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Ofrenda de Acción de Gracias 2017 para el Fondo de Evangelismo Mundial

 

Debemos fijar nuestra mirada en lugares donde la iglesia aún no está, participando en la oración de intercesión, dar sacrificialmente y físicamente ir y movilizar a otros para que vayan a estos lugares. Cada vez que das al Fondo para la Evangelización Mundial, envías el mensaje del evangelio a lugares donde “la iglesia aún no está”.

Para más información y descargar los recursos para promocionar la ofrenda, visite el sitio web oficial: nazarene.org/generosidad

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La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Seguridad: La Convicción de la Misión

La Gran Comisión: Parte VII

Mateo 28:20

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).

¿Tiene este programa un plan de jubilación? ¿Qué tipo de estabilidad laboral encontramos aquí? “¡He aquí yo estoy con vosotros todos los días!” Si usted encuentra su seguridad en cualquier cosa que no sea Dios, no está bien. No puede ser. Si dependemos de algo que no es Dios, estamos quebrantándolo a Él. Dios es nuestro recurso. Dios es nuestra autoridad. Dios es nuestra seguridad. Sin Él, no podemos hacer nada.

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Gran Comisión: Parte VI

Mateo 28:19

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). En el verso diecinueve, Jesús explica exacta y sencillamente nuestra parte para el logro de la tarea. Dios desea utilizarnos para cumplir con la pasión del corazón de Él.

“Por tanto, id” es el primer paso. Es el PRINCIPIO DE LA MISIÓN. Él no dijo nada acerca de asistir a un seminario de diez semanas o memorizar quince versos de la Escritura. Él relaciona la idea de ir y el hecho de que Él tiene toda la autoridad cuando dice “por tanto”. Él nos capacita para ir con los recursos de Él. Nosotros vamos con su autoridad. Él no dijo que nosotros deberíamos proveer el dinero para que el pastor pudiera ir. Él no dijo que aquellos con personalidad carismática son los que deben ir. Él simplemente dijo: “¡Id!”.

“Y haced discípulos” es una declaración revolucionaria. Es la NORMA DE LA MISIÓN. Si las instrucciones hubieran sido de ir a salvar a las personas, podríamos presentar las cuatro leyes espirituales y podríamos engatillar nuestra arma del evangelio y estar contentos. Dios no está interesado en que salvemos a las personas. Él desea que hagamos discípulos.

Aquí es donde cambia el enfoque. ¿Quiénes son todas estas personas en la iglesia? Oh, ellos son personas salvadas. Ellos han tenido una experiencia en el altar, o han hecho alguna clase de profesión en algún momento. Pero, ¿Por qué cuándo están sentados en el culto están bostezando y mirando sus relojes? La respuesta es fácil. Ellos no son discípulos. Pero es importante que esta gente sepa que si uno no llega a ser discípulo, no es salvo. Jesús no está interesado en que ganemos gente para que repitan ciertas palabras mágicas. Él quiere que las personas lleguen a ser discípulos.

La frase: “Todas las naciones” nos presenta el ALCANCE DE LA MISIÓN. Esta misión cruza todos los obstáculos culturales. No hay ningún prejuicio racial en esta misión. Y “bautizándolos” significa que usted va a sumergirlos en la misma presencia de la Deidad. Ésta es la SATURACIÓN DE LA MISIÓN. La persona bautizada se una a Dios en este punto de la misión.

La Provisión: La Suma Para la Misión

La Provisión: La Suma Para la Misión

La Gran Comisión: Parte V

Mateo 28:18

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Cuando venimos al elemento de provisión, vemos hasta dónde el corazón de Dios está comprometido en esta misión. Dios ha invertido todo su ser en esto. Él no ha vacilado ni le falta compromiso. Esta misión no es uno de los muchos esfuerzos a los que Él le presta atención. Él está totalmente comprometido con la declaración del verso dieciocho.

“Toda potestad” nos muestra RECURSO COMPLETO contenido dentro del que está en el corazón de la misión. Él que es el Rey del Reino, tiene el recurso necesario dentro de Él mismo. Jesús les advirtió a los discípulos sobre este asunto en Lucas 14:28-32. Seguramente, Dios no se contradice a sí mismo. ¿Quisiera Dios que ganáramos al mundo por nuestra propia cuenta? Dios no hace las cosas a ciegas. Él calcula los recursos y los pone a nuestra disposición. Sus recursos son adecuados para la tarea.

“Me es dada” nos dice que el Padre no está solo en su compromiso. Es un COMPROMISO COMPLETO. Esto no es algo que Jesús decidió mientras el resto de la Trinidad lo contemplaba, preguntándose qué iba a suceder al final. Toda la Trinidad está comprometida. La Deidad se ha entregado a Sí misma en este proyecto de ganar al mundo. Esto lo veremos en el próximo verso. El Padre entregó su ser entero en este propósito singular.

“En el cielo y en la tierra” incluye a todos y a todo en el dominio de la autoridad. Es un DOMINIO COMPLETO. No se limita a una situación geográfica. Ésta es una declaración que lo incluye todo. Jesús tiene toda la autoridad en todos los lugares.

El contexto del verso revela que la distribución de este recurso es para todos. Es una DISTRIBUCIÓN COMPLETA. Él no nos retiene nada a nosotros. Él permite que cumplamos la misión. Entendemos mediante el curso del mensaje que Él nos llenará y usará todo este recurso a través de nosotros. Esto hará que el deseo de su corazón se cumpla.

La Sumisión: La Actitud de la Misión

La Sumisión: La Actitud de la Misión

La Gran Comisión: Parte IV

Mateo 28:17

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban” (Mateo 28:17). ¿Hay alguna diferencia entre la consagración que encontramos en el versículo dieciséis y la sumisión del versículo diecisiete? En realidad, ambos elementos están presentes en el versículo dieciséis, pero es muy claro que en el versículo diecisiete se agrega: “le adoraron.”

La consagración podría significar vencer mi actitud. En otras palabras, yo realmente no quiero hacer esto, pero tengo que hacerlo. Este es un deber doloroso por el que debo pasar, pero estoy cautivo en una trampa religiosa. Yo estoy atascado con esta misión. Pero nosotros no encontramos esa clase de actitud ni en el versículo dieciséis ni en el versículo diecisiete. La diferencia entre la consagración y la sumisión es “la actitud”.

Éste es el corazón de la santidad. Es la actitud del corazón. La compulsión es el impulso ardiente. El amor es la pasión. Cuando usted tiene la santidad de corazón, usted está consciente del gran privilegio que tiene de ser parte del corazón palpitante y vibrante de Dios. Dios nos ha invitado a ser parte de lo que lo ha motivado a Él en lo profundo de su ser. Nosotros no estamos en una línea de ensamblaje, recibiendo un pago por poner un tornillo en una tuerca. El Dueño, Él mismo, nos ha invitado a ser parte de lo interno de su corazón. Él quiere que seamos motivados por lo que lo motiva a Él.

Aquí está la realidad de la situación. Dios ha abierto su pecho, rasgándolo, y le ha expuesto a usted el deseo más profundo de su corazón. La Trinidad: Dios el Padre, Jesús el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, se han arriesgado en esta misión. Esa misión es redimir al mundo. ¿Se entregaría usted a tal grado? ¿Correría usted hacia esa meta con la pasión de alguien que vive de acuerdo al corazón de Dios?

La Consagración: La Atmósfera de la Misión

La Consagración: La Atmósfera de la Misión

La Gran Comisión: Parte III

Mateo 28:16

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Entonces los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado” (Mateo 28:16). El Señor resucitado tenía una misión. Dios estaba llamando de nuevo a sus discípulos para que pusieran su mirada en esta misión.

Ellos ya se habían dado por vencidos. Estaban encerrados en el aposento alto. Ellos estaban haciendo planes para volver a Galilea para iniciar de nuevo su negocio de pesca. Jesús había muerto después de haber pasado tres años con ellos. ¿Cómo podía pasar esto? Todo parecía haber sido una completa pérdida de tiempo. Ellos tenían miedo de que aquello en lo cual habían creído no fuera verdad.

¡Pero espere! Jesús los está llamando para ir a Galilea. Ésta sería su plataforma de lanzamiento para el llamado de ir a ganar el mundo. Ellos iban a consagrarse a este llamamiento.

Esto no era solamente una ida al altar para los discípulos. Ellos estaban haciendo más que estar de pie delante de la congregación recibiendo las promesas de los miembros. Ellos estaban consagrándolo todo. Los discípulos empacaron sus cosas y caminaron 120 kilómetros hacia Galilea. Ya no había tiempo para establecer su negocio de pesca. Ellos estaban en marcha, consumidos por una pasión, dominados por el impulso de una visión. Ellos iban a consagrar su tiempo, su dinero, sus energías. E incluso su vida a esta gran misión. Esta misión los consumiría completamente.

¿Cómo responde usted a esto? ¿Está interesado? Quizá usted piensa que quiere ser parte de la misión y del reino, pero realmente no quiere comprometerse a tal nivel. ¿Hay otros niveles? Permítanos decirle que el nivel de los discípulos es un nivel número diez. Los cristianos casuales están en el nivel uno. Aquellos que están un poco más comprometidos, diezman y asisten a la iglesia el domingo por la mañana, están en el nivel cinco. Aquellos, los más fieles a la iglesia, los que asisten el domingo por la mañana, en la noche, y el miércoles por la noche, y tienen cargos en la iglesia, están en el nivel siete. Hay una variedad de niveles para consagrarse, ¿verdad?

Si esto fuera cierto, sería nuestra responsabilidad desafiarlo a usted a que aumente su nivel de compromiso, pero si usted escogiera no hacerlo, esto no afectaría su destino eterno. Sin embargo, en la iglesia primitiva, todos sabían que, o se consagraban a un nivel diez o no sobrevivían. Ananías y Safira intentaron jugar sucio (véase Hechos 5). Ellos quisieron dar solamente una parte de lo que tenían. Ellos entregaron algo, pero cayeron muertos. La iglesia primitiva tenía la siguiente reputación: “No asista allí a menos de que usted quiera consagrarse totalmente, o caerá muerto. ¡Usted no puede estar allí a medias!” Realmente yo no creo que hoy eso haya cambiado.

Huellas de la Gran Comisión

Escrito por Liliana Radi, Coordinador de MNI para Sudamérica

La Gran Comisión que Jesús dio a sus discípulos se presenta en Mateo 28:19-20. Pero, ¿dónde se encuentra la primera comisión de Dios al hombre? Se encuentra en Génesis 1:28. “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla.” Dios manda al hombre, allí en sus primeros momentos de vida, que fructifique y multiplique tanto que llene y someta la tierra. A este punto todavía no había pecado en la historia humana, ni caída de la gracia. Entonces Dios comisiona al hombre en un estado justo y santo a sojuzgar a toda la tierra. Dios quería que el resplandor de su imagen brille en cada rincón del globo.

Esa todavía es la misión de Dios para el ser humano. Dios quiere que su imagen en el hombre santo brille en cada nación. Esta misión se cumple en dos maneras: fructificando y multiplicando. Fructificamos, por ejemplo, cuando enviamos misioneros a brillar en las tinieblas. Multiplicamos cuando hombres y mujeres son restaurados a la luz de su imagen. Llenando y sojuzgando la tierra con hombres santos todavía es Su misión. ¿Es tu misión?

Todos, Unánimes, Juntos…Para Una Misión

Escrito por Juan Manuel Molina, misionero voluntario de Chiapas, México sirviendo en Jóvenes en Misión

Mi experiencia en Jóvenes en Misión hasta ahora me trae a la memoria de manera repetida el relato de Hechos cuando los 120 estaban reunidos esperando la promesa del Espíritu Santo. Y es interesante ver en el capítulo 2 de Hechos que cuando el Espíritu Santo llegó, estaban todos unánimes juntos. Me puedo imaginar lo que significa estar por mucho tiempo en un solo lugar, con otras 119 personas.

Probablemente al tercer día de estar juntos esperando, algunas cosas comenzaron a pasar. De repente se empezaron a dar cuenta que no todos lavaban sus trastes después de las comidas, que les era muy difícil decidir saber que poner en la lista de compras para el día, o quizás alguien siempre olvidaba poner la basura en su lugar. Tal vez Pedro comenzó a mostrar su carácter extrovertido e impulsivo y quiso tomar el liderazgo, pero Juan y Jacobo—los hijos del trueno—seguían discutiendo quien sería el segundo en importancia. O tal vez Juan, el discípulo amado, tenía sentimientos de merecer ser el líder oficial por pensar ser el más cercano a Jesús.

¿Qué más cosas pudieron haber pasado por la mente de los discípulos mientras estaban todos juntos…esperando…?

Lo único que sé por seguro es lo que la Biblia me dice, que estaban TODOS, UNÁNIMES JUNTOS. ¿Por qué? Bueno, yo creo que es porque ellos tenían una misión compartida. Jesús les había dado una misión muy clara en Mateo 28 y esa era más importante que cualquier diferencia entre ellos.

Eso es precisamente lo que nosotros somos: Jóvenes en MISIÓN. Es asombroso como el Señor nos ha puesto como un equipo y aunque los mexicanos no se emocionen a la hora del almuerzo con sándwiches otra vez y aunque los americanos no entiendan por que los mexicanos le ponen salsa picante a prácticamente todo, al final la misión nos trae al mismo lugar y a esperar con emoción que su espíritu nos capacite como en el día del Pentecostés para cumplir con la misión.

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