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A un Brazo de Distancia: una Reflexión Sobre Cuaresma

En esta época de Cuaresma, he estado reflexionando sobre una inquietante frase: “de lejos.” No parece muy aterradora ni tampoco llamativa, ¿verdad? ¿Por qué diría que es inquietante?

Fue la noche que traicionaron a Jesús, la noche antes de que fuera crucificado. Los pies han sido lavados, la Pascua ha sido servida, y los soldados se han llevado a Jesús del jardín. Los discípulos se han ido –bueno, más o menos. Los tres escritores de los evangelios sinópticos señalan que uno de los tres elegidos de Jesús, el hombre cuya predicación convertiría a 3,000 en un día, y que se convertiría el pilar de la iglesia primitiva, seguía a Jesús “de lejos” (Mt. 26:58; Mc. 14:54; Lc. 22:54).

Generalmente criticamos a Pedro, especialmente cuando Él niega a su Señor e invoca maldiciones sobre él mismo. Gracias a Dios que no somos como Él, ¿verdad?

En un análisis más cercano, durante esta época de Cuaresma, nos damos cuenta que nuestro discipulado se ve mucho como el Pedro de aquel jueves santo. Joan Chittister dice, “Creemos, sí, pero por lo general solo remotamente, solo intelectualmente. Seguimos a Jesús, por supuesto, pero, en realidad, es más como seguirlo a un brazo de distancia, a una distancia agradable, antiséptica. Imperturbable. Nuestro compromiso no es el tipo de compromiso que pone en peligro nuestros trabajos o nuestras relaciones o nuestras posiciones sociales.”

Ay.

Si somos honestos con nosotros mismos, amamos la parte de seguir a Jesús que tiene que ver con multitudes siendo alimentadas y hombres ciegos recibiendo la vista. Incluso los sermones creativos y lecciones que Jesús enseña, a través de las cuales nos inspira y desafía. ¿Pero la parte de la negación? No es muy popular en la actualidad.

¿Será que nos aterra profundamente el sufrimiento? Chittister sostiene que “cuando nos resistimos a sufrir, nos resistimos a crecer…el sufrimiento es un peldaño importante hacia la madurez. Nos mueve de la fantasía a los hechos.”

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No sé ustedes, pero muchas veces yo preferiría tomar los atajos hacia la madurez espiritual en lugar de avanzar dolorosamente a través de pruebas y sufrimientos. Pero ese atajo no existe. Y Cuaresma nos recuerda eso. En esta época nos damos cuenta, junto con Chittister, que somos ascéticos. Por tanto, “debemos estar preparados para rendir algunas cosas si intentamos tener las cosas que incluso son más importantes.”

Con Jesús siendo interrogado, azotado y clavado a una cruz, Pedro todavía no estaba listo para seguirlo ahí. El sacrificio era demasiado grande. El sufrimiento muy cruel. Era mejor seguir a Jesús de lejos.

Quizá en estos días ser inquietado por esa frase no es algo malo. Tal vez nosotros, también, nos examinaremos a nosotros mismos y elegiremos el crecimiento en lugar de la comodidad, la intimidad en lugar de la distancia.

Querida Iglesia Americana…este año no Renovaré mi Membresía

Por Frank Powell

Querida Iglesia Americana:

Déjame ir directo al grano. Estoy cansado de este club social. Me quiero salir y ésta es la razón: yo nunca me inscribí para ser miembro de un club. Quizás hubo algún malentendido. Quizás yo mismo he contribuido a esta confusión. No estoy seguro de cómo llegamos a este punto pero quiero que sepas que las cosas van a ser diferentes. No renovaré mi membresía en este club. Y aquí te explico el por qué.

No estoy seguro de que Jesús muriera por este club. Se supone que la iglesia debe ser misional. Se supone que la iglesia debe tener un enfoque externo. Se supone que la iglesia debe ser un faro de luz en la comunidad. Creo que sí, que empezamos siendo todo lo anterior. Al principio nuestro enfoque era satisfacer las necesidades de nuestra comunidad y nuestro mundo, pero algo ha cambiado. Ahora solo nos enfocamos en nuestras propias necesidades. Nuestra misión es tener comodidad y seguridad sin importar el costo. De hecho, esto no es para nada algo que se pueda llamar “una misión,” pero incluso hemos invitado a más gente a unirse a este propósito. Me temo que hemos creado un monstruo. Hemos creado un club social más.

No estoy tratando de decir que yo puedo solo. Sé lo que estás pensando…pero no soy como muchas otras personas que son engañadas al pensar que no necesitan a la Iglesia. Jesús murió por la Iglesia y yo amo a Jesús. También amo a la Iglesia que Jesús quería establecer y por la cual murió. Creo en el futuro de la Iglesia universal. Creo que la Iglesia es el principal vehículo a través del cual ocurre la transformación, y creo que la Iglesia es el medio principal a través del cual el mundo puede conocer el poder de la cruz y la salvación. Así que, créeme cuando digo que esta decisión no es una declaración para la Iglesia universal. Mientras que el Rey esté en el trono, la Iglesia va a prosperar y será un faro de luz en un mundo oscuro.

Lo mío es más una declaración sobre la cultura de la Iglesia en América.

Déjame destacar algunas de las razones por las que creo que esto es un club social.

La gente de un club despilfarra tiempo y recursos en ellos mismos. 

La gente de los clubes piensa que pagar sus “cuotas”  los convierte en accionistas del club.  La realidad es que sí tienen poder de decisión sobre lo que sucede ahí. La gente en los clubes espera que los recursos sean utilizados en ellos y sus necesidades. La iglesia por la que Jesús murió nunca debe equiparar el dar con el poder, y nunca debe permitir que todos los recursos se usen para alimentar los programas y los eventos internos.

La gente en los clubes valora la comodidad y la seguridad.

Esta es la razón por la que pagamos dinero para entrar a los clubes. Queremos sentirnos seguros y cómodos. El club busca aislarse del mundo exterior. Los clubes valoran la salud y la comodidad.

No estoy diciendo que estemos equivocados al abrirnos paso hacia los suburbios. Necesitamos hombres y mujeres que estén apasionados en todo lo referente a la misión de Dios en esas zonas. Pero decimos que Dios nos ha llamado a trabajar allá y volteamos y condenamos a los que sienten que Dios los ha llamado a trabajar en otras áreas que están descuidadas. Me preocupa que nuestro deseo de abrazar los suburbios esté a menudo más arraigado en nuestra mentalidad que el hecho de seguir la dirección de Dios.

La gente en los clubes mantienen conversaciones superficiales. 

Los clubes mantienen las conversaciones en un nivel superficial. “¿Qué pasó con la selección de futbol? ¿Qué hay de nuevo con la bolsa de valores? ¿Supiste lo que hizo esa chica ayer?”

La siguiente es una historia basada en hechos reales. Tengo una pariente cercana a quien un miembro de su iglesia le preguntó: “¿Cómo estás?” ¿Puedes creer que mi familiar tuvo el atrevimiento de decirle a esa señora que no se encontraba bien y que necesitaba que oraran por ella? Aquella señora entonces le contestó que en realidad no era su intención saber cómo estaba. Esa es la mentalidad del club: “¿Cómo estás?” no es una puerta abierta para que me cuentes tus problemas. Es una forma de decirte que me he dado cuenta de tu presencia. Eso es todo, así que apégate a ello. Seamos realistas, Iglesia Americana, secretamente esperas que ese “¿cómo estás?” no lleve a la gente a contarte sobre sus problemas. No tenemos tiempo para esas cosas. Sin embargo la iglesia debe valorar la comunidad transformadora. Debemos llevar las cargas de los otros. Nadie debe ir solo por el camino. Nadie. Gálatas 6:2 dice que sobrellevemos los unos las cargas de los otros y cumplamos así la ley de Cristo. Esto es bastante pesado. ¿Estás llevando la carga de alguien más?

La gente de los clubes solo invita a su vida a las personas que se ven como ellos. 

Los clubes valoran las mentalidades similares. La iglesia de Jesucristo debería de valorar la diversidad. Honestamente, iglesia Americana, ¿puedes decirme que valoras la diversidad? Atribuimos nuestra falta de diversidad a cosas como las diferencias culturales. ¿En serio?

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La gente de los clubes quieren tener a todo el mundo contento. 

Los clubes no quieren perder a ningún miembro, así que tratan de satisfacer todas las necesidades. Si José no está contento con alguno de los cambios, el club provee algo para él.  Si Juanita no está feliz con ese cambio, el club proporciona algo para ella. La mayoría de las iglesias hoy en día equipara la unidad con la felicidad. Unidad no significa que mantengamos a todas las personas felices y contentas. Algunas personas se alimentan de la atención que reciben para prevenirse de los cambios y salirse con la suya. La iglesia debe estar, sin necesidad de pedir disculpas,  enfocada en hacer discípulos y brillar en la oscuridad. A los clubes sociales no les gustan los cambios,  quieren hacer las cosas de la misma manera en que siempre se han hecho. Dos valores que están casi siempre en conflicto entre sí mismos. Así que dime, ¿Qué valor te domina, iglesia Americana? ¿Hacer discípulos o preservar las tradiciones? Dime honestamente…

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Repito, no estoy dejando la iglesia… estoy dejando el club social. Estoy cansado de pasar mi tiempo y energía contribuyendo a una cultura que busca alimentarse a sí misma. Estoy cansado de pasar mi tiempo convenciendo a otros de que yo estoy bien y ellos están mal. Esto solo alimenta mi tendencia natural de juzgar a los demás. Si estoy en lo correcto, entonces todos los demás están en un error. Pero si Jesús está en lo correcto, de repente el amor, la gracia y la verdad se convierten en los principios con los que miramos al mundo. Me gustan esos principios. Alimentan una tendencia mucho más natural a aceptar y amar.

Quiero pasar tiempo alcanzando a los perdidos. Quiero pasar tiempo averiguando cómo restaurar la vida de mi vecino, cuyo matrimonio está colapsando, o la de mi amigo que se encuentra batallando contra el cáncer, o mi compañero de clases que lucha contra la pornografía. Quiero rodearme de un grupo de hombres y mujeres que sean misionales.

Todavía sigo creyendo que hay esperanza para ti, Iglesia Americana. Hay esperanza porque Dios reina sobre todas las cosas y situaciones. Hay esperanza porque Jesús es la cabeza de la Iglesia. Quizás podamos cambiar las cosas, pero no voy a continuar cómodamente sentado en un club, ya no más.

Yo quiero ser parte de un movimiento. Espero que comprendas.

Atentamente,

Frank Powell.

A Dios sea la Gloria por siempre. Amén.

Este artículo fue publicado originalmente en: FrankPowell.me

Iglesia Vida Real en Quito, Ecuador

Algunos de nuestros amigos y colegas de ministerio han plantado una nueva iglesia en el corazón de Quito, Ecuador. Hace algunas semanas compartieron cómo han sido sus primeros meses, sus estrategias y filosofía en un artículo publicado por Ardeo Global. ¿Qué es lo que notas acerca de su enfoque? ¿Podría esto funcionar en tu ciudad?

¡Saludos desde Quito, Ecuador! Nuestro equipo comenzó el trabajo de plantación de iglesias con un primer servicio en septiembre, 2018. El nombre de nuestra iglesia, Iglesia Vida Real, refleja nuestra misión para mostrar cómo el mensaje del evangelio y del amor de Jesucristo provee soluciones de la vida real a problemas de la vida real. Yo creo que esa es la meta de cada iglesia, pero nuestro enfoque puede nublarse con nuestras logísticas de iglesia, y podemos empezar a enfocarnos en el mantenimiento de un edificio o templo y sus programas. Nuestro equipo está buscando plantar una iglesia desde una filosofía diferente. Hemos estudiado el ministerio de Jesús y hemos encontrado que Él pasó la mayoría de su tiempo ministrando a personas no religiosas fuera de edificios religiosos. Nuestra meta es liberarnos de tradiciones no bíblicas para enfocarnos en lo que de verdad importa: amar a las personas como Jesús lo hizo.

¿Y, cómo se ve eso? Lo más notorio, no nos reunimos en un templo. Queremos que nuestra área de influencia no sea restringida por la ubicación geográfica de nuestra iglesia, queremos ser libres de la distracción del trabajo y los recursos requeridos para mantener un edificio de iglesia, y queremos que las personas que nunca se sentirían cómodas entrando a una iglesia se sientan bienvenidas. Nuestra meta, eventualmente, es tener varios puntos de enseñanza en toda la ciudad para que cada persona nueva que conozcamos pueda asistir a un servicio de adoración y estudio bíblico cerca de donde ellos viven.

Actualmente nos estamos reuniendo en un lugar realmente agradable cerca del centro comercial de Quito. Es un área de cómida rápida con un área central para conciertos y otros eventos. También tiene un área de juegos y un área separada donde los niños se pueden reunir. El dueño de este lugar nos está permitiendo realizar nuestros eventos ahí ¡totalmente gratis! Hasta ahora hemos tenido un servicio de iglesia ahí, e hicimos lo mejor que pudimos para que se sintiera verdaderamente como una celebración. Tuvimos música alegre, globos y hasta confeti. Al final del servicio, el Pastor Josué cerró con una oración pero no cerró los ojos, así que la gente se sorprendió un poco cuando se dieron cuenta de que él estaba orando. Pero ¿por qué no hablar con Dios como si estuviera ahí con nosotros, si sabemos que es así? En las grandes cosas, y en las pequeñas cosas, queremos momentos como ese en nuestra iglesia. Queremos llegar a la raíz de por qué hacemos las cosas y desafiar las ideas de las personas acerca de lo que es la iglesia. Simplemente queremos ser las manos y los pies de Cristo, amando y sirviendo a las personas de Quito incondicionalmente.

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¿Cómo vamos a servir y conocer exactamente las necesidades de las personas aquí? Primero tenemos que saber cuáles son las necesidades, y para hacer eso tenemos que comenzar por conocerles a ellos. Quito es la capital de Ecuador y en muchas maneras es muy moderna. Hay un gran centro lleno de negocios y personas viviendo un estilo de vida metropolitano. Hasta ahora hemos encontrado que muchos de los problemas de las personas son muy similares a los de la gente en Estados Unidos: los matrimonios necesitan ayuda, los adolescentes necesitan guía sobre lo que hacen con sus vidas, y es difícil para las familias pasar tiempo de calidad juntos en medio de las demandas de la vida diaria. Sin embargo, Ecuador es también un país con una economía en desarrollo donde muchas personas enfrentan el desempleo y luchan para simplemente proveer para sus familias. Los problemas con drogas y los embarazos adolescentes van en aumento, el crimen hace que sea peligroso estar afuera después de que oscurece, y los refugiados venelozanos aquí enfrentan un racismo flagrante cada día.

En un principio, cuando comenzamos a planear nuestras estrategias de alcance, esperamos que pudiéramos alcanzar a las personas en el área de Quito que es moderna, post-cristiana y enfocada en los negocios; y basados en la ubicación de nuestro primer punto de enseñanza definitivamente tendremos oportunidades de ministrar a ellos. Sin embargo, en nuestras interacciones del día a día hemos encontrado personas de todos los ámbitos sociales con varias necesidades, tanto espirituales como físicas.

La necesidad de esperanza y amor es universal; no discrimina entre diferencias socioeconómicas, y nosotros tampoco lo haremos en nuestros esfuerzos por alcanzar a cualquiera que esté listo para escuchar del inmenso amor que Dios tiene para ellos, ya sea que eso resulte en desarrollar un seminario para matrimonios o pagar para que alguien que no puede pagar por sí mismo pueda ver a un médico especialista. Nuestro desafío diario es mantenernos flexibles y abiertos hacia dónde y hacia quién Dios nos está dirigiendo.

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Este artículo fue publicado originalmente en Ardeo Global.

Recibiendo el Desierto Durante el Adviento

El siguiente fragmento fue tomado de “El Adviento es una Época de Añoranza,” escrito por Carolyn Arends y publicado en Christianity Today.

Es inusual que la gente sea neutral sobre el enfoque del tiempo de Navidad. Algunos de nosotros residimos en el Polo Norte con una anticipación y emoción intensas, mientras que otros nos alojamos en el Polo Sur de la irritación y el miedo.

Si nuestro caso es el último, es importante recordar que el Adviento es una época sobre añoranza, vacío y espera. Es una época apartada para ayudar a darnos cuenta que necesitamos libertad de nuestra condición actual.

No es por coincidencia, dos de las lecturas del leccionario de este año del Antiguo y Nuevo Testamentos—Isaías 40 y Marcos 1—cada uno empieza en el mismo lugar. Ambos se ubican en el desierto.

En Isaías 40, los israelitas están en el Polo Sur del exilio político y la desolación espiritual. Capítulo tras capítulo de advertencias y juicio, Dios empieza a hablar de confianza a través de su profeta.

“Consuelen, consuelen a mi pueblo,” Él comienza. “Hablen con cariño a Jerusalén” (v. 1). Y después una voz proclama, “Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios” (v. 3).

Esta metáfora de un tipo de superautopista siendo construida a través del desierto, es mi tema favorito de Isaías. Le pide al oyente imaginar el terreno áspero e intransitable hacia el este de Jerusalén, convirtiéndose en un amplio y agradable camino. Para el oído del israelita, la voz de alguien llamando a preparar el camino en el desierto no solo significa que ellos van a ir a casa, sino también que el Señor mismo está en camino.

Y no solo es Isaías llamándonos a preparar el camino. En la lectura de Adviento del Nuevo Testamento, los primeros versículos del Evangelio de Marcos incluyen una cita directa de Isaías 40. Marcos nos dice que ahora “la voz del que clama en el desierto” es Juan el Bautista, quien ha llegado a la escena como un cumplimiento directo de la profecía de Isaías. Y el único enfoque de Juan es anunciar la venida del rey—de Jesús—quien es el cumplimiento directo de cada promesa hecha al pueblo de Dios.

Es importante notar que Juan no es solamente una voz clamando hacia el desierto—él es una voz clamando en el desierto, desde el desierto. Él es un habitante del desierto, y su ministerio está desarrollándose en los lugares áridos del este de Jerusalén.

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Entonces, ¿por qué Juan eligió vivir en el desierto? Pensarías que un hombre joven con un pedigree espiritual se establecería en la sinagoga más influyente del lugar—o mejor aún, en el templo—y esperaría a que los líderes religiosos reconocieran su autoridad. Pero Juan en cambio decidió irse a las montañas. ¿Qué sabía él sobre el desierto que nosotros no sabemos?

Tal vez Juan eligió vivir en el desierto porque él había escuchado suficiente sobre la historia de Israel como para saber que Dios se especializa en sacar buenas cosas de lugares poco prometedores.

Después de todo, Dios había preparado la historia de salvación a través de parejas sin hijos, hermanos en contienda, líderes tartamudos, reyes caprichosos, y, ahora, en Jesús, un joven de paternidad cuestionable y criado en una serie de ciudades remotas. “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” un discípulo potencial había preguntado con incredulidad cuando escuchó de dónde era Jesús.

Juan sabía que, sí, cuando Dios está involucrado, algo bueno puede salir incluso de un lugar de dudosa reputación como Nazaret. Y algo bueno puede venir del desierto, también.

Así que, si te encuentras en el Polo Sur este Adviento, considera la posibilidad de que los regalos del desierto te están siendo ofrecidos. El Adviento es un tiempo para esperar, y el desierto es tan buen lugar como cualquiera—quizá es mejor lugar que cualquier otro—para esperar. Si te estás sintiendo un poco vacío, tal vez es algo bueno. Después de todo, hay una voz que clama en el desierto, y nos está pidiendo que le preparemos lugar.

–Carolyn Arends es directora de educación en el Instituto Renovaré para Formación Espiritual Cristiana. También es artista, conferencista, autora e instructora universitaria.

Nos Visitó la Aurora

Por Hiram Vega

De todos los nombres de Jesús, uno poco mencionado es La Aurora, o Nuevo Amanecer, una luz rojiza suave que antecede al sol. Es el preludio de un nuevo día.

En el capítulo 1 de su evangelio, el Dr. Lucas nos cuenta que Dios visitó a un sacerdote llamado Zacarías, que tenía su casa en una población de las montañas de Judá. Su esposa, Elizabeth, también pertenecía a la familia sacerdotal de Aarón.  Zacarías y Elizabeth eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos y las ordenanzas del Señor. No tenían hijos porque Elizabeth no podía quedar embarazada, y los dos eran ya muy ancianos.

¿Por qué Dios escogería a un sacerdote pueblerino, anciano y sin hijos, para ser parte fundamental de la obra de salvación? Tal vez la respuesta la da el apóstol Pablo al escribir:

“Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son” (1 Cor. 1:28 TLA). ¡Dios sigue llamando a jóvenes y viejos para ser sus portavoces! ¿Has escuchado el llamado de Dios?

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A los sin hijos, Dios les dijo que serían padres del profeta más importante de todos, Juan el Bautista, el escogido para preparar el camino del Salvador. Tan grande es esta revelación que Zacarías no puede creerla, y queda mudo por un tiempo. Me gustaría decir que yo sí le hubiera creído a Dios, pero la verdad es que muchas veces le creo más a las circunstancias que a Dios, le creo más a mis finanzas que a Dios, y le creo más a mis síntomas que a Dios. Necesito un jalón de orejas divino para disipar la duda y fortalecer mi fe.

Cuando Zacarías ve nacer a su hijo, lleno del Espíritu Santo profetiza (Lucas 1:76-79 NTV):

Y tú, mi pequeño hijo, serás llamado profeta del Altísimo, porque prepararás el camino para el Señor. Dirás a su pueblo cómo encontrar la salvación mediante el perdón de sus pecados.
Gracias a la tierna misericordia de Dios, la luz matinal del cielo está a punto de brillar entre nosotros, para dar luz a los que están en oscuridad y en sombra de muerte, y para guiarnos al camino de la paz.

Hoy día los profetas del Altísimo proclaman estas mismas buenas nuevas. Estos mujeres y hombres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, educados y sin educación llevan la luz de Cristo a todos los que están en oscuridad en todo lugar, ciudad y colonia.

Y tú, ¿cómo aprovecharás esta temporada para anunciar el Nuevo Amanecer?

Análisis e Interpretación del Rol Pastoral

Rev. Ernesto Bathermy

Al analizar e interpretar en la entrada anterior las imágenes del pastor en el Antiguo y el Nuevo Testamentos, recibimos luz para una mejor comprensión de nuestra tarea y responsabilidad como pastores. 

  1. Alimentar la grey

Hablar de alimentar a las ovejas se refiere a enseñar e instruir a los creyentes en Cristo a conocer la palabra de Dios y las doctrinas cristianas. El mismo Señor afirmó que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mt. 4:4). Esta declaración nos da a entender claramente que es la palabra de Dios la que constituye alimento espiritual para el alma del creyente. 

Por otra parte, el apóstol Pedro escribe a los cristianos de la dispersión haciendo clara referencia a la palabra de Dios diciendo: “…Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” (1 P. 2:2). 

También el escritor a los Hebreos presenta la enseñanza de la Palabra como alimento espiritual para el creyente. (He. 5:12-14). 

Es evidente, pues, que cuando la Biblia habla del rol del Pastor como aquel que debe apacentar o alimentar el rebaño del Señor lo que está diciendo es que al pastor le corresponde alimentar a los creyentes con la Palabra de Dios. 

  1. Cuidado de la grey

Cuidar la grey tiene una connotación más amplia que alimentar. Al pastor le corresponde no solo alimentar a la feligresía con la Palabra de Dios, sino cuidarla también. Isaías habla de un pastor que lleva a los corderos en sus brazos; llevándolos en su seno. El cordero era una oveja de un año o menos, muy tierno y sin experiencia. De la misma manera el pastor debe pastorear a los nuevos creyentes, cuidando de ellos con una atención especial. 

Por otra parte, el profeta dice que Jehová pastoreará suavemente a las recién paridas. Es una figura del cuidado que debe tener el pastor para con el rebaño del Señor. 

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  1. Guiar la grey

Según Juan 10:4, el pastor sacaba sus ovejas, y luego, iba delante de ellas, mientras le seguían. Esa era la manera que el pastor guiaba a sus ovejas. Él no se quedaba detrás de ellas, sino que iba delante del rebaño. Esta es la forma en que el pastor guía su iglesia. Él debe ser el ejemplo de la grey (1 P. 5:3). 

  1. Restaurar la grey

Como ya vimos en Ezequiel 34:4, en un rebaño suele haber ovejas débiles, enfermas, perniquebradas y otras, en ocasiones se han descarriado y extraviado; así suele ocurrir también en la iglesia: algunos hermanos y hermanas son débiles en la fe, a los cuales el pastor debe procurar fortalecer.  

Algunos creyentes, en un momento dado, pueden estar espiritualmente enfermos. A estos, el pastor tiene la responsabilidad de ayudar a curarlos. Otros creyentes podrían estar extraviados, a los cuales es necesario buscar guiar hacia el camino correcto. 

Algunos hermanos precisan de un cuidado especial, aunque hay que cuidarlos a todos. A los descarriados hay que ayudarlos a volver al redil. 

Conclusión: 

Al estudiar la Palabra de Dios tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos, la Biblia enseña que la tarea del pastor es alimentar, cuidar, guiar y restaurar a los creyentes. Esta comprensión le permite al pastor desarrollar su ministerio con mayor responsabilidad y conciencia, por consiguiente, con menor grado de frustración por los resultados tangibles.

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

Pastores, la Iglesia no es Nuestra Plataforma Personal

Escrito por Karl Vaters. Traducido por Yadira Morales.

 

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo.

La iglesia le pertenece a Jesús.

No es propiedad de su denominación, sus donantes, sus miembros, su personal o su pastor principal.

Jesús dijo que edificaría su iglesia, y que no va a renunciar a esa propiedad para dárnosla a nosotros ni a nuestras ideas.

Como pastor, esta es una lección que necesito recordar constantemente, así que pensé en compartir ese recordatorio contigo también.

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Por qué existe la iglesia

La iglesia no existe para darnos una audiencia para nuestras ideas, proyectos o egos. Existe para cumplir los propósitos de Cristo. Nuestro papel es equipar a los miembros de la iglesia para promulgar esos propósitos, tanto dentro como fuera de los muros de la iglesia.

La iglesia existe para dar a conocer a Jesús, no para hacer famosos a los pastores.

Sin embargo, seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Nosotros (tratamos de) tomar el control porque sin nuestra fuerte mano en la rueda (creemos) la iglesia se derrumbará. El presupuesto no se cumplirá. La membresía no crecerá. La visión de diez años no se realizará.

El papel del pastor

Esto sucede en iglesias de todo tipo y tamaño. Desde el carismático pastor fundador de la mega-iglesia interdenominacional y dinámica, hasta el pastor patriarcal a largo plazo de la congregación tradicional de siglos de antigüedad.

Tenemos grandes ideas. Grandes proyectos. Oportunidades emocionantes. Y es tentador utilizar los recursos a nuestra disposición, es decir, las personas, la construcción y las finanzas de la iglesia que pastoreamos, para lograrlos.

Pero no es nuestro trabajo lograr que un grupo de personas esté de acuerdo con nosotros y cumpla nuestra visión. No importa cuán buena sea esa visión.

Como pastor, nuestro llamado es ayudar al cuerpo de la iglesia a que juntos (re) descubramos los propósitos de Dios, luego que participemos en ellos a medida que el Espíritu Santo nos guíe a todos.

Si queremos construir una plataforma, un proyecto o un ministerio basado en nuestras ideas, debemos comenzar un ministerio paraeclesiástico, o un negocio con fines de lucro. No usar un cuerpo de iglesia para llevar eso a cabo.

El enfoque del pastor

El enfoque nunca debe estar en el pastor, sino en Jesús.

• No en la predicación, sino en el equipamiento.

• No en la presentación, sino en el discipulado.

• No en la música, sino en la adoración.

• No en el edificio, sino en la reunión.

• No en la plataforma, sino en las personas.

• No en los asientos llenos (o vacíos), sino en la cruz vacía.

Siempre y solamente.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

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