Archivo del sitio

Entonces, ¿Qué Es Un Nazareno?

Hoy es el primer día de las Convenciones y Asamblea General de la Iglesia del Nazareno. Estos eventos son celebrados cada cuatro años, y esta vez en Indianápolis, Indiana estamos esperando más de 15,000 asistentes y delegados para tener tiempos de adoración corporativa, entrenamiento, compañerismo y negocios. Sin embargo, quizá nos estamos adelantando. Algunos pueden preguntar, “En todo caso, ¿Qué es un Nazareno?” En un día tan emocionante como hoy, el Rev. Daron Brown nos recuerda nuestros, igualmente emocionantes, comienzos. 

Escrito por Daron Brown
De su columna Pressing On

Al cabo de unos días en mi primer año en la Universidad Nazarena Trevecca, uno de los chicos en mi dormitorio me hizo a un lado. Él no era parte de la iglesia, estaba en Trevecca por una beca escolar de béisbol. Él pasó su primera semana asombrado, viéndonos como los muchachos de la Iglesia del Nazareno, preguntándose a él mismo en qué se había metido. Con voz baja, medio avergonzado y medio distraído, él susurró, “¿Qué es un Nazareno?”

Desde entonces he hecho esa pregunta docenas de veces. A pesar de que hay diferentes formas de responderla, quizá la mejor respuesta es mirar en retrospectiva cómo recibimos ese nombre. 

En el primer siglo, la ciudad de Nazaret en Galilea era considerada una comunidad de segunda clase. Esta actitud se puede apreciar en la respuesta de Natanael a Felipe cuando él habla a su amigo acerca de “Jesús de Nazaret.” Felipe evidencia el escepticismo de él: “¡De Nazaret!…¿Acaso de allí puede salir algo bueno?” (Juan 1:46, NVI). La respuesta que se asume para la pregunta retórica de Felipe era “Por supuesto que no. Nada importante sucede en Nazaret.”

05-17_article

En Lucas 4 cuando Jesús regresó a Nazaret, él fue físicamente rechazado y casi asesinado por los habitantes de su misma ciudad de origen. La respuesta de ellos puede ser descrita como, “¿Por qué deberíamos escucharte? No eres mejor que nosotros.” Ser un “Nazareno” en el primer siglo no te hacía ganar mucha credibilidad. 

Es notable que la segunda persona de la Trinidad viniera a nosotros por medio de un lugar remoto como Nazaret. Dios mismo elige residir en una comunidad donde la gente creyó que la bondad no existía. Al hacer esto, Él nos recordó que no somos muy rápidos en distinguir entre el bien y el mal. Es un problema que hemos tenido desde los primeros capítulos de Génesis. 

Unos 700 años antes del nacimiento de Jesús, Isaías anticipó la vida de Cristo con las palabras, “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.” (Isaías 53:3, NVI). Al adoptar el rol de un marginado, Jesús el Nazareno mostró su solidaridad con aquellos que eran excluidos, perseguidos, y sin esperanza. 

Diecinueve siglos después, en Los Ángeles, California, un predicador de la Iglesia Metodista Episcopal llamado Phineas F. Bresee sintió el llamado a llevar el mensaje de Santidad a las familias pobres—las personas marginadas de la ciudad, quienes no eran bienvenidos por la gente adinerada en asociaciones importantes. Dejando su denominación sobre el tema, él se asoció con un conocido médico y ex-presidente de la Universidad del Sur de California, Joseph P. Widney. En 1895, ellos se unieron con otros en la comunidad para empezar una nueva iglesia. El difunto historiador Timothy Smith dijo que al hacer esto Bresee “declaró que la única cosa nueva en el movimiento era su determinación de predicar el evangelio al necesitado, y ofrecer esa clase de iglesia, la cual ellos podrían llamar suya” (Called Unto Holiness, Vol. 1, p. 110). El nombre que eligieron para su movimiento fue sugerido por Widney, quien dijo que el término “Nazareno” simbolizaba “la esforzada, humilde misión de Cristo…a quien el mundo se vuelve, en su miseria y desesperación, para tener esperanza” (Ibid. p.11).

Desde esa fecha, casi 122 años después, nuestro compañerismo se ha expandido a más de 160 áreas alrededor del mundo. Encontrarás Nazarenos de diversas etnias y contextos socioeconómicos, adorando en hermosos santuarios, edificios construidos con bloques de cemento y centros comerciales. Nuestras miles de iglesias tal vez tengan diferentes personalidades y programas, pero seguimos compartiendo una aspiración en común. Primero y ante todo, nos motiva llevar al mensaje de Santidad al pobre y al necesitado a nuestro alrededor. Segundo, abrazamos la identidad de Dios quien se convirtió a sí mismo en un marginado para alcanzar a los marginados de este mundo—gente como nosotros. 

Desde mi primer año en Trevecca, he mejorado en responder “¿Qué es un Nazareno?” Estos días la mejor respuesta que puedo dar es: “Ven con nosotros a los vecindarios. Déjanos mostrarte el ministerio en la cárcel, el jardín comunitario, el banco de alimentos, los programas de mentores y alimentación escolar. Únete a nosotros mientras trabajamos junto a los que sufren—los enfermos, los ancianos, y los adictos—y después tú entenderás claramente lo que significa ser un Nazareno. 

Daron Brown vive y pastorea en Waverly, Tennessee.

Este artículo fue publicado originalmente en: pbusa.org

“Pero Dios”

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el sitio web: “Moments with the book

Cuando leemos las Escrituras, uno no puede evitar darse cuenta de la expresión, constantemente repetida, “Pero Dios…” estas dos palabras señalan un cambio, un contraste o una aclaración que se presenta a continuación. “Pero Dios.” Lo que sigue a esta transición significativa intenta desafiar nuestra fe y cambiar nuestra vida. Cuando Él aparece en la foto, Dios hace toda la diferencia. Pensando en alguien que lea esto y tal vez no tenga una Biblia para buscar las referencias, citaremos algunos de los versículos “Pero Dios”, mientras les animamos a todos a buscar otros y leer los contextos que los respaldan. 

Resultado de imagen para carita feliz en mano

Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente (Génesis 50:20 NVI).

Pero el Señor su Dios no escuchó a Balaam, sino que convirtió su maldición en una bendición para ustedes, porque los ama (Deuteronomio 23:5 NVI).

David se estableció en los refugios del desierto, en los áridos cerros de Zif. Día tras día Saúl lo buscaba, pero Dios no lo entregó en sus manos (1 Samuel 23:14 NVI).

¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni se desanimen ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que lo acompaña, porque nosotros tenemos más que él. Él cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos a luchar nuestras batallas. Al oír las palabras del rey Ezequías, el pueblo se sintió animado (2 Crónicas 32:7-8 DHH).

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna (Salmo 73:26 NVI).

Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad (Salmos 86:15 NVI).

Esa gente es tan malvada que acabarás por destruirla. Pero tú, mi Dios, eres mi más alto escondite; ¡eres como una roca en la que encuentro refugio! (Salmo 94:22-23 TLA).

Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino (Isaías 17:13 RVR1960).

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre (Isaías 40:8 NVI).

A esto Daniel respondió: ―No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros (Daniel 2:27-28 NVI).

Por su parte, Dios hizo brotar una planta; ésta creció y cubrió el refugio de Jonás. Así Dios le dio a Jonás una sombra mejor para que no sintiera tanto calor. ¡Jonás quedó muy contento con aquella planta! Pero después, Dios hizo que un gusano viniera al otro día, y picara la planta (Jonás 4:6-7 TLA).

 Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos: —Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible (Mateo 19:25-26 TLA).

 Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Lucas 12:19-21 RVR1960).

Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios (Lucas 16:15 NVI).

Entonces les habló así:―Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo. (Hechos 10:28 NVI).

Después de llevar a cabo todas las cosas que estaban escritas acerca de él, lo bajaron del madero y lo sepultaron. Pero Dios lo levantó de entre los muertos. (Hechos 13:29-30 NVI).

Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:7-8 NVI).

Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23 TLA).

Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos (1 Corintios 1:26-27 NVI). 

Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer (1 Corintios 3:6-7 NVI).

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1 Corintios 10:13 NVI).

Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza (Filipenses 2:27 RVR1960). 

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar La Adicción a La Pornografía – Parte 2 de 2

Esta entrada es la continuación del artículo publicado hace dos días, publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

5.- La Rendición de Cuentas Es Más Que Solo Una Vez Por Semana.

Hay 24 horas en un día, 168 horas en una semana y aproximadamente 720 horas en un mes. ¿De verdad creemos que estar sentado frente a alguien por 1 o 2 horas de 168 y de 4 a 8 horas de 720 puede llamarse responsabilidad efectiva? No debería.

La rendición de cuentas frecuentemente se convierte en una lista de cómo has estropeado tu meta, o no. La comunidad real es más intencional. Y más natural. Ten un grupo de amigos con los que compartas tu vida, eso será mucho mejor que solo tener tu propio mecanismo de prevención del pecado.

Si la pornografía es parte de tu vida, necesitas encontrar otras personas que puedan llenar esas horas con verdadera amistad. Los beneficios serán mucho mejores que solamente hacer a un lado tu hábito de pornografía. Y si no eres adicto a la pornografía, necesitas ser una de esas personas que aparezca para ayudar a otro que sí sea adicto.

6.- No Bajes La Guardia.

Me senté enfrente de un amigo quien me había dicho que había recaído en la pornografía luego de 30 días sin mirarla. Cuando le pregunté por qué lo hizo, me dijo que había empezado a celebrar su victoria y bajó la guardia.

Tengo más obstáculos hoy de los que tenía antes. Puedo decir que ya no tengo deseos de mirar pornografía, pero no voy a probar ese deseo volviéndome perezoso.

Una nota similar: nada bueno sucede muy tarde en la noche. Quedarse despierto hasta tarde cuando no hay razón para ello puede conducirte a todo tipo de basura. Solo acuéstate a dormir.

7.- Si Eres Libre, Grítalo Desde Lo Alto De Una Montaña.

Si eres libre de la pornografía, escúchame: necesitas decírselo a la gente.

Me senté frente a un chico que me gritaba con los ojos mientras me decía que nunca había conocido a otra persona además de mí que haya sido libre de la adicción a la pornografía. Me rompió el corazón, no porque pensara que fuera verdad, sino porque incluso los libres están muy callados. Tienes esperanza para muchos. Ayúdales.

8.- La Libertad Es Tuya. ¡Clama Por Ella!

En mis reflexiones sobre esto, he pensado muchas veces sobre el trabajo de Jesús en la tierra. Él vivió, murió y resucitó de la muerte. Soy libre de la ley del pecado y de la muerte a consecuencia de eso. Soy libre.

Descubrí que peleaba, pateaba, clamaba y rogaba por algo que poseía todo el tiempo: Libertad. Tienes todas las herramientas que necesitas para superar esto cuando tienes a Jesús. Solo tienes que caminar y liberarte, y dejar que otros te ayuden a lo largo del camino.

Este artículo fue publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar la Adicción a la Pornografía – Parte 1 de 2

El siguiente es un artículo publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

Cuando apenas alcanzaba mi segunda década de vida, un amigo me introdujo a la pornografía.

Tan intrigante como era, yo sabía que estaba mal. Lo que no sabía, sin embargo, era que elegiría ir por un camino que me volvió adicto a esa tontería por más de 15 años.

Gasté dinero en mi adicción. Perdí relaciones a causa de mi adicción. Me entumí en mi relación con Dios a causa de mi adicción. Alcancé un punto en la vida donde pasaba más tiempo en mi adicción a la pornografía que fuera de ella.

Hablar sobre la pornografía aun siendo libre de ello, pone incómoda a la gente, especialmente los cristianos. Podemos ser bastante cerrados sobre ese tema. No nos gusta hablar de ese problema en sí, curiosamente, incluso a los que están libres de esa adicción. Algunos no quieren hablar acerca del “por qué” cuando se trata de la adicción o la libertad. Yo sí.

En Noviembre de 2013 celebré 6 años “sobrio” de la pornografía.

466117692

Aquí están 8 cosas que he aprendido a lo largo del camino:

1.- “Un Pequeño Problema” Sigue Siendo un Problema.

No te engañes.

No te engañes. Si miras pornografía, tienes un problema de adicción a la pornografía.

Estoy constantemente sorprendido del número de personas con las que hablo que piensan que si no ves pornografía frecuentemente significa que no tienes un problema. Quizás no tengas un problema tan grande como algunas otras personas, pero la comparación es un juego muy peligroso.

Un poquito es la base para mucho más. Debes detenerte antes de que se convierta en un problema más grande. Es como si alguien te dijera: “Pero… es que… ¡solo me inyecté un poquito de heroína esta semana! Si, así de ridículo te escuchas.

2.- Un Ciego No Puede Guiar A Otro Ciego.

Si empezaras un negocio, ¿le pedirías consejo a alguien que tiene poca o ninguna experiencia en negocios para preguntarle cómo iniciar? Por supuesto que no.

El poder de la comunidad es valioso, y hay algo sanador en la solidaridad de la gente que ha pasado las mismas luchas que tú. Todo eso está bien, es bueno.

Sin embargo, un ciego no puede guiar a otro ciego. Es como si hubiera un montón de gente con los ojos vendados dentro de una celda con la puerta abierta, tropezando unos con otros esperando encontrar la salida. Es una imagen mental divertida. Pero mal uso del tiempo.

Algo que no consideramos muy a menudo es buscar a alguien que ya no sea adicto y preguntarle cómo halló su libertad. Este es otro tipo de comunidad y de confesiones a los que quizás no estamos acostumbrados, pero también puede dar otro tipo de fruto.

3.- La Fantasía No Hace Que Desaparezca La Realidad.

Me di cuenta que tenía muchas guerras entre la fantasía y la realidad. Lo más loco es que cuando has terminado con la fantasía, te das cuenta que la realidad ha permanecido sentada esperando por ti cuando regresas a casa.

Justo como en cualquier otra adicción, si miras pornografía para lidiar con el estrés, o porque estás insatisfecho de alguna manera con tu vida, en realidad no estás resolviendo el problema, lo estás haciendo más complicado.

4.- El Matrimonio No Te “Curará.”

En verdad, no lo hará. El problema de la mayoría de la gente no es la falta de sexo. De hecho, probablemente tendrás que “desaprender” los deseos que llevas a la cama, a causa de tu adicción.

El matrimonio quizás pueda enmascarar el problema por un tiempo, pero no he conocido todavía a una persona que haya sido adicta a la pornografía antes de casarse y nunca la haya vuelto a mirar después de decir: “Sí, acepto”. Si no buscas ayuda antes de entrar a un matrimonio, simplemente terminarás lastimándote a ti mismo y mucho más a tu cónyuge.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

¡Ha Resucitado!

Pastor Gerardo Aguilar

De niños jugando a las escondidillas pasamos momentos dulcemente tensos. Era un desafío buscar el mejor lugar posible y guardar silencio con un aguante tremendo de risa nerviosa sin que te descubrieran. ¡Nadie quiere ser encontrado! – Por gracia, no todo en la vida es juegos, sino también realidades.

Hablando de querer encontrar a alguien, recordamos a las mujeres piadosas que fueron a buscar a Jesús a la tumba donde le habían puesto después de ser crucificado y muerto en la cruz. Ellas esperaban encontrarle para poner perfumes y especies aromáticas según la costumbre de su cultura.

El corazón de aquellas mujeres tenía cierta fe y duda al mismo tiempo, pues se preguntaban entre sí quién les movería la enorme roca que cubría la entrada al sepulcro. Sin tiempo de contestarse la pregunta, –de repente– observaron la roca movida y a un ángel del Señor sobre ella que les habló y dijo: ¿porque buscáis entre los muertos al que vive? –Jesús–¡No está aquí, pues ha resucitado!

–¡¿No está aquí?! ¡Ha resucitado!

easter-resurrection_1427267026.jpg

Vaya aseveraciones de aquel personaje celestial! –En nuestros días quizá hubiéramos respondido: –¿Estás hablando en serio?–, –¿Alguien podría ponerme eso por escrito?–, o –¿Puedes hablarlo bajo declaración jurada ante la ley?–.

No es fácil recibir tan gloriosa y también tan desconcertante noticia, luego de haber visto al Maestro en sufrimiento y cruel muerte en el madero. Nadie creería eso a menos que, el poco de fe que mantenían como un leve ardor en el corazón, se haya convertido luego en una antorcha interna de gozo y confianza, que trajo a la memoria las mismísimas palabras de Jesús cuando les decía: “el Hijo del Hombre será entregado…y le condenarán a muerte;…para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará–¡Ahora todo tiene sentido!…¡Ha resucitado!

Las tumbas de los llamados profetas e iluminados, de las religiones del mundo, contienen los restos de esos hombres. –Todos murieron como cualquier humano–. Algunos son considerados como dioses, sin embargo no lo son pues en el último y agónico “round” de sus vidas la muerte les venció sin escollo.                                

Pero nuestro Señor Jesucristo en un encuentro cara a cara con la muerte, le venció y resucitó al tercer día, significando así “la muerte de la misma muerte”, y por ello también el apóstol Pablo testificó con poder diciendo: ¿Dónde está oh muerte tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria? –¡Sorbida es la muerte en victoria!–.

Para nosotros hoy en día, traer a la memoria la victoria de Jesús sobre la muerte es algo que debe aumentar nuestra fe y confianza hasta lo sumo. De hecho la Resurrección de Cristo es el evento que le da sentido y esperanza a nuestra fe. Al adorar a un Cristo vivo, el mismo Espíritu que le levantó de los muertos también nos sostiene en Sus Promesas y Palabras de poder que alimentan el alma cada día. ¡Jesús ha resucitado!

José de Arimatea

Por Scott Armstrong

Dentro de cualquier institución, siempre hay personas que escogen diferentes caminos cuando ésta se ha vuelto inefectiva y anticuada. Trabajan dentro de los parámetros y respetan todos los niveles jerárquicos y de protocolos. Sin embargo, chocan continuamente con el gran monolito con el fin de impulsar un nuevo movimiento. Con frecuencia son criticados por sus posturas.

Y así encontramos a José de Arimatea, un miembro respetable del Sanhedrín, ofreciendo enterrar a Jesucristo, una seria amenaza para el gobierno Judío.

En una ocasión, este Jesús se había levantado en la sinagoga y leído del profeta: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año agradable del Señor”. Muchas cabezas asintieron ese día, hasta que el Proclamador emitió una proclamación audaz: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Los contemporáneos de José se volvieron en su contra, y él mismo se sintió ofendido. Pero había una esperanza casi olvidada en José que lo sobresaltó y lo dejó sin aliento a la vez.

Jesus-before-Sanhedrin

Había algo acerca de cómo Jesús dignificaba a las mujeres que habían sido olvidadas, mirándolas amorosamente, sin pretensión. Había algo sobre la manera en que se reía con los niños y que llevaba a José a pensar: “¿Qué tal si Yahvéh es diferente de lo que siempre me han enseñado?”

Aun cuando Jesús criticaba severamente al Consejo de liderazgo de José, había algo en sus palabras que le sonaba cierto. ¿Podría ser él el Mesías?

Como consecuencia, en medio del caos en el que se encontraban todos en Jerusalén, este mismo José obedeció la agitación en su corazón después de la crucifixión de Jesús y fue audazmente hacia Pilato para pedir el cuerpo. Requería coraje ir a hacer una petición ante un gobernante corrupto como Pilato, pero especialmente para pedir el cuerpo del hombre que había causado que toda la ciudad se amotinara. Y aun así, la audacia de José fue más grande debido a la avalancha de odio que recibiría de su propio Consejo religioso. Su reputación por los suelos, su influencia puesta en duda, la tradición nos dice que por sus acciones fue puesto luego en prisión y azotado.

Aun mientras tal vez previó el sacrificio que su propia decisión implicaría, el sacrificio del hombre que bajaba del madero comenzó a pesar sobre él.

Los pies y las manos sangrantes de Jesús manchaban la cómoda ropa de José. Con lágrimas, limpió las heridas y honró al difunto envolviéndolo cuidadosamente con un paño nuevo de lino. Aunque se esforzó, la tela se pegaba a las heridas y las manchas carmesí empapaban el lino puro.

Las emociones del momento abrumaban a José.

Había querido honrar a Jesús; sin embargo, por primera vez en su ilustre vida, él fue el que se sintió verdaderamente honrado.

Había venido a ayudar y había terminado siendo ayudado.

Había anhelado en su dolor conocer a Cristo, pero también terminó siendo conocido por el hombre de dolores.

Y cuando lloroso se apresuró a preparar el cuerpo para el entierro antes del Sábado, José de Arimatea se encontró con Jesús de Nazaret por primera vez.

Ya no había necesidad de esconderse. El que había removido a Jesús de la cruz, decidió tomar la suya.

 

Verdaderamente Libre

Por Raphael Rosado

 

¿Qué significa ser libre? En esta época parece que el consenso popular se ha movido hacia una definición de libertad donde eres libre si puedes elegir sin interferencia. No importa lo que elijas después que lo elijas tú mismo.

Esta idea parece deficiente. Tome un adicto por ejemplo. Cada día se levanta y “elige” salir a buscar la sustancia que lo está matando. A pesar de toda la información que existe sobre los efectos dañinos de las drogas, todos los días estas personas “deciden” en el ejercicio de su “libertad” continuar usando esas sustancias. ¿Es una persona adicta realmente libre? Peor aún, cuando alguien lo aconseja, el adicto dice: “Es mi vida y soy libre para hacer con ella lo que quiera.”

Piense en un adolescente empezando a descubrir el mundo. Él quiere ejercer su libertad asistiendo a una fiesta con entretenimiento para adultos. Su padre le aconseja que no debe ir a ese lugar. Me parece escuchar la respuesta del hijo: “Yo soy libre y tú no puedes decirme qué hacer.”

romper-cadenas-2.jpg

Si la libertad se reduce a “elegir por elegir”, estamos condenados a celebrar todos los errores en su nombre. Tiene que existir una mejor definición.

En Juan 8:32 Jesús nos dice “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” La libertad no se trata de tomar cualquier decisión, sino de tomar la “decisión correcta”. Cualquiera puede elegir, pero para ser verdaderamente libre hay que “elegir bien”. Las buenas decisiones sólo se toman cuando están basadas en la verdad: Jesús es la verdad.

En Juan 8:38 Jesús compara el pecado con la esclavitud. No está diciendo nada nuevo; la mayoría de los grandes filósofos antes de Jesús ya habían observado que un ser humano que le da rienda suelta a sus deseos y pasiones se convierte en esclavo de ellas, conclusión que hemos olvidado. Sin embargo, todas las soluciones propuestas a ese problema han resultado insuficientes.

En el verso 36 Jesús nos da la única solución posible: “Si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Jesús, en quien habita la plenitud del conocimiento, sabe lo que es mejor para nosotros. Sólo Él puede ayudarnos a pasar del “elegir por elegir” a “elegir bien”.

En esta Cuaresma reflexionemos sobre lo que significa la libertad en Cristo. “Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.” (Gálatas 5:13)

Amar y Respirar

Por Raphael Rosado

 

Piensa en una decisión difícil que hayas tomado.

¿Cómo elegiste? Probablemente buscaste razones para evaluar las posibilidades y escogiste las que te parecieron más convincentes. Toma la compra de un vehículo por ejemplo. Hay muchos modelos, colores, y marcas que podrán complicar el proceso. Además, la sabiduría de comprar un vehículo varía con el contexto. Si vives en una ciudad con transportación pública eficiente y barata probablemente no tienes razón para comprarte un vehículo. Ahora bien, si vives en un área rural donde no hay transportación pública, la compra de un vehículo es imprescindible.

Sin embargo, existen acciones que no necesitan razones. Toma el respirar por ejemplo. Imagina a una persona haciendo un análisis racional intentando encontrar razones válidas para continuar respirando. Suena extraño. No parece ser necesario justificar nuestra respiración, respiramos porque es nuestra naturaleza hacerlo. Respirar es una característica de nuestra biología, es necesario, no puede ser de otra manera.    

En Juan 11:8 se nos relata que Jesús decide volver a Judea sabiendo que ese viaje terminará en la cruz. Los signos eran tan obvios que hasta los típicamente perdidos discípulos le preguntan: “Rabí, los judíos te buscan para apedrearte y ¿tú vuelves allá?” Jesús contesta la pregunta de sus discípulos de una manera curiosa. “¿No tiene el día doce horas?” Preguntar por qué Jesús va a la cruz es como preguntar por qué el día (desde el amanecer hasta el anochecer) tiene doce horas. La respuesta es clara en ambos casos: porque esa es su naturaleza. Jesús no necesitaba una razón para amarnos porque Él es el amor mismo. El amor es su naturaleza. La realidad es que no existía ninguna razón válida para lo que Jesús hizo. ¿En qué mundo es razonable que el bueno muera por el malo, el inocente por el culpable, el justo por el injusto?

30039-heart-1200.1200w.tn.jpg

Jesús nos muestra con su respuesta que quien busca razones para amar no ha entendido la naturaleza del amor. El amor no depende de las circunstancias porque no existe un contexto en el cual amar sea incorrecto. Jesús va a la cruz porque el amor es su identidad. Amar verdaderamente implica participar de la naturaleza de Dios y dejar que ésta nos defina.

En esta Cuaresma te invito a orar para que Jesús te haga partícipe de su naturaleza divina (2 Pedro 1:4). Sólo entonces el amor se transformará de una decisión difícil a una acción tan normal como el respirar.

A %d blogueros les gusta esto: