesús mismo, siendo todavía era un niño pequeño, declaró su compromiso con los negocios de su Padre…

Fue dicho por el profeta Isaías: “y un niño pequeño los guiará” (Isaías 11:6).

Los grandes líderes expresan su grandeza pensando en pequeño. Debemos enfocarnos en los niños de nuestro medio.

El FEM y la Región Mesoamérica

Hace una semana estuve en la Ciudad de Panamá para nuestras reuniones del Concilio Regional Consultivo. Uno de los temas que se mencionó varias veces durante los cuatro días fue nuestra respuesta como región al ofrendar para el Fondo de Evangelismo Mundial. El Fondo de Evangelismo Mundial (FEM) apoya a casi 700 misioneros nazarenos y respalda el trabajo de la Iglesia en 162 países alrededor del mundo. El FEM es crucial para financiar las misiones en nuestra denominación. En futuros artículos, explicaremos más lo qué es el FEM y cómo comenzó, de igual manera compartiremos recursos para la Ofrenda de Acción de Gracias, uno de nuestros métodos más significativos para apoyar el FEM.

Durante la última década, la meta establecida por nuestros líderes ha sido que cada iglesia nazarena local dé 5.5% del total de sus diezmos y ofrendas al FEM. Como frecuentemente dicen nuestros Superintendentes Generales, la meta no es igualar la cantidad que se ofrenda (respecto a la cantidad total de dinero que levanta cada iglesia), sino igualar el sacrificio. Imagina lo que se podría hacer si todas las 26,000 congregaciones nazarenas en cada uno de esos 162 países apoyaran ofrendando de esta forma. ¡Nuestro alcance sería exponencial!

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Me ha animado escuchar que en años previos hemos visto a los Distritos de EE. UU. y Canadá involucrarse al 100% en el FEM. ¡Esto es increíble! ¡Gloria a Dios! Pero aquí viene la patada en el estómago: en nuestra Región Mesoamérica estamos viendo solo un 37% de involucramiento. En otras palabras, aproximadamente una de cada tres iglesias en el Caribe, México y Centroamérica está dando NADA al Fondo de Evangelismo Mundial. No estamos diciendo que casi dos tercios no están dando completo el 5.5% de su ingreso. Estamos diciendo que casi dos tercios no están dando ni un solo peso, ni un solo dólar, ni un solo gourde. ¿Y adivina qué? Fuera de EE. UU. y Canadá, esa participación del 37% ¡es la más alta comparada con las otras regiones!

No quiero ahogarte en estadísticas, pero quiero poner esto de otra forma:

  • 200 iglesias locales alrededor del mundo proveen 70% del FEM.
  • 6,000 iglesias locales proveen el resto del FEM.
  • 20,000 iglesias locales no proveen nada para el FEM.

Inconcebible.

No puedo hablar por otras regiones, pero en nuestras reuniones del RAC nos unimos como líderes de toda la región Mesoamérica para comprometernos a hacer nuestra parte. Nuestra meta regional para 2030 es llegar a ofrendar $1.5 millones de dólares al FEM. Si hacemos eso, se predice que sea un poco más alto que 5.5% (actualmente estamos dando 2.7%). ¿Orarías con nosotros para que podamos alcanzar esta meta? Queremos dar generosamente para otros, así como otros han provisto generosamente para nosotros a través de los años.

Me gustó mucho lo que el Dr. Gustavo Crocker dijo hace algunos meses: “Antes de 1990, el lema de las misiones era, ‘El Oeste para el resto.’ Pero ahora tenemos un nuevo lema: ‘Lo mejor para el resto.’” Realmente no importa de dónde vengas; Dios está llamando misioneros de todo lugar a todo lugar.

Y eso también significa que todo lugar tiene el privilegio de enviar y apoyar económicamente a los misioneros. En la Iglesia del Nazareno, el Fondo de Evangelismo Mundial es la forma principal en que hacemos eso. El FEM ha sido una estrategia impresionante y exitosa para alcanzar las naciones. Ahora nosotros, como las naciones, tenemos el honor de retribuir también para ver un asombroso impacto global.

Pero ustedes, así como sobresalen en todo —en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros —, procuren también sobresalir en esta gracia de dar.” (2 Co. 8:7).

Desarrollo de liderazgo: No hay éxito sin sucesión

Por Gustavo A. Crocker

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“Si estás planeando para un año, siembra arroz, si estás planeando para una década, planta árboles; si tú estás planeando para toda una vida, invierte en personas.” Proverbio Chino

La sustentabilidad de cada congregación, organización, comunidad, o ambiente social–sin importar su tamaño y complejidad­–descansa no solo en la calidad de sus líderes, pero también en la forma en que esos líderes preparan otros para dirigir después que ellos se hayan ido. Yo he aprendido este importante principio mientras que he sido testigo y he presidido servicios de ordenación con la iglesia. Todavía recuerdo el antiguo lenguaje de nuestro Manual que declaraba que “la perpetuidad de la iglesia depende en gran parte de las aptitudes espirituales, el carácter y la forma de vida de sus ministerios.” Yo añadiría que la sustentabilidad de cada congregación depende en gran parte de la habilidad de la iglesia para desarrollar nuevos líderes desde adentro. En otras palabras, la longevidad de nuestra iglesia depende en la calidad de nuestros líderes actuales y en el desarrollo de una nueva generación de líderes siervos que llevarán nuestra iglesia a donde Dios quiere que esté.

El apóstol Pablo fue muy consciente de esta realidad. Él recibió de Bernabé y sus discípulos—quienes también lo recibieron de Cristo—el privilegio de proclamar las buenas nuevas de salvación al mundo. Al principio de su ministerio, él se dio cuenta que la labor era más grande que sus capacidades y el cumplimiento de su tarea dependería de su habilidad para entrenar, equipar, empoderar y lanzar a otros para el bien del reino de Dios. Su éxito no estuvo necesariamente basado en sus logros misioneros, sino en su enfoque de multiplicarse él mismo en otros. Habiendo aprendido de aquellos quienes le encomendaron, él instruyó al joven Timoteo a hacer lo mismo:

“ Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.” (2 Timoteo 2:2 NVI)

 De Cristo a sus discípulos, de los discípulos a Bernabé, de Bernabé a Pablo, de Pablo a Timoteo, de Timoteo a personas confiables, de personas confiables a otros, y de otros a nosotros, este principio de sucesión de liderazgo ha sido la clave de la iglesia para estar presente, viva e involucrada en cada generación. Indudablemente, no hay éxito sin sucesión.

La sucesión de liderazgo no es un paradigma organizacional complejo. Por el contrario, es un principio orgánico simple que básicamente depende de la visión, el equipamiento y el empoderamiento. Los líderes visionarios son aquellos quienes, desde el principio de su recorrido, se dan cuenta que no son permanentes pero la iglesia sí. Como resultado, ellos se dan cuenta que uno de sus roles primarios es encontrar personas confiables en quienes encomendar la iglesia desde el primer día. Estos líderes emergentes, recién identificados no necesitan ser un producto terminado. Así como cualquiera de nosotros, cada miembro de nuestra congregación es “un líder en preparación.” Todo lo que tenemos que hacer es descubrirlos en oración a través de ver su potencial y disposición. Tenemos que recordar que “cuando vemos a un pastorcito de ovejas, Dios ve un rey…”

Esta mentalidad de sucesión ayuda a los líderes a invertirse ellos mismos en aquellas vidas que han sido encargadas a ellos como sus sucesores potenciales. Y a pesar de que el líder no hace la decisión de la sucesión, él o ella prepara el terreno para eso. Después de pasar tiempo con Josué, Caleb, y los líderes de otras tribus, Moisés recibió instrucciones de Dios para la sucesión: “Dale a Josué las debidas instrucciones; anímalo y fortalécelo, porque será él quien pasará al frente de este pueblo y quien les dará en posesión la tierra que vas a ver” (Deuteronomio 3:28 NVI). Mientras Moisés no llegó a liderar el pueblo a la Tierra Prometida, parte de su sucesión fue equipar y desarrollar los líderes que eventualmente terminarían dicha tarea.

En cambio, fallar en el desarrollo de nuevos líderes va a llevarnos al fracaso. El “Síndrome de Josué” es uno de los clásicos ejemplos bíblicos donde un líder piadoso falló en preparar la siguiente generación y, como resultado, su trabajo solo estuvo limitado a la duración de su liderazgo. Josué terminó su recorrido en lo que muchos considerarían como una “conquista exitosa de la Tierra Prometida.” Sin embargo, después que él murió: “También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel” (Jueces 2:10 NVI). Su tarea finalizó con él.

¡Transmítelo! Recuerda: No hay éxito sin sucesión.

Hay espacio en mi corazón

Crocker_Gustavo-6249_r_For_PrintEscrito por: Gustavo Crocker / Trad. por: Erika Chaves

Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada…” (Lucas 2: 7 NIV).

Mientras yo estaba visitando a una de las islas del Caribe este año para celebrar la ordenación de varios hombres y mujeres en el ministerio, no pude dejar de notar que eran los primeros días de noviembre y las tiendas ya estaban decoradas para Navidad.

“La gente se prepara para la Navidad antes de tiempo porque hay mucho que hacer, lugares para ir, y presentes para comprar”, dijo el mandatario local, quien notó mi sorpresa al ver qué tan temprano la gente se prepara para la Navidad en su país.

Empecé a pensar que tal vez esta preparación temprana en muchos lugares no tiene tanto que ver con el nacimiento de Cristo como con el ajetreo que hemos hecho. Reflexioné sobre las muchas familias que han llenado sus agendas con planes de vacaciones, visitas familiares, viajes a los centros comerciales, y otras actividades relacionadas que hacen en esta temporada festiva. Sin embargo, muchas personas sólo han utilizado el nacimiento de Cristo como una excusa (aunque una buena) para reunirse, dar regalos a nuestros seres queridos y extender los días festivos. Nuestras vidas y horarios se han vuelto tan llenos que nos queda muy poco espacio para Jesús.

Al mismo tiempo, esta temporada trae buenos recuerdos de mi infancia en la iglesia local que visitábamos. Recuerdo haber pasado semanas en preparación para las obras de Navidad y los musicales. Pero debido a las limitaciones de nuestro entorno pobre, que no tenía la expectativa de regalos o vacaciones fuera de casa, teníamos ganas de celebrar la venida de Cristo al mundo. ¡Había algo único en la celebración de su nacimiento!

Una de las canciones que aprendí en la preparación de las obras de teatro de Navidad era un recordatorio de que entre más ocupada esté la temporada, menos espacio hay para Cristo. También eso recordaba a la iglesia que así como Él nació en Belén, no había lugar en la posada para Él.

Podemos aplicar esta lección ahora y hacer espacio en nuestro corazón para Él. Esa vieja canción tiene una letra simple pero de gran alcance:

“Venid a mi corazón Señor Jesús,

Hay espacio en mi corazón para Ti”

Al celebrar el Adviento de este año, mi oración es que nos detengamos muchas veces a celebrar a Cristo en medio de nuestras ocupadas agendas. Pido a Dios que dejemos espacio en nuestros presupuestos para compartir con alguien que lo necesite, como si estuviéramos dando a Cristo mismo. Oro en particular que esta temporada sea el mejor momento para que hagamos lugar en nuestros corazones y así Cristo llegue a ser el único dueño de nuestras vidas.

Tomado de: http://nazarene.org/files/docs/bgs/WOH1214.pdf

Perspectiva Regional de JNI en Tercera Ola

Milton GayInformación provista por: Rev. Milton Gay

Milton Gay es nuestro Coordinador y Presidente Regional de JNI en Mesoamérica y compartió alguna información para comunicar a la Iglesia del Nazareno en el mundo entero lo que pasó en Tercera Ola.

Del 6 al 11 de 2015, se celebró el evento Global de la JNI, Tercera Ola,  en el Seminario Nazareno de las Américas, SENDAS, Costa Rica. 169 participantes de 35 países del mundo asistieron al evento, de los cuales 47 representaron a la Región Mesoamérica. El propósito de este evento desde sus inicios ha sido capacitar a líderes jóvenes y adolescentes emergentes de la JNI Global.

Participantes de Tercera Ola 2015

Participantes de Tercera Ola 2015

Líderes globales compartieron con los jóvenes siervos: El Dr. Carlos Sáenz Director de la Región Mesoamérica, junto al Rev. Milton Gay, Coordinador y Presidente de la JNI Global, dieron la bienvenida.  Así mismo, el Rev. Gustavo Crocker, Superintendente General predicó sobre el evangelismo como parte de la misión de la iglesia. Y finalmente, el director de Misión Global, Dr. Verne Ward, predicó sobre el “envío” de siervos a la misión del Señor.

Todas las plenarias compartidas fueron orientadas a los propósitos de la JNI global, SE, HAZLO, VE.

Es relevante mencionar que por primera vez “El mercado Mundial” recaudó USD$2,230, lo que fue donado para el proyecto de la Pastoral Juvenil de Mesoamérica.

Una actividad de mucho beneficio para la comunidad costarricense fue la Máxima Misión en 4 comunidades realizada por los jóvenes, donde se predicó la palabra de Dios, se llevaron a cabo actividades con niños, trabajos de pintura, recolección de basura, entre otros.  Además de mostrar gratitud por el trabajo, hubo gente que tomó la decisión de seguir a Jesús.  “Fue una bendición ver a tantos jóvenes trabajando al servicio del Reino de Dios”, mencionó el Rev. Milton Gay.

Al finalizar el evento el grupo de jóvenes líderes compartió la Cena del Señor, además tuvieron un tiempo muy especial de lavamiento de pies con los Coordinadores de Área y participantes. Muchos recibieron el llamado de Dios para servir,  regresaron a sus países con ganas de involucrase y de iniciar sus estudios en la pastoral juvenil.

El Rev. Milton Gay comentó lo siguiente:

Como coordinador Regional y presidente de la JNI fue una bendición recibir a jóvenes de todas partes del mundo. Ha sido un privilegio para el Concilio Regional ser anfitrión. Doy gracias a Dios por tan lindo evento, donde se llamó a muchos jóvenes para ser los líderes que estamos buscando. Agradezco al director Regional Carlos Saenz por permitirnos realizar el evento en la Región, al SENDAS por ofrecernos servicios de calidad, a Gaby Bustos, Coordinadora de la JNI del Área Central por su excelente trabajo, a cada voluntario, a los misioneros que apoyaron, a las iglesias que se involucraron. Agradecemos también a los CEA (Coordinadores de Estrategia de Área) por apoyar a sus jóvenes para llegar a esta capacitación, al Concilio Regional de JNI por haber logrado el éxito de este evento y a Comunicaciones Mesoamérica por la preparación y producción audiovisual de toda la actividad“.

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Representación JNI Mesoamérica en Tercera Ola

Encarnación: El regalo navideño de Dios para su creación

baby_handEncarnación: El regalo navideño de Dios para su creación

Escrito por Dr. Gustavo Crocker. Superintendente General de la Iglesia del Nazareno

Traducido por Randy Ernesto Bathermy

Los Nazarenos Jordanos frecuentemente me recuerdan su cariño por el último rey Hussein de Jordania.  En medio de muchas historias, ellos compartieron alrededor de la mesa durante la cena la historia de su rey, quien, “cada vez se vestía como un hombre común y visitaba los plazas comerciales, las oficinas gubernamentales, hospitales y lugares públicos”.  A él le gustaba salir de incognito, entonces él podía experimentar cada día en la vida de sus súbditos, la calidad del servicio que recibían de los servidores civiles, el costo de la vida, etc.  El vivió como un plebeyo por una pequeña parte del tiempo, entonces podía ser el mandatario que comprendiera mejor su pueblo.  Para nuestros hermanos jordanos este modelo de liderazgo es uno de los rasgos que ellos encuentran más admirables en su rey.

En la noche de Navidad sin embargo, Dios no decidió visitar por un momento esporádico nuestro vecindario para ganar nuestra empatía.  ¡Él se mudó a nuestro vecindario!  El milagro de la Navidad es que el Dios Todopoderoso, el Dios omnisciente quien no necesitaba descender para poder conocer las necesidades y sufrimientos de su pueblo (Éxodo 3:7), decidió venir en la persona de Jesús y mostrarnos la esencia de su reino en gracia y verdad.

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.  Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.  (Juan 1:14 NVI)

Los líderes cristianos necesitan seguir este modelo de la encarnación en el mismo modo que Jesús nos mostró el Padre para convertirse en Emanuel, Dios con nosotros. No debemos hacer visitas esporádicas nada más a las comunidades para ver cómo están las cosas.  Sí queremos mostrar a Jesús al mundo, debemos mudarnos al mundo, a las comunidades, a los vecindarios.  Quizás la encarnación es el mejor regalo de Navidad que podemos darle a un mundo careciendo de esperanza.

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