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5 Pasos que Ayudan a los Líderes de la Iglesia a Mantenerse Fuera de Problemas

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Nadie nunca comienza en el ministerio esperando arruinarlo, fallar o renunciar.

Todos comenzamos con una gran visión, entusiasmo y sueños de cambiar el mundo para bien.

Entonces, ¿qué va mal?

¿Por qué los líderes buenos y piadosos (personal de la iglesia y voluntarios) terminan estrellándose en el ministerio, y acaban fuera de él?

La respuesta a esa pregunta es, obviamente, complicada, pero en esencia no somos capaces de anticipar y prepararnos para tiempos y/o temporadas difíciles en el ministerio.

Esto no tiene el propósito de crear paranoia. No hay ninguna necesidad de vivir en miedo o quemar energía con una preocupación innecesaria. El liderazgo nunca está libre de riesgos. Pero podemos saber que la presión, la tentación y los errores vendrán. Podemos ser inteligentes y anticiparlos. Podemos permanecer cerca de Dios y seguir siendo fuertes.

Hay un viejo dicho en el boxeo que afirma: El golpe que no ves venir es el que te deja fuera. Eso es tan cierto.

Mi amigo Carey Nieuwhof escribió un libro nuevo y fantástico titulado: “No lo vi venir: Superando los siete desafíos más grandes que nadie espera y todo el mundo experimenta.” Es un gran libro. El título lo dice todo.

La intencionalidad es la clave.

Recuerdo bien mi servicio de ordenación. Realmente fue un momento sagrado. El mensaje, el compromiso y la oración al final, todo eso me marcó. Hay un recuerdo después de la ceremonia que todavía me hace sonreír.

El Superintendente de Distrito, a quien amo y respeto, se acercó a mí en la recepción para transmitir unas palabras de sabiduría y ánimo. Él dijo: “Dan, Dios te ha dado la capacidad y la oportunidad, quiero que me prometas que harás tu mejor esfuerzo para no echarlo a perder.” ¡Eso fue todo! No estaba seguro de cómo responder en ese  momento. Me preguntaba si él se lo decía a todos, o solo a mi. Pero todos estos años más tarde, veo la sabiduría. Tenemos que ser intencionales, o lo echaremos a perder.

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Quiero ofrecer algunas recomendaciones que serán útiles para ti así como lo han sido para mí durante muchos años en el ministerio. Estos cinco pasos te ayudarán a ser intencional.

5 pasos que te ayudarán a ti y a tu equipo a mantenerse fuera de problemas:

1) Reconoce que te puede suceder a ti.

Los líderes de la categoría de mayor riesgo son aquellos quienes creen que eso no les puede pasar a ellos. Operan con un enorme y peligroso punto ciego.

La verdad es que cualquiera de nosotros puede quedarse fuera del ministerio. Una vez más, sin intención de causar paranoia – solo es la realidad. Ninguno de nosotros está por encima de la posibilidad arruinar algo a gran escala. Y rara vez se da el caso de saltar directamente a una crisis moral o un incumplimiento ético de carácter. Comienza lenta e inocentemente. Detéctalo a tiempo.

El enemigo trabaja horas extras para tentarte. No lo tomes a la ligera.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

Este es un consejo muy grande y sabio.

2) No coquetees.

Todos sabemos que es mejor no jugar con fuego. Cuando nos descuidamos, el fuego tiene ventaja y nos quemamos. Coquetear es como jugar con fuego, las llamas te hipnotizan y te arrastran. Entonces, antes de que te des cuenta, la situación se pone demasiado caliente, y te conviertes en pan tostado.

El coqueteo no se trata solo de un comportamiento inapropiado con el sexo opuesto. De hecho, para algunos líderes coquetear con el poder, la fama y la fortuna es una tentación mucho mayor.

La opción de no coquetear es tuya. Es una elección. No ves lo cerca que se puede bailar del precipicio. El coqueteo no vale la pena. En el mejor de los casos es una experiencia hueca, en el peor…bueno, todos sabemos las historias.

3) Conocer tu debilidad.

Todos tenemos un punto débil donde somos más vulnerables. Cuando se trata de postres, mi debilidad son las galletas de chocolate. Son tan buenas; ¡es difícil comer solo una!

El azúcar de comer galletas en exceso puede hacer daño, pero nada parecido a lo que sucede en el liderazgo cuando nuestra vulnerabilidad permanece desconocida o sin vigilancia.

Cuando la presión es alta, y la resistencia es baja, el problema está cerca. Aquí hay una situación común, tú trabajas largas horas en el ministerio y te cansas. El exceso de cansancioconduce al agotamiento. Eso deja la puerta abierta a un punto más débil.

Cuando conoces tu vulnerabilidad, puedes ser inteligente, guarda tu corazón y permanece fuerte. Tú estarás mucho más preparado porque lo verás venir.

4) Trabajar en un ambiente que es lo suficientemente sano como para compartir la verdad.

Nada mejor que un medio ambiente saludable y productivo donde se puede decir la verdad sin repercusión. Ningún líder puede cumplir con éxito sus responsabilidades, manejar la presión, y resolver problemas por sí solo.

Iglesias y en especial los equipos de liderazgo están diseñados para operar en comunidad, no de forma independiente. En pocas palabras, nos necesitamos unos a otros. Cuando nos enfrentamos a la tentación, las inseguridades, los miedos, y la duda,  necesitamos tener un lugar seguro para hablar. Una conversación abierta y honesta puede ayudar a prevenir las situaciones más peligrosas antes de que lleguen demasiado lejos.

¿Con quién puedes hablar, que sea inteligente, fuerte y se interese por ti?

5) Permanece honesto delante de Dios.

Delante de Dios no podemos ocultar lo que nos está pasando. Pero nos perdemos gran parte de la ayuda de Dios cuando pretendemos que podemos manejarlo nosotros mismos.

Habla con Dios. Mantente cerca de Él. Sé honesto acerca de tus luchas. El Espíritu Santo trae sabiduría y poder, aprovecha su ayuda. Todos cometemos errores, pero no hay necesidad de permitir que la tentación se convierta en un patrón que puede poner en riesgo tu ministerio.

Cuando le das un nombre al problema, el pecado o la tentación, se elimina una gran parte de su poder. Cuando también lo resistes, con la ayuda de Dios, puedes superarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com.

¿La Mejor Manera de Evitar el Agotamiento Pastoral? Equipar a los Santos

Escrito por Karl Vaters. Trad. por Yadira Morales.

El Nuevo Testamento no enfatiza el papel del pastor tanto como la estructura actual de nuestra iglesia.

De hecho, solo hay un pasaje, ¡uno! – en el que se menciona el papel del pastor (junto con los apóstoles, profetas, evangelistas y maestros).

Sin duda, hay muchos pasajes sobre obispos, supervisores y más que se aplican a los pastores, pero Efesios 4:11-12 podría fácilmente llamarse el mandato principal del pastor. En ese pasaje, el apóstol Pablo nos dice claramente que hemos sido llamados “para equipar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Cuanto más tiempo pastoreo, más convencido estoy de que una de las razones principales del agotamiento pastoral es que demasiados pastores, especialmente los pastores de iglesias pequeñas, como yo, están ignorando esa simple orden.

Ministrar en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

Muchos pastores de iglesias pequeñas tienen que hacer muchas de las tareas tienen que hacer muchas de las tareas que las iglesias grandes pueden contratar a alguien más para hacer. Pero, no importa lo pequeña que sea la congregación, los pastores nunca deben olvidar que el ministerio en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

De la predicación y la enseñanza al equipamiento

Durante demasiados años, tomé casi toda la carga por el ministerio de la iglesia sobre mis hombros. Y eso casi me mata a mí – y a la iglesia.

Así que volví al primer mandato del pastor. Redoblé mis esfuerzos para equipar a la iglesia para hacer el ministerio en lugar de hacerlo por ellos.

No, el cambio no fue fácil. Los viejos hábitos – tanto los míos como los de ellos – estaban profundamente arraigados. Pero sí sucedió. O, más exactamente, está sucediendo.

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Estos son algunos de los pasos que hemos tomado para lograr ese cambio.

  1. Predicar para equipar, no solo informar o inspirar

Soy más un maestro que un predicador, por lo que es fácil llenar las cabezas de las personas con el conocimiento de la Biblia, pero fallo en hacer que lo pongan en práctica.

Si eres más predicador que profesor, puedes inspirarlos y energizarlos sin darles formas prácticas de canalizar esa energía.

Hay pocas cosas más frustrantes que una iglesia llena de personas que están informadas y/o inspiradas sin estar equipadas para hacer algo al respecto.

Ni la información ni la inspiración son suficientes. Necesitamos ayudarlos a convertirlo en “transpiración.”

No es suficiente abordar una idea de “qué hacer ahora” al final de nuestros sermones. Equipar a las personas para hacer el trabajo del ministerio debe ser siempre un elemento central en todo lo que hace un pastor.

  1. Haz el ministerio con la gente, no solo para la gente

Cuánto más pequeña sea la iglesia, más haremos el ministerio con ellos, entre ellos y al lado de ellos. Pero nunca podemos dejar que nos atrape el interminable vórtice de los agujeros negros de hacer todo o la mayor parte del ministerio paraellos.

En una iglesia grande, a la mayoría de las personas se les enseña, entrena y envía al ministerio sin haber pasado ningún tiempo con el pastor, aparte de escuchar el sermón del domingo.

En una iglesia pequeña, el pastor tiene que (llegar a) ser más práctico. Pero debemos enfatizar siempre hacer todo el ministerio conlos miembros de la congregación, no solo paraellos, o gran parte de él, para ellos. siempre debemos enfatizar el ministerio con los miembros de la congregación, no solo para ellos.

Hacer el ministerio paraellos no es saludable – no lo es para el pastor ni para la iglesia. Pero hacer el ministerio conla congregación equipa a los santos, construye relaciones y mucho más.

  1. Equipar equipos, no nombrar comités

Los equipos hacen cosas. Los comités les dicen a otras personas que hagan cosas.

Una iglesia que sea liviana en equipos y que tenga muchos comités dedicará más tiempo a asignar culpas que a servir en el ministerio.

  1. Involucrar al equipo en el proceso de toma de decisiones.

La gente no se esforzará tanto por el ministerio de otra persona como lo hará por un ministerio en el cual participaron en crear.

Pastor, no solo le diga a la gente qué hacer, pregúnteles a qué han sido llamados y cómo pueden unirse para equiparlos para eso. Incluyendo el ministerio que no tiene nada que ver con tu iglesia y tus programas.

Conviértete en un pastor que equipa

Las iglesias sanas son dirigidas por pastores que equipan.

Los pastores que equipan trabajan junto a la congregación mientras hacemos juntos el trabajo del ministerio.

Es nuestra llamado. Es nuestro mandato.

Y, cuando lo vemos funcionando en la vida de la congregación a la que servimos, es nuestra alegría.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

¡Hay una Aplicación para eso! Bueno, tal vez no…

Scott Armstrong

Uso aplicaciones en mi smartphone varias horas durante el día. Probablemente tú también.

¿Twitter? ¿Deportes? ¿Conteo diario de pasos? Sí, hay aplicaciones móviles para todo eso.

Pero tú ya sabes eso. ¿Sabías que hay una aplicación para rasurarte virtualmente? ¿Y para ordeñar una vaca? ¿O que hay incluso una aplicación para nada? Es correcto. Literalmente hace nada. La pantalla se vuelve gris y…………hace nada.

Asegúrate de descargarla hoy.

Pareciera que hay una aplicación para todo. Hay millones de aplicaciones para cosas que, verdaderamente, nunca había pensado en toda mi vida.

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Pero en lo que se refiere a ministerio, hay áreas a las que las aplicaciones no han llegado.

¿Darme 26 horas del día en lugar de 24? No hay una aplicación para eso.

¿Ayudarme a encajar sin problemas en una nueva cultura en un periodo de una semana? No existe la aplicación.

¿Hacer que mi vecino al final de la cuadra responda al evangelio y ver su vida transformada? No.

Muchas aplicaciones te ayudan a ahorrar tiempo. Pero no te dan más tiempo. El tiempo es el gran nivelador.

Algunas aplicaciones te ayudan a aprender un idioma o descubrir más sobre una cultura o país. ¿Pero el trabajo difícil de pasar tiempo con gente real, comiendo su comida, empezando a amarlos por quienes son, sin motivos egoístas ni etnocéntricos? Eso no es instantáneo.

He explorado muchas aplicaciones que proveen formas para compartir el evangelio, pero no existe ninguna aplicación que garantice la transformación de vida.

La idea de las aplicaciones usualmente es para hacer la vida más fácil. Ellas nos pueden ayudar a que el trabajo se haga, a interactuar con otros, o a divertirnos. Las aplicaciones son formas prácticas para, de alguna manera, asistirnos directamente y agilizar los procesos diarios que algunas veces son complicados.

Pero el ministerio no es así. Honestamente, me vuelve loco.

Recientemente estaba hablando con mi esposa, lamentándome porque la iglesia local que plantamos en República Dominicana no está avanzando como yo quisiera. Supuestamente estamos preparados, somos ministros capaces quienes han sido efectivos en muchos y distintos lugares y ministerios. No solo hemos asistido a los seminarios de entrenamiento sobre cómo impactar la ciudad; ahora ¡nosotros ENSEÑAMOS esos seminarios de entrenamiento! Entonces, ¡¿cuál es el problema?! ¿Por qué no todos los vecinos que amamos, y por quienes nos preocupamos, acuden al servicio cada semana? ¡¿Por qué los nuevos cristianos toman dos pasos hacia adelante y pareciera que dan tres pasos hacia atrás en su caminar con Cristo?! En un nivel menos espiritual, ¡¿por qué nuestras cuentas siempre están en números bajos y por qué ese tonto baño fuera del santuario sigue sin funcionar?! ¡Qué fastidio!

Mucho en nuestra vida está dominado por aplicaciones que nos ayudan a hacer cosas de forma más rápida, más barata y más eficiente. Pero casi siempre el ministerio – si es un ministerio genuino, arduo, y encarnacional – no es así.

Me gustaría que existieran atajos. Pero no existe ninguna aplicación para eso. El Espíritu Santo necesita hacer un trabajo profundo en las vidas de las personas, las finanzas, e incluso en los baños.

Señor, rápido o lento, con o sin aplicación, empieza ese trabajo en nosotros.

Manteniendo una Iglesia Joven

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Las iglesias envejecen y las iglesias mueren. Pero el liderazgo intencional puede hacer ese viaje divino significativamente más largo y mucho más espiritualmente productivo. Hay varias cosas que puedes hacer para ayudar a mantener tu iglesia joven, viva y vibrante a pesar del proceso de envejecimiento cronológico continúa

Este post no es sobre una fuente eclesiástica de la juventud. Sin embargo, creo que el “envejecimiento” puede girar a “Madurando” al tomar algunas decisiones y compromisos clave para mantener a su iglesia joven.

1) Elegir líderes jóvenes.

El personal maduro es extremadamente valioso para tu equipo. Su experiencia es necesaria para el éxito del ministerio. Sin embargo, la ausencia de líderes jóvenes, muchos líderes jóvenes, es una decisión para permitir

Tu iglesia envejecerá innecesariamente.

A algunas iglesias no les gusta usar líderes jóvenes. Es desordenado. Los jóvenes líderes carecen de experiencia, yo sé. Pero los jóvenes líderes mantendrán las cosas vivas y divertidas. Los jóvenes líderes también están llenos de energía y grandes ideas; Te ayudan a mantenerte relevante con la cultura actual y la visión para el futuro.

El desarrollo de liderazgo para sus líderes, y especialmente para sus líderes jóvenes es esencial.

2) Darle prioridad al ministerio de niños.

Cuando digo prioridad, me refiero a elegir a grandes líderes, invertir tiempo y energía significativos, y ser Lo más generoso posible con el presupuesto. Sin esto, está absolutamente limitando su capacidad para llegar a su comunidad.

Por favor, no confunda el ministerio relevante con los niños con cuidado de niños. No son lo mismo. En orden para llegar a los niños necesitas estar al día con el mundo en el que viven. Ese mundo es rápido y está construido Alrededor de la tecnología. Cuando se agrega a esa mezcla de líderes adultos amorosos que realmente se preocupan por los niños, creas un programa ganador que los niños amarán.

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3) Diseña tu servicio de domingo por la mañana con una sensación relevante.

Lo que es y no es joven y relevante es subjetivo. Pero los grandes temas son claros. Primero, elige tú la música sabiamente Si aún cantas y tocas lo que hicimos en los años 90, es hora de refrescarte, arriba lo que haces.

Segundo, involucra a los jóvenes líderes en la plataforma. Los jóvenes músicos y cantantes te guiarán a la música más joven y un ambiente más joven en general. Una vez más, esto atrae a los jóvenes a su iglesia!

Si estás pensando, “¿Qué pasa con las personas mayores, no importan?” Por supuesto que sí. yo soy Uno, y todavía puedo hacer una diferencia. Pero deberíamos ser más maduros. Sabemos que esto no es acerca de nosotros, la misión es alcanzar a los perdidos, y si llega a la siguiente generación, otras generaciones siguen.

Por último, asegúrate de que todos los componentes del servicio reflejen una cultura joven. Como piensas Humor, video, ilustraciones, arte y sobre todo tecnología, piensa joven.

Nuevamente, si te concentras en un público más joven, las generaciones mayores se unen. Si te apoyas Hacia los mayores, los jóvenes se irán.

4) Invertir en la siguiente generación.

Levantar y capacitar a jóvenes líderes, invertir en ministerios estudiantiles y defender el llamado al ministerio vocacional entre tus jóvenes adultos. Comunica que crees en el siguiente generación. ¡Ellos son el futuro!

La visión de la iglesia debe capturar a los jóvenes, y al mismo tiempo ser convincente.

basta con que las generaciones mayores se entusiasmen con la visión de tal manera que inviertan Tanto el tiempo como los recursos. Seamos realistas, las generaciones de mediana edad y mayores no tienen problemas para amar y creer en los niños; ¡Sólo mira a un abuelo con sus nietos!

Este artículo fue publicado originalmente en: DanReiland.com

La Promesa de David

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad (3 de diciembre) fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante una resolución. El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concientizar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

En este día es un gozo saber que en nuestra Iglesia del Nazareno ¡hay lugar para todos! 

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En la Iglesia del Nazareno “JaxNaz” en Jackson, Michigan, EE.UU., adultos con necesidades especiales han encontrado una nueva forma de servir a través de un programa excepcional. Desde fabricar mantas para niños en cuidado tutelar hasta crear un libro de cocina para la comunidad, los miembros de la Promesa de David están haciendo una diferencia con mucha alegría. 

Mira el siguiente video para conocer más sobre este asombroso ministerio: 

La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

Pastor, Tómate Unas Vacaciones, por el Bien de tu Iglesia – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo en la entrada anterior.

4 Compromisos para combatir la ansiedad por las vacaciones

  1. Me comprometo a ser honesto sobre mi ansiedad en vacaciones.

Es apropiado sentir algo de ansiedad. Como líder, soy responsable de asegurar que el liderazgo se eleve y se capacite para hacer el trabajo del ministerio. Mi esposo y yo somos los responsables en última instancia de tener todas nuestras bases cubiertas. Los pastores que se van de la ciudad sin pensar en lo que podría suceder en su ausencia, envían un mensaje de falta de atención, o de no estar comprometidos.

Sin embargo, algunos tipos de ansiedad no solo son inapropiados: son tóxicos para mi alma y conducen al pecado de la idolatría. Tengo que preguntarme,

  • ¿Mi ansiedad está enraizada en el miedo o en una necesidad compulsiva de complacer a la gente de mi congregación?
  • ¿Estoy micro-administrando a las personas a mi alrededor y dudando de su capacidad para hacer un buen trabajo sin mi presencia?
  • ¿He asumido una responsabilidad indebida por el movimiento del Espíritu entre el pueblo de Dios al punto de creer que, sin mi presencia física, el Espíritu no se moverá (o incluso no podría)?
  • ¿Está mi identidad tan enraizada en mi vocación que la idea de estar lejos del trabajo es desorientadora e inquietante?

No son preguntas fáciles de contestar con honestidad, pero mis respuestas revelan las formas en que mi corazón se desvía hacia esa “ansiedad blasfema de hacer el trabajo de Dios por Él”.

  1. Me comprometo a ir.

Sí, en realidad tomaré mis vacaciones. Esto requiere sabiduría y discernimiento. Probablemente no sea ideal tomar dos semanas de vacaciones en medio de Adviento. Pero no me engañaré pensando que cada función de la iglesia requiere que esté allí en la carne. Trabajaré para empoderar a mis líderes, ya sea personal pastoral o líderes laicos, y luego les dejaré hacer su trabajo. Equipar a los santos para el ministerio es trabajo sagrado.

  1. Me comprometo a estar ausente.

Cuando me vaya, estaré tan “ausente” como sea posible. Esto puede no requerir un escape costoso en el extranjero. Unas “vacaciones en casa” simples y asequibles funcionarán igual de bien, si tomo en serio el llamado a la ausencia. Eso significa que tendré que comunicar claramente que no responderé a correos electrónicos, llamadas ni mensajes de texto. Pero eso no es suficiente. Debo seguir y desconectarme de mi teléfono y mi correo electrónico. Probablemente me desconecte de las redes sociales también. Eso tiene el poder de hacernos estar presentes, en mente y espíritu, en las cosas equivocadas, incluso cuando estamos ausentes en el cuerpo.

Por supuesto, dejaré información de contacto de emergencia con alguien en quien confío para que respete mi ausencia, alguien que entienda la definición de emergencia.

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  1. Me comprometo a estar presente.

Estar ausente es solo la mitad de la batalla. Al abrazar el llamado a la ausencia del trabajo, debo aceptar el reto de estar presente: en mi familia, en mi cuerpo y en mi espíritu.

Presente en mi familia. Me comprometo a prestar atención a mis seres queridos de manera intencional. Incluso si no hago un viaje lujoso o incluso si no salgo de la ciudad, encontraré la forma de pasar tiempo de calidad con mi familia.

Presente en mi cuerpo. Gran parte del trabajo pastoral es trabajo de la mente. Después de un largo día de preparación para el sermón, descubro que me he ido de mi asiento quizás solo dos veces, pero estoy agotada por la fatiga mental de estudiar. En momentos de mayor estrés y ansiedad, mi cuerpo me hace saber a través del dolor de estómago, los hombros apretados y la tensión de la mandíbula, una vez fue tan grave que apenas podía masticar. Utilizaré el tiempo de ausencia del trabajo para estar presente en mi cuerpo a través del movimiento físico y el cuidado corporal. El ejercicio, incluso una simple caminata, me recuerda que soy una persona completa, no un espíritu o mente incorpórea.

Presente en mi espíritu. Nunca falla que cuando tengo un momento de quietud, la ansiedad se abalanza sobre mi paz. Mi reacción inicial es huir o distraerme. ¡Apúrate, ocúpate! Si me muevo constantemente, la ansiedad no puede deslizarse. O bien, ¡comienza a consumir Netflix! Mi mente estará demasiado ocupada con el flujo continuo de entretenimiento para dejar que la ansiedad llegue. En su libro No Alimentes al Mono Mental, Jennifer Shannon dice que este es el enfoque equivocado de nuestra ansiedad. Envía el falso mensaje de que el miedo que estamos experimentando es peligroso y debe evitarse. Pero no es peligroso; es incómodo, Shannon alienta a sus lectores a abrir sus mentes y corazones a la ansiedad y sentarse con la incomodidad, desacreditando las mentiras de la ansiedad y robando su poder.

Mientras me siento incómoda, le pido al Señor que me recuerde que soy su amada, y conmigo, el Señor está muy complacido. Confieso las maneras en que he tratado de hacer la obra de Dios en nombre de Dios. Le pido al Espíritu que sane las heridas que me llevaron a estos comportamientos ansiosos.

Vacaciones como compañeros de trabajo

Sin duda, tomar vacaciones como pastor puede ser un desafío. Pero el tiempo libre no es meramente importante; es esencial tanto para el pastor como para la congregación. Aquellos de nosotros que tenemos el manto de pastor necesitamos que se nos recuerde que no somos la cabeza de la iglesia. Cristo lo es.

Los pastores no son, como dice Eugene Peterson, “la pieza clave que mantiene unida a una congregación.” Somos colaboradores de nuestros rebaños, cooperamos con el Espíritu Santo que está haciendo el trabajo de llamar, consolar y condenar. Nuestras congregaciones necesitan un recordatorio de que las vacaciones pastorales también pueden brindar bendiciones. No deben ser consumidores pasivos de lo que el pastor “profesional” tiene para ofrecer, sino ser miembros comprometidos y contribuyentes del cuerpo de Cristo.

Al negarnos a participar en la ansiedad blasfema de hacer la obra de Dios por Él y de confesar la idolatría en nuestros propios corazones, formaremos a nuestra congregación para seguir fielmente a Jesús, con más fidelidad de lo que lo harían 365 días consecutivos de trabajo.

Ahora, tendrás que disculparme. Necesito volver a planificar mis vacaciones.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

Pastor, Tómate Unas Vacaciones, por el Bien de tu Iglesia – Parte 1 de 2

Por Stephanie Dyrness

Tú no eres la pieza clave que mantiene unida a tu congregación.

Me siento en el sofá, hojeando mi calendario digital, tratando de hacer los cálculos. ¿Cuándo podemos encajar algunas vacaciones? Hay muchos factores a considerar: el lanzamiento del servicio combinado de verano, la Escuela Bíblica de Vacaciones, varios campamentos, vacaciones para otros miembros del personal. También me preocupa la caída del verano, que ya está sobre nosotros. ¿Realmente puede la iglesia permitirse la ausencia de sus pastores principales, aunque solo sea por la moral?

Mi esposo y yo, pastores co-líderes de nuestra iglesia, tenemos tiempo de vacaciones. Todos los libros y todos los blogs del ministerio y todos los profesores dicen que los pastores deben atender a sus familias, proteger sus almas y descansar. Sé que en mi corazón necesitamos tomar más de una semana -que de hecho necesitamos dos seguidas- para descomprimirnos verdaderamente y separarnos de la hermosa pero importante vocación que es el ministerio parroquial.

Pero pueden pasar muchas cosas en dos semanas. Mi mente comienza a competir. Podría surgir un conflicto, podría surgir un problema administrativo apremiante, alguien podría terminar en el hospital con solo una buena palabra de mis labios capaz de sostenerlos. A medida que mis pensamientos se descontrolan, las imágenes de una iglesia hecha jirones, un éxodo masivo y posibles explosiones inundan mi mente.

Contrólate, me digo a mí misma.

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El miedo irracional y la ansiedad de tomar solo 14 días consecutivos de mi iglesia ha revelado una herida dentro de mí que necesita atención.

¿Por qué la ansiedad?

La ansiedad por las vacaciones no es exclusiva del ministerio, pero la presión tiene un sabor único con sabor a fe. Las apuestas se sienten elevadas para aquellos en el campo del cuidado del alma.

Preocupaciones prácticas

Hay, por supuesto, preocupaciones prácticas. ¿Quién lo hará en nuestra ausencia? ¿Cómo se completarán las tareas cotidianas e invisibles? ¿Quién honrará el púlpito y predicará fielmente cuando nos hayamos ido? Para aquellos de nosotros que sentimos una sensación de escasez en términos de liderazgo local, estas preocupaciones prácticas pueden paralizarnos.

Percepciones

Pero la ansiedad por las vacaciones es mucho más profunda que las preguntas sobre quién, qué y cómo surgen cuando el pastor está fuera de la ciudad. También está la ansiedad de la percepción. Algunos pastores son más propensos a esta ansiedad que otros, pero merece mención.

Mientras planifico el tiempo libre, me encuentro explicando, casi defendiendo, nuestras vacaciones. No hemos tomado tiempo libre en 6 meses. O, hemos estado ahorrando durante mucho tiempo para hacer un viaje, y lo estamos haciendo a bajo precio, ¡así que no estamos siendo extravagantes ni nada! En secreto me pregunto, ¿mi congregación me envidió el tiempo libre? ¿Me percibirán como desintegrada, egoísta y no comprometida con la iglesia y las necesidades de la iglesia? El hecho de que mi sueldo proviene de sus diezmos y ofrendas agrega una nueva capa de angustia, ya que a menudo siento la necesidad de demostrar que valgo la inversión y que no estoy viviendo a expensas de ellos.

Un corazón idólatra

Pero si soy sincera conmigo misma, mi ansiedad en torno a tomar un tiempo de descanso adecuado va más allá de las preocupaciones prácticas o las percepciones. No puedo decir de buena fe: “¡Son ellos! ¡Es la congregación con sus expectativas irrazonables! “Porque también soy yo, con un corazón idólatra que ha participado y tal vez incluso ha propagado la narración de que la vida de la iglesia fluye, o al menos a través del pastor.

En su siempre oportuno libro El Pastor Competitivo, Eugene Peterson cita a Hilary de Tours, que describe un pecado cometido con frecuencia por los pastores: irreligiosa sollicitudo pro Deo, una ansiedad blasfema de hacer el trabajo de Dios por Él.

Y ahí está: el pecado del corazón de este pastor. Podría culpar al constante diluvio de imágenes que retrata a los líderes como la piedra angular de una organización: la fuente de inspiración, motivación e impulso. Podría culpar a aquellos pastores altamente “exitosos” que venden sus sistemas y teorías como necesarios para la salvación y que son vitales para la vida de cada iglesia en conjunto. Incluso podría culpar a los líderes denominacionales que presentan historias de líderes visionarios y gregarios para imitar y asegurar el crecimiento eclesial y la vitalidad.

Pero mis acusaciones fracasan. Debo asumir la responsabilidad por el estado de mi alma y las mentiras que he creído: mentiras de mi propia importancia personal, mentiras de que mi identidad depende de mi vocación, incluso mentiras sobre el poder del Espíritu para moverse y transformarse sin mi dirección. Con esto en mente, aquí hay algunos compromisos que estoy haciendo mientras planifico mis próximas vacaciones.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

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